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TEMA 3. B. Internamiento

Las Aulas Hospitalarias son espacios educativos dentro de hospitales que permiten a los niños hospitalizados continuar su educación y prevenir la marginación. La Pedagogía Hospitalaria se enfoca en atender las necesidades educativas, emocionales y sociales de estos niños, adaptándose a su contexto específico. En Andalucía, se han establecido Aulas Hospitalarias desde 1988, con el objetivo de ofrecer apoyo educativo y emocional durante el tratamiento de los niños enfermos.

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TEMA 3. B. Internamiento

Las Aulas Hospitalarias son espacios educativos dentro de hospitales que permiten a los niños hospitalizados continuar su educación y prevenir la marginación. La Pedagogía Hospitalaria se enfoca en atender las necesidades educativas, emocionales y sociales de estos niños, adaptándose a su contexto específico. En Andalucía, se han establecido Aulas Hospitalarias desde 1988, con el objetivo de ofrecer apoyo educativo y emocional durante el tratamiento de los niños enfermos.

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TEMA 3.

EDUCACIÓN EN LAS AULAS HOSPITALARIAS

1. ¿QUÉ ES UNA AULA HOSPITALARIA?

Las Aulas Hospitalarias son las unidades escolares surgidas dentro del hospital, con el
objeto principal de atender escolarmente a los niños hospitalizados, al mismo tiempo que se
ayuda a prevenir y evitar la posible marginación que, por causa de una enfermedad, puede
sufrir el niño hospitalizado.

Aquí son atendidos niños que durante un período de tiempo, más o menos largo, padecen
diversos trastornos físicos, enfermedades, roturas, operaciones, etc, por lo que deben
permanecer ingresados en un hospital.

En un aula hospitalaria,los niños pueden continuar con el proceso educativo con total
normalidad, dentro de la anormalidad que supone para el niño estar fuera de su ambiente
familiar, escolar y social.

Poseen unas determinadas características que hacen que la actividad a desarrollar en ellas
sea, en cierto modo, diferente:

- Se encuentran ubicadas dentro de un centro hospitalario y


- Van dirigidas a niños que sufren diversos tipos de patologías.

Estas dos premisas hacen que la actuación escolar que el profesor debe realizar requiere
de unos comportamientos diferentes a los que se llevarían a cabo en un aula normal.

El aula debe ser un espacio abierto y flexible, atento únicamente a las necesidades del
niño hospitalizado, donde éste pueda acudir libremente, con la posibilidad de que siempre
que lo requiera su asistencia médica y sanitaria pueda ausentarse, para más tarde volver
de nuevo a reincorporarse a sus tareas escolares.

PEDAGOGÍA HOSPITALARIA

La actividad pedagógica como complemento de la acción médica en los hospitales ha


tomado carta de naturaleza desde hace años en muy diversos países europeos y
norteamericanos.

Se conoce que en décadas pasadas los servicios de pediatría de muchos hospitales


estaban cerrados incluso a los padres y en este ambiente tan rígido no había lugar para la
educación de los niño

Fue a partir de la Segunda Guerra Mundial, y debido principalmente a la labor de pediatras


y psicólogos, que estos servicios de pediatría comenzaron a abrir sus puertas.

1
La razón fundamental estuvo en las frecuentes y severas alteraciones psicológicas que
sufrían los niños ingresados durante largos periodos de tiempo en los hospitales, alejados
de su entorno habitual.

Los primeros educadores que entraron en los servicios de pediatría contribuyeron, de forma
considerable, a la prevención del «hospitalism

la Pedagogía Hospitalaria cumple una función nuclear y vertebradora de toda una


experiencia de enseñanza que tiene en sí misma un ámbito propio y una significación
específica, muy distinta y diversa de cualquier otro quehacer pedagógico.

La Pedagogía Hospitalaria constituye un modo especial de entender la Pedagogía:

- Se encuentra orientada y configurada por el hecho incontestable de la enfermedad


y enmarcada por el ámbito concreto que constituye la institución hospitalaria donde
se lleva a cabo.
- Se ofrece como una Pedagogía vitalizada, de la vida y para la vida, que constituye
una constante comunicación experiencial entre la vida del educando y la vida del
educador, y aprovecha cualquier situación, por dolorosa que pueda parecer, para
enriquecer a quien la padece, transformando su sufrimiento en aprendizaje
(Lizasoáin, 2000)

Del Valle y Villanezo (1993) aclaran que la Pedagogía Hospitalaria no es una ciencia
cerrada sino multidisciplinar, que se encuentra todavía delimitando su objeto de estudio para
dar respuesta a aquellas situaciones que, en la conjunción de los ámbitos sanitarios y
educativos, la sociedad va demandando, haciéndose igualmente necesarios programas de
atención al niño convaleciente, es decir, concibiendo la convalecencia en el domicilio como
una prolongación del período de hospitalización.

La Pedagogía Hospitalaria se considera además como una ramificación de la Educación


Especial, por cuanto se ocupa de forma específica de los niños y niñas con problemas de
salud, al fin y al cabo de niños y niñas con necesidades educativas especiales. Sin
embargo, no puede considerarse como tarea primordial y exclusiva de la Pedagogía
Hospitalaria únicamente la atención del niño hospitalizado y su familia.

El propósito de la Pedagogía Hospitalaria va más allá, abarcando un panorama mucho


más amplio dentro del cual la escolarización es un elemento más, junto a muchos otros, que
forman parte de la evolución y perfeccionamiento global del ser humano.

La pedagogía hospitalaria es la escuela en el hospital, pero también lo lúdico y la atención a


las familias de los niños hospitalizados. Actualmente, no existe una formación especifica
para estos profesionales, cuando la demanda es muy fuerte (Lizasoáin, 2006)

- El papel que desempeña la escuela en el hospital es compensatorio.


- Resulta fundamental el intento de normalización del modo de vida del niño.

2
- La pedagogía hospitalaria es socializadora, y por eso son también importantes las
actividades recreativas que se pueden organizar en un hospital, desde un concurso
de pintura hasta una revista de planta escrita por los niños.

La atención educativa al niño enfermo necesita coordinación entre las diferentes


instituciones por las que éste transita para poder ofrecer una buena acción educativa. En los
últimos tiempos, sin embargo, y debido, en parte, a los cambios que se han producido en
los tratamientos de las enfermedades, que no de las personas enfermas, esta necesaria
coordinación se ha vuelto doblemente imprescindible.

En la actualidad, más que hablar de un periodo de hospitalización, hablamos de un periodo


de tratamiento, caracterizado por las continuas entradas y salidas del hospital, por los
periodos de convalecencia en casa y por la posibilidad de acudir al centro escolar de
referencia cuando las condiciones físicas lo permiten.

Todo esto implica que no sea tan sólo la propia escuela del hospital la que trabaje con el
niño enfermo, sino que la escuela de origen tiene que aceptar el reto de dar cabida al
alumno enfermo cuando se encuentra en tratamiento, y el hogar familiar se tiene que abrir
como espacio educativo de relación ofreciendo su entorno cotidiano como contexto de
escolarización en lo que venimos llamando la atención domiciliaria.

El niño enfermo, de este modo, transita entre diferentes instituciones y, durante un mismo
proceso de tratamiento, vive en tres ámbitos:

ESCUELA / CASA / HOSPITAL (Aula hospitalaria)

INTERROGANTES QUE SURGEN:

- ¿Cómo se realiza el paso de la unidad de apoyo hospitalario a su escuela de


origen?
- ¿Reciben algún tipo de formación los maestros de la escuela de referencia para
atender correctamente al alumno enfermo?
- ¿Quién se encarga de llevarla a cabo?
- ¿Quién se encarga de la atención domiciliaria?
- ¿Cómo se realiza y, sobre todo, quién lleva a cabo el seguimiento del niño enfermo
por los diferentes espacios por los que transita?
- En definitiva ¿cómo se organiza el sistema educativo en el periodo de tratamiento
que vive el niño?

DEFINICIÓN: PEDAGOGÍA HOSPITALARIA

Rama diferencial de la Pedagogía que se encarga de la educación del niño enfermo y


hospitalizado, de manera que no se retrase en su desarrollo personal ni en sus
aprendizajes, a la vez que procura atender las necesidades psicológicas y sociales
generadas como consecuencia de la hospitalización y de la concreta enfermedad que
padece (Lizasoáin, O. 2000)

3
OBJETIVOS DE LA PEDAGOGÍA HOSPITALARIA:

● Encontramos la justificación de la Pedagogía Hospitalaria, en los efectos


psicológicos, sociales y educativos de carácter negativo, con la hospitalización
puede causar, tanto en el propio paciente como en su familia.
● Es un hecho que la hospitalización puede suponer una experiencia estresante y
asociarse con consecuencias psicológicas adversas tales como:
- Alteraciones comportamentales (tales como agresividad, conducta de
oposición, falta de adhesión al tratamiento médico, trastornos de sueño, de
apetito, respuestas de evitación, mutismo y dependencia afectiva)
- Alteraciones cognitivas (déficit de atención o dificultad para concentrarse)
- Alteraciones emocionales (ansiedad, miedos y temores; depresión, apatía o
falta de interés por las cosas)

Además, estos problemas se agravan por las consecuencias de la propia enfermedad


(fatiga, cansancio, dolores, malestar,...) y por las características y la organización de los
centros hospitalarios (uniformidad, monotonía,...).En esta línea son cada vez más los
hospitales que rompen con esta rigidez a base de cambios arquitectónicos y decorativos.

OBJETIVOS DE LA PEDAGOGÍA HOSPITALARIA

1. Proporcionar apoyo emocional al niño

2. Normalizar su vida

3. Mejorar su adaptación y ajuste a la hospitalización

4. Disminuir la ansiedad

5. Mejorar la calidad de vida del niño hospitalizado

6. Fomentar la actividad, procurando que el niño ocupe provechosamente su tiempo


libre

7. Cultivar la natural alegría infantil y las relaciones sociales

8. Evitar la pérdida del hábito intelectual

9. Atender a la formación del carácter y la voluntad del niño, en el sentido de apelar a


su esfuerzo y animarle al trabajo, proporcionando autoconfianza y seguridad al
niño

10. Favorecer su readaptación, una vez abandone el hospital

AULAS HOSPITALARIAS EN ANDALUCÍA

Para la atención de estos niños y niñas, las Consejerías de Educación y de Salud


mantienen vigente desde 1988 un convenio de cooperación para la creación deAulas

4
Hospitalarias en los centros sanitarios de la Comunidad Autónoma deAndalucía, atendidas
por docentes especializados

- Posteriormente, la Ley 9/1999, de 18 de noviembre, de Solidaridad en la Educación,


y el Decreto 167/2003, de 17 de junio, por el que se establece la ordenación de la
atención educativa a los alumnos y alumnas con necesidades educativas especiales
asociadas a condiciones sociales desfavorecidas, que desarrolla el referido Decreto,
han dado consistencia normativa a estas actuaciones en favor de los escolares
ingresados en los centros sanitarios de la red de Hospitales del Servicio Andaluz de
Salud y se han establecido los objetivos y los procedimientos para las
correspondientes dotaciones de personal docente.

Las intervenciones educativas se están llevando a cabo en espacios hospitalarios múltiples,


zonas de actuación tan diversas como el Servicio de Pediatría, Hematología, Hemodiálisis y
Oncología, en el área de Infecciosos y en la Unidad de Cuidados Intensivos, si lo
demandan; bien sean de Educación Infantil, Primaria y Secundaria. También algunos
profesores o profesoras, en función del volumen de trabajo en su Aula Hospitalaria, dedican
algún tiempo a la atención domiciliaria de otros escolares enfermos o convalecientes que no
pueden acudir a sus centros docentes.

La demanda existente para que se extiendan a todos los hospitales andaluces estas
actuaciones e incrementar su número allá donde ya funcionan, dan una idea de la
satisfacción y acogida que están teniendo y del reconocimiento a la figura del profesor y
profesora especialista y su labor educativa.

Las funciones del profesorado encargado de estas Aulas Hospitalarias y demás aspectos
normativos de las mismas, están regulados por la Resolución de 15 de julio de 1995 (BOJA
de 25 de agosto).

Los artículos 35 y 36 del Decreto 167/2003, desarrollan diversos aspectos sobre la creación,
la organización, el funcionamiento y las relaciones de éstas aulas con los centros docentes
de dónde proceden los escolares enfermos ingresados en los correspondientes hospitales.

Desde el curso escolar 2004-05 están siendo paulatinamente dotadas de profesorado


especializado las Unidades de Salud Mental Infantil y Juvenil existentes en los Hospitales
del Servicio Andaluz de Salud o en su ámbito de actuación.

El profesorado que atiende las Unidades de Apoyo Educativo ubicadas en los hospitales de
la red del Servicio Andaluz de Salud, desarrollarán las siguientes funciones:

1. Prestar la atención educativa directa con el fin de prevenir o paliar el retraso escolar
que pudiera ocasionar este hecho y dar continuidad a su proceso educativo durante
el tiempo de permanencia en el hospital.
2. Establecer comunicación con los tutores de los centros escolares de procedencia de
los niños y niñas para garantizar la continuidad de su proceso educativo,
especialmente en los casos de larga hospitalización.

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3. Elaborar o adaptar materiales didácticos que permitan la adecuación de la acción
educativa a la variedad de situaciones personales y escolares que se presentan
4. Diseñar y desarrollar actividades educativas de carácter lúdico y recreativo,
ajustadas a las características y situaciones individuales de estos niños y niñas.
5. Ofrecer asesoramiento y apoyo a los padres y madres, facilitando formación e
información en materia educativa para que puedan colaborar y participar en las
actividades programadas en la Unidad de Apoyo Educativo.
6. Ofrecer asesoramiento a los padres y madres en relación con las necesidades
educativas de sus hijos, en especial, en los casos de hospitalización larga o
intermitente.
7. Informar a los padres que lo precisen sobre los diversos servicios existentes en la
zona de su residencia: Equipos de apoyo externo, centros de integración, centros
específicos, etc.
8. Asegurar la coordinación con los servicios sanitarios, favoreciendo una relación
fluida con los servicios intra y extrahospitalarios para garantizar la atención integral
del niño o niña hospitalizado, asesorando al personal sanitario que lo requiera, sobre
recursos educativos de apoyo y contactando con las organizaciones y asociaciones
que atienden a los problemas específicos que conllevan determinadas patologías.

2. PERFIL DEL ALUMNADO QUE ASISTE A UN AULA HOSPITALARIA

PERFIL DEL ALUMNADO HOSPITALIZADO

La mayoría de las investigaciones en torno a esta circunstancia muestran que las


alteraciones emocionales y conductuales son muy frecuentes entre los niños hospitalizados.

Los niños con necesidades asistenciales especiales son aquellos que sufren un proceso
crónico de tipo físico, del desarrollo, conductual o emocional o que están expuestos al
riesgo de padecerlo, y requieren además servicios sanitarios y complementarios que por su
naturaleza o cuantía van más allá de lo que precisan generalmente los niños. (Mcpherson y
colaboradores, 1998)

Según estos autores, se trata de niños que requieren servicios sanitarios y


complementarios en un sentido amplio, en el que se incluyen toda una serie de servicios
que pueden precisarse para mantener o mejorar la salud y la capacidad funcional, y que
son:

- Servicios médicos y de enfermería especializados.


- Servicios terapéuticos: fisioterapia, logopedia y terapia ocupacional, servicios de
salud mental y servicios de enfermería y cuidados a domicilio.
- Servicios de apoyo familiar: consejos y educación a la familia, enfoque global del
caso y coordinación de asistencia y ayuda en los cuidados.
- Equipo y material.
- Servicios complementarios: intervención precoz, educación especial, transporte y
servicios sociales

6
Las situaciones consideradas de riesgo y susceptibles de apoyo en el contexto del niño
enfermo son:

- la salida de un lugar seguro como es el medio familiar hacia un lugar desconocido


como es el hospital.
- la separación de la familia en quien confía para pasar a manos de desconocidos sin
saber por qué, hasta cuándo y para qué la ruptura con la vida cotidiana, la escuela y
el barrio para permanecer aislado en la sala aséptica del hospital
- la incertidumbre sobre el pronóstico de la enfermedad, en qué se traduce, cuáles
serán sus consecuencias y si podrá recobrar la normalidad.
- el paso de un actividad frenética marcada por sus iguales a sentirse en la cama, a
solas consigo mismo, con todo el tiempo disponible para pensar.
- el haber perdido un estado físico saludable para sentirse mal, acobardarse o
deprimirse y no saber cómo va a evolucionar.
- el absentismo escolar y la preocupación por el fracaso escolar, etc.

La aparición de cualquier enfermedad en un niño genera un conflicto.


Si dicha enfermedad es suficientemente severa como para requerir el ingreso hospitalario,
entonces el conflicto inicial se agiganta, al integrarse el niño en un nuevo sistema, lo cual
constituye una nueva fuente de tensiones y conflictos que añadir a las ya existentes por su
enfermedad.

En consecuencia, el niño debe adaptarse a:

- cambios físicos (suscitados por el tratamiento, una intervención quirúrgica,la


inmovilización,etc.)
- y a nuevas costumbres que configuran un diferente estilo de vida (tipo de
alimentación,horarios, sueño, tratamientos medicamentosos,etc.), y que
frecuentemente se oponen y contradicen frontalmente sus personales y bien
establecidas rutinas.

En relación con los alumnos podríamos identificar cuatro grupos:


- Niños de corta hospitalización (menos de 15 días)
- Niños de períodos medios de hospitalización (de 15 días a 1 mes)
- Niños de larga hospitalización (más de 1 mes)
- Niños encamados que no pueden desplazarse al aula

El perfil del alumno hospitalizado viene determinado por la situación que vive de ruptura con
su ritmo de vida, de separación de sus amigos, de su familia…, en general, su estado
carencial (en lo afectivo, social, físico).

Todo ello promueve la implantación de actuaciones educativas especiales que reajusten el


equilibrio perdido en el niño por un factor indeseable, la enfermedad.

La hospitalización infantil no debe considerarse una experiencia excepcional.

Imagen cultural negativa: hospital = gravedad

7
No existe una respuesta universal a la hospitalización. Existen determinadas variables
(motivo de ingreso, edad del niño, estadio de la enfermedad…) que van a influir en la
respuesta individual.

Sólo las repetidas hospitalizaciones de periodos superiores a las 2 semanas, especialmente


en niños entre 1 a 3 años puede actuar como sensibilización a patologías mentales en el
futuro (Quinton y Rutter, 1976)

La ausencia de la madre es lo que provoca mayores trastornos y dificultades.

VARIABLES QUE INFLUYEN EN LA RESPUESTA A LA HOSPITALIZACIÓN. (Siagel, 1983;


Siagel y Hudson, 1992). Estas variables influyen en el modo de percibir el niño los factores
estresantes de la hospitalización, condicionando su respuesta ante ella y la enfermedad:
edad, sexo y desarrollo cognitivo.

- Diagnóstico médico
- Duración de la hospitalización
- Experiencias Previas Con procedimientos médicos del hospital.
- Naturaleza y tiempo de la preparación para la hospitalización.
- Ajuste psicológico prehospitalario
- Habilidad de los padres a fin de ser un apoyo adecuado para el niño.

FACTORES INVOLUCRADOS EN LOS EFECTOS PSICOLÓGICOS DE LA


HOSPITALIZACIÓN INFANTIL.
● Factores personales:
- Edad y desarrollo biopsicosocial
- Naturaleza y gravedad de la enfermedad
- Temperamento y características personales
- Naturaleza de las experiencias previas

● Factores familiares:
- Deprivación de la convivencia familiar
- Alteración de la dinámica familiar
- Estrés parental

● Factores hospitalarios:
- Duración de la estancia hospitalaria
- Características y organización del hospital
- Ausencia de información adecuada

● Alteraciones del comportamiento:


- Agresividad
- Oposicionismo
- Rechazo a la medicación
- Alteraciones del sueño y del apetito
- Respuestas De evitación y dependencia afectiva
- Déficits de atención
- Miedo

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- Temores
- Falta de interés por las cosas

● Alteraciones emocionales:
- Ansiedad
- Depresión

SÍNDROME DEL HOSPITALISMO

- Fue descrito en 1946 por el psiquiatra René Spitz, que estudió el desarrollo
psicoafectivo de 100 pequeños que vivían en un orfanato cercano a Nueva York,
durante la II Guerra Mundial.
- A Pesar de estar bien cuidados, los niños entraban en un estado de aletargamiento y
estupor que podía llevarles a la muerte. Curiosamente, los afectados volvían a la
normalidad al ver a sus madres.
- Spitz observó que la tasa de mortalidad durante la puericia era mucho más elevada
entre los neonatos que carecían de estímulos benignos, particularmente cuando en
las maternidades eran aislados de sus madres y las enfermeras trataban a los recién
nacidos con total desden.

Definición hospitalismo:

El deterioro progresivo que aparece en los niños/as hospitalizados desde los primeros
días de su vida y que no puede atribuirse ni a infecciones ni a deficiencias higiénicas, sino
a la propia reclusión en el centro hospitalario

El Hospitalismo o depresión analítica de Spitz se observa también en niños criados en sus


propios hogares por madres depresivas, por aquéllas que no deseaban tener un hijo, o por
madres que no suelen arrullar, besar y hablar a sus hijos.

Spitz observó una secuencia en el desarrollo de la depresión profunda:

a. Primer mes: el niño abandonado llora, hace pucheros y busca el contacto con la
gente.
b. Segundo mes: el lloriqueo continuo se torna en lamentos y gemidos. Hay pérdida de
peso y se detiene el desarrollo.
c. Tercer mes: el niño rechaza el contacto humano, se recuesta sobre su costado casi
todo el tiempo, sufre insomnio, continúa la pérdida de peso y hay tendencia a
contraer enfermedades infecciosas, retardo motriz generalizado y rigidez facial. En
este punto es muy fácil salvar la vida del niño.

LA FAMILIA Y LOS EFECTOS DEL IMPACTO DE LA ENFERMEDAD

¿Qué puede hacer la familia ante la enfermedad del hijo? En primer lugar, debemos de
hacer hincapié en un hecho que creemos fundamental para todo el desarrollo posterior y es

9
considerar a la familia como el principal núcleo en el que el niño enfermo se debe de
apoyar.

La familia, los padres deben ser el principal soporte psicológico de éste, el primer referente
válido del niño para superar los momentos de ansiedad que se le presenten, de ahí la
importancia que los padres se encuentren tranquilos y conscientes de este papel.

Sin embargo, habrá que tener en cuenta diversos factores que son necesarios para poder
comprender mejor esta respuesta:

- Se debe dar un proceso de adaptación por parte de la familia al cambio


experimentado en su seno: hay un niño enfermo y esa situación provoca un
desajuste entre los diferentes miembros de la familia (padres, hermanos, etc.) que
hay que tener siempre presente.
- Aparecen tensiones dentro de la familia que antes no existían, relacionadas con la
situación laboral de los padres; la atención por parte de los padres del niño en el
hospital; los hermanos quedan en un segundo término; desconocimiento del periodo
de hospitalización; etc.
- Se desconoce, en muchos casos, el alcance y gravedad de la enfermedad.

Todas estas situaciones se corresponden con tres momentos o fases a los que toda familia
se enfrenta desde que el hijo cae enfermo y se rompe el equilibrio emocional familiar:

1. Sensación de perplejidad, el pensar que eso no le ocurre a ellos, que no es verdad


lo que le está pasando.
2. Período de rabia y resentimiento, que suele acabar con un enfrentamiento con el
cónyuge o con el personal sanitario, a veces buscando culpabilidades, que no
siempre existen.
3. Fase de aceptación, donde la familia se resignará y aceptará con tristeza la
nueva situación, así como el diagnóstico. Es esta tercera fase la que permitirá a la
familia poner las bases de lo que será en el futuro su actuación con el hijo enfermo.
Para ello contará con el apoyo de la sociedad (los servicios sociales, atención
escolar del niño, etc.), de manera que su dedicación a éste no sea causa de estrés
ni de enfrentamiento social, que provocaría en el niño la misma sensación de
ansiedad y de preocupación que en los padres.

La respuesta de la familia cuando uno de sus hijos tiene una enfermedad crónica debe ser,
una vez superados los primeros momentos de confusión, de estímulo, positiva, pues se va a
convertir en su principal apoyo psicológico y social.

En este punto se muestran de acuerdo todos los autores que estudian esta problemática,
aseverando que la familia ante la enfermedad del hijo debe ser el principal soporte anímico
en el que apoyarse; de una actitud positiva por parte de los padres va a depender que el
niño mejore más rápidamente.

Entre las principales conductas que aparecen en los padres, y que no favorecen la
adaptación del niño enfermo, nos encontramos (Herbert, 1999):

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- La ansiedad frente a la hospitalización que experimentan los padres dependerá de
factores tales como la edad del niño, la severidad de la enfermedad (diagnóstico y
pronóstico), del tipo de tratamientos que se apliquen, de la evolución del niño y de su
adaptación al hospital, y del resto del entorno (otros pacientes, convivencia con otros
padres, confianza con el médico, relación con las enfermeras...) (Schiff, 1998)
- La sobreprotección del niño enfermo y la hospitalización de éste, pueden tener un
impacto significativo sobre el resto de hermanos, los cuales experimentan un
aumento del nivel de estrés al tener que enfrentarse a cambios en el ambiente
familiar o recibir una menor atención por parte de los padres. Pueden aparecer así
conflictos con el hermano enfermo y conducir a problemas conductuales,
emocionales y sociales (estas respuestas, a su vez, son una importante fuente de
estrés para los padres) (Olivares, Méndez y Ros, 2002). En algunos hermanos se
observa una disminución del rendimiento académico, con el consiguiente retraso
escolar, acompañado eventualmente incluso de síntomas de tipo psicosomático,
todo ello, por poder competir con el tiempo y energía que los padres dedican al niño
enfermo. En ocasiones, llegan incluso a sentirse culpables o con cierta
responsabilidad sobre la condición en la que se encuentra el hermano ingresado

Tendrá una gran importancia la actitud que se adopte desde la sociedad, la respuesta que
se dé tanto por parte del personal sanitario como del educativo:

● En primer lugar, dándole a la familia el diagnóstico preciso sobre la enfermedad de


su hijo; eso permitirá a los padres hacer frente a la nueva situación y poner las
bases de la futura ayuda a su hijo.
● En segundo lugar, el sistema educativo dará respuesta a una necesidad que se le
va a plantear al niño: la pérdida de colegio:
- Aulas hospitalarias que atienden la escolaridad del niño enfermo,
- continuada más tarde en su domicilio, con la atención domiciliaria, durante el
proceso de convalecencia.

Todo ello encaminado a crear en torno al niño, dentro del hospital, un ambiente de
normalización; es decir, hacer que éste se encuentre lo más cómodo posible y en unas
condiciones lo más parecidas a las que llevaba en su vida antes de caer enfermo. Para ello
es muy importante la coordinación entre todos los profesionales que se mueven en torno al
niño: sanitarios, maestros, etc.

La actividad escolar del niño debe ser prioritaria, dado que ayudará a normalizar si cabe
aún un poco más su situación; para ello los maestros responsables de las aulas
hospitalarias mantendrán una coordinación permanente con los profesores del centro de
origen del niño, con los profesores de la Atención Domiciliaria, con los padres y con el
personal del hospital, teniendo en cuenta que todo ello se debe mover dentro de unos
cauces de flexibilidad, ya que si no sería muy difícil de actuar con el niño que en esos
momentos se muestra decaído y con pocas ganas de trabajar.

Las respuestas que desde la administración tanto sanitaria como educativa que se deben
dar a la familia de un niño enfermo debe ir encaminada a potenciar los siguientes puntos:

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- Dar a la familia la información precisa que le permita conocer el alcance de la
enfermedad de su hijo y sus posibles consecuencias.
- Rodear al niño y a la familia de un ambiente de optimismo, que le permita superar la
enfermedad con mayor rapidez.
- No dejar que el niño se encierre en su habitación, en su mundo, sino que se
comunique con los demás niños que se encuentran como él. Lo mismo con las
familias, ya que las interrelaciones entre ellas permitirán que éstas encuentren
causas comunes en las que apoyarse y poder así ayudar mejor a su hijo enfermo.
- Poner a su disposición todos los recursos educativos precisos para que el niño
pueda seguir en el hospital y después en su domicilio una atención escolar
adecuada a su edad.
- Ayudar psicológicamente a la familia, en especial, a los padres, no sólo para que
sean comprensivos con sus hijos, sino también para que no olviden a los hermanos
sanos, que tanta ayuda necesitan

3. PROFESIONALES QUE INTERACTÚAN EN UN AULA HOSPITALARIA

“El pedagogo hospitalario se ve abocado a educar en la enfermedad.” (Ortiz, 1999).

Educar en la enfermedad exige conocerla como una situación especial, con todas sus
implicaciones, puntos débiles y fuertes, posibilidades y carencias y realidad subyacente. Por
tanto, si ésta es una función básica del pedagogo en este escenario profesional, cabe
plantearse en qué consiste y cómo ha de hacerlo.

Los profesionales de la Psicopedagogía Hospitalaria que trabajen actualmente, tanto dentro


del centro hospitalario como a nivel de domicilio, deberán poseer las siguientes
competencias:
- competencias vinculadas, sobre todo, a la resolución de los problemas o desafíos
más coyunturales, a las que denomina pedagógico didáctica y político-institucional;
- competencias vinculadas a desafíos más estructurales y de unión de sinergias,
llamadas interactivas y
- competencias vinculadas con los necesarios procesos de especialización y
orientación de su práctica profesional, denominadas especificadoras.

la Psicopedagogía hospitalaria, ha comenzado su andadura centrándose en la atención a


los niños hospitalizados y sus familias, fundamentalmente en tres direcciones:

- La adaptación del niño y su familia al hospital.


- La evitación del desarraigo infantil con respecto a su medio habitual (hogar, escuela,
amigos, ciudad, etc.).
- El aporte de medios psicopedagógicos adecuados para ayudar al paciente y sus
progenitores a que sean capaces de autorregular y dirigir sus conductas y
emociones en las situaciones de dificultad añadida de enfermedad y hospitalización.

“Los Pedagogos que trabajen en los hospitales han de ser personas imaginativas que
cultiven el difícil arte de la improvisación creativa y de la exigencia atemperada. Por

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fidelidad a la especialidad elegida, el pedagogo ha de saber sacrificar aquí la eficacia de los
rendimientos académicos a la mejor adaptación del niño al hospital, los aprendizajes a la
salud, la programación curricular a la optimización de la evolución clínica...”(Polaino, 1990

“El profesional de la Pedagogía Hospitalaria debe realizar una función, como acabamos de
observar, muy exigente:

- de una parte, la de educar al niño hospitalizado, en función de cuál sea su


enfermedad y el estado psicológico en que Se encuentra y,
- de otra, la de colaborar con el personal sanitario siendo consciente de que la
curación, la salud, es aquí la meta prioritaria a la que se ha de subordinar cualquier
otro aprendizaje.

Ambas exigencias han de ir refrendadas por la congruencia del estilo personal de vida
pública y privadamente se manifieste a través de la personalidad del pedagogo. Esto quiere
decir que la propia personalidad del pedagogo es también un importante factor -a veces
más relevante- del que depende el mayor o menor éxito de los resultados obtenidos a
través de la Pedagogía Hospitalaria.” (Polaino 1990)

Las funciones del pedagogo hospitalario son determinantes en el entorno pediátrico por
cuanto él puede ser el interlocutor válido entre el niño y su familia y entre el niño y los
profesionales responsables de su curación y de su educación:

a. Con relación a la familia, serviría de intérprete de toda la relación afectiva con su


hijo.
b. Con relación al equipo médico, actuaría de negociador en el proceso de curación del
enfermo.
c. Con relación al equipo psicopedagógico, sería el tutor del alumno en proceso de
recuperación.

Las funciones del profesorado encargado de estas Aulas Hospitalarias en Andalucía y


demás aspectos normativos de las mismas, están regulados por la Resolución de 15 de julio
de 1995 (BOJA de 25 de agosto)

4. PROGRAMAS EDUCATIVOS EN AULAS HOSPITALARIAS

Los Programas de Atención Educativa a estos niños y niñas, suponen el compensar y


prevenir el absentismo escolar obligado por su enfermedad, intentando adaptar los
materiales, contenidos y recursos a las necesidades de cada niño o a las posibles
limitaciones de su enfermedad, a través de distintas opciones:

● La normalización de todos aquellos aspectos que estén relacionados con la


escolarización:centro docente, apoyos educativos, atención domiciliaria, etc.
● El carácter preventivo y compensador. Promoviendo dentro y fuera del aula,
actitudes y comportamientos que favorezcan y estimulen una mayor participación en
clase del niño/a. De esta forma:

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- Se intentará potenciar la escolarización, su asistencia a clase y evitar así el
absentismo escolar.
- Establecer canales de información claros y conocidos, con los claustros de
profesores; los que han de estar informados de la presencia de niños y niñas,
especialmente con enfermedades crónicas, sus características y la manera
de actuar en caso de cualquier eventualidad; tratando de preservar en lo
posible los aspectos confidenciales.
- El desarrollo de programas y actividades educativas orientadas a una mayor
sensibilización y promoción de actitudes y estados de opinión favorables a la
integración de estos niños y niñas.

ACTIVIDADES A DESARROLLAR:

El desarrollo de las actividades en un Aula Hospitalaria partirá siempre de una premisa


fundamental:

- el seguimiento del currículum establecido con carácter general en el nivel de


referencia de cada niño hospitalizado, limitándose el profesor de cada una de estas
aulas a realizar las oportunas adaptaciones curricular

El programa de trabajo debe ser el marcado por el propio colegio de origen del niño, de tal
manera que pueda seguir el ritmo de una clase normal, si su salud se lo permite:

Concentración y aumento de la autoestima.

Relajación, para mantener el equilibrio emocional.

Fomento de la creatividad y el sentido artístico y cromático.

Perfeccionamiento de la habilidad manual.

La ejecución de las actividades que se llevarán a cabo en este aula se realizarán parte de
forma individual y parte en equipo.

En este sentido se potenciarán todas aquellas actividades que conlleven realizar un trabajo
en común, ya que la cooperación entre los niños y niñas y, especialmente, entre los que
están hospitalizados es fundamental para su integración dentro del espacio hospitalario.

Las actividades a realizar dentro del aula se pueden agrupar:

● Según el momento de aplicación:


- Actividades de iniciación. Entendidas éstas como aquellas actividades de
marcado carácter lúdico y de toma de contacto con el niño hospitalizado.
- Actividades de desarrollo. Entendidas éstas como aquellas actividades que
buscan la consecución de los objetivos propuestos a raíz de la toma de

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contacto, tanto con el alumno, como con el profesor-tutor del centro de
origen, con el facultativo correspondiente y padres, etc.
- Actividades de evaluación. Serían aquellas que coinciden con el momento
previsto como el final del período de hospitalización, donde se valora el grado
de consecución, el grado de integración, su adaptación, su nivel de
relaciones interpersonales, su conocimiento y aceptación de la enfermedad,

● Según el contenido de las mismas:


- Actividades curriculares. Dirigidas a la continuidad del proceso de
aprendizaje-enseñanza conforme a los criterios generales para el diseño y
evaluación del plan de trabajo individual.
- Actividades formativas, dirigidas a mejorar la situación personal,
psicoafectiva y social del niño enfermo hospitalizado.
- Actividades complementarias y extraescolares. De apoyo, ampliación a la
tarea escolar.

● Según la forma de realización:


- Actividades individuales:las realiza el propio niño de forma individual, bajo la
orientación y el control del maestro.
- Actividades de carácter grupal: Las realizan un grupo de niños que no tienen
por quéser del mismo nivel educativo y donde se ponen en juego, entre otras,
las habilidades de comunicación, capacidad de interrelación, etc.

Actividades tipo, que se pueden realizar siguiendo las pautas anteriores:

- juegos educativos,
- fichas (de autoaprendizaje, desarrollo, manualidades, etc),
- usar software educativos,
- talleres (artísticos, de lectura, de teatro, etc),
- biblioteca,
- contacto con otras aulas hospitalarias,
- contacto con el centro de origen del niños,
- visitar las diferentes dependencias del hospital,
- participar con otras organizaciones o asociaciones, etc.

Actividades dirigidas a la continuidad del proceso educativo:

- Las actividades están adaptadas al ritmo y al estilo de aprendizaje de cada alumno


- . Están orientadas al seguimiento y a la realización de programas individuales
elaborados por los tutores o por el equipo docente del aula.
- Se priorizan las áreas de Lengua y Matemáticas, realizando un trabajo individual o
en grupos flexibles para contenidos referidos a la solidaridad, cooperación, etc.
- La evaluación se realiza en presencia del alumno de modo que conozca su
acierto/error en el momento de realizar las actividades.
- Al finalizar el ingreso se entrega un informe para el maestro-tutor.

Otras actividades que contribuyen a mejorar la situación personal, psicoafectiva y social del
alumnado hospitalizado:

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- Diversos talleres que son un eje organizador que facilita situaciones de encuentro,
comunicación y de relación con otros niños del hospital.
- En los talleres las actividades son muy diversas para que se adapten a la
heterogeneidad del alumnado promoviendo la creatividad y el desarrollo de la
percepción.
- Taller de material hospitalario donde se manipula, utiliza y transforma el material
usado no peligroso en pequeñas obras de arte.
- Taller de Pintura donde los niños descubren el color a través de diversas
experiencias con materiales diferentes.
- Otros talleres: de cerámica, cestería, textil, abalorios... posibilitan que los alumnos se
sientan útiles y capaces de realizarlos a pesar de sus posibles limitaciones.

Como cualquier espacio educativo, es necesario organizar la actuación a seguir en él. Un


posible modelo de actuación en un aula hospitalaria puede seguir este esquema:

a. Contextualización (humana y espacial):


- Niños de corta hospitalización (menos de 15 días).
- Niños de una hospitalización media (entre 15 días y un mes).
- Niños de larga hospitalización (más de un mes).
- Niños atendidos en el Hospital de Día.
- Niños encamados que no pueden desplazarse al aula.

La actuación sobre estos niños debe fundamentarse en el proyecto de trabajo que cada
uno de ellos realice en su centro de origen (labor de coordinación continúa en directo o
telemáticamente). En esta labor no se puede olvidar a los padres, quien en ocasiones se
pueden convertir en vehículos transmisores de esta información.

Vital también en este seguimiento del niño es la información ofrecida por el personal
sanitario (médicos, enfermeras y auxiliares), ya que de ellos depende en último extremo la
decisión de que el niño asista o no a clase.

Así pues se podría decir que las actuaciones irían dirigidas a:

- El niño hospitalizado o convaleciente.


- Las personas que influyen en la vida y en la educación del niño: padres, maestros,
tutores, personal sanitarios, amigos, compañeros,

b. Objetivos:
Las aulas hospitalarias han de plantear unos objetivos de marcado carácter
educativo formativo, entendiendo por esto la puesta en marcha de actuaciones
dirigidas a que el niño o niña, no sólo alcance los objetivos propiamente
pedagógicos, determinados por su centro de referencia, sino las actuaciones
destinadas a superar las situaciones, que a lo largo del hospital puede vivir:

- aprovechar su tiempo libre en el centro hospitalario,


- conocer y compartir sus experiencias con otros niños,
- prepararse para la vuelta al colegio,etc.

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● Como objetivo principal:
- Proporcionar atención educativa hospitalaria a los niños que por causa de
una enfermedad se ven obligados a pasar largos períodos de tiempo en un
hospital.

● Como otros objetivos se pueden enumerar los siguientes:


- Continuar, siempre que las condiciones de salud lo permitan, el currículum
establecido con carácter general en el nivel correspondiente a cada niño
hospitalizado, realizando en caso necesario las oportunas adaptaciones
curriculares.
- Alcanzar la consiguiente coordinación entre el Aula Hospitalaria y el centro
de procedencia del alumno.
- Facilitar la integración del niño en su nivel de escolarización en el momento
en que se produzca el final de su período de hospitalización, afianzando su
seguridad y autoconcepto a través del proceso educativo desarrollado en el
Aula Hospitalaria.
- Paliar el retraso escolar en las áreas curriculares ocasionado por la ausencia
al centro escolar durante el tiempo de hospitalización a través de la
continuidad de las actividades escolares.
Es posible agrupar todos estos objetivos, en tres bloques: pedagógicos, psicológicos y
sociales.

C. Contenidos

Los contenidos a desarrollar en las aulas hospitalarias podrían dividirse entre:

- contenidos propios de currículo (dependiendo del nivel educativo del niño


hospitalizado),
- contenidos específicos de las aulas hospitalarias

En cuanto a los primeros, los propios del currículo escolar, es necesario ponerse en
contacto con los padres y centros de origen, así como hacer una evaluación para saber cual
es el nivel del niño y poder continuar su proceso de aprendizaje normalmente atendiendo a
los contenidos establecidos por el currículo para ese nivel.

Como contenidos que son específicos de las aulas hospitalarias, se podrían considerar los
siguientes en función de los objetivos formulados anteriormente:

- La valoración de la enfermedad como un proceso que no tiene que ser angustioso


ni de aislamiento.
- La comunicación con otros niños hospitalizados.
- El tiempo de hospitalización como un tiempo positivo y creativo La educación
artística: creatividad, técnicas, etc.
- Los medios tecnológicos como un recurso afectivo, social y comunicativo.

D. Metodología

Los criterios metodológicos a seguir serán los siguientes:

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- Globalizadores: partir de un centro de interés o de una temática interesante y
abarcar a partir de ahí el resto de las áreas o ámbitos.
- Personalizados: Basados en las necesidades particulares de cada individuo.
- Participativos: que las actividades y actuaciones que se van a llevar a cabo hayan
sido elaboradas, desarrolladas y llevadas a cabo a partir de la participación de todos
los profesionales que se encuentran en contacto con este alumnado.
- Significativos: que sean interesantes y motivadores para el alumnado, que parta de
los conocimientos previos que poseen para generar desequilibrio cognitivo.
- Motivadores: Interesantes para el alumnado. Se debe conocer las inquietudes del
alumno o alumna de manera que los temas que se le presenten sean de su interés.
- Socializadores: Que las actividades y actuaciones que se llevan a cabo cumplan la
función de preparar al alumnado para su inserción en la vida social.
- Flexibles: Flexibilidad en el tiempo y en el contenido.

E. Recursos:

- Espacio específico para el aula


- Personal específico (educadores, maestros y profesores de aulas hospitalarias,
familiares, voluntarios)
- Materiales escolares (libros, etc.)
- Dotación tecnológica (ordenadores,internet,etc.)

F. Evaluación:

Teniendo en cuenta las especiales circunstancias del niño hospitalizado, el maestro del
aula hospitalaria concederá una jerarquía mayor, a la hora de evaluar, a la importancia que
de su propio trabajo tenga el niño, de forma que sepa autoevaluar, con la ayuda del
profesor, aspectos como su asistencia a clase, su rendimiento dentro de ella, etc.

Asimismo, se reforzará cada uno de sus logros, mientras que se minimizan los errores
cometidos, tratando, con todo ello, de motivar al niño para la consecución de todas las
actividades que durante su estancia en este Aula se le planteen.

El proceso evolutivo de cada niño, en especial de aquellos que vayan a estar ingresados
durante un tiempo más prolongado, debe pasar por las siguientes fases: Evaluación inicial y
Evaluación del proceso de aprendizaje.

EL PROGRAMA DE INTERVENCIÓN DOMICILIARIA

Es un servicio de apoyo educativo domiciliario, destinado al alumnado


enfermo-convaleciente que no puede asistir a su centro escolar.

Objetivo:

- Dar continuidad al proceso educativo


- Lograr la coordinación necesaria entre el centro de procedencia, el aula hospitalaria
y el profesorado de atención domiciliaria.

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- Facilitar la integración del niño en su nivel de escolarización y su socialización al
final de su periodo de convalecencia.

Evaluación final:

- Se emitirá por escrito cuando se dé el alta al niño o niña, y cuyo principal objetivo
será el de dar información al profesor-tutor sobre la programación seguida con el
alumno durante la hospitalización y sobre todos aquellos datos de carácter
cualitativo que se consideren pertinentes para situar correctamente al tutor respecto
a su alumno. Este informe se emitirá sobre aquellos niños y niñas cuya permanencia
en el hospital sea muy prolongada.
- En todo este proceso y en los casos de aquellos niños que requieran un periodo de
hospitalización más prolongado el maestro del aula hospitalaria estará en
permanente contacto con el profesor-tutor del centro de origen de estos niños, para
que las actividades realizadas en el aula sean conocidas y avaladas en todo
momento por dicho tutor. De esta manera, la vuelta del niño a su colegio, desde el
punto de vista escolar, será tranquila y sin sorpresas desagradables.

DIFICULTADES DE LA PUESTA EN PRÁCTICA DE LOS PROGRAMAS ESCOLARES:

Se encuentran muchas dificultades para poner en práctica los programas de intervención


psicoeducativa de los niños de aulas hospitalarias.

Entre éstas podemos destacar las siguientes:

- La disparidad de situaciones y de servicios disponibles


- La falta de información por parte de los docentes en los centros escolares
- La inestabilidad de las necesidades educativas especiales que cambain de semana
a semana;
- La falta de energía del niño
- La ansiedad de los padres y
- La falta de trabajos serios y consolidados sobre programas de rehabilitación.

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