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J. R. R. Tolkien

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J. R. R.

Tolkien,

Moria es un reino de los enanos conformado por las más grandes minas
que estos construyeron, también conocido como Khazad-dûm, «la mina
del Enano».

Fue fundado por Durin I el Inmortal en los albores de la Primera Edad


en las cuevas que daban a Azanulbizar. Se encontraban en el centro de
las montañas Nubladas, bajo los picos Caradhras, monte Nuboso y
Cuerno de Plata. Estuvo bastante apartado de los demás reinos enanos
durante la Primera Edad, pero como consecuencia de la ruina de
Belegost y Nogrod tras la guerra de la Cólera, muchos enanos
emigraron a Moria, haciendo de ésta la mayor ciudad enana. Fue una
gran mina que durante muchas Edades produjo inmensas riquezas,
símbolo del poderío enano en la Tierra Media, pero también causa de
muchas desdichas y pesares.

Durante más de un milenio fue un gran centro de comercio enano,


hasta que los habitantes de la ciudad excavaron demasiado profundo,
en busca de mithril. Un balrog se ocultaba en las profundidades de las
montañas Nubladas desde la destrucción de Thangorodrim, miles de
años atrás. El balrog expulsó a los enanos de la mina, y desde entonces
Moria quedó abandonada.

Con el tiempo, grandes poblaciones de trasgos (orcos) poblaron los


oscuros y antiguos salones del reino enano. Las minas de Moria
aparecen en la novela El Señor de los Anillos, en donde los
protagonistas han de atravesarlas para continuar su arduo camino, y
también son mencionadas en El Silmarillion.

El nombre
El más antiguo y famoso de los reinos de los enanos fue Khazad-dûm,
que significa “Mansión de los Enanos” en khuzdûl; palabra compuesta
por Khazâd, radical triconsonante Kh-Z-D: “Enanos”. Y Dûm:
“Mansión”, “Estancia”. Los elfos Sindar de Beleriand la llamaron,
primeramente, Hadhodrond un nombre que significaba Bóveda de los
Enanos, y estaba compuesta por la palabra Hadhod, que “(…)era la
traslación de Khazâd a sonidos Sindarin…” ; esto era porque
originalmente el Sindarin carecía de algunos sonidos para representar
algunas letras (_z_ y _â_ largas, incluso _kh_) de la palabra Khazâd, por
lo que debieron adaptar el nombre; y la otra palabra que compone el
nombre Sindarin es rond, que proviene del Ilkorin y significa, “bóveda”
o “techo abovedado”, como en Elrond (“Bóveda de Estrellas”) y que se
usaba para definir a una estancia techada de esa manera, como
Nargothrond; raíz ROD-. Los Exiliados, los Noldor, la llamaron
Casarrondo; palabra Quenya, cuyo significado es el mismo que en
Sindarin: Casar, “Enanos” y rondo, “(…)un techo abovedado o
arqueado, visto desde abajo (y normalmente invisible desde fuera.”
Después del despertar del Balrog, los enanos abandonaron la montaña,
y Khazad-dûm sumió en la oscuridad y el silencio. Entonces los elfos
dieron a la morada de Durin: “(…) un nombre sin amor… (…)”; y la
llamaron Moria, que significa 'Abismo Negro'. Este nuevo nombre
contiene la raíz (…)MOR, «oscuro, negro», que se ve en Mordor,
Morgoth, Morannon, Morgul, etcétera (técnicamente MOR: *mori,
«oscuridad» = q. more, s. môr; adj. *morna = q. moma, s. morn,
«oscuro»); e IA, que es del sindarin iâ, «vacío, abismo» (YAG: *yaga > s.
iâ). En la Lengua Común se la llamaba "Mina (o Excavación) del Enano"
(Dwarrowdelf, en inglés antiguo), traducción de la palabra en Oestron
Phurunargian.

Historia
Edades de los Árboles
Cuenta la Leyenda que Durin, al despertar en la morada del Monte
Gundabad, decidió recorrer los caminos y fue hacia el sur, solo. Al
llegar a Azanulbizar quedó azorado de tanta belleza, contempló las
cuevas naturales que se hallaban en el flanco oriental de las
imponentes Montañas Nubladas; y luego se dirigió al Lago Espejo en
donde se “(…)inclinó (…), y vio aparecer una corona de estrellas, como
gemas sobre un hilo de plata, por encima de la sombra de su cabeza...”
(ESDLA Apéndice A) y supo que había encontrado el lugar de su
morada y la de su pueblo. A fines de la Tercera Edad, todavía se hallaba
una columna de piedra que recordaba aquel instante. Dice también la
leyenda que Durin volvió al norte, consiguió una compañera y volvió
con su pueblo a morar en aquellas cuevas, a las que en pocos años
transformaron en grandes salas, profundos laberintos, interminables
pasadizos y caminos; todo a lo largo y a lo ancho de las Montañas
Nubladas entre y bajo las entrañas del Bundushathûr, del Zirak-Zigil y
del Barazimbar.

Allí el martillo golpeaba el yunque, el cincel esculpía y el buril escribía,


se forjaba la hoja de la espada, y se fijaban las empuñaduras; cavaba el
cavador, el albañil edificaba...
Libro II, El Señor de los Anillos, J. R. R. Tolkien
Considerada la más imponente de las Moradas de los Enanos de todos
los tiempos, su vigencia y poderío se extendió por más de tres edades.
Lamentablemente no está datada la época en donde empezó la
construcción de Khazad-Dûm; pero podemos presumir que fue en algún
momento anterior a 1250 AV de las Edades de los Árboles, fecha en la
que los Enanos aparecieron en Beleriand; para ese entonces la Mansión
de Durin ya estaba habitada, y los Barbatiesas y Nalgudos habitaban en
Nogrod y Belegost. Indudablemente los Eldar no se encontraron con los
enanos en su viaje a Aman cuando cruzaron Rhovanion, por lo que
caben dos posibilidades: que en 1104 AV (fecha del comienzo del Gran
Viaje) estos no habían nacido aún o, como sostiene Michael Martínez,
todas las Casas de los Enanos vivían en Khazad-Dûm y cuando la
presión demográfica se hizo insostenible, seis Casas partieron en
distintas direcciones, luego del paso de los Elfos. Como sea, cuando se
construyó Menegroth (1300-1350 AV) Moria era ya la morada más
importante de los Enanos.

Primera Edad del Sol


Durante toda la Primera Edad del Sol, los Enanos de Moria
construyeron un centro de comercio, cuyas ramificaciones se extendían
hacia el norte, el oeste y el este, la producción de hierro, armas, gemas,
oro era vendida tanto en Belegost y Nogrod, como en los valles entre el
Celduin y el Carnen, o los valles de ambos lados del Gran Bosque Verde.
En un principio el tráfico fue entre enanos; con Thumunzahar y
Gabilgathor lo hacían a través de los pasos del norte, de las Ered
Mithrin, o a través del Paso Alto en las Montañas Nubladas; con el resto
de los reinos enanos, cruzando el Gran Bosque Verde por el Camino
Grande de los Enanos y luego el Celduin por algún puente construido
por ellos y siguiendo caminos que unían Moria a las Colinas de Hierro,
las Montañas Grises y otros reinos enanos más orientales.

Al promediar la Primera Edad del Sol y con la llegada de los pueblos


Edain a la región (de los que solo una pequeña parte continuaron su
viaje, y llegaron a Beleriand); los Barbiluengos de Khazad-Dûm,
comenzaron a establecer sólidas relaciones con estos; dándose un
crecimiento económico que después sería característico de las zonas
donde comerciaban Enanos y Hombres (incluyendo los Hobbits): los
Hombres, que eran ganaderos, pastores y labradores, se convertían en
los principales proveedores de comida, que los Enanos adquirían a
cambio de trabajar como constructores de casas y caminos, como
mineros y como artífices de obras de artesanías, desde herramientas a
armas y muchas otras cosas de gran costo y habilidad.

Respecto de la relación con los Elfos Silvanos del Bosque Negro y de


Lothlórien, en esta Primera Edad, es poco lo que se sabe, pero es
seguro que las hubo aunque, en algunos momentos, no fueron del todo
cordiales, como lo demuestra el hecho de que en la Segunda Edad, los
Elfos Silvanos de Oropher dejaron sus moradas en las cercanías de
Amon Lanc, para dirigirse, finalmente, hacia los valles de Emyn Duir.

Segunda Edad del Sol


Los primeros siglos de la Segunda Edad del Sol encontraron a los
Enanos, “(…)controlando las Ered Mithrim, Erebor y las Colinas de
Hierro; y a todo el lado oriental de las Montañas Nubladas, hasta los
confines de Lorien…”[1] Y vio incrementar el poder y la riqueza de
Khazad-Dûm, con el descubrimiento del mithril, la llegada de los
Enanos de Belegost y Nogrod, que huyeron de las Ered Luin con la
destrucción de Beleriand, llegando a Moria cerca del año 40 S. E.; y con
la consolidación y ampliación de las relaciones con los Hombres del
Norte. En relación con estos últimos se concretó una alianza más
perdurable, que resultó sumamente beneficiosa para ambos, basada en
la guerra contra los Orcos que retornaron luego de la caída de Morgoth
y la destrucción de Angband. Los Enanos, con su habilidad y
conocimientos, aportaron armas, armaduras, pertrechos militares, etc.
y los Hombres, su número, su habilidad como jinetes y su valentía;
llegando a disponer de una gran fuerza. Esto garantizó, al menos hasta
mediados de la Segunda Edad, seguridad y prosperidad para Enanos y
Hombres.

La relación con los Elfos Silvanos de Lórien y del sur del Bosque Verde
siguió siendo conflictiva; más aún con a llegada de los Elfos Sindar a la
región, que no perdonaron a los Khazâd por el enfrentamiento que llevó
al el fin de Doriath. Pero la instalación de los herreros elfos Gwaith-i-
Mírdain, en Eregion, en el año 750 S. E., supuso importantes cambios
en la relación de los Enanos de Khazad-Dûm con los Elfos. Se
entablaron fuertes vínculos, no solo comerciales sino también de
amistad y admiración mutua. Los Enanos abrieron una puerta hacia el
oeste y un incesante tráfico relacionó a ambas comunidades. El mithril,
admirado y apreciado por los Noldor de Eregion fue usado para la
elaboración de bellísimos objetos y productos por parte de Enanos y
Elfos, de los que Celebrimbor fue el más grande de los artífices. Tanto
los Elfos como los Enanos obtuvieron gran provecho de esta asociación,
llegando a ser ambas regiones tan esplendorosas como no lo habían
sido nunca.

Tal era la amistad entre ambos pueblos que no solo grabaron juntos los
caracteres en la Puerta Oeste de Moria, sino que cuando se forjaron los
Anillos, Celebrimbor se los dio directamente a los Enanos (para enojo
de Sauron) y Durin III envió una fuerza de enanos a combatir por la
defensa de Eregion, luego del ataque del lugarteniente de Morgoth al
oeste, a mediados de la Segunda Edad (1695 S. E.). Cuando Acebeda
quedó desolada, Moria cerró su Puerta Oeste y los contactos con el
oeste no se reanudaron, pero siguió teniendo una poderosa influencia
en las regiones del este de las Montañas Nubladas. En la Guerra de la
Última Alianza entre Elfos y Hombres, Durin envió un nutrido ejército
de Enanos a combatir junto a las huestes élficas de Gil-Galad.

Tercera Edad del Sol


La Tercera Edad, marcó el declive del reino Enano de Khazad-Dûm; y
aunque durante “(…)largo tiempo, Moria siguió siendo un lugar
seguro… sus habitantes menguaron hasta que muchas de las vastas
mansiones quedaron oscuras y vacías…”[1]

En los primeros siglos de la Tercera Edad, Moria siguió siendo poderosa


y mantuvo sus principales relaciones comerciales y de producción con
distintos pueblos de Hombres, Elfos y Enanos, pero, cuando Sauron
ocupó Dol Guldur y el Bosque Negro cayó bajo su sombra, muchas
cosas cambiaron para la región: los orcos comenzaron a infestar las
Montañas Nubladas, y a establecerse en cuevas y grutas a lo largo de
todo el cordón montañoso (c. 1300 T. E.), amenazando a los Enanos y
cortando comunicaciones de estos con muchos lugares; los Valles del
Anduin se hicieron inseguros, los caminos que cruzaban el Bosque
Negro fueron abandonados o amenazados por monstruosas criaturas
que respondían al Nigromante, y las poblaciones de Hombres Libres del
Norte fueron amenazadas por pueblos provenientes del Este, que solo
el poder de Gondor mantuvo a raya hasta, por lo menos, el año 1856 T.
E.

Pero a pesar de su paulatino aislamiento los Enanos siguieron


produciendo, sobre todo mithril. Tal era su obsesión por este metal que
al profundizar sus excavaciones hacia el norte, bajo el Caradhras,
despertaron a un Balrog de Morgoth que se había ocultado y dormido
en las entrañas del Cuerno Rojo luego de la caída de Thangorodrim. Un
año duró el combate y dos reyes enanos murieron en esa desigual
lucha, Durin VI y Náin I; hasta que en 1981 T. E. el más grande y
poderoso de los Reinos Enanos fue abandonado por completo y parte de
los descendientes de Durin se refugiaron en las Ered Mithrim; mientras
que Thráin I, hijo de Nain I y nieto de Durin VI, refundó Erebor. Los
Orcos se enseñorearon de Moria y solo Lothlórien resistió, gracias al
Anillo de Galadriel, el poder del Señor Oscuro en la región.

En el año 2790 T. E. Thrór, Rey bajo la Montaña, expulsado de su


morada por el dragón Smaug, llegó a las puertas de Moria acompañado
por Nár, su sirviente. No se sabe bien qué lo motivó a regresar, pero es
probable que el recuerdo del antiguo esplendor de Moria o algún efecto
causado por el Anillo que pudiera haberlo trastornado lo impulsaron a
seguir ese destino. Lo cierto es que, al llegar, las Puertas estaban
abiertas, y Thror entró orgulloso en la montaña, a pesar de las
advertencias de su acompañante. Luego de unos días, en los que Nár no
tuvo noticias de él, un cuerpo fue arrojado a la escalinata. Se trataba
del cadáver de Thrór, al que le habían cercenado la cabeza, cayendo
junto al cuerpo con la cara vuelta hacia abajo. Cuando Nár giró la
cabeza, vio que en su cara estaba escrito en runas de los Enanos, el
nombre de su asesino; se trataba de Azog el rey Orco de Moria.
Luego de esto, Nár llegó ante Thráin, para contarle lo sucedido y el hijo
de Thrór se encolerizó y mandó entonces mensajes a todos los pueblos
Enanos, dispuesto a vengar a su padre. Transcurrieron tres años antes
de que las fuerzas de los Enanos estuvieran preparadas. El Pueblo de
Durin reunió a todas sus huestes y, cuando todo estuvo dispuesto,
atacaron y saquearon una por una todas las fortalezas de los orcos que
pudieron encontrar, desde el Monte Gundabad hasta los Campos
Gladios.

Hasta que, al fin, llegaron al valle de Azanulbizar y allí, frente a las


Puertas de Khazad-Dûm, se libró la más grande y la más dolorosa
batalla entre Orcos y Enanos. La Batalla de Nanduhirion terminó con la
victoria total de los Enanos y, aunque estos sufrieron grandes pérdidas,
los orcos fueron casi totalmente exterminados, y hubieron de pasar
muchos años antes de que estos habitasen de nuevo en las Montañas
Nubladas. Tras la batalla, Thráin se dispuso a entrar triunfante en
Moria, pero los suyos no quisieron seguirle, pues sabían que el Daño de
Durin aún habitaba en la oscuridad de Khazad-dûm, así que Dáin II Pie
de Hierro, asesino de Azog, le dijo a su tío Thráin:

Tú eres el padre de nuestro Pueblo, y hemos sangrado por ti, y


sangraríamos otra vez. Pero no entraremos en Khazad-dûm. Tú no
entrarás en Khazad-dûm. Solo yo he mirado a través de la sombra de
las Puertas. Más allá de la sombra te espera todavía el Daño de Durin.
El mundo ha de cambiar y algún otro poder que no es el nuestro ha de
acudir antes de que el Pueblo de Durin llegue a entrar en Moria otra
vez…
Apéndice A de El Señor de los Anillos, J. R. R. Tolkien
Hubo otro intento por recuperar Moria por parte de los herederos de
Durin. El Enano Balin, en el año 2989 T. E., abandonó Erebor junto a
una hueste de Enanos entre los que se encontraban Óin y Ori y se
dirigió a Khazad-dûm con la idea de refundar el reino de Durin. Esta
experiencia resultó trágica puesto que solo pudieron resistir a los orcos
y a otras criaturas malignas durante cinco años. Treinta años después,
cuando la Comunidad del Anillo cruzó por Moria, se supo lo ocurrido
con Balin cuando Gandalf encontró en la Cámara de los Registros, el
Libro de Mazarbul, un detallado aunque semidestruido registro de la
actividad de Balin y el final de la fallida experiencia. Balin murió
cuando fue a mirar el Lago Espejo, atacado por un Orco por la espalda.

Fue justamente en el viaje realizado por la Comunidad del Anillo a


través de Moria (del 13 al 16 de enero de 3019 T. E.), cuando se harían
realidad las palabras dichas por Dáin Pie de Hierro a su pariente Thráin
II al final de la Batalla de Azanulbizar: Gandalf se trabó en lucha con el
Balrog de Moria y, tras una serie de duelos en la Estancia de Mazarbûl,
en el Puente de Khazad-Dûm, en la Escalera Interminable y en la Torre
de Durin, lo derrotó y arrojó su cuerpo contra la roca viva del Zirak-
Zigil, en la que se llamó la “Batalla de la Cima”.

Cuarta Edad del Sol


Luego de estas crónicas no quedó registrado si en la Cuarta Edad los
Enanos volvieron a habitar la Mansión de Durin, aunque se ha predicho
la llegada de Durin VII, el último en llevar ese nombre, quien será el
encargado de reconquistar Moria para los Enanos, ya libre del Balrog y
de los orcos. Se supone que esto ocurrió durante la Cuarta Edad.

Algunos lugares conocidos


Estos son algunos lugares conocidos de la Gran Mina de los Enanos.

Puertas de Moria del oeste


Las Puertas de Durin eran la entrada occidental al reino de Khazad-
Dûm. Fueron construidas en la Segunda Edad, probablemente antes del
año 1000 S. E., cuando la amistad entre los Enanos y los Elfos de
Eregion era mayor de lo que nunca fue antes y nunca llegó a ser
después.

Los emblemas de Durin, un martillo y un yunque coronados por las


siete estrellas de Valacirca, estaban esculpidos en piedra en la puerta
oeste de Moria.
Fueron construidas en colaboración por Elfos y Enanos. Narvi,
posiblemente el mayor artesano de los Enanos en aquel tiempo, diseñó
y construyó las puertas mismas; Celebrimbor, Señor de Eregion, las
decoró con ithildin: hizo los Emblemas de Durin, un martillo y un
yunque coronados por siete estrellas; los Árboles de los Altos Elfos; y la
Estrella de la Casa de Fëanor.

Las Puertas estaban construidas de forma que pudieran abrirse desde


dentro, simplemente empujándolas. Se necesitaba la fuerza de al menos
dos enanos para hacer esto. Además, los Enanos siempre mantenían
una guardia tras las puertas, de modo que una persona sola,
previsiblemente alguien que tratara de escapar, no podría abrir sin
ayuda de la guardia. Desde el exterior, ninguna fuerza enana, élfica o
humana podía mover las puertas, excepto la contraseña inscrita en
ellas; entonces se abrían solas, hacia los lados, hasta tocar la pared de
roca.

Las Puertas permanecieron abiertas durante muchos años mientras los


Enanos de Khazad-Dûm y la gente de Celebrimbor mantenían el
comercio para su mutuo beneficio. Pero se cerraron al oeste luego de
que Eregion fuera arrasada por la Guerra entre Sauron y los Elfos, en
1697 S. E. Aunque si bien las Puertas no se mencionan de nuevo en la
historia hasta la Guerra del Anillo, sin duda el Pueblo de Durin habría
abierto y cerrado las puertas numerosas veces antes de la llegada del
Balrog en el año 1980 T. E., cuando Moria quedó desierta.

Cuando la Comunidad del Anillo se dirigía a estas puertas, se encontró


con que las artes de Sauron habían transformado el lugar: el Sirannon
(el arroyo que nacía de las puertas) se había convertido en un oscuro y
tenebroso embalse que anegaba toda la hondonada ante las puertas, y
casi se había secado en su curso inferior. En ese estanque habitaba el
Guardián del Agua, una criatura sin nombre que los compañeros apenas
logran entrever, horrorizados, y que casi acaba con la misión.

La encrucijada
“El primer problema serio” con que se encontró la Comunidad del
Anillo en su viaje por las entrañas de Khazad-Dûm. Se trataba de una
encrucijada de caminos internos de la mina, que se ubicaban a partir de
un amplio arco; de allí salían tres caminos, que iban en la misma
dirección; pero uno se abría a la izquierda, otro al centro del arco y otro
a la derecha; el primero bajaba el segundo corría “(…)en línea recta,
liso y llano, pero muy angosto…” y el último subía. Para resolver cuál
tomarían, se detuvieron a pasar la noche en la Sala de Guardia que se
hallaba cercana al camino de la izquierda. Finalmente tomaron el
camino de la derecha, porque a Gandalf, el guía, no le gustaba el
camino del centro, y desde el de la izquierda salía un aire viciado, que
no conformó al Mago; “(…)es hora que volvamos a subir…” dijo. El
camino que tomaron resultó ser el correcto; iba con regularidad en
ascenso, y a medida que subía se hacía y más ancho. No había a los
lados aberturas de otras galerías o túneles y el suelo era plano y firme.

Sala de la Guardia
En el cruce por Moria la Compañía del Anillo se encontró ante una
encrucijada de tres pasajes que salían hacia el este pero que tomaban
diferentes alturas y direcciones partiendo de un gran arco, a la
izquierda de ese arco encontraron una puerta de piedra que daba a una
gran sala en la que había un agujero grande y redondo que debería
haber estado cubierto con una loza pero que en ese momento estaba
abierto y con cadenas oxidadas colgando sobre las profundidades. Se
trataba de la Sala de Guardia que custodiaba los tres pasadizos. Allí los
Miembros de la Compañía se detuvieron a descansar y Gandalf
aprovechó para reflexionar sobre los próximos pasos, y Pippin,
tontamente, arrojo una piedra por el pozo, alertando a los habitantes de
Moria sobre su presencia, lo que enfadó al Mago.

Sala vigesimoprimera del ala norte


A unas 15 millas en línea recta de la sala de guardia, y siguiendo el
pasaje de la derecha; se encontraba la sala vigesimoprimera; ubicada
en el nivel séptimo, «es decir, seis niveles por encima de las puertas»
del extremo norte de la mina. Tras pasar una puerta abovedada, la
Comunidad del Anillo se encontró con una amplia sala con «un vasto
cielo raso sostenido por numerosos y poderosos pilares tallados en la
piedra». El recinto tenía las paredes negras lisas y pulidas y en sus
extremos se abrían grandes arcos, que conducían a través de distintos
pasajes, hacia el norte, hacia el este, hacia el sur y hacia el oeste que es
por el que llegó la Compañía. Sobre los arcos del norte y del este había
aberturas que traían luz de las grandes ventanas abiertas en los flancos
de la montaña. Para llegar a las puertas había que tomar un camino que
salía cruzando el arco del este, «e ir a la derecha y al sur,
descendiendo».

La cámara de Mazarbul
Artículo principal: Cámara de Mazarbul
La cámara de Mazarbul es una estancia situada en el extremo norte del
séptimo nivel de Moria. Es una sala cuadrada con una gran cantidad de
cofres de madera, donde se guardan muchos de los escritos de Khazad-
dûm, realizados a lo largo de los siglos. Tenía dos puertas, una que
daba a un corredor, y otra que daba a la inmensa sala vigesimoprimera.
En el lado este, había una profunda abertura en la pared, que iluminaba
la sala con luz solar. Allí se encontró la tumba de Balin, en la que se
posaba el haz de luz producido por la grieta. También estaba allí el
Libro de Mazarbul, encontrado por Gandalf el 15 de enero del año 3019
T. E., al paso de la Comunidad por Moria, lo que permitió conocer lo
que pasó en el intento de recuperar la antigua ciudad. Sobre la tumba
estaba grabado en runas enanas:

Balin, hijo de Fundin, señor de Moria.


Sala segunda
Como su nombre lo indica este enorme espacio tallado en la roca de la
montaña es el segundo lugar que hay que atravesar desde la entrada
principal de la mina, en el primer nivel. Se trataba de una sala
amplísima, rectangular, mucho más larga y ancha que la sala
vigesimoprimera y todo «lo largo del centro se alzaba una doble fila de
pilares majestuosos. Habían sido tallados como grandes troncos de
árboles y una intrincada tracería de piedra imitaba las ramas que
parecían sostener el cielo raso. Los tallos eran lisos y negros». Muchos
túneles, corredores y pasadizos llegaban a esta sala, de todas
direcciones; pero el principal llegaba desde el oeste en el extremo más
largo de esta. La Comunidad del Anillo llegó por un pasadizo ubicado en
el norte de la sala y cercano al puente de Khazad-dûm. En el extremo
este, se alzaba el puente y un abismo de profundidades desconocidas,
que solo podía ser transpuesto a través del estrecho puente. Del otro
lado del abismo se encontraba el portal de la sala y de allí partían
grandes escaleras, arriba de las cuales se encontraba una ancha senda
que llegaba a la sala primera, la sala junto al portal este.

El puente de Khazad-dûm
Ubicado sobre un abismo profundo en el extremo este de la segunda
sala en el primer nivel de la mina. Se trataba de «un estrecho puente de
piedra, sin barandilla ni parapeto, que describía una curva de cincuenta
pies sobre el abismo. Era una antigua defensa de los enanos contra
cualquier enemigo que pusiera el pie en la primera sala y los pasadizos
exteriores. No se podía cruzar sino en fila de a uno». Allí se produjo el
segundo enfrentamiento de Gandalf con el balrog de Moria; en ese
hecho el mago se quedó a la retaguardia permitiendo que el resto de la
Compañía cruzara el puente, para luego y con un golpe de su vara,
romper el puente en el lugar en donde el balrog estaba parado, cayendo
al abismo y arrastrando este, en su caída, al guía de la Comunidad.

Las puertas del lado este de Moria


La entrada principal de la imponente Khazad-dûm se abría al este de las
Montañas Nubladas, hacia Azanulbizar. Un gran salón, (la sala primera)
de enormes columnas talladas por los enanos de Moria, y con altas
ventanas que miraban al este y donde entraba la luz de la mañana,
precedía a las grandes puertas. Estas estaban sujetas, sobre montantes,
a un gran arco en la boca de la mina. Antes de que las puertas fueran
destruidas en las guerras contra los orcos y como daban al ancho
mundo, poseían «inscripciones rúnicas en varias lenguas: hechizos de
prohibición y exclusión en khuzdûl, y órdenes de que se fuera todo
aquel que no tuviere permiso del señor de Moria», escritas en quenya,
sindarin, oestron, las lenguas de Rohan, de Valle y las Tierras Pardas.
En el umbral había una larga escalinata de «amplios y gastados
escalones» tallados en la piedra; que conducían a Azanulbizar. Y al pie
de la escalera nacía un camino que «era abrupto y quebrado y se
convertía casi en seguida en un sendero y corría serpenteando entre los
brezos y retamas que crecían en las grietas de las piedras. Pero todavía
podía verse que en otro tiempo un camino pavimentado y sinuoso había
subido desde las tierras bajas del reino de los enanos». Muchas
historias, a lo largo de las edades, se vivieron frente a esas magníficas
puertas. Por allí entró Thrór, quien en medio de su locura se le ocurrió
desafiar al señor orco de Moria, pretendiendo morir en las mansiones
de sus ancestros. Y allí fue vengado por un joven Dáin Pie de Hierro,
quien cortó de un hachazo, la cabeza de Azog. Y por allí huyó una
desolada Compañía del Anillo, que había perdido a su líder, a su guía: el
mago Gandalf.

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