Contrabajo 1
Curso de Formación Musical
Prof.: Ariel Ojeda
Nicolás López
IUPA 2024
El contrabajo, como un cuerpo sonoro que chilla y cruje sin filtros, tiene un misterio inmarcesible.
Históricamente el instrumento es medio un freak, en donde sus pares aledaños se estandarizaron y
cirscumbrieror a una forma organológica definida, el contrabajo continuó (y continúa) adoptando
distintos estilos y tamaños; desde las distintas combinaciones de maderas, tipos de arco y cantidad de
cuerdas. Ha habido contrabajos de 3, 4 y 5 cuerdas, siendo los que llegaron hasta nuestra época los de 4
y 5. Además de distinguirse con la familia del violín por su afinación en 4tas, en vez de 5tas, posee un
sistema de clavijas metálicas y engranajes como la guitarra española. Se lo considera una evolución de la
viola da gamba, tomando rasgos particulares como sus hombros caídos, su estilización y el arco de
estilo butler o alemán, característico por su agarre con la palma hacia arriba; en el siglo XIX se
popularizó el arco francés, que es similar al de las demás cuerdas con la palma hacia abajo.
Como en la orquesta cumplió un rol de “refuerzo”, sumado a sus considerables dimensiones, le tomó
más tiempo ocupar un rol solista. Fue recién a principios del siglo XIX y parte del XX, que se llegó a
una búsqueda más extensiva para con las posibilidades del instrumento, gran parte de su conocimiento
se debe sin embargo a músicas como el Jazz en Estados Unidos, como también el tango en
Latinoamérica.
Le encuentro una versatilidad llamativa en primera instancia por la forma de acercarse al instrumento,
el hecho de estar parado como una suerte de par, lo siento más propenso a jugar o inventar formas de
toque, el hecho de que puedas elegir el arco y cómo tocarlo (francés o alemán). Lo que en un pasado
fue una traba para su uso, hoy en día siento que es una virtud a la hora de ahondar en prácticas
innovadoras de producir sonido, como por ejemplo percutir, frotar o usar el arco de forma no
ordinaria, que no es algo que no puedas hacer en la familia del violín, pero que quizás su práctica es
poco efectiva.
Para finalizar me gustaría contar un proceso de experimentación en curso que desarrolle está última
parte del año en donde busqué “preparar” el contrabajo utilizando hojas medianamente gruesas
dobladas por sobre las zonas medias del mástil, Sul pont y Sul tasto. En un principio me embarqué en
una búsqueda del sonido puro, guiándome por indicaciones generales de lo que quería que sonara.
Por ejemplo:
1) Preparación: cartón s.p
. más arcadas largas que cortas
. dinámica pp a mf
. ataques de pizz m izq, dinámica f
2) Rugosidad
. Trabajar sobre la I cuerda
. mutear con los dedos por debajo de donde paso el arco, variar presión
. eventualmente realizar gliss largos
3) Preparación: cartón s.t + s.p
cuerda, resultante y forma de producción
.I cuerda: la b (bajo) - si becuadro (alto), pisando
.II y III cuerda: sol b (bajo) - mi b (alto), al aire
El empleo del papel generaba además de un cambio tímbrico, un cambio mínimo en la afinación por la
tensión entre la cuerda y el papel. Me pareció interesante ahondar en los espacios de grises o ruidos en
donde se despersonaliza el instrumento, o se transformaba en algo distinto. El paso siguiente de las
improvisaciones, que grababa con mi celular, fue seleccionar los materiales que me resultaban más
llamativos y generar una “paleta” de los mismos. Por último confeccioné un collage con estas
grabaciones en Ableton, en donde les dí una forma y narrativa específica para un cuarteto de
contrabajos. Me falta generar una partitura todavía, pero tengo ganas de ir hacia una escritura media
analógica a la forma de Crumb o Lachemann.
En conclusión el contrabajo tiene una potencia bruta y una personalidad artesanal que varía tanto
como el intérprete que le hace frente, pienso que es algo para valorar que no se limite al instrumento a
unas convenciones y ya, esto abre la puerta a otras posibles miradas y paisajes sonoros, que es a mi
parecer de las cosas más importantes en el quehacer musical.