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Finley - Homero

El texto analiza la influencia de Homero en la cultura griega, destacando sus obras La Ilíada y La Odisea como pilares de la identidad griega y de la enseñanza ética. Además, se explora la evolución de la escritura, la mitología y los valores en la sociedad griega arcaica, donde el honor y la valentía eran fundamentales, y se discute la transformación de la religión y la moralidad en las obras de Homero. Finley concluye que la comprensión de los mitos y la ética en la antigua Grecia fue crucial para el desarrollo del pensamiento racional y la civilización europea.
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Finley - Homero

El texto analiza la influencia de Homero en la cultura griega, destacando sus obras La Ilíada y La Odisea como pilares de la identidad griega y de la enseñanza ética. Además, se explora la evolución de la escritura, la mitología y los valores en la sociedad griega arcaica, donde el honor y la valentía eran fundamentales, y se discute la transformación de la religión y la moralidad en las obras de Homero. Finley concluye que la comprensión de los mitos y la ética en la antigua Grecia fue crucial para el desarrollo del pensamiento racional y la civilización europea.
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Finley

I. HOMERO Y LOS GRIEGOS

El texto analiza la importancia de Homero y su obra en la cultura griega,


destacando cómo los poemas épicos La Ilíada y La Odisea no solo fueron
considerados símbolos nacionales, sino también textos de instrucción en
ética y gobierno. Según Platón, estos poemas eran vistos como
enseñanzas sobre cómo dirigir la vida humana y, en general, formaron la
identidad griega. Sin embargo, los detalles precisos sobre la vida de
Homero son inciertos, y existen teorías de que tanto La Ilíada como La
Odisea podrían ser obra de distintos autores, creadas no en la Grecia
continental sino en islas del Mar Egeo o en Asia Menor. La cultura griega,
que floreció tras un proceso de mezcla con civilizaciones preexistentes,
surgió de una serie de migraciones lentas y graduales desde el año 2000
a.C. Los griegos, en sus primeros siglos, no se denominaban a sí mismos
con un nombre específico y utilizaron distintos nombres como aqueos,
argivos y dánaos, hasta que más tarde los romanos los llamaron "griegos"
y ellos se identificaron como helenos.

El texto también explora el desarrollo de la escritura en Grecia,


destacando la adopción del alfabeto fenicio como un cambio crucial que
permitió el registro de ideas complejas. Aunque muchas obras de la
antigüedad no sobrevivieron, los textos de Homero fueron preservados en
gran número debido a su popularidad, especialmente en papiros
encontrados en Egipto, donde las condiciones climáticas permitieron su
conservación. Estos textos sugieren que los griegos, especialmente los de
formación cultural, tenían un conocimiento profundo de los poemas
homéricos, al punto de memorizarlos. Aunque algunos filósofos, como
Platón, cuestionaron la influencia moral de estos textos, Homero se
mantuvo como la figura literaria más destacada y duradera de la cultura
griega, representando tanto su historia primitiva como su identidad
cultural.
la relación de los antiguos griegos con sus mitos, en contraste con
sociedades primitivas como la de Trobriand, descrita por Malinowski. A
diferencia de estas, los griegos de la época de Homero vivían en una
"sociedad arcaica," y los griegos posteriores alcanzaron un notable grado
de civilización. Sin embargo, pensadores como Jenófanes y Platón
criticaron los mitos homéricos, especialmente en su aspecto moral y
filosófico, aunque no rechazaron las narraciones en sí mismas. Herodoto,
por ejemplo, aceptaba ciertas figuras míticas como Héracles, aunque
intentaba reconciliar y racionalizar las inconsistencias de las historias. La
dispersión de las comunidades griegas, cada una con estructuras políticas
y tradiciones distintas, impidió la creación de una mitología nacional
unificada, y cada región adaptaba sus mitos a sus propias realidades y
cambios de poder. Este proceso llevó a que los mitos fueran alterados
constantemente, adaptándose a las necesidades y contextos locales, y
solo con el tiempo fueron "purificados" o racionalizados por figuras como
Herodoto. El texto concluye afirmando que una sociedad sin mitos es
prácticamente imposible y que el progreso humano se mide, en parte, por
su capacidad para dominar y racionalizar estos mitos. Los griegos se
distinguieron en este proceso, logrando una evolución que culminó en el
pensamiento racional de Sócrates y la creación de un "helenismo"
armonioso, en el que las ideas y los mitos lograron una síntesis cultural
que fue la base de la civilización europea.

V. ÉTICA Y VALORES

En el texto, M.I. Finley examina la ética y valores en la sociedad guerrera


de la antigua Grecia a través de los héroes homéricos en la Ilíada. Describe
un mundo donde las disputas personales, como las de Antíloco y Menelao,
se resolvían sin instituciones legales públicas, recurriendo a métodos
privados como el arbitraje o el juramento, y donde la justicia se aplicaba
solo entre iguales. Finley destaca el código de honor que regía la conducta
de estos héroes: la valentía y el honor eran primordiales, y todo, incluso la
vida, podía sacrificarse en nombre de este código. La justicia y el orden
social se mantenían a través de reglas compartidas, que los héroes
seguían sin cuestionamientos extensos, reservando los desacuerdos para
temas tácticos. La sociedad descrita por Homero es una donde el héroe
guerrero, motivado por el honor y el respeto a los dioses, actúa sin duda o
ambigüedad, y las diferencias de clase se reflejan en el respeto a las
jerarquías.

En El mundo de Odiseo, M.I. Finley examina la cultura griega arcaica,


destacando que los valores heroicos de la época homérica no priorizaban
la deliberación racional. Las decisiones se basaban en la emoción y la
autoridad, no en el análisis lógico. Néstor, considerado sabio, no era un
consejero racional sino un defensor de la moral y el honor. Odiseo era
hábil en el engaño, no en la prudencia. El honor en esta cultura era un
valor competitivo y exclusivo, manifestado a través de la guerra y el trofeo
como símbolo de éxito. Polidamas, quien representaba la prudencia en la
Ilíada, aconsejaba la precaución, pero el héroe Héctor rechazaba estos
consejos, ya que el honor individual y la valentía eran superiores a la
seguridad colectiva. A través de esta visión, Finley muestra cómo el
concepto de honor, centrado en logros personales y pruebas tangibles de
valor, predominaba sobre cualquier noción de bien común.

En "El mundo de Odiseo", M.I. Finley explora la importancia de la


donación de regalos y el banquete en la sociedad heroica griega, donde el
honor se mide tanto en el dar como en el recibir. Los objetos valiosos,
cargados de historia, son símbolos de prestigio que refuerzan la posición
social, y el acto de ofrecer o recibir regalos sigue un ritual casi sagrado.
Esta dinámica no solo revela el estatus social, sino también los lazos entre
personas, como ocurre en los banquetes que consolidan relaciones y
expresan la unión entre anfitriones, invitados y dioses. La exclusión de un
banquete marca a alguien como paria. Además, el concepto de amor y la
relación de pareja no tienen las mismas connotaciones modernas; el
matrimonio monógamo era la norma, pero no implicaba exclusividad
emocional.

Este fragmento de El mundo de Odiseo de M.I. Finley describe cómo la


mitología griega, reflejada en las obras homéricas, presenta complejas
figuras femeninas y dioses antropomorfizados que actúan según principios
humanos. Finley examina personajes como Helena y Penélope, quienes,
aunque aparentemente sujetas a normas y presiones de su época,
presentan facetas enigmáticas que desafían las expectativas sociales sobre
las mujeres. Además, se plantea cómo los dioses, especialmente Zeus,
manejan sus relaciones y autoridad de manera análoga a la organización
política de la sociedad griega. Finley destaca que el poder divino no era
simplemente una metáfora poética; las genealogías y la intervención
directa de los dioses eran creencias profundas que justificaban los
privilegios aristocráticos y otorgaban legitimidad a la élite griega.

Este fragmento discute la evolución de la religión griega y las


transformaciones ideológicas y morales presentes en las obras de
Homero, especialmente en la Ilíada y la Odisea. Se argumenta que la
revolución religiosa y filosófica no fue universal, ya que persisten cultos y
creencias tradicionales, como los relacionados con los antiguos dioses
naturales (Helios, Selene y Deméter). Homero, en sus poemas, retrata a
estos dioses de manera menos poderosa, incluso despreciándolos en
algunos casos, y eliminando aspectos de rituales sangrientos y sacrificios
humanos, lo que marca una clara distinción con religiones anteriores. Los
dioses olímpicos no eran responsables de la moralidad del mundo, y la
ética en los poemas de Homero era humana, sancionada por la sociedad y
no por los dioses. La concepción de los dioses como seres sin
responsabilidad moral contrastaba con las ideas posteriores de filósofos
como Jenófanes y Platón. Además, en la Odisea, el concepto de justicia se
desarrolla de manera más compleja, reflejando la transformación de Zeus
de rey de los héroes a principio de justicia cósmica, pero la obra también
muestra vacilaciones sobre cómo este nuevo sistema moral debía
aplicarse en la práctica. En este sentido, el cambio hacia una visión más
ética y justa del mundo no era total ni coherente, dejando espacio para
interpretaciones y tensiones en la sociedad griega.

Este fragmento destaca cómo la Odisea incorpora elementos de creencias


más antiguas que habían sido excluidos en la Ilíada, como los fantasmas y
rituales oscuros de la escena en el Hades. Estos elementos evocan visiones
menos heroicas y más cercanas a la tradición religiosa primitiva. A
diferencia de la Ilíada, la Odisea muestra una mezcla de estos elementos
con el enfoque heroico, reflejando una transición en la cosmovisión del
poeta, que se aleja del mundo heroico para explorar temas más profundos
y sombríos. Además, se menciona a Hesíodo como una figura clave en la
organización de los dioses y la creación de una teogonía sistemática, que
sienta las bases para el pensamiento posterior de poetas trágicos como
Esquilo. Finalmente, se subraya que, al humanizar a los dioses, Homero
contribuyó significativamente al proceso mediante el cual los griegos
aprendieron a conocerse a sí mismos, iniciando un cambio crucial en la
filosofía y la visión del ser humano en la cultura griega.

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