0% encontró este documento útil (0 votos)
20 vistas5 páginas

Marco Contextual

El documento aborda la evolución del concepto de violencia de género, destacando que, aunque tradicionalmente se ha visto como un problema que afecta principalmente a las mujeres, también los hombres son víctimas de violencia doméstica. Se presentan estadísticas que evidencian un aumento en el número de hombres que reportan ser agredidos, así como la necesidad de reconocer y abordar esta problemática de manera equitativa. Además, se menciona que la estructura patriarcal y los estereotipos de género contribuyen a la invisibilidad de la violencia sufrida por hombres, lo que requiere una revisión de las políticas y enfoques existentes.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
20 vistas5 páginas

Marco Contextual

El documento aborda la evolución del concepto de violencia de género, destacando que, aunque tradicionalmente se ha visto como un problema que afecta principalmente a las mujeres, también los hombres son víctimas de violencia doméstica. Se presentan estadísticas que evidencian un aumento en el número de hombres que reportan ser agredidos, así como la necesidad de reconocer y abordar esta problemática de manera equitativa. Además, se menciona que la estructura patriarcal y los estereotipos de género contribuyen a la invisibilidad de la violencia sufrida por hombres, lo que requiere una revisión de las políticas y enfoques existentes.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

1

MARCO CONTEXTUAL , GEOGRÁFICO O DE TIEMPO.

Boira (2009) señaló que el término “síndrome del niño maltratado” fue utilizado en
los años 1960 para desmitificar a la familia como institución de protección y seguridad, de
esta manera, se obtuvieron importantes conocimientos sobre el contexto de la violencia
doméstica. En la década de 1970 se empezó a hablar del síndrome de la mujer maltratada,
pero la sociedad aún no estaba preparada para reconocer las situaciones violentas y estos
incidentes quedaban dentro de las familias y posteriormente , el movimiento profeminista
comenzó a visibilizar la violencia de género.
Estos movimientos demostraron que la violencia contra las mujeres por parte de los
hombres es un problema social, criminal y público que ya no se puede seguir silenciando. Se
desarrollaron estudios de género para identificar la violencia doméstica contra las mujeres y
el tema comenzó a ser abordado a nivel internacional por leyes, jurisprudencia y fundaciones
que representan a mujeres agraviadas (Boira, 2009).
El modelo de familia patriarcal ha sido sustituido por la violencia de género y según
Bourdie (2000), un modelo que ha producido un desarrollo de roles hasta el punto de que el
dominio de la masculinidad surge como un producto socialmente construido; tales modelos
significaban que tanto hombres como mujeres debían comportarse de determinadas maneras a
nivel universal. En este sentido, el modelo patriarcal se define como “un orden psicosocial
existente que implica una densa red de relaciones interpersonales que frota, une, conecta, une,
capta, alimenta y circula entre las personas” (Sau, 2004)).
Este modelo ha llevado a enseñanzas gerontológicas que colocan a los hombres
masculinos a la vanguardia de la dominación y sumisión femenina y les enseñan a no hablar
de la violencia que pueden infligir a sus parejas. Esto se debe a que es inherente a la
estructura patriarcal. En este caso, las mujeres son consideradas el género dominante según
la estructura jerárquica (Sau, 2004). El modelo socialmente construido estableció a través de
las épocas una idea del género masculino dominante, es así que se observa que las victimas
invisibles de la violencia domestica son los hombres.
Esta forma de pensar muestra que la violencia doméstica y en las relaciones íntimas
no ocurre sólo contra las mujeres. Por otro lado, la enfermedad es un problema social
porque afecta a cada familia de manera indiscriminada y el número de muertes y lesiones
físicas tiene un impacto directo en la salud pública en la atención a las víctimas (Alonso y
Castellanos, 2006).
2

Sin embargo, para brindar una mayor protección y superar este fenómeno, cuando se
analiza el concepto de violencia doméstica desde una perspectiva de género, según Naciones
Unidas (1993), la violencia de género debe considerar a los hombres ni siquiera ``Cualquier
acto de violencia, ya sea público o privado, basado en el género de una mujer que cause o
pueda causar daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a una mujer, incluida la amenaza
de tales actos, coerción o; privación arbitraria de la libertad”.
Por lo tanto, la violencia de género se entendía como violencia que sólo las mujeres
podían soportar, sin embargo, el género no debe entenderse sólo en relación con las mujeres
Porque, según Arce (2006), el género es resultado de la socialización de género
basada en diferencias sexuales y reproductivas, siguiendo la idea de este orden de Guevara
(2007). Para hablar de género, necesitamos superponer el papel de las categorías con los
roles de hombres y mujeres.
De hecho, la Corte Constitucional en sentencia C496 de 1996, advirtió que las
mujeres son quienes están sometidas a una violencia más silenciosa y oculta, pero no por ello
menos grave, sin embargo, los datos de Medicina legal (2022) demuestra que las mujeres ya
no son las víctimas ocultas, ahora son los hombres ya que del 2021 al 2022 ha habido por lo
menos un aumento de 350 hombres que admiten ser víctimas de violencia intrafamiliar, sin
embargo, aún son muchos los que se resisten a denunciar.
Esto se explica en palabras de Alfredo Santacruz Echeverri (2015): “Como resultado
de factores culturales colombianos que no permiten que la sociedad reconozca la
victimización del abuso por parte de las mujeres, es una doble amenaza para las mujeres” y el
abuso social que recibirá de su entorno social es tan cruel y real como el abuso contra las
mujeres. En cierto sentido, las mujeres han desarrollado habilidades de autodefensa que les
permiten expresar sus acciones; del mismo modo, cabe señalar que la violencia perpetrada
por las mujeres es más agresiva y dañina que la violencia cometida por los hombres, porque
la agresión de las mujeres es instrumental contiene elementos de ataque como hierro, tapa de
olla a presión y cuchillo de carnicero.
La única diferencia es que la sociedad y las leyes y reglamentos promulgados no han
logrado mantener el concepto de violencia familiar, que incluye todo abuso que ocurre dentro
de la familia. Ahora, incidentes como este no ocurren sólo en Colombia; de hecho, los jueces
en otros países tratan a los hombres de manera diferente, como el juez de San José de Costa
Rica que trató a hombres y mujeres de manera diferente. En este caso, a los hombres se les
negó protección porque no se habían demostrado violencia doméstica, a pesar de que ambas
3

partes afirmaron que estaban en la misma situación y que desde entonces se encontraban en
situaciones similares.
Aproximadamente 800.000 hombres son víctimas de violencia doméstica en Estados
Unidos (un hombre es herido por su pareja cada 37 segundos), por lo que ahora hay más
hombres que mueren por violencia doméstica (nuevo servicio de Efe, 2018). A lo largo de los
años, el Instituto WEM se ha ido consolidando como una organización que trabaja la temática
de género principalmente con población masculina, en temas como violencia, equidad de
género, juventudes, promoción de nuevas masculinidades, paternidades y sexualidades
(WEM, 2016).
Por otro lado, México, en el año 2003, inauguró el primer centro de ayuda a hombres
agredidos por sus esposas, siendo esta una organización no gubernamental mexicana que ha
abierto un centro de atención médica y psicológica, así como de asesoría legal, para hombres
que son víctimas de agresiones de sus esposas o parejas (Absurddiari, 2003).
En cuanto a Colombia, existe La consejería Presidencial para la equidad, aunque en su
nombre se deja claro la importancia de la equidad de género, se evidencia que gran parte de
las acciones van dirigidas hacia la mujer y sus problemáticas, sin embargo, el aumento de
muertes de hombres causados por pareja o expareja revelan la existencia de una creciente
problemática en esta área, ya que como el Doctor Valdés, director del Instituto de Medicina
Legal y Ciencias Forenses en aquel momento, afirmó que en 2015, se presentaron 27 casos y
en 2016, un total de 42 Según las cifras reveladas, la causa de la muerte fue trauma producido
principalmente por arma corto punzante, seguido de elementos contundentes y en tercer lugar
por proyectil de arma de fuego.
En el país, Bogotá fue el lugar en donde más se presentaron casos de homicidios de
hombres por su pareja o expareja con 15 casos, en segundo lugar, se encuentra de Antioquia
11, seguido de Cundinamarca (5), Valle del Cauca (5) y Santander (3) durante esos años
(Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, 2016).
También, se conoce que Febrero, septiembre y mayo fueron los meses en los que con
más frecuencia se reportaron estos casos, y en cuanto a los días en los que mayor número de
casos se presentaron, fueron los domingos. Respecto a la violencia de pareja no fatal, en la
que fueron víctimas los hombres, se vio también un aumento en 2016 con 6.898 casos, 583
más registrados que en 2015, siendo las edades comprendidas entre los 20 y los 39 donde
existieron mayor número de denuncias (Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses,
Aumentan cifras de violencia de pareja contra hombres, 2017).
4

Por otro lado, en el año 2017 se presentaron 36 casos de violencia hacia hombres
menores de 18 años y 6.860 casos a mayores de 18, quienes estaban vinculados en una
relación de pareja, estando centradas la mayoría de los casos en la juventud y adultez (de los
18 a los 60 años de edad). Se reporta a su vez que gran parte de los casos se dan por parte de
una pareja o ex pareja, siendo los principales causantes la intolerancia seguido por los celos,
desconfianza e infidelidad.
De tal manera que en el momento de identificar una conducta que genere un daño
sobre un hombre, en razón actos de violencia ejercidos por parte del sexo opuesto (Hundek,
2010), es necesario acudir a la analogía para establecer elementos de un tipo de violencia
intrafamiliar que se aplican aparentemente y los cuales están dirigidos en términos generales
a ambos géneros, pero que en realidad describen circunstancias que solamente puede padecer
el sexo femenino (Williams, 2017). Encontrándose la violencia en contra del hombre en un
alto estado de atipicidad y careciendo de herramientas que protejan este género, como por
ejemplo agravantes o circunstancias que definan de forma más clara esta ofensa.
Es importante establecer que la violencia en contra el hombre por el simple hecho de
estar en una situación de desventaja frente a la mujer no solamente afecta al cónyuge o
compañero o pareja que asume el rol del patriarcado en una sociedad, sino que puede afectar
a otros miembros de ese núcleo (Hernández & Limiñana, 2005; Valdebenito, 2009), como por
ejemplo niños o ancianos que en situación de indefensión son destinatarios o susceptibles de
ser victimizados por estos comportamientos o conductas del sexo opuesto.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Buitrago, Y. (2016). El maltrato hacia el hombre: Una problemática invisible en
Iberoamérica. Retomado de: http://repository.ucc.edu.co/bitstream/ucc/741/1/EL
%20MALTRATO%20HACIA%20EL%20HOMBRE%20UNA%20PROBLEM%C3
%81TICA%20INVISIBLE%20EN%20IBEROAMERICA.pdf
Careaga, G & Sierra, S. (2006). Debate sobre masculinidades, poder, desarrollo, políticas
públicas y ciudadanía. Universidad nacional autónoma de México. México, ISBN
9703230652.https://books.google.com.co/books?
hl=es&lr=&id=nfGvWUYIWSMC&oi=fnd&pg=PA185&dq=masculinidades&ots=1_
6aGwbmMk&sig=crEL_oyWKWrBU5SU3Lvi8oRHDZY&redir_esc=y#v=onepage&
q=m a sculinidades&f=false
Fajardo, P., & Isaza, P. (2008). Igualdad, discriminación racial y comunidades negras en la
jurisprudencia constitucional colombiana.. Medellín: Universidad Eafit.
5

Corte Constitucional de la República de Colombia. (2014). Sentencia C-178/14 del 26 de


Marzo de 2014. Bogotá, D.C., Colombia.
Reales, L. (2004). Racismo y políticas públicas en Colombia. El caso afrocolombiano (1991-
2005). Bogotá, D.C.: Cimarrón Ediciones.
Corte Constitucional de la República de Colombia. (2012). Sentencia T-691/12 del 28 de
Agosto de 2012. Bogotá, D.C., Colombia.
Corte Constitucional de la República de Colombia. (1992). Sentencia T-432/92 del 25 de
Junio de 1992. Bogota, D.C., Colombia.

También podría gustarte