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Posturas sobre la Pena de Muerte

El ensayo aborda las posturas doctrinales sobre la pena de muerte, analizando su clasificación y las teorías a favor y en contra de su aplicación. Se discuten argumentos abolicionistas que cuestionan su eficacia y moralidad, así como las justificaciones de quienes la defienden como un medio necesario para combatir la criminalidad. Finalmente, se menciona la situación de la pena de muerte en Latinoamérica, destacando su prohibición en países como Bolivia.

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Posturas sobre la Pena de Muerte

El ensayo aborda las posturas doctrinales sobre la pena de muerte, analizando su clasificación y las teorías a favor y en contra de su aplicación. Se discuten argumentos abolicionistas que cuestionan su eficacia y moralidad, así como las justificaciones de quienes la defienden como un medio necesario para combatir la criminalidad. Finalmente, se menciona la situación de la pena de muerte en Latinoamérica, destacando su prohibición en países como Bolivia.

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UNIVERSIDAD SALESIANA DE BOLIVIA

DERECHO

Ensayo 1 Tema: Posturas doctrinales sobre la Pena de Muerte

Unidad Curricular: Expresión Oral y Escrita, Ensayo 1.


Presentado por: choquenaira Luis Alejandro. C.I: 11076156
Fecha: 6 de Junio de 2022

LA PAZ – BOLIVIA
2022
Posturas doctrinales sobre la Pena de Muerte
Introducción

La presente investigación jurídica, nace en razón a la inquietud emergida por los temas

avanzados en la materia penal de Introducción al Derecho, habiendo logrado adquirir

conocimientos significativos acerca de una de las más importantes ramas de las Ciencias

Penales, cual es la Penología, concebida ésta generalmente como la ciencia que estudia la

ejecución de las penas y de las medidas de seguridad (Huáscar Cajías). Precisamente, en

relación con las penas que generalmente se hallan insertas en los distintos ordenamientos

jurídicos y su clasificación, se pueden señalar las denominadas “Penas contra la Vida y la

Integridad Corporal”.

Asimismo, se ha llegado a establecer que el modelo exacto de esta clase de penas es

precisamente la Pena de Muerte (denominada también Pena Capital por ser la más rígida entre

la diversidad de penas existentes, o Pena Máxima, en razón de que, siempre se la utilizó para

sancionar los delitos más graves, e inclusive hasta ahora se la utiliza en algún lugar del

mundo), cuya única finalidad es eliminar definitivamente al criminal para que no pueda

causar nuevos daños a la sociedad; vale decir que a través de ella se persigue la eliminación

del reo con el menor sufrimiento posible.

Esta sanción penal, que en tiempos pasados fue considerada una de las más características

y sobresalientes en el Derecho Penal, conlleva dos posturas que, aún en la actualidad, se

hallan en abierta discusión: una que es la de los favorables a ella y, otra que es la de los

opositores a la misma.
Nociones generales

En general, toda sociedad admite e impone normas jurídicas cuya infracción trae por

consecuencia una reacción contra el infractor. Muchas veces no se trata solamente de que éste

deba compensar a la víctima por el daño causado, sino que también debe responder a la

sociedad por el quebrantamiento del orden jurídico, todo ello a través de una reacción especial

que tradicionalmente se ha denominado PENA. En este sentido, la pena “es la privación o

disminución de un bien jurídico, aplicable a quien haya cometido un delito o sea muy

probable que lo cometa, a fin de corregirlo y de prevenir posibles ataques contra la sociedad”.

Por su misma naturaleza represiva señala Miguel Harb, la pena es un mal, porque su

aplicación priva del goce de bienes jurídicos, como reacción frente al autor de un delito. Vale

decir que la pena, es la consecuencia lógica y jurídica de un delito, ya que a este no se lo

entendería sin pena, y a su vez, la pena impuesta sin haber cometido delito sería una injusticia,

de lo cual se puede concluir que la sanción está encadenada al delito en una perfecta relación

de causa a efecto. Es por ello por lo que indudablemente la pena constituye un mal impuesto

por el Estado al culpable de una infracción penal, como consecuencia de la misma y en virtud

de una sentencia condenatoria.

Fundamento, esencia y finalidad de la pena

Lo mencionado precedentemente, nos lleva a distinguir de manera ineludible entre lo que es el

fundamento, la esencia, y el fin de la pena. En este sentido, el fundamento o causa generadora

de la pena, es un delito ya cometido, o que probablemente se cometa; de esta forma, la pena se

presenta como un efecto, es decir como una consecuencia del delito. En cuanto a la esencia de

la pena, ésta consiste en la “disminución o privación de un bien jurídico”, de ahí que la pena

clásicamente se concibe como un mal que supone sufrimiento.

Ubicación de la pena de muerte en la clasificación de penas


Me parece importante resaltar de manera concreta, aquella clasificación que toma en cuenta,

en primer lugar, al bien jurídico afectado por la pena, y siguiendo este criterio, las penas

pueden clasificarse de la siguiente forma:

a) La Pena de Muerte o Pena Capital, que es la que se impone a un reo condenado (en

razón de delito) con la finalidad de privarle de la vida.

b) Las Penas contra la Integridad Corporal, las cuales conllevan la eliminación de órganos

(a través de mutilaciones), anulación de funciones (mediante la esterilización y/o castración),

o el sufrimiento físico del condenado (por medio de azotes y torturas, etc.).

c) Las Penas contra la Libertad, que son las que afectan básicamente la libertad de

locomoción de la persona, y se pueden presentar de dos formas: Penas privativas de libertad,

como el presidio y la reclusión; Penas restrictivas de libertad, como el destierro, el

confinamiento, el exilio.

d) Las Penas Pecuniarias, que afectan directamente el patrimonio del delincuente, como por

ejemplo la multa, el decomiso, la confiscación, etc.

Consideraciones doctrinales sobre la Pena de Muerte

Las legislaciones que actualmente la mantienen (entre ellas, las de varios Estados de

Norteamérica), la aplican ya no con el fin de hacer sufrir, sino con el fin de hacer morir. Se

debe agregar también que durante muchos siglos atrás, nadie dudaba ni de la justicia ni de la

conveniencia social de la pena capital; es así como muchos filósofos y teólogos que se

ocuparon de esta cuestión defendieron unánimemente su licitud.

A) Teorías Abolicionistas de la Pena de Muerte

Las posiciones abolicionistas de esta Pena se han acentuado desde la aparición de la obra “De

los Delitos y de las Penas” del Marqués de Beccaria, en donde se muestra partidario de la
supresión, por considerarla injusta, innecesaria y menos eficaz que otras menos crueles,

aunque admite que llega a ser necesaria en algunas circunstancias:

“Por sólo dos motivos puede considerarse necesaria la muerte de un ciudadano: el primero,

cuando aún privado de libertad, tenga todavía tales relaciones y tal poder, que interese a la

seguridad de la Nación; cuando su existencia pueda producir una revolución peligrosa en la

forma de gobierno establecida. La muerte de un ciudadano viene a ser, pues, necesaria cuando

la Nación recobra o pierde su libertad” (1997, págs. 74 - 75).

Por su parte, Francisco Carrara también fue partidario de su abolición, y la doctrina penal

contemporánea, salvo raras excepciones, es contraria a la implantación de la pena de muerte.

Los principales argumentos que se han empleado contra la aplicación de esta pena son los

siguientes:

1) La pena de muerte carece de la eficacia intimidativa ya que le atribuyen sus defensores,

ya que conforme a las estadísticas, se ha visto que en los países en los que existe esta pena, el

número de delitos no ha disminuido, sino que por el contrario se ha incrementado.

2) El espectáculo de las ejecuciones públicas no produce un efecto de terror o escarmiento

en el público. Por el contrario, produce un efecto desmoralizador y, sobre ciertos individuos,

hasta obra a modo de morbosidad al delincuente.

3) La pena de muerte es irreparable, no ofrece recurso alguno contra el error de los jueces.

Todas las demás penas, aún las más duras y severas, permiten una reparación en caso de error

judicial, más la pena capital no permite reparación alguna. Este es el argumento más sólido y

consistente esgrimido por Hans Von Hentig, quien dice:

“el error judicial, en caso de aplicación de la pena de muerte, es definitivamente irreparable”.

B) Teorías Partidarias de la Pena Capital


Sus principales representantes han sido Rafael Garófalo y Manzini entre otros. Los

argumentos de los partidarios de la aplicación de la pena de muerte son los siguientes:

1) La pena de muerte es la única pena que posee eficacia intimidativa para luchar contra la

gran criminalidad; así lo prueban las estadísticas criminales que muestran un aumento de los

asesinatos y homicidios en aquellos países que han abolido la pena capital, o que aún

conservándola, no la aplican.

2) Esta pena constituye, según Rafael Garófalo, el medio más adecuado para la selección

artificial que la sociedad debe realizar, eliminando de su seno a los individuos antisociales e

inadaptables a la vida social; es el único medio para verificar la eliminación de estos

individuos considerados como temibles delincuentes, pues la prisión aunque sea perpetua,

siempre ofrece el riesgo de posibles evasiones.

3) La pena de muerte es insustituible, pues la que se propone para reemplazarla, la prisión

perpetua, si se ejecuta en condiciones de rigor, resulta al penado más intolerable que la misma

muerte, y si se atenúan las modalidades de su ejecución constituiría una pena inadecuada, por

su suavidad, para los grandes criminales.

Formas de ejecución de la Pena de Muerte

Entre las modalidades que se utilizaron a través de la historia y que en algunos países aún se

mantienen vigentes en la actualidad, para la ejecución de la pena de muerte, se pueden

mencionar de manera general, las siguientes:

a) Lapidación, que es una de las formas más antiguas de ejecución, y que consiste en que

mucha gente rodea al condenado a muerte, y procede arrojarle piedras hasta que muera. Esta

forma, de acuerdo con las citas bíblicas, fue utilizada y aplicada por los hebreos, en contra de

las mujeres adúlteras (así por ejemplo, se puede mencionar aquella lapidación que a punto de

ser ejecutada, fue impedida por el propio Jesucristo, en virtud del poder de perdón de los
pecados que predicaba). En algunas comunidades aymaras, según anota Miguel Harb, se la

practica fundamentalmente contra la mujer que provoca un aborto.

b) Crucifixión, consiste en atar las muñecas y los tobillos a los extremos de dos maderos en

cruz hasta provocar la muerte del sentenciado por descoyuntamiento, y ésta precisamente es

una forma sumamente dolorosa de dar muerte a un reo condenado, por cuanto el mismo

Cristo, injustamente acusado de una supuesta sedición que no cometió, contra el César de

aquel tiempo, y de blasfemias que nunca pronunció, al ser sentenciado fue condenado a sufrir

ésta pena, pero él fue clavado y no así amarrado en una cruz, de lo cual se desprende que los

romanos aplicaban ésta pena a los delincuentes que según ellos eran infames

c) Horca, que consiste en atar el cuello del sentenciado a una cuerda que se la cuelga dejando

que el peso del cuerpo separe la cabeza del tronco, provocando así por una parte asfixia, y por

otro descoyuntamiento, con lo cual se hace casi instantánea la muerte. Esta forma de

ejecución fue muy aplicada en la Edad Media, era la pena común en la época del Feudalismo,

e inclusive hoy según hace notar Miguel Harb en su obra citada, se la sigue usando, así por

ejemplo en algunos Estados de Norte América, y también en Gran Bretaña.

d) Hoguera, a través de la cual se amarra al sentenciado a un poste, se lo rodea de leña

incendiando con fuego la misma, y de esta forma el reo condenado muere tanto por asfixia

como por quemaduras. Antiguamente se la usó en la Edad Media, principalmente para

ejecutar a las brujas y a los herejes; así por ejemplo, Santa Juana de Arco, fue confundida por

los ingleses con una bruja y por ello murió sentenciada a sufrir esta pena.

e) Guillotina, que consiste en decapitar al condenado mediante la caída en el cuello, de una

gran navaja, separando la cabeza del tronco y provocando la muerte instantánea; dicha forma

de ejecución fue inventada para ejecutar a todos aquellos que fueron condenados durante la

Revolución Francesa, y por cierto, sigue aplicándose en el país de origen. Asimismo nos
recuerda Miguel Harb, no debemos olvidar que su propio inventor Guillot, murió

precisamente guillotinado.

f) Fusilamiento, que consiste en reunir un pelotón o escuadra de soldados armados con

fusiles, quienes reciben la orden superior de disparar contra el reo condenado, apuntando

precisamente a las partes vitales del cuerpo. Fue una de las formas más usadas para aplicar la

pena máxima, así por ejemplo, los casos más polémicos sobre ejecuciones de sentencias de

muerte que se llevaron a cabo en Bolivia se realizaron precisamente utilizando esta forma de

ejecución prevista legalmente, en los recintos penitenciarios correspondientes.

g) Electrocutación, que consiste en provocar en el cuerpo del condenado, una descarga

eléctrica (corto circuito) de alto voltaje, lo cual llega a matarlo instantáneamente, y ésta es la

forma de ejecución que se usa generalmente en algunos Estados de Norte América, cuando se

trata de dar muerte al reo condenado.

h) Garrote, es una forma de ejecución que generalmente fue aplicada en la época de la

Colonia Española, y consistía en sentar al condenado, en una silla con alto respaldar, y que

contenía un agujero por el que pasaban los dos extremos de una cuerda que envolvía el cuello,

y apretando poco a poco se lograba matar al condenado mediante asfixia.

i) Cicuta, es una forma de ejecución que fue usada generalmente por los griegos, haciendo

beber este veneno sin causar un mínimo de dolor, sino por el contrario provocando una

parálisis progresiva que al llegar al corazón, automáticamente producía la muerte. La

histórica condena impuesta en contra del filósofo Sócrates, es un ejemplo claro de la

aplicación que tuvo esta pena en el pueblo griego.

j) Gas Letal, es una forma de ejecución que provoca la muerte sin causar dolor, sino

asfixiando al condenado en cámaras especiales instaladas para el efecto, y también es otra de

las formas de ejecución que generalmente se utiliza en los Estados Unidos de Norteamérica.
k) Inyección Letal, es la forma más reciente y novedosa de aplicar la pena de muerte,

utilizada en algunos Estados de Norteamérica principalmente, y que consiste en inyectar, por

vía intravenosa, una sustancia letal que mata al sujeto condenado, sin causar dolor y

provocando la muerte de manera inmediata.

La Pena de Muerte en Latinoamérica y Bolivia (2009)

A nivel latinoamericano, y entre los países comúnmente denominados “Bolivarianos”, no

existe la pena de muerte, según sus Constituciones, en los siguientes: Colombia (art.11),

Venezuela (art.43), Ecuador (art.23-1), Perú (que en su art.2-1 garantiza el derecho a la vida;

sin embargo establece la aplicación de la pena de muerte por el delito de traición a la patria), y

por supuesto nuestro país Bolivia, según las disposiciones contenidas en la Nueva

Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia, que en su Capítulo Segundo

dedicado a consagrar los Derechos Fundamentales de las personas, establece expresamente:

“Artículo 15. Toda persona tiene derecho a la vida y a la integridad física, psicológica y

sexual. Nadie será torturado, ni sufrirá tratos crueles, inhumanos, degradantes o humillantes.

No existe la pena de muerte. Todas las personas, en particular las mujeres, tienen derecho a

no sufrir violencia física, sexual o psicológica, tanto en la familia como en la sociedad,

también indica. El Estado adoptará las medidas necesarias para prevenir, eliminar y sancionar

la violencia de género y generacional, así como toda acción u omisión que tenga por objeto

degradar la condición humana, causar muerte, dolor y sufrimiento físico, sexual o psicológico,

tanto en el ámbito público como privado”.

Respecto de la norma contenida en nuestra Constitución es necesario hacer notar que, el

supra citado artículo 15, de manera explícita, establece la inexistencia de la pena de muerte.

En efecto, al proclamar el derecho a la vida, e imponer al Estado adoptar las actividades

necesarias e indispensables para erradicar las acciones u omisiones que tengan por objeto
causar la muerte de las personas, y al prever asimismo que la máxima sanción penal será de

treinta años de privación de libertad, sin derecho a indulto, la Constitución elimina la pena de

muerte, cuya aplicación en el pasado se instituyó precisamente para castigar los delitos

considerados más graves (asesinato, parricidio y traición a la patria).

Conclusión

De manera general, se ha establecido que la pena es la privación de un bien jurídico que se

aplica frente a quien haya cometido un delito a fin de corregirlo y de prevenir posibles futuros

ataques contra la sociedad; y aquella, es impuesta por el derecho de castigar que ostenta el

Estado, a quien haya sido encontrado culpable de la comisión de un ilícito penal, como

consecuencia de la misma y en virtud a una sentencia condenatoria que ponga fin al estado de

inocencia que se presume de una persona.

A su vez conforme con la moderna doctrina jurídico-penal, que en circunstancias normales

no es tolerable la aplicación de la pena capital o la pena de muerte y se desvirtúa el argumento

de la confianza en sus efectos preventivos e inhumanos.

También se ha intentado justificar la pena de muerte atribuyéndole carácter eugenésico,

pretendiendo su aplicación como purificación del organismo social; sin embargo, dicho

argumento no concuerda con los verdaderos fines de la Eugenesia (aplicación de las leyes

biológicas). Asimismo, se intento justificar con el argumento de que la aplicación de la pena

capital, especialmente a los criminales natos e incorregibles, se la practica con criterio

eutanásico (que facilita la muerte sin sufrimientos físicos); ello es susceptible de igual

objeción que el anterior puesto que la Eutanasia es la muerte piadosa que se aplica, en la

mayoría de las veces, a solicitud del mismo paciente, es decir a una persona atacada de males

incurables.
Bibliografía

ARAUJO VILLEGAS, Arturo. (1960). Guía del Procedimiento Criminal. Potosí: Editorial

Universitaria.

Abog. E. Vargas Lima, A. (2009). pensamientopenal.

MIGUEL HARB, B. (1979). Código Penal Boliviano (comentado) (Vol. Primera Edición). La

Paz , Bolivia: Editorial Los Amigos del Libro.

MORALES GUILLEN, C. (1980). Código Penal y Código de Procedimiento Penal:

Concordancias y Jurisprudencia. La Paz (Bolivia): Editorial Gisbert y Cía. Obtenido

de Código Penal y Código de Procedimiento Penal.

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