UNIVERSIDAD SALESIANA DE BOLIVIA
DERECHO
Ensayo 1 Tema: Posturas doctrinales sobre la Pena de Muerte
Unidad Curricular: Expresión Oral y Escrita, Ensayo 1.
Presentado por: choquenaira Luis Alejandro. C.I: 11076156
Fecha: 6 de Junio de 2022
LA PAZ – BOLIVIA
2022
Posturas doctrinales sobre la Pena de Muerte
Introducción
La presente investigación jurídica, nace en razón a la inquietud emergida por los temas
avanzados en la materia penal de Introducción al Derecho, habiendo logrado adquirir
conocimientos significativos acerca de una de las más importantes ramas de las Ciencias
Penales, cual es la Penología, concebida ésta generalmente como la ciencia que estudia la
ejecución de las penas y de las medidas de seguridad (Huáscar Cajías). Precisamente, en
relación con las penas que generalmente se hallan insertas en los distintos ordenamientos
jurídicos y su clasificación, se pueden señalar las denominadas “Penas contra la Vida y la
Integridad Corporal”.
Asimismo, se ha llegado a establecer que el modelo exacto de esta clase de penas es
precisamente la Pena de Muerte (denominada también Pena Capital por ser la más rígida entre
la diversidad de penas existentes, o Pena Máxima, en razón de que, siempre se la utilizó para
sancionar los delitos más graves, e inclusive hasta ahora se la utiliza en algún lugar del
mundo), cuya única finalidad es eliminar definitivamente al criminal para que no pueda
causar nuevos daños a la sociedad; vale decir que a través de ella se persigue la eliminación
del reo con el menor sufrimiento posible.
Esta sanción penal, que en tiempos pasados fue considerada una de las más características
y sobresalientes en el Derecho Penal, conlleva dos posturas que, aún en la actualidad, se
hallan en abierta discusión: una que es la de los favorables a ella y, otra que es la de los
opositores a la misma.
Nociones generales
En general, toda sociedad admite e impone normas jurídicas cuya infracción trae por
consecuencia una reacción contra el infractor. Muchas veces no se trata solamente de que éste
deba compensar a la víctima por el daño causado, sino que también debe responder a la
sociedad por el quebrantamiento del orden jurídico, todo ello a través de una reacción especial
que tradicionalmente se ha denominado PENA. En este sentido, la pena “es la privación o
disminución de un bien jurídico, aplicable a quien haya cometido un delito o sea muy
probable que lo cometa, a fin de corregirlo y de prevenir posibles ataques contra la sociedad”.
Por su misma naturaleza represiva señala Miguel Harb, la pena es un mal, porque su
aplicación priva del goce de bienes jurídicos, como reacción frente al autor de un delito. Vale
decir que la pena, es la consecuencia lógica y jurídica de un delito, ya que a este no se lo
entendería sin pena, y a su vez, la pena impuesta sin haber cometido delito sería una injusticia,
de lo cual se puede concluir que la sanción está encadenada al delito en una perfecta relación
de causa a efecto. Es por ello por lo que indudablemente la pena constituye un mal impuesto
por el Estado al culpable de una infracción penal, como consecuencia de la misma y en virtud
de una sentencia condenatoria.
Fundamento, esencia y finalidad de la pena
Lo mencionado precedentemente, nos lleva a distinguir de manera ineludible entre lo que es el
fundamento, la esencia, y el fin de la pena. En este sentido, el fundamento o causa generadora
de la pena, es un delito ya cometido, o que probablemente se cometa; de esta forma, la pena se
presenta como un efecto, es decir como una consecuencia del delito. En cuanto a la esencia de
la pena, ésta consiste en la “disminución o privación de un bien jurídico”, de ahí que la pena
clásicamente se concibe como un mal que supone sufrimiento.
Ubicación de la pena de muerte en la clasificación de penas
Me parece importante resaltar de manera concreta, aquella clasificación que toma en cuenta,
en primer lugar, al bien jurídico afectado por la pena, y siguiendo este criterio, las penas
pueden clasificarse de la siguiente forma:
a) La Pena de Muerte o Pena Capital, que es la que se impone a un reo condenado (en
razón de delito) con la finalidad de privarle de la vida.
b) Las Penas contra la Integridad Corporal, las cuales conllevan la eliminación de órganos
(a través de mutilaciones), anulación de funciones (mediante la esterilización y/o castración),
o el sufrimiento físico del condenado (por medio de azotes y torturas, etc.).
c) Las Penas contra la Libertad, que son las que afectan básicamente la libertad de
locomoción de la persona, y se pueden presentar de dos formas: Penas privativas de libertad,
como el presidio y la reclusión; Penas restrictivas de libertad, como el destierro, el
confinamiento, el exilio.
d) Las Penas Pecuniarias, que afectan directamente el patrimonio del delincuente, como por
ejemplo la multa, el decomiso, la confiscación, etc.
Consideraciones doctrinales sobre la Pena de Muerte
Las legislaciones que actualmente la mantienen (entre ellas, las de varios Estados de
Norteamérica), la aplican ya no con el fin de hacer sufrir, sino con el fin de hacer morir. Se
debe agregar también que durante muchos siglos atrás, nadie dudaba ni de la justicia ni de la
conveniencia social de la pena capital; es así como muchos filósofos y teólogos que se
ocuparon de esta cuestión defendieron unánimemente su licitud.
A) Teorías Abolicionistas de la Pena de Muerte
Las posiciones abolicionistas de esta Pena se han acentuado desde la aparición de la obra “De
los Delitos y de las Penas” del Marqués de Beccaria, en donde se muestra partidario de la
supresión, por considerarla injusta, innecesaria y menos eficaz que otras menos crueles,
aunque admite que llega a ser necesaria en algunas circunstancias:
“Por sólo dos motivos puede considerarse necesaria la muerte de un ciudadano: el primero,
cuando aún privado de libertad, tenga todavía tales relaciones y tal poder, que interese a la
seguridad de la Nación; cuando su existencia pueda producir una revolución peligrosa en la
forma de gobierno establecida. La muerte de un ciudadano viene a ser, pues, necesaria cuando
la Nación recobra o pierde su libertad” (1997, págs. 74 - 75).
Por su parte, Francisco Carrara también fue partidario de su abolición, y la doctrina penal
contemporánea, salvo raras excepciones, es contraria a la implantación de la pena de muerte.
Los principales argumentos que se han empleado contra la aplicación de esta pena son los
siguientes:
1) La pena de muerte carece de la eficacia intimidativa ya que le atribuyen sus defensores,
ya que conforme a las estadísticas, se ha visto que en los países en los que existe esta pena, el
número de delitos no ha disminuido, sino que por el contrario se ha incrementado.
2) El espectáculo de las ejecuciones públicas no produce un efecto de terror o escarmiento
en el público. Por el contrario, produce un efecto desmoralizador y, sobre ciertos individuos,
hasta obra a modo de morbosidad al delincuente.
3) La pena de muerte es irreparable, no ofrece recurso alguno contra el error de los jueces.
Todas las demás penas, aún las más duras y severas, permiten una reparación en caso de error
judicial, más la pena capital no permite reparación alguna. Este es el argumento más sólido y
consistente esgrimido por Hans Von Hentig, quien dice:
“el error judicial, en caso de aplicación de la pena de muerte, es definitivamente irreparable”.
B) Teorías Partidarias de la Pena Capital
Sus principales representantes han sido Rafael Garófalo y Manzini entre otros. Los
argumentos de los partidarios de la aplicación de la pena de muerte son los siguientes:
1) La pena de muerte es la única pena que posee eficacia intimidativa para luchar contra la
gran criminalidad; así lo prueban las estadísticas criminales que muestran un aumento de los
asesinatos y homicidios en aquellos países que han abolido la pena capital, o que aún
conservándola, no la aplican.
2) Esta pena constituye, según Rafael Garófalo, el medio más adecuado para la selección
artificial que la sociedad debe realizar, eliminando de su seno a los individuos antisociales e
inadaptables a la vida social; es el único medio para verificar la eliminación de estos
individuos considerados como temibles delincuentes, pues la prisión aunque sea perpetua,
siempre ofrece el riesgo de posibles evasiones.
3) La pena de muerte es insustituible, pues la que se propone para reemplazarla, la prisión
perpetua, si se ejecuta en condiciones de rigor, resulta al penado más intolerable que la misma
muerte, y si se atenúan las modalidades de su ejecución constituiría una pena inadecuada, por
su suavidad, para los grandes criminales.
Formas de ejecución de la Pena de Muerte
Entre las modalidades que se utilizaron a través de la historia y que en algunos países aún se
mantienen vigentes en la actualidad, para la ejecución de la pena de muerte, se pueden
mencionar de manera general, las siguientes:
a) Lapidación, que es una de las formas más antiguas de ejecución, y que consiste en que
mucha gente rodea al condenado a muerte, y procede arrojarle piedras hasta que muera. Esta
forma, de acuerdo con las citas bíblicas, fue utilizada y aplicada por los hebreos, en contra de
las mujeres adúlteras (así por ejemplo, se puede mencionar aquella lapidación que a punto de
ser ejecutada, fue impedida por el propio Jesucristo, en virtud del poder de perdón de los
pecados que predicaba). En algunas comunidades aymaras, según anota Miguel Harb, se la
practica fundamentalmente contra la mujer que provoca un aborto.
b) Crucifixión, consiste en atar las muñecas y los tobillos a los extremos de dos maderos en
cruz hasta provocar la muerte del sentenciado por descoyuntamiento, y ésta precisamente es
una forma sumamente dolorosa de dar muerte a un reo condenado, por cuanto el mismo
Cristo, injustamente acusado de una supuesta sedición que no cometió, contra el César de
aquel tiempo, y de blasfemias que nunca pronunció, al ser sentenciado fue condenado a sufrir
ésta pena, pero él fue clavado y no así amarrado en una cruz, de lo cual se desprende que los
romanos aplicaban ésta pena a los delincuentes que según ellos eran infames
c) Horca, que consiste en atar el cuello del sentenciado a una cuerda que se la cuelga dejando
que el peso del cuerpo separe la cabeza del tronco, provocando así por una parte asfixia, y por
otro descoyuntamiento, con lo cual se hace casi instantánea la muerte. Esta forma de
ejecución fue muy aplicada en la Edad Media, era la pena común en la época del Feudalismo,
e inclusive hoy según hace notar Miguel Harb en su obra citada, se la sigue usando, así por
ejemplo en algunos Estados de Norte América, y también en Gran Bretaña.
d) Hoguera, a través de la cual se amarra al sentenciado a un poste, se lo rodea de leña
incendiando con fuego la misma, y de esta forma el reo condenado muere tanto por asfixia
como por quemaduras. Antiguamente se la usó en la Edad Media, principalmente para
ejecutar a las brujas y a los herejes; así por ejemplo, Santa Juana de Arco, fue confundida por
los ingleses con una bruja y por ello murió sentenciada a sufrir esta pena.
e) Guillotina, que consiste en decapitar al condenado mediante la caída en el cuello, de una
gran navaja, separando la cabeza del tronco y provocando la muerte instantánea; dicha forma
de ejecución fue inventada para ejecutar a todos aquellos que fueron condenados durante la
Revolución Francesa, y por cierto, sigue aplicándose en el país de origen. Asimismo nos
recuerda Miguel Harb, no debemos olvidar que su propio inventor Guillot, murió
precisamente guillotinado.
f) Fusilamiento, que consiste en reunir un pelotón o escuadra de soldados armados con
fusiles, quienes reciben la orden superior de disparar contra el reo condenado, apuntando
precisamente a las partes vitales del cuerpo. Fue una de las formas más usadas para aplicar la
pena máxima, así por ejemplo, los casos más polémicos sobre ejecuciones de sentencias de
muerte que se llevaron a cabo en Bolivia se realizaron precisamente utilizando esta forma de
ejecución prevista legalmente, en los recintos penitenciarios correspondientes.
g) Electrocutación, que consiste en provocar en el cuerpo del condenado, una descarga
eléctrica (corto circuito) de alto voltaje, lo cual llega a matarlo instantáneamente, y ésta es la
forma de ejecución que se usa generalmente en algunos Estados de Norte América, cuando se
trata de dar muerte al reo condenado.
h) Garrote, es una forma de ejecución que generalmente fue aplicada en la época de la
Colonia Española, y consistía en sentar al condenado, en una silla con alto respaldar, y que
contenía un agujero por el que pasaban los dos extremos de una cuerda que envolvía el cuello,
y apretando poco a poco se lograba matar al condenado mediante asfixia.
i) Cicuta, es una forma de ejecución que fue usada generalmente por los griegos, haciendo
beber este veneno sin causar un mínimo de dolor, sino por el contrario provocando una
parálisis progresiva que al llegar al corazón, automáticamente producía la muerte. La
histórica condena impuesta en contra del filósofo Sócrates, es un ejemplo claro de la
aplicación que tuvo esta pena en el pueblo griego.
j) Gas Letal, es una forma de ejecución que provoca la muerte sin causar dolor, sino
asfixiando al condenado en cámaras especiales instaladas para el efecto, y también es otra de
las formas de ejecución que generalmente se utiliza en los Estados Unidos de Norteamérica.
k) Inyección Letal, es la forma más reciente y novedosa de aplicar la pena de muerte,
utilizada en algunos Estados de Norteamérica principalmente, y que consiste en inyectar, por
vía intravenosa, una sustancia letal que mata al sujeto condenado, sin causar dolor y
provocando la muerte de manera inmediata.
La Pena de Muerte en Latinoamérica y Bolivia (2009)
A nivel latinoamericano, y entre los países comúnmente denominados “Bolivarianos”, no
existe la pena de muerte, según sus Constituciones, en los siguientes: Colombia (art.11),
Venezuela (art.43), Ecuador (art.23-1), Perú (que en su art.2-1 garantiza el derecho a la vida;
sin embargo establece la aplicación de la pena de muerte por el delito de traición a la patria), y
por supuesto nuestro país Bolivia, según las disposiciones contenidas en la Nueva
Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia, que en su Capítulo Segundo
dedicado a consagrar los Derechos Fundamentales de las personas, establece expresamente:
“Artículo 15. Toda persona tiene derecho a la vida y a la integridad física, psicológica y
sexual. Nadie será torturado, ni sufrirá tratos crueles, inhumanos, degradantes o humillantes.
No existe la pena de muerte. Todas las personas, en particular las mujeres, tienen derecho a
no sufrir violencia física, sexual o psicológica, tanto en la familia como en la sociedad,
también indica. El Estado adoptará las medidas necesarias para prevenir, eliminar y sancionar
la violencia de género y generacional, así como toda acción u omisión que tenga por objeto
degradar la condición humana, causar muerte, dolor y sufrimiento físico, sexual o psicológico,
tanto en el ámbito público como privado”.
Respecto de la norma contenida en nuestra Constitución es necesario hacer notar que, el
supra citado artículo 15, de manera explícita, establece la inexistencia de la pena de muerte.
En efecto, al proclamar el derecho a la vida, e imponer al Estado adoptar las actividades
necesarias e indispensables para erradicar las acciones u omisiones que tengan por objeto
causar la muerte de las personas, y al prever asimismo que la máxima sanción penal será de
treinta años de privación de libertad, sin derecho a indulto, la Constitución elimina la pena de
muerte, cuya aplicación en el pasado se instituyó precisamente para castigar los delitos
considerados más graves (asesinato, parricidio y traición a la patria).
Conclusión
De manera general, se ha establecido que la pena es la privación de un bien jurídico que se
aplica frente a quien haya cometido un delito a fin de corregirlo y de prevenir posibles futuros
ataques contra la sociedad; y aquella, es impuesta por el derecho de castigar que ostenta el
Estado, a quien haya sido encontrado culpable de la comisión de un ilícito penal, como
consecuencia de la misma y en virtud a una sentencia condenatoria que ponga fin al estado de
inocencia que se presume de una persona.
A su vez conforme con la moderna doctrina jurídico-penal, que en circunstancias normales
no es tolerable la aplicación de la pena capital o la pena de muerte y se desvirtúa el argumento
de la confianza en sus efectos preventivos e inhumanos.
También se ha intentado justificar la pena de muerte atribuyéndole carácter eugenésico,
pretendiendo su aplicación como purificación del organismo social; sin embargo, dicho
argumento no concuerda con los verdaderos fines de la Eugenesia (aplicación de las leyes
biológicas). Asimismo, se intento justificar con el argumento de que la aplicación de la pena
capital, especialmente a los criminales natos e incorregibles, se la practica con criterio
eutanásico (que facilita la muerte sin sufrimientos físicos); ello es susceptible de igual
objeción que el anterior puesto que la Eutanasia es la muerte piadosa que se aplica, en la
mayoría de las veces, a solicitud del mismo paciente, es decir a una persona atacada de males
incurables.
Bibliografía
ARAUJO VILLEGAS, Arturo. (1960). Guía del Procedimiento Criminal. Potosí: Editorial
Universitaria.
Abog. E. Vargas Lima, A. (2009). pensamientopenal.
MIGUEL HARB, B. (1979). Código Penal Boliviano (comentado) (Vol. Primera Edición). La
Paz , Bolivia: Editorial Los Amigos del Libro.
MORALES GUILLEN, C. (1980). Código Penal y Código de Procedimiento Penal:
Concordancias y Jurisprudencia. La Paz (Bolivia): Editorial Gisbert y Cía. Obtenido
de Código Penal y Código de Procedimiento Penal.