DISCURSO DE DESPEDIDA
Hoy me dirijo a ustedes con el corazón lleno de gratitud y amor, quiero expresar mi más
sincero agradecimiento por todo lo que han hecho por mí. Gracias por verme crecer,
cuidarme, amarme y sobre todo nunca dejarme sola tanto a mí como a mis hermanos , a
pesar de todas las circunstancias nunca se rindieron, sé que nada era fácil que las
preocupaciones al no tener dinero y nada para comer siempre buscaban solución para
todo, pero hoy quiero dar las gracias por cada obstáculo que dios puso en nuestros
caminos el cual nos hizo más fuertes y cada día más nos uníamos como familia, cada
sacrificio que han hecho, cada consejo que me han dado y cada momento que
dedicaron en mi vida han sido invaluable. Me han dado los consejos y el apoyo
necesario para enfrentar los desafíos de la vida, a ti mama´ hoy quiero darte las gracias
por enseñarme hacer fuerte por dejarme siempre en claro que no importa los tropiezos
que de la vida siempre hay que ser fuerte, como olvidar el momento que nos diste la
noticia de que tenías cáncer aún recuerdo tu rostro al darnos esa dura noticia, siempre
fuiste una madre, hija esposa, abuela, amiga, una mujer que nunca dijo ‘estoy
derrotada’; por el contrario, siempre decías estoy fuerte” yo puedo, ¨sé que saldré
luchadora de esta enfermedad llamada cáncer.
Siempre decías¨ esas palabras más que una enfermedad, para mí siempre fue una
palabra extraña que nunca llegaría a mi vida ni a la de las personas que más amo. Pero
sí, es real y a todos nos puede tocar. Es una enfermedad silenciosa que cuando llega
hace ruido y estragos, más que cualquier otra, después de ver cada lucha que hacías
todos los días de tu vida, ver como sufriste los últimos días, pero tu con una sonrisa
demostrabas que todo estaba bien y que ibas a salir luchadora de esa enfermedad, pero
llegaron esos días grises, tus ojos ya no eran los mismos, se encontraban opacos y
pedían a gritos un descanso, pero tu aún no querías marcharte de este mundo porque
siempre decías que querías ver crecer a tus nietas que por ellas tu seguías luchando,
aunque con la muerte del hombre que amaste tantos años fue un dolor muy grande y me
dolía verte cuando lo recordabas y llorabas todos los días, tu cuerpo y corazón ya no
soportaba más dolor, entonces entendí que aunque añoraba tenerte muchos años para
que pudieras seguir disfrutando a mis hijas y claro que yo también quería seguir
teniéndote a mi lado, en ese momento me atreví a decirle a dios que si su propósito era
que ella se fuera de este mundo lo iba a respetar, después de ese llamado a dios
Días después tu partiste de este mundo feliz como siempre con tu sonrisa, tus últimas
palabras siempre fueron recordando los nombres de todos tus hijos y saben a pesar de
todo lo vivido no puedo decir que nuestra relación fue perfecta, porque sí hubo
problemas. Había momentos de discusiones, pero también había otros en los cuales
hablábamos hasta tarde, reíamos y me aconsejabas, ahora puedo decir que cada
regaño me sirvió para mucho en la vida; lo que más me hacía admirarte era la seguridad
que tenías de que te ibas a mejorar eso me hacía sentir un poco mejor en medio de lo
que veía durante el tiempo, pero siempre todo el tiempo que ella estuvo con su
enfermedad (cáncer) sabía que su muerte era una posibilidad, pero nunca me preparé
para ello. Muchos me preguntan que como hago para andar tranquila por la vida
sabiendo que esa enfermedad está en mí, ¿cómo lo he hecho? No sé, eso no se ha
tratado de unos minutos, ni de un día. Se ha tratado de un proceso y de una lucha
constante, con una enfermedad silenciosa, he podido salir de esto siguiendo el ejemplo
de mi mamá. Ella me enseñó a tener fortaleza en medio de las dificultades y eso he
tratado de hacer. Mamá, me enseñó a ver lo positivo en medio de la tempestad y eso me
ha permitido ver que cada obstáculo
Enfermedad que llegue a mi vida sepa cómo enfrentarla, aunque la extraño todos los
días, ella está mejor ahora. Por qué esta con el amor de su vida (papá), recordar y hacer
lo que a ella le hubiera gustado que hiciera, sus consejos y sus palabras en mi corazón
están, cada palabra la tengo presente, también me ha ayudado a poder sobresalir de
esa enfermedad silenciosa que tanto les hablo, a ellos les estaré eternamente
agradecida, siempre quise que se sientan orgullosos de mí, ustedes han estado a mi
lado, cuidándome y guiándome en cada paso del camino. Me han enseñado sobre el
valor del trabajo duro, la importancia de la honestidad y la necesidad de tener una mente
abierta y compasiva. Gracias a su amor y apoyo incondicional, he tenido la oportunidad
de crecer y desarrollarme como una persona segura, capaz y confiada. Hoy, quiero
reconocer todo lo que han sacrificado por mí. Sé que han trabajado duro para darme una
vida cómoda y llena de oportunidades, y estoy eternamente agradecida por ello. Me han
dado todo lo que necesitaba y más, sin pedir nada a cambio
Papito de mi vida sabes, aunque todo esto duele el escribir estos renglones duelen aún
más pero hoy he decido hacer a un lado ese dolor y recordarte justo como hubieras
querido: lleno de alegría, pero sobre todo con agradecimiento porque me enseñaste a
ser una persona honesta, trabajadora y, sobre todo, a valorar la familia. Recuerdo
aquellos días en los que me sentaba a tu lado, observando cómo enfrentabas cada
situación con calma y sabiduría. Esas lecciones de vida se han quedado conmigo para
siempre. Gracias por enseñarme a ser fuerte en los momentos difíciles y a no rendirme.
Eres y siempre serás mi mayor inspiración a pesar de que el tiempo nos ganó siempre
disfruté de tu compañía, de tu amor como padre y amigo, fuiste un padre único: junto a
mamá me enseñaste a crecer; a saber que quien te ama te respeta y lo demuestra; que
la familia es lo más importante en este mundo; que no debo despegar los pies de la
tierra y crecer en humildad; a siempre ser una persona íntegra y sobre todo, me
enseñaste a vivir. ¿sabes algo? Aunque no puedo verte, siempre siento que estas a mi
lado. Antes de dormir te platico sobre mi día, te pido consejos e imagino cuales serían
tus respuestas sin dejar de visualizar esa hermosa sonrisa. Sé que estás a mi lado en
cada tropiezo, cada logro y en cada momento.
Creo que después de todo me dejaste un gran tesoro, uno que nadie podrá arrebatarme
jamás. Me dejaste recuerdos, experiencias, enseñanzas, pláticas y sobre todo una
hermosa familia que me confirma que aún sigues a mi lado. Sé que no siempre fui fácil
de tratar, pero tú, con tu infinita paciencia, siempre supiste cómo guiarme con amor.
Gracias por ser el papá que siempre estuvo ahí, incluso cuando no sabía que te
necesitaba. Tu paciencia y comprensión me enseñaron a ver la vida con otros ojos y a
no precipitarme en mis decisiones. Eres la razón por la que hoy soy una persona que
vivió con mucho amor en verdad son muchas las cosas que tengo que decirte, pero sé
muy bien que tú ya las conoces, por lo tanto, sólo me queda agradecerte por convertirme
en quien soy, por todo ese amor y seguridad que me brindaste. Siempre te llevaré en mi
mente y corazón. Te amo y te amare toda la vida mi viejo tu amor y sacrificio son
invaluables para mí. Gracias por ser el pilar más firme en mi vida, por levantarme
cuando más lo necesitaba y por nunca dejarme caer. Te amo y te mando un abrazo
fuerte al cielo.