0% encontró este documento útil (0 votos)
75 vistas29 páginas

Ighenti (Conversión Pastoral)

El documento aborda la necesidad de una 'conversión pastoral' en la Iglesia, enfatizando que esta transformación es esencial para su misión de evangelización y renovación. Se destaca que la conversión pastoral implica un cambio de una pastoral de conservación a una decididamente misionera, abarcando todos los aspectos de la comunidad eclesial. Además, se subraya que la finalidad de esta conversión es visibilizar el reino de Dios, donde la Iglesia actúa como sacramento de salvación universal.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
75 vistas29 páginas

Ighenti (Conversión Pastoral)

El documento aborda la necesidad de una 'conversión pastoral' en la Iglesia, enfatizando que esta transformación es esencial para su misión de evangelización y renovación. Se destaca que la conversión pastoral implica un cambio de una pastoral de conservación a una decididamente misionera, abarcando todos los aspectos de la comunidad eclesial. Además, se subraya que la finalidad de esta conversión es visibilizar el reino de Dios, donde la Iglesia actúa como sacramento de salvación universal.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

RAFAEL LUCIANI

CARLOS SCHICKENDANTZ
(coords.)

Reforma de estructuras y conversion de mentalidades


RETOS Y DESAFIOS PARA UNA IGLESIA SINODAL

..
•••••
••••••
••
••••••
•••••
KHAF
BV

© 2020-Ediciones Khaf DIRECCI6N EDITORIAL


Grupo Editorial Luis Vives )uan Pedro Castellano

EDICI6N
Xaudar6, 25 Isabel Izquierdo
28034 Madrid - Espana
PROYECTO VISUAL Y DIRECCJON DE ARTE
tel 913 344 883 - fax 913 344 893 Departamento de Diseno GE

[Link] DISENO DE COLECCION


Mariano Sarmiento

PRODUCCI6N Y MAQUETACI6N
Departamento de Producci6n Editorial GE

IMPRESION
Edelvives Talleres Graficos. Certificado ISO 9001
Impreso en Zaragoza, Espana

DEPOSITO LEGAL: Z 961-2020

Todos las derechos reservados. Cualquier forma de reproducci6n, distribuci(m, comunicaci6n pllblica
o transformaci6n de esta obra solo puede ser realizada con la autorizaci6n de sus titulares salvo excepci6n
prevista par la ley. Dirijase a CEDRO (Centro Espanol de Derechos Reprograficos, [Link])
si necesita fotocopiar o escanear alglln fragmento de esta obra ([Link];
917021970 I 932720447).
CONCEPTO Y AMBITOS
DE LA CONVERSION PASTORAL
Agenor BRIGHENTI

La exigencia y la realizaci6n de cambios en la Iglesia, tanto en 203

su ser como en su quehacer, hace parte de su itinerario hist6ri-


co, desde la primera hora del cristianismo. Los Santos Padres
ya hablaban de la necesidad de una Ecclesia semper reforman-
da, ideario asumido explicitamente por el Concilio Vaticano II
(Unitatis Redintegratio 6), aunque la formulaci6n en estos ter-
minos es de Calvino. Don Helder Camara decia frecuentemen-
te que «la Iglesia necesita cambiar constantemente para ser
siempre la misma Iglesia de Jesucristo». En el Vaticano II, los
Padres conciliares, acogiendo el programa de aggiomamento
eclesial idealizado por Juan XXIII, llamaron la atenci6n a que
«la tradici6n progresa». En esta perspectiva, para Bruno Forte,
tradici6n es «la historia del Espiritu Santo en la historia del
Pueblo de Dios».
La Iglesia no naci6 acabada, al contrario, para ser continua-
mente sacramento del reino de Dios en la precariedad de la
historia, precisa «estarse originando» constantemente, tanto en
su ser como en su quehacer. Como record6 el Papa Pablo VI en la
Evangelii nuntiandi, «la Iglesia evangeliza en la medida en que
comienza por evangelizarse a si misma» (EN 15).
En esta perspectiva, la Iglesia en America Latina y El Caribe,
para expresar la exigencia permanente de «renovaci6n ecle-
sial», plasma la categoria «conversion pastoral». La expresi6n
aparece par primera vez en el Documento de Santo Domingo
(1992). Sin embargo, dado el contexto de la epoca de plena «in-
voluci6n eclesial» en relaci6n a la renovaci6n de! Vaticano II y
a la tradici6n liberadora, fue un clamor sin consecuencias en
las procesos pastorales llevados al cabo en las anos subsecuen-
tes. Una decada y media despues, sin embargo, la Conferencia
de Aparecida rescat6 la categoria creada par Santo Domingo,
204 hablando de la exigencia de una «conversion pastoral», en vista
de una Iglesia «en estado permanente de misi6n». A su vez, el
papa Francisco, hacienda eco de Aparecida retoma el imperati-
vo de la «conversion pastoral», en clave misionera, en la Evan-
gelii gaudium.
Aunque bien definida par Santo Domingo, la «conversion
pastoral» se ha revelado una categoria polisemica, basta ver
el modo coma es abordada en la abundante bibliografia sabre
el tema en el periodo post-Aparecida. Normalmente, al ser
invocada, se hace poca referencia al Documento de Santo Do-
mingo, referencia clave para comprenderla y asumirla. Asf, no
siempre es entendida segun el modo coma las obispos la con-
cibieron 305 .
Veamos, pues, que se entiende par «conversion pastoral»
en Santo Domingo y decurrente del concepto, cual es su ob-
jeto, finalidad, perspectiva y las ambitos de su operacionali-
zaci6n.

i s Cf. A. BRIGHENTI, «La conversion pastoral de la Iglesia. Concepto e


0

indicaciones programaticas», en Medellin 170 (2018), pp. 13-14.


I. CONCEPTO Y OBJETO DE LA CONVERSION PASTORAL
DE LA IGLESIA

Del mismo modo que Santo Domingo, Aparecida evoca la «con-


version pastoral» en relacion al modelo de evangelizacion en-
tonces vigente y, par lo tanto, en relacion al «quehacer» de la
Iglesia, con implicaciones tambien sabre su «sen> (renovacion
eclesial). Afirma textualmente Aparecida que «la conversion
pastoral de nuestras comunidades exige que se va mas alla de
una pastoral de mera conservacion para una pastoral decidida-
mente misionera» (Aparecida, n." 370). La categorfa «pastoral
205
de conservacion» es de Medellin, creada para referirse al mode-
lo pastoral pre-conciliar ode cristiandad, «basada en una sacra-
mentalizacion con poco enfasis en la previa evangelizacion»,
«en una epoca en que las estructuras sociales coincidfan con
las estructuras religiosas» (Medellin, n." 6,1). Para Aparecida,
por lo tanto, en sintonia con Medellin y Santo Domingo, por
«conversion pastoral» se entiende pasar de una pastoral de cris-
tiandad, de sacramentalizacion o de conservacion, a una pastoral
de post-cristiandad, evangelizadora, «decididamente misionera»,
en las palabras de! texto.
La categorfa «conversion pastoral», plasmada par Santo Do-
mingo y rescatada par Aparecida, expresa bien el horizonte de
una Iglesia que continuamente se deja evangelizar, en la pers-
pectiva de la renovacion conciliar. El Documento de Santo Do-
mingo afirma:

La Nueva Evangelizacion exige la conversion pastoral de la Igle-


sia. Tal conversion debe ser coherente con el Concilio. Ella abarca
todo y todos: en la consciencia, en la practica personal y comuni-
taria, en las relaciones de igualdad y autoridad; con estructuras
y dinamismos que hagan presente, cada vez mas claramente, la
Iglesia en cuanto [Link] eficaz, sacramento de salvaci6n universal
(Santo Domingo, n. 30). 0

El objeto o el «que» de la conversion pastoral es la Iglesia


misma, entera, par eso abarca todo -consciencia, acciones,
metodos y estructuras- y abarca a todos, tanto las relaciones
interpersonales coma el ejercicio de la autoridad. La razon o
el «para que» de la conversion pastoral es hacer presente, de
modo visible, a la Iglesia coma sacramento de salvacion uni-
206 versal. Toda eso, dentro de las parametros o en coherencia
con el Concilio Vaticano II. En otras palabras, el objeto de
la conversion pastoral es el hacer de la Iglesia y sus agentes, la
razon, la propia finalidad de la evangelizacion, la salvacion
universal par la conexion con el reino de Dias, del cual la
Iglesia necesita ser cada vez mas claramente, su serial e ins-
trumento, su sacramento. Una conversion pastoral, en cuanto
abarca el hacer y las agentes de la evangelizacion apunta hacia
cambios en cuatro ambitos: en la consciencia de la comunidad
eclesial; en la practica o acciones personales y comunitarias;
en las relaciones de igualdad y autoridad; y en las estructuras de
la Iglesia 306 .
Junta al termino 'conversion', esta el termino 'pastoral', que
coma dijimos se refiere al «quehacer» de la Iglesia, con impli-
caciones en su «ser». Par lo tanto, partiendo de Santo Domingo,
no es posible «espiritualizar» la conversion pastoral, desvincu-
landola de la configuracion historica de la Iglesia, sabre todo
no hacienda referencia a su accion ad intra y ad extra, asi coma

6
3° Cf. A. BRIGHENTI, ibidem, pp. 15-16.
a las mediaciones necesarias para ello. Tampoco se puede sepa-
rar la pastoral de la teologia, en especial de la eclesiologia. La
pastoral no es simplemente «accion», la aplicacion del Derecho
Canonico o de la teologia moral, coma si fuera el mero aterri-
zaje de una ortodoxia previamente establecida. Ella da que pen-
sar a la teologia. Es una accion bajo el dinamismo del Espiritu,
traspasada por la gracia, pero tambien sujeta a las mismas con-
tingencias historicas de cualquier otra accion. La pastoral es
una accion humana y, por eso, con sus limites y [Link]
coma todo lo que es humano. Los modelos de pastoral pasan y
van dando origen a otros. La pastoral es una accion dinamica, 207
en continua estado de superacion de los elementos, que con el
tiempo se vuelven inadecuados, para tornar presente lo divino
en lo humano.
Ademas del caracter «pastoral» de la categoria «conversion
pastoral», Santo Domingo habla de conversion pastoral «de la
Iglesia». El objeto de la conversion es la «pastoral», pero, coma
se trata del quehacer y del ser de la Iglesia, la conversion atafle
la comunidad eclesial ya la institucion coma un todo. No se
trata, por lo tanto, de conversion «personal», aunque sea siem-
pre necesaria, sino de la conversion del «sujeto» de la pastoral,
que es la Iglesia, en otras palabras, el Pueblo de Dias, incluida
la institucion eclesial. Pueblo entendido no coma la simple
suma de las personas. El todo es mucho mas que la suma de
las partes. El papa Francisco habla de que «el todo es superior
a las partes» (Evangelii Gaudium 234-237). De manera muy fe-
liz, Aparecida habla de una Iglesia «toda ella misionera» o
«evangelizadora», pues el sujeto de la mision es la comunidad
eclesial y la institucion coma un todo. El misionero no es un
voluntario. Es siempre la Iglesia que envia misioneros, en nom-
bre de Jesus. Lo mis mo pasa con la pastoral, el quehacer de la
Iglesia, con implicaciones en su ser.
Conviene tambien recordar que conversion pastoral de «la
Iglesia» no significa buscar convertir cada cristiano o cristiana,
individualmente para, a la larga, convertir la comunidad ede-
sial y cambiar la institucion como un todo. Llamo la atencion
Pablo VI en Evangelii nuntiandi, que la cuestion no es lo que
viene primero, la conversion del cristiano o la conversion de la
Iglesia. Son dos facetas de una misma moneda. Elias estan jun-
tas y. por lo tanto, deben ser trabajadas simultaneamente, dia-
208 lecticamente. De la misma forma que «la Iglesia solo evangeliza
en la medida en que se evangeliza a si misma» (EN 15)1 tambien
solo hay verdadera conversion de los cristianos en la medida en
que haya conversion de la Iglesia tambien como instituci6n.
Como bien afirm6 Santo Domingo, la «conversion pastoral» es
«conversion de la Iglesia» 3°7.

II. CONVERSI6N PASTORAL: SU RAZ6N Y FINALIDAD

Un segundo elemento que caracteriza la categoria «conversion


pastoral» en Santo Domingo se refiere a su raz6n o finalidad.
Aqui aparece el trasfondo edesiologico de la conversion pasto-
ral. Lo que se busca con ella no es la afirmacion de la Iglesia,
sino la visibilizacion del reino de Dias, del cual ella es «su
germen y principio» (LG 5), superando, con eso, todo resquicio
de auto-referencialidad o eclesiocentrismo. Santo Domingo ha-
bla de, a traves de la conversion pastoral, «hacer presente» una
«Iglesia sacramento», «en cuanto serial eficaz» de la «salvacion

3°7 Cf. A. BRIGHENTI, ibidem, pp. 16-18.


universal». La Iglesia no existe para si misma. Como afirmo
Pablo VI en Evangelii nuntiandi, «la Iglesia existe para evange-
lizar» (EN 14) lo que, a su vez, no significa implantar la Iglesia,
sino, como afirma el papa Francisco en la Evangelii gaudium, sino
en «hacer presente en el mundo el reino de Dios» (EG 176).
Complementa Santo Domingo, que la conversion pastoral tiene
por finalidad mostrar «mas claramente» esta Iglesia-sacramento.
Es decir, no se trata simplemente de «demostrar» el Evangelia
del reino de Dios con palabras y discursos, sino de «mostrarlo»
o de visibilizarlo por el quehacer de la comunidad eclesial, en
lo concreto de la historia. 209
En razon de eso, Pablo VI habla de la importancia del «tes-
timonio», que constituye «el elemento primero» (EN 41) en la
obra de la evangelizacion.
Fue lo que un grupo de obispos, durante la realizacion del
Concilio Vaticano II, puso en evidencia con el denominado
Facto de la Catacumbas, firmado en torno a trece compromi-
sos concretos. Los primeros compromisos dicen respeto a la
importancia del testimonio del mensajero. Llaman la atencion
que, ademas del Evangelia, el mensajero tambien es mensaje
y llega siempre antes de la Palabra que se anuncia, a la cual su
vida precisa estar conformada de modo coherente. Los com-
promisos de la segunda parte del Facto ponen en relieve otra
exigencia radical del mensaje cristiano: ademas del mensajero,
la institucion eclesial, en su organizacion, estructuras y confi-
guracion historica, tambien es mensaje. La Iglesia, como toda
religion, es una institucion hierofanica: su finalidad es trans-
parentar lo divino a traves de lo humano, sin que jamas lo
humano pretenda ocupar el lugar de lo divino, so pena de
eclipsarlo.
En este particular, los obispos signatarios del Facto de las
Catacumbas, ademas del testimonio personal, se proponen
configurar tambien la instituci6n eclesial, en su configuraci6n
hist6rica, a la propuesta del mensaje cristiano. La visibilizaci6n
hist6rica de la Iglesia coma instituci6n necesita estar estrecha-
mente ligada a su vocaci6n de ser sacramento del reino de Dias,
en la provisoriedad del tiempo. Ser sacramento significa ser
signo e instrumento del Reino. Se trata de ser signo de lo que
la Iglesia quiere ser instrumento, teniendo presente que solo
sera serial, en la medida en que fuere instrumento. Es verdad
210 que hay siempre una inevitable tension o distancia entre la
promesa del Reino que la Iglesia testimonia, anuncia y edifica
y el caracter obsoleto de las mediaciones que buscan visibilizar-
lo en la historia, a traves de su presencia y acci6n evangeliza-
dora. Esta tension, sin embargo, lejos de ser una coartada a la
acomodaci6n en sus propios limites, dada la inevitable distan-
cia de lo humano frente a lo divino es, ante todo, un fuerte
llamado a hacer de lo institucional, a pesar de siempre preca-
rio, un signo visible de la etemidad del Reino, en el tiempo
provisional de la historia de la humanidad. Como afirm6 el
Concilio Vaticano II en la Lumen gentium, no es el mundo que
esta en la Iglesia, sino la Iglesia que esta en el mundo. El mun-
do es constitutivo de la Iglesia. La Iglesia esta en el mundo y
existe para la salvaci6n del mundo. Su misi6n consiste en acer-
carse cada vez mas a los ideales del reino de Dias, del cual que
es sacramento, germen y principio, en la expectaci6n del Reino
definitivo 308 .

8
1° Cf. A. BRIGHENTI, ibidem, pp. 18-20.
III. LA PERSPECTIVA DE LA CONVERSION PASTORAL

Todas las categorias teologico-pastorales creadas y asumidas


par el magisterio de la Iglesia en America Latina, en especial
par las Conferencias Generales de las Obispos del continente,
quieren ser extension sea de la recepcion, sea de la prolonga-
cion de la renovacion del Concilio Vaticano II. Pareceria dis-
pensable afirmar el imperativo de una conversion pastoral en
«coherencia con el Concilio», si no fuera par el gradual proceso
de «involucion eclesial» vivido en la Iglesia en las ultimas de-
cadas. Los obispos en Santo Domingo eran muy conscientes del 211
hecho y par eso deliberadamente afirman una «conversion pas-
toral» en esta perspectiva.
El Concilio Vaticano II, superando el modo de ser Iglesia de
la cristiandad, que se habia distanciado del modelo eclesial nor-
mativo neotestamentario, se propuso hacer una «vuelta a las
fuentes» biblicas y patristicas (ad rimini fontes) y, en la fideli-
dad a ellas, situar la Iglesia en el seno del mundo moderno. Sin
embargo, pasados las primeros anos de implementacion de las
reformas, sabre todo a partir de la decada de 1980 no solo
1

surgieron dificultades en la recepcion del Concilio, coma tam-


bien se levantaron voces cuestionando las reformas mismas.
Determinados sectores de la Iglesia, en lugar de la «vuelta a las
fuentes» biblicas y patristicas, pasaron a abogar par la «vuelta
al fundamento» ya la «tradicion de siempre», es decir, aquella
de la cristiandad medieval, volviendo a posturas del magisterio
en las que habia oposicion al mundo moderno. Muestran difi-
cultades en acoger la nueva autocomprension de la Iglesia, en
dialogo y en espiritu de servicio al mundo, especialmente a las
mas pobres.
Convergentes que estos sectores, otros seguimientos de la
Iglesia, sin oponerse abiertamente al Vaticano II, pasaron a
interpretarlo como mera continuidad del pasado, lease de las
posturas tradicionalistas manifestadas en el enfrentamiento
con la modernidad, modernidad esta, a la cual el Concilio, di-
cen, ingenuamente se rindi6. Minimizan de tal forma la reno·
vaci6n conciliar, que omiten cambios profundos del Vaticano
II tales como: la distinci6n entre Iglesia y reino de Dios, que es
mas amplio que la Iglesia, del cual ella es una de sus media-
ciones, aunque privilegiada; el primado de la Palabra en la
212 vida y en la misi6n de la Iglesia, que existe para evangelizar y
no simplemente para sacramentalizar; la afirmaci6n de la base
laical de la Iglesia, compuesta por un solo genera de cristianos
y cristianas bautizados, un pueblo todo el profetico, sa-
cerdotal y regio-; la unidad de la fe tejida en torno al sensus
fidei de todo el Pueblo de Dios, en el seno del cual se inserta
tambien el magisterio; la Iglesia, aunque no es de este mundo,
esta en el mundo y existe para la salvaci6n del mundo, en es-
piritu de dialogo y servicio; la reforma liturgica, que rescata la
centralidad del misterio pascual, superando el culto sacrificia-
lista reinante; etc.
En el sentido inverso de estas posturas, la Iglesia en Ame-
rica Latina no solo recibi6 el Vaticano II (punto de llegada),
sino que lo hizo «punto de partida», tal como lo habia reco-
mendado Pablo VI en su clausura. Por eso, cuando se habla
de «conversion pastoral en coherencia con el Concilio», nose
puede perder de vista, ademas de los avances de la renova-
ci6n conciliar, sus desdoblamientos en la tradici6n eclesial
latinoamericana, tales como: de Medellin (1968): la evangelica
opci6n por los pobres; una evangelizaci6n liberadora, que
aterriza la escatologia en la historia; la simultaneidad de la con-
version personal y de las estructuras coma condicion a la efi-
cacia del amor, en un mundo marcado par la injusticia estruc-
tural; un nuevo modelo de Iglesia -pobre y en pequeflas
comunidades- coma signo e instrumento del reino de Dias
en el corazon de la historia; la necesidad de una reflexion
teologica articulada con las practicas, en especial de las mas
pobres, etc.; de Puebla (1979): el protagonismo de las laicos en
la evangelizacion; la prioridad de la atencion a los jovenes; la
valorizacion de la religiosidad popular, una importante forma
de inculturacion de la fe, etc.; de Santo Domingo (1992): 213
ademas de la necesidad de una conversion pastoral, el prota-
gonismo de los laicos y laicas en la evangelizacion; la evange-
lizacion coma inculturacion del Evangelia, en el respeto a la
libertad de las personas y de su identidad cultural, etc.; de
Aparecida (2007): no perder de vista a los pobres, hoy, super-
fluos y desechables; una Iglesia toda ella en estado permanen-
te de mision; la mision coma irradiacion del Evangelia y no
coma proselitismo; el protagonismo de las mujeres en la Igle-
sia; llegar a las personas, a traves de procesos de iniciacion
cristiana; la renovacion de la parroquia, etc. Toda eso es parte
de la renovacion conciliar, esta en «coherencia con el Concilio
Vaticano II».
Como se puede percibir, la conversion pastoral de la Igle-
sia en la perspectiva de la renovacion del Vaticano II apunta
hacia una Iglesia descentrada de sus cuestiones internas y
sintonizada con las grandes aspiraciones y causas de la hu-
manidad, que son causas del Evangelia. La propuesta cris-
tiana, coma mediacion de salvacion para todo el genera
humano, lanza la Iglesia para una mision no exclusiva. El
espacio intra-eclesial no agota la misi6n de la Iglesia. Como
Dias quiere salvar a todas las personas, la Iglesia, en cuanto
mediacion privilegiada de salvaci6n, necesita ser la Iglesia
de todos, sabre todo de aquellos y aquellas que no son Igle-
sia io9_

IV. LOS CUATRO AMBITOS DE LA CONVERSION PASTORAL


DE LA IGLESIA

El Documento de Santo Domingo, al explicitar el imperativo


214 de una conversion pastoral en vista de la continuidad del
proceso de renovaci6n del Vaticano II, no se queda en el ni-
vel de las principios. Una vez explicitado el objeto, la finali-
dad y la perspectiva de la conversion pastoral de la Iglesia, el
Documento ofrece tambien algunas indicaciones para su ope-
racionalizacion. Como ya lo mencionamos, para las obispos
reunidos en Santo Domingo, una verdadera conversion de la
Iglesia coma un todo precisa darse en cuatro ambitos: con-
version en la consciencia de la Iglesia o en su auto-compren-
sion, conversion en las acciones, conversion en las relaciones
de igualdad y autoridad y conversion de las estructuras. No
se trata de un orden logico o cronologico, una vez que las
cuatro ambitos estan intimamente relacionados, aunque las
estructuras deban ser revisadas o creadas despues de proyec-
tadas las acciones, una vez que su verdadera funcion es dar
soporte a ellas.

3° 9 Cf. A. BRIGHENTI, ibidem, pp. 20-22.


I. Conversion en ambito de la consciencia de la comunidad
eclesial

Uno de los ambitos de la «conversion pastoral de la Iglesia» es


la conversion en la consciencia de la comunidad eclesial. Esta
en cuestion la auto-consciencia de la Iglesia. Y dado que la con-
version debe ser «en coherencia con el Concilio», conversion en
la consciencia dice respecto a la eclesiologia del Vaticano II,
explicitada especialmente en la Lumen gentium. Aparecida, al
referirse a los retrocesos en relacion a la renovacion conciliar
en las ultimas decadas, nombra, entre otros, el retorno a ecle-
215
siologias preconciliares (Aparecida, n." 100b). Es ciertamente
una cuestion central en la recepcion del Concilio, en donde se
presentan los mayores desafios.
Los elementos principales que caracterizan la autoconcien-
cia de la Iglesia en el Concilio Vaticano II estan presentes en
Lumen gentium y en Gaudium et spes. La Iglesia se concibe
coma el Pueblo de Dias y coma comuni6n entre los cristianos y
cristianas y con toda la humanidad (Lumen gentium 8-9). A su
vez, los ministerios son una expresion de la universalidad de
los clones del Espiritu, en vista del servicio al bien de todos los
cristianos y no cristianos. En consecuencia, el alcance del sa-
cramento del bautismo, la fuente de la cual emana la diversidad
de los ministerios, se redefine teologicamente y se elabora una
nueva teologia de los ministerios ordenados, especialmente la
del obispo en relacion con el ministerio petrino, colocando al
papa dentro del colegio apostolico. Los laicos y laicas recuperan
su identidad y su lugar en la Iglesia y en la sociedad coma
miembros del mismo cuerpo que es la Iglesia de Jesus, consti-
tuida por una sola categoria de cristianos: los bautizados. Final-
mente, se rearticula el principio de sinodalidad entre las igle-
sias locales de una region, pais, continente y alrededor del
ministerio petrino.
En coherencia con estos principios, para hablar de la Iglesia, el
Concilio recurre a la categoria biblica Pueblo de Dias (LG 9-13).
Pueblo de Dios son todos los bautizados, y tambien lo son los
ministros ordenados, cuyo ministerio se basa en el sacerdocio
comun de los fieles, un don que Dios da por el bautismo a to-
dos los «hijos de la Iglesia». A su vez, la Iglesia es un sacramento
del reino de Dios, inaugurado por Jesus y edificado en el Espi-
216 ritu por todas las personas de buena voluntad. La configuraci6n
hist6rica de una Iglesia Pueblo de Dios, peregrina, muestra su
precariedad institucional, superando el concepto de sociedad
perfecta.
En el campo de la eclesiologia, uno de los grandes cambios
del Vaticano II fue la superaci6n de la concepci6n de una
«Iglesia universalista», a traves del rescate de la Iglesia local, es
decir, de la di6cesis como «porci6n» y no «parte» del Pueblo
de Dios (la porci6n contiene el todo; la parte no). Con esto, el
Concilio reubica al papa en el seno del colegio apost6lico, la
parroquia y los movimientos dentro de la Iglesia local, y esta
en el ambito de una «Iglesia de Iglesias locales», de di6cesis en
comuni6n entre si. Este es un paso importante porque la ecle-
siologia preconciliar partia de la existencia de una supuesta
Iglesia universal, que precede y se hace presente en las iglesias
locales, de las cuales el Papa es el representante y el garante.
Como las di6cesis son «parcelas» de la Iglesia universal, el
papa es una especie de «obispo de los obispos» y estos sus
colaboradores. No hay relaci6n y compromiso entre las di6ce-
sis, solo del obispo con el papa, a traves de la visita ad limina
cada cinco anos. Ya en la eclesiologia conciliar no hay Iglesia,
ni anterior ni exterior a las iglesias locales. Por un lado, en
cada di6cesis, en cuanto «porci6n» del Pueblo de Dios y no
«parcela», esta «la Iglesia toda», dado que cada Iglesia local es
depositaria de la totalidad del misterio de la salvaci6n: «En la
Iglesia local, se encuentra y opera verdaderamente la Iglesia de
Cristo que es una, santa, cat6lica y apost6lica» (CD 11). Por
otro !ado, dado que ninguna Iglesia local agota este misterio,
en la di6cesis esta la «Iglesia toda», pero no es «toda la Iglesia»,
ya que la universalidad de la Iglesia implica la comuni6n de
las di6cesis entre si. Esto se basa en la solicitud del obispo 217

de una Iglesia local por las demas iglesias, el ejercicio de su


ministerio en el seno del colegio apost6lico y el ministerio de!
Papa, quien preside la comuni6n de las iglesias, como primus
inter pares. En cuanto a la parroquia, se la concibe como «ce-
lula» de la di6cesis, en comuni6n con las demas parroquias de
su Iglesia local y el presbitero como miembro de su presbiterio,
presidido por el obispo.
La concepci6n de Iglesia del Vaticano II tiene consecuencias
desafiantes para el ser y el quehacer de la Iglesia. Primera, sig-
nifica el fin del centralismo romano, lo que implica la reforma
de la curia romana y del propio ministerio petrino. En segundo
lugar, el rescate de la totalidad de la Iglesia en la particularidad
de las Iglesias locales implica la configuraci6n de la di6cesis
como Iglesia aut6ctona, con rostro propio, inculturada en su
propio contexto. La Iglesia, cuanto mas encarnada en cada cul-
tura, mas universal y cat6lica ella es. Y a la inversa, cuanto mas
encarnada en una (mica cultura y presente de esta forma en
las demas culturas, tanto menos cat6lica y universal ella es. La
tercera consecuencia de la reforma eclesiol6gica del Vaticano II
se refiere a la superacion del parroquialismo y del universalis-
mo de los movimientos. La superacion del parroquialismo pre-
supone la insercion de la parroquia en la pastoral de conjunto
de la diocesis y del presbftero en su presbiterio. A su vez, la
superacion del universalismo de los movimientos implica tam-
bien su insercion en la Iglesia local.

2. Conversion en el ambito de la practica personal


y comunitaria

Un segundo ambito de la conversion pastoral de la Iglesia se-


218
flalado por Santo Domingo se refiere a la accion pastoral. La
conversion tiene que ver, sobre todo, con las practicas. Y una
mirada analftica sobre la situacion de la labor evangelizadora
en la Iglesia hoy, revela, por lo menos, tres modelos de pastoral
inconsecuentes con la renovacion del Vaticano II: la pastoral de
conservaci6n, prolongacion del modelo de Iglesia de la cristian-
dad; la pastoral apologista, extension del modelo de la neocris-
tiandad; y la pastoral secularista, un modelo de hoy, pero
inconsecuente con los desaffos reales del tiempo presente e
incongruente con el mensaje cristiano, por su connotacion pro-
videncialista y utilitarista 310 . Son modelos superados por la re-
novacion conciliar, pero todavia presentes en nuestros procesos
de evangelizacion.
La «pastoral de conservacion», asi denominada por Medellin
(n." 6,1) y Aparecida (n. 370), es un modelo de evangelizacion,
0

si bien con varios elementos de renovacion, prolonga en la his-

11
° Cf. A. BRIGHENTI, «A pastoral na vida da Igreja. Repensando a missao
evangelizadora em tempos de mudarn;:a», en CNBB-COMISSAO EPISCOPAL
PARA AANIMA<;:Ao BiBLICO-CATEQUETICA, Ed. CNBB, Brasilia, 2012, pp. 117-138.
toria la mentalidad de cristiandad, a pesar de haber sido radi-
calmente superado por el Concilio Vaticano II. Funciona cen-
tralizado en el sacerdote y en la parroquia (mas precisamente
en la Iglesia matriz, sede del parroco). El retorno del clerica-
lismo, actualmente, es una apologia de este modelo, que se
reproduce tambien por medio de laicos clericalizados. En su
configuraci6n pre-tridentina, la practica de la fe se da en torno
a devociones, centrada en el culto a los santos y compuesta de
procesiones, peregrinaciones, novenas, milagros y promesas,
practicas tfpicas del catolicismo popular medieval (un catolicis-
mo «de mucho rezo y poca misa, mucho santo y poco padre» 219
-Rolando Azzi-). En su configuraci6n tridentina, la vivencia
cristiana se da en torno al sacerdote, basada en la recepci6n de
los sacramentos y en la observancia de los mandamientos de la
Iglesia.
Aunque se pueda justificar una sana apologetica frente a
ciertas situaciones, ademas del modelo aludido, podrfamos
identificar, hoy, tambien una especie de «pastoral apologista» 311 ,
prisionera de posturas de Iglesia, tfpicas del perfodo caracteri-
zado por Jacques Maritain de neocristiandad. En aquel contex-
to, sobre todo en el siglo xrx, la Iglesia tendia a ver el nuevo
mundo moderno como hostil al mensaje cristiano y la autono-
mia de lo temporal como secularismo, negaci6n de la transcen-
dencia. Poco tiempo despues, esta postura apologista serfa
superada en sus bases por el Vaticano II, que va a insertar a la

311 Cf. A. BRIGHENTI, «A pastoral na vida da Igreja. Repensando a missao

evangelizadora em tempos de mudarn;:a», en CNBB-CoMISSAO EPISCOPAL


PARA A AN IMACAO BIBLICO-CATEQUETICA, Ed. CNBB, Brasilia, 2012, pp. 123-
124.
Iglesia en el mundo, en una actitud de «dialogo y servicio». En
nuestros dias, con la crisis de la modernidad, de los metarrela-
tos, de los paradigmas y de la consecuente falta de referenciales
seguros, una pastoral de connotaci6n apologista vuelve con
fuerza, especialmente en el seno de determinadas asociaciones
o movimientos de vida apost6lica. Ella se manifiesta en postu-
ras de caracter tradicionalista, que desconocen que la tradici6n
progresa; en la tentaci6n de codificar el mensaje cristiano en
una doctrina inmutable; en fin, en una actitud de defensa fren-
te al mundo, visto como hostil a la Iglesia. Al deconstruccionis-
220 mo de los metarrelatos y al relativismo reinante que engendran
vacio, incertidumbres y miedo, la pastoral apologista contrapo-
ne el «puerto de certezas» de la «sagrada tradici6n cat6lica» y
un elenco de verdades apoyadas en una racionalidad metafisi-
ca ' La redogmatizaci6n de la religion y el atrincheramiento
12

identitario acaban siendo su marca, apoyados en la racionali-


dad premoderna y teol6gicamente en los metarrelatos agusti-
niano y tomista.
Un analisis de situaci6n de la labor evangelizadora en la
Iglesia hoy se confronta todavia con un tercer modelo de pas-
toral, que podriamos denominar de «pastoral secularista» (de
postmodernidad) 313 • Se trata de un modelo de evangelizaci6n,
que se propane responder a las necesidades inmediatas de las
personas en el contexto actual, en su gran mayoria, huerfanas

312
Cf. ). B. LIBANIO, A volta a grande disciplina, Col. Teologia e evange-
lizayao, n. 4, Ed. Loyola, Sao Paulo, 1984.
0

313 A. BRIGHENTI, «A pastoral na vida da Igreja. Repensando a missao

evangelizadora em tempos de mudanya», en CNBB-CoMISSAO EPISCOPAL


PARA A ANIMA(AO BfBLICOCATEQUETICA, Ed. CNBB, Brasilia, 2012, pp. 124-
125.
de sociedad y de Iglesia. Es integrado por sujetos postmoder-
nos, desencantados con las promesas de la modernidad, en
crisis de identidad, personas heridas, desesperanzadas, frus-
tradas, depresivas, sufrientes, en busca de autoayuda y habita-
das por un sentimiento de impotencia frente a los innumerables
obstaculos por veneer, tanto en el campo material como en el
piano fisico y afectivo. En sus filas, estan personas que quie-
ren ser felices hoy, aqui y ahora, buscando soluci6n a sus pro-
blemas concretos y apostando en salidas providencialistas e
inmediatas. En estos espacios, hay un encogimiento de la uto-
pia en lo momentaneo En medio de las turbulencias de 221

nuestro tiempo, dado que el pasado perdi6 relevancia y el fu-


turo es incierto, el cuerpo es la (mica referenda de la realidad
presente, dejandose llevar por las sensaciones, profesando una
especie de «religion del cuerpo» 315 . La pastoral secularista es
tributaria de una religiosidad ecletica y difusa, una especie de
neopaganismo inmanentista, que confunde salvaci6n con
prosperidad material, salud fisica y realizaci6n afectiva. Es la
religion a la carte: Dios como objeto de deseos personales, sue-
lo fertil para los mercaderes de la buena fe, en el seno del ac-
tual pr6spero y rentable mercado religioso. En el seno de la
pastoral secularista, hay un desplazamiento de la militancia
hacia la mistica en la esfera de la subjetividad individual, de lo
profetico hacia lo terapeutico y de lo etico hacia lo estetico,
contribuyendo asi al surgimiento de «comunidades invisibles»,

v 4 Cf. F. D. DAGMANG, «Gratifica<;:ao instantanea e liberta<;:ao», en Cancilium


282 ( 1999/4), pp. 59-71.
315 Cf. M. CORBI, Hacia una espiritualidad laica. Sin creencias, sin religiones,

sin dioses, Herder, Barcelona, 2007.


compuestas por «cristianos sin Iglesia», sin vinculos institucio-
nales316.
El Concilio Vaticano II super6 estos modelos con la pro-
puesta de una pastoral organica y de conjunto, que la Iglesia
en America Latina desarrolla en una pastoral de comuni6n y
participaci6n, tratando de responder, sabre todo, a las necesi-
dades de la comunidad eclesial, inserta en el mundo. En la
perspectiva conciliar, el punto de partida es el conocimiento
de la realidad de las personas en su contexto, condici6n para
una pastoral de encarnaci6n. La acci6n pastoral acontece en el
222 ambito interno de la Iglesia, pero, sabre todo, fuera de ella,
mediante la inserci6n de los cristianos en la sociedad, en pers-
pectiva del dialogo y de servicio. Rompiendo con todo tipo de
dualismo, se desarrolla una evangelizaci6n integral que abarca
todas las dimensiones de la persona y toda la humanidad. A
su vez, la Iglesia en America Latina, a traves de una «recepci6n
creativa» de las intuiciones basicas y los ejes fundamentales
del Vaticano II, cre6 un modelo de pastoral que dio origen a la
tradici6n eclesial liberadora, confiriendo a la Iglesia en Ameri-
ca Latina una palabra propia y un rostro propio. Una «pastoral
de comuni6n y participaci6n» busca hacer de la comunidad
eclesial el sujeto de la acci6n pastoral, superando el centralis-
mo de la parroquia, a traves de la organizaci6n de la Iglesia en
pequeflas comunidades de base, articuladas en red e inserta-
das profeticamente en el seno de la sociedad. La acci6n pasto-
ral tiene un caracter socio-transformador, a la luz de la opci6n
por los pobres, fruto de la toma de conciencia de las causas

16
3 Cf. L. G. C. SANTABARBARA, «Cristaos em Igreja», en Concilium 340
(2011/3), pp. 98-104.
estructurales de la pobreza y de la exclusion. El caracter libe-
rador de la accion se debe al cambio de optica en relacion a los
pobres.

3. Conversion en el ambito de las relaciones de igualdad


y autoridad

Un tercer ambito de la conversion pastoral de la Iglesia se re-


fiere al ejercicio de la autoridad y del poder en la Iglesia. Para
Aparecida, el clericalismo, el autoritarismo, la minoridad del
laicado, la discriminacion de las mujeres y la falta de corres- 223
ponsabilidad entre todos los bautizados en la Iglesia, son los
grandes obstaculos para llevar adelante la renovacion pro-
puesta por el Vaticano II. Por eso, la conversion pastoral
implica igualmente cambios en las relaciones de igualdad y
autoridad.
En este particular, el documento original de Aparecida al
mencionar retrocesos en la renovacion conciliar, nombraba
«la vuelta del clericalismo», que los revisores del documento
final lo quitaran, pero que el papa Francisco lo rescata en la
Evangelii gaudium (EG 102). El Vaticano II situ.a el ministerio
clerical en el seno del Pueblo de Dias, dado que hay un solo
genera de cristianos y cristianas -los bautizados-. Quien
preside no comanda o decide solo. No es la «sintesis de los
ministerios», sino que su funcion es ser el «ministerio de la
sintesis de los ministerios», aquel que promueve la comunion
de todos los bautizados y bautizadas, en el seno de una Igle-
sia toda ella ministerial. A pesar de la renovacion del Vatica-
no II, en las ultimas decadas, ha crecido el clericalismo de
obispos, sabre todo de presbiteros, pero tambien de diaconos
permanentes y de laicos clericalizados. Hubo mucho retroce-
so en relacion a una Iglesia sinodal, regida por consejos de
pastoral, asambleas y equipo de coordinacion. Tambien re-
trocedemos en la creacion e implementacion de nuevos mi-
nisterios para el laicado, en especial para las mujeres. Sobre
todo, ministerios para la actuacion de los cristianos en el
mundo, el espacio por excelencia de una Iglesia servidora de
la humanidad.
Relaciones de igualdad y autoridad, en ultima instancia, se
refieren al ejercicio de la sinodalidad, nucleo de la concepcion
224 de la Iglesia del Vaticano II, entendida como Pueblo de Dios, en
igualdad y comun dignidad frente a la diversidad de ministe-
rios, carismas y servicios. Ella «indica la forma especifica de
vivir y actuar (modus vivendi et operandi) de la Iglesia del Pue-
blo de Dios, que manifiesta y realiza de manera concreta su ser
"comunion", en el caminar juntos, en lo reunirse en asamblea
y en la participacion activa de todos sus miembros en su accion
evangelizadora» (... ), es decir, en la «corresponsabilidad y parti-
cipacion de todo el Pueblo de Dios en la vida y en la mision de
la Iglesia» w_ Para caminar juntos, la Iglesia de hoy necesita
una conversion a la experiencia sinodal. Es necesario fortalecer
una cultura de dialogo, de escucha reciproca, de discernimien-
to espiritual de consenso y comunion para encontrar espacios
de decision conjunta y responder a los desafios pastorales. Asi
se fomentara la corresponsabilidad en la vida de la Iglesia con
espiritu de servicio. Urge caminar proponer juntos y asumir
juntos las responsabilidades para superar el clericalismo y las

117
CoM1s16N TEOLOGICA INTERNACIONAL, La sinodalidad en la vida y en
la misi6n de la Iglesia, Ed. Paulinas, Sao Paulo, 2018, n.'" 6-7.
imposiciones arbitrarias. La sinodalidad es una dimension
constitutiva de la Iglesia. No se puede ser Iglesia sin un auten-
tico elemento sinodal, es decir, sin reconocer el sensus fidei del
Pueblo de Dias.
Una Iglesia sinodal implica que las comunidades eclesia-
les en su conjunto esten respaldadas par estructuras y for-
mas organizativas acordes a esta dinamica, coma autenticos
organismos de «comuni6n y participaci6n» (Documento de
Puebla).
Presupone una Iglesia descentralizada en sus diversos ni-
veles (diocesano, regional, nacional, universal), respetuosa y 22s

atenta a las procesos locales, sin debilitar el vinculo con las


demas Iglesias hermanas y con la Iglesia universal. Apunta
para las parroquias coma una red de comunidades, di6cesis,
sujeto de una afectiva pastoral conjunta, apoyadas par Confe-
rencias episcopales con mayor autonomia en relaci6n a la Igle-
sia universal.
Las formas organizativas para el ejercicio de la sinodalidad
pueden ser variadas. Algunas son formas ocasionales, coma
reuniones de equipos de coordinaci6n y encuentros de las di-
versos servicios de pastoral y ambitos eclesiales; otras son for-
mas permanentes, coma consejos y asambleas pastorales, en el
seno de las cuales se vinculan las pastores y otros ministerios
de la coordinaci6n o de la presidencia. La sinodalidad establece
una sincronia entre la corresponsabilidad y la ministerialidad
de todos, prestando especial atenci6n a la participaci6n efectiva
de las laicos y laicas, superando toda forma de clericalismo, sin
descuidar la participaci6n de las mujeres en el discernimiento
y en la toma de decisiones.
4. La conversion en el ambito de las estructuras de la Iglesia

Un cuarto ambito de la «conversion pastoral de la Iglesia», se-


gun Santo Domingo, se refiere al cambio de estructuras. Las
estructuras son un elemento fundamental de la visibilidad de
la Iglesia, pues afectan decisivamente su caracter de signo o
sacramento. Las estructuras estan para la acci6n y no la acci6n
para las estructuras. Par eso, toda absolutizaci6n de estructuras
es idolatria, en la medida en que se esta absolutizando lo rela-
tivo (lo institucional) y relativizando lo absoluto (el carisma).
La sinodalidad de la Iglesia precisa llegar a sus estructuras,
226
lo que implica fortalecer los organismos de comuni6n. Entre
ellos, esta el Consejo Pastoral Diocesano con representaci6n de
los diversos estratos del Pueblo de Dios, «sabre todo laicos/as»
(CIC 512 § 1), vivamente recomendado por el Concilio (CD 27).
Es un espacio privilegiado de escucha, discernimiento y co-
participaci6n en las decisiones, que «en raz6n de su natura-
leza, la frecuencia de sus reuniones, el procedimiento y los
objetivos de su responsabilidad», el Documento de la Comi-
si6n Teol6gica Internacional lo propone como «la estructura
permanente mas propicia para la actuaci6n de la sinodalidad
en la Iglesia particular» 318 • Con una renovada mentalidad si-
nodal, ademas de promover su adecuado funcionamiento,
habria que asegurar -incluso juridicamente- su constitu-
ci6n obligatoria.
El Consejo Presbiteral, par su parte, representa a todo el
presbiterio y tiene como tarea principal colabarar con el obis-
po en el gobierno de una di6cesis (Presbyterorum Ordinis 7).

3
18
COMISION TEOLOGICA INTERNACIONAL, ibidem, n. 81.
0
El ejercicio de la sinodalidad eclesial en la Iglesia local impli-
ca su existencia y efectividad, entre otros aspectos garantizan-
do una adecuada representatividad. Las normas han reglado
que su voto sea consultivo, aunque para incrementar la sino-
dalidad en el presbiterio se podrian prever multiples casos
concretos que exijan el consenso del consejo presbiteral en
determinadas tomas de decisiones. Vincular a las pastores a
sus 6rganos de discernimiento y participaci6n, incluso juridi-
camente, representa un paso adelante en la concreci6n de la
sinodalidad en el seno de la Iglesia local. A su vez, el ejercicio
de la sinodalidad en la parroquia tiene en el Consejo Pastoral 227
Parroquial un organismo imprescindible, en muchas de ellas,
tambien un consejo en las comunidades eclesiales que la con-
forman. A existencia de un consejo coopera para que las co-
munidades no esten centradas en sus ministros ordenados,
situandolos al interior del Pueblo de Dias. Espacios de escu-
cha, discernimiento y participaci6n son las Asambleas de Pas-
toral en las diferentes ambitos eclesiales (comunidad, parroquia,
di6cesis), con formas flexibles y adaptadas a las realidades
locales.
En particular, las Sinodos Diocesanos son instrumentos pro-
picios para el desarrollo de una Iglesia con rostro propio, amaz6-
nico en este caso. La «Instrucci6n sabre las sinodos diocesanos»
de 1997 lo recomienda, aunque haya la necesidad de revisar la
legislaci6n vigente acorde a la actual conciencia sinodal, propi-
ciando el pleno ejercicio del sensus fidei de todo el Pueblo de
Dias. Para todas estas instancias de participaci6n y correspon-
sabilidad valen las palabras del papa Francisco: «Solamente en
la medida en la cual estos organismos permanecen conectados
con lo "bajo" y parten de la gente, de las problemas de cada dia,
puede comenzar a tomar forma una Iglesia sinodal: tales ins-
trumentos, que algunas veces proceden con desanimo, deben
ser valorizados coma ocasion de escucha y participacion» 31 9.
De hecho, en la comunion sinodal toda la comunidad, en la
diversidad de sus miembros, esta convocada a orar, analizar,
dialogar, discernir y aconsejar para colaborar en la toma de las
mejores decisiones pastorales.

A MODO DE CONCLUSION

22s Para que Dias sea nuevo en cada maflana y su Buena Nueva de
salvacion no caduque en el tiempo, la Iglesia, depositaria de la
novedad del reino de Dias, necesita estar en constante estado
de aggiomamento, tanto en su «ser>> coma en su «quehacer». La
religion es una institucion hierofanica: su finalidad es transpa-
rentar lo divino a traves de lo humano, sin jamas pretender
ocupar su lugar, bajo pena de eclipsarlo. Historicamente, lo re-
ligioso siempre fue un ambito ambiguo, en el cual lo humano
y lo divino se tocan, a veces, se enmascaran y, raramente, se
limitan mutuamente. Habra siempre una inevitable tension en-
tre la promesa del Reino de la cual la Iglesia da testimonio,
anuncia y edifica y el caracter obsoleto de las mediaciones que
buscan visibilizarlo en la historia concreta, a traves de su ac-
cion evangelizadora. Lo institucional se inscribe en el tiempo
provisorio de la eternidad del Reino, por eso, siempre precario
y desafiado a ponerse en constante estado de desaparicion.

l' 9 PAPA F RANC:ISC:O, [Link]


ches/2015/october/ documents/papa-francesco _20151017 _50-anniversario-
[Link] l
La precariedad de lo instituido no es consecuencia de infi-
delidades. Tambien lo es, pero, es mucho mas por el efecto de
la distancia engendrada por la Promesa en relaci6n a toda for-
ma de realizaci6n hist6rica de la misma. La flexibilidad de la
tradici6n o la consciencia de la precariedad de la instituci6n es
el rostro vivo del modo discreto de Dios que se manifiesta en
el mundo, dado que El no dispone de la libertad humana como
un senor desp6tico, sino que la solicita como un amigo. Me-
diante su discreci6n, es como Dios se presenta como Dios. A su
vez, es mediante su propio eclipse y su flexibilidad, que la ins-
tituci6n eclesial muestra ser su testigo y sacramento, en la pre- 229
cariedad de la historia 320 •

po Bibliografia adicional usada: P. ADMIRAND, «Missao em Remissao: a

Missao e dialogo inter-religioso numa epoca pos-moderna e pos-colonial»,


en Concilium 339 (20n/1), pp. 98-109; L.A. AscENJO GALVEZ, «La conversion
pastoral: un llamado a vivir en libertad y comunion», en Medellin 134
(2008), pp. 247-275; V. CODI NA, «A eclesiologia de Aparecida», en AMERINDIA,
Tejiendo Redes de Vida y Esperanza. Cristianismo, sociedad y profecia en
America Latina y El Caribe, Indo-american Press, Bogota, 2006, pp. 138-145;
J. EsPEJA PARDO, «La conversion pastoral como cambio de paradigmas,
metodos y lenguajes», en Medellin 134 (2008), pp. 277-308; Massimo
FAGGIOLI, «Reforma da Curia no Vaticano II e depois do Vaticano II», en
Concilium 353 (2013/5), pp. 24-34; Victor Manuel FERNANDES, Conversion
pastoral y nuevas estructuras. ,;_Lo tomamos en serio?, Agape Libros, Buenos
Aires, 2010; J. B. LIBANIO, «Conversao pastoral e estruturas eclesiais», en
Medellin 134 (2008), pp. 309-329; Karl RAHNER, Cambia estructural en la
Iglesia, Cristiandad, Madrid, 1974; K. SCIIATZ, La primaute du pape. Son
histoire des origines a nos jours, Cerf, Paris, 1992, pp. 44-51; Carlos
SCHICKLNDANTZ, Cambia estructural de la Iglesia coma tarea y oportunidad,
EDUCC, Cordoba, 2005, pp. 28-29.

También podría gustarte