0% encontró este documento útil (0 votos)
40 vistas6 páginas

Significado de IEFI en Alfabetización

La monografía reflexiona sobre la alfabetización inicial y su importancia en la transición entre los niveles educativos, enfatizando que este proceso es continuo y socialmente contextualizado. Se destaca la necesidad de crear ambientes alfabetizadores que integren el juego y la interacción social, así como la relevancia de las actualizaciones curriculares para abordar las prácticas de enseñanza actuales. Además, se menciona el compromiso de garantizar el acceso a la alfabetización como un derecho fundamental para todos los niños, con el fin de formar ciudadanos críticos en el siglo XXI.

Cargado por

lucialt150496
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
40 vistas6 páginas

Significado de IEFI en Alfabetización

La monografía reflexiona sobre la alfabetización inicial y su importancia en la transición entre los niveles educativos, enfatizando que este proceso es continuo y socialmente contextualizado. Se destaca la necesidad de crear ambientes alfabetizadores que integren el juego y la interacción social, así como la relevancia de las actualizaciones curriculares para abordar las prácticas de enseñanza actuales. Además, se menciona el compromiso de garantizar el acceso a la alfabetización como un derecho fundamental para todos los niños, con el fin de formar ciudadanos críticos en el siglo XXI.

Cargado por

lucialt150496
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Escuela Normal Superior Dr.

Alejandro Carbó
Profesorado de Educación Primaria

Seminario Alfabetización Inicial


Docente: Juan Fernández

IEFI

Estudiante: Altamirano Lucia Belen


DNI: 39.494.723

Ciclo Lectivo 2024


Todas las personas se enfrentan a diferentes transiciones a lo largo de su
vida. Ante cada cambio surgen nuevos desafíos, en los que se ponen en
juego diversas variables. Si estos desafíos se presentan en condiciones
adecuadas a las posibilidades personales, el proceso se convierte en una
oportunidad para salir enriquecidos con nuevos aprendizajes (Woodhead
y Moss, 2007)

La presente monografía tiene como objetivo reflexionar sobre la alfabetización


inicial, con base en los marcos teóricos y las orientaciones curriculares que
guían la enseñanza de la lengua en los primeros años de escolaridad. En
primer lugar, se tomará en cuenta el documento Alfabetización Inicial:
transiciones entre inicial y primaria (Ministerio de Educación de la Nación,
2021), que aborda cómo se concibe este proceso dentro de la transición entre
los niveles mencionados. Además, se analizará la Actualización Curricular 2023
de la Provincia de Córdoba en Lengua y Literatura, que ofrece un enfoque
renovado sobre las prácticas de enseñanza en este campo. A su vez, se
integrarán los aprendizajes derivados de las prácticas docentes realizadas
durante el tercer año de formación, y se incorporarán las distintas lecturas
teóricas trabajadas a lo largo del año.
Para comenzar, es importante definir qué entendemos por alfabetización.
Siguiendo a Berta Blasky, antes se pensaba que el proceso de alfabetización
debía iniciarse deliberadamente en determinado momento del desarrollo,
generalmente a los 6 o 7 años, con una duración variable de 3, 4 o 6 años de
escolarización. Este modelo se basaba principalmente en la enseñanza de la
escritura manuscrita e impresa, y el objetivo era que los niños llegaran a
dominar el llamado "código escrito". Sin embargo, hoy en día, la alfabetización
se entiende como un largo proceso que abarca todo el desarrollo humano, que
cambia en función de las culturas y la historia. Si bien tiene mucho que ver con
la escuela, sobre todo si dicha alfabetización se contextualiza en el entorno
escolar, también depende de la sociedad. Este proceso ya no se limita solo a la
capacidad de leer y escribir, sino que se amplía hacia la adquisición de
competencias en diversas áreas, como el cálculo y la numeración, aplicadas a
contextos específicos. En este sentido, la alfabetización se entiende como un
proceso continuo y progresivo, donde cada etapa del aprendizaje contribuye al
desarrollo de una comprensión más profunda de los textos y su uso en diversas
situaciones comunicativas.
En cuanto a la transición entre el nivel inicial y primario, se debe entender como
un proceso gradual, donde lo que se hace en uno de los niveles es la base
para lo que sigue en el otro. La alfabetización no comienza en primer grado; ya
en el nivel inicial, los niños comienzan a aproximarse al mundo letrado a través
del juego, la interacción con textos, y el reconocimiento de las letras y palabras
en un contexto social. En este sentido, la transición debe ser pensada como un
proceso continuo que no es abrupto, sino que, por el contrario, tiene que
construirse con coherencia y continuidad. La articulación entre ambos niveles
debe contemplar los saberes previos de los niños y los nuevos aprendizajes
que se deben incorporar. La alfabetización en este sentido tiene una clara
dimensión social. Es fundamental comprender que, aunque los niños llegan a la
escuela con experiencias previas sobre el mundo letrado, el entorno escolar les
ofrece las oportunidades de interactuar con la escritura de manera intencionada
y organizada. Así, las prácticas letradas se constituyen en un eje central de la
escolaridad, en el que las experiencias de lectura y escritura son esenciales no
solo para la formación cognitiva, sino también para el desarrollo de la identidad
social del niño. Los docentes tienen el desafío de generar ambientes
alfabetizadores que no solo favorezcan el aprendizaje de la lectura y escritura,
sino que también promuevan el pensamiento crítico y la creatividad.
Por ejemplo, este año pude observar el proceso de alfabetización de mi
sobrina. Ella esta en sala de 5, en la articulación con la primaria fue 4 veces a
la Primaria que funciona al lado de su jardín, en la primera visita me conto que
fue a hacer un recorrido por las inmediaciones de la escuela. En la segunda
visita estuvo con el equipo docente que tendrá en primer grado, en la tercera
compartieron una clase de Educación física y en la cuarta que fue esta semana
llevaron cuadernos que les solicito su docente a mediado de año, en el
escribieron la fecha, su nombre y dibujaron. También me conto que pasaron al
pizarrón a escribir y compartieron recreos con los demás niños del primario.
Este proceso de articulación y transición ha sido clave para que los niños
experimenten una alfabetización de manera gradual, en un ambiente que
promueve tanto el aprendizaje como el juego. A través del juego, se van
adentrando de forma natural en los procesos de lectura y escritura, lo que
favorece una alfabetización lúdica. Este enfoque no solo les permite aprender
de manera más amena, sino que también contribuye a que se sientan más
seguros y entusiasmados por el cambio de nivel.
Por otro lado, en el voluntariado que realizó en la Asociación Lazos, donde
alfabetizamos adultos que no finalizaron la primaria, pudo observar diferencias
significativas en los procesos de aprendizaje. Aunque la alfabetización de niños
pequeños parece más fluida y espontánea, en los adultos el proceso es mucho
más lento y desafiante. Los adultos enfrentan mayores dificultades debido a
una serie de factores como la falta de motivación, barreras emocionales o
experiencias educativas previas que no favorecieron su aprendizaje. Este
contraste me ha permitido reflexionar sobre la importancia de la fase inicial de
la alfabetización y cómo las experiencias lúdicas y de integración en el
ambiente escolar son fundamentales para el desarrollo de los niños.
En la articulación entre el nivel inicial y la primaria, es importante tener en
cuenta lo que se señala en los Diseños Curriculares Jurisdiccionales
(Educación Inicial y Primaria), que plantean que el compromiso alfabetizador
debe ser un eje transversal desde el inicio de la escolaridad. Esta concepción
implica que la alfabetización no es solo un acto técnico, sino que es un proceso
que implica una integración con la cultura escrita en su totalidad. Desde el
jardín de infantes, los niños deben ser introducidos a las prácticas letradas a
través de actividades significativas y de interacción con otros. Es en este
contexto donde las instituciones escolares deben crear un ambiente
alfabetizador que fomente la curiosidad, el juego y el descubrimiento, siempre
en un marco de respeto por las trayectorias previas de los niños.
Como señala Pérez Abril (2004), la alfabetización es un derecho social y
cultural, no solo escolar, y su acceso debe ser garantizado desde los primeros
años de vida. Esto implica que las prácticas alfabetizadoras no deben verse
como una técnica de enseñanza aislada, sino como una herramienta
fundamental para el desarrollo de los niños en todos los aspectos de su vida.
En este sentido, la escuela debe ofrecer un espacio que promueva el acceso al
mundo letrado, y los docentes deben comprometerse a garantizar que todos los
niños puedan desenvolverse en él con autonomía y creatividad.
La alfabetización también se relaciona con la noción de que la escritura no es
simplemente una técnica para trazar palabras, sino que es un sistema complejo
de representación del lenguaje. Ferreiro (1986) señala que, para comprender
cómo funciona el sistema alfabético, es necesario un proceso de
reconstrucción conceptual que lleva tiempo y que debe ser acompañado por
oportunidades constantes de escritura, con claros propósitos sociales. En los
primeros años, es esencial que los niños puedan comenzar a escribir por sí
mismos, a través de actividades que favorezcan la expresión personal y la
interacción social con sus compañeros y docentes.
En la práctica docente III, del año corriente, en el aula de segundo grado, pude
ver cómo los niños interactúan de manera natural con los textos. La biblioteca
de aula es un lugar clave para promover la lectura autónoma. A través de
actividades como la lectura compartida o la "mesa servida", donde los niños
exploran sobre un tema a partir de la lectura de un libro, se les permite ampliar
su vocabulario, desarrollar su comprensión lectora y, lo más importante,
disfrutar de la lectura como un espacio de descubrimiento. Los niños también
tienen la oportunidad de leer y escribir con fines comunicativos auténticos. Se
puede observar que los niños se desenvuelven muy bien y la mayoría ya puede
leer y escribir solos, esto es gracias al trabajo en conjunto desde las docentes
de Inicial y primaria.
Otro aspecto fundamental es el ambiente alfabetizador, que va más allá de los
libros y materiales. En el aula, los niños tienen acceso a abecedarios,
calendarios, listas, agendas y otros portadores de texto, que les permiten
reconocer la escritura como una herramienta útil para organizar y comprender
el mundo que los rodea. Estos elementos no solo son recursos pedagógicos,
sino que también permiten que los niños se familiaricen con las formas de uso
social del lenguaje escrito en la vida cotidiana.
En cuanto a la actualización curricular, esta surge como respuesta a la
necesidad de revisar y reorganizar los contenidos del espacio curricular, para
garantizar que las prácticas del lenguaje sean genuinas y reales. En este
sentido, la actualización de los enfoques pedagógicos responde a los avances
tecnológicos y a las nuevas comprensiones sobre cómo aprenden los
estudiantes. La integración de las herramientas digitales, como los podcasts y
otros recursos multimedia, se vuelve fundamental para la alfabetización digital,
un componente clave en la educación del siglo XXI. Los estudiantes actuales,
acostumbrados a consumir contenido audiovisual y a interactuar con
tecnologías desde edades tempranas, necesitan ser alfabetizados también en
estos nuevos lenguajes.

Las prácticas del lenguaje no son ejercicios aislados, sino que deben estar
conectados con la vida fuera de la escuela. Al planificar la enseñanza, se
deben tener en cuenta las prácticas sociales de lectura, escritura, habla y
escucha que los estudiantes van a usar en su vida cotidiana. Esto significa que
los docentes deben pensar cuidadosamente en los objetivos, actividades,
tiempos y evaluación para que los estudiantes se conviertan en protagonistas
de su aprendiza.

No solo se trata de enseñar las reglas del idioma o las características de los
textos, sino de enseñar cómo se usan esas herramientas en la vida diaria, a
través de la participación en el habla, la escucha, la lectura y la escritura. El
enfoque es que los estudiantes no solo aprendan a escribir o leer, sino también
a ser hablantes, oyentes, lectores y escritores activos que escuchen, participen,
produzcan e interactúen. También la actualización curricular plantea identificar
problemas de comprensión y/o desarrollo y será necesario plantear otras
actividades o tareas similares en función de las dificultades presentes que les
permitan volver sobre lo elaborado con el propósito de revisar y alcanzar los
objetivos previstos, reconociendo la heterogeneidad presente en la sala/ el
aula, la diversidad de los y las estudiantes, de sus puntos de partida, de sus
formas y tiempos de aprendizaje, lo que deriva en considerar las
particularidades entre ellos/as y pensar en acciones pedagógicas flexibles. En
la practica docente pude ver como la docente hacia las adecuaciones
necesarias para los estudiantes que tenían dificultades en su aprendizaje,
trabajaba en conjunto con la DAI y con sus respectivas familias.

Recuperar y sostener lo que proponen las actualizaciones curriculares, como la


que menciona el Ministerio de Educación de Córdoba (2023), es importante
porque nos permite conectar el aprendizaje del lenguaje con las necesidades y
prácticas sociales actuales.
Sin embargo, la actualización de los currículos no será suficiente si no se
enfrenta un desafío central: la crisis de comprensión lectora que afecta a
muchos estudiantes en Argentina. Según informes recientes, el 46% de los
estudiantes de 3er grado no alcanzan el nivel mínimo de comprensión lectora.
Frente a esta realidad, el Compromiso Federal por la Alfabetización firmado en
mayo de 2024, busca revertir esta situación a través de un esfuerzo conjunto
entre las jurisdicciones del país. Es fundamental que este compromiso se
traduzca en acciones concretas que garanticen que todos los niños puedan
aprender a leer y escribir, y que el sistema educativo se convierta en un
verdadero motor de inclusión social.

Como futura docente, creo que la alfabetización debe ser vista como un
proceso continuo que requiere un compromiso compartido entre todos los
actores involucrados en la educación. Los docentes necesitamos capacitarnos
constantemente, no solo en las nuevas metodologías pedagógicas, sino
también en las herramientas tecnológicas que pueden enriquecer el proceso de
enseñanza. La alfabetización es un derecho fundamental de los niños, y su
acceso a la cultura escrita y digital es un paso crucial para garantizar una
educación inclusiva, equitativa y de calidad. Solo así podremos formar
ciudadanos críticos y preparados para enfrentar los desafíos del siglo XXI.

Bibliografía
BERTA BRASLAVSKY
c9b07b88cff500f21097fa385ece1de8a05ac2d6.pdf
Emilia Ferreiro y Ana Teberosky. Los sistemas de escritura en el desarrollo
del niño

documento_trayectorias_educativas_continuas_inicial-primaria.pdf
c9b07b88cff500f21097fa385ece1de8a05ac2d6.pdf

También podría gustarte