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Inmediatez en la Acción de Protección

La acción de protección, establecida en la Constitución de 2008, es una garantía jurisdiccional destinada a la defensa inmediata y eficaz de los derechos constitucionales. Este documento analiza la importancia de la inmediatez como requisito para su procedencia, argumentando que el tiempo transcurrido desde la vulneración de derechos debe ser considerado al presentar esta acción. Se examinan las jurisprudencias de Colombia y Ecuador para establecer un marco que refuerce la necesidad de un enfoque temporal en la protección de derechos.

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Inmediatez en la Acción de Protección

La acción de protección, establecida en la Constitución de 2008, es una garantía jurisdiccional destinada a la defensa inmediata y eficaz de los derechos constitucionales. Este documento analiza la importancia de la inmediatez como requisito para su procedencia, argumentando que el tiempo transcurrido desde la vulneración de derechos debe ser considerado al presentar esta acción. Se examinan las jurisprudencias de Colombia y Ecuador para establecer un marco que refuerce la necesidad de un enfoque temporal en la protección de derechos.

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La inmediatez de la acción de protección:

¿Una garantía suspendida en el tiempo?


Contenido

Resumen.................................................................................................................................2
1. Introducción.................................................................................................................3
2. La acción de protección como garantía innovadora desde la Constitución de 2008 6
2.1. Generalidades de la acción de protección..............................................................6
2.2. Improcedencia e inadmisibilidad de la acción de protección..............................8
3. El criterio de inmediatez desde la jurisprudencia de la Corte Constitucional de
Colombia. como pionera en la aplicación del criterio de inmediatez................................10
3.1. La inmediatez de la acción de protección desde el criterio mayoría de la
jurisprudencia de la Corte Constitucional Ecuatoriana..............................................12
3.2. La inmediatez desde los votos salvados emitidos dentro de la jurisprudencia
de la Corte Constitucional Ecuatoriana........................................................................16
3.3. La propuesta de la inmeditez dentro de la procedencia de la acción de
protección: ¿Por qué es necesario establecer un requisito de inmediatez para la
presentación de una acción de protección?...................................................................17
3.4. Tipos de vulneraciones a los derechos (vulneraciones instantáneas y
vulneraciones continuadas).............................................................................................22
3.5. La inmediatez en la reparación integral de los daños........................................23
3.6. Las medidas de reparación en equidad como forma de reparación.................26
4. Conclusiones..............................................................................................................27
Resumen
La acción de protección concebida desde la Constitución de 2008 se ha convertido en la
garantía jurisdiccional por excelencia destinada a la protección de derechos reconocidos en
la Constitución. Esta acción tiene por objeto el amparo directo y eficaz de los derechos, por
actos u omisiones que supongan la privación del goce o ejercicio de los derechos
constitucionales. Para su presentación, La Ley Orgánica de Garantías Jurisdiccionales y
Control Constitucional (“LOGJCC”), establece como requisitos: i) la violación de un
derecho constitucional; ii) acción u omisión de autoridad pública o de un particular; y, iii)
la inexistencia de otro mecanismo de defensa judicial adecuado y eficaz para proteger el
derecho violado. En atención a la naturaleza “inmediata” y “eficaz” de la acción de
protección, este ensayo buscará plantear a la inmediatez como un requisito de procedencia
de esta acción, de manera que en la presentación de la acción de protección se debería
verificar que el acto u omisión que produjo la vulneración de derechos no diste del tiempo
su presentación, sin justificación.
1. Introducción
Entre las innovaciones que trajo consigo la Constitución de 2008 se encuentran las
garantías jurisdiccionales. La Contitución de 1998 reconocía como “garantías de los
derechos” únicamente al hábeas corpus, hábeas data y al amparo constitucional. Sin
embargo, nuestra actual Constitución amplió el catálogo de garantías, incluyendo: medidas
cautelares, acción de protección, acción de acceso a la información pública, acción por
incumplimiento y acción extraordinaria de protección. Incluso se reconoció como nueva
garantía a la acción de incumplimiento, que si bien no se encuentra concebida
taxativamente en la Constitución , sí tiene desarrollo legal y jurisprudencial como tal. Esta
innovación no se tradujo simplemente en un cambio normativo, sino por el contrario
permitió que las personas cuenten con mayores mecanismos de protección de sus derechos.

Ahora bien, es pertinente iniciar conceptualizando a las garantías constitucionales. Para


Ramiro Ávila las garantías constitucionales actúan como “mecanismos que establece la
Constitución para prevenir, cesar o enmendar la violación de un derecho que está
reconocido en la misma Constitución” (2000, p. 89). De allí que, las garantías deberían ser
concebidas como mecanismos de protección de derechos constitucionales. Sin embargo,
nuestra misma Constitución amplía el ámbito de protección de derechos que pueden ser
tutelados a través de las garantías a través del artículo 11 número 7 que reconoce también
los derechos “derivados de la dignidad humana”.

Fernández sostiene que las garantías jurisdiccionales son “instrumentos que aseguran la
tutela judicial efectiva, permitiendo a los individuos reclamar el respeto de sus derechos
ante la autoridad competente, ya sea a través de acciones directas o mecanismos de control”
(Fernández, 2001, p. 54). De esta manera, podemos entender que “la función de las
garantías jurisdiccionales es la de actuar como un contrapeso frente al poder, asegurando
que la justicia sea accesible y que los derechos fundamentales tengan un recurso efectivo
ante su vulneración" (Moreso, 2002, p. 129).

Nuestra Constitución concibe varias garantías jurisdiccionales entre las que podemos
identificar: acción de protección, hábeas data, acción de acceso a la información pública,
hábeas corpus. Por otro lado, existen dos garantías que, pese a no tener reconocimiento
constitucional, han sido desarrolladas en la LOGJCC y en la jurisprudencia: acción de
incumplimiento y acción por incumplimiento.

En el presente artículo, se abordará la acción de protección desde su naturaleza y el objeto


que precautela. La acción de protección es una garantía jurisdiccional encaminada a la
protección inmediata y eficaz de los derechos de las personas. La LOGJCC concibe a esta
garantía como la garantía madre a la hora de proteger derechos de las personas, debido a
que esta garantía es plenamente aplicable cuando no exista otra garantía que proteja algún
derecho en específico

Tomando en consideración la naturaleza de la acción de protección, es preciso considerar a


la inmeditatez como una causal de procedencia de esta acción. Las garantías
jurisdiccionales en general están concebidas bajo el paradigma de ser sencillas, rápidas y
eficaces en todas sus fases. De ahí, que este tipo de acciones se rigen bajo el principio de
formalidad condicionada que exige la menor exigencia de formalidades posibles en la
sustanciación de este tipo de acciones. De manera que la justicia constitucional no podrá
sacrificarse por la mera omisión de formalidades

Con atención a estas particularidades, este artículo intentará explicar la importancia de


establecer a la inmediatez como criterio de procebilidad para la acción de protección. Para
ello, se analizará la inmediatez desde la línea jurisprudencial desarrollada por la Corte
Constitucional del Ecuador y se intentará esgrimir nuevos criterios que permitan establecer
una nueva línea jurisprudencial que tenga en consideración la relevancia del factor tiempo a
la hora de presentar una acción de protección.

La investigación se desarrollará dentro de un paradigma cualitativo, ya que se analizarán


los varios pronunciamente que ha tenido la Corte Constitucional en relación al criterio de
inmediatez y el plazo razonable para la presentación de la acción de protección como
mecanismo de defensa de los derechos fundamentales. El enfoque utilizado en la
investigación es el hermenéutico ya que se interpretaria la línea juriprudencial que ha
venido desarrollando la Magistratura al momento de resolver acciones, en los que el paso
del tiempo se convierte en un criterio relevante.
La tipología de la investigación será la interpretativa, por cuanto, a través del análisis de
diferentes sentencias constitucionales, se argumentará la importancia del principio de
inmeditez en la presentación de la acción de protección La principal herramienta de
recolección de información fue la revisión de la línea jurisprudencial de la Corte
Constitucional en cuanto a la procedencia de la acción de protección en consideración al
factor tiempo y la revisión de doctrina colombiana, en consideración a que la Magistratura
de este país ya estableció al criterio de inmediatez como una causal de procedibilidad de la
acción de tutela de ese país.

En relación a la metodología específica, la investigación se realizará con fundamento en la


línea jurisprudencial de la Corte Constitucional del Ecuador, presentando una síntesis de los
pronunciamientos de esta Magistratura respecto a este principio, para comprender su
postura actual y la posible divergencia y separación de esta línea jurisprudencial, criterio
que se verificará a través de los votos salvados emitidos por sus magistrados.

Finalmente, esta investigación complementará el método con un enfoque deductivo basado


en lógica y premisas para llegar a conclusiones. Además, se realiza una exploración directa
de la realidad del problema y se utiliza un enfoque descriptivo para delimitar la situación
problemática y analizar los factores involucrados. En la investigación se emplean criterios
de búsqueda para recopilar información documental sobre el problema planteado,
utilizando términos clave que faciliten la búsqueda como: “acción de protección”,
“temporalidad”, “improcedencia” “inmediatez”.

2. La acción de protección como garantía innovadora desde la Constitución de 2008

2.1. Generalidades de la acción de protección


La acción de protección1 como garantía jurisdiccional hace su primera aparición en el
ordenamiento jurídico en la Constitución de 2008. Ahora, esta acción no es como muchos
creen un reemplazo de la acción de amparo constitucional, ya que por su lado la acción de
1
Su equivalente, mutatis mutandi, es la acción de tutela en Colombia, la acción de amparo en
Argentina, el juicio de amparo en México y el Recurso de protección de derechos en España. La
acción de tutela en Colombia es especialmente notable por su accesibilidad y celeridad, mientras
que el juicio de amparo en México se destaca por su amplitud en la protección de derechos. En
Argentina, el amparo ofrece una vía rápida, y en España, el recurso de amparo ante el Tribunal
Constitucional es un mecanismo formal pero efectivo para la defensa de los derechos
fundamentales.
amparo era de naturaleza cautelar, pues estaba encaminada a “cesar, evitar la comisión o
remediar inmediatamente las consecuencias de un acto u omisión ilegítimos de una
autoridad pública, que viole o pueda violar cualquier derecho consagrado en la
Constitución o en un tratado o convenio internacional vigente, y que, de modo inminente,
amenace con causar un daño grave”.2 Por el contrario, la acción de protección tiene
naturaleza tutelar, es decir que su presentación cabe cuando ya ha se ha producido la
vulneración de derechos. De allí también, que la acción de amparo constitucional podía
únicamente suspender los efectos del acto u omisión que atentaba contra los derechos y de
ninguna manera a través de este recurso se podía obtener medidas de reparación. A
diferencia de lo que sucede con la acción de protección, pues esta garantía está encaminada
a reparar integralmente los derechos de las víctimas en caso de determinarse alguna
vulneración de derechos. En este sentido, si es pertinente la comparación, la acción de
amparo se asemeja a lo que hoy conocemos como medidas cautelares y no como tal a la
acción de protección.

Para Acosta la acción de protección es “un instrumento clave para garantizar los derechos
humanos, permitiendo a cualquier persona solicitar la defensa de sus derechos ante la
justicia de manera inmediata y sin formalidades excesivas” (Acosta, 2010).

En nuestra Constitución, la acción de protección se encuentra contenida en el artículo 88 en


concordancia con el artículo 39 de la LOGJCC. Ambas normas coinciden en concebir a la
acción de protección como la garantía encaminada al amparo “directo y eficaz de los
derechos reconocidos en la Constitución”. Sin embargo, la LOGJCC añade que esta
garantía es plausible siempre que los derechos protegidos no estén amparado por otras
garantías.

Sobre la legitimiación activa, la acción de protección puede ser presentada por cualquier
persona, es decir que la legitimación es muy amplia, pues incluso esta garantía puede ser
presentada por otra persona que no necesariamente es la víctima.3

2
Constitución Política de la República del Ecuador, 1998. Art. 95.
3
La legitimación activa es tan amplia que, de conformidad con la sentencia 282-13-JP/19 incluso
las instituciones del Estado podrían presentar una acción de protección cuando consideren que se
han vulnerado derechos de naturaleza procesal.
Ahora, los actos que se pueden impugnar por una acción de protección se encuentran
taxativamente expresos en la CRE. El artículo 88 de la Constitución señala que la acción de
protección puede ser presentada en contra de “actos u omisiones de autoridad pública no
judicial”, de allí que naturalmente se excluyen a las decisiones judiciales, ya que estas
pueden ser impugnadas a través de una garantía específica: acción extraordinaria de
protección. Asimismo, la CRE prescribe que cabe la presentación de una acción de
protección en contra de actos administrativos, es decir, que la LOGJCC realiza tal
distinción en atención a la naturaleza del acto, pues hay actos que por su naturaleza podrían
ser impugnados en otras vías, como por ejemplo los actos normativos que podrían ser
impugnados a través de una acción de inconstitucionalidad. En la misma línea, la LOGJCC
prevé que la acción de protección podría ser pressentada en contra de políticas públicas.
Sobre esta causal, el panorama aún no ha sido definido con claridad pues una política
pública enmarca un amplio ámbito. Para Guerrero, las políticas públicas son “grandes
lineamientos gubermantales”, por lo cual resultaría muy complicado considerar que una
política pública haya vulnerado un derecho 4. Finalmente, la acción de protección también
procede en contra de particulares, bajo ciertas reglas, en las que no ahondaremos por no ser
materia de este ensayo.

En definitiva, podemos concluir que la naturaleza de esta acción es tutelar, es decir, que
para que pueda presentarse debe haber acaecido alguna vulneración de derechos. Su
finalidad es cesar una vulneración de derechos actual (daño); devolver al estado
inmediatamente anterior como si no se hubiera producido vulneración de derechos
constitucionales; y, reparar eficaz e inmediatamente el derecho vulnerado.

2.2. Improcedencia e inadmisibilidad de la acción de protección.


El artículo 42 de la LOGJCC establece los supuestos en los que la acción de protección se
torna “improcedente” y por lo tanto el juez de instancia que conoció la garantía debe
declararla “inadmisible” mediante auto.

Del artículo referido, es evidente que la LOGJCC ha cometido una grave equivocación al
tratar como sinónimos a la inadmisión y a la improcedencia cuando no son lo mismo. Por

4
Conforme el artículo 85 de la Constitución, las políticas públicas están encaminadas a hacer
efectivos el buen vivir y los derechos constitucionales.
ello, la Corte Constitucional a través de la sentencia 102-13-SEP-CC marcó la diferencia
que ambos términos merecen, diferencia que no solo es terminológico sino también
material.

Sobre la admisibilidad, la Corte Constitucional precisó que el análisis de admisibilidad es


un análisis que no implica el conocimiento de fondo de la causa y que por lo tanto, cuando
una acción es declarada como inadmisible, fácilmente puede volverse a presentar, pues no
ha existido un pronunciamiento sobre los hechos materiales de la causa. Para Echandia
(2004), la admisibilidad de la demanda se puede definir como los requisitos necesarios para
que inicie el proceso, es decir, que estas cuestiones deberían ser verificadas por el juez
previo a su calificación.

En cambio, el análisis de procedencia sí implica un análisis de fondo de los hechos


materiales presentadas en la causa, es decir que el efecto de que una acción sea declarada
como improcedente genera cosa juzgada, es decir, que sobre la misma cuestión no sería
plausible presentar una nueva acción. Por su parte, para Echandía (2004), los presupuestos
de improcedencia son presupuestos materiales que determinar el fondo de las pretensiones
de la acción.

Sobre las causales de inadmisibilidad e improcedencia, la Corte Constitucional consideró


que las cinco primeras causales contenidas en el artículo 42 son causales de procedencia y
las dos restantes de admisiblidad. De manera que, las primeras deberán ser analizados en
sentencia y causan efecto de cosa juzgada material, mientras que las segundas deben ser
examinadas en auto inicial y facultan, en caso de inadmisión, al accionante a presentar una
nueva acción por los mismos hechos.

La razón de considerar a estas dos últimas causales como presupuestos de inadmisión se


encuentra en la naturaleza del acto. La causal 6 prevé que es inadmisible una acción de
protección en contra de una providencia judicial y la razón como ya quedó esbozada en
líneas anteriores es porque ya existe un mecanismo eficaz para impugnarlos: acción
extraordinaria de protección. Asimismo, la causal 8 establece que no sera admisible la
acción de protección en contra de actos del CNE que puedan ser impugnados ante el TCE y
la razón vuelve a ser la misma, este tipo de actos tienen su vía adecuada para ser
impugnadas.
Situación similar no ocurre con las causales de improcedencia, por ejemplo, pacería
inaudito que un juzgador a prima facie determine que cuando de los hechos no se
desprenda alguna vulneración de derechos no procede, aquello porque parece ser muy
difícil, sin audiencia ni mayores elementos determinar que no ha existido vulneración de
derechos, lo mismo ocure con las causales siguientes.

Ahora bien, de la revisión de las causales no se desprende que el retardo en la presentación


de la acción de presentación sea considerado como una causal de admisiblidad o
procedencia. Es decir, que no sería pausible que un juez en conocimento de esta garantía
declare improcedente una acción por el retardo en la presentación de la misma.

No obstante, este trabajo intentará plantear a la inmediatez como una causal de procedencia
dentro de la acción de protección.

3. El criterio de inmediatez desde la jurisprudencia de la Corte Constitucional de


Colombia. como pionera en la aplicación del criterio de inmediatez
El criterio de inmediatez se instaura como un principio que exige que la acción de tutela sea
presentada en un plazo razonable después de acaecida la vulneración de derechos
constitucionales. A pesar de que el término inmediatez parece ser nuevo, su aparición en
fallos jurisprudenciales data de 1992. 5

La Corte Constitucional Colombiana, en la sentencia C-543-92, realizó la primera


referencia sobre la inmediatez en la acción de tutela en contra de providencias judiciales.
Esta acción fue planteada en contra de los artículos 11 y 12 del Decreto 2591 que
prescribían que la acción de tutela podía ser planteada “en todo tiempo” salvo las dirigidas
en contra de sentencias o providencias judiciales, para cuya presentación se estableció dos
meses de ejecutoriada la providencia correspondiente. Para el máximo órgano de justicia
constitucional, la norma impugnada vulneraba abiertamente el artículo 86 de la
Constitución que permitía presentar la acción de tutela “en todo tiempo” sin realizar ningún
tipo de excepción, es por ello, que consideró como “razón suficiente para declarar, como lo
hará esta Corte, que por el aspecto enunciado es inexequible el artículo 11 del Decreto 2591
de 1991” (1992, p.24).
5
En este trabajo se ha preferido la línea colombiana, considerando que ha sido el país pionera en
inmediación.
De lo anterior, se podría desprender que para la Magistratura colombiana, la acción de
tutela es una acción atemporal que no se encuentra limitada por ningún término o plazo que
haga su presentación improcedente. Sin embargo, fue este mismo órgano quien a través de
su senda jurisprudencia ha construido el pincipio de inmediatez, el cual ha incidido
significativamente en la concepción de la acción de tutela como una acción atemporal.

Como bien se puede extraer de la Constitución Colombiana, la acción de tutela se plantea


como una acción constitucional sin límites temporales, ya que puede ser presentada “en
todo momento”. No obstante, aquello no quiere decir que no deba observarse un plazo
razonable desde el momento en el que ocurrió la vulneración de derechos, pues esto sería
dejar de considerar la naturaleza de la acción.

Al respecto, la Corte Constitucional de Colombia ha manifestado que si bien, de


conformidad con el artículo 86 de la Constitución la acción de tutela no tiene “término de
caducidad”, la solicitud de amparo debería formularse en un plazo razonable desde el
momento en el que se produjo el hecho que vulneró los derechos constitucionales del
accionante, debido a que lo contrario desvirtua su carácter apremiante en la protección de
derechos fundamentales y puede colocar en situación de incerteza la estabiidad de actos que
no han sido controvertidos durante un tiempo razonable. 6 Es por ello, que ha considerado
que es deber del juez que conoce la acción de tutela determinar si, en el caso, de acuerdo
con sus particularidades, la acción de tutela ha sido interpuesta en un plazo prudente. De
esta manera, la Magistratura colombiana ha establecido que es totalmente legítimo que un
juez constitucional pueda concluir que una acción presentada después de un tiempo
excesivo, es procedente siempre y cuando se encuentren en alguno de los siguientes
escenarios.

Para la Magistratura colombiana, es legítimo que una acción de tutela, presentada después
de un tiempo considerable, sea procedente ante: i) la existencia de razones válidas para la
inactividad del accionante. Por ejemplo, la Corte Constitucional Colombiana ha
considerado como una razón válida, la ocurrencia de un suceso de fuerza mayor o caso
fortuito, la incapacidad o imposibilidad del actor para interponer la tutela en un término
razonable o la ocurrencia de un hecho completamente nuevo y sorpresivo que hubiere

6
Corte Constitucional de Colombia, T-4183.
cambiado significatamente las circuntancias iniciales; ii) cuando a pesar del paso del
tiempo es evidente que la vulneración de los derechos del accionante permanece, es decir,
su situación desfavorable continúa y es actual; y, cuando la carga de la interposición de la
acción de tutela en un plazo razonable resulta desproporcional dada la situación de
debilidad manifiesta en a que se encuentra el accionante, refiriendose a “aquellas personas
que por su condición económica, física o mental, se encuentran en circunstancias de
debilidad manifiesta”.7

En síntesis, la jurisprudencia de la Corte Constitucional Colombiana ha precisado que la


inmediatez tiene fundamento en la finalidad de la acción de tutela, como mecanismo
encaminado a la protección urgente e inmedaita de un derecho constitucional y en la
protección de la seguridad jurídica y los intereses de terceros. De manera que, la
determinación del plazo razonable en la presentación de una acción de tutela dependerás de
las circunstancias de cada caso en particular, sin que el mero transucrso del tiempo se pueda
configurar como una causal de improcedencia in limite.

3.1. La inmediatez de la acción de protección desde el criterio mayoría de la


jurisprudencia de la Corte Constitucional Ecuatoriana.

Pese a que la jurisprudencia de la Corte Constitucional del Ecuador (“CCE”) sobre


inmediatez o temporalidad de la acción de proteccción ha sido significativamente menor en
comparación a la emitida por la Corte Constitucional Colombiana, este Organismo ha
establecido una posición mayoritaria sobre la inciencia del trancurso del tiempo en la
presentación de la acción de protección. De esta manera en la tabla I infra se resumen todas
los fallos de la Corte Constitucional (2019-2024) en los cuales el máximo órgano de
administración de justicia constitucional se ha pronunciado sobre el transcurso del tiempo
en esta garantía jurisdiccional.

7
Constitución de Colombia. Art. 13.
La temporalidad juega un papel crucial en la efectividad de una acción de protección. En
muchos casos, la urgencia de la situación requiere una respuesta rápida y oportuna por parte
de las autoridades competentes, de manera que la demora el la intervención puede
constituirse como un potencial riesgo para la víctima.

De la revisión de las causas referidas en la tabla en las que la Corte Constitucional se ha


pronunciado, se identifican varios factores comúnes: acciones de protección presentadas
después de más de 1 año de acaecida la vulneración de derechos, sin justificación al
respecto y sobre controversias laborales, en concreto la maroría de estas acciones han sido
propuestas por servidores policiales, una vez que han sido separados de las instituciones
policiales.

La CCE ha partido de la norma que contiene a la acción de proteción como garantía


jurisdiccional. Al respecto, ha precisado que el artículo 88 de la Constitucional concibe a la
acción de protección como una garantía jurisdiccional que tiene por objeto el amparo
directo y eficaz de los derechos reconocidos en la Constitución y sobre sus requisitos, la
Constitución, la Ley y la jurisprudencia no establece como requisito que sea planteada de
forma inmediata tras el acto u omisión que ocasionó la vulneración de derechos. De manera
que, la exigencia de este requisito se configura como un atentado a la seguridad jurídica,
pues “lejos de constituir un vacío normativo o una omisión del constituyente o del
legislador, es un aspecto que guarda plena armonía con los prinicipios que rigen la
aplicación de los derechos”.8

Este criterio ha sido reiterado en varias causas, 9 que han llegado a conocimiento de la
Corte Constitucional, una vez que los jueces de instancia que han conocido el proceso de
primera mano han manifestado que los accionantes han inobservado el criterio de
“inmediatez” y han decidido negar la acción. (CCE, sentencia 71-14-EP/20, 1 de julio de
2020, párrs. 25 al 30).

8
CCE, sentencia 179-13-EP/20, de 4 de marzo de 2020.
9
CCE, sentencia 71-14-EP/20, 1 de julio de 2020, párrs. 25 al 30, sentencia 1681-14-EP/20, 1 de
julio de 2020, párr. 19, sentencia 72-15-EP/20, 8 de julio de 2020, párr. 30-31, sentencia 673-15-
EP/20, de 5 agosto de 2020, párr. 33, sentencia 435-15-EP/20, 2 de septiembre de 2020, párr. 27,
sentencia 1040-15-EP/20, 2 de septiembre de 2020, párrs. 40-43, sentencia 1636-15-EP/20, 2 de
diciembre de 2020, párr. 25 al 27, sentencia 360-16-EP/21, 10 de febrero de 2021, párr. 18,
sentencia 980-17-EP/21, de 1 de septiembre de 2021, párr. 31, sentencia 1292-19-EP/21, de 15 de
diciembre de 2021, párr. 29-31, sentencia 1416-16-EP/21, 6 de octubre de 2023, párr. 41,
sentencia 856-19-EP/24, de 13 de junio de 2024, párr. 30 al 32.
A criterio de la CCE, en todos estos casos, ha existido una inobservancia del ordenamiento
jurídico que establece que la acción de protección cabe en contra de vulneraciones de
derechos, sin señalar, un “plazo razonable” para su presentación. De manera, que “no se
podría afirmar que el paso del tiempo, per se, impide presentar una acción de protección
para tutelar derechos constitucionales, puesto que aquello supondría que el transcurso del
tiempo- imposibilita hacer efectivo un derecho (que por su condición es inalienable e
irrenunciable”.10 De tal forma, categoricamente se ha puntualizado que a diferencia de lo
que generalmente ocurre en los procesos ordinarios, en la acción de protección no procede
la excepción de la prescripción.11

El criterio de la Corte, incluso se ha mantenido en causas, en las que el transcurso del


tiempo se configura como un verdadero elemento crucial para la procedencia de la acción
de protección. Por ejemplo, en la sentencia 1290-18-EP/21, en el cual la Corte se pronunció
sobre una causa en la cual una persona que presuntamente habría sido cesado de sus
funciones por cuestiones de discriminación, presentó una acción de protección luego de que
habían transcurrido más de 25 años, reitero que debido a la inalienabilidad e
irrenunciabilidad de derechos no se podía haber restringido la acción de protección, incluso
cuando acaecidala vulneración de derechos no se encontraba vigente la actual Constitución.

Sin embargo, pese a que, de forma general, la CCE ha establecido que el transcurso del
tiempo no debería ser considerado por los jueces de instancia como una causal de
improcedencia sin más consideraciones, también ha reconocido que el paso del tiempo
puede incidir significativamente en la dificultad para probar ciertos hechos y en la
reparación de las vulneraciones. Sobre ello, la Corte Constitucional en la sentencia 1290-
18-EP/21 refirió que el transcurso del tiempo puede tener como consecuencia que los
documentos que prueban la vulneración de derechos se pierdan o que los involucrados ya
no laboren en las instituciones en las que se ha producido la vulneración de derechos. Y en
la reparación, que emitir medidas de reparación se torne una situación casi imposible,
aquello, por que se pueden trastocar derechos de terceros o porque el paso del tiempo puede
hacer que los accionantes accedan a reparaciones económicas exorbitantes.

10
Ibidem.
11
CCE, sentencia 1681-14-EP/20, de 1 de julio de 2020.
3.2. La inmediatez desde los votos salvados emitidos dentro de la
jurisprudencia de la Corte Constitucional Ecuatoriana.

Como bien ha quedado esbozado en líneas anteriores, parece ser que la Corte
Constitucional del Ecuador considera que el transcurso del tiempo si bien puede incidir en
ciertos elementos específicos: pruebas o reparación integral, no es un elemento
transcendental a la hora de de determinar la improcedencia de una acción de protecció[Link]
embargo, existe un criterio minoritoria que expone la posición opuesta.

En esta sección, este ensayo se encargará de sintetizar los argumentos más fuertes que han
propuesto a la inmediatez como un criterio de procedibilidad, a través de los votos salvados
emitidos en la Magistratura ecuatoriana.

En el voto salvado de la entencia 856-19-EP/24, uno de los magistrados de la Corte


Constitucional estableció que si bien es preciso reconocer que el ordenamiento jurídico no
establece ningún término o plazo para la presentación de una acción de protección, no es
preciso considerar que el transcurso del tiempo no es un elemento trasncedental en tres
momentos: admisión, sustanciación y reparación.

Al respecto, refirió que en la admisión, la relevancia del tiempo debe ser considerado como
un criterio de procedibilidad, que exige que los accionantes cuando haya transcurrido
mucho tiempo después de ocurrido el acto o la omisión que vulneró sus derechos deberían
justificar la eventual demora en la presentación de la acción. De manera que los jueces son
quienes “deberían analizar los motivos que han imposibilitado al accionante para presentar
un acción de protección de forma oportuna”.12

En la sustanciación, señaló que el trancurso del tiempo puede afectar a la permanencia de


pruebas que permitan evidenciar la vulneración de derechos y que una vez que el juez de
instancia haya considerado que existen razones válidas para presentar la acción después de
mucho tiempo, también se debería verificar que la vulneración se mantenga en el tiempo, es
decir que se actual y continua. Finalmente, en la reparación, el magistrado destacó que en
caso de determinarse una vulneración de derechos, es preciso que el juez tome en

12
CCE, sentencia 856-19-EP/24
consideración situaciones jurídicas consolidadas, que eviten que los accionantes obtengan
reparaciones cuantiosas.

En el mismo sentido, en la sentencia 223-24-JP/24, en el voto salvado se esgrimió la


necesidad de establecer un plazo razonable para la presentación de una acción de
protección, pues es evidente que presentar una garantía jurisdiccional en un tiempo
irrazonable tiene efectos nocivos.

De esta manera, parece ser que si bien existe un criterio mayoritorio, también existen
ciertas dudas acerca del requisito de inmediatez en la acción de protección.

3.3. La propuesta de la inmeditez dentro de la procedencia de la acción de


protección: ¿Por qué es necesario establecer un requisito de inmediatez
para la presentación de una acción de protección?

La temporalidad juega un papel crucial en la efectividad de una acción de protección. En


muchos casos, la urgencia de la situación requiere una respuesta rápida y oportuna por parte
de las autoridades competentes. Por ejemplo, en casos de violencia doméstica o abuso
infantil, la demora en la intervención puede aumentar el riesgo para la víctima y dificultar
la resolución del conflicto. En tales circunstancias, la temporalidad se convierte en un
factor determinante para evitar daños mayores y garantizar la seguridad de los afectados.

Además, la temporalidad también influye en la preservación de pruebas y evidencias


relevantes. En muchos casos, la recolección de pruebas es crucial para fundamentar la
acción de protección y asegurar una resolución justa. Sin embargo, con el paso del tiempo,
las pruebas pueden perder su validez o ser manipuladas, lo que dificulta el proceso judicial
y puede comprometer la justicia del caso.

La acción de protección no tiene término ni caducidad. Sin embargo, pese a que no existe
en la legislación un término determinado esta acción debe ser formulada dentro de un plazo
razonable, dando lugar al criterio de inmediatez. El artículo 39 de la LOGJCC concibe a la
acción de protección como una garantía encaminada al amparo directo y eficaz de los
derechos de las personas, sin embargo, esta norma no específica ningún término para
hacerlo pues la única condición para su presentación es la violación de un derecho
constitucional.

En concordancia, resulta pertienen traer a colación la “caducidad”. Se entiende como


caducidad a la extinción del derecho a la acción por cualquier causa, como el trancurso del
tiempo, de manera que si el accionante deja transcurrir los plazos establecidos por la ley, de
forma objetiva, sin presentar la acción, el mencionado derecho fenece inexorablemente , sin
que pueda exstir alguna excusa que permita revivir la oportunidad de su presentación. Sin
embargo, no consideró que sea preciso señalar que existe una caducidad o una precricpión,
ya que lo se busca plantear no es el exigimiento de un requisito cuantificado (1 años, 2
años) sino por el contrario, se busca establecer un plazo razonable de conformidad con las
particularidades de cada caso

Pese al vacío normativo y los criterios esbozados por la Corte Constitucional, en este
ensayo se demostrará que el criterio de inmediatez debe ser tomado como un requisito de
procedencia, así la acción de protección deberá ser propuesta dentro de un plazo o término
razonable. La razonabilidad de este plazo está determinada por la esencia misma de la
acción de protección, de otra manera desantender a este criterio se alejaría del verdadero
objeto de la acción (inmediata). Así de acuerdo a los hechos, entonces el juez deberá
establecer si la acción se interpuso dentro de un tiempo prudencial y adecuado, de tal modo
que no se vulneren derechos de terceros.

En este sentido es importante establecer ciertos criterios a la hora de acudir a la acción de


protección transcurrido un plazo prolongado: i) que la inactividad justificada del accionante
no vulnere el núcleo esencial de los derechos de terceros afectados con la decisión como
suele ocurrir en los casos de nombramientos y posesiones en un cargo publico disputado; ii)
determinar que exista un motivo válido para la inactividad de los accionantes en este
sentido el accionante debe justificar la eventual tardanza en la formulación de la acción; iii)
que existe un nexo causal entre el ejercicio tardío de la acción y la vulneración de los
derechos fundamentales del interesado; iv) que el fundamento de la acción de protección
surja después de acaecida la actuación violatoria de los derechos fundamentales de
cualquier forma en un plazo no muy alejado de la fecha de interposición.
Como bien ha quedado claro, siguiente la línea jurisprudencia de la Corte Constitucional el
citerio de inmediatez no es un criterio de procedibilidad para la acción de protección. De
manera que, su existencia no tiene ningún fundamento legal ni constitucional. Sin embargo,
es preciso considerar que, pese a que no existe en el ordenamiento jurídico un requisito
explícito sobre la existencia de un plazo razonable para la acción de protección, este criterio
debe ser considerado como un criterio de procebilidad a la hora de presentar una acción de
protección.

En atención a la naturaleza: eficaz, rápida e inmediata de la acción de protección, parece


fundamental que la inmediatez sea un criterio esencial de procebilidad. Partiendo de que al
ser una causal de procebibilidad deberá implicar un razomiento de fondo de la autoridad
jurisdiccional que conozca la acción. De ahí que, el juez que conozca la acción no podrá
negarló en primera providencia y sin un análisis in limine, sino que por el contrario, el juez
al momento de conocer una acción que prima facie, ha sido presentado de forma tardía
deberá considerar y evaluar las razones que han hecho que la acción sea presentada después
de un tiempo considerable después de acaecida la vulneración de derechos. Lo anterior,
quiere decir que el accionante cuando presente una acción de protección de forma tardía
tendrá la obligación de justificar su eventual tardanza para activar la justicia constitucional.

Lo anterior, también ha sido compartido por algunos votos disidentes en la Corte


Constitucional del Ecuador. Al respecto, en la causa 856-19-EP/24, el juez constitucional
Richard Ortiz Ortiz, en us voto concurrente manifestó que “el trancurso del tiempo es un
elemento relevante que debería ser considerado en tres momentos: en la admisión, la
sustanciación y la reparación de la acción”.13

Sobre ello, es preciso resaltar que en la admisión la temporalidad juega un rol fundamental,
debido a que en atención a la naturaleza eficaz e inmediata de las garantías jurisdiccionales,
la acción de protección debe ser interpuesto en un plazo razonable y prudente desde la
ocurrencia de la vulneración de los derechos constitucionales del accionante, de manera que
no tomar en cuenta esta cuestión “sería desconocer el objeto y alcance de esta garantía.

La Corte Constitucional Colombiana, Magistratura que ha sido la pionera en puntualizar a


la inmediatez como un requisito de procedibilidad ha señalada que, para acreditar el
13
Voto concurrente juez constitucional Richard Ortiz Ortiz.
cumplimiento del requisito de inmediatez, el juez que conozca la acción de tutela, en su
caso, debe tener cuenta las circunstancias particulares del caso que expliquen
razonablemente la aparente tardanza del accionante para presentar la acción de tutela. De
allí, que sería imposible considerar a este criterio como una causal de admisibibilidad ya
que dependerá de cada caso la justificación de la demora en la presentación de la acción.

Por ello, el juez que conoce la acción de protección debera evaluar: 1) que existe una razón
justificada que explique porque el accionante no presentó la acción de protección dentro un
plazo razonable y justifique su tardanza en actuar, tal como podría ser (a) la ocurrencia de
un evento que pueda configurarse como fuerza mayor o caso fortuito, (b) la incapacidad o
imposibilidad del accionante para presentar una acción de protección e un término
razonable, o (c) que sobrevengan hechos nuevos que cambien de manera drástica las
circunstancias del caso concreto y que, de justificar la tardanza en un hecho nuevo, la
acción de protección se interponga dentro de un plazo razonable frente a la ocurrencia del
hecho nuevo. De la misma manera, otra cuestión que debería verificar el juez de instancia
que conoce esta acción es (2) que durante el tiempo en el que se presentó la tardanza en la
presentación de la acción, se evidencia que existio diligencoia del accionante para con el
daño causado y (3) que se acredite la existencia de circunstancias que pongan al
accionante en una situación de debilidad manifiesta, por cuenta de la cual resulte
desproporcionado solicitarle la interposición de la acción de tutela dentro de un plazo
razonable. Dicha debilidad manifiesta se acredita a partir de las condiciones particulares del
actor.

En resumen, el juez al momento de conocer la acción de protección debera verificar que el


accionante presente una justificación válida para su inactividad, la inactividad no afecte
derechos de tercero y además, exista una causal entre la presentación tardía de la acción y
la vulneración de derechos constitucionales.14

Así mismo, el factor tiempo es un criterio que deberá ser considerado por el juz al momento
de sustanciar la causa, esto quiere decir, que el accionante ha superado el primer
requerimiento que es justificar su inactividad. Cuando el juez ha considerado que el
accionante, en efecto, ha justificado la tardanza en la presentación de la acción, deberá

14
Test constitucionales. Quinche (2022).
pasar a sustanciar la causa, es decir al proceso de fondo, que implica el análisis de la
vulneración de derechos. Para este momento, es indispensable que el juez tome en
consideración si la vulneración persiste en el tiempo, esto por cuanto hemos mencionado,
de ninguna manera, se podría entender a la inmediatez como un criterio absoluto.

En la sustanciación, la autoridad judiccial deberá enfocarse en el daño y en la verificación


de si tal daño persiste en el tiempo, esto debido a que parecería innecesario que un juez
constoitucional se pronuncie sobre una vulneración o un daño que ha cesado. Como bien se
mencioó en líneas antecedentes, existen ciertos tipos de vulneraciones: instantáneas, que se
agotan con su conculcación y aquellas violaciones continuadas.

Para el criterio de la inmediatez, toman especial relevancia las segundas, de manera que
resulta lógico que la justicia constitucion al sea activada cuando a pesar de que la
vulneración ha ocurrido con anterioridad, sus efectos y consecuencias se mantienen en el
tiempo. De manera, que también podriamos deducir que las violaciones instantáneas no
serían objeto de acciones constitucionales cuando son presentadas de forma tardía. De todas
maneras, como hemos mencionado todo dependerá del análisis caso a caso que realicen los
jueces al momento de evaluar acciones constitucionales presentadas con demora.

Finalmente, es preciso considerar que el transcurso del tiempo también es un factor clave a
la hora de la reparación. Es decir, que para llegar a este momento el juez debió haber
verificado que existió una justificación válida para la demora en la presentación de la
acción, y la vulneración se mantiene en el tiempo. Al momento de reparar, resulta necesario
que la autoridad judicial llamada a reparar tome en consideración las particularidades del
caso, de manera que las reparaciones no sean demasiado onerosas o que por el contrario
puedan perturbar situaciones jurídicas consolidades de tercerso ajenos a los procesos de
reparación.

Si bien se debe considerar que toda vulneración identificada requiere de una reparación, no
es menos importante tomar en cuenta que al momento de reparar, el transcurso del tiempo
puede tornar dificultosa las medidas de reparación otorgadas. Por ejemplo, X presentó una
acción de protección en contra de la entidad demandada “Y” debido a que la habrían
separado de su lugar de trabajo. X presentó su acción 10 años después de que fue separada.
En la sustanciación de la causa, el juez determina que, en efecto, existió violación de
derechos constitucional y ordena resittuirla a su puesto de trabajo y el pago de todos los
haberes laborales que dejó de percibir mientrás estuvo separada de su cargo.

En este caso, la reparación podría implicar ciertas dificultades como por ejemplo, el hecho
de que el pueesto haya desaparecido o que un tercero esté ocupando ese puesto legalmente.
Si bien, de ninguna la manera la vulneración no puede ser reparada, el juez sí deberá
evaluar minuciosamente las medidas de reparación ordenadas.

En consecuencia, la alta Corte Colombiana ha prescrito que la razón de ser de la existencia


del principio de inmediatez se debe a las características procesales de la acción de tutela de
manera que esta acción fue concebida para “dotar al sistema jurídico de una herramiento
rápida y eficiente contra agresiones a garantías de rango fundamental, de manera que sus
titulares no se vean obligados a recurrri a los regularmente extensos procesos ordinarios”15.

De esta manera, no es descabellado pensar que el criterio de inmediatez pueda ser aplicado
en el modelo ecuatoriano. Así, si bien no sería preciso establecer un plazo estricto y cerrado
(6 meses, 1 año, 2 años), sí debería existir una justificación de las razones por las cuales
una persona después de mucho tiempo accede a la justicia en busca de reparación de sus
derechos.

3.4. Tipos de vulneraciones a los derechos (vulneraciones instantáneas y


vulneraciones continuadas)
Si bien el objetivo principal de esta investigación es proponer al principio de inmediatez
como criterio de procedencia en la acción de protección. No es menos importante, que se
debería tomar en cuenta el tipo de vulneración alegada dentro de la acción al momento de
establecer la inmediatez como citerio de procedencia. Esto porque pueden existir
vulneraciones que persistan en el tiempo (continuadas), a las cuales no es posible exigirles
inmediatez pues el efecto de estas vulneraciones no tiene un término definido. Sin embargo,
pueden existir otro tipo de vulneraciones, que culminan en un solo momento, es decir, que
no se encuentran suspendidas en el tiempo (instantáneas), en las que sí cabe establecer un
término para la presentación de la acción.

15
Corte Constitucional de Colombia,
Así, podemos realizar una diferenciación general sobre el tipo de vulneraciones que debe
tomar en consideración el operador de justicia al momento de considerar a la inmediatez
como un criterio rector para decidir sobre la procedencia o no de la acción de protección.

En el derecho internacional contemporáneo se establece una diferencia ente las violaciones


instantáneas y las violaciones continuadas. La Corte Interamericana de Derechos Humanos
ha definido a las primeras como aquellas caracterizadas y que implican actos que no se
extienden en el tiempo, es decir, actos que terminan en el mismo momento en que se
cometen, aún cuando estas pueden tener una duración importante.16

Por su lado, las violaciones continuadas se describen como conductas que se mantienen sin
modificarse por un periodo, es decir, son actos que luego de su comisión continúan
existiendo como tales y no solamente en cuanto a sus efectos y consecuencias.

En consideración a esta diferenciación, es importante poner de realce que el criterio de


inmediatez puede ser exigible únicamente para aquellas vulneraciones instantáneas, es
decir, en las cuales es identificable un momento en el que la vulneración ha cesado sus
efectos, que en la mayoría de estos casos es de inmediato. Sin embargo, en las
vulneraciones continuadas resulta dificultoso establecer a la inmediatez como un criterio de
procedencia, en tanto, no podríamos exigir un tiempo delimitado cuando la vulneración y
sus efecto aún se mantienen suspendidos en el tiempo.

En este sentido, esta investigación concluirá que el criterio de inmediatez debe ser un
requisito de procedibilidad para la acción de protección

3.5. La inmediatez en la reparación integral de los daños


En esta sección, este trabajo intentará plantear ciertas reflexiones acerca de la importancia
de tomar en consideración el trancurso del tiempo en la emisión de medidas de reparación
integral.

Para Carlos Bernal Pulido (2008), la reparación integral se constituye como un mandato de
optimización para las garantías constitucionales, en la medida que maximiza la protección

16
Anuario C.D.I,p.39. Existen también en derecho interno la noción de delito continuo: la
terminología cambia en función de los idiomas y de los sitemas jurídicos.
de los derechos. Nuestra Constitución, por su parte, en el artículo 86 concibe el deber de
todo autoridad judicial de establecer medidas de reparaciónque no se se dirijan a resarcir los
daños materiales sino también los materiales. De ahí que, según Claudia Santorini (2014),
la reparación integral debe ser entendida como el fin último del proceso constitucional.

Naturalmente en una garantía jurisdiccional, frente a una vulneración de derechos, el juez


de instancia está obligado a ordenar medidas de reparación integral que permitan, en la
medida de lo posible, volver al estado anterior de la víctima antes de la vulneración de
derechos. Así, el artículo 18 de la LOGJCC prescribe que “la reparación integral procurará
que la persona o las personas titulares del derecho violado gocen y disfruten el derecho de
la manera más adecuada posible”. En concordancia, el artículo 17 número 4 plantea como
un elemento que debe constar en la sentencia “la reparación integral que proceda y el inicio
del juicio para determinar la reparación económica”.

Sobre ello, es pertinente puntualizar que para hacer efectivo el derecho a la reparación
integral se pueden dictar una serie de medidas como por ejemplo: la restitución del derecho,
la compensación económica o patrimonial, la rehabilitación, la satisfacción, las garantías de
no repetición, la obligación de remitir a la autoridad competente para investigar y
sancionar, las medidas de reconocimiento, las disculpas públicas, entre otras.

Sobre la integralidad, Claudio Nash Rojas considera que “la integralidad debe ser entendida
como una respuesta amplia y comprehensiva, que se inserte como parte de un proceso
global de reparaciones. En este sentido, es fundamental que las medidas de reparación
tengan una lógica y coherencia evidente para los involucrados” ( Nash, 2009, p. 175).

Ahora bien, parece ser indiscutible que frente a la vulneración de un derecho corresponde
que la entidad o persona que ha ocasionado tal vulneración, repare en la mayor medida el
daño causado a las víctimas. Sin embargo, es pertinente considerar que los jueces al
momento de emitir las medidas de reparación, que consideren adecuadas para mejor
resarcir el derecho, no deben olvidar su obligación de motivar. En esta línea, si bien los
jueces de instancia cuentan con una amplia libertad para dictar las medidas de reparación,
si deben considerar que toda medida de reparación ordenada debe ser debidamente
motivada.
El transcurso del tiempo a la hora de emitir medidas de reparación es un criterio que debe
ser considerado por varias razones. Cuando una persona acude a la justicia constitucional
frente a la vulneración de un derecho, su pretensión va a estar encaminada ha que se le
devuelva a la situación anterior a la que se encontraba antes de la vulneración. Sin
embargo, “volver al estado anterior” puede llegar a ser un aspecto realmente dificultoso
cuando el transcurso del tiempo ha hecho lo propio. De ahí que, es de suma importancia
que derechos de terceros y situaciones jurídicas consolidadas sean dos aristas que el juez
constitucional no puede dejar de observar al momento de estructuras sus medidas de
reparación.

Para hacer comprensible esta situación, me permitiré referir con algunos ejemplos reales en
procesos constitucionales. En 2019, una persona presentó una acción de protección en
contra del Ejercito Ecuatoriano debido a que habría sido separado de las filas de la
institución militar por una supuesta incompetencia profesional. En su demanda, el
accionante alegó haber sido dado de baja a través de una resolución emitida en 2006, es
decir, que 13 años después el accionante decidió activar la justicia constitucional, sin
ninguna justificación al respecto. Los jueces que conocieron el caso, al advertir la
vulneración de derechos emitieron como medidas de reparación el reintegro y el pago de
todos los haberes dejados de percibir más beneficios de ley, lo que ocasionó que el estado
cancele a favor del accionante alrededor de quinientos mil dólares. 17

Situación similar ocurrió cuando en 2024 una persona que pertenecía a las filas de las
Fuerzas Armadas presentó una acción de protección alegando la vulneración de sus
derechos al haber sido separado por no presentarse a laborar en 2005. El juez que conoció
la garantía frente a la vulneración de derechos ordenó como medidas de reparación el
reintegro y el pago de haberes dejados de percibir más beneficios de ley. En este caso, el
estado está obligado a cancelar alrededor de setescientos mil dólares por la medida de
reparación dispuesta.18

17
Las medidas de reparación fueron ordenadas por la Unidad Judicial de Familia, Mujer, Niñez y
Adolescencia de la provincia del Guayas.
18
Las medidas de reparación fueron ordenadas por la Unidad Judicial Civil de la provincia de
Guayas. La causa se encuentra en apelación, debido a que las Fuerzas Armadas interpusieron un
recurso de apelación.
De los ejemplos narrados podemos identificar varias dificultades. La primera de ellas es la
medida de reintegro, es pertinente considerar que los accionantes fueron separados casi 14
años atrás de manera, que reintegrarles puede llegar a ser una medida de imposible
cumplimiento, ya sea por razones fácticas o por razones jurídicas. La medida se tornaría de
imposible cumplimiento por razones fácticas, si los accionantes ya no cuentan con la
formación necesaria para ser reintegrados o por razones jurídicas si los cargos en los que se
encontraban ya no existen o han sido ocupados por terceros que no deberían ser afectados
en sus [Link] esta línea, parece ser que la medida de reintegro se torna realmente
complicada.

Sobre la medida indemnizatoria, si bien como se dejó expreso en líneas anteriores frente a
una vulneración de derechos la actuación natural del juez es ordenar su reparación, aquello
no obsta de que lo más garantista sea una medida indemnizatoria cuantiosa. Pues aquello,
lejos de reparar crea una falsa expectativa en las personas que puede motivar a que se deje
transcurrir mucho tiempo para acceder a una cuantificación realmente grande.

De allí la importancia de que el juez de instancia evalúe minuciosamente las medidas de


reparación tomando en consideración el transcurso del tiempo. A mi consideración, si bien
las víctimas de vulneraciones de derechos tienen derecho a ser resarcidas, una medida
cuantiosa no resarce en la mayor medida la vulneración. Una opción para los jueces
constitucionales, es emitir medidas de reparación en equivalencia, es decir, considerar que
la cuantificación de una medida equivalente para resarcir los daños.

3.6. Las medidas de reparación en equidad como forma de reparación.


La reparación en equidad debe ser considerada como una forma de reparación integral que
permite cuantificar daños materiales, inmateriales o de otra naturaleza.

Para la CIDH la suma económica en concepto de reparación debe nacer con fundamento en
criterios de equidad, así: “daño material, el cual supone la pérdida o detrimento de los
ingresos de las víctimas, los gastos efectuados con motivo de los hechos y las
consecuencias de carácter pecuniario que tengan un nexo causal con los hechos del caso
sub judice, para lo cual fijará un monto indemnizatorio que busque compensar las
consecuencias patrimoniales de las violaciones que han sido declaradas en la presente
Sentencia”.19

Al respecto, la reparación en equidad viene a ser la concepción de la excepción y no de la


regla general, ya que no sería plausible que se ordene una medida en equidad cuando en el
caso sí existan otros criterios que le permitan alcanzar a la víctima el estado anterior a la
vulneración. Por ejemplo, en el caso de una persona que haya sido cesada de sus funciones
y luego de un mes presenta una acción de protección con el objetivo de ser reintegrada. No
parece imposible que una persona sea reintegrada luego de tan solo un mes, sin embargo, lo
propio no ocurre en los casos en los que han transcurrido 14 años o más.

De ahí que, la reparación en equidad parece ser una opción a ser aplicada por los jueces
constitucionales al momento de dictar medidas de reparación.

4. Conclusiones
Si bien en el ordenamiento jurídico no existe norma expresa que regule un plazo razonable
para la presentación de la acción de protección; sí es compatible con la naturaleza de esta
acción que sea activada de manera oportuna, para que pueda proteger los derechos de
manera rápida, eficaz e inmediata. Por esta razón, el transcurso del tiempo sí debería ser un
criterio relevante en los tres momentos de conocimiento de la acción de protección. Para
ello, la autoridad judicial debería adoptar criterios que permitan evaluar la temporalidad de
la acción, en cada caso, con miras a salvaguardar la eficacia, inmediatez y rapidez de las
garantías jurisdiccionales.

Esta consideración, además, permitiría evitar la desnaturalización de la acción y la


deformación de las medidas de reparación.

De esta manera, la inmeditaez debería plantearse como un criterio de procebilidad que


deberá ser analizada caso a caso y en consideración a las particularidades del caso. De ahí
que, este pronunciamiento por parte de la autoridad judicial deberá ser un pronunciamiento
de fondo ue implque un análisis real y una valoración de las justificaciones que expliquen
la demora en la presentación de la acción.
19
Corte IDH, caso Hermanos Gómez Paquiyauri Vs. Perú, párr. 205.
Finalmente, este ensayo ha buscado brindar una vista panorámica del criterio de inmediatez
en la procedencia de la acción de protección. De manera que, no se puede obviar de la
atención de este criterio cuando la naturaleza de la acción de protección es la sencillez,
rapidez e inmediatez en sí.

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