Constitucional II
Constitucional II
TEMA 1: LA CORONA.
La forma política del estado español es la monarquía parlamentaria, hay una jefatura del estado (el
rey que viene de una dinastía histórica y ostenta la jefatura del estado), pero el protagonismo está en
el parlamento = cortes generales (congreso + senado). El rey tiene funciones representativas, de
mantener la unidad del pueblo español y representar España, pero no gobierna. Decide el presidente
del gobierno. La monarquía es constitucional. El rey tiene funciones debidas, actos obligados, está
obligado a cumplir sus funciones independientemente de su opinión personal.
Supone una protección absoluta del sistema judicial hacia el rey. El rey no puede asumir
responsabilidad. La persona del rey es inviolable. Es una inmunidad frente a las leyes penales, el
rey puede hacer lo que quiera y no puede ser juzgado ni condenado. Supone una excepción a
cualquier hipotética responsabilidad penal del rey.
El rey no está sujeto a responsabilidad. No asume responsabilidad ni se hace cargo de sus acciones.
La responsabilidad cae en su refrendo; institución que consiste en asumir la responsabilidad del acto
de otras personas. Es el presidente del gobierno, los ministros del gobierno o el presidente del CD.
- Refrendo expreso: una firma que sigue a la del rey en los documentos oficiales.
- Refrendo tácito: acompañamiento del PG o ministros en las visitas oficiales o actos del rey.
Todos los actos que realiza el rey como jefe del estado precisan refrenda para tener validez jurídica,
con dos excepciones; distribuir la cantidad global que recibe de los presupuestos generales del
estado para el sostenimiento de su familia y casa, y nombre y relevar a los miembros civiles y
militares a su casa. Sin embargo, el rey optó porque el último acto estuviera refrendado x el PG.
Todas sus funciones o facultades son siempre honoríficas, nunca efectivas. En el articulo 56.1 CE;
- El rey es el jefe del estado. Es símbolo de su unidad y permanencia.
- Arbitra y modera el funcionamiento de las instituciones.
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- Asume la más alta representación del estado español en las relaciones internacionales.
- Ejerce las funciones que le atribuyen expresamente las constitución y las leyes.
Se suelen clasificar en funciones especificas (enumeradas, de forma casuística en los artículos 62 y
63 CE); función simbólica, función arbitral y función moderadora.
La justicia emana del pueblo y se administra en nombre del rey por jueces y magistrados integrantes
del poder judicial. Esta invocación al monarca alude a su función simbólica. Tenemos que incluir el
nombramiento del fiscal general del estado, y el ejercicio del derecho de gracia con arreglo a la ley.
4. La sucesión en la corona.
B. La preferencia del varón sobre la mujer en el orden sucesorio. Este precepto limita la
posibilidad de que las mujeres accedan a la corona al supuesto de ausencia de hermanos
varones. Ante esta discriminación por razón de sexo, algunos autores han afirmado que este
articulo vulnera los artículos 1.1 y 14. Se trataría de un precepto constitucional inconstitucional.
Por lo que se refiere al titulo del cónyuge del titular de la corona, según el articulo 58; la mujer es la
reina consorte y el varón es el consorte de la reina. Ambos tienen el titulo de “majestad” a
diferencia de como llaman a la familia real “alteza real”.
6. La regencia.
Es una institución de derecho público por medio de la cual una persona ejerce la jefatura del estado
en nombre del rey, que esta imposibilitado temporalmente para ejercerla. Su característica
fundamental es la interinidad. Puede ser unipersonal o colegiada. Dos supuestos de regencia = por
minoría de edad del rey (ejercerá la regencia la madre o padre del rey y, en su defecto, el pariente
mayor de edad más próximo a sucederle en la corona) y por inhabilitación del mismo (entrará a
ejercer inmediatamente la regencia el príncipe heredero de la corona si fuera mayor de edad, y si no
procediera de la manera prevista para la regencia x minoría de edad). Si no hubiera ninguna persona
quien corresponda la regencia de conformidad con las reglas anteriores, esta será nombrada x las
CG y se compondrá de 1, 3 o 5 personas. Asumirá todos los cometidos que la constitución
encomienda al rey, con su misma irresponsabilidad y con referendo.
7. La tutela regia.
En el supuesto de minoría de edad del monarca, junto a al regencia, también tiene relevancia la
tutela del rey menor. El tutor ocupa el lugar del rey-padre. El ejercicio de la tutela finaliza con la
mayoría de edad del rey y prestar preceptivo juramento ante las CG. Tres tipos de tutela:
- La tutela testamentaria: que haya un testamento que diga quien será el tutor.
- La tutela legítima: la que viene establecida en la constitución o en alguna ley si no hubiera tutor
testamentario, será tutor la madre o padre del rey menor mientras permanezcan viudos.
- La tutela parlamentaria: el parlamento decide quien es el tutor.
La casa del rey como instrumento jurídico al servicio de la corona, se creó mediante un decreto.
Dicha institución fue consagrada, adquiriendo superior rango. La casa del rey es el organismo que
tiene como misión servirle de apoyo en cuantas actividades se derive del ejercicio de sus funciones.
Es una organización estatal pero que no se inserta en ninguna de las administraciones públicas, pero
si es una institución del estado y es constitucional. 4 entidades o departamentos dentro;
- La jefatura de la casa: las funciones más protocolarías, lleva la agenda del rey.
- Secretaria general: organización y asesoramiento jurídico y económico del rey.
- Cuarto militar: aspectos de la jefatura de los ejércitos.
- Guardia real: seguridad privada del rey.
• Cuerpo electoral: ciudadanos con derecho a voto. Están excluidos los extranjeros, al considerarse
que el derecho de sufragio activo (voto) y pasivo (me votan) es un derecho de naturaleza política,
que entronca de forma directa con el concepto de soberanía nacional.
• Censo electoral: registro público en el que constan los ciudadanos con derecho a votar.
• Votante: aquellos electores que han ejercido el derecho de sufragio en unas eleciones concretas.
• Electores y elegibles: todos los españoles que están en pleno uso de sus derechos políticos. El
derecho de sufragio corresponde a los españoles mayores de edad que no están condenados por
sentencia judicial firme a la pena de la privación de derecho al sufragio. La ley reconocerá el
ejercicio del derecho de sufragio a los españoles que se encuentren fuera del territorio español.
• Circunscripción o distrito electoral: es el marco territorial que se toma como base para aplicar la
fórmula electoral que transforma los votos en escaños.
• Fórmula electoral: procedimiento matemático que traduce los votos emitidos en escaños.
• Barrera electoral: barrera legal, cláusula de exclusión…en virtud de la cual se fija el % mínimo
de votos que debe lograr un candidato/lista electoral para participar en la distribución de escaños.
El principio del sistema electoral para CG se remonta a la primera época de la Transición Política.
- Por lo que se refiere al CD, se consagraba: un mínimo de escaños por circunscripción, un sistema
electoral de listas cerradas y bloqueadas, la regla D’Hont como fórmula electoral proporcional
para el reparto de escaños, una barrera o umbral electoral, la limitación concreta de los sujetos
que pueden presentar válidamente candidaturas, y la firme decisión política de corregir el
«excesivo fraccionamiento de las representaciones parlamentarias».
- En cuanto al Senado, la Ley para la Reforma Política afirmaba que sus elecciones «se inspirarán
en criterios de escrutinio mayoritario». El Senado utilizaría un «sistema electoral mayoritario»,
en «la modalidad de sufragio restringido».
Las fuentes del derecho que regulan las elecciones generales son la propia CE y la LOREG.
El sistema electoral del Senado o Cámara Alta está establecido en el artículo 69 CE, siendo
complementado por la LOREG. Sin embargo, dicho precepto constitucional prevé dos clases de
senadores: los senadores provinciales (representan el 80% de la cámara, son elegidos por los
ciudadanos; en las elecciones generales votamos al 100% del CD y al 80% del S) y los senadores
autonómicos (representan aproximadamente el 20% por ciento restante, son designados por los
Parlamentos de las CCAA). «El Senado es la Cámara de representación territorial».
El sistema electoral de los 208 senadores que eligen los ciudadanos se rige por los siguientes
criterios:
- En cada provincia continental se eligen 4 senadores por sufragio universal, libre, igual, directo y
secreto. Por tanto, en las 47 provincias continentales la circunscripción es la provincia. El hecho
de que el número de senadores que se asigna a cada provincia sea el mismo al margen de su
población, acentúa mucho más el sesgo rural (injusticia). La distorsión de la representación
poblacional = sobre-representación de la España rural y sub-representación de la urbana.
- En las tres provincias insulares (Islas Baleares, Las Palmas y Tenerife), cada isla o agrupación de
ellas constituirá una circunscripción a efectos de elección de senadores, correspondiendo 3 a cada
una de las islas mayores y 1 a cada una de las islas menores o agrupaciones: 8. Como vemos, por
lo que se refiere a la circunscripción, en las provincias insulares sigue siendo la provincia.
- Las candidaturas para el Senado son individuales a efectos de votación y escrutinio (se vota a
personas, no a listas o candidaturas), aunque pueden agruparse en listas a efectos de presentación
y campaña electoral. Las papeletas de votación de senadores irán impresas por una sola cara, y
contendrán la denominación del partido que presenta al candidato. Bajo esta figurará el nombre
del candidato, que irá precedido de un recuadro. El votante marcará con una cruz el
correspondiente a los candidatos al que otorga su voto. Cada candidatura a senador debe incluir 2
candidatos suplentes haciendo constar el orden en el que suplirían.
- La elección de los senadores en las circunscripciones provinciales, insulares y en Ceuta y Melilla
se rige por los siguientes criterios: los electores pueden dar su voto a un máximo de 3 candidatos
en las circunscripciones provinciales; 2 en Gran Canaria, Mallorca, Tenerife, Ceuta y Melilla; y 1
en las restantes circunscripciones insulares. Serán proclamados electos aquellos candidatos que
obtengan mayor número de votos. Para todas las circunscripciones provinciales y para las
insulares mayores se ha establecido un sistema mayoritario corregido o mitigado, que otorga 3
senadores (en las provincias continentales) y 2 senadores (en las islas mayores) al primer partido
y un senador al segundo partido. Por el contrario, en las islas menores y la agrupación de islas el
sistema electoral es el mayoritario puro. También se utiliza el sistema mayoritario puro en Ceuta
y Melilla, pues sus electores pueden poner 2 cruces en la papeleta (al poder marcar tantos
candidatos como puestos a cubrir, los 2 escaños son para el mismo partido, el más votado).
- En caso de fallecimiento, incapacidad o renuncia de un senador, la vacante se cubrirá por su
suplente designado en el BOE en el momento de proclamación de las candidaturas.
Las CCAA designarán, 1 senador y otro más por cada millón de habitantes de su territorio. La
designación «corresponderá a la Asamblea legislativa o, al órgano colegiado superior de la CCAA,
de acuerdo con lo que establezcan los Estatutos, que asegurarán la representación proporcional». A
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efectos de dicha designación, el número concreto de senadores que corresponda a cada CCAA se
determinará tomando como referencia el censo de población de derecho vigente en el momento de
celebrarse las últimas elecciones generales al Senado. Veamos cómo ha interpretado el Tribunal
Constitucional la figura de los senadores autonómicos:
- El proceso de acceso de los senadores de las CCAA, aunque se haga por elección, «presenta el
rasgo diferencial de que es una elección de segundo grado», en el seno de las respectivas
Asambleas legislativas, y el artículo 69.5 CE lo califica expresamente de «designación».
- Es evidente que el punto de referencia para la proporcionalidad de la representación, es la
composición de la propia Cámara electoral, es decir, el Parlamento autonómico que hace la
designación. La representación proporcional pretende otorgar a cada partido político un número
de puestos (en el Senado) en relación con su fuerza numérica.
- En cuanto a la duración del mandato de los senadores representantes de las CCAA hay que
subrayar que la fórmula del artículo 69.6 CE (según la cual el Senado es elegido por 4 años)
adolece de una cierta ambigüedad. En efecto, con esta redacción, el mandato de los senadores
autonómicos puede vincularse tanto a la duración del Senado como a la duración del Parlamento
autonómico que lo designa. Sobre este tema, el TC afirma que, siendo los senadores del artículo
69.5 CE designados por las respectivas CCAA, estas pueden optar entre la vinculación del
mandato senatorial con la legislatura de la Asamblea legislativa o con la legislatura del Senado.
El TC estima que deben admitirse ambas posibilidades.
Por su naturaleza, es un procedimiento muy rápido. Se inicia con la convocatoria de las elecciones.
En estas líneas introductorias al procedimiento electoral, es preciso subrayar que es un
procedimiento finalista, pues está dirigido a un fin concreto: la renovación de un Parlamento. Sin
embargo, como subraya el TC, la pretensión de exhaustividad de las normas electorales nunca se
podrá lograr de forma completa. Por ello, la LOREG afirma que, «en todo lo no expresamente
regulado por esta ley en materia de procedimiento, será de aplicación la Ley de Procedimiento
Administrativo». Dicha supletoriedad debe ser interpretada de manera restrictiva. Para que la
colaboración normativa se produzca, es necesario que haya aspectos que no hayan sido previstos
por la LOREG, y que dicha colaboración no contradiga la finalidad perseguida por esta ley.
Le corresponde al Rey mediante real decreto refrendado por el Presidente del Gobierno. La forma
cómo debe realizarse dicha convocatoria; artículo 42 LOREG:
- Los partidos, federaciones… que pretendan concurrir a una elección designarán a las personas
que deban representarlos ante la Administración Electoral y ante la Junta Electoral Central. Los
promotores de las agrupaciones de electores designan a los representantes de sus candidaturas en
el momento de presentación de las mismas ante las Juntas Provinciales.
- La Administración Electoral, que puede definirse como el conjunto de medios personales y
materiales que hacen posible la limpieza y el control de todo el proceso electoral.
• Toda candidatura debe tener un administrador electoral responsable de sus ingresos y gastos y
de su contabilidad.
• Los partidos, federaciones… que presenten candidatura en más de una provincia deben tener,
además, un administrador general, que responde de todos los ingresos y gastos electorales
realizados por el partido y por sus candidaturas, así como de la correspondiente contabilidad.
- Las Juntas Electorales tienen una composición mayoritaria de jueces y magistrados, a los que se
unen representantes propuestos por los partidos políticos con representación parlamentaria.
Las candidaturas que se presenten para las elecciones de diputados al Congreso deberán tener una
composición equilibrada de mujeres y hombres, de forma que, en el conjunto de la lista, los
candidatos de cada uno de los sexos supongan como mínimo el 40%.
Las candidaturas, suscritas por los representantes se presentan ante la Junta Electoral competente
entre el 15 y 20 día posteriores a la convocatoria. El incumplimiento de dicho plazo no es una
irregularidad subsanable, sino que determina la inexistencia de la candidatura.
El escrito de presentación de cada candidatura debe expresar claramente la denominación, siglas y
símbolo del grupo que la promueve, así como el nombre y apellidos de los candidatos incluidos en
ella. Al escrito de presentación debe acompañarse declaración de aceptación de la candidatura, así
como los documentos acreditativos de sus condiciones de elegibilidad.
De acuerdo con la doctrina constante del TC en relación con la posible subsanación de
irregularidades sufridas en la presentación de candidaturas, «por principio, los errores e
irregularidades cometidos en la presentación de estas son subsanables». Mediante este examen de
oficio se posibilita identificar y advertir los defectos que fuesen apreciables en los escritos de
presentación de los candidatos. Deriva de lo expuesto que «no resultan constitucionalmente
admisibles interpretaciones desproporcionadas de la legislación electoral que conduzcan a la
anulación de candidaturas electorales por defectos subsanables que no fueron puestos de manifiesto
en ningún momento por la Administración electoral».
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1. Art. 49 LOREG; a partir de la proclamación de las candidaturas y los candidatos, cualquier
candidato excluido y los representantes de las candidaturas cuya proclamación hubiera sido
denegada disponen de un plazo de 2 días para interponer un recurso contra los acuerdos de
proclamación de las Juntas Electorales. La resolución judicial, que habrá de dictarse en los 2
días siguientes a la interposición del recurso, tiene carácter firme e inapelable.
2. Con la interposición infructuosa del recurso, se entenderá cumplido el requisito de haber
agotado «la vía judicial procedente» a los efectos de poder interponer el recurso de amparo ante
el TC. El amparo debe solicitarse en el plazo de 2 días y el TC debe resolver sobre el mismo en
los 3 días siguientes. Como ha reiterado el TC en numerosas resoluciones, el recurso de amparo
electoral sigue siendo, «un recurso de amparo en el que solo pueden hacerse valer las presuntas
violaciones de los derechos fundamentales supuestamente vulnerados que, por la propia
naturaleza del procedimiento electoral en el que se inserta, serán en principio los reconocidos en
el artículo 23 de la CE»; el derecho de sufragio activo y el derecho de sufragio pasivo.
D. La campaña institucional.
Los poderes públicos que hayan convocado un proceso electoral pueden realizar una campaña de
carácter institucional para informar a los ciudadanos sobre la fecha de la votación, el procedimiento,
los requisitos y trámite del voto por correo. Desde la convocatoria de las elecciones y hasta la
celebración de las mismas queda prohibido cualquier acto organizado o financiado por los poderes
públicos que contenga alusiones a las realizaciones o a los logros obtenidos, o que utilice imágenes
o expresiones coincidentes o similares a las utilizadas en sus propias campañas por alguna de las
entidades políticas concurrentes a las elecciones. Asimismo, queda prohibido realizar cualquier acto
de inauguración de obras o servicios públicos o proyectos de estos.
E. La campaña electoral.
Conjunto de actividades lícitas llevadas a cabo por los candidatos, partidos, federaciones…con el
objetivo de captar votos. Nadie distinto de las anteriores puede realizar propaganda. Sin embargo,
esta prohibición debe interpretarse restrictivamente, en el sentido de que solo los partidos,
federaciones, coaliciones…pueden beneficiarse de las ventajas y ayudas públicas previstas
legalmente para la campaña electoral, pero la libertad de expresión avala que otras entidades puedan
pronunciarse sobre los temas de la campaña e incluso recomendar el voto en un sentido u otro.
Las elecciones se celebrarán el día 54 posterior a la convocatoria. La campaña, que dura 15 días,
comienza el día 38 posterior a la convocatoria, terminando a las 00 del día anterior a la votación,
dando paso al «día de reflexión», en el que está prohibida toda actividad de propaganda electoral.
- Los Ayuntamientos deberán reservar locales oficiales y lugares públicos de uso gratuito para la
celebración de actos de campaña electoral. Asimismo, los Ayuntamientos tendrán la obligación
de reservar lugares especiales gratuitos para la colocación de carteles, pancartas…
- Las candidaturas tendrán derecho a realizar publicidad en la prensa periódica y en las emisoras
de radio de titularidad privada, sin que los gastos puedan superar el 20% del límite de gasto
previsto legalmente. No pueden contratarse espacios de publicidad electoral en los medios de
comunicación de titularidad pública ni en las emisoras de televisión privada. Sin embargo,
durante la campaña los partidos, federaciones… que concurran a las elecciones tienen derecho a
espacios gratuitos de propaganda en las emisoras de televisión y de radio de titularidad pública.
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- La distribución de espacios gratuitos para propaganda electoral se hace atendiendo al número
total de votos que obtuvo cada partido, federación o coalición en las anteriores elecciones
equivalentes. La Junta Electoral Central es la competente para distribuirlos.
- Durante el periodo electoral, las emisoras de titularidad privada deberán respetar los principios
de pluralismo e igualdad. Asimismo, las televisiones privadas deberán respetar también los
principios de proporcionalidad y neutralidad informativa en los debates y entrevistas electorales.
- Los administradores generales y los de las candidaturas, deben comunicar a la Junta Electoral
Central y a las Juntas Provinciales las cuentas bancarias abiertas para la recaudación de fondos.
Todos los fondos destinados a sufragar los gastos electorales, cualquiera que sea su procedencia
(que deberá indicarse, pues están prohibidas las aportaciones anónimas y no podrán superar los
10.000 euros por persona), deben ingresarse en las mencionadas cuentas y todos los gastos deben
pagarse con cargo a las mismas. Son responsables de las cantidades ingresadas y de su aplicación
a los fines señalados. El Estado subvenciona, los gastos ocasionados a los partidos, federaciones,
coaliciones o agrupaciones… por su concurrencia a las elecciones al CD y al S.
- La subvención del Estado x los gastos que originen las actividades electorales, se determina por
unas reglas. Las + importantes son las subvenciones: a) por cada escaño obtenido en el CD o S;
b) por cada voto conseguido por cada candidatura al Congreso o S, uno de cuyos miembros, al
menos, hubiera obtenido escaño de diputado o senador.
F. La votación.
El momento decisivo de las elecciones es el acto de votación, en que el ciudadano, haciendo uso de
su libertad, decide qué papeleta introduce en el sobre de votación.
- El Presidente y los 2 Vocales de cada Mesa Electoral se reúnen a las 8 de la mañana del día de la
votación en el local indicado, uniéndoseles los interventores designados por las candidaturas.
- Cada Mesa Electoral debe disponer de 1 urna para cada una de las elecciones que deban
realizarse y una cabina de votación (para garantizar el secreto del voto), así como de un número
suficiente de sobres y de papeletas de cada candidatura. Las urnas, cabinas, papeletas y sobres de
votación deben ajustarse al modelo oficialmente establecido.
- Se iniciará a las 9 la votación, que continuará sin interrupción hasta las 20. El Presidente
anunciará su inicio con las palabras: «Empieza la votación». A las 20, el Presidente de la Mesa
anunciará en voz alta que va a concluir la votación. A continuación, procederá a introducir en las
urnas los sobres que contengan las papeletas del voto remitido por correo de los residentes en
España. Por último, votarán los miembros de la Mesa y los interventores.
Constituyen la fase final del procedimiento electoral, existiendo una clara concatenación de ambos
actos, puesto que la proclamación de los elegidos es la consecuencia del escrutinio. El escrutinio =
- Las Cortes Generales representan al pueblo español y están formadas por el Congreso de los
Diputados y el Senado. En ambas Cámaras toman asiento los representantes del pueblo español.
Por lo que se refiere al Congreso, la CE marca una horquilla de entre 300 y 400 diputados, que la
LOREG, ha concretado en 350, y en cuanto al Senado, está compuesto por un número fijo de
senadores provinciales (208) y un número ligeramente variable de senadores autonómicos.
- Los miembros de las CG no están ligados por mandato imperativo; tienen plena libertad para
ejercer su derecho de voto sin estar sujetos a ordenes o instrucciones (mandato representativo).
- Las CG, como todos los Parlamentos, están integradas por una pluralidad de miembros elegidos
en los diferentes territorios del Estado y con una adscripción ideológica diversa. Además, se trata
de un órgano deliberante, que adopta las decisiones mediante procedimientos formalizados y
complejos en los cuales han de intervenir los diversos grupos políticos que tengan representación
en la Cámara. Por todo ello, el Parlamento ha de contar con una organización interna. Por lo que
el Parlamento se estructura en diversos órganos: unos con tareas de dirección y gestión (órganos
de gobierno) y otros para el ejercicio de sus competencias (órganos de funcionamiento).
2. Un parlamento bicameral.
- Estamos ante un Parlamento bicameral, que ha sido el modelo seguido en la mayoría de las
Constituciones históricas españolas. El CD fue históricamente la Cámara donde tomaban asiento
los representantes elegidos mediante sufragio censitario. Posteriormente, se fue convirtiendo en
la Cámara de representación popular o ciudadana. El S, fue históricamente una Cámara
conservadora donde tomaban asiento las aristocracias sociales. Sin embargo, en la Constitución,
el Senado ha cambiado totalmente su rol, intentando ser una Cámara de representación territorial.
- También es preciso subrayar que estamos ante un bicameralismo desequilibrado o imperfecto,
pues el CD es la Cámara realmente importante en la toma de decisiones, y se sitúa en una clara
situación de superioridad. El S, queda relegado a ser una Cámara de enfriamiento, de segunda
lectura o de reflexión. Así, tiene una intervención limitada en los procedimientos legislativos, y
no tiene ninguna intervención en la investidura del Presidente del Gobierno, en la moción de
censura, en la cuestión de confianza, etc.
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A. La autonomía reglamentaria.
B. La autonomía administrativa.
- La dualidad de Cámaras no afecta a la unidad del Estatuto de su Personal. Atendiendo a ello, las
Mesas del CD y del S, como órganos competentes para el establecimiento del régimen
parlamentario interno, aprobaron, el actual Estatuto del Personal de las Cortes Generales.
- Las Cámaras eligen a sus Presidentes, los cuales ejercen todos los poderes administrativos y
facultades de policía en el interior de sus sedes. Sus decisiones en principio son definitivas. Sin
embargo, estas facultades deben matizarse en lo referente a las relaciones con terceros.
- En efecto, se prevé que la Sala de lo Contencioso-Administrativo del TS conocerá de los recursos
contra actos y disposiciones de los órganos competentes del CD y S en materia de personal y
actos de administración y, para cuando puedan verse lesionados derechos fundamentales, podrán
ser recurridos en amparo dentro del plazo de 3 meses desde que sean firmes. Ello ha supuesto
una reducción de los actos interna corporis, que quedan en; las resoluciones políticas de las
Cámaras o sus órganos, con la exigencia de que no exista lesión a los derechos fundamentales.
C. La autonomía presupuestaria.
Las Cámaras aprueban autónomamente sus presupuestos, que se integran en el proyecto de Ley de
Presupuestos para su aprobación anual en la Ley de Presupuestos Generales del Estado. Esto
pretende evitar que el monopolio del Gobierno en la elaboración de dichos Presupuestos pueda
servirle para «estrangular económicamente» a las CG, negándoles los recursos necesarios para que
puedan cumplir sus funciones. Por ello, en el proyecto de presupuesto elaborado por cada Cámara
para sí misma no interviene el Gobierno.
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- Las CG son inviolables. Ello implica que las Cámaras no pueden ser perturbadas ni coaccionadas
en el ejercicio de sus funciones o en los locales en las que estas se llevan a cabo.
- También se prohíbe la presentación directa de peticiones a las Cámaras por manifestaciones
ciudadanas. Por ello, quienes ataquen la seguridad, la tranquilidad o la independencia de las
Cámaras deberán responder penalmente de tales acciones.
- A modo de ejemplo, los que invadieren con fuerza, violencia o intimidación las sedes de las CG,
si están reunidos, serán castigados con la pena de prisión de 3 a 5 años. Y que incurrirán en la
pena de prisión de 6 meses a 1 año o multa de 12 a 24 meses los que promuevan, dirijan o
presidan manifestaciones u reuniones ante las sedes de las CG.
La finalidad que persigue la autonomía parlamentaria es garantizar que los representantes de los
ciudadanos puedan llevar a cabo sus funciones con total independencia, evitando intromisiones
ilegítimas. Ahora bien, estas interferencias pueden afectar no solo a las Asambleas como tales, sino
también a sus integrantes individualmente considerados. Por esto, la autonomía parlamentaria no se
refleja solo en las Cámaras como órganos, sino también en los diputados y senadores.
- Los diputados y los senadores son los candidatos que han resultado elegidos por los ciudadanos y
han sido proclamados electos por las Juntas Electorales Provinciales. No obstante, para la
efectividad de las facultades que integran su estatuto, es necesario, adquirir la condición plena de
diputado o senador, que se consigue por el cumplimiento conjunto de los siguientes trámites =
presentar en la Secretaría General de la Cámara la credencial expedida por el correspondiente
órgano de la Administración electoral; cumplimentar su declaración de actividades en los
términos previstos en la LOREG; y prestar la promesa o juramento de acatar la CE.
- La incompatibilidad es una institución cuya finalidad es garantizar que el parlamentario no verá
interferida su función representativa por el ejercicio de ninguna otra función. Por lo que se refiere
a las causas de incompatibilidad, hay que señalar que las causas de inelegibilidad de los
diputados y senadores lo son también de incompatibilidad.
- Son también incompatibles: los diputados y senadores electos en candidaturas presentadas por
partidos declarados ilegales con posterioridad y los electos en candidaturas presentadas por
agrupaciones de electores declaradas vinculadas a un partido ilegalizado. Esta última causa
surtirá efecto en el plazo de 15 días naturales, desde que se le comunique, salvo que este formule
una declaración expresa de separación y rechazo respecto de las causas determinantes de la
declaración de ilegalidad del partido político en cuya candidatura hubiese resultado electo.
El parlamentario que se niega a jurar o prometer la Ce sigue siendo diputado o senador electo, su
escaño no es cubierto por otro candidato, pero no adquiere la condición plena de diputado, lo que le
priva de los derechos y prerrogativas del cargo. En un Estado democrático, que relativiza las
creencias, no resulta congruente «una interpretación de la obligación de prestar acatamiento a la CE
que antepone un formalismo rígido a toda otra consideración». Además, como es obvio, jurar o
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prometer la Constitución no tiene por qué significar una identificación ideológica con su contenido,
sino únicamente el respeto a los procedimientos establecidos por la misma. Por tradición, se vienen
entendiendo que el que jura lo hace por Dios, en tanto que el que promete lo hace por su honor.
Distinción que, en un Estado laico, no puede tener ningún significado relevante para el Derecho.
- Los derechos: asistir con voto a las sesiones del Pleno de la Cámara y a las de las comisiones de
que formen parte; asistir, sin voto, a las sesiones de las comisiones de que no formen parte;
formar parte al menos, de una comisión y a ejercer las facultades y desempeñar las funciones que
el Reglamento de su Cámara les atribuye; recabar de las Administraciones Públicas los datos,
informes o documentos que obren en poder de estas; percibir una asignación económica que será
fijada por las respectivas Cámaras y recibir las ayudas, franquicias e indemnizaciones por gastos
que sean necesarios para el cumplimiento de su función.
- Deberes: asistir a las sesiones del Pleno del Congreso y de las comisiones de que formen parte;
adecuar su conducta al Reglamento y respetar el orden, la cortesía y la disciplina parlamentarias,
así como no divulgar las actuaciones que puedan tener el carácter de secretas; formular
declaración de sus bienes patrimoniales en los términos previstos en la LOREG; y observar, en
todo momento, las normas sobre incompatibilidades establecidas en la Constitución y en la
LOREG. También debe subrayarse que los diputados no podrán invocar o hacer uso de su
condición de parlamentarios para el ejercicio de actividad mercantil, industrial o profesional.
C. La inmunidad.
- Durante el período de su mandato (y solo durante este), los diputados y senadores gozan de
inmunidad, protección que, se circunscribe al ámbito penal. Gracias a esta prerrogativa, los
parlamentarios solo podrán ser detenidos en caso de flagrante delito; y, no podrán ser inculpados
ni procesados sin la previa autorización de la Cámara respectiva, solicitada por el TS a través del
correspondiente «suplicatorio». Esta autorización será también necesaria en los procedimientos
contra personas que, hallándose procesadas o inculpadas, accedan al cargo de diputado o senador.
- El suplicatorio se entenderá denegado si la Cámara correspondiente no se hubiese pronunciado
sobre el mismo en el plazo de 60 días naturales, computados a partir del día siguiente al del
recibo del suplicatorio. Esta prerrogativa ha sido interpretada de forma restrictiva por el TC, que
ha excluido de la inmunidad las acciones civiles contra los parlamentarios y que ha fijado que la
denegación del suplicatorio no es una facultad discrecional de las Cámaras, su decisión debe ser
motivada en coherencia con la finalidad de la inmunidad, expresando porque autoriza o deniega
el procesamiento del parlamentario.
- Las CG solo podrán denegar el suplicatorio de uno de sus miembros cuando entiendan, que hay
indicios de persecución con fines políticos (fumus persecutionis), en concreto, de querer alterar
la composición de la Cámara o condicionar la voluntad de los parlamentarios.
D. El fuero especial.
A. El presidente.
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- Las Cámaras eligen sus respectivos Presidentes. En la elección de Presidente, cada parlamentario
escribirá solo un nombre en la papeleta. Resultará elegido el que obtenga el voto de la mayoría
absoluta de los miembros de la Cámara. Si ninguno obtuviera en primera votación dicha mayoría,
se repetirá la elección entre los dos que hayan alcanzado mayores votaciones y resultará elegido
el que obtenga más votos. El Presidente del CD y el del S ostentan la representación personal de
cada Cámara y, tienen un lugar destacado en el orden de protocolo.
- Los Presidentes de las Cámaras ejercen en nombre de las mismas todos los poderes
administrativos y facultades de policía en el interior de sus respectivas sedes. Entre sus funciones
esenciales, podemos destacar la de presidir la Mesa y la Junta de Portavoces, dirigir los debates
del Pleno y de las comisiones a las que asista, mantener el orden de los mismos, ejercer la
disciplina parlamentaria y, hacer cumplir el reglamento, interpretándolo y supliéndolo.
B. La mesa.
Las Cámaras eligen a los demás miembros de sus Mesas. La Mesa, es el órgano rector de la Cámara
y ostenta la representación colegiada de esta en los actos a que asista.
- La Mesa del CD está formada por el Presidente del Congreso, 4 vicepresidentes y 4 secretarios.
- La Mesa del S está formada por el Presidente de la Cámara, 2 vicepresidentes y 4 secretarios.
- El Pleno de cada Cámara elegirá a los miembros de la Mesa en su sesión constitutiva. El sistema
de elección de sus integrantes garantiza una representación plural.
Entre otras funciones, les corresponden a las Mesas de las Cámaras: adoptar cuantas decisiones y
medidas requieran la organización del trabajo y el régimen y gobierno interiores de la Cámara;
elaborar el proyecto de Presupuesto de la Cámara; calificar los escritos y documentos de índole
parlamentaria, así como declarar la admisibilidad o inadmisibilidad de los mismos; concretar las
fechas en que hayan de comenzar y terminar los períodos de sesiones; programar las líneas
generales de actuación de la Cámara; fijar el calendario de actividades del Pleno y de las comisiones
para cada período de sesiones; y coordinar los trabajos de sus distintos órganos. Las Mesas llevan a
cabo funciones de dirección de las Cámaras en sus vertientes administrativa y gestora, mientras que
en el terreno político el protagonismo se ha desplazado a la Junta de Portavoces.
C. La junta de portavoces.
- Ambas formadas por los representantes de cada grupo parlamentario, bajo la presidencia del
Presidente de la Cámara. Este órgano refleja el protagonismo de los grupos parlamentarios en la
vida actual de las Asambleas Legislativas. Por tanto, no es extraño que los Reglamentos de las
Cámaras les asignen funciones relevantes. Entre ellas, la de fijar el orden del día de las sesiones
del Pleno del Congreso, o ser oída para fijar el orden del día las sesiones del Senado. Asimismo,
los Reglamentos establecen que se les debe dar audiencia en la programación de las líneas
generales de actuación y en la fijación del calendario de actividades, también en numerosas
cuestiones referentes a la organización y funcionamiento de las Cámaras.
- Las decisiones de la JP se adoptan siguiendo el criterio del voto ponderado, es decir, el voto de
cada portavoz vale tanto como el número de miembros del grupo parlamentario que representa. A
tenor del carácter de órgano fundamentalmente político que tiene la JP, los Reglamentos de las
Cámaras prevén que de las convocatorias se dé cuenta al Gobierno, para que, si lo estima
oportuno, un representante suyo asista con voz, pero sin voto. La JP es un órgano de carácter
eminentemente político y es en ella donde se institucionaliza la relación entre el Gobierno y la
Cámara.
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7. Los órganos de funcionamiento de las cámaras.
A. El pleno.
- El Pleno es la reunión de todos los diputados o senadores en sesión convocada con todas las
formalidades previstas en el Reglamento. Es el órgano supremo de la Cámara y le corresponden
las competencias esenciales que el ordenamiento jurídico le atribuye. Además, es en su seno
donde se desarrollan, normalmente, los debates de mayor enjundia política. Las fechas de
celebración de los Plenos se fijan por la Mesa de la Cámara al inicio de cada período de sesiones.
- Para adoptar acuerdos deben asistir la mayoría de sus miembros, y para ser válidos, deberán ser
aprobados por la mayoría de los miembros presentes. El voto de senadores y diputados es
personal e indelegable. Las sesiones plenarias de las Cámaras serán públicas, salvo acuerdo en
contrario. Los parlamentarios tomarán asiento en el salón de sesiones de cada Cámara conforme
a su adscripción a los grupos parlamentarios y ocuparán siempre el mismo escaño.
- La CE también permite Plenos conjuntos. Afirma que las Cámaras se reunirán en sesión conjunta
para ejercer las competencias no legislativas que el título II («De la Corona») atribuye
expresamente a las CG. Estas sesiones serán presididas por el Presidente del CD y se regirán por
un Reglamento de las CG, sin perjuicio de aplicar el RCD en todo lo no previsto por aquel.
B. Las comisiones.
- Tienen una gran importancia en el funcionamiento de las Cámaras, ya que los Plenos no son
órganos ágiles para llevar a cabo con carácter cotidiano todos los quehaceres parlamentarios. Por
este motivo, el trabajo ordinario de las Cámaras se lleva a cabo a través de las comisiones, que
presentan unas dimensiones más reducidas y están especializadas por materias o funciones.
- Se convierten en los órganos básicos del trabajo parlamentario, en donde se preparan y discuten
los asuntos de que conoce el Pleno y donde se adopta en ocasiones la decisión definitiva.
- Están formadas por los miembros que designen los grupos parlamentarios en el número que
indique la Mesa, y en proporción a la importancia numérica de aquellos en la Cámara. Todo
parlamentario tiene derecho a formar parte, al menos, de una comisión.
- En el seno de cada comisión se elige una Mesa, integrada por 1 presidente, 2 vicepresidentes y 2
secretarios. La composición y la organización son análogas a las del Pleno.
- Pueden ser permanentes (legislativas; se estructuran por materias o áreas de actividad e
intervienen en el procedimiento de elaboración de leyes, o no legislativas; con funciones de
control, participación ciudadana o carácter administrativo) o no permanentes (se constituyen para
la realización de un trabajo concreto; investigación, estudio…finalizado el cual se extinguen).
- Sus conclusiones deberán plasmarse en un dictamen que será discutido en el Pleno de la Cámara.
Las conclusiones aprobadas por el Pleno de la Cámara serán publicadas en el «Boletín Oficial de
las Cortes Generales». Será obligatorio comparecer a requerimiento de las Cámaras.
- En 1994, se creó la Comisión General de las CCAA (CGCA). Se reunirá cuando sea convocada
por su Presidente o por el del Senado a iniciativa propia, o por el Gobierno, alguno de los
Consejos de Gobierno de las CCAA o un tercio de sus miembros. La CGCA celebrará, una vez al
año y antes de que finalice el primer período de sesiones, una sesión cuyo único punto del orden
del día será dedicado a efectuar un balance de la situación del Estado de las Autonomías. Tras el,
se podrán presentar mociones. Las intervenciones que se produzcan en las sesiones de la CGCA
podrán realizarse en cualquiera de las lenguas que tengan el carácter de oficiales en alguna
CCAA, de acuerdo con la Constitución y el correspondiente Estatuto de Autonomía. En el Diario
de Sesiones se reproducirán íntegramente en la lengua en que se hayan realizado y en castellano.
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8. La diputación permanente.
Las CG ejercen sus poderes de manera permanente. No obstante, el funcionamiento de las Cámaras
es discontinuo y, es necesaria una estructuración temporal de las tareas, para que puedan ser
desarrolladas de manera ordenada y eficaz. Así, los procedimientos parlamentarios son solemnes (lo
que implica la sujeción a unas reglas formales concretas y, en general, el carácter público) y
complejos. En consecuencia, el funcionamiento del Parlamento se ha de analizar desde dos ópticas:
- Tanto el CD como el S son elegidos por 4 años. El mandato termina 4 años después (fin natural)
o el día de la disolución de las Cámaras. En ambos casos, las elecciones tendrán lugar el día 54
posterior a la convocatoria electoral, por tanto, «Las elecciones tendrán lugar entre los 30 días y
60 días desde la terminación del mandato». El CD electo deberá ser convocado dentro de los 25
días siguientes a la celebración de las elecciones. Dentro de este margen, el RD de convocatoria
de las elecciones generales indicará el día y la hora en que se reunirán las Cámaras resultantes.
- Los períodos de sesiones: espacios de tiempo durante los cuales las Cámaras se reúnen con
carácter ordinario. Las Cámaras se reunirán anualmente en 2 períodos ordinarios de sesiones: de
septiembre a diciembre, y, de febrero a junio. Por esta razón, el año parlamentario comienza en
septiembre. Ello no significa que fuera de estos períodos no se puedan reunir, pero solo lo pueden
hacer en sesión extraordinaria. Este tipo de sesiones presenta, unas reglas especiales en relación
con quién puede solicitar la convocatoria (el Gobierno, la DP o la mayoría absoluta de los
miembros de cualquiera de las Cámaras) y con los asuntos que se pueden tratar.
- Todas las sesiones parlamentarias son convocadas por el Presidente respectivo conforme a un
orden del día. Las sesiones han de celebrarse, en el CD, entre los martes y los viernes, y en el
Pleno del S, en los días entre los martes y los jueves. De todas las sesiones se extiende un acta y
las intervenciones que se han producido en las mismas se reproducen en el Diario de Sesiones.
1. Introducción:
- Las CG «ejercen la potestad legislativa del Estado, aprueban sus presupuestos, controlan la
acción del Gobierno y tienen las demás competencias que les atribuya la Constitución».
- El ejercicio de tales funciones y el alcance de las mismas se encuentran delimitadas conforme a
las características propias de nuestra forma política del Estado, la Monarquía parlamentaria; del
Estado de partidos; y de nuestro sistema parlamentario de Gobierno, donde el Gobierno depende
de la confianza depositada por la mayoría del Congreso. Una relación de confianza que en
nuestro ordenamiento constitucional debe mantenerse a lo largo de la legislatura.
- Por otro lado, las funciones que se ejercen por las CG no son idénticas ni tienen el mismo
alcance cuando las ejerce el Congreso o el Senado. Debe observarse que el bicameralismo
imperfecto que caracteriza el funcionamiento de nuestras CG tiene una clara proyección en la
elaboración y aprobación de las leyes, en la tramitación de la ley de Presupuestos Generales del
Estado o cuando se accionan los mecanismos de exigencia de la responsabilidad política del
Gobierno, que en modo alguno puede formalizar el Senado. También debe tenerse presente el
propio modelo de organización territorial de Estado en el que los Parlamentos autonómicos
tienen capacidad de aprobar leyes autonómicas en función de sus competencias.
2. La función legislativa.
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- Es la función que tradicionalmente ha correspondido a los Parlamentos y constituía la función de
mayor relevancia. El parlamentarismo racionalizado ha desviado las discusiones de las leyes que
se sustanciaban en largas sesiones del Pleno de los Parlamentos a las Comisiones Permanentes
Legislativas, dejando al Pleno de las Cámaras las leyes de especial trascendencia o los trámites
en la elaboración de las leyes que la CE o los Reglamentos de las Cámaras les atribuye.
- La tramitación de las leyes se desarrolla especialmente en el seno de la Comisión parlamentaria
respectiva según la materia en ambas Cámaras. En el sistema constitucional español las Cortes
Generales no tienen el exclusivo monopolio en la elaboración y aprobación de las leyes porque:
• Los Parlamentos autonómicos también poseen esta potestad, limitada a las materias sobre las
que tienen competencias. La ley autonómica despliega sus efectos dentro del ámbito territorial
de la CA respectiva a diferencia de la ley estatal. Desde la perspectiva de las fuentes del
derecho, la relación entre las leyes autonómicas y las leyes estatales no se explica en función
de la relación de jerarquía entre normas, sino en función de la relación de competencias.
• El Gobierno tiene la potestad de aprobar normas con fuerza de ley. Por ejemplo, la delegación
legislativa (decretos legislativos) o la legislación de urgencia (decretos leyes). No obstante,
esta potestad está limitada por la Constitución y las Cortes Generales.
• Además de lo anterior, a sujetos distintos del Congreso y del Senado se les reconoce la
iniciativa legislativa. Es el Gobierno quien ejerce mayoritariamente la iniciativa legislativa a
través de la presentación de los proyectos de ley. Ahora bien, la tramitación y aprobación de
las leyes les corresponde a los representantes del pueblo. La ley es el fruto de la potestad
legislativa del Estado que la Constitución atribuye a las CG a través de sus cámaras.
• El principio democrático consagrado por la Constitución impone que la formación de la
voluntad de las CG expresada en la ley se articule a través de un procedimiento cuyos rasgos
estructurales se contiene en la Lex Suprema y se complementa por lo dispuesto en los
Reglamentos del Congreso y del Senado. La ley como expresión de la voluntad popular sigue
adquiriendo todo su valor en el Estado Democrático de Derecho. La CE en su título III dedica
el capítulo II a «la elaboración de las leyes» y ha consagrado un sistema parlamentario en el
que en la formación de voluntad de las Cámaras se prioriza al Congreso sobre el Senado.
• Finalmente, el procedimiento legislativo responde al denominado principio mayoritario. Esto
significa, que las mayorías cualificadas constituyen la excepción a la regla; el principio
democrático atiende a que las decisiones se adoptan por mayoría simple.
3. La iniciativa legislativa.
a. Gobierno.
- En nuestro sistema parlamentario, la mayor parte de las iniciativas legislativas parten del
gobierno y reciben el nombre de proyecto de ley, estos tienen preferencia en la tramitación
parlamentaria. Tienen que ir acompañados de una exposición de motivos y antecedentes para que
el congreso pueda pronunciarse sobre ellos.
- La mesa del congreso, una vez remitido el proyecto, ordena su publicación, abre el plazo de
presentación de enmiendas y lo envía a la comisión competente. Las enmiendas pueden ser a la
totalidad o a la articulado.
- El gobierno en funciones no puede presentar proyectos de ley en general ni de presupuestos del
Estado, que es una iniciativa legislativa exclusiva del gobierno.
- Sus proposiciones pueden ser adoptadas a iniciativa de un diputado con la firma de otros 14 o de
un GP con la firma de su portavoz. La mesa del congreso publica la proposición (exposición de
motivos y antecedentes) y la remite al gobierno para que se manifieste.
- Si pasados 30 días el gobierno no niega su conformidad a la tramitación, la proposición será
incluida en el orden del día para su toma en consideración por la cámara. Antes del debate de
toma en consideración, se lee el criterio del gobierno (si hay), y tras el debate la presidencia del
congreso, pregunta si se toma o no en consideración la proposición de ley.
- Si se vota afirmativamente, la mesa acuerda su envío a la comisión competente y se abre el plazo
de enmiendas. No caben, ya que ya se ha tomado en consideración, enmiendas a la totalidad.
c. Senado.
- Las proposiciones de ley que se presentan a iniciativa del Senado deben estar suscritas por un
GP o por 25 senadores. «Aprobada la toma en consideración de la proposición por el Pleno, el
Presidente del Senado la remitirá al Congreso, para su trámite en éste como tal proposición».
- El Congreso goza de un papel preponderante frente al Senado en el ámbito de la tramitación de la
iniciativa legislativa.
- La constitución prevé dos supuestos a través de los cuales las asambleas pueden ejercer la
iniciativa legislativa; al solicitar al gobierno la adopción de un proyecto de ley, que el gobierno
podrá decidir si adoptar o no, y por otro lado, la posibilidad de remitir a la mesa del congreso,
una proposición de ley que podrá defender ante el congreso mediante una delegación de hasta 3
miembros de dicha asamblea. En este supuesto, nos hayamos ante la auténtica iniciativa
legislativa, ejercida por la asamblea autonómica.
- El ejercicio de la iniciativa por parte de las asambleas legislativas de las CCAA se realiza de
acuerdo con la Constitución, los respectivos Estatutos de Autonomía, los Reglamentos de los
respectivos Parlamentos autonómicos y el Reglamento del Congreso.
Una vez ejercitada la iniciativa legislativa, nos referiremos a las fases fundamentales del
procedimiento legislativo común en el Congreso y que son las que a continuación se relacionan:
- Si el Senado propone una enmienda, el congreso decide por mayoría simples, si admitirlo o no.
Incluso si el Senado adoptarse por mayoría absoluta vetar el texto aprobado por el congreso, éste
puede ratificar su texto inicial por mayoría absoluta o dejar transcurrir 2 meses y ratificarlo por
mayoría simple. El plazo de 2 meses puede reducirse a 20 días naturales en los proyectos
declarados urgentes por el gobierno o por el congreso.
- Se hace alusión a los procedimientos legislativos que la constitución exige para la aprobación de
algunas normas, y a ciertas especialidades procedimentales en la tramitación que la constitución/
reglamentos de las cámaras posibilitan, sin carácter obligatorio.
- La CE y los reglamentos parlamentarios establecen un procedimiento específico de tramitación
legislativa para leyes orgánicas, decretos leyes, estatus de autonomía, proyectos de reforma
constitucional y la ley de presupuestos.
En relación con las especialidades procedimentales no obligatorias cabe destacar:
- La CE posibilita una especialidad procedimental que afecta a la delegación del Pleno de cada
Cámara en favor de las Comisiones Legislativas Permanentes para la aprobación de proyectos o
proposiciones de ley sin requerirse deliberación en el Pleno. Esta delegación es revocable en
cualquier momento por el Pleno que puede recabar en cualquier momento el debate y votación.
- El RCD prevé que el acuerdo del Pleno del Congreso por el que se delega la competencia
legislativa plena en las Comisiones se presumirá para todos los proyectos de ley que sean
delegables, se excluye el debate de votación a la totalidad o de toma en consideración. Se
excluyen las competencias de la reforma constitucional, las cuestiones internacionales, las LO y
de bases y los Presupuestos Generales del Estado. El RCD también añade que las Comisiones
carecen de competencia para conocer con plenitud legislativa de los proyectos o proposiciones de
ley que hubieran sido vetados o enmendados por el Senado, aprobados por el Pleno del Senado.
- El Pleno del Congreso puede recabar para él la deliberación y votación final de los proyectos
antes de iniciarse el debate de Comisión. En el Congreso la delegación en Comisión es lo
habitual y se presume, con las excepciones citadas. Sin embargo, en el Senado la delegación en la
Comisión competente se realiza para cada proyecto o proposición de ley y la propuesta la puede
realizar la Mesa, un GP o 25 senadores.
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b. Tramitación de un proyecto de ley en lectura única en el pleno.
c. El procedimiento de urgencia.
- El RCD prevé que la Mesa del Congreso puede acordar que un asunto se tramite por el
procedimiento de urgencia cuando lo solicite el Gobierno, 2 GP, o 1/5 parte de los diputados.
- En el Congreso este procedimiento significa que los plazos tienen una duración de la mitad de los
establecidos con carácter ordinario. Esta decisión, puede acordarse cuando se halla ya un trámite
en curso en cuyo caso el procedimiento de urgencia se aplicará para los trámites siguientes.
- En el Senado hay 2 supuestos; que los proyectos hayan sido declarados urgentes por el gobierno
o congreso (dispone de 20 días para ejercitar sus facultades de orden legislativo) o; que la mesa
del Senado o a propuesta de un GP o de 25 senadores, decida la aplicación de este procedimiento.
- Una vez aprobada la ley por las CG, la Presidencia de la Cámara respectiva dará traslado del
texto de la ley aprobada al Presidente del Gobierno quien lo remite al Rey. Una vez concluido el
procedimiento legislativo, el Rey en el plazo de 15 días, sancionará las leyes aprobadas, las
promulgará y ordenará su inmediata publicación.
- Según el art. 2.2 de la Ley del Gobierno corresponde al Presidente del Gobierno refrendar, en su
caso, los actos del Rey y someterle, para su sanción, las leyes y demás normas con rango de ley.
- La sanción constituye un vestigio del constitucionalismo histórico en el que la ley era expresión
de la concurrencia de dos voluntades: la del Monarca y la del Parlamento.
- La promulgación es el acto a través del cual se proclama que la ley cumple con los requisitos
constitucionalmente exigidos y de ahí el mandato de que se cumpla y sea obedecida. El control
de constitucionalidad sobre la irregularidad formal o sustantiva de la ley corresponde al TC.
- La promulgación lleva aparejada la orden de publicación de la ley. La publicación de la ley es un
acto jurídico de gran relevancia dado que a través de la misma se da cumplimiento al principio de
«la publicidad de las normas» y está en íntima conexión con el principio de seguridad jurídica
garantizados directamente por la Constitución.
- La publicación constituye un requisito para la eficacia jurídica de la ley y con este acto se
garantiza los principios de certeza en el derecho y seguridad jurídica. Las leyes entrarán en vigor
a los 20 días de su completa publicación en el BOE, salvo que en ellas se disponga otra cosa.
- Es la potestad de las CG para fijar la forma de determinar los ingresos y los gastos del Estado.
Está integrada por la potestad tributaria del Estado y la potestad presupuestaria.
27
- La potestad tributaria implica la capacidad del Estado de imponer tributos: «La potestad
originaria para establecer los tributos corresponde exclusivamente al Estado, mediante ley».
- La potestad presupuestaria, implica la facultad de aprobar anualmente las cuentas del Estado
mediante la Ley de Presupuestos Generales. Los Presupuestos Generales del Estado tienen, por
mandato constitucional, que incluir la totalidad de los gastos e ingresos del sector público estatal
y deben consignar el importe de los beneficios fiscales que afecten a los tributos del Estado.
- El principio de legalidad financiera se impone en ambas vertientes, y constituye la llegada de una
evolución; los representantes de los ciudadanos son quienes deciden el establecimiento de los
tributos. Si los impuestos constituyen una limitación del derecho a la propiedad de los
ciudadanos, se exige la ley para su aprobación.
- La Constitución vincula el concepto de tributo y gasto público, que debe atender a la equidad en
la asignación de los recursos públicos, y al criterio de eficiencia y economía al que debe
responder la programación y ejecución de la asignación de esos recursos públicos.
- En el ámbito presupuestario, por la grave crisis financiera y económica a partir del 2008, se
impuso la necesidad de asegurar la estabilidad presupuestaria para evitar los elevados déficits
financieros de muchos estados. Para esta estabilidad, se hizo una reforma constitucional del
art.135 CE, la segunda reforma y cuyo objeto es garantizar el principio de estabilidad
presupuestaria, reforzar el compromiso de Esp. con la UE y la sostenibilidad económica y social.
- Este artículo, establece límites a la capacidad de endeudamiento del Estado y de las CCAA, al
prohibirles, incurrir en un déficit estructural que supere los márgenes establecidos por la UE en
sus estados. Este artículo remite a una LO que debe regular la distribución de los límites de
déficit de deuda entre las distintas administraciones públicas, el procedimiento y metodología
para el cálculo del déficit o la responsabilidad de cada administración, en caso de
incumplimiento de los objetivos de la estabilidad presupuestaria.
- Fruto de ello es la LO de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera de 2012. En esta
ley se establece que el acuerdo del Consejo de Ministros en el que se contengan los objetivos de
estabilidad presupuestaria y de deuda pública se remitirá a las CG y, tras el debate en Pleno, el
Congreso y el Senado tendrán que pronunciarse aprobando o rechazando los objetivos propuestos
por el Gobierno. De forma que si alguna de las Cámaras rechaza los objetivos en el plazo
máximo de 1 mes, tiene que remitir un nuevo acuerdo que se someterá al mismo procedimiento.
- El Senado tiene capacidad de veto en esta materia, salvo en catástrofes naturales, recesión
económica o situaciones de emergencia que escapen del control del Estado y perjudiquen la
situación financiera o sostenibilidad del Estado; supuestos en los que se puede superar los límites
de déficit estructural y volumen de deuda pública, cuando se acepte x mayoría absoluta del CD.
A. La potestad tributaria.
Los elementos que caracterizan la Ley de Presupuestos son los que siguen:
• Los Presupuestos Generales del Estado tiene carácter anual y tienen que incluir la totalidad de los
gastos e ingresos del sector público estatal. Dado de carácter anual, la constitución establece una
serie de plazos al gobierno a la hora de presentar el presupuesto ante el Congreso; al menos tres
meses antes de la expiración de los del año anterior.
• Al Gobierno corresponde la elaboración de los Presupuestos Generales del Estado y a las Cortes
Generales, su examen, enmienda y aprobación.
• Si la Ley de Presupuestos no se aprueba antes del primer día del ejercicio económico
correspondiente, «se considerarán prorrogados los Presupuestos del ejercicio anterior hasta la
aprobación de los nuevos»; si al llegar al 1 de enero del nuevo año no hay una nueva Ley de
Presupuestos se consideran prorrogadas las cuentas públicas del ejercicio anterior.
• Al proyecto de Ley de Presupuestos se le aplica el procedimiento legislativo común, si bien su
tramitación está sometida a una serie de requisitos entre los que destacan los que siguen:
1. El proyecto de Ley de Presupuestos goza de preferencia en la tramitación respecto a los
demás trabajos de la Cámara.
2. Las enmiendas al proyecto que supongan aumento de créditos en algún concepto
únicamente pueden ser admitidas a trámite si proponen una baja de igual cuantía en la
misma Sección.
3. Toda enmienda que suponga aumento de los créditos o disminución de los ingresos
presupuestarios requiere la conformidad del Gobierno para su tramitación.
4. El debate de totalidad tiene que producirse en el Pleno de la Cámara. En ese debate quedan
fijadas las cuantías globales de los estados de los Presupuestos y una vez finalizado el
debate el proyecto se remite a la Comisión de Presupuestos. El debate del presupuesto se
refiere al articulado y al estado de autorización del gasto el debate final en el Pleno del
Congreso se desarrolla diferenciando el conjunto del articulado de la ley y cada una de las
secciones.
• Una vez aprobada la Ley los Presupuestos Generales del Estado, el Gobierno está
constitucionalmente habilitado para presentar proyectos de ley que impliquen aumento del gasto
público o disminución de los ingresos «correspondientes al mismo ejercicio presupuestario». De
ahí que toda proposición o enmienda que suponga aumento de los créditos o disminución de los
ingresos presupuestarios requiera la conformidad del Gobierno para su tramitación. Lo que se
pretende salvaguardar con el requerimiento de conformidad del Gobierno es la función del
presupuesto y, es un mecanismo que permite al Gobierno defender su legítimo ámbito de
actuación, tal y como ha argumentado el Tribunal Constitucional.
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TEMA 5. EL CONTROL PARLAMENTARIO DEL GOBIERNO Y LOS
MECANISMOS DE EXIGENCIA DE RESPONSABILIDAD POLÍTICA.
- En los sistemas parlamentarios actuales, el control parlamentario sobre la acción del gobierno se
funda en la labor central del parlamento. Este control significa que el parlamento ejerce una
actividad de vigilancia de toda la acción del gobierno. En el sistema español, la Constitución
atribuye la función del control del gobierno a las CG, que representan al pueblo español, y es el
único órgano que tiene un vínculo directo con el titular de la soberanía nacional.
- El control no solo responde a la necesidad de que el gobierno rinda cuentas a las cámaras, sus
órganos, GP o diputados/senadores. Lejos de ello, el control parlamentario cobra sentido cuando
es ejercido por la oposición parlamentaria. Esta función también permite a la mayoría difundir la
opinión pública y al electorado las bondades de la acción del gobierno frente a las críticas.
- La acción fiscalizadora y supervisora realizada por las distintas fuerzas políticas sobre la acción
del gobierno, obliga al gobierno a rendir cuentas públicamente sobre su gestión y también se
fijan públicamente las exposiciones y alternativas que sobre Tales actuaciones o decisiones del
gobierno llevarían a cabo los partidos políticos. Según en qué posición se esté (partido de
gobierno u oposición) la intensidad y el alcance con la que se ejerce esa función de control
político no puede ser idéntica.
- El ordenamiento prevé diversos instrumentos a través de los cuales se controla la acción del
gobierno. La utilización de dichos instrumentos permite enjuiciar a la ciudadanía la labor de las
diversas fuerzas políticas al posibilitar contrastar las exposiciones mantenidas por los distintos
partidos políticos sobre la acción del gobierno, así como evidenciar las posibles contradicciones.
- Las acciones del Gobierno sometidas a control parlamentario se encuadran en las funciones que
constitucionalmente corresponde ejercer al Gobierno y que son, básicamente, la de dirigir la
política interior y exterior, la Administración civil y militar y la defensa del Estado. Además de
ejercer la función ejecutiva y la potestad reglamentaria de acuerdo con la Constitución.
- Debe precisarse que el control parlamentario no se ciñe exclusivamente a la acción del Gobierno
como órgano colegiado. Se prevé que «El Gobierno y cada uno de sus miembros están sometidos
a las interpelaciones y preguntas que se le formulen en las Cámaras».
- Si el control político sobre el Gobierno constituye la labor central del Parlamento, la información
parlamentaria es la llave maestra que permite a las distintas fuerzas políticas la vigilancia del
Gobierno. Éste se lleva a cabo a través de distintos instrumentos jurídicos (preguntas,
interpelaciones,…) que también, pueden abocar a la exigencia de responsabilidad política que,
significa la retirada de la confianza parlamentaria en el Presidente del Gobierno y la sustitución
de un Gobierno por otro.
- El menoscabo de la función de control parlamentario implica, una limitación del derecho a
ejercer la función parlamentaria y, con él, del derecho de participación ciudadana.
- El Congreso no puede perder el poder de disposición sobre las funciones de control político que
la CE le confiere en relación con las limitaciones extraordinarias a las que puedan haber sido
sometidos el funcionamiento ordinario de las instituciones y los derechos fundamentales de las
personas en los estados excepcionales. El control parlamentario del Congreso sobre el Gobierno
en la vigencia del cualquier estado de crisis es de la máxima relevancia.
- Finalmente, se ha planteado si la actividad de un Gobierno en funciones impide o limita el
ejercicio de la función de control parlamentario. Pues bien, dado que el control sobre la acción
del Gobierno no implica necesariamente la exigencia de responsabilidad política, la función de
control tiene cabida sobre las acciones que el Gobierno en funciones siga desarrollando.
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2. Diferencias entre la función de control y la exigencia de responsabilidad política del
gobierno.
- El control parlamentario es una función de las CG frente a la acción del gobierno y adquiere
distinta intensidad, según la ejerza; la mayoría que sostiene al gobierno o la oposición
parlamentaria. La exigencia de responsabilidad política implica la activación de mecanismos
jurídicos que llevan al cese del gobierno por pérdida de la confianza por parte del congreso, esto
significa que el vínculo de confianza depositada por los diputados en el PG ha quebrado y se
procede a la remoción tanto del presidente como del gobierno en su conjunto.
- Estos dos conceptos son completamente diferentes; por su naturaleza (el control es una función
constitucional que se le atribuye a las CG y la exigencia de responsabilidad implica la
formalización de dos mecanismos: la moción de censura y la cuestión de confianza); por los
sujetos legitimados para ejercer (la del control se atribuye a las CG y la exigencia de
responsabilidad política solo se le atribuye al congreso); los instrumentos utilizados (el control se
ejerce en las dos cámaras y su ejercicio es de carácter permanente, mientras la exigencia solo se
plantea en el seno del congreso, de forma excepcional y esporádica); su finalidad (el control
busca la fiscalización del gobierno y la exigencia implica el cambio de un gobierno por otro); y,
los instrumentos (los del control se ejercen frente al presidente, ministros o miembros del
gobierno, mientras la exigencia siempre es colectiva y afecta al gobierno en su conjunto).
- Las cámaras y sus comisiones pueden: recabar la información y ayuda que precisen del gobierno
y autoridades del Estado y CA; reclamar la presencia de los miembros del gobierno para ser
informados sobre algún problema de su competencia. El gobierno también puede solicitar
sesiones para informar sobre cuestiones de su competencia, en ambos supuestos puede abrirse
una deliberación con intervención.
- El RCD prevé, en cuanto a las informaciones del Gobierno, que los miembros del mismo, a
petición propia o cuando así lo solicitare la Comisión correspondiente, comparecerán ante ésta
para celebrar una sesión informativa. En el desarrollo de estas sesiones se prevé específicamente
31
que los diputados y grupos parlamentarios puedan preparar la formulación de preguntas u
observaciones y la posterior contestación de éstas por el miembro del Gobierno.
- La iniciativa para la adopción de tales acuerdos corresponderá a 2 grupos parlamentarios o a la
1/5 parte de los miembros de la Cámara o de la Comisión, según los casos. Tras la exposición
oral del Gobierno pueden intervenir los representantes de cada grupo parlamentario por 10
minutos fijando posiciones, formulando preguntas o haciendo observaciones. En casos
excepcionales la Presidencia puede abrir un turno para que los diputados puedan escuetamente
formular preguntas o pedir aclaraciones sobre la información facilitada.
b. Las preguntas.
- Los diputados y senadores podrán formular preguntas al Gobierno y a cada uno de sus
miembros. Las preguntas deberán presentarse por escritos ante la Mesa. No pueden versar sobre
cuestiones de exclusivo interés personal del que la formula ni suponer consultas de índole
estrictamente jurídica. Se entiende, que las preguntas que se formulan deben responderse por
escrito. Si se solicita respuesta oral y no se especifica nada se entenderá que la respuesta tendrá
lugar ante la Comisión correspondiente. Los tiempos de palabra serán de 10 y 5 minutos de
réplica tanto en el Congreso como en el Senado.
- Cuando se pretende una respuesta oral ante el pleno, el escrito no puede contener más que la
escueta y estricta formulación de una sola cuestión interrogando sobre un hecho, situación o
información, sobre si el gobierno ha tomado o va a tomar alguna providencia en relación con un
asunto o si el gobierno va a remitir algún documento o informarle acerca de algún extremo.
- Se da prioridad a las preguntas presentadas por los diputados y senadores que no hubieren
formulado preguntas en el Pleno en el mismo período de sesiones. El RCD prevé que en el
debate, tras la escueta formulación de la pregunta, la tramitación de la misma no pueda exceder
de 5 minutos y el RS prevé 3 minutos.
- En cuanto a las preguntas con contestación por escrito, el Gobierno deberá remitir la contestación
escrita dentro de los 30 días siguientes a su comunicación en el caso del Senado, y de 20 días
desde su publicación en el supuesto del Congreso, pudiendo prorrogarse por 20 días más a
petición motivada del Gobierno por acuerdo de la Mesa. En ambos casos, si el Gobierno no
responde se podrá sustanciar ante la Comisión competente por razón de la materia recibiendo el
tratamiento de respuesta oral.
c. Las interpelaciones.
- El Gobierno y cada uno de sus miembros están sometidos a las interpelaciones y a las preguntas
que se les formulen en las Cámaras y para ello, como mandata dicho precepto constitucional, los
Reglamentos deberán establecer un tiempo mínimo semanal.
- Las interpelaciones se presentan por escrito ante la Mesa y deben versar sobre los motivos o
propósitos de la conducta del ejecutivo en cuestiones de política general, bien del Gobierno o de
algún departamento ministerial. Se sustancian en el Pleno dando lugar a un turno de exposición
por el autor de la interpelación, a la contestación del Gobierno y a sendos turnos de réplica. Las
primeras intervenciones no podrán exceder de 10 minutos, ni las de réplica de 5 minutos. Toda
interpelación puede dar lugar a una moción en que la Cámara manifieste su posición.
- En cuanto al Senado, el RS establece el derecho de los senadores de interpelar al Gobierno. Los
senadores tienen que manifestar de un modo explícito el objeto de la interpelación. En el
supuesto de que su contenido no sea propio de una interpelación, la Mesa lo comunicará a su
autor para su conversión en pregunta con respuesta oral o por escrito. Una vez sustanciada la
32
interpelación si el interpelante no queda satisfecho con las explicaciones del Gobierno puede
anunciar la presentación de una moción.
- Las mociones en el Senado deben atender a alguna de las finalidades expresamente tasadas, tales
como que el Gobierno formule una declaración sobre algún tema o remita a las Cortes un
proyecto de ley regulando una materia de la competencia de aquéllas o que la Cámara delibere y
se pronuncie sobre un texto de carácter no legislativo. En estos supuestos la moción tiene que ser
presentada por una Comisión, un GP o un mínimo de 10 senadores y será incluida en el orden del
día del Pleno. Las Comisiones también podrán aprobar en el ámbito estricto de sus competencias
mociones que atiendan a estas dos finalidades. El Presidente de la Cámara dará cuenta inmediata
al Gobierno de la aprobación de las mociones.
- La relación de confianza entre el Congreso y el Presidente del Gobierno no solo se expresa tras la
celebración de elecciones generales en el acto de investidura, esta confianza no debe perderse a
lo largo de la legislatura a través de la activación de los mecanismos previstos en la Constitución
en los que se formaliza de forma expresa lo que puede dar lugar a la pérdida de la confianza.
- En tales supuestos, pérdida de confianza parlamentaria y exigencia de responsabilidad política
constituyen términos sinónimos. Tales mecanismos son, como se ha repetido, la moción de
censura y la cuestión de confianza.
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- El diseño constitucional de la moción de censura por la que optó nuestro constituyente responde
al modelo de las mociones de censura constructivas. El carácter constructivo de la moción
persigue favorecer la estabilidad del Gobierno y evitar crisis gubernamentales. Una de sus
características esenciales es que la presentación de la misma debe incluir un candidato alternativo
a la presidencia del Gobierno. Lo que implica, que el candidato sea directamente investido sin
tener que convocar nuevas elecciones y recurrir al proceso de investidura. Se evita así la
interinidad entre el cese del Gobierno y la constitución de otro.
- Parte directamente del presidente del gobierno, previa deliberación del Consejo de ministros, y se
plantea sobre su programa o sobre una declaración de política general. La motivación es la de
contrastar, los apoyos necesarios para poder seguir adelante con su programa ante situaciones de
especial debilidad política o porque el Gobierno se enfrenta a la necesidad de adoptar una
decisión especialmente trascendente frente a lo que defendió en su programa o al compromiso
alcanzado con otras fuerzas políticas en el seno de un gobierno de coalición. El Presidente del
Gobierno en funciones no puede plantear una cuestión de confianza.
a. Procedimiento.
b. Efectos.
- Si se renueva la confianza en el presidente del gobierno, el gobierno sigue con el normal y pleno
ejercicio de sus funciones, y el presidente puede salir, incluso más reforzado si consigue más
apoyo del que consiguió en el proceso de investidura.
- Si se deniega la confianza al presidente, y a la totalidad del gobierno; el presidente presentará su
dimisión al rey y se procederá a la designación de otro presidente. La pérdida de la confianza tras
el planteamiento de una cuestión de confianza no lleva aparejada las elecciones a CG.
- En tal supuesto, el Presidente del Gobierno que ha perdido la confianza y la totalidad de su
Gobierno pasan a ser Gobierno en funciones hasta la toma de posesión del nuevo Gobierno.
TEMA 6. EL GOBIERNO.
- La posición del Presidente del Gobierno resulta diferenciada del resto de los miembros del
Gobierno. El Presidente no se configura como un primus inter pares, o como un ministro con
tareas peculiares de coordinación y representación, sino como una figura con características
propias, y en clara situación de preeminencia y dirección respecto del conjunto gubernamental.
- El presidente se caracteriza por ostentar una investidura parlamentaria; es precisamente,
mediante esta como la constitución traduce una de las consecuencias de la forma parlamentaria
del Estado, al exigir una confianza inicial expresa del parlamento.
- Su nombramiento corresponde al rey. No obstante, el nombramiento tiene su fundamento en la
confianza de la cámara, mientras que el de los ministros deriva de la propuesta exclusiva del
presidente. En consecuencia, es el Presidente del Gobierno, y no este órgano colegiado, quien
goza de la confianza parlamentaria; y los ministros, por su parte, encuentran su legitimación en la
confianza del Presidente, de quien dependen para su nombramiento, y permanencia en el cargo.
- El procedimiento para la investidura del candidato a Presidente del Gobierno no exige que éste
comunique o haga saber formalmente la composición del Gobierno que pretende formar: la
confianza se otorga únicamente a un candidato individual y a su programa.
- Al Presidente le encomienda la Constitución la dirección de la acción del Gobierno y la
coordinación de las funciones de sus miembros. También un conjunto de funciones específicas,
en cuanto órgano individualizado, estas se configuran en relación con el propio Consejo de
Ministros, las cortes, el TC y con la propuesta de sometimiento de una decisión a referéndum.
- La diferencia de planos entre Presidente y ministros se traduce en; el nivel de la legislación
ordinaria (status personal), en lo relativo a protocolo y precedencias y en cuanto al Estatuto de
los ex Presidentes del Gobierno.
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5. Órganos de apoyo del gobierno y el presidente.
- Son el Consejo de ministros (órgano plenario del gobierno); el secretario del gobierno (encargado
de proporcionar la infraestructura administrativa del Consejo de ministros y de sus comisiones
delegadas, y se integra en un ministerio específico: ministerio de la presidencia); y la comisión
general de secretarios de Estado y subsecretarios (Su función consiste en preparar las sesiones
del Consejo de ministros informando sobre las materias a tratar por estos órganos).
- También existen las unidades de apoyo, sin carácter de departamento ministerial que se integran
dentro de la estructura orgánica de la misma presidencia: la Secretaría General de la presidencia,
la oficina económica del presidente del gobierno y el gabinete de la presidencia del gobierno.
- Como órgano de apoyo al presidente, ha de considerarse también la figura del vicepresidente. La
práctica política española ha supuesto la presencia de al menos 1 vicepresidente en el gobierno y
hasta 3 en alguna ocasión. Sus funciones las han precisado la normativa legal y la práctica
política. Aparte de las funciones de sustitución del presidente por ausencia, su función se ha
centrado en la coordinación gubernamental y en la programación de las tareas del gobierno.
- Finalmente, un órgano muy distinto, pero que pudiera ser considerado también como órgano de
apoyo del Gobierno, es el Consejo de Estado. Se configura por la Constitución como «supremo
órgano consultivo del Gobierno, lo que justifica su calificación como órgano de apoyo del
mismo. La regulación legal extiende sus funciones a una amplia gana de materias: sus
dictámenes deben versar con carácter preceptivo sobre materias como proyectos de ley, o de
decretos legislativos, o los anteproyectos de leyes de en ejecución de tratados internacionales.
- Dentro del ordenamiento español, los miembros del Gobierno disponen de un status peculiar, que
incluye derechos y obligaciones de muy variada índole y que singulariza su posición en relación
con el resto de los ciudadanos. Tales derechos y obligaciones se proyectan sobre materias muy
diversas y no son objeto de un tratamiento normativo unitario: el núcleo esencial de su
regulación se halla en la Constitución, y el resto en normas de muy diverso rango.
- La Constitución se remite a la ley para la regularización del «estatuto e incompatibilidades de los
miembros del Gobierno», pero en la práctica, ello no se ha traducido en un texto único, dada la
variedad de aspectos a tratar, sino en una serie de disposiciones legales.
- La CE establece un núcleo mínimo: los miembros del Gobierno no podrán ejercer otras funciones
representativas que las propias del mandato parlamentario (viene así a admitir que los ministros
puedan ser también miembros de las Cámaras) ni cualquier otra función pública que no derive de
su cargo, ni actividad profesional o mercantil alguna. Ahora bien, este núcleo se ha visto
ampliado legislativamente por una ley que extiende el régimen de incompatibilidades, que
afectará incluso a los años inmediatamente posteriores a su cese.
- Los miembros del Gobierno gozan de una especial protección. En cuanto se refiere a su
actuación conjunta en Consejo de Ministros, el Código Penal tipifica como delito toda coerción u
obstaculización de la libertad de los ministros reunidos en Consejo, así como las injurias y
amenazas al Gobierno. La protección penal se extiende también a los ministros individualmente
considerados, al tipificar como delito atentar contra un ministro en el ejercicio de sus funciones.
- El status de los miembros del Gobierno tiene también una dimensión procesal, ya que la
Constitución establece un fuero especial para ellos en materia penal. Se prevé que la
responsabilidad criminal del Presidente y los demás miembros del Gobierno habrá de exigirse
ante la Sala de lo Penal del TS. Sólo podrá ser planteada por iniciativa de la 1/4 parte de los
miembros del Congreso, y habrá de contar con la aprobación del mismo por mayoría absoluta.
- Por otro lado, este status procesal tiene una dimensión negativa: la prerrogativa real de gracia no
será aplicable a supuestos de responsabilidad penal de miembros del Gobierno. La especial
situación procesal resulta acentuada además por la legislación ordinaria. La Ley de
Enjuiciamiento Criminal establece que (entre otros) los miembros del Gobierno dispondrán de un
régimen peculiar para prestar declaración ante órganos judiciales, ya que podrán, bien informar
por escrito, bien prestar declaración en su domicilio o despacho oficial.
- Finalmente, resulta conveniente hacer referencia a una dimensión del status procesal: su derecho
y obligación de guardar secreto sobre materias cuya divulgación pudiera resultar en grave
perjuicio de la seguridad del Estado, o de otros bienes públicos. Sobre todas tienen los
funcionarios (y ministros) obligación de guardar secreto, y, en consecuencia, la Ley de
Enjuiciamiento Criminal protege genéricamente tal reserva, al determinar que «no podrán ser
obligados a declarar como testigos los funcionarios públicos cuando no pudiesen declarar sin
violar el secreto que estuviesen obligados a guardar».
- Los procedimientos de formación y cese del Gobierno giran en torno a la figura del Presidente,
siendo el nombramiento y cese de éste el elemento definitorio. Y, en este respecto, la
Constitución prevé dos formas de nombramiento del Presidente: la ordinaria, y una de carácter
extraordinario, mediante la presentación, y aprobación, de una moción de censura.
- En cualquier caso, la CE exige que se produzca una manifestación expresa de la confianza del
Congreso en el candidato a la Presidencia para que éste pueda formarse y entrar en funciones.
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- Por lo que se refiere a la fórmula ordinaria, se trata de un procedimiento, en el que pueden
distinguirse 3 fases: propuesta, la fase de investidura parlamentaria y el nombramiento.
a. Propuesta.
b. La fase de investidura.
- Formalizada la propuesta por el Rey (propuesta que se publica en el Boletín de las Cortes
Generales) corresponde al Congreso pronunciarse sobre ella. El pronunciamiento de los
Diputados consiste en una afirmación o negación sobre el candidato propuesto, sin alternativas.
- El candidato deberá exponer «el programa político del Gobierno que pretenda formar, y solicitará
la confianza de la Cámara». La exposición del programa del candidato no incluye necesariamente
la revelación de qué ministros integrarán su Gobierno.
- A partir de la reforma del Reglamento del Congreso, la exposición del programa del candidato
debe ir seguida de un debate en el Pleno para evitar que la Presidencia del Congreso disponga
que la votación se celebre inmediatamente después de la intervención del aspirante a Presidente,
sin que el programa presentado pueda ser debatido por los representantes de los GP.
- Para la investidura se exige la «mayoría absoluta (más de la mitad) de los miembros del
Congreso». La cifra base para el cálculo de la mayoría no tiene por qué coincidir con el número
de miembros del Congreso previsto, ni ha de consistir forzosamente en 176 diputados.
- La votación será pública, debiendo pronunciarse los diputados verbalmente sobre su
asentimiento, negativa o abstención respecto de la propuesta efectuada.
- La Constitución prevé la posibilidad de que el candidato propuesto no obtenga la mayoría
absoluta en primera vuelta. Mecanismos para que la investidura se lleve a cabo: si no se alcanza
la mayoría, la misma propuesta deberá someterse a nueva votación 48h después, la confianza «se
entenderá otorgada si obtuviese la mayoría simple (más votos a favor que en contra); si no se
obtiene la mayoría simple, deberá efectuarse nueva/s propuestas (quedará elección del Rey, si
necesita o no de nuevas consultas. La doctrina académica ha señalado que una nueva propuesta
no tiene por qué significar un nuevo candidato); finalmente, si tampoco tuviesen éxito las
sucesivas propuestas en el plazo de 2 meses a partir de la primera votación de investidura, el Rey
disolverá las Cámaras y convocará nuevas elecciones con el refrendo del Presidente del
Congreso.
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- Esta fórmula no supone una presión a la Cámara para que facilite el nombramiento de Presidente,
o una sanción en caso contrario, sino un recurso al arbitraje del electorado, encargado así de
romper la situación de inmovilidad institucional que supone el no nombramiento de un
Presidente. Por otra parte, resulta lógico que la disolución afecte a las dos Cámaras, aún cuando
el Senado no participe en la investidura: pues así se dificulta que pueda producirse un desajuste
entre las orientaciones políticas del Congreso y el Senado.
- Una vez realizada con éxito la investidura del candidato a la Presidencia del Gobierno
corresponde al Rey su nombramiento formal y se atribuye al Presidente del Congreso el refrendo
del nombramiento. En lo que se refiere al resto de los miembros del Gobierno, la Constitución
atribuye también su nombramiento al Rey, pero en este caso, el nombramiento se realiza a
propuesta del Presidente del Gobierno, y es refrendado por este último.
- Los nombramientos del Presidente y demás miembros del Gobierno se llevan a cabo mediante
Real Decreto. De acuerdo con la práctica seguida hasta el momento, se emite primeramente el
Real Decreto de nombramiento del Presidente y el correlativo de cese del Presidente saliente
(refrendado por el mismo Presidente saliente). Los nombramientos de los integrantes del nuevo
Gobierno se realizan también mediante Reales Decretos refrendados por el PG.
- La Constitución prevé varios supuestos de cese colectivo del Gobierno, afectando a todos sus
miembros. Por la celebración de elecciones generales; por la pérdida de confianza parlamentaria;
o por la dimisión o fallecimiento del presidente. En todos los casos, el cese del presidente trae
consigo el cese de todos los miembros del gobierno.
- Aparte de los supuestos mencionados en la Constitución, son previsibles otros eventos que
condicionan el cese del presidente y gobierno: la declaración de incapacidad del presidente o su
acusación por traición que, debería implicar la pérdida de confianza.
- Los supuestos de cese gubernamental son tasados, por lo que no se puede exigir la
responsabilidad del gobierno por otros órganos, más que el congreso, mediante la moción de
censura, o por la derrota de la cuestión de confianza, y solo mediante estos procedimientos.
- El exceso del gobierno no supone un vacío institucional: el gobierno cesante continuará en
funciones hasta la toma de posesión del nuevo gobierno. Se produce entonces la situación del
“gobierno en funciones”; una alteración y disminución de sus facultades gubernamentales.
- También se ha planteado si por otros miembros del gobierno como vicepresidentes y ministros,
puede producirse otra causa de cese: la exigencia de responsabilidad individual, por las cámaras
o la reprobación por las cortes. Sin embargo, la Constitución atribuye exclusivamente al
presidente, la propuesta de separación o cese de los miembros del gobierno.
- Por tanto, el eventual pronunciamiento reprobatorio parlamentario, no supone el cese del
ministro afectado: los ministros son responsables, pero tal responsabilidad no implica que el
parlamento tenga potestad para cesarles, ni que el presidente del gobierno deba efectuar su cese
como consecuencia de una reprobación parlamentaria.
- La Constitución atribuye funciones y tareas diversas a los distintos órganos constitucionales (la
potestad legislativa a las CG; la potestad jurisdiccional a jueces y tribunales…). Ahora bien, la
práctica política ha puesto de manifiesto: la necesidad de que los diversos órganos del Estado
coordinen su actuación, de forma que no persigan fines opuestos y contradictorios, y que esa
coordinación difícilmente puede alcanzarse de forma espontánea o natural.
- La Constitución refleja esta experiencia, al prever expresamente que un órgano constitucional, el
Gobierno, aparte de las funciones específicas que se le encomiendan, dispondrá también de una
función directiva. En ésto viene a seguir una tradición consagrada en la práctica política, en la
que se ha atribuido esa función directiva al llamado «poder ejecutivo».
- La función directiva consiste en fijar unas metas a alcanzar y en impulsar al resto de los órganos
constitucionales para que provean las formas y medios de alcanzar esos objetivos.
- Como consecuencia, el papel del Gobierno presenta 2 dimensiones en parte contrapuestas: es
«ejecutor» de decisiones de otros (desempeña la función ejecutiva) y es «director» (ejerce una
función creadora e impulsora, que se proyecta sobre los demás poderes del Estado).
- Ello no significa que la dirección política sea monopolio del Gobierno: ya se ha dicho que se
trata de una actividad de relación, de modo que los demás poderes participan en esa dirección.
Así, la potestad legislativa supone también una actividad de orientación política, al aprobar
normas que fijan objetivos y habilitan medios para su consecución.
- Pero el amplio mandato constitucional viene a reflejar que la función ordinaria y cotidiana de
impulso e iniciativa reside en el órgano gubernamental, correspondiendo a los demás órganos
constitucionales actuar sobre supuestos de hecho creados por el Gobierno, ya para seguir sus
directivas, controlarlas, y, modificarlas o rechazarlas.
- Esta función directiva se traduce; en las tareas genéricas que la CE encomienda al Gobierno y, en
las potestades específicas que le atribuyen otros mandatos constitucionales (iniciativa legislativa,
de iniciativa en materia presupuestaria) que reflejan la capacidad directiva del Gobierno.
- Las relaciones exteriores en todos los campos son un elemento esencial para la vida de un país;
ello se acentúa aún más en caso en que a la interdependencia típica de nuestra época, viene a
añadirse la integración en unidades políticas y económicas como la UE.
- La dirección de la política exterior aparece así como un elemento de fundamental importancia
dentro de las funciones constitucionales. Pues bien, la Constitución dispone que el Gobierno
«dirige la política interior y exterior». Se trata de un apoderamiento muy amplio, si se tiene en
cuenta que la política exterior presenta una multiplicidad de manifestaciones.
- Por una parte, cabe distinguir actuaciones puramente políticas (reconocimiento de otros países,
participación en operaciones multinacionales de diverso tipo, intervención en organismos
internacionales); dimensión administrativa (dirección de la Administración exterior, las
representaciones diplomáticas, y la tutela de los españoles en el extranjero); y una dimensión
normativa (puede representar la conclusión de tratados con fuerza normativa interna).
- Finalmente, la dirección de la política exterior aparece relacionada con la defensa del Estado,
puesto que en el mundo actual la seguridad y la defensa de cada país se vincula a la creación de
sistemas de alianzas y acuerdos internacionales.
- Las disposiciones constitucionales atribuyen al Gobierno la función directiva en estos múltiples
aspectos. Ello no obsta a que otros órganos del Estado puedan colaborar en esa labor de
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dirección. Pero se trata de una participación condicionada a la iniciativa e impulso
gubernamental, que resulta insustituible.
- Dentro de las diversas manifestaciones de la acción exterior del Estado, una de ellas tiene una
evidente dimensión normativa: la conclusión de tratados entre Estados. La Constitución prevé
que «los tratados internacionales válidamente celebrados, una vez publicados oficialmente en
España, formarán parte del ordenamiento interno». En este respecto, el poder legislativo
desempeña un importante papel, ya que es competencia suya la autorización de determinados
tratados, autorización que deberá concederse por ley orgánica.
- Por otra parte, cualquiera de las Cámaras puede requerir al TC para que se pronuncie sobre la
constitucionalidad de tratados internacionales. El procedimiento de conclusión de tratados, no
obstante, refleja la potestad directiva del Gobierno desde dos perspectivas: la reserva de
iniciativa gubernamental, y el carácter restringido de la intervención de las Cortes.
- La defensa del Estado aparece en la Constitución como una función reservada en exclusiva a la
competencia estatal, y, dentro de las instituciones estatales, atribuida a la dirección
gubernamental. Esta atribución aparece vinculada a otras 2 funciones gubernamentales; la
dirección de la política exterior y la dirección de la Administración militar.
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- Ahora bien, y pese a esa vinculación, no se trata, estrictamente, de actividades idénticas: con
respecto a la política exterior (la defensa del Estado tiene una extensión menor: hay aspectos de
la política exterior no relacionados con la defensa. Pero, la defensa del Estado presenta
dimensiones alejadas de la actividad exterior. Aún así, conviene no olvidar que hay aspectos
comunes a ambas funciones, defensa y relaciones exteriores), y con respecto a la dirección de la
Administración militar (ésta constituye un instrumento para la política de defensa. La «política
militar» o política en relación con las Fuerzas Armadas es, pues, un elemento de la política de
defensa. Pero ésta va más allá de lo militar, comprende otro tipo de actuaciones. No cabe pues,
reducir la defensa del Estado a la política militar).
- Como en el resto de las funciones directivas del Gobierno, la dirección de la defensa supone la
colaboración con otros órganos del Estado: pero también le corresponde al Gobierno una función
destacada, de orientación general de la política, de iniciativa y de impulso. Esta colaboración se
refiere, esencialmente, a la Corona y al poder legislativo.
- Por lo que se refiere a la Corona, la CE confiere al Rey «el mando supremo de las Fuerzas
Armadas». Tal mando habrá de interpretarse como la necesidad de refrendo de los actos del Rey
y de la dirección gubernamental de la defensa, de la Administración militar y de la política
exterior y, traducirse en una función simbólica y moderadora.
- En cuanto al poder legislativo, su participación en la conducción de la defensa nacional se ve
delimitado por la función directiva gubernamental. Ciertamente, el ejercicio de las funciones
propias del legislativo incidirá notablemente en los diversos aspectos de la política de defensa.
Pero esas funciones, no obstan a que la función directiva de la defensa, se perfile como de
competencia gubernamental.
- También se le confiere atribuciones a las Cortes en materia de defensa nacional: autorizar la
participación de las Fuerzas Armadas en misiones fuera del territorio nacional o debatir las líneas
generales de la política de la defensa. Ello comporta una obligación gubernamental de someter
tales líneas generales al conocimiento y debate de las Cámaras, que podrán por consiguiente
aportar conclusiones y propuestas, en materia de defensa, al Gobierno.
- Se plantea la necesidad de una estricta coordinación, para obtener una efectiva unidad de acción
en el exterior. Debe insistirse en la especial importancia de la dimensión exterior de la defensa, lo
que lleva a la coincidencia de los ámbitos de al menos 2 departamentos ministeriales
directamente afectados: Defensa y Asuntos Exteriores. En la regulación legal, el Ministerio de
Defensa aparece como sujeto preferente de la defensa nacional. No obstante, la defensa del
Estado se proyecta también decisivamente en la política exterior. Esta coordinación aparece
prevista sobre todo en dos formas;
a) En el reforzamiento del papel directivo y coordinador del presidente del gobierno, que deja en
un segundo plano los mecanismos de cooperación interministerial. La LODN viene a potenciar
el papel del presidente, de forma que las decisiones en materia de defensa (subdirección y
componente militar) quedan en gran manera en manos de él. Por lo tanto, los altos órganos de la
defensa se configuran como asesores del presidente, como el Consejo de la defensa nacional.
b) A ello deben añadirse los mandatos específicos de colaboración interministerial, que prevén
formas concretas de colaboración y coordinación interministerial: así, la LODN establece la
creación de una Comisión Interministerial de Defensa.
- Por lo que se refiere a la defensa frente a consecuencias interiores de un conflicto bélico,
afectando a la población civil, se le encomienda al Gobierno la adopción de las medidas
oportunas, a efectos de preservar la seguridad de personas y bienes en tales supuestos,
«asegurando en todo caso la colaboración entre las autoridades civiles y militares». También
pues, en este caso, la dirección de la defensa, encomendada constitucionalmente al Gobierno, se
traduce en una habilitación legal en aspectos conexos.
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6. La dirección de la administración civil y militar.
- La dirección de la administración civil y militar se configura, como supuesto necesario para que
el gobierno pueda llevar a cabo sus actividades de dirección política y todas las funciones que la
constitución de encomienda, ya que es difícil pensar como el gobierno, podría ejercitar sus
funciones sin la colaboración de la administración que, le proporciona la información necesaria
para diseñar objetivos y prever medios, el apoyo técnico para elaborar proyectos de actuación y
el instrumental, material y humano para llevarlos a cabo.
- Los órganos superiores de la administración serán los ministros y los secretarios del Estado. La
conexión orgánica entre el gobierno (como órgano colegiado que se identifica con el Consejo de
ministros) y la administración, se lleva a cabo mediante la figura del ministro.
- El gobierno dirige la administración administra y el ministro es el lazo de unión o conexión entre
ambos. Ha de tenerse en cuenta que esta dirección de la administración debe seguir los principios
de: igualdad, objetividad, de la administración e imparcialidad de los funcionarios.
- La dirección de la administración supone una tarea de fijación de objetivos, el establecimiento de
una orden de prioridades entre las actividades administrativas, la previsión de los medios
necesarios para llevar a cabo esas actividades, y la distribución de recursos para su consecución.
Esta labor se configura como una labor previa y necesaria para la eficaz actuación de la
administración, pero que no podrá lesionar el principio de objetividad e imparcialidad.
- Una de las técnicas utilizadas para asegurar esta dirección de la administración, es la exigencia
de un escalón político, que transmita las directrices gubernamentales y vele por su cumplimiento.
El primer nivel político lo constituyen los ministros, miembros del gobierno y jefes de los
respectivos departamentos ministeriales. Esta zona alta de la administración se compone de
cargos de designación, estrictamente política, o bien de cargos de libre designación.
- Los límites entre la zona política y la zona estrictamente funcional son variables, no están
determinados por la Constitución, sino por la legislación ordinaria.
- Aun cuando la función del gobierno va más allá de la ejecución de las leyes, esta función aparece
como contenido tradicional de la acción gubernamental, y como prueba del uso universal del
término poder ejecutivo para designar al gobierno.
- Una gran parte de las disposiciones legislativas solo cobran realidad si son ejecutadas x el poder
gubernativo, que debe llevar a cabo las actuaciones materiales requeridas: leyes que organizan la
educación, los servicios públicos o la planificación de sectores como el sanitario o el económico.
- El contenido de la función ejecutiva podrá consistir en actividades de autorización, inspección,
prestación directa de bienes y servicios, imposición de sanciones, o de cualquier otro tipo que la
ley establezca. La ley podrá determinar que sus preceptos se lleven a la práctica directamente por
el poder público o que sigan fórmulas de ejecución indirecta, a través de concesionarios privados,
donde el papel del PJ consistirá el otorgamiento de esa concesión. Igualmente, la ley podrá fijar
los términos en que la ejecución de sus preceptos deberá llevarse a cabo.
- En cuanto al sujeto de la función ejecutiva, en ocasiones, las leyes se refieren específicamente al
gobierno o al Consejo de ministros como órgano ejecutor de sus mandatos al encomendarle
tareas o autorizar determinados contratos. No obstante, el grueso de las tareas ejecutivas se suele
encomendar a los departamentos ministeriales, o, a la Administración. Ahora bien, ello no
empece el papel fundamental del Gobierno, en cuanto órgano colegiado, en relación con la
función ejecutiva.
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- En cuanto al Consejo de Ministros, se configura como el órgano constitucional director de la
Administración, le corresponde garantizar el cumplimiento de los mandatos legales por las
instancias administrativas, por ello, debe llevar a cabo una continua actuación de vigilancia y
estímulo del apartado administrativo en el cumplimiento de los mandatos. El gobierno, ostenta
una oposición jerárquica sobre la misma que se traduce en un especial vínculo entre ambos en el
ejercicio de la función ejecutiva, y en la existencia de supuestos en que el gobierno lleva a cabo
actuaciones de carácter administrativo, rompiendo así, la separación entre ambas entidades.
- Debe tenerse en cuenta que la organización territorial autonómica supone que no pueda hablarse
ya de un sólo «Poder Ejecutivo». Al igual que ocurre respecto de la potestad legislativa, la
división competencial efectuada por la Constitución y los Estatutos de Autonomía implica que
habrá funciones ejecutivas propias del Estado y funciones ejecutivas que correspondan a las CA.
- La Constitución configura a la potestad reglamentaria como algo distinto y separado de la
función ejecutiva.
- La independencia judicial se convierte en uno de los principales atributos del PJ, algo que se ha
de predicar tanto de cada uno de los jueces y magistrados como del PJ en su conjunto.
- Esta independencia trata de garantizar la sustracción a otros poderes de aquel conjunto de
competencias del estamento judicial que pudieran ser instrumentalizadas (evitar que utilicen
ciertas competencias del sistema judicial como herramienta para sus propios intereses políticos)
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por mayorías parlamentarias. Y ese objetivo se ha materializado en elementos que garantizan un
estatus independiente del juez, y también en el establecimiento del gobierno autónomo del PJ.
- La Constitución se posiciona en el ámbito de aquellos modelos constitucionales que han optado
por un modelo de gobierno del PJ ubicado en un órgano colegiado independiente del poder
político, que garantiza el respeto del estatuto personal de los jueces y magistrados a la par que
emite su opinión sobre aspectos que afecten a la administración de la justicia y al propio PJ; se
trata del Consejo General del PJ. Sin embargo, no todas sus funciones las realiza con
exclusividad, sino que participa con el ejecutivo de la política judicial y coopera con el legislador
en aquellas normas que puedan acabar afectando a los asuntos propios del Poder judicial. De
hecho, la decisión última sobre política judicial corresponde al Gobierno y al Parlamento.
- En conclusión, podríamos decir que esa independencia de la judicatura como poder del Estado se
enmarca en una colaboración funcional entre todos los órganos del Estado. Pero no se trata solo
de asegurar de facto la independencia funcional del Poder judicial, es relevante el mantenimiento
ante la ciudadanía de una imagen de este como poder autónomo.
- Cuando cualquier ciudadano piensa en el ideal de Justicia, viene un modelo idílico de una
judicatura independiente, imparcial, y capaz de decidir todos los asuntos con neutralidad. Por
esta razón, si se oye decir que un juez ha manifestado su opinión en un medio de comunicación o
ha dejado el cargo para ingresar en las filas de un partido político, o que una asociación de jueces
manifiesta su apoyo a una determinada política, lo primero que se quiebra en los ciudadanos es
esa imagen de independencia que debe acompañar al PJ. Lo que el justiciable necesita percibir es
que se encuentra ante un cuerpo de aplicadores de la ley no subordinados a cualquier ideología
política, religiosa o filosófica.
- Administrar justicia es ejercer una de las funciones del Estado cuyos titulares son todos y cada
uno de los miembros integrantes del poder judicial. La función jurisdiccional es una actividad
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que consiste en determinar en un caso concreto cuál es el Derecho aplicable, sin que esa
actuación pueda regirse por criterios políticos o de índole similar.
- Los jueces y magistrados vienen a dirimir aquellos conflictos que surgen no solo entre
particulares, sino también en las relaciones entre estos y los poderes públicos, e incluso sobre
conflictos que tienen como protagonistas a los propios poderes públicos o sus órganos.
- La misión del PJ es la de resolver la conflictividad entre partes, convirtiendo en legítimas
aquellas actuaciones que el juez acaba entendiendo que se realizaron conforme a Derecho,
sancionando a quien corresponda cuando alguna de las partes se alejó de los dictados del
ordenamiento o compensando los injustos desequilibrios entre los intervinientes en el pleito.
- Dicha tarea puede adquirir especial relieve cuando el carácter incompleto del ordenamiento o
laxitud de algunas normas permiten al juez un margen interpretativo considerable. En esos casos
no se puede negar al ejercicio de la función jurisdiccional una cierta fuerza transformadora, que
puede ayudar a acomodar el Derecho a la realidad social y fáctica. Pero, es una fuerza que no
debiera caer en excesos alejando al juez de esa función jurisdiccional que no le otorga la facultad
de legislar.
- Una de las razones que legitima al juez a ejercer la función jurisdiccional, se encuentra en el
papel que desempeña y en la posición que ocupa en el pleito. La función y razón de ser de la
autoridad del juez reside en garantizar los derechos del ciudadano, de acuerdo con el orden
jurídico vigente. En la resolución del conflicto, el juez se encuentran en una situación que le
legitima resolverlo conforme al derecho y como alguien ajeno al pleito.
- Esa legitimidad le viene otorgada porque se enfrenta a la solución de la controversia desde la
objetividad, sin que exista ningún interés propio en el pleito y sin influencia o presión.
- La independencia e imparcialidad son 2 atributos que constituyen una garantía de la justicia. El
carácter neutral del juez es en el fundamento de su fortaleza jurídica frente al ciudadano.
- La argumentación realizada por jueces y tribunales al dictar sentencia, es otro de los elementos
que ayudan a generar en la ciudadanía, una convicción de la sujeción de la decisión al derecho y
ayuda a la legitimación de la actuación judicial. Se indica que las sentencias serán siempre
motivadas, lo que obliga al juez a exteriorizar cuál es el fundamento de su actuación.
- La búsqueda de una judicatura independiente condujo a buscar fórmulas para conformar esa
judicatura de modo que se garantizase la imparcialidad, y se asegurarse que los que iban a
impartir justicia no tuviesen compromisos o dependencias de los que los hubieran nombrado.
- Para lograrlo, se ha procurado establecer sistemas de selección objetiva de jueces. En nuestro
país, el modelo de reclutamiento de jueces deriva del sistema de oposición libre para el acceso a
la carrera judicial como sistema ordinario y principal de ingreso en la judicatura. Concebido el
cargo judicial como un órgano funcionarial, el acceso a la carrera judicial se rige por los
principios mentados en nuestra constitución de acceso a la función pública en condiciones de
igualdad y atendiendo a los criterios de mérito y capacidad.
- El ingreso se produce por una superación de pruebas, objetivas ante un tribunal de oposición, y
de una formación de carácter más práctico en la escuela judicial. Lo que legitima al juez es el
haber accedido a ese puesto por un sistema legalmente establecido que se funda en criterios
puramente objetivos y no en criterios que pudieran favorecer el clientelismo.
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- Igualmente, en el modelo español se añadieron otras vías, como el acceso a juez por tercer turno,
a magistrado por el cuarto turno (se produce mediante la superación de un concurso entre juristas
de reconocida competencia y con más de 10 años de ejercicio profesional, aunque 1/3 de esas
plazas se reservan a miembros del cuerpo de letrados de la administración de justicia), o a la
categoría de magistrado del TS por el quinto turno (los aspirantes deben haber desempeñado su
actividad profesional por tiempo superior de 15 años, preferiblemente en la rama del derecho
correspondiente al orden jurisdiccional de la sala a la que hubieren de ser asignados).
- Los jueces y magistrados, mientras se hallen en activo, no podrán desempeñar otros cargos
públicos, ni pertenecer a partidos políticos o sindicatos, ni ser diputado o senador. Tampoco se
les permite, pertenecer a partidos políticos o sindicatos o tener empleo al servicio de los mismos,
o concurrir a manifestaciones o reuniones públicas que no tengan carácter judicial, salvo que
fuera para cumplimentar al rey hubiese sido convocado por el Consejo general del poder judicial.
Asimismo, no puede revelar hechos o datos que se encuentren bajo su conocimiento, y se le
prohíbe la desatención o desconsideración con cualquiera que intervenga en el proceso.
- A pesar de ello, se permite la existencia de asociaciones profesionales de jueces y magistrados, a
las cuales pueden adscribirse estos. También se le permite ocupar un cargo político de elección
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popular o designación política temporalmente, si resulta elegido, permanece en situación de
excedencia voluntaria hasta que cese el cargo político y solicité el reingreso en el servicio activo.
- Fuera de los supuestos indicados, debe presumirse que los jueces gozan de sus derechos como el
resto de los ciudadanos. Sin embargo, algunas dudas doctrinales se han suscitado en torno al
ejercicio de algún derecho concreto como el derecho de huelga, que, a pesar de no existir un
reconocimiento expreso sobre su ejercicio por los jueces, ha sido ejercido de facto en las diversas
ocasiones en las que jueces y magistrados han sido convocados al paro de actividades por las
Asociaciones de jueces, y donde se ha practicado un descuento de la parte proporcional del
sueldo a aquellos que han participado en la huelga.
- La inmovilidad es otra de las medidas para asegurar la independencia del juez. Implica que los
jueces y magistrados no podrán ser separados, suspendidos, trasladados ni jubilados sino por
alguna de las causas y garantías previstas en la ley. Es la LOPJ la que viene a regular los
supuestos de separación, rehabilitación, suspensión, jubilación e incapacidad.
- Los jueces y magistrados ejercen su función de por vida hasta su jubilación, salvo que se
produzca un cese temporal o definitivo de sus funciones, porque concurran los elementos que
indica la ley.
- Las funciones que la constitución atribuye son: la auto organización del poder judicial, el
nombramiento de jueces, y las funciones disciplinarias y de control de los jueces y tribunales.
Este viene referido a cuestiones puramente administrativas, nunca de su actividad jurisdiccional.
- Uno de los núcleos básicos de sus funciones se encuentra en el conjunto de decisiones relativas a
la selección, ascensos, traslados, licencias y situaciones administrativas de los jueces.
- Se le ha atribuido la competencia en materia de nombramientos: el mayor número de ellos se
realiza de forma reglada. Sin embargo, el Consejo tiene asignadas unas facultades que presentan
una mayor capacidad de discreción para designar algunos cargos, estos son los nombramientos
discrecionales. No obstante, normativamente, se ha emprendido un camino hacia la cada vez
mayor objetivación del ejercicio de esta función del Consejo, exigiéndose la adopción por una
mayoría reforzada de 3/5 y una motivación fundada en los méritos y capacidades de los
candidatos. Con la misma intención se introdujo un régimen de entrevistas públicas en el proceso
discrecional de selección de los candidatos para esos cargos.
- También, facultades disciplinarias: constituyen el modo de garantizar la independencia del PJ de
los otros poderes del Estado, y evitar que dichas sanciones puedan ser utilizadas por quien sea
para controlar o presionar a los miembros de la judicatura. Se trata de que los jueces puedan ser
también controlados en el desempeño de su puesto. El Consejo ostenta la titularidad de este
control, pero colaboran también los órganos gubernativos de los juzgados y tribunales.
- También otras funciones como: elaborar informes o dictámenes, sobre anteproyectos, de ley o
cuestiones de política judicial; y pronunciarse, sobre todo lo relativo, a la administración de
justicia, sus necesidades y la de los miembros del PJ.
- También una función de naturaleza normativa: la potestad reglamentaria. Para que el Consejo
pueda auto organizarse y regular sus necesidades funcionales y de personal, precisa de esta
capacidad de dictar su propio reglamento.
- Por último, tiene atribuida la facultad de proponer el nombramiento de 2 de los 12 magistrados
del TC. Esa propuesta ha de realizarse por mayoría de 3/5, en el plazo máximo de 3 meses desde
la finalización del mandato de los magistrados del tribunal constitucional, que en su día fueron
designados por el Consejo.
- El Poder judicial es único, pero debe dotarse de una estructura interna que le permita integrar en
un único sistema una multiplicidad de órganos que ejercerán la función jurisdiccional. Los
criterios sobre los que se articula la estructura del Poder judicial son tres:
• El primero es el criterio material, destinado a especializar a los jueces y tribunales conforme a la
materia del conflicto y asignarles los asuntos, estableciéndose 4 grandes ordenes
jurisdiccionales dentro la jurisdicción ordinaria. Estos son el orden civil, penal, el contencioso
administrativo y el social, a los que cabe añadir el orden militar, que tiene su presencia en una
de las cinco Salas del Tribunal Supremo.
• El segundo es el territorial, que atiende a la división del territorio español. El Estado se organiza
territorialmente en municipios, partidos, provincias y CA; además, del ámbito estatal. Esas
líneas territoriales son las que sirven para situar los juzgados y tribunales a lo largo del territorio
español. Así, por ejemplo, los TS de Justicia se ubican uno en cada una de las CA, aunque no es
un órgano judicial de estas, sino un órgano del Poder judicial emplazado en cada Comunidad.
• El tercero es el jerárquico, que se corresponde en gran medida con el geográfico, y que ubica a
unos tribunales en una jerarquía superior a otros. Como regla general, el tribunal cuyo ámbito
territorial es más extenso suele ser superior jerárquicamente a uno de ámbito territorial menos
extenso. Eso significa que unos órganos pueden tener un mayor grado jurisdiccional e incluso
tener asignada la revisión de las decisiones dictadas por los órganos ubicados en un nivel
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jurisdiccional inferior. Pero, lo que no es posible, es que los órganos superiores dicten
instrucciones sobre la interpretación o aplicación de las normas, más allá del vínculo que
generan las sentencias del Tribunal Supremo que crean jurisprudencia.
- La administración de justicia es también un servicio público que viene a satisfacer una demanda
de los ciudadanos. Los justiciables requieren una resolución de sus pleitos, necesitan de un
árbitro que dirima sus diferencias o garantice sus derechos.
- La modernización del Estado y de sus instituciones, provoca que los ciudadanos exijan más
calidad en los servicios públicos que presta, y en ello la administración de justicia resulta muchas
veces deficitaria. En un lugar principal se encuentra la cuestión de la organización de los
tribunales y la asignación económica necesaria para dotarlos de jueces, letrados de la
administración de justicia, personal auxiliar, medios materiales…
- Sin duda, una administración de justicia mal dotada y mal organizada genera un servicio público
deficiente. Como consecuencia de las carencias en esos ámbitos se producen en demasiadas
ocasiones retrasos en la resolución de los casos, conduciendo no sólo al descontento de los
justiciables, sino también a la vulneración del derecho a obtener una sentencia sin dilaciones
indebidas, que forma parte del derecho a la tutela judicial efectiva. Se trata del tan consabido
problema de la lentitud de la justicia, que puede acabar acarreando una desconfianza de la
ciudadanía en dicha justicia.
6. El ministerio fiscal.
- El Ministerio Fiscal es único para todo el Estado y ejerce sus funciones por medio de «órganos
propios». Ello significa que ejecuta las instrucciones que recibe por medio de órgano del mismo
Ministerio Fiscal y no por los órganos del ejecutivo y la Administración.
- A la cabeza del organigrama fiscal se encuentra el Fiscal General del Estado (que dirige la
Fiscalía General del Estado, integrada por la Inspección Fiscal, la Secretaría Técnica, la Unidad
de apoyo, y por los Fiscales de Sala que se determinen en plantilla). Entre las funciones de la
Fiscalía General se encuentra la de proponer al Gobierno los ascensos y nombramientos para los
distintos cargos. Dentro de ese organigrama se ubican también el Consejo Fiscal, la Junta de
Fiscales de Sala, la Junta de Fiscales Superiores de las CA y la Fiscalía por cada uno de los
principales Tribunales y Fiscalías Especiales.
- Entre ellos, el Consejo Fiscal ostenta una especial relevancia. Es el órgano de carácter más
político dentro del organigrama del Ministerio Fiscal, al contrario de otros como la Junta de
Fiscales de Sala de carácter más técnico. El Consejo Fiscal está compuesto por algunos órganos
natos y otros elegidos por los propios fiscales, y tiene asignadas importantes funciones como el
informar preceptivamente sobre los ascensos de los miembros de la carrera fiscal.
- La Junta de Fiscales de Sala, que engloba a los puestos superiores de la carrera fiscal, asiste al
Fiscal General del Estado en materia doctrinal y técnica, con el objetivo de ayudar a la formación
de criterios unitarios de interpretación y actuación legal, resolución de consultas, y elaboración
de informes, memorias o circulares, entre otras funciones de carácter técnico.
- Se asemeja en la Constitución y en la ley al de los miembros del PJ: el acceso a la carrera fiscal
se produce por un concurso-oposición común al previsto para el acceso a la judicatura, los
fiscales no pueden formar parte de partidos políticos o sindicatos, salvo las asociaciones
profesionales de fiscales, mientras estén en activo no podrán ocupar cargo público o
representativo, y su cargo es incompatible con un elenco de actividades o cargos similares a los
que se listan para los miembros del PJ.
- Los fiscales han de actuar conforme a los principios de unidad de actuación (un principio propio
de la organización administrativa), y dependencia jerárquica (obliga a los fiscales a respetar y
cumplir las órdenes e instrucciones emanadas de los superiores y, en primer lugar, del Fiscal
General del Estado). Sin embargo, por el principio de vinculación al principio superior de
legalidad, los fiscales pueden oponerse razonadamente a las órdenes o instrucciones procedentes
de un superior jerárquico que consideren contrarias a las leyes. Esas discrepancias se resuelven
previa audiencia por la Junta de Fiscales que corresponda.
- Los miembros del Ministerio Fiscal no podrán ser recusados, aunque se abstendrán de intervenir
en los pleitos o causas cuando les afecten algunas de las causas de abstención establecidas para
los jueces y magistrados en la LOPJ, en cuanto les sean de aplicación.
- Tiene por misión promover la acción de la justicia en defensa de la legalidad, de los derechos de
los ciudadanos y del interés público tutelado por la ley, de oficio o a petición de los interesados,
así como velar por la independencia de los Tribunales y procurar ante éstos la satisfacción del
interés social.
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- Le corresponde velar por que la función jurisdiccional se ejerza eficazmente conforme a las
leyes; ejercer funciones en defensa de la independencia de los jueces y tribunales; por el respeto
de las instituciones constitucionales, al igual que de los derechos fundamentales y las libertades
públicas; ejercitar las acciones penales y civiles derivadas de delitos o faltas; intervenir en el
proceso penal, instando la adopción de medidas cautelares; tomar parte en defensa de la legalidad
y el interés público en los procesos que establezca la ley, como cuando puedan verse afectados
los intereses de menores, incapaces o desvalidos…
- La forma de desarrollar esas funciones que les son encomendadas es principalmente a través del
ejercicio de la acción pública, la acusación en el proceso penal, aunque tiene atribuciones en
otros muchos ámbitos. En todo caso, no ostenta el monopolio de la acción penal, pues esta puede
ser instada por el ofendido por el delito o por terceros (acción popular).