TEMA 3. B. Internamiento
TEMA 3. B. Internamiento
Las Aulas Hospitalarias son las unidades escolares surgidas dentro del hospital, con el
objeto principal de atender escolarmente a los niños hospitalizados, al mismo tiempo que se
ayuda a prevenir y evitar la posible marginación que, por causa de una enfermedad, puede
sufrir el niño hospitalizado.
Aquí son atendidos niños que durante un período de tiempo, más o menos largo, padecen
diversos trastornos físicos, enfermedades, roturas, operaciones, etc, por lo que deben
permanecer ingresados en un hospital.
En un aula hospitalaria,los niños pueden continuar con el proceso educativo con total
normalidad, dentro de la anormalidad que supone para el niño estar fuera de su ambiente
familiar, escolar y social.
Poseen unas determinadas características que hacen que la actividad a desarrollar en ellas
sea, en cierto modo, diferente:
Estas dos premisas hacen que la actuación escolar que el profesor debe realizar requiere
de unos comportamientos diferentes a los que se llevarían a cabo en un aula normal.
El aula debe ser un espacio abierto y flexible, atento únicamente a las necesidades del
niño hospitalizado, donde éste pueda acudir libremente, con la posibilidad de que siempre
que lo requiera su asistencia médica y sanitaria pueda ausentarse, para más tarde volver
de nuevo a reincorporarse a sus tareas escolares.
PEDAGOGÍA HOSPITALARIA
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La razón fundamental estuvo en las frecuentes y severas alteraciones psicológicas que
sufrían los niños ingresados durante largos periodos de tiempo en los hospitales, alejados
de su entorno habitual.
Los primeros educadores que entraron en los servicios de pediatría contribuyeron, de forma
considerable, a la prevención del «hospitalism
Del Valle y Villanezo (1993) aclaran que la Pedagogía Hospitalaria no es una ciencia
cerrada sino multidisciplinar, que se encuentra todavía delimitando su objeto de estudio para
dar respuesta a aquellas situaciones que, en la conjunción de los ámbitos sanitarios y
educativos, la sociedad va demandando, haciéndose igualmente necesarios programas de
atención al niño convaleciente, es decir, concibiendo la convalecencia en el domicilio como
una prolongación del período de hospitalización.
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- La pedagogía hospitalaria es socializadora, y por eso son también importantes las
actividades recreativas que se pueden organizar en un hospital, desde un concurso
de pintura hasta una revista de planta escrita por los niños.
Todo esto implica que no sea tan sólo la propia escuela del hospital la que trabaje con el
niño enfermo, sino que la escuela de origen tiene que aceptar el reto de dar cabida al
alumno enfermo cuando se encuentra en tratamiento, y el hogar familiar se tiene que abrir
como espacio educativo de relación ofreciendo su entorno cotidiano como contexto de
escolarización en lo que venimos llamando la atención domiciliaria.
El niño enfermo, de este modo, transita entre diferentes instituciones y, durante un mismo
proceso de tratamiento, vive en tres ámbitos:
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OBJETIVOS DE LA PEDAGOGÍA HOSPITALARIA:
2. Normalizar su vida
4. Disminuir la ansiedad
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Hospitalarias en los centros sanitarios de la Comunidad Autónoma deAndalucía, atendidas
por docentes especializados
La demanda existente para que se extiendan a todos los hospitales andaluces estas
actuaciones e incrementar su número allá donde ya funcionan, dan una idea de la
satisfacción y acogida que están teniendo y del reconocimiento a la figura del profesor y
profesora especialista y su labor educativa.
Las funciones del profesorado encargado de estas Aulas Hospitalarias y demás aspectos
normativos de las mismas, están regulados por la Resolución de 15 de julio de 1995 (BOJA
de 25 de agosto).
Los artículos 35 y 36 del Decreto 167/2003, desarrollan diversos aspectos sobre la creación,
la organización, el funcionamiento y las relaciones de éstas aulas con los centros docentes
de dónde proceden los escolares enfermos ingresados en los correspondientes hospitales.
El profesorado que atiende las Unidades de Apoyo Educativo ubicadas en los hospitales de
la red del Servicio Andaluz de Salud, desarrollarán las siguientes funciones:
1. Prestar la atención educativa directa con el fin de prevenir o paliar el retraso escolar
que pudiera ocasionar este hecho y dar continuidad a su proceso educativo durante
el tiempo de permanencia en el hospital.
2. Establecer comunicación con los tutores de los centros escolares de procedencia de
los niños y niñas para garantizar la continuidad de su proceso educativo,
especialmente en los casos de larga hospitalización.
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3. Elaborar o adaptar materiales didácticos que permitan la adecuación de la acción
educativa a la variedad de situaciones personales y escolares que se presentan
4. Diseñar y desarrollar actividades educativas de carácter lúdico y recreativo,
ajustadas a las características y situaciones individuales de estos niños y niñas.
5. Ofrecer asesoramiento y apoyo a los padres y madres, facilitando formación e
información en materia educativa para que puedan colaborar y participar en las
actividades programadas en la Unidad de Apoyo Educativo.
6. Ofrecer asesoramiento a los padres y madres en relación con las necesidades
educativas de sus hijos, en especial, en los casos de hospitalización larga o
intermitente.
7. Informar a los padres que lo precisen sobre los diversos servicios existentes en la
zona de su residencia: Equipos de apoyo externo, centros de integración, centros
específicos, etc.
8. Asegurar la coordinación con los servicios sanitarios, favoreciendo una relación
fluida con los servicios intra y extrahospitalarios para garantizar la atención integral
del niño o niña hospitalizado, asesorando al personal sanitario que lo requiera, sobre
recursos educativos de apoyo y contactando con las organizaciones y asociaciones
que atienden a los problemas específicos que conllevan determinadas patologías.
Los niños con necesidades asistenciales especiales son aquellos que sufren un proceso
crónico de tipo físico, del desarrollo, conductual o emocional o que están expuestos al
riesgo de padecerlo, y requieren además servicios sanitarios y complementarios que por su
naturaleza o cuantía van más allá de lo que precisan generalmente los niños. (Mcpherson y
colaboradores, 1998)
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Las situaciones consideradas de riesgo y susceptibles de apoyo en el contexto del niño
enfermo son:
El perfil del alumno hospitalizado viene determinado por la situación que vive de ruptura con
su ritmo de vida, de separación de sus amigos, de su familia…, en general, su estado
carencial (en lo afectivo, social, físico).
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No existe una respuesta universal a la hospitalización. Existen determinadas variables
(motivo de ingreso, edad del niño, estadio de la enfermedad…) que van a influir en la
respuesta individual.
- Diagnóstico médico
- Duración de la hospitalización
- Experiencias Previas Con procedimientos médicos del hospital.
- Naturaleza y tiempo de la preparación para la hospitalización.
- Ajuste psicológico prehospitalario
- Habilidad de los padres a fin de ser un apoyo adecuado para el niño.
● Factores familiares:
- Deprivación de la convivencia familiar
- Alteración de la dinámica familiar
- Estrés parental
● Factores hospitalarios:
- Duración de la estancia hospitalaria
- Características y organización del hospital
- Ausencia de información adecuada
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- Temores
- Falta de interés por las cosas
● Alteraciones emocionales:
- Ansiedad
- Depresión
- Fue descrito en 1946 por el psiquiatra René Spitz, que estudió el desarrollo
psicoafectivo de 100 pequeños que vivían en un orfanato cercano a Nueva York,
durante la II Guerra Mundial.
- A Pesar de estar bien cuidados, los niños entraban en un estado de aletargamiento y
estupor que podía llevarles a la muerte. Curiosamente, los afectados volvían a la
normalidad al ver a sus madres.
- Spitz observó que la tasa de mortalidad durante la puericia era mucho más elevada
entre los neonatos que carecían de estímulos benignos, particularmente cuando en
las maternidades eran aislados de sus madres y las enfermeras trataban a los recién
nacidos con total desden.
Definición hospitalismo:
El deterioro progresivo que aparece en los niños/as hospitalizados desde los primeros
días de su vida y que no puede atribuirse ni a infecciones ni a deficiencias higiénicas, sino
a la propia reclusión en el centro hospitalario
a. Primer mes: el niño abandonado llora, hace pucheros y busca el contacto con la
gente.
b. Segundo mes: el lloriqueo continuo se torna en lamentos y gemidos. Hay pérdida de
peso y se detiene el desarrollo.
c. Tercer mes: el niño rechaza el contacto humano, se recuesta sobre su costado casi
todo el tiempo, sufre insomnio, continúa la pérdida de peso y hay tendencia a
contraer enfermedades infecciosas, retardo motriz generalizado y rigidez facial. En
este punto es muy fácil salvar la vida del niño.
¿Qué puede hacer la familia ante la enfermedad del hijo? En primer lugar, debemos de
hacer hincapié en un hecho que creemos fundamental para todo el desarrollo posterior y es
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considerar a la familia como el principal núcleo en el que el niño enfermo se debe de
apoyar.
La familia, los padres deben ser el principal soporte psicológico de éste, el primer referente
válido del niño para superar los momentos de ansiedad que se le presenten, de ahí la
importancia que los padres se encuentren tranquilos y conscientes de este papel.
Sin embargo, habrá que tener en cuenta diversos factores que son necesarios para poder
comprender mejor esta respuesta:
Todas estas situaciones se corresponden con tres momentos o fases a los que toda familia
se enfrenta desde que el hijo cae enfermo y se rompe el equilibrio emocional familiar:
La respuesta de la familia cuando uno de sus hijos tiene una enfermedad crónica debe ser,
una vez superados los primeros momentos de confusión, de estímulo, positiva, pues se va a
convertir en su principal apoyo psicológico y social.
En este punto se muestran de acuerdo todos los autores que estudian esta problemática,
aseverando que la familia ante la enfermedad del hijo debe ser el principal soporte anímico
en el que apoyarse; de una actitud positiva por parte de los padres va a depender que el
niño mejore más rápidamente.
Entre las principales conductas que aparecen en los padres, y que no favorecen la
adaptación del niño enfermo, nos encontramos (Herbert, 1999):
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- La ansiedad frente a la hospitalización que experimentan los padres dependerá de
factores tales como la edad del niño, la severidad de la enfermedad (diagnóstico y
pronóstico), del tipo de tratamientos que se apliquen, de la evolución del niño y de su
adaptación al hospital, y del resto del entorno (otros pacientes, convivencia con otros
padres, confianza con el médico, relación con las enfermeras...) (Schiff, 1998)
- La sobreprotección del niño enfermo y la hospitalización de éste, pueden tener un
impacto significativo sobre el resto de hermanos, los cuales experimentan un
aumento del nivel de estrés al tener que enfrentarse a cambios en el ambiente
familiar o recibir una menor atención por parte de los padres. Pueden aparecer así
conflictos con el hermano enfermo y conducir a problemas conductuales,
emocionales y sociales (estas respuestas, a su vez, son una importante fuente de
estrés para los padres) (Olivares, Méndez y Ros, 2002). En algunos hermanos se
observa una disminución del rendimiento académico, con el consiguiente retraso
escolar, acompañado eventualmente incluso de síntomas de tipo psicosomático,
todo ello, por poder competir con el tiempo y energía que los padres dedican al niño
enfermo. En ocasiones, llegan incluso a sentirse culpables o con cierta
responsabilidad sobre la condición en la que se encuentra el hermano ingresado
Tendrá una gran importancia la actitud que se adopte desde la sociedad, la respuesta que
se dé tanto por parte del personal sanitario como del educativo:
Todo ello encaminado a crear en torno al niño, dentro del hospital, un ambiente de
normalización; es decir, hacer que éste se encuentre lo más cómodo posible y en unas
condiciones lo más parecidas a las que llevaba en su vida antes de caer enfermo. Para ello
es muy importante la coordinación entre todos los profesionales que se mueven en torno al
niño: sanitarios, maestros, etc.
La actividad escolar del niño debe ser prioritaria, dado que ayudará a normalizar si cabe
aún un poco más su situación; para ello los maestros responsables de las aulas
hospitalarias mantendrán una coordinación permanente con los profesores del centro de
origen del niño, con los profesores de la Atención Domiciliaria, con los padres y con el
personal del hospital, teniendo en cuenta que todo ello se debe mover dentro de unos
cauces de flexibilidad, ya que si no sería muy difícil de actuar con el niño que en esos
momentos se muestra decaído y con pocas ganas de trabajar.
Las respuestas que desde la administración tanto sanitaria como educativa que se deben
dar a la familia de un niño enfermo debe ir encaminada a potenciar los siguientes puntos:
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- Dar a la familia la información precisa que le permita conocer el alcance de la
enfermedad de su hijo y sus posibles consecuencias.
- Rodear al niño y a la familia de un ambiente de optimismo, que le permita superar la
enfermedad con mayor rapidez.
- No dejar que el niño se encierre en su habitación, en su mundo, sino que se
comunique con los demás niños que se encuentran como él. Lo mismo con las
familias, ya que las interrelaciones entre ellas permitirán que éstas encuentren
causas comunes en las que apoyarse y poder así ayudar mejor a su hijo enfermo.
- Poner a su disposición todos los recursos educativos precisos para que el niño
pueda seguir en el hospital y después en su domicilio una atención escolar
adecuada a su edad.
- Ayudar psicológicamente a la familia, en especial, a los padres, no sólo para que
sean comprensivos con sus hijos, sino también para que no olviden a los hermanos
sanos, que tanta ayuda necesitan
Educar en la enfermedad exige conocerla como una situación especial, con todas sus
implicaciones, puntos débiles y fuertes, posibilidades y carencias y realidad subyacente. Por
tanto, si ésta es una función básica del pedagogo en este escenario profesional, cabe
plantearse en qué consiste y cómo ha de hacerlo.
“Los Pedagogos que trabajen en los hospitales han de ser personas imaginativas que
cultiven el difícil arte de la improvisación creativa y de la exigencia atemperada. Por
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fidelidad a la especialidad elegida, el pedagogo ha de saber sacrificar aquí la eficacia de los
rendimientos académicos a la mejor adaptación del niño al hospital, los aprendizajes a la
salud, la programación curricular a la optimización de la evolución clínica...”(Polaino, 1990
“El profesional de la Pedagogía Hospitalaria debe realizar una función, como acabamos de
observar, muy exigente:
Ambas exigencias han de ir refrendadas por la congruencia del estilo personal de vida
pública y privadamente se manifieste a través de la personalidad del pedagogo. Esto quiere
decir que la propia personalidad del pedagogo es también un importante factor -a veces
más relevante- del que depende el mayor o menor éxito de los resultados obtenidos a
través de la Pedagogía Hospitalaria.” (Polaino 1990)
Las funciones del pedagogo hospitalario son determinantes en el entorno pediátrico por
cuanto él puede ser el interlocutor válido entre el niño y su familia y entre el niño y los
profesionales responsables de su curación y de su educación:
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- Se intentará potenciar la escolarización, su asistencia a clase y evitar así el
absentismo escolar.
- Establecer canales de información claros y conocidos, con los claustros de
profesores; los que han de estar informados de la presencia de niños y niñas,
especialmente con enfermedades crónicas, sus características y la manera
de actuar en caso de cualquier eventualidad; tratando de preservar en lo
posible los aspectos confidenciales.
- El desarrollo de programas y actividades educativas orientadas a una mayor
sensibilización y promoción de actitudes y estados de opinión favorables a la
integración de estos niños y niñas.
ACTIVIDADES A DESARROLLAR:
El programa de trabajo debe ser el marcado por el propio colegio de origen del niño, de tal
manera que pueda seguir el ritmo de una clase normal, si su salud se lo permite:
La ejecución de las actividades que se llevarán a cabo en este aula se realizarán parte de
forma individual y parte en equipo.
En este sentido se potenciarán todas aquellas actividades que conlleven realizar un trabajo
en común, ya que la cooperación entre los niños y niñas y, especialmente, entre los que
están hospitalizados es fundamental para su integración dentro del espacio hospitalario.
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contacto, tanto con el alumno, como con el profesor-tutor del centro de
origen, con el facultativo correspondiente y padres, etc.
- Actividades de evaluación. Serían aquellas que coinciden con el momento
previsto como el final del período de hospitalización, donde se valora el grado
de consecución, el grado de integración, su adaptación, su nivel de
relaciones interpersonales, su conocimiento y aceptación de la enfermedad,
- juegos educativos,
- fichas (de autoaprendizaje, desarrollo, manualidades, etc),
- usar software educativos,
- talleres (artísticos, de lectura, de teatro, etc),
- biblioteca,
- contacto con otras aulas hospitalarias,
- contacto con el centro de origen del niños,
- visitar las diferentes dependencias del hospital,
- participar con otras organizaciones o asociaciones, etc.
Otras actividades que contribuyen a mejorar la situación personal, psicoafectiva y social del
alumnado hospitalizado:
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- Diversos talleres que son un eje organizador que facilita situaciones de encuentro,
comunicación y de relación con otros niños del hospital.
- En los talleres las actividades son muy diversas para que se adapten a la
heterogeneidad del alumnado promoviendo la creatividad y el desarrollo de la
percepción.
- Taller de material hospitalario donde se manipula, utiliza y transforma el material
usado no peligroso en pequeñas obras de arte.
- Taller de Pintura donde los niños descubren el color a través de diversas
experiencias con materiales diferentes.
- Otros talleres: de cerámica, cestería, textil, abalorios... posibilitan que los alumnos se
sientan útiles y capaces de realizarlos a pesar de sus posibles limitaciones.
La actuación sobre estos niños debe fundamentarse en el proyecto de trabajo que cada
uno de ellos realice en su centro de origen (labor de coordinación continúa en directo o
telemáticamente). En esta labor no se puede olvidar a los padres, quien en ocasiones se
pueden convertir en vehículos transmisores de esta información.
Vital también en este seguimiento del niño es la información ofrecida por el personal
sanitario (médicos, enfermeras y auxiliares), ya que de ellos depende en último extremo la
decisión de que el niño asista o no a clase.
b. Objetivos:
Las aulas hospitalarias han de plantear unos objetivos de marcado carácter
educativo formativo, entendiendo por esto la puesta en marcha de actuaciones
dirigidas a que el niño o niña, no sólo alcance los objetivos propiamente
pedagógicos, determinados por su centro de referencia, sino las actuaciones
destinadas a superar las situaciones, que a lo largo del hospital puede vivir:
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● Como objetivo principal:
- Proporcionar atención educativa hospitalaria a los niños que por causa de
una enfermedad se ven obligados a pasar largos períodos de tiempo en un
hospital.
C. Contenidos
En cuanto a los primeros, los propios del currículo escolar, es necesario ponerse en
contacto con los padres y centros de origen, así como hacer una evaluación para saber cual
es el nivel del niño y poder continuar su proceso de aprendizaje normalmente atendiendo a
los contenidos establecidos por el currículo para ese nivel.
Como contenidos que son específicos de las aulas hospitalarias, se podrían considerar los
siguientes en función de los objetivos formulados anteriormente:
D. Metodología
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- Globalizadores: partir de un centro de interés o de una temática interesante y
abarcar a partir de ahí el resto de las áreas o ámbitos.
- Personalizados: Basados en las necesidades particulares de cada individuo.
- Participativos: que las actividades y actuaciones que se van a llevar a cabo hayan
sido elaboradas, desarrolladas y llevadas a cabo a partir de la participación de todos
los profesionales que se encuentran en contacto con este alumnado.
- Significativos: que sean interesantes y motivadores para el alumnado, que parta de
los conocimientos previos que poseen para generar desequilibrio cognitivo.
- Motivadores: Interesantes para el alumnado. Se debe conocer las inquietudes del
alumno o alumna de manera que los temas que se le presenten sean de su interés.
- Socializadores: Que las actividades y actuaciones que se llevan a cabo cumplan la
función de preparar al alumnado para su inserción en la vida social.
- Flexibles: Flexibilidad en el tiempo y en el contenido.
E. Recursos:
F. Evaluación:
Teniendo en cuenta las especiales circunstancias del niño hospitalizado, el maestro del
aula hospitalaria concederá una jerarquía mayor, a la hora de evaluar, a la importancia que
de su propio trabajo tenga el niño, de forma que sepa autoevaluar, con la ayuda del
profesor, aspectos como su asistencia a clase, su rendimiento dentro de ella, etc.
Asimismo, se reforzará cada uno de sus logros, mientras que se minimizan los errores
cometidos, tratando, con todo ello, de motivar al niño para la consecución de todas las
actividades que durante su estancia en este Aula se le planteen.
El proceso evolutivo de cada niño, en especial de aquellos que vayan a estar ingresados
durante un tiempo más prolongado, debe pasar por las siguientes fases: Evaluación inicial y
Evaluación del proceso de aprendizaje.
Objetivo:
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- Facilitar la integración del niño en su nivel de escolarización y su socialización al
final de su periodo de convalecencia.
Evaluación final:
- Se emitirá por escrito cuando se dé el alta al niño o niña, y cuyo principal objetivo
será el de dar información al profesor-tutor sobre la programación seguida con el
alumno durante la hospitalización y sobre todos aquellos datos de carácter
cualitativo que se consideren pertinentes para situar correctamente al tutor respecto
a su alumno. Este informe se emitirá sobre aquellos niños y niñas cuya permanencia
en el hospital sea muy prolongada.
- En todo este proceso y en los casos de aquellos niños que requieran un periodo de
hospitalización más prolongado el maestro del aula hospitalaria estará en
permanente contacto con el profesor-tutor del centro de origen de estos niños, para
que las actividades realizadas en el aula sean conocidas y avaladas en todo
momento por dicho tutor. De esta manera, la vuelta del niño a su colegio, desde el
punto de vista escolar, será tranquila y sin sorpresas desagradables.
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