0% encontró este documento útil (0 votos)
34 vistas19 páginas

M1U1

La criminología clínica se centra en el estudio del delincuente individual y sus circunstancias, con raíces históricas que se remontan al siglo XIX y a figuras como Lombroso. A lo largo del tiempo, ha evolucionado en su metodología, incorporando el estudio de casos y análisis comparativos, aunque ha enfrentado críticas y crisis en su desarrollo. Actualmente, se reconoce su importancia para entender la criminalidad y la rehabilitación del delincuente, aunque su práctica y estudio enfrentan desafíos en diferentes contextos sociales y académicos.

Cargado por

Fátima Serrano
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
34 vistas19 páginas

M1U1

La criminología clínica se centra en el estudio del delincuente individual y sus circunstancias, con raíces históricas que se remontan al siglo XIX y a figuras como Lombroso. A lo largo del tiempo, ha evolucionado en su metodología, incorporando el estudio de casos y análisis comparativos, aunque ha enfrentado críticas y crisis en su desarrollo. Actualmente, se reconoce su importancia para entender la criminalidad y la rehabilitación del delincuente, aunque su práctica y estudio enfrentan desafíos en diferentes contextos sociales y académicos.

Cargado por

Fátima Serrano
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

GENERALIDADES DE LA

CRIMINOLOGÍA CLÍNICA

Módulo 1 – Unidad 1

1
UNIDAD 1. GENERALIDADES DE LA CRIMINOLOGÍA CLÍNICA .......................................................... 3

1.1. ANTECEDENTES HISTÓRICOS DE LA CRIMINOLOGÍA CLÍNICA ..................................................................... 3

1.2. DEFINICIÓN DE CRIMINOLOGÍA CLÍNICA ..................................................................................................... 6

1.3. CARACTERÍSTICAS DE LA CRIMINOLOGÍA CLÍNICA .....................................................................................13

1.4. MÉTODO DE LA CRIMINOLOGÍA CLÍNICA ...................................................................................................14

2
Unidad 1. Generalidades de la criminología clínica

1.1. Antecedentes históricos de la criminología clínica

Considerando lo importante que es indagar en el pasado cada vez que se analiza un


objeto de estudio en el presente; así, el desarrollo de esta lectura comienza con los
antecedentes históricos de la criminología clínica, para así poder reconocer con claridad sus
características y particularidades. En este sentido, Cohen (1991) muestra la relación de
estos antecedentes con la actualidad:

[…] nuestras decisiones actuales reproducen los conflictos aparentemente más


remotos... el diálogo entre el positivismo y el clasicismo del siglo XIX se sigue
reproduciendo en prácticamente cada institución del sistema penal: los tribunales... los
dictámenes psiquiátricos, la resocialización en la cárcel, la ideología de la prevención
general. (citado en De Armas Fonticoba, 2004, p. 58)
Para la construcción de la historia de la criminología se han empleado diferentes
métodos:

Desde mostrar la evolución y los avances de esta ciencia hasta presentar la historia
intelectual misma, con sus transmutaciones científicas y conmociones de paradigmas,
llegándose incluso a la pretensión de explicar los problemas contemporáneos con la
contribución de pasajes teóricos ya pretéritos, pero que dejaron una insinuación para
el futuro. (De Armas Fonitcoba, 2004, p. 58)
En sus comienzos, la criminología era principalmente clínica. Así, la Criminología Clínica
surge con la Criminología como ciencia. Hay que remontarse a la segunda mitad del siglo
XIX, cuando Lombroso, se enfocó en el individuo para esclarecer el fenómeno criminal. A
partir del estudio del individuo, Lombroso arriba a sus conclusiones criminológicas
(Herrero, 2013b, p. 55). A su vez, el autor también plantea:

El nacimiento de la Criminología está estrechamente relacionado con las que han


venido llamándose “Criminologías Especializadas”: Biología, Psicología, Sociología.
Pero, también, con la Medicina. (Lombroso, por ejemplo, era médico psiquiatra).
Por ello, no es extraño que, muy tempranamente, se hablase de Criminología Clínica,
en imitación de la Clínica médica. No porque el delincuente hubiera de ser considerado
un enfermo, sino en virtud de la semejanza metodológica, utilizada por cada una de

3
estas Ciencias, cuando sus respectivos destinatarios lo fuesen de forma individual o
singularizada. (Herrero, 2013b, p. 38)
Ya adentrado el siglo XX, numerosos tratadistas de distintas regiones comenzaron a
hacer valiosos aportes a la criminología clínica, y, así, “fue decantándose poco a poco en su
específica metodología” (Herrero, 2013b, p. 55). Esto es explicado por Le Blanc (1989):

La criminología clínica se apoyaba ya sobre los cinco métodos cuyos instrumentos


fundamentales iban a permanecer en el futuro. Son ellos: El estudio de casos, la
comparación de delincuentes con no delincuentes, el análisis estadístico multivariado,
la investigación tipológica y los estudios longitudinales. (citado en Herrero, 2013b, pp.
55–56)
Más allá de los diversos métodos, el que se apoderó de la perspectiva dominante en
criminología clínica fue el estudio de casos, que se realizaba, principalmente, por
psiquiatras. Al respecto, Herrero (2013b) explica que:

[…] los datos empíricos que alimentaban la criminología clínica provenían


esencialmente de los estudios de casos y de los análisis comparativos, cada uno
adoleciendo de una gran dificultad. Por un lado, la representatividad de los casos
relatados no podía determinarse a la vista del conjunto numérico de los criminales. De
otro, la comparación de muestras recogidas en medio penitenciario con las sustraídas
entre miembros de la población general carecía también de comparatibilidad y de
representatividad. Estas deficiencias eran ampliamente discutidas en los escritos
científicos de la época. (Le Blanc, 1989, en Herrero, 2013b, p. 56)
Después de la Segunda Guerra Mundial, comenzaron a surgir lo que se conoce como
Estados Sociales y Democráticos de Derecho y, con ellos, una nueva perspectiva
denominada Nueva Defensa Social (Herrero, 2007, en Herrero, 2013b, p. 56). La misma
promulgaba “una penología orientada, con prevalencia, a la reeducación y reinserción social
de los delincuentes. Y, por ende, firme defensora de la Criminología Clínica” (Ancel, 1961,
en Herrero, 2013b, p. 56).

El autor Herrero (2013b) explica que:

Desde mediados de los cincuenta hasta mediados de los ochenta, aproximadamente,


del pasado siglo, podemos decir, como ya veremos, que la Criminología Clínica alcanza
su esplendor, tanto por su recepción abierta por parte de las legislaciones de los
principales Estados democráticos (al menos de Occidente) como por el progreso

4
técnico-científico (a pesar de déficits remarcables), propiciado por grandes
criminólogos (v.gr., como Jean Pinatel). Alrededor de los ochenta, empieza a ser
atacada ostensiblemente desde varios frentes, entrando en crisis, teniendo que resistir,
incluso, a afanes derogatorios. (p. 57)
Por otra parte, Trujillo (2005) menciona que: “entre los precursores [de la criminología
clínica] sobresalen principalmente Lombroso, Ferri, Garófalo y Di Tullio. Destacan también
Maucdesey, Giner y de los Ríos y, en México, el extinto criminólogo Dr. Alfonso Quiroz
Cuarón” (p. 67). La mayoría de ellos participó y fomentó los ocho Congresos Internacionales
de Criminología “a saber: I. Roma, 1938. II. París, 1950. III. Londres, 1955. IV. La Haya, 1960.
V. Montreal, 1965. VI. Madrid, 1970. VII. Belgrado, 1973. VIII. Lisboa, 1978” (Rodríguez,
1981, p. 226).

Actualmente, existe un vínculo entre el estado de la investigación criminológica y la


conformación de las bases universitarias y sus usanzas. En consecuencia,

En algunas regiones, [la investigación] se reaviva en la continuación de una tradición


histórica, mientras que en otras, tiene dificultades para organizarse. Por otra parte, la
investigación clínica, por consiguiente y en sentido amplio, se mantiene separada y
privada de confrontación internacional. Por lo tanto, allá donde exista una gran
tradición sociológica es muy difícil el desarrollo de cualquier otra orientación de
investigación. […]
La Criminología clínica durante los últimos veinticinco años ha experimentado una
decadencia de cara a la Criminología interaccionista. Sin embargo, se ha enriquecido
algo, menos al nivel de la comprensión del delincuente que al de los métodos de
diagnóstico y de tratamiento. Por lo demás, todavía se ofrecen algunas perspectivas a
la Criminología clínica. (Picca, 1993, p. 184)
Tal como se evidencia en este breve repaso de la historia de la criminología, “todo lo que
justifica que contar la historia de las ideas que revolucionaron el pensamiento criminológico
puede constituir un formidable ejercicio reflexivo para tratar de explicar los enigmas de la
criminalidad del presente” (De Armas Fonitcoba, 2004, p. 58).

Para entender la criminogenésis es fundamental tener en cuenta el estrecho vínculo


entre el origen de la criminología clínica y la criminología general, comprendiendo que

5
ambas ciencias nacen de manera simultánea, pero, al profundizar en su desarrollo, toman
caminos diferentes, aunque paralelos.

1.2. Definición de criminología clínica

Para comenzar, y antes de adentrarnos en el estudio específico del concepto de la


criminología clínica, se recalca que, como toda ciencia que estudia la conducta humana, se
parte de:

[…] una innegable realidad: la de que el comportamiento humano es producto de


elementos comunes al hombre y de elementos intransferibles, propios de la
singularidad de éste. Por ello, dichas ciencias ofrecen una visión teórica, general, de su
conocimiento, a la par que subrayan la necesidad de construir zonas gnoseológicas
diferenciales […] Desde aquí se explica que, dentro del saber científico criminológico,
se hable, v. gratia, de Criminología GENERAL, Criminología ESPECIAL APLICADA,
Criminología OPERATIVA CONCRETA… (Herrero, 2013b, p. 33)

Más allá de que muchos autores intentan unificar la explicación de la criminalidad desde
una sola teoría, siempre debe tenerse en cuenta la especificidad de ciertos hechos
criminales que por sus peculiaridades necesitan ser estudiados y analizados de manera
particular. Por ello, mientras más homogéneos sean los factores por considerar, mejor va a
ser la comprensión del hecho (Herrero, 2013b).

Herrero (2013b) plantea la indefectible necesidad de hacer referencia a una criminología


clínica, ya que:

[…] sin ella no sería posible llegar a conocer por qué esta persona concreta ha devenido
delincuente, ni los influjos más incidentes en su desviación, sean, o no, de su entorno
y contexto vital. Ni por qué la elección de su “registro” criminal, ni cuál podría ser la
pena o la medida más acorde a la raíz delictiva, a la naturaleza y gravedad del delito. Ni
el espacio más positivo para llevar a cabo, en su caso, el proceso de rehabilitación
personal y social. (p. 34)
Más allá de que la criminología es un todo indivisible que, por motivos pedagógicos,
académicos y hasta prácticos, se fracciona y analiza por separado, no se debe olvidar que

6
“la Criminología Clínica es una rama más del árbol representado por la Criminología”
(Herrero, 2013b, p. 35). Esta indivisibilidad que se plantea no implica que ambas ciencias
compartan su campo de estudio, ya que la criminología en su parte general estudia la
delincuencia desde una perspectiva individualista, haciendo foco en cada persona que
delinque de manera particular, mientras que la criminología clínica realiza un análisis
colectivo de las circunstancias incluyendo al delincuente, a la conducta tipificada como
criminal, a la víctima, pero sin perder de vista el control social.

Así, la criminología, tanto en su parte general o clínica, necesita de muchas otras ciencias
que hacen foco en el hombre, concreta y socialmente, a los fines de dilucidar la actividad
criminal tanto de manera colectiva como individual (Herrero, 2013b). Al tener como eje el
fenómeno delincuencial, el estudio debe ser dinámico. Así lo indica Herrero (2013b):

No sólo, por tanto, ha de esclarecerse y explicarse su surgimiento, sino su continuado


desarrollo y hasta su metamorfosis. Cambian los delitos, cambian los delincuentes
(incluso los mismos delincuentes), las víctimas, las formas de control social. Sería un
error tratar de entender este fenómeno únicamente con datos sin vigor. (p. 37)
Teniendo en cuenta los innumerables cambios sociales, políticos, económicos y
culturales que se desarrollaron desde los inicios del siglo XX hasta la actualidad, el concepto
de criminología se encuentra en constante elaboración. Por ello, cada vez que se analice
una definición de criminología, deben tenerse en cuenta las circunstancias de su origen ya
que las mismas pueden haber variado en la actualidad (Herrero, 2013b).

Para Herrero (2013b), la criminología clínica es aquella que se proyecta “sobre el


delincuente concreto” (p. 38). Además, agrega:

la palabra “klinikós” (kliniké-klinikón), recogida de la lengua griega clásica, tiene


precisamente el significado de “lo concerniente al hecho”. Lo que relacionado con la
Medicina Clínica (“tejne kliniké”) quiere decir tanto como la actividad o arte de
cuidados médicos, otorgados al paciente o enfermo concreto que guarda cama,
llevados a cabo por el denominado tradicionalmente “médico de cabecera” (“klinikós
iatrós”). El médico que se inclina (“klínei”) sobre el enfermo postrado en el lecho para,
auscultándole, tratar de indagar sus dolencias y las causas de éstas, en orden a procurar
su curación mediante el adecuado tratamiento. (Herrero, 2013b, pp. 38-39)

7
Los conceptos médicos explicados en el párrafo anterior son empleados en la
criminología clínica, plasmándose en:

La tarea sistemática y científicamente iluminada, de acuerdo a las ciencias de la


conducta (sobre todo las empíricas, pero sin descartar las normativas), para detectar el
porqué del delinquir de este individuo concreto con el fin de neutralizar, o debilitar, los
correspondientes factores criminógenos. (Herrero, 2007 en Herrero, 2013b, p. 39)
Por otro lado, Ingenieros (1913) entendía a la criminología clínica como:

el estudio, científico, sobre las causas determinantes del delito en el delincuente


individualizado, sobre los actos en que se manifiesta, los caracteres fisiopsíquicos del
autor, al mismo tiempo que la propuesta correlativa de las medidas individuales y
sociales de profilaxis o de represión por la infracción. (citado en Herrero, 2013b, p. 39)
Por su parte, Di Tullio (1966) concebía esta rama de la criminología como: “la ciencia de
los comportamientos antisociales y delictivos, informada en la observancia y en el examen
profundo de supuestos individuales, sean normales, anormales o patológicos” (citado en
Herrero, 2013b, p. 39).

Contrastando con Di Tullio, el experto De Greeff no se dispuso a crear de manera explícita


un concepto de criminología clínica, pero considera que es lo siguiente:

El examen interdisciplinar del ser humano concreto, orientado a acceder a la conciencia


de éste mediante el encuentro empático entre examinador y delincuente, posibilitado
mediante el correspondiente método fenomenológico. Con el propósito de indagar o
de intuir las más íntimas motivaciones del delinquir de éste, en orden a constatar su
verdadera peligrosidad, que no tiene por qué emanar de patología alguna, y poder
reconducir, constructivamente, la raíz impulsiva de tales actos. (Herrero, 2013b, p. 40)
Por ello, De Greeff entiende a “la delincuencia desde la psicología del hombre normal”
(Herrero, 2013b, p. 40), ya que considera que la identidad primordial del delincuente se
determina por la forma en que se emplaza frente al mundo teniendo un marco de
comportamiento diferente al del resto de las personas, aun teniendo como base conductas
normales.

En el mismo orden de ideas y siguiendo con el análisis de diferentes denominaciones,


Kinberg (1962) explica que ha de entenderse a la criminología clínica como:

8
la ciencia proyectada a examinar a los delincuentes, de forma individualizada, con el fin
de fijar las causas de su delinquir –fruto de su personalidad reaccionante ante
determinadas circunstancias– con el fin de erradicar aquéllas y así hacer desaparecer
los síntomas o los efectos mediante la aplicación de terapias consistentes en medidas
individuales y de medidas relacionadas con el medio ambiente. (citado en Herrero,
2013b, p. 41)
Por su parte, Wolfgang y Ferracuti (1982) consideran a la criminología clínica como: “la
aplicación integrada y conjunta del saber criminológico y de las técnicas del diagnóstico a
casos particulares y con fines diagnósticos y terapéuticos” (citados en Herrero, 2013b, p.
42). Es decir, que se trata de la puesta en práctica de los conocimientos criminológicos a
casos puntuales y concretos.

Además de las definiciones anteriores, Pinatel (1992) afirma que el objetivo de la


criminología clínica es “formular un parecer sobre el delincuente, parecer que comporta
una diagnosis de peligrosidad, una prognosis social y eventualmente un tratamiento
destinado a preparar su reinserción social” (Herrero, 2013b, p. 42).

Así mismo, Ponti (1987) explica que “se entiende por Criminología Clínica la utilización,
sobre casos individuales concretos, de las nociones de la criminología general, para fines
diagnósticos, pronósticos, terapéuticos” (citado en Herrero, 2013b, p. 42).

Al respecto, Strano (2003) afirma que “la Criminología Clínica es la criminología que
busca explicar los comportamientos criminales singulares, tratando de evidenciar sus
motivaciones y sus dinámicas, delimitando la responsabilidad del autor de la acción
delictiva” (citado en Herrero, 2013b, p. 42).

En otras palabras, Rodríguez Manzanera (2011) afirma que la criminología clínica es “la
Ciencia que estudia al delincuente concreto en enfoque multidisciplinario, mediante un
trabajo en equipo criminológico y en orden a su resocialización” (citado en Herrero, 2013b,
p. 43).

9
Aunado a lo anterior, Rodríguez Manzanera (2011) explica que:

la clínica criminológica consiste en el examen del delincuente; distinguiendo una


criminogenésis de una criminodinámica. Para hacer esto se realiza un estudio
criminológico, en que se analiza la personalidad del criminal, para llegar a hacer
diagnosis y prognosis, lo que completaría un verdadero de dictamen, opinión o peritaje
criminológico. (citado en Herrero, 2013b, p. 43)
Por otra parte, Hikal (2016) define la criminología clínica como:

aquella que por medio de un equipo científico estudia al hombre que delinque,
diagnostica y pronostica en torno de su conducto y la somete a tratamiento con el
propósito de recuperarlo para la sociedad y evitar su eventual recaída en el delito. La
Criminología Clínica considera que el delito es una conducta patológica y anormal que
daña y destruye, es la conducta de un individuo enfermo social que a través de la pena
debe ser curado y rehabilitado socialmente. La Criminología Clínica es la ciencia de las
conductas antisociales y criminales basada en lo observación y el análisis profundo de
casos individuales, sean estos hormonales, anormales o patológicos. (p. 143)
Luego de haber analizado las definiciones anteriores y siguiendo a Herrero (2013b), se
puede afirmar que:

[…] la criminología clínica está constituida por el conjunto de conocimientos científicos


multidisciplinares, unificados por una orientación común: la de ser aplicados al
delincuente individual, con el fin de indagar, con método gnoseológicamente riguroso,
el origen y constancia de su comportamiento criminal, haciendo posible, con ello, la
programación bien fundada y el ofrecimiento, en su caso, de un tratamiento
personalizado, destinado a su rehabilitación y reinserción social. (Herrero, 2013b, p.
43)
Por tanto, la criminología clínica abarca “el conjunto de conocimientos
multidisciplinarios que permiten el estudio individualizado, particular, integral y específico
del delincuente para diagnosticar, tratar, pronosticar, rehabilitar y en su caso prevenir la
expresión de la conducta criminal” (Trujillo, 2005, p. 67).

De ahí que, cuando se estudia al ser humano que comete un hecho ilícito desde el punto
de vista de la criminología clínica, se realice un examen global de la persona, considerándola
como una unidad biológica, psicológica y social con el objetivo de establecer en dónde se

10
encuentra la predisposición delictiva, para así poder proponer medidas de reeducación y
readecuación social (Trujillo, 2005).

En el siguiente cuadro comparativo, se pueden observar las definiciones de criminología


clínica según diferentes autores.

Autor Definición de Criminología Clínica Fin/Objetivo

Ingenieros Estudio científico de: Propuesta de las medidas


individuales y sociales de
• las causas determinantes del delito en el
profilaxis o de represión por la
delincuente individualizado,
infracción.
• los actos en que se manifiesta,
• los caracteres fisiopsíquicos del autor.

Di Tullio Ciencia de los comportamientos antisociales y


delictivos, informada en la observancia y en el
examen profundo de supuestos individuales,
sean normales, anormales o patológicos.

De Greeff Examen interdisciplinar del ser humano Indagar en las motivaciones del
concreto, orientado a acceder a la conciencia delinquir.
de éste mediante el encuentro empático entre
Constatar la verdadera
examinador y delincuente a través del método
peligrosidad.
fenomenológico.
Poder reconducir,
constructivamente, la raíz
impulsiva de los actos
criminales.

Kinberg Ciencia proyectada a examinar a los Fijar las causas de su delinquir


delincuentes, de forma individualizada. –fruto de su personalidad
reaccionante ante
determinadas circunstancias–.
Erradicar las causas delictivas
para hacer desaparecer los
síntomas o los efectos.
Aplicación de medidas
individuales y de medidas

11
relacionadas con el medio
ambiente.

Wolfgang y Aplicación integrada y conjunta del saber Diagnóstico.


Ferracuti criminológico y de las técnicas del diagnóstico
Terapia.
a casos particulares.

Pinatel Se denomina una ciencia aplicada y sintética. Formular un parecer sobre el


delincuente.
Diagnosis de peligrosidad,
prognosis social.
Tratamiento destinado a
preparar su reinserción social.

Ponti Utilización de las nociones de la criminología Para fines diagnósticos,


general sobre casos individuales concretos. pronósticos, terapéuticos.

Strano Explicar los comportamientos criminales Delimitar la responsabilidad del


singulares, tratando de evidenciar sus autor en la acción delictiva.
motivaciones y sus dinámicas.

Rodríguez Ciencia que estudia al delincuente concreto en Resocialización.


Manzanera enfoque multidisciplinario, mediante un
trabajo en equipo criminológico.

Hikal Ciencia de las conductas antisociales y Recuperar al hombre que


criminales basada en lo observación y el delinque para la sociedad.
análisis profundo de casos individuales, sean Evitar la eventual recaída en el
estos hormonales, anormales o patológicos. delito.

Herrero Conjunto de conocimientos científicos Rehabilitación.


multidisciplinares, unificados por una
Reinserción social.
orientación común: la de ser aplicados al
delincuente individual, con el fin de indagar,
con método gnoseológicamente riguroso, el
origen y constancia de su comportamiento
criminal, haciendo posible, con ello, la
programación bien fundada y el ofrecimiento,
en su caso, de un tratamiento personalizado.

12
Trujillo Conjunto de conocimientos multidisciplinarios Diagnóstico, tratamiento,
para el estudio individualizado, particular, pronóstico, rehabilitación y
integral y específico del delincuente. prevención de la conducta
criminal.
Tabla 1: Cuadro comparativo definiciones de Criminología Clínica.
Fuente: Elaboración propia en base a Herrero (2013b) y Trujillo (2005)

1.3. Características de la criminología clínica

Ya analizadas las distintas definiciones de criminología clínica, es posible extraer algunas


de sus principales características, recordando que las mismas pueden variar con el
transcurso del tiempo y la modificación de las circunstancias, es decir, considerando la
criminogenésis y la criminodinámica. Siguiendo a Herrero (2013b), se plantea que, como
toda criminología, la rama clínica de la misma presenta características “de una ciencia
sintética” (p. 37).

Esto es así debido a que su estudio inicia con la observación de acontecimientos


concretos y tangibles que se transforman en datos. Se trata de una ciencia que se conforma
por la recopilación de sus variados componentes. Sin lugar a duda, “la característica más
sobresaliente de la Criminología es ser sintética; si no se llega a la síntesis no hay
criminología, podrá haber una parte, podrá existir Psicología Criminológica o Sociología
Criminológica, pero no Criminología” (Herrero, 2013b, p. 37).

A ello, Trujillo (2005) agrega, como otra característica, la necesidad del trabajo
interdisciplinario dentro de la criminología clínica, ya que fraccionadamente no puede
satisfacer el objetivo de “detectar el grado de peligrosidad de un sujeto, su capacidad
criminal y su nivel de adaptación al medio” (p. 67). Por otra parte, Herrero (2013b) también
aborda la interdisciplinariedad, cuando explica que la criminología clínica debe valerse de
otras ciencias que estudien al ser humano “en su dimensión individual y social, haciéndoles
conspirar, de consuno, hacia un único e idéntico fin: el esclarecimiento (con propósito de

13
hacerlo frente) del fenómeno delincuencial, sea en un plano colectivo o con relación a un
delincuente concreto” (p. 37).

Más allá de la interacción constante con otras ciencias, Herrero (2013b) plantea la
especificidad de la criminología, ya que la misma “se deriva del hecho de que, a diferencia
de la mayoría de las otras ciencias del hombre, la criminología se presenta a la vez, por su
propia naturaleza, como una ciencia teórica y aplicada” (Gassin, 2007, en Herrero, 2013b,
p. 47).

Las características de la criminología clínica, antes mencionadas, se resumen en la


imagen 1.

Imagen 1: Características de la criminología clínica


Fuente: Elaboración propia.

1.4. Método de la criminología clínica

Habiendo entendido a la criminología clínica como ciencia autónoma y enumerado sus


características, es momento de analizar los procedimientos que emplea a los fines de

14
cumplir con sus objetivos. Por eso, a la hora de hablar de método de la criminología clínica,
el autor Gassin (2007):

[…] advierte que método, en sentido científico, no puede confundirse con el “sentido
común” o el “buen sentido”, resultando éstos de la experiencia ordinaria ametódica.
Que tampoco equivale al concepto de epistemología (reflexión sobre la calidad
gnoseológica de la ciencia). Que ni siquiera puede homologarse al conjunto de las
técnicas de investigación empleadas en una determinada disciplina. Concluye, por
ello, que hablar de método en Criminología es hacer referencia “al conjunto de
“caminos” por los que el pensamiento criminológico puede alcanzar su objeto
específico”. (citado en Herrero, 2013b, p. 47)

Así, esta ciencia se caracteriza por el “estudio científico-multidisciplinar del fenómeno


criminal tal como se realiza y se manifiesta en el individuo concreto, singular, de
conformidad con las características únicas e intransferibles del propio temperamento,
carácter y medioambiente […], en interacción constante y dinámica” (Herrero, 2013b, p.
407).

El método inductivo de la criminología general basado en la experimentación, la


observación y la cuantificación, debe adaptarse al análisis del fenómeno criminal en un
individuo concreto acogiendo las particularidades tanto de la actividad como de la
metodología clínica (Herrero, 2007, en Herrero, 2013b). Es por ello por lo que la aplicación
del método inductivo en la criminología clínica debe realizarse de la siguiente manera:

[…] describiendo, interpretando y experimentando, a la luz de las perspectivas plurales


de las distintas ciencias del comportamiento, el fenómeno delincuencial tal y como
aparece y se desarrolla en el individuo concreto, en orden a tratarlo, en lo posible, con
la debida eficiencia. (Herrero, 2007, p. 80)
Asimismo, la aplicación del método inductivo a la pluridisciplinariedad de la criminología
clínica se concreta mediante “los pertinentes procesos de observación (descripción),
interpretación y experimentación. Se trata, efectivamente de la aplicación del método
clínico-criminológico” (Herrero, 2013b, p. 48).

15
Según explica Herrero (2013b), la criminología clínica inicia su fase de observación
mediante la realización de la evaluación médico-psicológica y de la encuesta social. A
continuación, se prosigue con la fase de interpretación donde, de manera sintética, se
llevan adelante “el diagnóstico criminológico, el pronóstico social y el programa de
tratamiento del individuo observado, diagnosticado y pronosticado” (p. 48). La siguiente
fase del método es la experimentación, donde se implementa el régimen de tratamiento
del crimen para así concretar su distanciamiento del hampa (Herrero, 2013b).

Por su parte, es fundamental que el método inductivo empleado se adapte a los


márgenes del nuestro objeto de estudio: el hecho delictivo desde la perspectiva del
delincuente en particular (Herrero, 2013b). Otra metodología que emplea la criminología
clínica es la empírica ya que, como explica Herrero (2013a), es la forma en que
prevalentemente se accede a los saberes. Así, el criminólogo se sitúa en el ámbito del ser y
del cómo es la realidad estudiada.

Además, como bien explica Herrero (2013b), la criminología clínica nunca deja de lado la
inducción, ya que la criminología clínica:

[…] no puede prescindir de la visión (descripción, interpretación, experimentación) “in


genere”, que del fenómeno criminal (delincuente, delito, víctima, control social) ofrece
la Criminología General, ni de sus conceptos teórico-operativos. Pero tampoco la
Criminología General habrá de despreciar o minusvalorar las adquisiciones de
conocimiento, alcanzadas por la Criminología Clínica. (Herrero, 2013b, p. 36)
Ya profundizando en las particularidades del método criminológico, Gassin (2007) indica
que:

El primero de estos rasgos es el recurso a la forma de razonamiento que se denomina


inducción. La Criminología es en efecto una ciencia empírica fundada sobre la
observación de la realidad y sobre la experiencia, por oposición a las ciencias
normativas, de las que forma parte evidente el Derecho penal, y que recurren al
razonamiento deductivo. (citado en Herrero, 2013b, p. 47)
Otra cuestión característica, según Gassin (2007):

16
es la pertenencia del método de la Criminología al marco más amplio de los métodos
de las ciencias del hombre y de la sociedad, que se distinguen de los métodos de las
ciencias de la naturaleza en razón del carácter particular del hecho en las ciencias
humanas. (citado en Herrero, 2013b, p. 47)
El autor Herrero (2013b) remite al experto Jean Pinatel (1992) quien considera la
multiplicidad de procedimientos que la Criminología emplea siendo muchos de diferente
índole. Tomando esta variedad de métodos, Pinatel (1992) hace referencia a las reglas
metodológicas, compendiándolas en cuatro fundamentales. La primera, es conocida como
niveles interpretativos:

[…] en virtud de la cual, es posible distinguir, dentro del fenómeno criminal, tres
dimensiones: la criminalidad (fenómeno global que incluye el conjunto de los delitos
cometidos en un determinado momento y en un determinado lugar); el criminal (sujeto
activo particular); el crimen (el acto perpetrado por ese sujeto activo). (citado en
Herrero, 2013b, p. 48)
La segunda regla destaca el llamado primado de la descripción, “que ha de preceder
siempre a la vertiente etiológica y a la criminodinámica. Algo necesario, entre otras cosas,
para impedir posibles explicaciones insuficientemente fundadas” (Pinatel, 1992, citado en
Herrero, 2013b, p. 48).

La tercera regla estipula suprimir los llamados tipos psiquiátricamente definidos,


“porque no se ha de confundir psiquiatría con criminología” (Herrero, 2013b, p. 48),
teniendo en cuenta que no toda la delincuencia se explica desde el punto de vista
psiquiátrico.

Por su parte, según Pinatel (1992), la cuarta y última regla:

prescribe la necesidad de la que viene llamándose criminología diferencial (diversos


tipos de paso al acto delictivo según los distintos delincuentes) y distinción clara entre
criminalidad y otros fenómenos asociales o antisociales, pero no criminales (simple
desviación, automarginación…). Y, en fin, diferenciación entre delincuentes y no
delincuentes. (citado en Herrero, 2013b, p. 48)
El autor Trujillo (2005) menciona que dentro del área social se suele emplear el método
de interacción directa con el delincuente, ya que el mismo permite:

17
a. […] conocer su grado de socialización.
b. Su capacidad de interlocución.
c. Sus habilidades para la comunicación.
d. Su grado cultural y escolaridad.
e. Su nivel socioeconómico.
f. Su relación con el mundo y sus semejantes.
g. Tipo, características y calidad del medio en el que el sujeto se desenvolvió antes,
durante y después de la comisión del ilícito. (p. 68)
Pero, en cambio, para abordar el área biológica de la criminología clínica, se utiliza la
metodología médica, ya que la misma sirve para:

a. […] evaluar su estado de salud.


b. Detectar posibles anomalías que interfieran con su nivel de relación.
c. Rescatar datos sobre los antecedentes personales y familiares patológicos del
sujeto.
d. Evidenciar su nivel de salud acorde a su edad, estatus y capacidad vital. (Trujillo,
2005, p. 68)
Por su parte, en el área psicológica, la criminología clínica emplea la metodología de
evaluación y diagnóstico psicológico, ya que se emplea para:

a. […] conocer su tipo de personalidad.


b. Detectar si existe alguna alteración y el tipo y clasificación de la misma.
c. Valorar su grado de peligrosidad.
d. Conocer los factores que pueden predisponer, disparar o preparar una conducta
antisocial o delictiva. e. Indagar si existió algún trastorno antes, durante o después
de la comisión del ilícito. (Trujillo, 2005, p. 68)
Es evidente que para la correcta utilización de los métodos ut supra mencionados,
interviene un grupo pluridisciplinar compuesto, idealmente, por los siguientes
profesionales:

“1. Criminólogo.

2. Sociólogo.

3. Pedagogo.

4. Psicólogo.

18
5. Abogado.

6. Médico (preferentemente tres médicos que cuenten con las especialidades de


medicina forense, medicina interna y psiquiatría).

7. Trabajador social” (Trujillo, 2005, pp. 68-69).

En conclusión, aunque en la aplicación práctica no siempre los equipos interdisciplinarios


se conforman de esta manera, el trabajo criminológico y la utilización de sus métodos debe,
de todas formas, hacerse de manera integrada y pluridisciplinar. Para ello, es necesario
considerar cuáles son las ciencias que pueden contribuir en cada caso puntual mediante el
aporte de conocimientos específicos. Todo criminólogo debe desempeñar su labor
globalmente, teniendo en cuenta qué saberes son necesarios para que cada investigación
pueda resolverse correctamente.

19

También podría gustarte