1-Concepción filosófica en la antigua Grecia
El hombre es un ser natural, por supuesto, pero diferente del resto de seres naturales,
debido a que:
1. Es un animal que posee racionalidad.
2. Dicha racionalidad le permite conocer y comprender no solo lo que le rodea, sino la
propia naturaleza humana, a si mismo y sus relaciones con los demás
3. Por ello, puede elegir como quiere vivir, que valores y normas van a regir la
convivencia en la polis.
Para los griegos, el hombre esta a medio camino entre los dioses y los animales. Tienen
instintos animales, pero su capacidad racional le hace especial, convirtiéndose en un ser
moral y político.
¿Qué es el alma? ¿Cómo se relaciona con el cuerpo? ¿Qué es más importante: el alma o
el cuerpo?
Entre los pensadores griegos encontramos ya las dos posturas filosóficas básicas con
respecto a estas cuestiones.
Dualismo antropológico: el hombre se compone de dos realidades diferentes, el cuerpo y
la mente. Estas dos realidades interactúan y producen todas las actividades humanas.
Monismo antropológico: de tipo materialista: el ser humano no es más que cuerpo, única
realidad cuyos procesos fisicoquímico dan lugar a todas las actividades que puede realizar
aquél.
2-Pensamiento de la filosofía Medieval
El hombre en el pensamiento cristiano medieval
Con el cristianismo nace una nueva forma de contemplar el mundo y al hombre. Si la
filosofía griega se basaba en la explicación racional, la filosofía cristiana se apoyará en la
explicación religiosa. Para el cristianismo, la razón no era suficiente para explicar los
dogmas religiosos fundamentales. Todo podía y debía ser explicado desde la fe.
Sin embargo, a medida que el cristianismo se fue extendiendo, fue necesario elaborar
doctrinas que no se centrasen en el ámbito puramente religioso y sobrenatural. Había que
explicar la realidad natural: el mundo y el hombre. Para ello, los pensadores cristianos
necesitaron de la razón y recurrieron a concepciones filosóficas griegas, que fueron
adaptadas a los nuevos tiempos. Surge, así, la filosofía cristiana.
Los pilares sobre los que se asienta esta nueva forma de interpretar la realidad son:
La verdad: es revelada por Dios a los hombres
La fe: el hombre asume la palabra de Dios, como herramienta inapelable de iluminación y
conocimiento, a la que la razón debe obedecer.
Todo esto conforma un pensamiento teocéntrico, en el que Dios, y no el hombre, es el eje
sobre el que gira y del que depende toda la realidad, tanto natural como humana.
Para el cristiano el hombre se basa en estas tres ideas fundamentales.
1. Dios ha creado al hombre a su imagen y semejanza: esto sitúa al ser humano en
el centro de la creación. Frente a Dios, el hombre es un ser contingente y finito que
existe por la bondad divina, pero que podría no a ver existido- y, de hecho, dejara de
existir. Por otra parte, el cristianismo defiende la dignidad e igualdad de todos los
seres humanos.
2. El alma humana es inmortal: si bien el individuo en su totalidad es obra de Dios, el
alma es su punto de unión con el creador, la parte espiritual que le permite acceder
a la resurrección. Frente al alma, el cuero material es la parte que puede incitarla al
pecado.
3. Entre los autores cristianos, uno de los más importantes es tomas de Aquino,
representante de la denominada Escolástica medieval. Seguidor de Aristóteles, para
Tomás, la naturaleza humana se compone de alma y cuerpo. La primera es la parte
principal, pues es de naturaleza espiritual e incorruptible. El alma es el principio que
da vida al cuerpo y es inmortal: no necesita del cuerpo para existir, ni siquiera
cuando el cuerpo muere.
3-El renacimiento y su mirada filosófica
El hombre en el Renacimiento
Entre los siglos XV y XVI tienen lugar importantes descubrimientos geográficos y
avances culturales, científicos y tecnológicos. Ello hace que surja un nuevo tipo de
mentalidad, una ruptura con los estrechos límites impuestos por la teología medieval y
una apertura de la visión del mundo y del ser humano.
La reflexión filosófica que se desarrolla durante el Renacimiento va a estar marcada por
el Humanismo, el antropocentrismo y el naturalismo.
El humanismo
En esta etapa existió en todos los ámbitos culturales un deseo de renovación de la
sociedad y del ser humano. Este deseo desemboco en un movimiento cultural, el
Humanismo, que, frente al dogma religioso, trajo consigo una defensa de la libertad de
pensamiento y expresión.
En el terreno de la filosofía, el renacimiento se caracterizo por la vuelta a los
principales sistemas griegos. Ello permitió recuperar la reflexión exclusivamente
racional sobre el hombre, la ética, la política o la historia.
Los avances técnicos y científicos despertaron la sensación de que todo era posible, de
que el ser humano podía conocer los secretos de la naturaleza y utilizar sus poderes
con fines benéficos.
El pensamiento renacentista aspira a un hombre nuevo, liberado de la ignorancia y la
barbarie con la que se identificaba a la época medieval. Para ello, la principal
herramienta es la educación y el desarrollo de la propia personalidad del individuo.
Frente al teocentrismo que caracterizo a la Edad Media, los pensadores de esta época
se sitúan en una perspectiva antropocentrista. El ser humano es la realidad a partir
de la cual todo se interpreta; es el centro del universo.
4-Edad Moderna: Descartes y Kant.
El hombre en la Edad Moderna:
El siglo XVII se caracteriza por una permanente situación de crisis, que afecta a todos
los ámbitos: políticos, económicos, cultural y filosófico. Esta crisis afecta a la imagen
que se tiene del ser humano, ahora es visto como un ser destronado de su lugar en el
centro del universo, sometido a las pasiones y a la fugacidad de la vida, todo es
contingente y azaroso. No hay verdades absolutas, sino apariencia e ilusión. Este es el
estado de ánimo que se expresa tanto en el arte como en la literatura filosófica de la
época.
El problema de las dos sustancias en DESCARTES
Descartes es el iniciador de una corriente de pensamiento filosófico que se conoce
como Racionalismo. Se propone romper con el pasado escolástico medieval y renovar
el panorama intelectual. Para ello, utiliza la duda como método: dudar de todas las
verdades establecidas dogmáticamente hasta ahora, hasta encontrar una verdad de la
cual sea imposible dudar.
El resultado fue su ya célebre “pienso, luego existo”. De esta manera, la conciencia y la
razón humana volvía a convertirse en el signo más emblemático del ser humano, ahora
ya independiente de la fe, autosuficiente en la tarea de conocer y e transformar el
mundo.
Descartes considera al ser humano formando dos sustancias:
1. La sustancia pensante: La conciencia, el yo o alma.
2. La sustancia extensa: La materia.
KANT
Este filósofo alemán, que representa una de las cumbres del pensamiento moderno,
cree que en el individuo existen dos dimensiones opuestas: el ser natural y el ser
racional. Es la segunda de estas dimensiones la que domina sobre la primera.
En cuanto ser natural, el hombre está sometido a las leyes físicas, biológicas y
matemáticas de la naturaleza. Por otra parte, es egoísta. Individualista e insociable.
En cuanto ser racional, es un ser libre, capaz de superar sus limitaciones naturales y
elegir su propio destino. El ser pensante puede desarrollar su moral, conocer lo que
debe hacer, los fines que debe perseguir y la forma de alcanzar la felicidad, que
constituye su destino ultimo. Además, como sabe que sólo en sociedad puede
realizarse, se desarrolla como ser social.
Para Kant, en un mismo ser se dan características radicalmente opuestas entre
sí.
5-Pensamiento contemporáneo: Marx, Nietzsche y Sartre.
El hombre en el pensamiento contemporáneo.
A partir del siglo XIX culmino en Europa la Revolución Industrial, que trajo consigo
importantes cambios en la vida social y personal. Los descubrimientos científicos y su
aplicación técnica transformaron el sistema productivo. Así, creció el proceso de
industrialización, se multiplicaron las grandes ciudades, aumentaron la pobreza y la
riqueza, los desequilibrios sociales, etc. La ciencia y a la técnica fueron vistas como
fundamentales para el proceso humano y social.
-Todo aquello dio lugar a un nuevo tipo de hombre, pragmático y utilitarista, que se ve a
si mismo todopoderoso, gracias a su dominio de la naturaleza. Sin embargo, algún
tiempo después, las dos guerras mundiales del siglo XX provocaron la perdida de
confianza en el ser humano y la puesta en cuestión de la cultura occidental, aunque
también hicieron surgir un nuevo pensamiento humanista.
-La filosofía de los siglos XIX y XX es muy rica y variada. El objetivo común de todas las
corrientes de pensamiento de ese periodo ha sido conocer al ser humano y comprender
la naturaleza de sus actos.
La concepción Marxista del hombre.
Marx defiende una concepción marxista y materialista del ser humano. Este es un ser
natural que posee necesidades de diverso tipo y se distingue del resto de animales en
que es capaz de producir lo que necesita mediante la transformación de la naturaleza,
mediante el trabajo.
Para Marx, la naturaleza humana no es fija ni acabada, sino que el hombre es un ser
histórico y social, que va cambiando a lo largo de la historia- “el hombre-afirma-no
existe, existen los hombres reales e históricos que han vivido relacionándose a través
de distintas formas sociales y económicas a lo largo del tiempo”. Por tanto, no hay una
naturaleza humana que nos determine a vivir de una determinada manera, sino
que el hombre se define a sí mismo, al vivir en un momento histórico preciso y por
establecer un conjunto de relaciones sociales y económicas determinadas.
Para Marx, la naturaleza del hombre se podrá desarrollar plenamente, cuando
desaparezcan las diferencias económicas, causantes, en ultimo termino, del resto de
diferencias sociales y culturales. Será en la sociedad comunista, que propugna Marx,
donde los hombres alcancen la libertad auténtica y se hagan definitivamente dueños de
su destino.
La crítica de Nietzsche a la cultura occidental .
Nietzsche afirma que “Dios ha muerto”. Con ello, quiere decir que la concepción según
la cual el mundo tiene un orden y un sentido- ya sea este inmanente o trascendente- ha
sido superada. El hombre ha tomado conciencia de que todo lo que consideraba como
sagrado, santo, bello y bueno, no lo era en si mismo, sino porque él lo valoraba así. El
hombre se descubre como aquel que valora, aquel que da sentido, la vida tiene el
sentido que nosotros le damos y ello reside a la grandeza del hombre.
Así pues, Nietzsche propone una nueva forma de entender al hombre que resulta de la
muerte de Dio: el superhombre. Este es el tipo de hombre que toma la vida como un
juego: se siente completamente libre y lucha por mantenerse libre, y ejerce esa libertad
creando y destruyendo valores.
El existencialismo de Sartre.
La pregunta sobre la naturaleza humana ha encontrado una respuesta paradójica en el
siglo XX: nuestra naturaleza consiste en no tener naturaleza. Esta es la tesis central
del existencialismo, un movimiento filosófico amplio y plural que rechaza que haya una
esencia de lo humano, un modelo que debamos realizar, y sitúa en la libertad el valor
mas importante del ser humano. Desde el nacimiento, el ser humano es libertad pura:
no es nada y puede serlo todo. Por eso no hay un camino marcado de antemano, sino
que cada una va formando el suyo en función de las decisiones que toma.
Estamos obligados a ser libres y no podemos dejar de elegir. Hemos sido
arrojados a la existencia sin ningún tipo de orientación sobre que o quienes
debemos ser, ni mucho menos sobre cómo hemos de vivir. El ser humano incluye
así una dimensión trágica: sin haber elegido la libertad con la que cargamos, hemos de
resolverla cotidianamente en cada una de nuestras acciones.