ENTREVISTA A PABLO
Hola chiquillos, hoy les quiero presentar a un buen amigo, su nombre es Pablo, antes le llamaban Saulo, seguramente
oyeron de él en las clases anteriores, él realizó muchos viajes y en cada uno de ellos hablaba del Señor.
Yo lo invité el día de hoy porque tiene unas historias súper interesantes que contarnos, por ejemplo como el Señor lo
liberó de la cárcel, que sintió cuando fue apedreado ahí lo dieron por muerto, imagínense como quedo de golpeado. Así
que sin más preámbulos les presento a mi amigo Pablo.
E: Hola Pablo! Como estas? Te presento a los pequeños de la Clase Ester y Joel, hoy te voy a entrevistar para que les
expliques a ellos sobre tu experiencia ok?
P: Hola Caro, hola niños cómo están?
E: Pablo, veo que estas escribiendo unos documentos, que son?
P: Son cartas, me gusta escribirlas, pero luego te explico bien de eso
E: OK
E: Pablo, quería comenzar esta entrevista preguntándote que pasó después de la resurrección de Jesús? Que ocurrió
con los apóstoles y sus discípulos? Quedaron solos?
P: No, después de que el Señor Jesús subió al cielo, los apóstoles y las personas seguidoras de Jesús, se reunían siempre
en un lugar, ahí oraban, cantaba, comían, celebraban la santa cena.
Un día mientras oraban sintieron un fuerte estruendo, como un fuerte viento soplando, ese sonido, llenó todo el lugar y
de pronto aparecieron sobre cada uno de ellos algo así como lenguas de fuego.
E: saben que era eso chicos? … era el espíritu santo
P: Así es, era el Espíritu Santo. Jesús prometió que no los dejaría solos, que les dejaría a un ayudador, es decir, les dejó al
Espíritu Santo.
Ese día los apóstoles y seguidores de Jesús recibieron el bautismo del Espíritu Santo, es algo así como un súper poder.
Que les daba valor para hablar del Señor a cualquier persona, además de eso hacían milagros y sanaban a las personas.
E: Oiga Pablo, yo supe por ahí que las personas que estaban afuera de esa casa sintieron el ruido como de un estruendo
y se fueron a chismear que había pasado, pero además de ello empezaron a oír que los seguidores de Jesús hablaban
otros idiomas, es cierto eso?
P: Sí, así fue, todos aquellos que estaba cerca de la casa, se acercaron para ver qué había ocurrido, y no entendían,
porque los seguidores de Jesús hablaban en otros idiomas.
E: Y porque les pasó eso? Porque hablaban en otros idiomas?
P: Eso ocurre cuando las personas reciben el Espíritu Santo, y permitió que ese día, los extranjeros que están en el lugar,
conocieran de Jesús. Ese día más de 3000 personas recibieron al Señor. Fue algo maravilloso.
E: Oh! Que maravilloso Pablo. Y que pasó después con toda esa gente?
P: Se reunían en sus casas, aprendían del Señor, oraban, cantaban, y compartían lo que tenían entre todos, quiero decir
que por ejemplo si uno de ellos vendía una propiedad o una cosa el dinero recibido era compartido con todos según las
necesidades que tenían en ese momento.
E: Oye que bueno que se ayudaban, porque había unos cuantos que no los querían no?
P: Sí, yo fui muy malo con ellos en un tiempo, los perseguí, los encarcelé, los golpee, me siento avergonzado de contarlo
acá. Incluso yo presencié cuando apedrearon a Esteban hasta la muerte.
E: Y por qué lo apedrearon?
P: Por que 2 testigos falsos lo acusaron de decir ofensas contra Moisés y contra Dios.
E: Oh! Que feo ver eso, y que paso después con el resto de seguidores de Jesús?
P: Se asustaron mucho al saber lo de Esteban y se fueron hacia regiones vecinas. En ese momento ya comenzaba una de
las persecuciones más violentas de los que conformaban la iglesia de Jerusalén. Yo personalmente me encargaba de
encarcelar a hombre y mujeres, pero un día que iba camino a Damasco me paso algo extraordinario.
E: Que te paso?
P: Conseguí una carta para meter a la cárcel a todos los seguidores de Jesús camino a Damasco. Era una especie de
permiso para traerlos detenidos a Jerusalén.
E: Nooo, que malo Pablo.
P: De pronto una luz se posó sobre mí, era muy brillante entonces oí una voz fuerte que me decía. Saulo, porque me
persigues? Me asusté mucho y le pregunte a la voz quién eres? Y puedes creer que me respondió!
E: Nooo! Que susto! Y que te respondió?
P: Esa voz me dijo, soy Jesús! A quien tú persigues. Levántate y anda a la ciudad y te diré lo que harás. En ese instante
quedé completamente ciego, no veía absolutamente nada.
E: Y como hiciste para llegar a Damasco?
P: Mis acompañantes, que estaban súper temerosos porque también oyeron la voz de Jesús, me tomaron de la maño y
así logré llegar a Damasco.
E: Y qué hiciste ahí?
P: Estuve tres días sin comer ni beber nada, no podía creer lo que me había pasado.
E: Oh yo creo que cualquiera de nosotros quedaría muy impactado con esa experiencia.
P: Sí, pero sabes que, yo dejé de ser ciego… sabes cómo?
E: Noo, cuéntame!
P: A mi casa llegó un seguidor de Cristo que se llamaba Ananías, él puso sobre mí sus manos, entonces cayeron de mis
ojos algo así como escamas y recobré la vista y además de eso fui lleno con el Espíritu Santo. Era como un nuevo
hombre, recargado del Señor. Fue algo maravilloso, una experiencia que nunca voy a olvidar.
E: Qué maravillosa experiencia Pablo!, pero seguías siendo malo?
P: Noo! Era un hombre nuevo, no podía dejar de hablar de Jesús, a todos le contaba que Jesús era el hijo de Dios. Pero
como antes era malo, las personas a veces no me creían, los discípulos tenían miedo. Cuando el hermano Bernabé me
llevó al lugar donde se reunían los apóstoles y les contó lo que me pasó camino a Damasco y como yo hablaba de Señor,
ahí recién me creyeron.
E: Claro, debe haber sido difícil creerte si antes los perseguías no?
P: Si, pero les demostré que era un nuevo hombre. Despues de hablar del Señor, muchas personas se enojaron conmigo
y comenzaron a perseguirme para matarme, así que los hermanos me enviaron a Tarso que queda por ahí en Turquía.
Después de un tiempo, cuando bajo un poco el interés de mis perseguidores por capturarme el hermano Bernabé me
fue a buscar y juntos fuimos a Antioquia, allí estuvimos un largo tiempo. Después de que el Señor Jesús nos apartara a
mí y a Bernabé para ir a predicar el evangelio de Jesucristo, comenzamos a visitar muchos lugares. También se nos unió
Juan Marcos.
E: Ese fue tu primer viaje como misionero?
P: Si, ahí se convirtió al Señor un gobernador (eso fue en Chipre), el tenia de asesor a un sacerdote mago llamado
Barjesus (Elimas), él quería evitar a toda costa que el gobernador oyera la palabra del Señor, yo lo reprendí en el
nombre de Jesucristo y quedó ciego por un tiempo. Al ver esto el gobernador quedo impactado y creyó.
E: Que bueno que una persona poderosa creyó en el Señor, o sea estabas en ese lugar para que ese gobernador se
convirtiera?
P: Si, en todos los viajes que hice junto con mis hermanos se convertía al Señor alguien especial y no solo un gobernador,
también muchos judíos y no judíos que comenzaron a seguir las enseñanzas que Jesús me dio.
Luego fuimos a Perge, Antioquía, ese fue mi primer viaje. En Antioquia los judíos me prestaron algo de atención en la
sinagoga pero como yo también predicaba a los gentiles, los judíos se pusieron celosos y maldecían mis palabras. Así que
me sacudí el polvo de mis pies y me fui.
E: Que es eso Pablo? Sacudirse el polvo.
P: Es cuando alguien tiene una mala actitud hacia mi… y yo no quiero entrar a discutir ni pelear. Así que los evito
haciéndoselos saber…. y me marcho.
E: Fuiste a Iconio también?
P: Si y me aceptaron, pero también me rechazaron. Habían judíos que me perseguían para maltratarme y desacreditar
mis predicas. Hui de Iconio y me fui a Listra.
E: Es verdad que sanaron a un lisiado de nacimiento en Listra?
P: Si, el problema fue que al ver ese milagro la gente creyó que éramos unos dioses tomando forma humana, imagínate
que querían sacrificar toros, adornarnos con guirnaldas y todo eso en honor nuestro.
E: No te puedo creer.
P: Si, cuando me enteré me enojé mucho, traté de hablarle pero no entendían, justo llegaron unos envidiosos de Iconio
y convencieron a la gente. Eso sí me apedrearon, quede como muerto. Tan mal quede que me arrojaron fuera de la
ciudad. Pero logre salir de ahí con vida gracias a Dios.
E: No sé cómo sobreviviste a eso Pablo.
P: Si, fue muy intenso recibir primero equivocados agradecimientos y luego tanto odio. Me di cuenta que en algunos
casos es necesario pasar por muchas dificultades cuando te pones hablar la palabra de Dios, es ahí donde nuestra fe se
pone a prueba.
E: Es cierto eso, hoy en día nosotros también pasamos por muchas pruebas, tal vez no tan complejas como las tuyas
pero sí. Y seguiste viajando?
P: Si finalmente termine en Derbe, ahí no estuve mucho tiempo y me devolví a los lugares que ya había visitado como
Listra, Iconio, Antioquía y Perge.
E: Porque te devolviste a esos lugares donde te habían rechazado y maltratado?
P.: Me devolví porque a pesar del peligro que corría, me interesaba que la palabra del Señor quedara en esos lugares por
medio de sus líderes.
E: Cuanto duró tu primer viaje?
P: Como 2 años.
E: Seguiste viajando?
P: Si, fui con Silas por el área de Turquía. Pasé por el lugar donde nací, Tarso. Y luego recorrí las mismas ciudades del
primer viaje. Ahí me hice amigo de Timoteo, los hermanos de Iconio lo recomendaron por su buen testimonio así que
decidí que me acompañara.
E: Como sabias donde tenías que ir?
P: Me guiaba el Espíritu Santo, me dijo que fuera a la costa y no al norte, así que llegue a Troas. Era un bello puerto. Ahí
me hice de otro amigo….. el Dr. Lucas.
E: Que bueno ya no estabas tan solo.
P: Claro, viajamos juntos a Macedonia los 4, yo, Silas, Timoteo y el Dr. Lucas. Mientras llegábamos a un lugar llamado
Filipos oíamos los gritos de una joven que decía: ¡Ellos son hijos del Altísimo y anuncian la salvación!.
En ese lugar también conocimos a Lidia, una hermana en Cristo, quien iba a orar a la orilla del rio con otros creyentes.
Finalmente su familia completa se bautizó.
E: Pablo y volviendo al tema de los gritos…quién era esa joven?
P: Ahhh sí. Esa joven estaba poseída por un espíritu de adivinación.
E: Qué miedo!
P: Como ya sus gritos perturbaban cuando predicábamos en la calle…. le ordené en el nombre de Jesucristo que ese
espíritu la dejara y así ocurrió, pero, la reacción de los amos al ver que la joven no les servía para ganar dinero porque ya
no adivinaba nos acusaron a las autoridades donde nos azotaron y encarcelaron sin preguntarnos nada.
E: Oh! Que mal, injusto, si liberaron a la chica de ese espíritu.
P: Si, pero sabes que ocurrió?
E: ahí ocurre un terremoto?
P: Si, estas bien informada. Claro, mientras cantábamos himnos con Silas un gran terremoto sacudió la cárcel y las
cadenas se soltaron, cuando el carcelero vio las puertas abiertas y que no teníamos cadenas se quiso matar, literal.
Pensó que todos íbamos a escapar y tendría que pagar con su vida.
E: Nooo, pobre carcelero. Se dio cuenta que el Señor los liberaba mediante ese terremoto?
P: Si, esa noche él y toda su familia fueron bautizados.
E: Y te liberaron?
P: Yo solicité que por ser ciudadano romano me mandaran a liberar y así fue.
E: Tremendas experiencias nos has contado Pablo
P: Y tengo algunas más interesantes aun!
E: A ver, cuente!
P: Bueno después fuimos a Corinto ahí me hice amigo de Aquila y Priscila quienes colaboraron más tarde en Éfeso.
Este segundo viaje duro cerca de 3 años.
E: Y seguiste viajando?
P: Si, en el tercer viaje recorrí los lugares anteriores y luego me quede en Éfeso como 3 años.
E: que hiciste ahí tanto tiempo?
P: Fortalecí el conocimiento y la experiencia sobre el Espíritu Santo que muchos desconocían. Ahí como 12 personas
fueron bautizadas con el Espíritu Santo. Nuestra fama crecía por los milagros que hacíamos en nombre del Señor Jesús,
hasta los brujos quemaban sus libros y el mensaje del Señor se extendía por los lugares que visitábamos. Luego se armó
un alboroto con lugareños que vendían estatuas de Diana porque predicábamos que Jesús es el único Dios y no hay más.
Pero tuvimos que marcharnos ya que era peligroso estar ahí. Así que nos fuimos a Troas.
En Troas, mientras yo predicaba, un joven se durmió en la ventana y cayó como unos 20 metros y se murió. Cundo lo vi,
fui hasta donde estaba, lo abracé y les dije a los hermanos que no se asustaran que el joven estaba vivo. Ese milagro
impactó mucho a la gente.
Después de un tiempo fuimos a Macedonia, Tesalónica, Berea y Corinto, ahí vimos los avances de las iglesias formadas
en el segundo viaje. Volvimos por la misma ruta a Troas y decidí no ir a Éfeso.
En Mileto llame a los líderes religiosos a que vinieran desde Éfeso, porque el espíritu me decía que no los volvería a ver
porque estaría preso y debía volver a Jerusalén. En Cesarea un profeta me dijo que iba a sufrir padecimiento y prisión.
E: Y de qué manera se lo predijo?
P: Agabo, el profeta, tomo mi cinto, se ató con el los pies y las manos me dijo: de esta manera atarán los judíos de
Jerusalén al dueño de este cinto y lo entregaran a los gentiles.
E: Entonces no fuiste a Jerusalén?
P: Fui a pesar de la tristeza y recomendaciones de mis colaboradores.
E: Y que te pasó en Jerusalén?
P: Lo de siempre. Los judíos me estaban esperando para culparme. Converse con varias autoridades explicándoles que
estaba injustamente encarcelado, pero ninguno quiso hacerse cargo, así que apelé a la legislatura Romana, que decidió
enviarme a Roma para ser enjuiciado. Finalmente estuve casi 2 años encarcelado en Cesarea.
E: Y te embarcaron a Roma?
P: Si, pasamos por varios puertos, el barco iba lento porque había viento, así que durante varios días navegamos con
dificultad. De pronto un viento huracanado comenzó a azotar el barco y lo arrastró, como la tempestad seguía,
comenzaron a tirar al mar la carga más pesada, durante varios días no veíamos el sol ni las estrellas, la tempestad era
muy muy fuerte. Todos estábamos temerosos, pero en la noche se me apareció un ángel del Señor.
E: Un ángel? Y que te dijo?
P: Me dijo que no tuviéramos miedo, que como yo tenía que presentarme ante un emperador romano por mi causa Dios
iba a librar de la muerte a todos los que estaban en el barco. Así que se los comente a todos, comimos y nos preparamos
para caer al mar. Éramos 276 personas a bordo.
E: Finalmente el barco encalló?
P: Si, el barco encayó y se destruyo, nadando llegamos a Malta, una isla, donde fuimos bien recibidos.
Pero no sabes que me paso!
E: No, que te paso?
P: Estaba agarrando unos trozos de madera para hacer una fogata y una víbora venenosa me mordió.
E: y que hiciste?
P: Sacudí el brazo y la víbora cayo al fuego, pero no me paso nada con la mordedura.
Todos quedaron asombrados porque no me morí, creyeron que era un dios, después fuimos a visitar a un señor que se
llamaba Publio, estaba muy enfermo, oré por él y se sanó… Ese día sanamos a muchos enfermos. También creyó mucha
gente en Jesús. En la isla de Malta estuve cerca de 3 meses, luego fuimos a Roma.
E: Y cómo te fue ahí?
P: Me permitieron estar encarcelado en una casa que yo arrendaba y ahí recibía a todos los que me venían a ver,
anuncié el reino de Dios y enseñaba de Jesucristo sin que nadie me molestara. Ahora estoy libre, lamentablemente
siguen persiguiendo a los cristianos culpándolos injustamente por incendiar Roma. Así que mi futuro es la cárcel y
probablemente la muerte, por eso escribo cartas porque no se en que momento ocurrirá lo peor. En este momento le
escribo a mi amigo Timoteo por segunda vez. Quizás sea la última que haga.
E: Te despido Pablo, para que escribas tranquilo tus cartas. Muchas gracias por tu visita