DERECHO CONSTITUCIONAL Y COMUNITARIO
TEMA 5
EL GOBIERNO: FUNCIONES Y POTESTADES EN EL SISTEMA CONSTITUCIONAL
ESPAÑOL. EL CONTROL PARLAMENTARIO DEL GOBIERNO.
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EL GOBIERNO. FUNCIONES Y POTESTADES EN EL SISTEMA CONSTITUCIONAL
ESPAÑOL.
1) Regulación constitucional.
Al Gobierno y la Administración le dedica la Constitución el Título IV, artículos 97 al 107,
desarrollados por la Ley del Gobierno 50/1997, de 27 de noviembre, y por la Ley 40/2015, de 1
de octubre, de Régimen Jurídico del Sector Público. A efectos sistemáticos desarrollaremos
primero la regulación que del Gobierno y la Administración se realiza en el texto constitucional,
ocupándonos en la siguiente del desarrollo que ha llevado a cabo la Ley del Gobierno.
Antes de analizar el Gobierno en toda su extensión, y a fin de entenderlo es necesario dar
unas breves pinceladas de lo que es Administración y así, doctrinalmente, se señala un doble
aspecto en el concepto de Administración: un aspecto objetivo y otro subjetivo.
Objetivamente se entiende la Administración como una zona de actividad desplegada por
el Poder Ejecutivo y subjetivamente se entiende como el aparato organizativo sustancial del
Estado, dirigido por el Gobierno en cualquier orden; interior, exterior, civil o militar. Al margen de
este aparato sólo quedarán el resto de poderes constitucionales -el legislativo y el judicial- y los
demás Órganos que la Constitución sitúa organizativamente al margen de los tres Poderes,
aunque algunos de esos Órganos estén directamente relacionados con el Legislativo, como en
los casos del Defensor del Pueblo y del Tribunal de Cuentas.
De la definición que el artículo 97 de la Constitución hace de las funciones del Gobierno
se desprende que a este órgano se le reconoce la capacidad de liderazgo político de la acción
pública y pone bajo su inmediata dirección a la Administración Pública como organización
dispuesta para la satisfacción de los intereses públicos.
La Constitución parte, pues, de la diferenciación entre Gobierno (art. 97) y Administración
(art. 103) que establece además en base a una indiscutible relación de sometimiento de esta
última respecto a aquél.
Pero la Administración Pública no es sólo un complejo orgánico o una función material
subordinada al Gobierno, sino una auténtica Institución dotada de personalidad jurídica propia y
diferenciada del Gobierno a la que la Constitución le encomienda la tarea de servir con
objetividad los intereses generales a la vez que le dicta los principios que deben regir esa
actividad de servicio: eficacia, jerarquía, descentralización, desconcentración y coordinación, con
sometimiento pleno a la ley y al Derecho (art. 103).
En esta concepción del Gobierno y de la Administración abundaba la ya derogada Ley
de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo
Común, Ley 30/1992, de 26 de noviembre, al declarar en su Exposición de Motivos lo siguiente:
“En el ordenamiento que tuvo su origen en el régimen autocrático precedente se venía
reduciendo el Gobierno al órgano superior en el que culmina la Administración del Estado y, en
consecuencia, concibiéndolo como un mero apéndice o prolongación de la misma, con la que
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compartiría, en buena medida, su naturaleza administrativa. El artículo 97 de la Constitución
arrumba definitivamente esta concepción y recupera para el Gobierno el ámbito político de la
función de gobernar, inspirada en el principio de legitimidad democrática. Se perfilan así con
nitidez los rasgos propios que definen al Gobierno y a la Administración como instituciones
públicas constitucionalmente diferenciadas y los que establecen la subordinación de la
Administración a la acción política del Gobierno”.
El artículo 103 de nuestra Constitución consagra no sólo el principio de legalidad de la
actuación administrativa, sino también su carácter instrumental al servicio de los intereses
públicos que le son definidos por las normas jurídicas y que debe cumplir con absoluta
objetividad o neutralidad, con eficacia y con sumisión al Derecho.
2) Funciones del Gobierno.
El art. 97 de la Constitución señala que el Gobierno dirige la política interior y exterior, la
Administración civil y militar y la defensa del Estado. Ejerce la función ejecutiva y la potestad
reglamentaria, de acuerdo con la Constitución y las leyes. En los mismos términos lo define el
artículo 1.1 de la Ley del Gobierno.
Según la Exposición de Motivos de la Ley, la Constitución de 1978 establece los
principios y criterios básicos que deben presidir el régimen jurídico del Gobierno, siendo su
artículo 97 el precepto clave en la determinación de la posición constitucional del mismo.
Al propio tiempo el artículo 98 contiene un mandato dirigido al legislador para que éste
proceda al correspondiente desarrollo normativo del citado órgano constitucional en lo que se
refiere a la determinación de sus miembros y el estatuto e incompatibilidades de los mismos.
Tres principios configuran el funcionamiento del Gobierno:
● El principio de dirección presidencial, que otorga a su Presidente la competencia para
determinar las directrices políticas que deberá seguir el Gobierno y cada uno de los
Departamentos Ministeriales.
● La colegialidad y consecuente responsabilidad solidaria de sus miembros.
● El principio que otorga al titular de cada Departamento una amplía autonomía y
responsabilidad en el ámbito de su respectiva gestión.
La Ley se desarrolla en seis Títulos del siguiente tenor:
I. Del Gobierno: composición, organización y órganos de colaboración y apoyo.
II. Del Estatuto de los miembros del Gobierno, de los Secretarios de Estado y de los
Directores de los Gabinetes.
III. De las normas de funcionamiento del Gobierno y de la delegación de competencias.
IV. Del Gobierno en funciones.
V. De la iniciativa legislativa y la potestad reglamentaria del Gobierno.
VI. Del control del Gobierno.
Se estructura a través de 29 artículos, 2 Disposiciones adicionales y una Disposición
derogatoria única.
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3) Presidente del Gobierno.
Según el artículo 2 de la Ley del Gobierno, el Presidente dirige la acción del Gobierno y
coordina las funciones de los demás miembros del mismo, sin perjuicio de la competencia y
responsabilidad directa de los Ministros en su gestión.
Le corresponden al Presidente del Gobierno en todo caso:
a) Representar al Gobierno.
b) Establecer el programa político del Gobierno y determinar las directrices de la política
interior y exterior y velar por su cumplimiento.
c) Proponer al Rey, previa deliberación del Consejo de Ministros, la disolución del
Congreso, del Senado o de las Cortes Generales.
d) Plantear ante el Congreso de los Diputados, previa deliberación del Consejo de
Ministros, la cuestión de confianza.
e) Proponer al Rey la convocatoria de un referéndum consultivo, previa autorización del
Congreso de los Diputados.
f) Dirigir la política de defensa y ejercer respecto de las Fuerzas Armadas las funciones
previstas en la legislación reguladora de la defensa nacional y de la organización
militar.
g) Convocar, presidir y fijar el orden del día de las reuniones del Consejo de Ministros,
sin perjuicio del supuesto recogido en el artículo 62.g) de la Constitución, que se
refiere a la presidencia de dicho Consejo por parte del Rey, cuando lo estime
oportuno, a petición del Presidente del Gobierno.
h) Refrendar, en su caso, los actos del Rey y someterle, para su sanción, las leyes y
demás normas con rango de ley, de acuerdo con lo establecido en los artículos 64 y
91 de la Constitución, que se refieren al refrendo de los actos del Rey y a la sanción y
promulgación de las leyes, respectivamente.
i) Interponer el recurso de inconstitucionalidad.
j) Crear, modificar y suprimir, por Real Decreto, los Departamentos Ministeriales, así
como las Secretarías de Estado. Asimismo, le corresponde la aprobación de la
estructura orgánica de la Presidencia del Gobierno.
k) Proponer al Rey el nombramiento y separación de los Vicepresidentes y de los
Ministros.
l) Resolver los conflictos de atribuciones que puedan surgir entre los diferentes
Ministerios.
m) Impartir instrucciones a los demás miembros del Gobierno.
n) Ejercer cuantas otras atribuciones le confieran la Constitución y las leyes.
Según el artículo 20 de la Ley del Gobierno, puede delegar el ejercicio de competencias
propias a favor del Vicepresidente o Vicepresidentes del Gobierno y de los Ministros, si bien no
puede delegar aquellas atribuidas directamente por la Constitución, las relativas al nombramiento
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y separación de los altos cargos atribuidas al Consejo de Ministros, las atribuidas a los órganos
colegiados del Gobierno, salvo las funciones administrativas delegables en las Comisiones
Delegadas y, por último, las atribuidas por una ley que prohíba expresamente la delegación.
Por su parte, el artículo 21 de la Ley del Gobierno establece que el Presidente del
Gobierno en funciones no podrá proponer al Rey la disolución de alguna de las Cámaras, o de
las Cortes Generales, plantear la cuestión de confianza o proponer al Rey la convocatoria de un
referéndum consultivo.
4) Suplencia del Presidente del Gobierno.
Según el artículo 13 de la Ley del Gobierno, en los casos de vacante, ausencia o
enfermedad, las funciones del Presidente del Gobierno serán asumidas por los Vicepresidentes,
de acuerdo con el correspondiente orden de prelación y, en defecto de ellos, por los Ministros,
según el orden de precedencia de los Departamentos.
La suplencia de los Ministros, para el despacho ordinario de los asuntos de su
competencia, será determinada por Real Decreto del Presidente del Gobierno, debiendo recaer,
en todo caso, en otro miembro del Gobierno. El Real Decreto expresará la causa y el carácter de
la suplencia.
5) El Consejo de Ministros.
De acuerdo con el art. 5 de la Ley del Gobierno, le corresponde al Consejo de Ministros,
como órgano colegiado del Gobierno:
a) Aprobar los proyectos de ley y su remisión al Congreso de los Diputados o, en su caso,
al Senado.
b) Aprobar el proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado.
c) Aprobar los Reales Decretos-Leyes y los Reales Decretos Legislativos.
d) Acordar la negociación y firma de Tratados internacionales, así como su aplicación
provisional.
e) Remitir los Tratados Internacionales a las Cortes Generales en los términos previstos
en los arts. 94 y 96,2 de la Constitución.
f). Declarar los estados de alarma y de excepción y proponer al Congreso de los
Diputados la declaración del estado de sitio.
g) Disponer la emisión de Deuda Pública o contraer crédito, cuando haya sido autorizado
por una ley.
h) Aprobar los reglamentos para el desarrollo y la ejecución de las leyes, previo dictamen
del Consejo de Estado, así como las demás disposiciones reglamentarias que procedan.
i) Crear, modificar y suprimir los órganos directivos de los Departamentos Ministeriales.
j) Adoptar programas, planes y directrices vinculantes para todos los órganos de la
Administración General del Estado.
k) Ejercer cuantas otras atribuciones le confieran la Constitución, las leyes y cualquier
otra disposición.
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Respecto al funcionamiento del Consejo de Ministros, el artículo 18 de la Ley del
Gobierno dispone que el Presidente del Gobierno convoca y preside las reuniones del Consejo
de Ministros, actuando como Secretario el Ministro de la Presidencia.
Las reuniones del Consejo de Ministros podrán tener carácter decisorio o deliberante.
El orden del día de sus reuniones se fijará por el Presidente del Gobierno y de sus
sesiones se levantará acta en la que figurarán, exclusivamente, las circunstancias relativas al
tiempo y lugar de su celebración, la relación de asistentes, los acuerdos adoptados y los informes
presentados.
En cuanto al Gobierno en funciones, el artículo 21 de la Ley establece que el Gobierno
cesa tras la celebración de elecciones generales, en los casos de pérdida de la confianza
parlamentaria previstos en la Constitución, que se indican más adelante, o por dimisión o
fallecimiento de su Presidente.
En estos casos, el Gobierno se encuentra en funciones hasta la toma de posesión del
nuevo, facilitando el normal desarrollo del proceso de formación el nuevo Gobierno y el traspaso
de poderes al mismo y limitará su gestión al despacho ordinario de los asuntos públicos,
absteniéndose de adoptar, salvo casos de urgencia debidamente acreditados o por razones de
interés general cuya acreditación expresa así lo justifique, cualesquiera otras medidas.
Expresamente, no podrá aprobar el proyecto de ley de Presupuestos generales del
Estado, así como presentar proyectos de ley al Congreso de los Diputados o, en su caso al
Senado.
Las delegaciones legislativas otorgadas por las Cortes Generales quedarán en suspenso
durante todo el tiempo que el Gobierno esté en funciones como consecuencia de la celebración
de elecciones generales.
6) Composición del Gobierno.
De acuerdo con el artículo 98 de la Constitución, el Gobierno se compone del
Presidente, de los Vicepresidentes, en su caso, de los Ministros y de los demás miembros que
establece la Ley.
Los miembros del Gobierno no podrán ejercer otras funciones que las propias del
mandato parlamentario, ni cualquier otra función pública que no derive de su cargo, ni actividad
profesional o mercantil alguna. La ley regulará el Estatuto de incompatibilidad de los miembros
del Gobierno.
Según el art. 98.2 de la Constitución, el Presidente del Gobierno dirige la acción del
Gobierno y coordina las funciones de los demás miembros del mismo, sin perjuicio de la
competencia y responsabilidad directa de estos en su gestión.
7) Nombramiento y cese del Presidente del Gobierno.
Según artículo 99 de la Constitución y con respecto al nombramiento del Presidente del
Gobierno, después de cada renovación del Congreso de los Diputados y en los demás
supuestos constitucionales en así proceda, el Rey, previa consulta con los representantes
designados por los grupos políticos de representación parlamentaria, y a través del Presidente
del Congreso, propondrá un candidato a la Presidencia del Gobierno.
El candidato propuesto expondrá ante el Congreso de los Diputados el programa político
del gobierno que pretende formar y solicitará la confianza de la Cámara. Si el Congreso, por voto
de la mayoría absoluta de miembros otorgare su confianza a dicho candidato, el Rey lo nombrará
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Presidente. Si no se alcanza esa mayoría, se someterá la misma propuesta a nueva votación 48
horas después de la anterior, y la confianza se entenderá otorgada por mayoría simple. De no
ser así, se tramitarán nuevas propuestas de la misma forma y si transcurridos dos meses a partir
de la primera votación de investidura, ningún candidato hubiera obtenido la confianza del
gobierno, se disolverán las Cámaras y convocarán nuevas elecciones, con el refrendo del
Presidente del Congreso.
8) Nombramiento y cese de los Ministros, del Presidente y del Gobierno.
Según el artículo 100 de la Constitución los Ministros son nombrados y separados por el
Rey, a propuesta del Presidente del Gobierno.
El Gobierno cesa tras a celebración de elecciones generales, en los casos de pérdida de
confianza parlamentaria previstos en la Constitución, o por dimisión o fallecimiento de su
Presidente. El Gobierno cesante continuará en sus funciones, hasta la toma de posesión del
nuevo Gobierno.
9) Responsabilidad criminal.
Según el artículo 102 de la Constitución, la responsabilidad criminal del Presidente y los
demás miembros del Gobierno, será exigida, en su caso ante la Sala de lo Penal del Tribunal
Supremo. Si la acusación fuera por traición o por cualquier delito contra la seguridad del Estado
en el ejercicio de sus funciones, sólo podrá ser planteada por iniciativa de la cuarta parte de los
miembros del Congreso y con la aprobación de la mayoría absoluta del mismo.
La prerrogativa real de gracia no será aplicable a ninguno de los supuestos del presente
artículo.
10) Vicepresidentes y Secretarios de Estado.
Según la Exposición de Motivos de la Ley del Gobierno, se mantiene el carácter
disponible de los vicepresidentes, cuya existencia real en cada formación concreta del Gobierno
dependerá de la decisión del Presidente. En su regulación, la Ley no ha estimado conveniente
aumentar el número de categorías de quienes pueden ser miembros del Gobierno, aún cuando
esa posibilidad se encuentra permitida por el inciso final del artículo 98.1 ya que si bien se
contempla expresamente la posibilidad de los Ministros sin cartera, no cabe duda de que su
consideración es, precisamente, la de Ministros.
La redacción del artículo 98.1 es la siguiente: “El Gobierno se compone del Presidente,
de los Vicepresidentes en su caso, de los Ministros y de los demás miembros que establezca la
Ley”. La Ley del Gobierno, en su artículo 1, no ha considerado que los Secretarios de Estado
formen parte del Gobierno, no considerando, por otro lado, al igual que la Constitución, la figura
de los Vicepresidentes como obligatoria, pero sí la de los Ministros, incluidos, como se ha
indicado, la de los Ministros sin cartera.
El artículo 13 de la Ley del Gobierno señala la suplencia por el o los Vicepresidentes del
Gobierno, por orden de nombramiento, en caso de ausencia, vacante o enfermedad por parte del
Presidente del Gobierno.
Por su parte, el artículo 12.3 establece que la separación de los Vicepresidentes del
Gobierno y de los Ministros sin cartera llevará aparejada la extinción de dichos órganos.
Sin embargo, con respecto a los Secretarios de Estado, se opta por potenciar su estatus
y su ámbito funcional, sin llegar a incluirlos en el Gobierno al ser órganos de colaboración muy
cualificados del Gobierno, pero que no forman parte de él.
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Los Secretarios de Estado son nombrados y separados por Real Decreto del Consejo de
Ministros, a propuesta del Presidente del Gobierno o del miembro del Gobierno a cuyo
Departamento pertenezcan. Según el artículo 7 de la Ley del Gobierno son órganos superiores
de la Administración General del Estado, directamente responsables de la ejecución de la acción
del Gobierno en un sector de actividad específica de un Departamento o de la Presidencia del
Gobierno.
Actúan bajo la dirección del titular del Departamento al que pertenezcan. Cuando estén
adscritos a la Presidencia del Gobierno, actúan bajo la dirección del Presidente. Asimismo,
podrán ostentar por delegación expresa de sus respectivos Ministros la representación de éstos
en materias propias de su competencia.
La suplencia de los Secretarios de Estado del mismo Departamento se determinará
según el orden de precedencia que se derive del Real Decreto de estructura orgánica del
Ministerio.
11) Ministros.
Según el artículo 4 de la Ley del Gobierno, son los titulares de sus Departamentos,
teniendo competencia y responsabilidad en la esfera específica de su actuación, y les
corresponde el ejercicio de las siguientes funciones:
a) Desarrollar la acción del Gobierno en el ámbito de su Departamento, de conformidad
con los acuerdos adoptados en Consejo de Ministros o con las directrices del
Presidente del Gobierno.
b) Ejercer la potestad reglamentaria en las materias propias de su Departamento.
c) Ejercer cuantas otras competencias les atribuyan las leyes, las normas de
organización y funcionamiento del Gobierno y cualesquiera otras disposiciones.
d) Refrendar, en su caso, los actos del rey en materia de su competencia.
Según el artículo 20 de la Ley del Gobierno, pueden delegar competencias a favor de los
Secretarios de Estado dependientes de ellos, de los Delegados del Gobierno en las
Comunidades autónomas y de los órganos directivos del Ministerio.
12) Comisiones Delegadas del Gobierno.
Según el artículo 6 de la Ley del Gobierno, la creación, modificación y supresión de las
Comisiones Delegadas del Gobierno será acordada por el Consejo de Ministros mediante Real
Decreto, a propuesta del Presidente del Gobierno.
El Real Decreto de creación deberá de especificar en todo caso, el miembro del Gobierno
que asume la presidencia, los miembros del Gobierno y, en su caso, Secretarios de Estado que
la integran, las funciones y el miembro que ejerce la Secretaría de la misma; si bien, podrán ser
convocados los titulares de otros órganos superiores y directivos de la Administración General
del Estado que se estime conveniente.
Corresponde a las Comisiones Delegadas, como órganos colegiados del Gobierno:
● Examinar las cuestiones de carácter general que tengan relación con varios ministerios
que integren la Comisión.
● Estudiar aquellos asuntos que, afectando a varios Ministerios, no requieran ser
elevados al Consejo de Ministros.
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● Resolver los asuntos que, afectando a más de un ministerio, no requieran ser elevados
al Consejo de Ministros.
● Ejercer cualquier otra atribución que les confiera el ordenamiento jurídico o que les
delegue el Consejo de Ministros.
Las deliberaciones de las Comisiones Delegadas del Gobierno serán secretas.
Según el Real Decreto 1886/2011, de 30 de diciembre, de la Presidencia del Gobierno,
modificado por el Real Decreto 385/2013, de 31 de mayo, en la actualidad existen las siguientes
Comisiones Delegadas:
a) Para Asuntos Económicos.
b) Consejo de Seguridad Nacional en su condición de Comisión Delegada del Gobierno
para la Seguridad Nacional.
c) Para Asuntos de Inteligencia.
d) Para Política Científica y Tecnológica.
e) Para Política de Igualdad.
f) Para Asuntos Culturales.
13) Comisión General de Secretarios de Estado y Subsecretarios.
Estará integrada por los titulares de las Secretarías de Estado y por los Subsecretarios de
los Ministerios. Su presidencia corresponde a un Vicepresidente del Gobierno, o en su defecto al
Ministro de la Presidencia. Sus reuniones tienen carácter preparatorio de las sesiones del
Consejo de Ministros. En ningún caso la Comisión podrá adoptar decisiones o acuerdos por
delegación del Gobierno.
14) Secretariado del Gobierno.
El Secretariado del Gobierno, como órgano de apoyo del Consejo de Ministros, de las
Comisiones Delegadas del Gobierno y de la Comisión General de Secretarios de Estado y
Subsecretarios, integrado en la estructura orgánica del Ministerio de la Presidencia, ejercerá las
siguientes funciones:
● Asistencia al Ministro-Secretario del Consejo de Ministros
● Remisión de las convocatorias a los diferentes miembros de los órganos colegiados
anteriormente enumerados.
● Colaboración con las Secretarías Técnicas de las Comisiones Delegadas del Gobierno.
● Archivo y custodia de las convocatorias, órdenes del día y actas de las reuniones.
● Velar por la correcta y fiel publicación de las disposiciones y normas emanadas del
Gobierno que deban insertarse en el Boletín Oficial del Estado.
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15) La Administración en la Constitución.
a) Las diferentes clases de Administración.
En la Administración Pública se distingue entre Administración de base territorial y
Administración institucional. A la primera corresponde tanto la Administración General del
Estado, como la local (Diputaciones Provinciales, Ayuntamientos, Cabildos y Consejos Insulares,
entre otros) y la autonómica.
La Administración Institucional, cuya base no es territorial, es consecuencia de la cada
vez más compleja e intensa acción administrativa, se denomina también Administración indirecta,
concretándose en órganos y entes públicos, con personalidad jurídica, con el objeto de que las
funciones correspondientes a los sectores administrativos implicados, actúen bien siguiendo
sistemas de empresa privada o en todo caso, conforme a métodos más flexibles que los que han
de observar las denominadas Administraciones directas.
b) Principios y garantías.
Es obligado iniciar este epígrafe aludiendo a una cuestión que sitúa a la Administración
en la posición que más adelante veremos. Esta cuestión es la inclusión de la Administración
española en el denominado régimen administrativo que tiene su origen en el sistema
administrativo francés.
Entre los criterios que maneja dicho sistema debemos señalar que la Administración es
un poder jurídico.
Esta afirmación nos sitúa ya en nuestro texto constitucional, que alumbra un nuevo
concepto de Administración pública sometida a la Ley y al Derecho, acorde con la expresión
democrática de la voluntad popular y consecuencia directa de la proclamación constitucional del
Estado social y democrático de Derecho.
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Garantiza pues, el texto constitucional, el sometimiento de la Administración al principio
de legalidad, tanto respecto de las normas que rigen su propia organización, como del régimen
jurídico (art. 103), al procedimiento administrativo (art. 105) y al sistema de responsabilidad (art.
106).
El artículo 107 prescribe que el Consejo de Estado es el supremo órgano consultivo del
Gobierno. Administración consultiva que tiene como misión asesorar a los órganos activos a
través de la emisión de dictámenes o informes de carácter jurídico o técnico.
Finalmente decir que, como consecuencia directa del modelo de Estado política y
administrativamente descentralizado que la Constitución configura, existe una pluralidad de
Administraciones Públicas cada una de ellas dotada con personalidad jurídica única para el
cumplimiento de sus fines:, como son las Administraciones de cada uno de los entes territoriales
(Estado, Comunidades Autónomas, Entidades locales), las Administraciones institucionales
creadas por las anteriores y las Corporaciones de Derecho público representativas de intereses
profesionales o económicos.
La Constitución en su artículo 105 recoge los siguientes principios y garantías:
a) La audiencia a los ciudadanos, directamente o a través de organizaciones y
asociaciones reconocidas por la Ley, en el procedimiento de elaboración de disposiciones
administrativas que les afectan.
b) El acceso de los ciudadanos a los archivos y registros administrativos, salvo lo que
afecte a la seguridad del Estado, averiguación de delitos e intimidad de personas.
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c) El procedimiento a través del cual deben producirse los actos administrativos
garantizando cuando proceda la audiencia al interesado.
El contenido de este precepto ha sido desarrollado en su momento por la Ley 30/1992 de
26 de noviembre, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y Procedimiento
Administrativo Común, actual Ley 39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo
Común de las Administraciones Públicas..
Finalmente el artículo 106 de la Constitución establece que los Tribunales controlan la
potestad reglamentaria y la legalidad de la actuación administrativa, así como el sometimiento de
ésta a los fines que la justifican. Los particulares en los términos establecidos por la Ley, tendrán
derecho a ser indemnizados por toda lesión que sufran en cualquiera de sus bienes o derechos,
salvo en casos de fuerza mayor, siempre que la lesión sea consecuencia del funcionamiento de
los servicios públicos.
c) Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
Según el artículo 104 de la Constitución, establece que las Fuerzas y Cuerpos de
Seguridad, bajo la dependencia del Gobierno, tendrán como misión proteger el libre de ejercicio
de los derechos y libertades y garantizar la seguridad ciudadana. Una Ley orgánica determinará
las funciones, principios básicos de actuación y estatutos de las Fuerzas y Cuerpos de
Seguridad. Esta Ley Orgánica es la 2/1986, de 13 de marzo.
- II -
EL CONTROL PARLAMENTARIO DEL GOBIERNO
El artículo 29 de la Ley del Gobierno establece que está sujeto a la Constitución y al resto
del ordenamiento jurídico en toda su actuación. Todos los actos y omisiones del Gobierno están
sometidos al control político de las Cortes Generales.
Los actos del Gobierno y de los órganos y autoridades regulados en la presente Ley son
impugnables ante la jurisdicción contencioso-administrativa, de conformidad con lo dispuesto en
su Ley reguladora.
La actuación del Gobierno es impugnable ante el Tribunal Constitucional en los términos
de la Ley Orgánica reguladora del mismo.
El control Parlamentario hay que entenderlo implementado en las relaciones entre el
Gobierno y las Cortes Generales.
Las mismas se basan en el principio de equilibrio y en el de colaboración.
Dentro del principio de equilibrio destacamos:
a) Responsabilidad política del Gobierno.
El contenido del Título V de la Constitución, además de regular las situaciones de estado
de alarma, excepción y sitio, pone de manifiesto la función fiscalizadora de las Cortes respecto al
Gobierno. Como indica el artículo 108 de la Constitución, el Gobierno responde solidariamente
de su gestión política ante el Congreso de los Diputados.
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b) Información y presencia del Gobierno ante las Cámaras.
Estas actuaciones se encuentran recogidas en los artículos 109 a 111 de la Constitución,
mediante los cuales las Cámaras y Comisiones pueden reclamar la presencia de los miembros
del Gobierno; éstos tienen acceso a las sesiones de Cámaras y comisiones y la facultad de
hacerse oír en ellas y pueden solicitar que informen ante las mismas, funcionarios de sus
Departamentos ministeriales.
El Gobierno y cada uno de sus miembros están sometidos a las interpelaciones y
preguntas que se le formulen en las Cámaras, fijándose un tiempo fijo semanal para llevar a
cabo las mismas.
c) Cuestión de confianza y moción de censura.
Según el artículo 112 de la Constitución, el Presidente del Gobierno, previa deliberación
del Consejo de Ministros puede plantear ante el Congreso de Diputados, la cuestión de confianza
sobre su programa o sobre una declaración de política general. Se entiende otorgada la
confianza por votación favorable de mayoría simple.
En el artículo 113 se recoge la moción de censura, según la cual el Congreso de los
Diputados puede exigir la responsabilidad política del Gobierno mediante la adopción por
mayoría absoluta de la moción de censura. Deberá ser propuesta, al menos, por una décima
parte de los Diputados, e incluir un candidato a la presidencia. No podrá ser votada hasta que
transcurran cinco días después de su presentación y en los dos días primeros podrán
presentarse mociones alternativas. Si no fuera aprobada, sus signatarios no podrán presentar
otra en el mismo periodo de sesiones.
Si el Congreso niega la confianza al Gobierno, éste presentará la dimisión al Rey,
procediéndose al nombramiento, según el artículo 99, que ya hemos visto.
Si se adopta una moción de censura, el candidato incluido se entenderá investido de la
confianza de la cámara y el Rey lo nombrará Presidente.
c) Disolución de las Cortes.
Según el artículo 115 de la Constitución, el Presidente del Gobierno previa deliberación
del Consejo de Ministros y bajo su exclusiva responsabilidad, podrá proponer la disolución del
Congreso, del Senado o de Las Cortes Generales, que será decretada por el Rey.
El decreto de disolución fijará la fecha de las elecciones. No se podrá presentar la
propuesta de disolución cuando está en trámite una moción de censura, ni procederá nueva
disolución antes de un año desde la anterior, salvo lo dispuesto en el art. 99.5, que se refiere al
transcurso de dos meses sin que se haya elegido candidato a la Presidencia del Gobierno por
parte del Congreso de los Diputados.
d) Principio de colaboración.
Dentro del principio de colaboración entre el Gobierno y las Cortes Generales,
destacamos:
- Colaboración en el funcionamiento de las Comisiones, ya que el Gobierno está
presente en la Junta de Portavoces.
- Colaboración en el ejercicio de la potestad legislativa a través de la correspondiente
delegación de las Cortes para aprobar legislación delegada o mediante la aprobación de
proyectos de ley.
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- Colaboración en el ejercicio de la potestad económica a través de las atribuciones
constitucionales para la configuración del Presupuesto.
- Colaboración en la solución de situaciones de crisis en la vida del Estado, atribuida
por el artículo 116 de la Constitución, en lo que a los estados excepcionales se refiere.
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