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Caso 1

La paciente presenta un historial de trastornos alimentarios desde los 14 años, influenciado por burlas de compañeros y presión familiar, lo que llevó a conductas de restricción alimentaria y vómitos. A pesar de varias hospitalizaciones y tratamientos, su salud se deterioró, pero actualmente está en tratamiento psiquiátrico y psicológico, manteniendo una dieta balanceada y actividad física. La paciente continúa con controles médicos regulares y está en proceso de validar su secundaria, aunque existe el riesgo de recaídas.
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Caso 1

La paciente presenta un historial de trastornos alimentarios desde los 14 años, influenciado por burlas de compañeros y presión familiar, lo que llevó a conductas de restricción alimentaria y vómitos. A pesar de varias hospitalizaciones y tratamientos, su salud se deterioró, pero actualmente está en tratamiento psiquiátrico y psicológico, manteniendo una dieta balanceada y actividad física. La paciente continúa con controles médicos regulares y está en proceso de validar su secundaria, aunque existe el riesgo de recaídas.
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CASO 1

Paciente que ingresa al servicio de psicología por presentar un cuadro de evolución desde los 14 años de edad,
época en la cual es víctima de burlas de sus compañeros de clase, quienes le decía que estaba muy
desarrollada y gorda; en inicio ella no hizo mucho caso a estos comentarios, pero empezó a sentirse
despreciada y sentirse con sobrepeso cuando sus compañeras de clase se burlaban de ella, pese a que ella
refiere que sus familiares le decían que no estaba con sobrepeso. Cada día al levantarse y mirarse al espejo
ella percibía que tenía la cabeza muy grande y redonda, además consideraba que su silueta corporal era
desagradable ya que no tenía la figura deseada ni cintura: por esta razón decide alejarse de sus amigas del
colegio y aislarse evitando de esta manera las burlas que recibía de ellas, además le afecto demasiado en esa
época el apodo de “FEA” que sus compañeros de colegio le dieron.

Refiere que al verse al espejo veía una persona que no podía ser bella por tener una cara tan redonda y un
cuerpo sin forma, es por esta razón que empieza a ocultar la comida que le daban en bolsas plásticas para
después botarla a la basura. Durante este tiempo nota que su periodo menstrual se torna primero irregular con
periodos de catamenio de 2 a 3 días, luego 1 a 2 días y finalmente desaparece por lapso de 1 año.

A la edad de los 14 años cursando 9 grado de secundaria, conoce a su primer enamorado, con el que empieza
una relación de bastante confianza. Él le decía que estaba un poco gorda y por eso la llamaba, “gordita”,
“barriguita, lo que empezó a preocuparla más. Su novio le decía que estaba mejor que cuando la había
conocido, pero ella desconfiaba de esa expresión por lo que decide intentar provocarse vómitos después de
ver un documental de televisión donde una joven se provocaba vómitos. Primero intenta el vómito provocado
con un dedo y una vez al mes, luego la frecuencia fue aumentando a una vez a la semana.

Las actividades en su colegio se tornan más difíciles ya que no podía concentrarse y decide abandonar sus
estudios. Empezó a notar que perdía cabello, constantemente se encontraba estreñida y cada vez, según
referencia de la madre, ella estaba más delgada y pálida; motivos por los que empezó a tener más control por
parte de su familia para que no vaya al baño o a su cuarto a vomitar después de las comidas. Sus familiares
entonces la llevan obligada a su EPS donde es valorada por medicina general quien la remite a medicina
interna. Según referencia del médico internista, se encontró con palidez mucocutánea, pérdida importante de
peso y reflejos rotulianos disminuidos concluyendo con los diagnósticos de úlcera péptica, gastritis y
abolición en la secreción de ácido clorhídrico,por esta razón obtiene una temision a psiquiatría. Rechaza y no
quiso aceptar remisión a psiquiatría con consentimiento de sus padres; recibiendo en esa oportunidad
tratamiento con metoclopramida 10 miligramos vía oral, 1 Tableta cada 30 minutos antes de las comidas,
tratamiento que la paciente incumple pese al control que tenia de sus familiares en su domicilio durante las
comidas y su medicación.

Con esta conducta de vómitos postprandiales provocados continúo hasta finales de 2010, escapando del
control de la familia, refiriendo que sentía que no tenía el peso adecuado y necesariamente debía bajar de
peso; continuando con la conducta de comer pocas veces al día tomando por lo menos un litro de agua cada
día y realizando ejercicios en forma intensa cada vez que podía. A los 15 años empieza una dieta de pan con
té en la mañana y la noche y cuando se sentía ansiosa y preocupada ella comía en forma exagerada,
principalmente cuando sus familiares le llamaban la atención respecto a su conducta, vomitando
posteriormente todo el alimento que ingería. Durante este tiempo no podía concentrarse en los estudios ya que
pensaba durante el día qué alimentos comería y como haría para evitar consumirlos.
A los 16 años, empezó a preocuparse por su estado de salud cuando le informa el médico en un control que su
salud corre peligro realizando remisión a psiquiatría. Preocupada por la remisión al servicio de psiquiatría
empieza a “controlar” los vómitos según refiere “por el bienestar de su salud y su desarrollo adecuado”,
empezando a mejorar la calidad de su alimentación y consumiendo con mayor frecuencia carnes, verduras,
pastas, yogurt y variedad de alimentos que consideraba eran adecuados para su peso, llegando a tener un peso
de 48 kilos después de dos meses de controles por medicina.

Después de terminado sus controles médicos, según refiere la paciente, permaneció tranquila durante seis
meses. Empezó a sentirse ansiosa cuando tuvo conflictos familiares en especial con la figura materna por la
separación de su padre y con su pareja debido a la presión que este ejercía sobre ella con los comentarios que
hacia respecto a su figura, quienes a su vez vivían pendiente del progreso y de la alimentación lo que provoca
en la paciente preocupación, ansiedad, empezando a comer menos cantidad de alimentos, disminuyendo la
frecuencia de alimentación e iniciando de nuevo los vómitos. Permanece con esta conducta aproximadamente
2 meses en forma continua antes de su primera hospitalización en el servicio de urgencias, presentando en ese
periodo mareos frecuentes, parestesias, lipotimias, cansancio y un día antes de su internación sueño con
sensación de que se oscurecía todo a su alrededor, durmiendo todo el día.

Su primera hospitalización en el servicio fue en Marzo del 2009 remitida por medicina a psiquiatría,
refiriendo en esa oportunidad “ganas de comer hasta la saciedad”, para luego vomitar todo lo ingerido,
manifestando que necesitaba ayuda para seguir adelante. Se observaba irritable, triste y desganada, además de
evidenciarse pérdida de peso importante, ingresando con un peso de 41 kilos, con manifestaciones somáticas
como parestesias, adinamia, astenia y somnolencia. Durante este periodo de hospitalización en el servicio fue
tratada con ansiolíticos (alprazolam), antidepresivos (Quetiapina), antieméticos (metoclopramida) llegándose
a evidenciar pérdida aun más marcada de peso en 3 kilogramos en relación a su peso de ingreso; se le realizó
un electroencefalograma (EEG) cuya conclusión fue un trazo normal. En la valoración se encuentra; paciente
atenta que es evaluada adecuadamente. No se evidencia déficit cognitivo. Orientada en tiempo, espacio y
persona. La memoria a corto, mediano y largo plazo conservado, habilidades verbales y matemáticas, juicio y
razonamiento conservados. Es capaz de seguir órdenes complejas que implique tres partes del cuerpo,
discrimina entre izquierda y derecha. Conserva la denominación de objetos simples y partes del cuerpo. Sin
alteraciones en lectura, escritura y repetición.

Con aseo y arreglo personal adecuados. Aparenta su edad cronológica. Aparenta enfermedad física. Coopera
con la entrevista en forma adecuada, relaciones interpersonales acordes aunque es poco sociable, irritabilidad,
fatiga, obsesión de calorías miedo irracional de subir de peso, orientada en tiempo, espacio y persona. Sin
deterioro en memorias. Mantiene un foco adecuado de atención a la entrevista. Realiza en forma adecuada las
pruebas de cálculo y abstracción. Su expresión emocional es de ansiedad, preocupación, indicando que los
problemas con su familia la ponen en ese estado, debido a que su madre y su hermana le recriminan el haber
bajado de peso en los últimos días, refiriendo que ella tiene un problema psicológico del cual no podrá
establecerse.

Continúa conflictuada con la actitud de su familia, el cual la presiona para que mejore sus hábitos
alimentarios. En estos días refiere que se siente más ansiosa debido a que se ha enterado que su madre
reacciona con agresividad y no tiene paciencia con ella por lo que ha considerado el irse a vivir con su padre a
otro departamento. Periodos esporádicos con estado de ánimo de tristeza con tendencia al llanto. Sin
alteraciones psicomotoras. Lenguaje coherente, no acelerado. Relativa autocrítica de su enfermedad. No ideas
delirantes. Niega alteraciones sensoperceptivas al momento, introspección adecuada, prospección incierta.
Después de un mes de hospitalización y con un peso de 48 kilos le dan egreso con el compromiso de asistir a
las consultas de control por psiquiatría y psicología en la EPS de la paciente, después de un mes y medio
comenzó nuevamente con la conducta de votar la comida y de tomar laxantes en ocasiones, es por este motivo
y la preocupación de su hermana mayor que fue valorada por varios médicos particulares donde recibió
tratamientos paliativos con multivitaminas, suplemento alimentario con Ensure y leche por las noches. Por el
estado general en el que se encontraba fue transferida e internada, en el servicio de gastroenterología por el
lapso de un mes, donde la obligaban a comer y según la paciente se le otorgó alta médica.

En su casa, después de ser dada de alta continuaba con la misma conducta de disminuir la ingesta de
alimentos o vomitar que muchas veces eran espontáneos y otras veces provocados, refiriendo que comía
exageradamente para complacer a su madre y pensando en su bienestar, permaneciendo así por el lapso de un
año, pero a finales de ese año su desempeño en el estudio se torno deficiente, no pudiendo concentrarse,
dormía constantemente y siempre hasta las 10 de la mañana, se sentía desganada, dejó de alimentarse e
incluso ya no tomaba Ensure y refiere que sus familiares la veían mucho más delgada y pálida.

En Junio de 2010 es remitida nuevamente, siendo revalorada por referencia de pérdida de peso en los últimos
2 meses de aproximadamente 2 kilogramos y sentirse demasiado delgada. Refiere además sensación de
ansiedad, ingesta de alimentos en forma exagerada y vómitos postprandiales, motivos por lo que se sentía
irritable, distraída, además de irregularidad en sus periodos menstruales. Es controlada por consulta externa en
cuatro oportunidades recibiendo tratamiento con antidepresivos (Quetiapina) y ansiolíticos (alprazolam y
diazepam), decidiéndose en su última consulta por psiquiatría de control la internación.

Fue evaluada y hospitalizada, encontrándose en el examen médico de ingreso: Paciente en mal estado
general. Mal estado nutricional. Piel y mucosas pálidas, levemente deshidratadas. Facies pálida, terrosa. Los
signos vitales: TA 90/60 mmHg, FC 84 latidos por minuto, frecuencia respiratoria 24 ciclos por minuto. Peso
42 kg., Talla l.55m. Índice de masa corporal (IMC) 13.3 kg/m2.

Conjuntivas pálidas, labios resecos, cabello sin brillo, opaco, piezas dentarias residuales en mal estado de
conservación. Cuello con relieves musculares acentuados, no adenopatías ni ingurgitación yugular. Glándula
tiroides de aspecto normal. A nivel emocional se encuentra ansiedad y preocupación, indicando que los
problemas con su familia la ponen en ese estado, debido a que tanto su madre como su hermana le recriminan
el haber bajado de peso en los últimos días, refiriendo que ella tiene un problema psicológico del cual no
podrá curarse.

En la actualidad se encuentra validando su secundaria y asiste a controles por psiquiatría cada mes y por
psicología cada 8 días sin ninguna hospitalización y con buen pronostico aunque no se descarta una posible
recaída.

Paciente producto de un embarazo planificado, de matrimonio estructurado, parto hospitalario, a término con
peso y talla adecuados para la edad gestacional. Su desarrollo psicomotor transcurrió sin aparentes
alteraciones. Inicia su escolaridad a los 5 años en preescolar, e ingresa a primero de primaria a los 6 años de
edad, lugar donde estudió hasta noveno de secundaria, repitiendo este último curso por 2 años consecutivos
debido a sus hospitalizaciones y controles médicos.
Actualmente cursa validación para terminar la secundaria los fines de semana.

En el 2010 sus relaciones materno-filiales se tornan conflictivas, debido a problemas relacionados con su
patología médica e inestabilidad emocional, culpándola por la separación de su padre. Profesa la religión
cristiana, la que practica buscando consuelo hablando con los pastores y otras personas sobre sus dolencias.
Detalla sobre sus habilidades manuales: cocina, lectura de la Biblia, actividades que aun las realiza.

Actualmente se encuentra en tratamiento psiquiátrico, psicológico, nutricional, medicina interna y


gastroenterólogo con adecuada adherencia de la paciente a sus tratamientos. Mantiene una dieta balanceada y
actividad deportiva acorde a sus necesidades.

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