DAME UN NUEVO CORAZÓN (VERSIÓN CÓMICA)
(Suena una música de hospital. Dos doctores entran
apresurados con una camilla o silla donde está Tiburcio, el
paciente.)
Doctora: ¡Rápido! ¡Este paciente no está bien!
Doctor: ¡Sí! Su corazón está muy enfermo… (Lo examina con una lupa) ¡Oh,
no! ¡También tiene un caso grave de pereza espiritual!
Doctora: ¿Pereza espiritual? ¡Eso es muy grave! ¡Podría convertirse en
“flojeritis aguda” y después en “no quiero ir a la iglesia crónica”!
Doctor: ¡Necesitamos revisarlo ahora mismo!
(Miran una radiografía gigante con dibujos de un corazón lleno de celulares,
videojuegos, tristeza y enojo.)
Doctora: ¡Oh, no! Miren esto… Su corazón está más lleno que la lonchera de
un niño en su primer día de clases.
Doctor: ¡Tiene cosas adentro que lo lastiman!
(Muestran tarjetas con dibujos de redes sociales, videojuegos, tristeza, enojo,
orgullo, etc.)
Doctora: Veamos qué está pasando aquí… ¡Revisemos su corazón!
(Agarra un estetoscopio y lo pone en la cabeza de Tiburcio en lugar del
pecho.)
Doctor: (Lo mira con cara de confusión) Eh… doctora… el corazón no está
en la cabeza.
Doctora: (Se ríe) ¡Ah, sí, sí, sí! Bueno, revisemos bien.
(Se inclina y “escucha” con el estetoscopio el corazón de Tiburcio, luego abre
los ojos grandes.)
Doctora: ¡Escucho muchos “likes”, mensajes y emojis! ¡Este corazón está
lleno de redes sociales!
Doctor: ¡Se la pasa viendo el celular todo el tiempo! Se olvidó de hablar con
Dios.
Doctora: También hay… ¡videos y juegos! ¡Tiburcio juega tanto que ya ni
tiene tiempo para leer la Biblia!
Doctor: ¡Aquí hay algo más! (Saca una tarjeta con una carita triste) ¡Oh, no!
Este corazón está lleno de tristeza y enojo.
Doctora: ¿Quién aquí se ha enojado alguna vez?
(Los niños levantan la mano.)
Doctor: ¡Uy! ¡Hay muchas manos levantadas! Bueno, Tiburcio también se
enojó mucho y no lo dejó ir… ¡Se quedó con el coraje guardado!
Doctora: Pero hay algo más profundo… (Saca una tarjeta con la palabra
“orgullo”) ¡Creyó que podía hacer todo solo y que no necesitaba a Dios!
Doctor: ¡Este corazón está muy enfermo! Pero… ¡hay esperanza!
(Los doctores sacan una Biblia de su maletín y la abren.)
LA MEDICINA PERFECTA
Doctora: Aquí tenemos la medicina perfecta. En 1ª de Corintios 6:12 dice:
“Todo me es permitido, pero no todo me conviene”.
Doctor: Eso significa que hay cosas que no son malas, pero si las dejamos
llenar nuestro corazón, pueden hacernos daño.
Doctora: También tenemos otra medicina: Salmo 119:9 dice: “¿Con qué
limpiará el joven su camino? Con guardar su palabra”.
Doctor: ¡La Palabra de Dios nos limpia y nos da un nuevo corazón!
LA RECETA PARA UN CORAZÓN SANO
(Sacan una receta gigante con los siguientes puntos escritos.)
Doctora: Ahora sí, vamos a recetarle lo que necesita para recuperarse.
1. Orar 10 minutos al día antes de usar el celular.
2. Leer la Biblia todos los días, aunque sea un poquito.
3. Ir a la iglesia para aprender más de Dios y estar con
amigos que aman a Jesús.
Doctor: Pero Tiburcio tiene que decidir si quiere seguir la
receta. ¿Qué dicen ustedes? ¿Tiburcio debería hacerlo?
(Los niños gritan: “¡Sí!”)
Tiburcio: Lo acepto, doctores. Me sentía vacío, pero ahora sé
que necesito a Jesús en mi corazón.
FINAL FELIZ Y CELEBRACIÓN
Doctora: ¡Eso es! Dios quiere darte un corazón nuevo y limpio.
Doctor: En Ezequiel 36:26 Dios dice: “Te daré un corazón nuevo y pondré
espíritu nuevo dentro de ti”.
(Los doctores levantan una tarjeta con un dibujo de un corazón limpio y
brillante.)
Doctora: ¡Miren, el corazón de Tiburcio ha sido sanado!
Doctor: ¡Gracias a Dios! Y ahora Tiburcio tiene una nueva oportunidad para
hacer las cosas bien.
(Música alegre, todos aplauden y celebran.)
Doctora: Y ahora… ¡vamos a hacer una prueba para ver si el corazón de
Tiburcio está sano de verdad!
Doctor: (Guiña el ojo al público) ¡Preguntémosle algo difícil!
Doctora: Tiburcio… si alguien te quita tu último pedazo de pizza… ¿te
enojas o lo perdonas?
Tiburcio: (Hace cara de conflicto, luego suspira) Lo perdono… ¡pero que no
lo vuelva a hacer!
Doctor: ¡Jajaja! Bueno, aún estamos en proceso de sanación.
Doctora: ¡Lo importante es que ahora su corazón está en el camino correcto!
Doctor: ¡Y todos los que quieran tener un corazón sano como Tiburcio, digan
fuerte: “¡Dios me da un corazón nuevo!”
(Los niños repiten en voz alta.)