GOZOS
Dulce Jesús mío, V
mi Niño adorado, ¡Ábranse los cielos
ven a nuestras almas, y llueva de lo alto
¡ven, no tardes tanto! bienhechor rocío
como riego santo!
I ¡Ven hermoso Niño,
¡Oh, Sapiencia suma ven Dios humanado!
del Dios soberano, ¡Luce, Dios estrella!
que al nivel de un niño ¡Brota, flor del campo!
te has rebajado.
¡Oh, Divino infante, Dulce Jesús mío…
ven para enseñarnos
la prudencia que hace VI
verdaderos sabios! Tú te hiciste niño
en una familia
Dulce Jesús mío… llena de ternura
y calor humano.
II ¡Vivan los hogares
Niño del pesebre, aquí congregados!
nuestro Dios y hermano el gran compromiso
tú sabes y entiendes del amor cristiano.
del dolor humano;
que cuando suframos Dulce Jesús mío…
dolores y angustias
siempre recordemos VII
que nos has salvado. ¡Del débil auxilio,
del doliente amparo,
Dulce Jesús mío… consuelo del triste,
luz del desterrado!
III ¡Vida de mi vida,
¡Oh, lumbre de Oriente, mi dueño adorado,
sol de eternos rayos, mi constante amigo,
que entre las tinieblas mi divino hermano!
tu esplendor veamos!
Niño tan precioso, Dulce Jesús mío…
dicha del cristiano,
luzca la sonrisa VIII
de tus dulces labios. Haz de nuestra patria
una gran familia;
Dulce Jesús mío… siembra en nuestro suelo
tu amor y tu paz.
IV Danos fe en la vida,
¡Rey de las naciones, danos esperanza,
Emmanuel preclaro, y un amor sincero
De Israel anhelo que nos una más.
Pastor del rebaño!
¡Niño que apacientas Dulce Jesús mío…
con suave cayado
ya la oveja arisca, IX
ya el cordero manso! ¡Ven Salvador nuestro
por quien suspiramos
Ven a nuestras almas,
Dulce Jesús mío… ven, no tardes tanto!