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Entre El Fascismo Mexicano y El Federalismo Nahuat

Este artículo examina el pensamiento indigenista de Ignacio Romerovargas Yturbide, centrándose en su crítica al sistema democrático y su propuesta de un 'fascismo mexicano' a través de una dictadura militarista. Se analiza su obra 'Organización política de los pueblos del Anáhuac', donde propone el 'federalismo náhuatl' como una forma de organización política que fomenta la autonomía local y el bien común. Además, se establece una conexión entre sus ideas y los movimientos mexicanistas de finales de los años 50 y principios de los 60, sugiriendo una reestructuración del sistema político mexicano basada en el calpulli indígena.
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Entre El Fascismo Mexicano y El Federalismo Nahuat

Este artículo examina el pensamiento indigenista de Ignacio Romerovargas Yturbide, centrándose en su crítica al sistema democrático y su propuesta de un 'fascismo mexicano' a través de una dictadura militarista. Se analiza su obra 'Organización política de los pueblos del Anáhuac', donde propone el 'federalismo náhuatl' como una forma de organización política que fomenta la autonomía local y el bien común. Además, se establece una conexión entre sus ideas y los movimientos mexicanistas de finales de los años 50 y principios de los 60, sugiriendo una reestructuración del sistema político mexicano basada en el calpulli indígena.
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Entre el fascismo mexicano y el federalismo

náhuatl: el pensamiento indigenista


de Ignacio Romerovargas Yturbide

Luciano Concheiro San Vicente


Universidad Nacional Autónoma de México
lucianoconcheiro@[Link]

Resumen: En este artículo se estudia por primera vez de forma sistemática el pensa-
miento indigenista del mexicano Ignacio Romerovargas Yturbide (1910-1980). Para
ello, por un lado, se realiza una reconstrucción de su biografía, la cual arroja luz sobre
las distintas facetas de desarrollo de sus ideas. Posteriormente, se analiza su obra tem-
prana, en la cual realizó una crítica del sistema democrático representativo y propuso
la instauración de una dictadura militarista, lo cual aquí se denomina el “fascismo
mexicano”. A partir de una lectura detallada de su obra Organización política de los
pueblos del Anáhuac (1957), se exploran los planteamientos de Romerovargas Yturbide
sobre el “federalismo náhuatl”, que desde su perspectiva era una organización política
superior en la medida en que permitía el desarrollo pleno de autonomías locales al
tiempo que se buscaba el bien común. A manera de conclusiones, se establece un vín-
culo entre los planteamientos políticos de algunos movimientos mexicanistas como el
Movimiento Confederado Restaurador de Anáhuac a finales de los 1950 y principios
de los 1960 y las propuestas hechas por Romerovargas Yturbide sobre reestructurar el
sistema político mexicano a partir de la instauración del calpulli indígena.

Palabras clave: filosofía en México; indigenismo; teoría política; historia intelectual;


derecho mexicano.

Recibido: septiembre 15, 2023. Aceptado: enero 3, 2024.

DOI: [Link]
Devenires. Año xxv, Núm. 49 (enero-julio 2024): 107-149
ISSN: 1665-3319 / ISSN-e: 2395-9274
Publicado bajo licencia internacional de Creative Commons (CC BY-NC-ND 4.0)
Between Mexican fascism and Nahuatl
federalism: the indigenist thought
of Ignacio Romerovargas Yturbide

Luciano Concheiro San Vicente


Universidad Nacional Autónoma de México
lucianoconcheiro@[Link]

Abstract: The article is the first systematic study of the indigenist thought of Mexican
author Ignacio Romerovargas Yturbide (1910-1980). For this purpose, first, a recon-
struction of his biography is carried out, shedding light on the different facets of the
development of his ideas. Second, his early work is analyzed, wherein he criticizes
the representative democratic system and proposes the establishment of a militaristic
dictatorship, a position referred to here as “Mexican fascism”. Based on a detailed
reading of his work Organización política de los pueblos del Anáhuac (1957), we explore
Romerovargas Yturbide’s ideas on “Nahuatl federalism”, which from his perspective
is a superior political organization insofar as it allows for the full development of lo-
cal autonomies while seeking the common good. To conclude, this paper establishes
a link between the political statements of some Mexicanist movements such as the
Movimiento Confederado Restaurador de Anáhuac in the late 1950s and early 1960s
and the proposals made by Romerovargas Yturbide to restructure the Mexican politi-
cal system based on the establishment of the indigenous calpulli.

Keywords: philosophy in Mexico; indigenism; political theory; intellectual history;


Mexican law.

Received: September 15, 2023. Accepted: January 3, 2024.

DOI: [Link]
Devenires. Year xxv, No. 49 (January-July 2024): 107-149
ISSN: 1665-3319 / ISSN-e: 2395-9274
Published under a Creative Commons International License (CC BY-NC-ND 4.0)
Entre el fascismo mexicano y el federalismo náhuatl...

1. Introducción

En su “Manifiesto del Partido Indio de Bolivia” (1970), el intelectual


indígena boliviano Fausto Reinaga (1906-1994), teórico del indianismo
decolonial y fundador del Partido de Indios Aymaras y Keswas –que
terminaría convirtiéndose en el Partido Indio de Bolivia–, argumentó
que siglos antes de que en Europa se enarbolaran las ideas socialistas ya
existía en la América indígena un “socialismo indio” –o, como también
lo llamaba, un “comunismo inka”–.1 Escribía al respecto: “Nosotros sin
pasar por la propiedad privada y sin padecer el suplicio de la ‘lucha de
clases’, llegamos 10 000 años antes de Cristo al socialismo científico.
Nosotros no conocimos ni feudalismo, ni capitalismo, ni imperialismo,
ni dictadura proletaria. Nosotros, miles de años antes de Marx, Lenin,
Mao, creamos la ‘comunidad’, base del comunismo”.2
Adelantándose a ciertos trabajos de la actualidad, Reinaga daba un
paso más allá y esbozaba una especie de contrahistoria intelectual en cla-
ve decolonial: señalaba que, de hecho, los teóricos europeos (y asiáticos)
habían partido de la experiencia indígena americana para desarrollar sus
ideas revolucionarias.3 Daba varios ejemplos concretos para sustentar su
planteamiento.4 Los utopistas europeos se inspiraron en el Imperio inca
–mencionaba a Henri de Saint-Simon, Charles Fourier, Robert Owen y

1
Sobre el pensamiento de Fausto Reinaga, véase: Gustavo R. Cruz. “Del socialismo
indio al Reino de la Verdad y la Vida: utopías de Fausto Reinaga”, en Utopía y Praxis
Latinoamericana, vol. 21, núm. 75, octubre-diciembre, 2016.
2
Fausto Reinaga. Manifiesto del Partido Indio de Bolivia. La Paz, Bolivia: Ediciones
pib, 1970.
3
Pienso, por ejemplo, en el libro de David Graeber y David Wengrow. The Dawn of
Everything. A New History of Humanity. Nueva York: Ferrar, Straus and Giroux, 2021.
4
Fausto Reinaga. Manifiesto del Partido Indio de Bolivia…; Fausto Reinaga. Tesis india.
La Paz, Bolivia: Ediciones pib, 1971.

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Luciano Concheiro San Vicente

Tomás Moro–.5 En 1789, en plena Revolución, en Francia se convocó a


un “certamen sobre ‘la influencia del comunismo inka’ en el mundo”.6
Karl Marx desarrolló sus ideas sobre la comuna pensando en la organi-
zación de las comunidades indígenas de América, sobre las cuales leyó
en el trabajo del antropólogo estadounidense Lewis Henry Morgan.7 Por
último, para probar la influencia global del socialismo indígena, Reinaga
mencionaba un caso proveniente de Asia: afirmaba que Mao Zedong
creó sus “comunas populares” inspirado en el “calpulli azteca”, el cual
conoció gracias a la obra Organización política de los pueblos de Anáhuac,
escrita por el mexicano Ignacio Romerovargas Yturbide en 1956.8
Fausto Reinaga tuvo conocimiento sobre esta insospechada influencia
del “calpulli azteca” en las “comunas populares” de la China maoísta por
medio de una entrevista dada en el periódico mexicano El Día en 1969
por el autor del libro que hipotéticamente leyeron los líderes chinos para
informarse sobre el tema.9 En ésta y otras entrevistas posteriores, Ignacio
Romerovargas Yturbide contaba que Zhou Enlai, primer ministro de la
República Popular China, le había escrito en 1959 pidiéndole permiso
para traducir al chino su obra Organización política de los pueblos de Aná-
huac porque tenía interés en conocer más sobre el calpulli, una “forma de
trabajo realizado para el bien común” de origen indígena.10 Decía que no
sabía cómo había llegado su libro a las manos de Zhou Enlai, pero que
accedió a darle la autorización de traducirlo sin cobrarle nada. En señal de
agradecimiento, el primer ministro chino le ofreció una condecoración o
un viaje a China. Se inclinó por la segunda opción. Así, afirmaba, fue que
5
Fausto Reinaga. Tesis india… También podría hacer referencia a la obra La ciudad del
sol de Tommaso Campanella, quien al parecer leyó al Inca Garcilaso de la Vega y cuya
utopía hace un guiño a la cultura inca.
6
Fausto Reinaga. Tesis india…
7
Bruno Bosteels. “Marx con Morgan: la vía mexicana hacia la comuna”, en Antrópica:
Revista de Ciencias Sociales y Humanidades, Vol. 8, Núm. 16, 2022, pp. 281-296.
8
Fausto Reinaga. Manifiesto del Partido Indio de Bolivia…
9
Armando Carlock. “Hombres en las Noticias. Ignacio Romerovargas Yturbide”, El
Nacional. 28 de octubre de 1969. p. 7. Armando Carlock es autor de una obra singu-
lar: Chimaltecuhtli. Señor de Toluca. Toluca, sin editorial, 1951.
10
“Chou en Lai se interesó en conocer el calpulli azteca: Romero Vargas”, en Últimas
Noticias de Excelsior. 28 de diciembre 1976. pp. 11, 18.

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permaneció en China durante ocho meses, en los cuales recorrió varias


regiones del país asiático y se reunió múltiples veces con Mao Zedong
–según su propio recuento: “Me apreciaba mucho y me tenía muchas
deferencias. Me preguntaba siempre por México. Y se extrañaba de que
nuestro país tuviera tanta dependencia de Estados Unidos”–. Romero-
vargas Yturbide insistía que “el gran salto” de China, el fin del feudalismo
agrícola, fue posible gracias a la “transformación de la comuna”, la cual fue
realizada tomando como modelo el calpulli de los antiguos aztecas.11
Hasta ahora, no he encontrado pruebas documentales que demuestren
que el concepto del calpulli azteca haya tenido alguna influencia en las po-
líticas de la China maoísta. No he tenido éxito ubicando la hipotética tra-
ducción al chino de Organización política de los pueblos de Anáhuac y todas
las menciones que he localizado sobre el tema se remiten a los dichos del
propio Romerovargas.12 Sin embargo, más allá de que este flujo de ideas
haya sucedido tal como se contó, este caso permite contar un capítulo im-
portante de los indigenismos latinoamericanos, una heterogénea corriente
intelectual –y estética– cuya característica central fue ejercer una crítica
del presente mediante la reapropiación de elementos de las culturas indí-
genas de América.13 Tal como sucedió con otras vanguardias del siglo xx,
a menudo resulta difícil ubicar los indigenismos dentro de la tradicional
dicotomía izquierda/derecha, en tanto fue enarbolado desde múltiples –y,
a menudo, contradictorias o difusas– posiciones políticas. Esto se debe a
que, como ha subrayado Mariana Botey, los indigenismos tienen siempre
una condición polivalente: son “travestismos culturales”.14
11
No obstante, Romerovargas enfatizaba que los chinos habían tomado como “modelo”
el calpulli, pero no lo habían copiado tal cual: “no es una calca total, porque la estructura
de la comuna es muy complejo”. “Chou en Lai se interesó en conocer el calpulli azteca:
Romero Vargas”, en Últimas Noticias de Excelsior. 28 de diciembre 1976. p. 18.
12
“China aprecia los valores mexicanos”, en Izkalotl. Periódico mensual, Órgano del
Movimiento Confederado de Anáhuak. Número 85. Enero de 1977. pp. 1-2.
13
Es importante distinguir estos indigenismos del indigenismo de Estado. Sobre este
último, véase Andrés A. Fábregas Puig. Historia mínima del indigenismo en América
Latina. México: El Colegio de México, 2021.
14
Mariana Botey. “Customatismo. Después del pop, nosotros hípermaterializamos: trans-
populismo y transvanguardia en el arte de Rubén Ortiz Torres”, en Rubén Ortiz Torres.
Customatismo. México: Museo Universitario Arte Contemporáneo unam, 2019. pp. 16-18.

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Luciano Concheiro San Vicente

En este artículo se estudia por primera vez de forma sistemática el


pensamiento indigenista del mexicano Ignacio Romerovargas Yturbide
(1910-1980). Para ello, por un lado, se realiza una reconstrucción de su
biografía, la cual arroja luz sobre las distintas facetas de desarrollo de sus
ideas. Posteriormente, se analiza su obra temprana, en la cual realizó una
crítica del sistema democrático representativo y propuso la instauración de
una dictadura militarista, lo cual aquí se denomina el “fascismo mexica-
no”. A partir de una lectura detallada de su obra Organización política de
los pueblos del Anáhuac (1957), se exploran los planteamientos de Rome-
rovargas Yturbide sobre el “federalismo náhuatl”, que desde su perspectiva
era una organización política superior en la medida en que permitía el
desarrollo pleno de autonomías locales al tiempo que se buscaba el bien
común. A manera de conclusiones, se establece un vínculo entre los plan-
teamientos políticos de algunos movimientos mexicanistas como el Mo-
vimiento Confederado Restaurador de Anáhuac a finales de los 1950 y
principios de los 1960 y las propuestas hechas por Romerovargas Yturbide
sobre reestructurar el sistema político mexicano a partir de la instauración
del calpulli indígena.

2. Apuntes biográficos sobre Ignacio Romerovargas Yturbide

Existen pocas fuentes para reconstruir la biografía de Ignacio Romero-


vargas Yturbide.15 En internet circulan datos exagerados y poco proba-
bles sobre este críptico personaje: que fue secretario o asistente del Papa
Juan xxiii; que mientras trabajaba en el Vaticano descubrió documentos
y objetos de la América indígena desconocidos, incluyendo la bande-
ra de Cuitláhuac; que tenía doctorados en Derecho, Filosofía, Ciencias
Sociales, Teología e Historia; que escribió más de treinta libros; que era

15
Según su acta de nacimiento, oficialmente fue registrado como Luis Ignacio Romero
Vargas e Yturbide. Javier Sanchiz y Víctor Gayol, “Familias Novohispanas. Un sistema
de redes”. Árbol genealógico alojado en [Link]

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tataranieto del emperador Agustín de Iturbide.16 El hecho de que –hasta


donde tengo conocimiento– no exista un archivo personal disponible y
que algunos de estos datos hayan sido diseminados por el propio Rome-
rovargas Yturbide a lo largo de su vida dificulta la tarea de reconstruir su
biografía intelectual.17 Sin embargo, a partir de diversas fuentes y con el
apoyo de varias personas, he podido reconstruir algunos pasajes relevan-
tes de su vida.18
Ignacio Romerovargas Yturbide nació en la Ciudad de México el 7
de enero 1910, en el seno de una adinerada familia que mantenía una
posición privilegiada desde varias generaciones atrás. Su abuelo pater-
no, Ignacio Romerovargas, había sido gobernador del estado de Puebla
(1869-1875) y ministro plenipotenciario en Berlín durante el gobierno
de Porfirio Díaz. La familia de su madre, Carmen Iturbide Plancarte,
era de origen michoacano y formaban parte de ella miembros de la élite
política como la emperatriz Ana María Huarte, esposa del emperador
Agustín de Iturbide, y religiosa, como el obispo Pelagio Antonio de La-
bastida y Dávalos, el obispo Francisco Plancarte Navarrete y el padre
José Antonio Plancarte y Labastida, por sólo mencionar algunos.19
Al parecer, Romerovargas Yturbide estudió la primaria en la escuela
de la abadía benedictina de San Andrés en Brujas, Bélgica.20 Posterior-
mente, regresó a México, donde cursó una licenciatura en Derecho en la
16
La mayoría de esta información circula en páginas web y cuentas de Facebook
asociadas a los movimientos de la mexicanidad. En 1986, la organización ZEMA-
NAUAK realizó una campaña para exigir al Vaticano que devolviera a México la
bandera de Cuitláhuac encontrada por Romerovargas Yturbide. Pedro Moctezuma
Barragán. “Prólogo”, en Miguel Ángel Mendoza-KUAUHKOATL. Los Mexicas hoy.
México: Editorial Nekutik, 2007. p. 15.
17
Ignacio Romerovargas Yturbide dio forma a su propia semblanza por medio de
algunas entrevistas y por la semblanza que se publicaba en sus libros, la mayoría de los
cuales fueron publicados en su propia editorial. También ciertos recuentos de allega-
dos como Miguel Ángel Mendoza-KUAUHKOATL. Los Mexicas hoy… p. 43.
18
Agradezco a Javier Eusebio Sánchez Ruíz, Fernando M. González, Fausto Zerón-Me-
dina, Ana San Vicente, Juan Manuel Herrera, Sergio Ocelocoatl Ramírez, C. Carvajal
y Homero Olea, quienes me apoyaron en distintos momentos de esta investigación.
19
Javier Sanchiz y Víctor Gayol, “Familias Novohispanas. Un sistema de redes”…
20
Mario Menéndez Rodríguez. “Lemercier: la otra cara [Entrevista a Ignacio Romero-
vargas Yturbide].”, Sucesos para todos. 9 septiembre 1967. Núm. 1788. p. 16.

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Luciano Concheiro San Vicente

Universidad Nacional Autónoma de México, donde asistió a los cursos


de sociología impartidos por Antonio Caso.21 En 1934 se recibió con
una tesis titulada “La Representación en Méjico”, en la cual realizó una
crítica a la Constitución mexicana del 1917 y al sistema de democracia
representativa y, en su lugar, proponía instaurar en México una dictadu-
ra militarista.22
Tras trabajar un tiempo como abogado en la Secretaría de Hacienda,
Romerovargas Yturbide decidió donar los bienes que tenía a personas
de escasos recursos y regresar a la abadía de San Andrés en Brujas, en
donde realizó un noviciado. En octubre de 1934, a los veinticuatro años
de edad, recibió el nombre de Eugenio por parte del abad Théodore
Nève. Entonces, se trasladó al monasterio benedictino de Mont-César,
en Lovaina, en el cual estudió de 1935 a 1938 filosofía, teología, liturgia,
sagrada escritura e historia monástica. En ese monasterio conoció a dos
personajes que más adelante serían centrales no sólo para su vida perso-
nal, sino también para la historia de la religión católica y del psicoanáli-
sis en México: Thomas d’Aquin Chardome y Gregorio Lemercier.
Según narró el propio Romerovargas Yturbide en una entrevista, en
1938 su madre viajó a Roma para pedirle al cardenal Giuseppe Pizzardo
que lo enviaran a México. No obstante, poco después, el 2 de septiembre
de 1938, su madre falleció en Bélgica. Entonces, Romerovargas Yturbide
solicitó permiso al abad Théodore Nève para trasladar el cuerpo embal-
samado de su madre a México en compañía de Thomas d’Aquin Char-
dome –a quien describía como su compañero de votos y un especialista
en matemáticas y paleografía de canto gregoriano–.23
Romerovargas Yturbide y Thomas d’Aquin Chardome llegaron al
puerto de Veracruz, México, hacia finales de 1938. En un primer mo-
mento, ambos se incorporaron a una casa de benedictinos ubicada en

21
Ignacio Romerovargas Yturbide. “La Representación en Méjico”. Tesis para obtener
el título de licenciado en derecho. Universidad Nacional Autónoma de México-Facul-
tad de Derecho y Ciencias Sociales. México, 1934. p. 32.
22
Ibid., p. 265.
23
Mario Menéndez Rodríguez. “Lemercier: la otra cara [Entrevista a Ignacio Rome-
rovargas Yturbide]”… p. 17.

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la iglesia de San Rafael en la Ciudad de México. No obstante, según las


remembranzas del propio Romerovargas Yturbide, no tenían suficiente
tiempo para estudiar, por lo cual fueron a hablar con Miguel Darío Mi-
randa y Gómez, entonces obispo de Tulancingo. Este importante per-
sonaje de la Iglesia católica mexicana, que en su juventud había tenido
que salir del país por su participación activa en la Guerra Cristera y que
más tarde sería nombrado Arzobispo de México y Cardenal presbítero,
los invitó que fueran sus ayudantes y vivieran en su casa.24 En ese perío-
do, la Segunda Guerra Mundial estalló, por lo cual no pudieron volver
a Bélgica y pasaron unos nueve meses dando clases a los seminaristas de
Tulancingo.
En 1939, Romerovargas Yturbide y Thomas d’Aquin Chardome par-
ticiparon en un congreso de liturgia en San Luis Potosí, organizado por
el obispo Guillermo Tritschler y Córdova. Ahí conocieron al benedicti-
no Stephen Schappler, quien encabezaba la Conception Abbey, ubicada
en Missouri, Estados Unidos. Romerovargas Yturbide narraba que “la
vida semimundana que se vivía en la casa del señor obispo” Miguel Da-
río Miranda y Gómez, así como el hecho de que la guerra en Europa
estaba prolongándose, los empujó a escribirle al abad Stephen Schappler
para solicitarle que los recibiera en el monasterio, al cual llegaron en
diciembre de 1939. Tras un año de noviciado, realizaron votos solem-
nes. Romerovargas Yturbide adoptó el nombre de Hildebrando, proba-
blemente en alusión al campesino que protagoniza el cuento “El viejo
Hildebrando” de los hermanos Grimm, y Thomas d’Aquin Chardome
el de Benedicto.25 Después de realizar las examinaciones correspondien-
tes, ambos fueron ordenados sacerdotes en 1941. Ya como Hildebrando
y Benedicto, durante ese año fundaron una iglesia para la comunidad
mexicana en Saint Joseph, Missouri, y dieron clases de liturgia, historia
y latín a seminaristas.

24
Idem.
25
Hago esta suposición por la mención que hizo Ignacio Romerovargas Yturbide va-
rios años antes en su tesis de licenciatura del campesino Hildebrando del cuento de los
hermanos Grimm. Ignacio Romerovargas Yturbide. “La Representación en Méjico”…
p. 23.

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Luciano Concheiro San Vicente

Romerovargas Yturbide afirmaba que en 1942 recibió una carta fir-


mada por Foliano/Gregorio Lemercier en la cual les pedía ayuda: con-
taba que mientras fungía como capellán del ejército belga las tropas ale-
manas lo habían capturado. Adjunta, venía otra carta en alemán en que
pedían 1,200 dólares de rescate y 1,000 para pagar su viaje hasta Estados
Unidos. La Conception Abbey se negó a pagar el monto solicitado. En-
tonces, Romerovargas Yturbide le pidió dinero a su familia y comenzó
a gestionar la liberación de Lemercier hasta Estados Unidos. Al final, la
operación fue exitosa: Lemercier fue liberado, se trasladó a Estados Uni-
dos y permaneció algunos años en Conception Abbey.26
Mientras tanto, Romerovargas Yturbide fue nombrado vicario de la
iglesia del Sagrado Corazón en Brawley, California, mientras que Thomas
d’Aquin Chardome fue nombrado con el mismo cargo pero en Albuquer-
que, Nuevo México. En ese tiempo, ambos sacerdotes participaron en un
sínodo diocesano en el cual se discutió sobre la situación de los mexi-
canos viviendo en Estados Unidos. Gracias a este evento, Romerovargas
Yturbide y Chardome se dieron a conocer entre ciertos sacerdotes mexi-
canos, entre los cuales estuvo Juan Navarrete Guerrero, obispo de Sonora.
Navarrete Guerrero, quien tras años de conflictos con el gobierno estaba
reorganizando la diócesis de Sonora, pidió a la Conception Abbey que lo
ayudara a establecer una fundación benedictina. En tanto se organizaban
para establecer un nuevo monasterio, en junio de 1942, Juan Navarrete
Guerrero nombró a Romerovargas Yturbide cura de la parroquia de Guay-
mas, Sonora, y a Chardome lo designó como su vicario. Durante dos años
se dedicaron a sus tareas religiosas y emprendieron distintas obras piadosas
en la zona. En paralelo, con dinero aportado por su familia, Romerovargas
Yturbide compró La Granja, una antigua hacienda localizada en Bacochi-
bampo, cerca de Guaymas. Decidieron fundar ahí el nuevo monasterio, al
cual llamaron San Benito del Mar. Los primeros integrantes fueron unos
15 jóvenes provenientes de Jalisco y Michoacán.27
26
Gregorio Lemercier. Diálogos con Cristo. Monjes en psicoanálisis. Barcelona: Edicio-
nes península, 1968. p. 11.
27
Mario Menéndez Rodríguez. “Lemercier: la otra cara [Entrevista a Ignacio Rome-
rovargas Yturbide]”… p. 18.

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Según Ignacio Romerovargas Yturbide, en 1944 Gregorio Lemercier


le escribió pidiéndole que intercediera por él ante sus superiores de Con-
ception Abbey para solicitarles que lo transfirieran al recién creado mo-
nasterio de San Benito del Mar, lo cual autorizaron a cambio de que se
les hiciera un pago de 100 dólares anuales –que, según su propia versión
de los hechos, Romerovargas Yturbide se comprometió a cubrir–.28 Así,
Lemercier se trasladó a Sonora.
En 1946, apenas dos años después de haber sido fundado, el monas-
terio de San Benito del Mar cerró. En su momento se dijo que la decisión
fue tomada por las dificultades ocasionadas por el “clima excesivamen-
te cálido de Guaymas”.29 No obstante, aparentemente Juan Navarrete
Guerrero, obispo de Sonora, les pidió expresamente que abandonaran
su diócesis debido a que se recibió noticias acerca de abusos sexuales y
agiotistas cometidos por los monjes.30
Tras ser rechazado por varios arzobispos y obispos de México, Rome-
rovargas Yturbide pensó irse a Bogotá, Colombia.31 Sin embargo, gracias
a la intercesión de monseñor Gregorio Araiza, logró que Francisco Gon-
zález Arias, obispo de Cuernavaca, accediera a refundar el monasterio en
su diócesis.32 Romerovargas Yturbide fue designado cura de Santa María
Ahuacatitlán, un pequeño poblado a las afueras de Cuernavaca, More-
los. De nuevo con el dinero de su familia, emprendió varias obras en
el pueblo y, con el apoyo económico de uno de sus hermanos, compró
un terreno boscoso cercano, ubicado en el kilómetro 63 de la carretera
de México a Cuernavaca, en el cual fundaron el monasterio de Monte
Casino.33
28
Idem.
29
Idem.
30
Fernando M. González. Crisis de fe. Psicoanálisis en el monasterio de Santa María de
la Resurrección, 1961-1968. México: Tusquets, 2011, p. 55. El mismo Romerovargas
Yturbide habla de esto. Mario Menéndez Rodríguez. “Lemercier: la otra cara [Entre-
vista a Ignacio Romerovargas Yturbide]”… p. 20.
31
Mario Menéndez Rodríguez. “Lemercier: la otra cara [Entrevista a Ignacio Rome-
rovargas Yturbide]”… p. 19.
32
Ibid., p. 20.
33
Idem.

Devenires 49 (2024) 117


Luciano Concheiro San Vicente

A mediados de 1949 se dio un enfrentamiento entre Romerovargas y


Lemercier, lo cual dividió el monasterio en dos bandos.34 Romerovargas
afirmaba que Lemercier malgastaba el dinero y había intentado apro-
piarse del monasterio de forma indebida.35 Lemercier y quienes lo apo-
yaban decían que Romerovargas, a quien acusaban de tener “desvaríos y
borracheras”, había decidido vender el terreno del monasterio sin avisar-
les.36 El conflicto, que en cierto momento casi llega a una confrontación
con armas blancas entre los dos bandos, terminó con la disolución de
Monte Casino: al final Lemercier y los suyos abandonaron el monasterio
y Romerovargas vendió el predio.37 Tras este suceso, en 1950, Lemercier
fundó un nuevo monasterio: el de Santa María de la Resurrección, el
cual es conocido porque durante los años 1960 se introdujeron en él
sesiones de psicoanálisis grupal para los monjes, así como importantes
innovaciones en la liturgia –se oficiaba en español, no en latín– y en
la arquitectura eclesiástica –el monje-arquitecto Gabriel Chávez de la
34
Fernando M. González. Crisis de fe. Psicoanálisis en el monasterio de Santa María de
la Resurrección… p. 57; Juan Alberto Litmanovich. Un monasterio en psicoanálisis. Las
operaciones psicoanalíticas al interior del monasterio Benedictino de Ahuacatitlán, Cuer-
navaca (1961-1967). México: Paradiso Editores, 2015. p. 57.
35
Mario Menéndez Rodríguez. “Lemercier: la otra cara [Entrevista a Ignacio Rome-
rovargas Yturbide]”… p. 20.
36
Giovanni Lucci. Recuerdos de un monasterio. Cuernavaca: Universidad Autónoma
del Estado de Morelos, 2000. citado p. 51 en Fernando M. González. Crisis de fe.
Psicoanálisis en el monasterio de Santa María de la Resurrección… p. 57.
37
El cierre del monasterio Monte Casino no terminó con los ataques (públicos y
privados) entre Romerovargas Yturbide y Lemercier. En 1967, el primero realizó los
siguientes señalamientos: “Desde que Lemercier llegó a Sonora surgieron los proble-
mas, por su carácter neurótico –como él mismo reconoce–, por su afán de dominio,
por sus excentricidades e ideas fijas, por su espíritu de gula y por sus ambiciones des-
medidas. Y, lo más grave, desde el principio traslució en él un desequilibrio marcado
en sus tendencias sexuales, señaladamente homosexual, lo cual creó serios problemas
en la dirección que tenía de los jóvenes novicios y me ataba por medio del secreto de la
confesión”. Mario Menéndez Rodríguez. “Lemercier: la otra cara [Entrevista a Ignacio
Romerovargas Yturbide]”… p. 20. Por su parte, en una misiva que escribió en 1959,
Lemercier comparaba la personalidad de Marcial Maciel Degollado con la de Romero-
vargas Yturbide, a quien acusaba realizar “actos homosexuales” cuando tomaba “bebi-
das embriagantes”. Archivo de la Congregación para Institutos de la Vida Consagrada
y Sociedades de la Vida Apostólica (ACIVSVA) RIII, doc. 167, 15/10/1959 citado en
Fernando M. González. Crisis de fe. Psicoanálisis en el monasterio de Santa María de la
Resurrección… p. 60.

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Entre el fascismo mexicano y el federalismo náhuatl...

Mora diseñó una capilla circular, con lo cual se lograba que los curas
dieran la misa de frente al público y no dándole la espalda–.38 Por su
parte, Romerovargas Yturbide abandonó el sacerdocio.
No hay información sobre lo que hizo Romerovargas Yturbide durante
los años inmediatamente posteriores a que dejara los hábitos, pero puede
suponerse que fue un período significativo. A partir de entonces se enfocó
en el estudio histórico y jurídico de las antiguas culturas indígenas del Va-
lle de México, así como a editar obras vinculadas a dichos temas.
Hacia mediados de la década de 1950, Romerovargas Yturbide fundó
una editorial llamada Libros Luciérnaga (aunque el copyright de los libros
aparecía registrado por Romerovargas y Blasco Editores). Estaba ubicada
en su propia casa, situada en el número 42 de la calle Liverpool, en la
Ciudad de México. Su línea editorial estaba conformada por autores y
temáticas propias del movimiento de la mexicanidad y del indigenismo
latinoamericano. En algunas publicaciones aparecía la siguiente leyenda
“promocional”, escrita en mayúsculas: “¡Haga patria conociendo a
México y defendiendo la verdad sin prejuicios!”.39
En 1957 fue publicado el primer libro del que se tiene registro: Breve
relación de la destrucción de las Indias Orientales presentada a Felipe II
siendo príncipe de Austrias de fray Bartolomé de las Casas. Incluía una
breve introducción y unas notas al pie explicativas escritas por Romero-
vargas Yturbide, así como un “Discurso preliminar” de Servando Teresa
de Mier. El diseño era de Vicente Rojo y se imprimió en los talleres
gráficos de la Librería Madero. Ese mismo año, fue publicado el primer
y más importante libro de Romerovargas Yturbide: Organización política
de los pueblos de Anáhuac, el cual lo presentó como tesis para obtener el
grado de doctor en derecho en la unam en diciembre de 1957.40
38
Fernando M. González. Crisis de fe. Psicoanálisis en el monasterio de Santa María de
la Resurrección…
39
Ignacio Romerovargas Yturbide. El Calpuli de Anáhuac. Base de nuestra organización
política. México-Tenochtitlán: Editorial Romerovargas, 1959. p. 24.
40
Ignacio Romerovargas Yturbide afirmaba haber presentado este trabajo como tesis
doctoral en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de Méxi-
co (unam), y que había sido aceptado por unanimidad el 18 de diciembre de 1957.
Ignacio Romerovargas Yturbide. El Calpuli de Anáhuac. Base de nuestra organización

Devenires 49 (2024) 119


Luciano Concheiro San Vicente

Posteriormente, en 1958, publicó en Libros Luciérnaga un grueso


volumen de más de quinientas páginas: Relaciones de Hernán Cortés a
Carlos V sobre la invasión de Anáhuac con aclaraciones y rectificaciones
realizadas por la historiadora Eulalia Guzmán.41 El diseño del libro fue
hecho por el propio Romerovargas Yturbide, incluyendo un dibujo de
“Motecuhzoma Xocoyotzin, el Magnífico” realizado a partir de los Có-
dices matritenses. Con un cambio en el nombre de la editorial (ahora se
denominaba Editorial Romerovargas), en 1959 apareció El Calpuli de
Anáhuac. Base de nuestra organización política, un breve libro que resu-
mía la obra anterior de Romerovargas Yturbide.42
En la década de 1960 la editorial volvió a cambiar de nombre: aunque
de nuevo se señalaba que el copyright era propiedad de Romerovargas y
Blasco Editores, pasó a llamarse Libros Anáhuac. Con ese nombre, fue
publicada entre 1963 y 1964 una obra de tres volúmenes escrita por el
mismo Romerovargas Yturbide: Motecuhzoma Xocoyotzin o Moctezuma el
magnífico y la invasión de Anáhuac. Estudio basado en las fuentes históricas.43
En realidad, por la información contenida en los colofones, las pá-
ginas legales y las solapas de los libros, todo indica que más allá de los
cambios nominales Libros Luciérnaga, Romerovargas y Blasco Editories,
Editorial Romerovargas y Libros Anáhuac fueron una misma empresa
mediante la cual Romerovargas Yturbide emprendió sus proyectos edi-
toriales personales, los cuales básicamente tenían que ver con la historia
del México indígena.
Se puede afirmar con certeza que, para principios de los años 1960,
Romerovargas Yturbide tenía vínculos directos con el Movimiento Con-
federado Restaurador de la Cultura del Anáhuac, el cual fue fundado

política… p. 3. Confirmé esta información mediante una solicitud a la Unidad de


Transparencia de la Universidad Nacional Autónoma de México (20 de septiembre
de 2023).
41
Relaciones de Hernán Cortés a Carlos V sobre la invasión de Anáhuac. Eulalia Guzmán
(aclaraciones y rectificaciones). México: Libros Anáhuac, 1958.
42
Ignacio Romerovargas Yturbide. El Calpuli de Anáhuac. Base de nuestra organización
política…
43
Ignacio Romerovargas Yturbide. Motecuhzoma Xocoyotzin o Moctezuma el magnífico
y la invasión de Anáhuac. Estudio basado en las fuentes históricas.

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Entre el fascismo mexicano y el federalismo náhuatl...

por Rodolfo F. Nieva hacia 1956.44 Este movimiento era parte de los que
han sido denominados los “mexicanismos”, un grupo de movimientos
de carácter milenarista que buscaban “el retorno a las costumbres de raíz
indígena, el conocimiento y uso del náhuatl, y la fundación de comu-
nidades democráticas denominadas calpullis que tienden a sobrevalorar
los aspectos culturales y las sabidurías ocultas de los antiguos pobladores
del Anáhuac”.45
Es difícil saber a ciencia cierta cuál fue la participación de Romerovar-
gas Yturbide en el Movimiento Confederado Restaurador de la Cultura
del Anáhuac. Pero hay ciertas pistas que permiten señalar que participó
en éste de diversas formas, al menos de 1960 a 1965. En primer lugar,
varios de sus escritos fueron republicados en forma de entregas Izkalotl,
el periódico que funcionaba como órgano del Movimiento Confederado
de Anáhuac.46 Además, sus obras eran recomendadas en una sección de
“Libros mexicanos” y solían ser comentadas por otros autores en las pá-
ginas de Izkalotl, es decir, su trabajo era tomado como un referente para
el Movimiento.47 En segundo lugar, en 1960 fue nombrado Presidente
del Academia de Derecho de Anáhuac, un proyecto auspiciado por la
Asociación Nacional de Abogados que tenía como objetivo estudiar el
sistema jurídico de los pueblos del Anáhuac.48 En tercer lugar, en 1965
44
Sobre el Movimiento, véase: Lina Odena Güemes. Movimiento Confederado Restau-
rador de la Cultura de Anáhuac. México: Centro de Investigaciones y Estudios Supe-
riores en Antropología Social, 1984.
45
Renée de la Torre. “Neomexicanidad. Movimiento espiritual”, en Roberto Bancarte
(coord.) Diccionario de religiones en América Latina. México: Fondo de Cultura Eco-
nómica-El Colegio de México, 2018. p. 407.
46
Entre 1960 y 1961, la obra El Calpuli de Anáhuac. Base de nuestra organización
política de Romerovargas Yturbide fue republicada en forma de entregas en Izkalotl,
el periódico que funcionaba como órgano del Movimiento Confederado de Anáhuac.
En los años subsiguientes, en esa misma publicación periódica aparecieron otros tex-
tos suyos como “Martirio de Moctezuma y la orgía española”, “La vida de Moctezuma
hasta la llegada de los invasores” y “La invasión de Anáhuac por los españoles”.
47
Véase, por ejemplo: Anónimo. “El régimen político de Anahuak”, en Izkalotl. Pe-
riódico mensual, Órgano del Movimiento Confederado de Anáhuak. Abril 1962. No. 9,
Vol. 1, Año 2. pp. 2, 4.
48
“Se constituyó la Academia del Derecho”, en Izkalotl. Periódico mensual, Órgano del
Movimiento Confederado de Anáhuak. 15 de septiembre de 1960. No. 2, Vol. 1, Año
1. p. 1.

Devenires 49 (2024) 121


Luciano Concheiro San Vicente

aparece mencionado como el director de la sección de historia del Mo-


vimiento. Por último, en una entrevista María Carmen Nieva, miembro
central del Movimiento y hermana de su fundador, contó que Rodolfo
F. Nieva era el abogado del Romerovargas Yturbide, lo cual indicaría que
existía una relación cercana entre ambos.49
Las publicaciones de Romerovargas Yturbide en Izkalotl, así como las
menciones a su obra, se detienen abruptamente a mediados de 1965.
Esta fecha coincide con la creación del Partido de la Mexicanidad, un
intento de Rodolfo Nieva por llegar a la Presidencia y crear un brazo
político-electoral del movimiento. Esta estrategia fue rechazada por va-
rios miembros del Movimiento y generó un cisma dentro movimiento
mexicanista. Todo indica que Romerovargas Yturbide decidió poner dis-
tancia con Nieva a raíz de esta decisión: estaba en desacuerdo con la idea
de participar en la lógica electoral y estaba más cerca de aquellos que
creían que el mexicanismo debía impulsar un cambio de mentalidad
mediante acciones como la educación –posición que se materializa con
la fundación del Centro de la Cultura Pre-Americana / Zemanahuak
Tlamachtiloyan años más tarde–.50
A partir de mediados de la década de 1960, los datos sobre la vida de
Romerovargas Yturbide son aún más escasos. Se sabe que, en enero de
1966, el Senado lanzó un concurso de “Ensayo Histórico-Político” sobre
el tema “La Cámara de Senadores de la República Mexicana”, en el cual
Romerovargas Yturbide obtuvo el premio principal. El trabajo ganador,
una historia de la cámara de senadores de México, fue publicado un año
más tarde como La cámara de senadores de la República mexicana. En este
libro, Romerovargas Yturbide realiza un análisis y una historia del senado
mexicano, cuyo origen rastrea a la Thahtocanechicolli, una de las asambleas
del sistema federalista de los pueblos indígenas del Valle de México.
Aparentemente, a finales de la década de 1960 Romerovargas Yturbi-
de trabajaba en el gobierno en un puesto burocrático poco importante
49
Entrevista de Lina Odena Güemes a María Carmen Nieva. 31 octubre de 1979
citada en Lina Odena Güemes. Movimiento Confederado Restaurador de la Cultura de
Anáhuac… p. 154.
50
Entrevista del autor a Sergio Ocelocoatl Ramírez, 19 agosto 2023.

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Entre el fascismo mexicano y el federalismo náhuatl...

–por lo que él mismo contó en una entrevista, como “jefe de departa-


mento”–.51 En esa época, se quejaba públicamente de no tener suficiente
tiempo para escribir y de sufrir penurias económicas.52 Esto desento-
na con el hecho de que, como se mencionó al inicio, provenía de una
adinerada y privilegiada familia tanto por parte de su padre como de
su madre. En la entrevista antes citada, María Del Carmen Nieva dio
una posible explicación a esta cuestión: “Filósofo, teólogo, historiador,
gente de prosapia porque la familia de donde venía era riquísima, pero
por sus tendencias lo desheredaron… Estaba muy mal, desde el medio
día se dedicaba a tomar… Saquearon su imprenta por una venganza.
El gobierno lo mandó matar, fue pura venganza porque la mexicanidad
hace temblar”.53 Señalaba dos cuestiones apuntadas previamente por Le-
mercier y sus seguidores: sus “tendencias”, es decir, su homosexualidad y
su alcoholismo.54 Pero menciona un elemento adicional, el cual es poco
probable y ninguna otra fuente menciona: que su participación en el
Movimiento de la mexicanidad desencadenó que el gobierno mexicano
lo reprimiera.
Aunque sus textos dejaron de aparecer en el periódico Izkalotl en
1965, lo cual permite suponer que se alejó del Movimiento Confederado
Restaurador de la Cultura del Anáhuac liderado por Rodolfo Nieva, hay
hechos que constatan que Romerovargas Yturbide no abandonó la causa
de la mexicanidad. Al final de su vida, en 1977, fue uno de los miem-
bros fundadores del Centro de la Cultura Pre-Americana / Zemanahuak
Tlamachtiloyan (“El lugar donde enseña la cultura de Anáhuak”). Esta
51
Armando Carlock. “Hombres en las Noticias. Ignacio Romerovargas Yturbide”, El
Nacional. 28 de octubre de 1969. La única otra información sobre el trabajo de Ro-
merovargas Yturbide es que de enero a junio de 1972 impartió la materia “Legislación
Tributaria Local y Municipal” en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional
Autónoma de México. Obtuve esta información mediante una solicitud a la Unidad
de Transparencia de la Universidad Nacional Autónoma de México (20 de septiembre
de 2023).
52
Idem.
53
Entrevista de Lina Odena Güemes a María Carmen Nieva. 31 octubre de 1979…
p. 154.
54
Fernando M. González. Crisis de fe. Psicoanálisis en el monasterio de Santa María de
la Resurrección, 1961-1968. México: Tusquets, 2011. p. 57.

Devenires 49 (2024) 123


Luciano Concheiro San Vicente

institución fue creada tras el Tercer Congreso Nacional de Bellas Ar-


tes y Humanidades, que fue promovido por el general José Guadalupe
Zuno Hernández, suegro del entonces presidente Luis Echeverría Ál-
varez.55 En este congreso, celebrado a finales de 1976, hubo una mesa
de trabajo titulada “Investigación Heterodoxa” en la cual participaron
Romerovargas Yturbide y otros personajes vinculados a los movimientos
de la mexicanidad como el mayista Domingo Martínez Paredes; el inge-
niero David Esparza Hidalgo, autor de varios libros sobre los sistemas de
cómputo indígenas; María del Carmen Nieva López (también conocida
como Izkalotzin Zepayehuatzin), profesora y creadora de un sistema de
enseñanza del náhuatl y hermana de Rodolfo Nieva; la pintora indige-
nista Estrella Newman; y Leopoldo (Polo) Rojas, danzante conchero,
entre otros.
Tras las discusiones sucedidas en esa mesa del congreso este grupo, al
cual se sumó el entonces periodista Miguel Ángel Mendoza Kuauhkoatl,
decidió crear en 1977 el Centro de la Cultura Pre-Americana / Zema-
nahuak Tlamachtiloyan con el propósito de investigar, preservar, defen-
der, difundir y enseñar sobre todas las culturas indígenas del continente,
aunque con especial atención a México.56 Comenzaron a impartir cursos
sobre temas como “matemáticas pre-cuauhtémicas”, “cultura y mentali-
dad Mexihkas”, filosofía maya y lengua náhuatl, así como clases de danza
ancestral o prehispánica y pintura indigenista. Además, realizaban cere-
monias inspiradas en las culturas indígenas en “centros cósmicos” como el
complejo arqueológico de Teotihuacán en fechas y horarios determinados.
Inspirados en los “calipullis”, se organizaron para reunir fondos y cons-
truir un puente sobre el río Cuahtlamongo en la Sierra Norte de Puebla.
Promovieron, a partir de 1979, hacer una “fiesta-homenaje para Cuauh-
témoc cada 23 de febrero en Ixcateopan, Guerrero, donde supuestamente
Eulalia Guzmán encontró en 1949 los restos del huey tlatoani mexica.57
55
Miguel Ángel Mendoza-KUAUHKOATL. Los Mexicas hoy. México: Editorial Ne-
kutik, 2007. pp. 21 y ss.
56
Entrevista del autor a Sergio Ocelocoatl Ramírez, 19 agosto 2023.
57
El tema de los supuestos restos de Cuauhtémoc encontrados en Ixcateopan, Gue-
rrero, ha generado significativas polémicas desde 1949. Al respecto, véase Mariana

124 Devenires 49 (2024)


Entre el fascismo mexicano y el federalismo náhuatl...

Un elemento importante es que construyeron redes internacionales con


otros movimientos indigenistas. En 1978 impulsaron el Primer Congreso
Nacional del Quinto Sol, así como el Primer Congreso Continental del
Quinto Sol, en los cuales participaron representantes de las naciones indí-
genas de Estados Unidos que eran parte del National Congress of Ameri-
can Indians.58 En 1980, participaron en el Primer Congreso Indio Suda-
mericano, organizado por el escritor peruano Guillermo Carnero Hoke,
líder del Movimiento Indio Peruano.
Romerovargas Yturbide publicó un último libro el año de 1978 con
un polémico título: Los Gobiernos socialistas de Anáhuac. Estudio basado
en las fuentes históricas.59 El texto era un resumen de su Organización
política de los pueblos del Anáhuac y, más allá del título, no explicitaba en
qué sentido se podía considerar socialista el sistema político indígena.
Un par de años después, en 1980, Romerovargas Yturbide murió. Su
obra, que en su momento recibió unas pocas reseñas y sobre todo que
fue comentada por miembros del Movimiento Confederado del Aná-
huac, hoy en día es prácticamente inconseguible. Circulan algunos frag-
mentos de ellas en páginas webs y en ediciones informales hechas por
grupos vinculados al movimiento de la mexicanidad.60
En suma, en términos esquemáticos, la vida de Romerovargas Yturbi-
de podría dividirse en cuatro períodos que a primera vista no tienen
nada en común, pero que en realidad tienen varios puntos de encuentro.
El primero de ellos fue el de sus años de niñez y formación temprana.
En un segundo se dedicó a estudiar derecho y ejerce la profesión de
abogado durante un breve tiempo. El tercero giró en torno a la religión
católica: se formó para ser sacerdote en Bélgica y Estados Unidos y, ya
siendo sacerdote, fundó dos monasterios en México. En el cuarto, que
Botey. “El enigma de Ichcateopan: Archivo mesiánico de la nación”, en El Espectro
Rojo. Libelo No. 1. México: Museo Universitario de Arte Contemporáneo-Universidad
Nacional Autónoma de México, 2010.
58
Miguel Ángel Mendoza-KUAUHKOATL. Los Mexicas hoy… pp. 35, 41.
59
Ignacio Romerovargas Yturbide. Los Gobiernos socialistas de Anáhuac. Estudio basado
en las fuentes históricas. México: Romerovargas Editores, 1978.
60
Un ejemplo es: Ignacio Romero Vargas Yturbide. Los gobiernos socialistas de Aná-
huac. México: Sociedad Cultural In Tlilli In Tlapalli, 2000.

Devenires 49 (2024) 125


Luciano Concheiro San Vicente

inicia cuando cuelga los hábitos, escribió y editó varias obras que for-
man parte del corpus del indigenismo de vanguardia latinoamericano y,
además, se vinculó con el Movimiento Confederado Restaurador de la
Cultura del Anáhuac y participó en la creación de organizaciones como
el Zemanauak Tlamachtiloyan.

3. Dictadura militarista o el fascismo mexicano

La primera obra publicada de Ignacio Romerovargas Yturbide que se


conoce está fechada en 1934. Es su tesis para obtener el grado de licen-
ciado en Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México y
lleva el título de “La Representación en Méjico” –la grafía del topónimo
escrita con “j”, gesto que solía asociarse con cierto conservadurismo de
raigambre hispanista–.61
La tesis efectuaba una virulenta crítica al sistema de democracia repre-
sentativo mexicano establecido en la Constitución de 1917, en la cual se
señalaba que “la soberanía nacional reside esencial y originalmente en el
pueblo” (Artículo 39). Romerovargas Yturbide argumentaba que la “sobe-
ranía popular” no existía y que, en realidad, era una ficción inventada por
un grupo político para mantenerse el poder. En sus palabras, la represen-
tación era “una ficción de la ley en virtud de la cual una persona toma el
lugar y ejerce las acciones y derechos de una o varias personas”.62 En una
búsqueda por generar estabilidad en momentos convulsos o revoluciona-
rios, lo que hacía la idea de soberanía popular y de la nación era encubrir
una concepción monárquica del gobierno (“se aceptan las cualidades del
rey sin rey, puesto que a éste se le constituye por una abstracción”).63
Según su perspectiva, en el caso de México, el grupo que triunfó en
la Revolución de 1910 estableció la idea de soberanía popular mediante
61
Ignacio Romerovargas Yturbide. “La Representación en Méjico”… Sobre la grafía
de México y el uso de la “j” o la “x”, véase: Alfonso Reyes. Con la x en la frente (algunas
páginas sobre México). México: Porrúa y Obregón, 1952.
62
Ignacio Romerovargas Yturbide. “La Representación en Méjico”… p. 68.
63
Ibid., p. 54.

126 Devenires 49 (2024)


Entre el fascismo mexicano y el federalismo náhuatl...

la Constitución de 1917 para poder ejercer el poder libremente, am-


parándose en la idea de que era el pueblo –otra “ficción legal”– quien
lo ostentaba.64 Sin embargo, las necesidades y voluntades de los repre-
sentados no se veían representadas.65 En ese sentido, era un sistema in-
eficaz: las personas votaban, pero más tarde eran traicionadas por sus
representantes. Señalaba que, si bien en México existía formalmente una
división tripartita de poderes, era el ejecutivo el que dictaba lo que debía
hacerse, a menudo recurriendo a facultades extraordinarias. El voto del
presidente o, en su defecto, del gobernador, era el único que terminaba
importando.66
Asumiendo una posición de corte esencialista sobre “lo mexicano”, Ig-
nacio Romerovargas Yturbide afirmaba que el problema fundamental era
que la Constitución de 1917 había tomado ideas provenientes de otros
países y no tomaba en cuenta la cultura mexicana. Escribía al respecto:

La representación en la forma actual de nuestra Constitución, presupone cierta


cultura que no poseemos, por lo que no debemos empeñarnos en querer vivir fuera
de nuestra realidad; debemos adaptar las instituciones a nuestro medio, que tomen
en cuenta nuestra ignorancia, nuestra pereza, soberbias, nuestras tendencias revol-
tosas; etc.; en suma, nuestra propia situación, importando de otras naciones solo
aquello que sea adaptable a nuestras circunstancias para sacar el mayor provecho
de ellas en beneficio propio, sin tomar nada que nos pueda dañar.67

Siguiendo estas ideas, Ignacio Romerovargas Yturbide sugería que


en México debía realizarse una reforma que adaptara lo jurídico a la
realidad existente. Se tenían que tomar en cuenta lo que Alfonso Caso
llamaba las “funciones mentales colectivas”, es decir, una mentalidad de
un grupo de personas configurada por el medio geográfico en el cual
viven.68 La descripción sobre el carácter de los mexicanos realizado por
64
Ibid., p. 51.
65
Ibid., p. 179.
66
Ibid., p. 190
67
Ibid., p. 220.
68
Alfonso Caso. Sociología. México: Editorial Polis, 1940 citado en Ignacio Romero-
vargas Yturbide. “La Representación en Méjico”… p. 224.

Devenires 49 (2024) 127


Luciano Concheiro San Vicente

Romerovargas Yturbide partía de una serie de estereotipos racistas –los


cuales contrastan con su obra posterior, en particular en relación con
sus opiniones sobre las culturas indígenas–. Señalaba que México vivía
desde el siglo xvi en una “Edad Media” debido al encuentro entre in-
dígenas y españoles o, como él lo describía, “de la unión de dos razas
absolutamente distintas, como se tratase de la fusión de individuos de
distintos planetas”.69 Creía que el encuentro de estas dos culturas fue
negativo y dio lugar a un carácter marcado por la pereza y la soberbia
–según él, “dentro de la gama del mestizaje, mayor pereza a medida que
nos acercamos al elemento indígena, y mayor soberbia si al español”–.70
Romerovargas Yturbide enfatizaba que, más allá de los intentos por im-
poner una lengua (el español) y una religión (la católica), no existía un
mestizaje total o “un conjunto homogéneo”.71 De hecho, le parecía que
México se caracterizaba por su promiscuidad y desigualdad, por una au-
sencia de homogeneización (racial, geográfica, económica y educativa).72
Ignacio Romerovargas Yturbide proponía impulsar una reorganiza-
ción del Estado: sustituir el sistema representativo mexicano, que para él
no era otra cosa que un despotismo disfrazado de democracia, por una
dictadura militarista.73 Esta dictadura estaría encabezada por “un hom-
bre fuerte razonable”, quien ejercería la soberanía de forma absoluta,
aunque respetando a los grupos y asociaciones, así como los derechos
de los individuos (los cuales se establecerían en una “Carta Fundamen-
tal”).74 La dictadura, que no sería hereditaria bajo el principio de que el
talento y el derecho a gobernar no pueden heredarse de una persona a
otra, buscaría realizar una distribución equitativa de la riqueza, pero sin
“oprimir conciencias ni inmiscuirse en las esferas de las agrupaciones”.75
El dictador, que ostentaría un “poder soberano y absoluto”, estaría apo-
69
Ignacio Romerovargas Yturbide. “La Representación en Méjico”… p. 225.
70
Ibid., p. 226.
71
Ibid., p. 24.
72
Ibid., pp. 226 y ss.
73
Ibid., p. 227.
74
Ibid., pp. 237-238, 258.
75
Ibid., p. 242.

128 Devenires 49 (2024)


Entre el fascismo mexicano y el federalismo náhuatl...

yado por un Consejo Técnico Supremo de las Agrupaciones o Guildas,


compuesto por especialistas de distintas áreas cuya labor sería de dirimir
los conflictos entre las distintas asociaciones de la sociedad mediante
asambleas plenarias.76 Citando el caso de la Alemania nazi como un
ejemplo “admirable” de cómo el militarismo podía generar una solidari-
dad nacional, planteaba la necesidad de erradicar el ejército permanente
y, en su lugar, impartir una educación militar a todas las personas para
así establecer una homogeneidad entre los mexicanos.77
Romerovargas Yturbide se oponía al individualismo propio del libe-
ralismo: afirmaba que el mejor sistema para organizar al Estado y a la
sociedad era el guildismo, un corporativismo que retomaba la idea de las
guildas medievales o asociaciones de trabajadores, y que proponía que
el Estado no era el único “poder orientador”, sino que existían varios
otros.78 Así, apuntaba que, siguiendo una teoría pluralista que reconocía
que las sociedades estaban conformadas por múltiples grupos soberanos,
seguía proponiendo que se mantuviera el principio de soberanía, pero ya
no basada en los individuos sino en las agrupaciones.
La idea de dictadura mexicana esbozada por Romerovargas Yturbide
estaba claramente vinculada al corporativismo, el cual planteaba que la so-
ciedad tenía que organizarse a partir de corporaciones o asociaciones (por
ejemplo, las iglesias, las universidades, los sindicatos, etcétera). Esta doctri-
na política y social, que se posicionaba como una alternativa tanto al libe-
ralismo como al socialismo, estaba en boga en el período de entreguerras,
momento en el cual Romerovargas Yturbide estaba escribiendo su tesis.
También podía verse una influencia directa de los regímenes dicta-
toriales europeos que surgieron tras la Primera Guerra Mundial y, en
particular, con los líderes. En su tesis se lee:

Después de la gran crisis producto la Guerra Europea, en que los sistemas que los
liberales hasta entonces creyeron eficaces se vio que no produjeron efectos satis-

76
Ibid., p. 263. También mencionaba que existiría un sector judicial, sobre el cual no
daba mayores detalles.
77
Ibid., pp. 241-242.
78
Ibid., pp. 99, 247.

Devenires 49 (2024) 129


Luciano Concheiro San Vicente

factorios, entonces, repetimos, cada vez más se tuvo fe en la posibilidad de que


una persona de talento, con aptitudes y en condiciones especiales, pudiera salvar
la situación; de aquí la fe ciega del pueblo alemán hacia Hitler, de Austria con
Dollfuss, de Italia con Mussolini y de Estados Unidos con Roosevelt; pero en estos
países está la dictadura y no el despotismo como en el nuestro, lo cual es distinto.
La dictadura se lleva a efecto uniendo fuerza y razón, en tanto que en el despotis-
mo priva la fuerza.79

Esta cita es relevante no sólo porque muestra que, problemáticamen-


te, Romerovargas Yturbide veía como referentes para México a regímenes
como el de la Alemania nazi o la Italia fascista, sino también porque deja
entrever la diferencia que establecía entre el despotismo, que le parecía un
sistema negativo, y la dictadura, que entendía como un sistema positivo.
El despotismo, según su definición, “consiste en ejercer determinada per-
sona (o facción demagógica) facultades omnímodas, apoyada tan sólo en
la fuerza”.80 En cambio, la dictadura es “la concentración del poder en la
persona de un dictador legítimo (cuando menos legitimado por el consen-
timiento de la conciencia colectiva)”, el cual debe “tomar en cuenta los
intereses de todos los grupos y reconocerles su propia soberanía”.81 En su
visión, los dictadores emprendían audaces acciones históricas e impulsa-
ban el desarrollo material de sus pueblos, mientras que los déspotas solían
ser despiadados criminales: “Vivos ejemplos de ello son César y Bismarck,
de los primeros, y Nerón y Diocleciano de los segundos”. Y, refiriéndose a
la situación del México de mediados de los años treinta, continuaba: “pero
no, no hay que desesperar ni ser pesimista porque estamos en pleno des-
potismo; bástenos recordar que después de Nerón y Diocleciano apareció
Constantino”.82
La adopción de un sistema dictatorial militarista, creía Romerovargas
Yturbide, era congruente con la cultura y la historia de México, en la
cual habían proliferado las autocracias. Señalaba al respecto: “en Méjico
podemos decir que todo hace respirar imperialismo, dictadura, tiranía o
79
Ibid., p. 239.
80
Ibid., p. 259.
81
Idem.
82
Ibid., p. 239

130 Devenires 49 (2024)


Entre el fascismo mexicano y el federalismo náhuatl...

despotismo, queramos o no; por esto el Anáhuac ha sido y es esencial-


mente un país de imperios, desde los toltecas hasta la llamada dinastía
revolucionaria de Agua Prieta”.83 En este sentido, si se instauraba una
dictadura militarista en México, se reestablecería una continuidad que
se remontaba a la época precolonial:

Desde antes de Moctezuma Ilhuicamina hasta la fecha, a pesar de las importacio-


nes de teorías modernísimas extranjeras, nuestra vida política ha dependido de una
dictadura militar, ayudada para ejercer el Gobierno, por caciques igualmente abso-
lutistas que el jefe militar, apellidado ya emperador, ya virrey, caudillo, presidente
o jefe de la revolución, para el caso es lo mismo un nombre que otro.84

En un texto que fue publicado póstumamente, el filósofo francés


George Bataille escribió acerca de un encuentro pasajero que tuvo, más
o menos en la misma época en la cual Ignacio Romerovargas Yturbide
estaba escribiendo su tesis de licenciatura, con el poeta Antonin Artaud.
Según rememoraba, una tarde se encontraron por casualidad en las calles
de París, cerca de los Jardines de Luxemburgo: “me estrechó enérgica-
mente la mano. Era la época en que yo intentaba tener una actividad po-
lítica. Me dijo sin preámbulos: ‘Supe que está planeando grandes cosas.
Créame: ¡debemos hacer un fascismo mexicano!’. Y se fue sin insistir”.85
A su manera –y sin saberlo–, Ignacio Romerovargas Yturbide estaba
siguiendo la directriz dada por Artaud a Bataille. En su tesis de licen-
ciatura, presentada en 1934, dio forma a un fascismo mexicano: una
dictadura militarista de corte corporativista encabezada por un hombre
fuerte, la cual estaba vinculada a una larga tradición autocrática que se
remontaba al Imperio mexica.

83
Ibid., p. 241.
84
Ibid., p. 242.
85
George Bataille. “El surrealismo al día”, en Georges Bataille y Michel Leiris. Inter-
cambios y correspondencias. 1924-1982. Buenos Aires: El cuenco de plata, 2008. pp.
58-59.

Devenires 49 (2024) 131


Luciano Concheiro San Vicente

4. Federalismo náhuatl

Pasaron más de dos décadas después de que presentara su tesis de licen-


ciatura, la mayor parte de las cuales las dedicó al sacerdocio católico,
para que Ignacio Romerovargas Yturbide publicara su siguiente obra:
Organización política de los pueblos de Anáhuac, publicada en 1957 por
Libros Luciérnaga, su propia editorial.86 En estos años, su pensamiento
sufrió cambios profundos, aunque también pueden observarse ciertas
continuidades como la crítica a la democracia representativa y la bús-
queda por encontrar un sistema político-jurídico que respondiese a la
historia y características específicas de la sociedad mexicana.
Organización política de los pueblos de Anáhuac es un estudio sobre el
“derecho constitucional mexicano” y, más específicamente, sobre “de-
recho autóctono”, entendido como el sistema jurídico de los pueblos
indígenas nahuas que habitaban el Valle del Anáhuac antes de la coloni-
zación europea. Romerovargas Yturbide afirmaba que, para estudiar la
política y el derecho, no podía recurrirse exclusivamente a la filosofía po-
lítica, que se dedica a pensar de forma teórica aquello que constituye la
actividad política, o a la ciencia empírica de la política, que copiaba los
métodos de las naturales y buscaba establecer clasificaciones abstractas
sobre las distintas formas de gobierno. Partiendo de las ideas historicistas
de G.W.F. Hegel y Benedetto Croce, argumentaba que la manera para
conocer las actividades humanas, y en concreto los ámbitos de la política
y el derecho, debía emplearse la disciplina de la historia, que operaba
tanto teórica como prácticamente y permitía conocer el pensamiento
humano convertido en acción.87 En síntesis: para conocer el derecho
constitucional mexicano no se tenía que hacer un estudio teórico ni uno
sociológico, sino uno histórico.
Siguiendo lo anterior, Romerovargas Yturbide pensaba que, para en-
tender el sistema federal mexicano, no bastaba con estudiar la historia
desde la primera Constitución de México promulgada en 1824, pero
86
Ignacio Romerovargas Yturbide. Organización política de los pueblos de Anáhuac.
México: Libros Luciérnaga, 1957.
87
Ibid., p. 19.

132 Devenires 49 (2024)


Entre el fascismo mexicano y el federalismo náhuatl...

tampoco desde la Constitución de Cádiz de 1812 o desde la Consti-


tución de los Estados Unidos de 1787 o desde la Revolución francesa
de 1789. Se debía comenzar, más bien, en la época prehispánica. Esto
se debía a que tanto la política como el sistema jurídico del México del
siglo xx tenían su origen en la organización política (y jurídica) que los
pueblos de Anáhuac tenían antes de la colonización española sucedida
en el siglo xvi.88 Decía Romerovargas Yturbide: “Por más que los prin-
cipales autores de derecho constitucional se empeñen en hurgar docu-
mentos e instituciones romanas, medievales y españolas, nunca lograrán
comprender el estado actual de nuestras instituciones políticas mientras
no acudan también al estudio de nuestras instituciones aborígenes”.89
La fuente de dos de los rasgos fundamentales del federalismo mexica-
no, la distribución territorial y el reconocimiento de las autonomías lo-
cales, era la organización política indígena precolonial. Tras la conquista,
los españoles tuvieron que retomar la organización territorial indígena
y reconocer las autonomías locales existentes. Posteriormente, en el si-
glo xix, los constituyentes retomaron la organización territorial colonial.
Por esto, la organización territorial del México moderno, aunque sufrió
cambios importantes a lo largo del tiempo, tiene “sus raíces en la distri-
bución primitiva de Anáhuac”.90
El argumento Romerovargas Yturbide iba más allá. No sólo concluía
que “la vida política mexicana y su derecho constitucional tienen sus fuen-
tes y raíces en el derecho autóctono”, sino que “dichas fuentes no son sim-
ples antecedentes causales, o curiosos, de nuestra vida política, y por ello,
sin tener mayor interés que su recuerdo histórico, sino, por el contrario,
88
Romerovargas Yturbide señalaba que se enfocaba en lo que denominaba “Estado
Mexicano”, y no en otros sistemas políticos de Mesoamérica como la Liga de Maya-
pán, “por ser el que mejor conocemos, por ser además, el que predominaba en estas
tierras en el momento de la invasión española, y porque su estructura ofreció mayo-
res resistencias al usurpador. A final de cuentas, la cultura náhuatl es la que alcanzó
mayor influjo tanto entre nosotros como en ánimo de los invasores al emprender la
obra de reorganización de nuestra patria al modo europeo y particularmente español”.
Ignacio Romerovargas Yturbide. Organización política de los pueblos de Anáhuac… pp.
163-164.
89
Ibid., p. 139.
90
Ibid., p. 140.

Devenires 49 (2024) 133


Luciano Concheiro San Vicente

siguen constituyendo una realidad operante entre nosotros”.91 En la polí-


tica y las leyes del México del siglo xx existían incontables “supervivencias
indígenas”.92 Bajo esta perspectiva, que se alejaba de las concepciones pro-
gresivas y lineales de la historia, la organización política de los pueblos del
Anáhuac no se trataba del pasado remoto, sino del presente.
Estas supervivencias indígenas o “fuerzas latentes” hacían que México
y otros países de América, al igual que China, fueran países singulares,
cuyas problemáticas no pueden ser resueltas con las teorías jurídicas es-
bozadas en Occidente. En palabras de Romerovargas Yturbide:

China y América presentan a la humanidad otros desarrollos de la cultura que es


preciso aquilatar y considerar, no con mera curiosidad arqueológica, sino con el
debido respeto que se merecen, ya que a pesar de la lucha de aniquilamiento que
produjo el comercio de culturas, en dichas regiones subsisten fuerzas latentes que
presentan aspectos singulares, cuyos problemas exigen diferente solución, y trato
diferente al adoptado por el derecho occidental.93

Para Romerovargas Yturbide estaba claro que los pueblos del Aná-
huac habían construido una organización política y jurídica original, ra-
dicalmente distinta a las existentes en Europa y otras partes del mundo.
Por ello, resultaba un sinsentido querer analizarla, como hacían un gran
número autores, queriendo empleando las categorías y principios del
derecho grecorromano.94 En concreto, criticaba a antropólogos como
Adolph Bandelier, Charles Jean Marie Letourneau o George Clapp Vai-
llant por afirmar que en las instituciones indígenas existían “ideales que
ni siquiera concibieron y que, por ende, menos podrían perseguir, tales
como los ideales democráticos de Pericles o de Platón, o, para algunos,
los de Washington”.95
Los conceptos del castellano, según Romerovargas Yturbide, no fun-
cionan para describir adecuadamente las instituciones jurídicas indíge-
91
Ibid., p. 405.
92
Ibid., p. 141.
93
Ibid., pp. 138-139.
94
Ibid., p. 160.
95
Ibid., p. 146.

134 Devenires 49 (2024)


Entre el fascismo mexicano y el federalismo náhuatl...

nas. Se trata de un problema radical de traducibilidad. Nociones propias


de la tradición política occidental como reino, imperio, rey, emperador
o soberanía no funcionaban para describir la realidad indígena precolo-
nial. Y, a su vez, no existían términos en el castellano que describieran
conceptos fundamentales del sistema político del Anáhuac como hueyt-
latoani (“gran ministro de la palabra”) o cihuacóatl (“gemela en el poder
o serpiente mujer”). Lo que debía hacerse era conservar los términos
originales en náhuatl o utilizar términos del castellano explicando que
el significado específico que tenían dentro de la ideología de los pueblos
indígenas.96
Sin embargo, para Romerovargas Yturbide, la dificultad para conocer
el sistema político de los nahuas no solamente radicaba en un proble-
ma de traducibilidad. Existía una complicación de índole ideológica:
la cultura nahua era original y radicalmente distinta a la occidental, lo
cual implicaba la necesidad de entenderla de forma integral y en sus
propios términos: “exige la necesidad de plegar nuestro espíritu a una
realidad que se presenta como diferente a nuestra propia ideología”.97
Otro impedimento sustancial era que los conquistadores españoles des-
truyeron tanto el sistema oral como los códices (el “sistema de pinturas
jeroglíficas”), dos formas complementarias mediante las cuales los na-
huas transmitían sus tradiciones de una generación a otra.98 Debido a
esto, la mayoría de las fuentes disponibles sobre el tema eran las creadas
por europeos, las cuales estaban mediadas por su perspectiva.99
Para superar estos obstáculos epistemológicos, por un lado, se tenía
que evitar el “sociologismo” de raigambre positivista, que al generar es-

96
Ibid., p. 143.
97
Ibid., p. 144.
98
Romerovargas señalaba que, aunque la conquista española había destruido el sis-
tema de transmisión oral, se habían mantenido vivas una serie de leyendas de origen
precolonial hasta el presente. Daba como ejemplos, entre otros, las leyendas de la
Coatlicue, de la Llorona y de los nahuales. Ignacio Romerovargas Yturbide. Organiza-
ción política de los pueblos de Anáhuac… p. 150.
99
En trabajos posteriores, Romerovargas Yturbide realizó una crítica más detallada en
torno a la validez de los testimonios de los soldados-cronistas, en concreto de Bernal
Díaz del Castillo.

Devenires 49 (2024) 135


Luciano Concheiro San Vicente

quemas y abstracciones imposibilitaba la comprensión cabal de concep-


tos centrales del pensamiento indígena como el de “calpulli”. Por el otro,
había que evitar lo que Romerovargas Yturbide llamaba el “jurismo a
ultranza”, el cual es puesto en práctica por todo aquel estudioso que
“pretende encontrar en instituciones ajenas las mismas características de
las suyas propias, por lo que no tiene empacho en aplicarles el mismo
nombre usado en sus propias instituciones”.100 En resumidas cuentas, si
se querían conocer las ideas políticas y jurídicas de los pueblos del Aná-
huac, había que acercarse a ellas sin ideas preconcebidas y sin emplear
esquemas creados para describir realidades de otras partes del mundo.101
Organización política de los pueblos de Anáhuac lo que hacía, preci-
samente, era analizar y reconstruir históricamente el sistema político y
jurídico que existía en lo que hoy llamamos México antes de la coloni-
zación europea del siglo xvi. Según Romerovargas Yturbide, se trataba
de lo que denominaba “Federalismo náhuatl”, el cual estaba basado en
un régimen de autonomías locales y regionales cohesionado mediante
por un conjunto de instituciones jurídicas y económicas.102 En términos
concretos, en el caso de los pueblos del Anáhuac, funcionaba como una
“Confederación federada”, es decir, como una “una federación de regio-
nes y señoríos, supeditada a una confederación de Estados independien-
tes entre sí, pero íntimamente unidos en el ejercicio del gobierno”.103
La organización política de los pueblos de Anáhuac estaba confor-
mada, en primera instancia, por el calpulli, una organización que fun-
cionaba como base económica y social del sistema en su conjunto.104
100
Ignacio Romerovargas Yturbide. Organización política de los pueblos de Anáhuac…
p. 157.
101
Romerovargas Yturbide afirmaba que varios autores habían logrado superar las di-
ficultades interpretativas existentes: Joaquín García Icazbalceta, Manuel Orozco y Be-
rra, Luis González Obregón, los hermanos Antonio y Alfonso Caso y Eulalia Guzmán.
Ignacio Romerovargas Yturbide. Organización política de los pueblos de Anáhuac… p.
153.
102
Ignacio Romerovargas Yturbide. Organización política de los pueblos de Anáhuac…
p. 399.
103
Ibid., pp. 384, 401.
104
“La Reforma Agraria ha tenido la virtud de reconstruir y vivificar la verdadera cel-
dilla social mexicana; la comunidad local”. Ibid., p. 187

136 Devenires 49 (2024)


Entre el fascismo mexicano y el federalismo náhuatl...

Como sintetizó Romerovargas Yturbide en una breve obra que dedicó al


tema, el calpulli tenía cinco características fundamentales: la autonomía
(“su gobierno dictaba sus particulares normas basadas en las costum-
bres locales”); la autarquía (“poseía un gobierno propio emanado de sus
miembros conforme a las normas particulares establecidas”); la autosufi-
ciencia (“podía bastarse a sí mismo con sus propios recursos económicos
ya fueran agrícolas o industriales y humanos”); la territorialidad (“nece-
sitaba poseer en propiedad soberana una fracción del territorio rural o
urbano”); y la federalidad (“formaba parte de una unión regional que la
incorporaba a la gran entidad del Estado”).105
Otro rasgo distintivo del calpulli era su régimen de propiedad. Tanto
las tierras cultivables como los bienes inmuebles eran propiedad comu-
nal. No existía la idea de propiedad privada, o al menos no como estaba
planteada en el derecho romano –como jus utendi, fruendi et abutendi,
esto es, como derecho de uso, gozo y consumo–. En el calpulli, en tér-
minos individuales, sólo existía la posesión:

Los bienes, para el indígena, responden a las necesidades de la colectividad, por lo


que ésta es la que determina su destino de acuerdo con el principio económico de
conveniencia social e individual. Por consiguiente, el derecho de propiedad, en toda
su plenitud y a través de todos los tiempos, pertenece a la sociedad; a los individuos
corresponde tan sólo la posesión, con las modalidades establecidas por la tradición,
pudiendo los particulares acrecentar sus posesiones en proporción con los servicios
prestados a la comunidad.106

El gobierno del calpulli funcionaba mediante asambleas, la cuales re-


presentaban la voluntad popular. Las decisiones no se tomaban votando,
sino por medio de la discusión. Operaba, en este sentido, un derecho
consuetudinario basado en las costumbres y tradiciones, muchas cuales
provenían de un pasado remoto. En este sentido, “no era pues la lógica
personalista, la que resolvía los conflictos jurídicos entre los indígenas,
105
Ignacio Romerovargas Yturbide. El Calpuli de Anáhuac. Base de nuestra organiza-
ción política… pp. 6-7.
106
Ignacio Romerovargas Yturbide. Organización política de los pueblos de Anáhuac…
p. 178.

Devenires 49 (2024) 137


Luciano Concheiro San Vicente

sino la voluntad general, expresada en la tradición”.107 La voluntad, expli-


caba Romerovargas Yturbide:

No procede como manifestación de un deseo caprichoso del individuo, sino por ad-
hesión o abstención a, o, de una voluntad superior colectiva, que actúa por tradición,
no por voluntad individual o votación (un hombre se engaña, todos es difícil que
se engañen) sino por la eliminación de problemas y dificultades, pero con estricto
apego al orden establecido.108

Además de las asambleas, los calpullis tenían un consejo conformado


por un grupo de “ancianos, prudentes o indios cabezas”.109 Ellos se en-
cargaban de repartir las tierras, trabajos (o faenas) y tributos, así como
de elegir a los funcionarios y a las dos personas que fungirían como ad-
ministrador (calpullec) y como ejecutivo (tecuhtli).
En segunda instancia, en la organización política de los pueblos de
Anáhuac existían una serie de provincias o regiones –en total, sumaban
38–, las cuales estaban compuestas por varios calpullis. Cada una de éstas
seguía una lógica tradicionalista basada en las costumbres y creencias. Se
regían por un consejo regional, en el cual participaban representantes
de los calpullis y estaba encabezados por un tlatoani (“ministro de la pa-
labra”). Se respetaba la autonomía de cada uno de los calpullis, aunque
existían pactos (militares, laborales y económicos) que los aglutinaban.
A su vez, cada región y provincia, aunque tributara a la Confederación,
era autónoma en términos políticos, jurídicos y religiosos.110
En tercera instancia, estaba la “Confederación Federal de Anáhuac”,
que constituía núcleo centralizador que, imponiendo una fuerza cen-
trífuga, permitió que se estableciera el control de un extenso territorio
sin dejar de respetar las autonomías locales. Como explica Romerovar-
gas, “frente a la organización dispersa de los calpullis (…) los mexicanos
opusieron un fuerte núcleo de centralización militar y comercial, ubica-

107
Ibid., p. 177.
108
Idem.
109
Ibid., p. 182.
110
Ibid., pp. 189 y ss.

138 Devenires 49 (2024)


Entre el fascismo mexicano y el federalismo náhuatl...

do en un lugar poco apetecible pero inexpugnable”.111 El federalismo


indígena, que era original y distinto al occidental, era un “sistema de
conjunción y separación de poderes locales supervisados por un poder
general”.112 Por eso, la Confederación Federal de Anáhuac no fue “una
simple Confederación de Estados independientes, sino que fue más bien
una organización superior y original, una “Confederación Federal”, Esta-
do federal de tres Estados conjuntos con múltiples provincias y señoríos
incorporados”.113
La Confederación Federal de Anáhuac se regía por un gobierno
conformado por tres Estados (México, Tezcoco y Tlacopan), los cua-
les estaban unidos por una lógica honorífica (aunque también militar,
económica y política). Cada uno de estos Estados tenía su propia for-
ma de gobierno, con su estructura y funcionarios, y una ciudad estatal:
México-Tenochtitlan, Tezcuco-Aculhuacan y Tlacopan-Tecpanohuayan.114
Sobre ellos, funcionaban una serie de organismos que se encargaban
del funcionamiento de la Confederación Federal. Por un lado, estaba
el Tlatocan o Consejo Supremo del Estado mexicano, un tribunal que
funcionaba con una asamblea general conformada por doce tlatoanis
o tecuhtlatoques, la cual se apoyaba de varias salas o comisiones que se
encargaban de preparar los temas que debían discutirse y resolverse en
el pleno.115
Por otro lado, estaba la Junta Suprema del Estado, la cual estaba com-
puesta por dos jefes supremos: el tlatoani, que funcionaba como poder
ejecutivo, y el cihuacótal, que operaba como poder organizador o admi-
nistrativo.116 Estos dos personajes nunca actuaban de forma individual:
111
Ibid., p. 196.
112
Idem.
113
Ibid., p. 217.
114
Idem.
115
Ibid., p. 310.
116
Esta doble autoridad seguía una concepción dual: “el tlatoani, poder macho, pre-
ponderantemente ejecutivo, pero siempre, cabeza o jefe (que es equivalente) de fami-
lia, se completa con el poder hembra del cihuacótal, madre de los mantenimientos,
encargada de nutrir a sus hijos, organizar la producción y disponer de los beneficios
que reportan las ganancias del macho”. Ibid., p. 346.

Devenires 49 (2024) 139


Luciano Concheiro San Vicente

eran “cosoberanos con funciones perfectamente determinadas por la tra-


dición”.117 El pensamiento político indígena, para prevenir los caprichos
individuales, tenía un concepto dual del poder (y no, como en el caso
de los teóricos occidentales como Montesquieu, unitario o trinitario).118
Finalmente, estaba el Consejo Supremo de la Confederación Fede-
ral de Anáhuac, que lo integraban los tres tlatoanis (también llamados
“Grandes Chichimecas”) de México, Tezcoco y Tlacopan. Entre otras co-
sas, este Consejo decidía las obras colectivas (acueductos, caminos, diques
o templos), establecía la distribución de los tributos, resolvía temas reli-
giosos y de legislación, organizaba el comercio, la guerra y los pactos de
paz y atendía los grandes problemas comunitarios (pestes, hambrunas o
inundaciones).119
La organización de los pueblos del Anáhuac funcionaba por medio de
múltiples asambleas, las cuales seguían un orden jerárquico. Por una par-
te, estaban las asambleas de los calpullis y de las regiones, que operaban
a un nivel local. Por otra, estaban las asambleas generales o del Estado.
Aquí se incluían los plebiscitos, que constituían pactos fundamentales o
interestatales, las asambleas que concentraban a grupos específicos (por
ejemplo, los pillis o los comerciantes); las asambleas que trataban sobre
un tema en concreto (aquellas sobre la juventud y su educación, religión
o ciencia); las asambleas administrativas y militares; el Tlatocan o “asam-
blea soberana”; la Junta Suprema del Estado; y el Consejo Supremo de
la Confederación Federal de Anáhuac.120 El Estado mexicano, la federa-
ción, estaba organizado bajo una lógica colectiva:

A cada eslabón de todas y cada una de las jerarquías, entreveradas entre sí, estaba
una asamblea para regular el movimiento ascendente o descendente de las mismas, y
determinar o circunscribir los impulsos individuales, todo admirablemente dispuesto
para el desarrollo del Estado, dentro del respeto a la tradición y a un orden de derecho.121

117
Ibid., p. 326.
118
Ibid., p. 145.
119
Ibid., p. 350.
120
Ibid., p. 319.
121
Ibid., p. 326.

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Entre el fascismo mexicano y el federalismo náhuatl...

En tiempos recientes, la potencia política de la asamblea ha sido en-


fatizada por distintas teóricas como Judith Butler –e incluso defendida
en ciertos medios de comunicación progresistas–.122 De cierta manera,
Romerovargas Yturbide es un ejemplo temprano de esta tradición inte-
lectual y se distingue porque piensa la asamblea a partir del caso de los
pueblos del Anáhuac. De hecho, insistía que la asamblea era un “me-
canismo propio y original” de los pueblos indígenas, que se diferencia-
ba de los distintos sistemas políticos occidentales (por eso resultaba tan
difícil definir la organización política nahua con categorías concebidas
para la realidad europea). Romerovargas Yturbide recuperaba la crítica a
la representación entendida como ficción jurídica que había esbozado en
su tesis de licenciatura y elogiaba la asamblea como método alternativo:

A diferencia del sistema europeo, en el que la voluntad personal usurpa o suplanta


al querer colectivo mediante el apartado de una elección, produciendo la “fic-
ción jurídica” denominada “representación”, en la que el representante actúa en
el futuro a propia guisa y antojo, pero a nombre ajeno, o sea desprovisto de toda
responsabilidad; en el sistema indígena, en cambio, la voluntad personal se disuel-
ve en el querer colectivo; los casos se resuelven de acuerdo con la tradición y con
ellos la desarrollan; el individuo no es el representante del pueblo, la asamblea es la
que “representa” y es el querer colectivo, cuyos miembros definen y forman dicha
voluntad, como custodios decididos de las costumbres de la comunidad. Es la
comunidad jurídica manifestada en actos.123

Las asambleas constituían un “cerebro colectivo”.124 De esta mane-


ra, permitían el funcionamiento óptimo de un sistema de organización
política que permitía la expresión y desarrollo pleno y armónico de la
voluntad colectiva.
La organización política de Anáhuac descansaba sobre un sofisticado
sistema tributario, gracias al cual se establecían los nexos entre la Confe-
122
Judith Butler. Cuerpos aliados y lucha política. Hacia una teoría performativa de la
asamblea. Barcelona: Paidós, 2017; Eva Talmadge. “Citizens’ assemblies: are they the
future of democracy?”, en The Guardian. 1 febrero 2023.
123
Ignacio Romerovargas Yturbide. Organización política de los pueblos de Anáhuac…
p. 316.
124
Ibid., p. 316.

Devenires 49 (2024) 141


Luciano Concheiro San Vicente

deración y las distintas regiones. Existían tres tipos de impuestos. El pri-


mero, el don gratuito, una especie de generoso homenaje que los indíge-
nas daban de forma voluntaria a las autoridades. El segundo, los servicios
personales que todas las personas tenían que aportar obligatoriamente a
la comunidad local, los cuales variaban dependiendo de su jerarquía y las
necesidades sociales (este tipo de impuesto se había mantenido hasta el
siglo xx en la forma de “tequios” o “faenas” que los indígenas tenían que
realizar en sus comunidades). En tercer lugar, estaba el tributo, el cual era
pagado colectivamente y en especie.125
Tanto por el régimen de bienes que existía, el cual estaba basado en
la propiedad comunal, como por el sistema de remuneración y porque
se realizaba una redistribución de la riqueza pública, el régimen eco-
nómico de los pueblos del Anáhuac se asemejaba al que promovían los
primeros cristianos –antes de que la Iglesia Católica adoptara “el siste-
ma de explotación del imperio romano”–.126 Para explicar este régimen
que tiene ecos con la forma de vida franciscana descrita por el filósofo
Giorgio Agamben, Romerovargas Yturbide citaba una serie de frases que
afirmaba provenían de los Hechos de los Apóstoles.127 “Al cumplirse, pues,
los días de Pentecostés, estaban unánimemente unidos”. “No había entre
ellos quien considerase como suyo lo que poseía, sino que tenían todas
las cosas en común”; “No había entre ellos persona necesitada”. Y, por
último, una versión de la afamada frase usada por Karl Marx en su Críti-
ca del programa de Gotha: “Dábase a cada cual según sus necesidades”.128
Los indígenas –que según Romerovargas Yturbide se distinguían por
su “virtud, continencia, sobriedad, pobreza, sufrimiento, sacrificio, pa-
ciencia y desprendimiento”– encarnaban el “espíritu evangélico” incluso
mejor que los misioneros católicos europeos. Pero lo más importante es
que no buscaban seguir el principio individualista de “dar a cada cual lo

125
Ibid., p. 356.
126
Ibid., p. 376.
127
Ibid., p. 378.
128
Karl Marx escribió: “¡De cada cual, según sus capacidades; a cada cual según sus
necesidades!”. Karl Marx. Crítica del programa de Gotha. Pekín: Ediciones en Lenguas
Extranjeras, 1979.

142 Devenires 49 (2024)


Entre el fascismo mexicano y el federalismo náhuatl...

suyo” (suum cuique tribuere) como dictaba el derecho romano, sino que
seguían el principio colectivista del cristianismo primitivo que indicaba
“dar a cada cual según sus propias necesidades”.129
Como se mencionó anteriormente, de acuerdo con Romerovargas
Yturbide, para los habitantes de los pueblos del Anáhuac lo más im-
portante era la colectividad y no los individuos. Su concepto de la vida
era integral: en lugar de hacer “de cada cabeza un mundo”, hacían “de
todas las cabezas un sólo mundo”.130 Al contrario de los occidentales,
que seguían una egoísta “cultura del ahorro” basada en la acumulación,
los indígenas tenían una “cultura del esfuerzo y de servicio” profun-
damente práctica y enfocada en obtener el máximo beneficio para la
colectividad.131 Estos principios culturales se habían desarrollado entre
los pobladores del Anáhuac debido a “las circunstancias históricas y las
determinaciones económicas”: la ausencia de animales de carga y la vulne-
rabilidad frente a los ciclos agrícolas y los fenómenos naturales a causa
de la falta de cereales o granos panificables que pudieran almacenarse
durante largo tiempo.132
No obstante, la organización de los pueblos del Anáhuac estaba mar-
cada por distintas jerarquías (educativas, militares, económicas, gremia-
les, religiosas, administrativas, judiciales). Pero, además de la división
de género entre hombres y mujeres, la distinción fundamental era entre
macehuales y pillis. Los macehuales eran aquellos que se dedicaban a tra-
bajar y se clasificaban según los servicios que prestaban o la profesión
que tenían; mientras que los pilli eran “los miembros del linaje antiguo”
y generalmente se enfocaban en las actividades de índole política.133 Ro-
merovargas Yturbide enfatizaba que no podían emplearse las dicotomías
modernas (“ricos y pobres; capitalistas y proletarios; acabadores y des-
poseídos”) para entender cómo funcionaba la división entre macehuales
129
Ignacio Romerovargas Yturbide. Organización política de los pueblos de Anáhuac…
p. 378.
130
Ibid., p. 355.
131
Ibid., pp. 388-389.
132
Ibid., pp. 147, 164 y ss.
133
Ibid., p. 235.

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Luciano Concheiro San Vicente

y pillis.134 Esta distinción tenía que ver, más que con una dimensión ex-
clusivamente económica, con una lógica que apelaba en simultáneo a la
tradición, a la religión y a lo jurídico: estaba constituida por la división
del trabajo, pero también por ideas religiosas sobre los distintos linajes
en los cuales una persona podía nacer, por pactos político-militares entre
“vencedores y vencidos” y por estimaciones sobre el carácter individual
(“valeroso” o “timorato”).135
Macehuales y pillis no eran categorías estáticas o inamovibles. Las
guerras, por ejemplo, podían producir cambios en las jerarquías esta-
blecidas. Si un macéhual peleaba valerosamente en una guerra, podía
ser transformado a pilli. Y, al revés, si un pilli se mostraba atemorizado
y decidía no combatir, podía pasar a convertirse en un macéhual. Esta
degradación era vivida como algo “peor que la muerte”.136 El caso de la
guerra mostraba con claridad que las jerarquías estaban vinculadas al
esfuerzo y a los servicios que cada persona prestaba a la comunidad.
El gobierno nahua, afirmaba Romerovargas Yturbide, “era a la vez
colectivo e individualista”, en la medida que:

Miraba sobre todo por la preeminencia de los derechos de la comunidad premian-


do el esfuerzo y la capacidad personales, y en ello consistía su justicia. Correspon-
dían mayores obligaciones a quienes gozaban de mayores privilegios, quedando así
profundamente vinculado el derecho al orden de las jerarquías.137

Es síntesis, los pueblos del Anáhuac funcionaban con un “sistema


constitucional consuetudinario similar al inglés, basado en privilegios
de servicio, en el que la distribución cualitativa del poder se encuentra
perfectamente armonizada y limitada con la fuerza de la costumbre y de
acuerdo con las necesidades vitales de la población”.138
El derecho autóctono tenía su origen en la tradición. Sobre cualquier
otra cosa, estaba “el respeto a la costumbre”, la cual funcionaba como
134
Ibid., p. 233.
135
Idem.
136
Idem.
137
Ibid., p. 232.
138
Ibid., p. 230.

144 Devenires 49 (2024)


Entre el fascismo mexicano y el federalismo náhuatl...

“ley suprema” y como “inspiración de la justicia”.139 Esto generó dos


fuentes de derecho fundamentales: por un lado, las distintas autono-
mías (calpullis, pero también las regiones, los gremios, las asociaciones
sacerdotales, militares y gobernantes). Por el otro, la jurisprudencia y los
tribunales, los cuales surgieron para poder dirimir los conflictos entre las
múltiples autonomías y establecer “un orden superior, en armonía con
los intereses comunes de la colectividad”.140
De esta manera, con el tiempo, los tribunales, a partir de sus senten-
cias y resoluciones, dan forma a una “ley común” que aspira a establecer
“la armonía, el bien común”:

Con el principio del precedente, las sentencias adquieren el carácter de ley, y así es
como de la casuística parte y se va elaborando un cuerpo jurídico de leyes comunes,
que, confirmadas y declaradas (promulgadas) por el magisterio supremo, alcanzan
todo el imperio de una constitución escrita.141

La organización política náhuatl era, a ojos de Romerovargas Yturbi-


de, “verdadero arquetipo de la ciencia política” y, en concreto, del dere-
cho constitucional consuetudinario.142 Ninguna de las categorías de la
ciencia política pensadas para Europa lograban dar cuenta de su singu-
laridad.143 En realidad, la forma de gobierno del Anáhuac conjuntaba
distintas formas de gobierno. Era, en simultáneo, una diarquía (“la au-
toridad suprema estaba en manos de dos gobernantes”); una oligarquía
(“los soberanos pertenecían a la familia de Acamapictli, vinculada a los
toltecas”); una aristocracia (“no de sangre, sino de esfuerzo, en tanto
eran privilegiados los que ascendían por sus méritos, y estaba abierta a
todos”); y una democracia (“pero no individualista, un tanto anárquica,
o social, un tanto totalitaria, sino funcional”).144

139
Ibid., p. 365.
140
Ibid., p. 366.
141
Idem.
142
Ibid., p. 386.
143
Idem.
144
Ibid., pp. 386-387.

Devenires 49 (2024) 145


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La organización política nahua se parecía a ciertas formas políticas de


la antigüedad clásica, pero también tenía similitudes con algunos siste-
mas políticos modernos –aunque era más progresista y eficaz que éstos–.
Según Romerovargas Yturbide, la “combinación del federalismo estatal
con la confederación interestatal” lograda por los pueblos del Anáhuac,
era un ideal al que aspiraban distintas organizaciones políticas: tanto
la Commonwealth (la Mancomunidad de naciones) como la Unión de
Repúblicas Soviéticas Socialistas, la “Hispanidad franquista” y la Orga-
nización de Naciones Unidas. En última instancia, cuando se dejara al
lado la idea de que las organizaciones políticas debían sustentarse en una
lengua, una raza o una creencia determinada y comenzara a respetarse
auténticamente la pluralidad ideológica, este ideal terminaría encarnan-
do en una “federación federal de Estados del universo”.145
El Federalismo náhuatl era “un federalismo puro” en la medida en
que establecía una “armonía económica de lo vario, realizando la unidad
en la diversidad cultural de los grupos incorporados al Estado”.146 En
esto radicaba su “perfección política”, al decir de Romerovargas Yturbide:
“ya que garantiza, en grado sumo, el orden y la libertad, y, de una efica-
cia, comprobada en la historia, digna de tomarse en cuenta”.147
A Romerovargas Yturbide le parecía que “la democracia, el individua-
lismo, el socialismo, el comunismo, el racismo, el totalitarismo, etc.…
corresponden a nociones falsas, fruto del empirismo de los últimos si-
glos”.148 Lo único real, la “unión verdaderamente humana”, es el federa-
lismo entendido como “unión de voluntades”.149 Romerovargas Yturbide
señalaba: “Federar, o federalizar, siempre consiste en unir lo distinto o
disperso, es por antonomasia la forma de unión política”.150 Por esto, el
federalismo era el mejor sistema político en tanto se adaptaba a la natu-

145
Ibid., p. 387.
146
Idem.
147
Idem.
148
Ibid., p. 76.
149
Ibid., p. 77.
150
Idem.

146 Devenires 49 (2024)


Entre el fascismo mexicano y el federalismo náhuatl...

raleza humana: era el único que podía evitar la tiránica uniformidad y


respetar la libertad y la plural naturaleza humana.
La historia reconstruida en Organización política de los pueblos Aná-
huac, precisamente, era una prueba de la eficacia del “federalismo puro,
como organización humana y aplicable particularmente al pueblo mexi-
cano”.151 Lo que mostraba, además, es que podía establecer un derecho
mexicano basándose en la tradición indígena, sin necesidad de recurrir a
los modelos europeos o estadounidenses.
En síntesis, Romerovargas Yturbide insistía en que estudiar la orga-
nización política de los pueblos del Anáhuac era relevante por diversas
razones. Primero, porque permitía ampliar los conocimientos sobre del
derecho constitucional en general: “su importancia no sólo concierne
al derecho mexicano, sino que es de valor universal, pues de interés de
todos es el estudio de la cultura náhuatl, como floración espontánea y
original de la actividad humana, en condiciones especiales y bien deter-
minadas, para mejor comprensión de la conducta y naturaleza política
del hombre”.152 Segundo, porque abría la posibilidad de entender de
mejor manera el sistema político mexicano del siglo xx y varios aspectos
centrales del mismo como el problema agrario o la autonomía munici-
pal.153 Tercero, porque constituía un modelo que, si se retomaba, podía
servir para resolver ciertas problemáticas del presente. Así, en el contexto
de la Guerra fría y la tensión nuclear entre las grandes potencias, Rome-
rovargas Yturbide defendía una vía política indigenista:

Si nosotros nos aplicáramos a resolver nuestros problemas con el criterio de los


nahuas, pronto nos convenceríamos que, ni los poderes atómicos de “espanta-pue-
blos”, podrían contener el empuje dinámico de nuestra gloriosa tradición, porque
de conformidad con el desarrollo del espíritu humano, seríamos invictos en todo
cometido sano que nos propusiéramos realizar.154

151
Ibid., p. 402.
152
Ibid., p. 383.
153
Ibid., p. 405.
154
Ibid., p. 406.

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5. Reimplantar el calpulli
A principios de 1959, Rodolfo F. Nieva publicó el “Manifiesto a las nacio-
nes mexicanas y centroamericanas”, uno de los documentos fundadores
del Movimiento Confederado Restaurador de Anáhuac, en el cual Igna-
cio Romerovargas Yturbide participó en la primera parte de la década de
1960. Es este breve texto se llamaba a dejar de lado la cultura de occidente
“como norma y rectora de la vida nacional” y, en su lugar, impulsar el
“resurgimiento” o “restauración” de Anáhuac.155 ¿Qué significaba esta pro-
puesta en términos concretos? “Reconstruyamos la gran Confederación de
Estados que constituían el Anáhuac siguiendo su propio sistema defectivo
en el que cada entidad sería autónoma, auténtica y autosuficiente”.156
Unos meses después, en noviembre de 1959, Ignacio Romerovar-
gas Yturbide imprimió en su editorial un librito titulado El Calpuli de
Anáhuac. Base de nuestra organización política.157 Aunque en términos
generales es un resumen de lo que había dicho sobre el calpulli en Orga-
nización política de los pueblos del Anáhuac, esta breve obra es relevante
porque en sus conclusiones hace una serie de argumentos políticos con-
cretos –que tienen un claro eco con lo postulado por Rodolfo F. Nieva y
otros participantes de los movimientos mexicanistas–.
Romerovargas Yturbide señalaba que la “independencia política, eco-
nómica, social y sobre todo cultural” de México sólo podría alcanzarse si
se dejaba de querer “adoptar el pensamiento extranjero creado con otros
propósitos y para otros fines en un esfuerzo vano de asimilación mal diri-
gida”.158 Los mexicanos debían recuperar lo propio. Escribía: “Preciso es
volver a recuperarnos nosotros mismos, retornemos a ser lo que somos sin
temor a la verdad, dejemos a un lado el convencionalismo vano que con-
siste en creer que mucho alcanzaremos fingiendo ser lo que no somos”.159
155
Rodolfo F. Nieva. “Manifiesto a las naciones mexicana y centroamericanas”, en
Movimiento Confederado de Anáhuac. Izcalotl, Sin editorial, 1959. pp. 9-10.
156
Ibid., p. 23.
157
Ignacio Romerovargas Yturbide. El Calpuli de Anáhuac. Base de nuestra organiza-
ción política…
158
Ibid., p. 20.
159
Idem.

148 Devenires 49 (2024)


Entre el fascismo mexicano y el federalismo náhuatl...

En la historia de México, y particularmente en la historia de los pueblos


indígenas, se podían encontrar los elementos necesarios para emprender
“la metamorfosis más extraordinaria que pudiera anhelar toda nación sin
apartarnos de nuestros propios designios”.160 Lo que se tenía que hacer era
“reestructurar” el sistema político y social del México del siglo xx mediante
la adopción del calpulli. En términos políticos, el gobierno de asambleas
del calpulli permitiría erradicar los cacicazgos abusivos, los cuales afirmaba
eran una herencia española. Mientras tanto, en términos económicos, el ré-
gimen de propiedad comunal del calpulli erradicaría la desigualdad social.
La instauración de sistema de calpullis en el México moderno permi-
tiría construir “un verdadero régimen de justicia social y seguridad nacio-
nal”.161 Romerovargas Yturbide modificaba las consignas del zapatismo de
principios del siglo xx. En lugar de combatir solamente el latifundio rural,
como había hecho el agrarismo revolucionario, en el presente se tenía que
también destruir “el latifundio urbano de los acaparadores y el latifundio
industrial de los monopolios, verdaderos asesinos del pueblo”.162 Ya no se
trataba de exigir “tierra y libertad”, sino “al calpulli”. Y, en lugar de
defender el lema de “la tierra debe ser de quien la trabaja”, se debía de-
fender que “la propiedad del calpulli debe pertenecer a sus miembros”.163
“Volver a los lineamientos del calpulli es volver a la democracia, salvar
al pueblo de una decadencia fatal y rehacer nuestra cultura con el resur-
gimiento de Anáhuac ante el Universo”, aseveraba Romerovargas Yturbi-
de.164 Su texto cerraba con una frase que también aparecía en el “Mani-
fiesto a las naciones mexicanas y centroamericanas” redactado por Nieva y
que funcionaba como mandato o exhortación fundadora: “¡tihui, tihui!
/ ¡adelante! ¡adelante!”.165
160
Ibid., p. 21.
161
Idem.
162
Ibid., p. 22.
163
Idem.
164
Idem.
165
Idem.

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