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Vida y legado del General Herrera

El Doctor Carlos Arturo Díaz es un destacado jurista y político colombiano, con una trayectoria que incluye ser Fiscal, Juez y Magistrado en diversas instancias judiciales. Además, es miembro de varias academias y asociaciones, y ha trabajado como periodista en importantes medios del país. El documento también relata la vida y hechos del General Benjamín Herrera, un prominente líder liberal en Colombia, destacando su legado y contribuciones a la historia del país.

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Vida y legado del General Herrera

El Doctor Carlos Arturo Díaz es un destacado jurista y político colombiano, con una trayectoria que incluye ser Fiscal, Juez y Magistrado en diversas instancias judiciales. Además, es miembro de varias academias y asociaciones, y ha trabajado como periodista en importantes medios del país. El documento también relata la vida y hechos del General Benjamín Herrera, un prominente líder liberal en Colombia, destacando su legado y contribuciones a la historia del país.

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DOCTOR

CARLOS ARTURO DIAZ


Doctor en Derecho y Ciencias Políticas de
la Universidad Nacional. Ha sido Fiscal de
Juzgado Superior, Juez de Circuito y Ma-
gistrado del Tribunal Superior de Bogotá
y de la Corte Suprema de Justicia. Es
miembro de las academias de Historia de
Colombia, Boyacá y Santander, del Centro
de Historia de San Gil, de la Academia Co-
lombiana de Jurisprudencia, de la Sociedad
de Neurología, Sicopatía y Medicina Legal
de Colombia, de la Asociación de Escritores
Artistas, de la Asociación Nacional del
olklore. Se ha desempeñado como Conce-
jal de Bogotá, Diputado a las Asambleas De-
partamentales de Santander y Cundinamar-
ca, Representante varias veces al Congreso
Nacional, Periodista, fue redactor de El GENERAL BENJAMIN HERRERA
Tiempo, y colaborador de El Espectador y
La República de Bogotá, La Patria de Mani-
zales, Vanguardia Liberal, El Deber y El
Frente de Bucaramanga, de El Heraldo de
Barranquilla y otros varios periódicos y Re-
vistas Nacionales.

VIDA Y HECHOS DEL GENERAL

BENJAMIN HERRERA
Doctor CARLOS ARTURO DIAZ

E 1 29 de febrero de 1924 en su apar- alto de su gloria y de su popularidad.


tamento del Hotel Franklin, situa- Con él se extinguía uno de los más
do en la esquina de la calle trece puros varones de Colombia, que toda-
con la carrera 7%, a las 7 y 50 minutos vía no ha tenido reemplazo. Su nom-
de la noche y a los 75 años de edad, bre entraba de lleno en la inmortalidad,
expiraba tras larga agonía, víctima de para que le recogiera la historia en
una aguda neumonía, el caudillo in- sus recuerdos memorables.
victo, jefe entonces indiscutido del li- Paréceme que de las figuras de los
beralismo colombiano. Ese día a las 3 grandes hombres, lo más atractivo no
de la tarde perdió el conocimiento y son sus hechos públicos y ni sus ha-
en el momento de expirar entre la zañosas gestas, ni sus desinteresadas o
anhelante expectativa de las multitu- patrióticas actitudes, de todas las cua-
des, su nombre alcanzaba el grado más les quedan siempre documentos que

349
a

nos las enseñen y acrediten, sino los da. El General me dijo en repetidas
pequeños detalles de su vida, sus ma- veces que había nacido en Cali, pero
nifestaciones personales, sus gestos es lo cierto que no se ha podido en-
propios, como emanados de la espon- contrar allá su partida de bautismo,
taneidad, reveladores de su verdadera por lo cual me inclino a creer que tal
y propia personalidad. Por ello voy a vez pudo nacer en Popayán o en Bu-
referir algo sobre hechos de este cla- ga, en donde el Coronel Bernabé vi-
ro y auténtico prócer americano. vió después de su matrimonio y antes
Entre los recuerdos de mi del nacimiento del único va-
niñez, ninguno que queda- rón. La manifestación escri-
ra grabado más profunda- ta del General sobre su ori-
mente en mi mente, que el gen caleño la estampó en
nombre de este inmejora- : - má
Pr"e Cali, cuando ingresó en la
ble ciudadano. Habíalo li- Si logia masónica de allí y en
gado a mi padre una amis- o su matrícula de la Univer-
tad larga y entrañable y en sidad de Popayán.
mi casa vivía en espiritu El Coronel Bernabé casó
y en verdad y se sabía su en segundas nupcias con
vida y se le seguían sus pa- Gregoria Villaquirá, pres-
sos como si fuera uno de tante dama caleña, de la
Doctor CARLOS ARTURO DIAZ
los nuestros. cual el general conservaba
El 7 de junio de 1820 nacía en Cá- un afectuoso recuerdo y de quien ha-
queza, del matrimonio de Gabriel He- blaba con el cariño de un verdadero
rrera y Marina Tejeiro, Bernabé He- hijo y cuya memoria le era especial-
rrera, Quien fue luego el padre del mente venerada. Refería igualmente
caudillo. Por riguroso ascenso, su pa- que después de los tres años, su padre
dre obtuvo el grado de Coronel, ha- lo familiarizó con el ambiente de los
biendo servido a la República como mi.- cuarteles, a donde lo solía llevar a pre-
litar desde 1838, hasta cuando cayó el senciar los ejercicios, y ésta, induda-
Gobierno de la Confederación Grana- blemente, la razón para que en el fu-
dina en 1862. Mosquera que lo apre- turo se destacara como uno de nues-
ciaba, quizo que continuara en el Ejér- tros más afamados militares.
cito, pero el Coronel Bernabé rehusó,
Estuvo en Cali en el colegio que di-
manifestando que él solo servía a los
rigió el General David Peña, otro in-
Gobiernos legítimos, que asi había pro-
signe soldado liberal, héroe de la ba-
cedido en 1840 con Márquez y con el
talla de los Chanchos, en donde al fren-
General José Hilario López en 1851 y
te de sus discívulos resistió el empuje
se retiró definitivamente del servicio.
de un batallón aguerrido de las fuer-
El Coronel Bernabé, dada su profe- zas conservadoras de Antioquia y los
sión, llevó una vida movida en distin- detuvo valerosamente profiriendo el
tas ciudades, a donde se le enviaba de célebre grito de: “Muchachos: firmes
guarnición. Casó muy joven con doña como estatuas!”, rival de aquel otro
Margarita Cortés, de ilustre familia de aue Córdoba lanzara en las faldas del
Zipaquirá, como que fue su pariente Cunduncurca. En ese plantel tuvo por
cercano el ilustre orador sagrado doc- condiscípulo a don Jorge Holguín,
tor Carlos Cortéís Lee y de ella tuvo quien igualmente hacía grandes elo-
por único hijo al General Herrera, gios del institutor, quien a su expe-
quien no alcanzó a conocer a su ma- riencia pedagógica, reunia un carácter
dre, pues ésta falleció al darle la vi- a toda prueba y unas sólidas virtudes,

350
que inculcó a sus discípulos, todos los madrastra, quien fue notable instituto-
cuales fueran luego figuras distingui- ra que regentó también escuela propia
das de la República. en Cali; luego ingresó en Bogotá al
No obstante lo anterior, el odio po- colegio que dirigió el español José
lítico pudo más que la gratitud que Belber. Del colegio de Peña pasó al de
la ciudad le debía a este probo edu- Santa Librada y luego fue a la Univer-
cador. El día de su muerte apareció sidad del Cauca, durante los años de
escrito con lápiz de carpintería sobre 1869 y 1870, siendo rector de ella el
los muros de la iglesia de San Pedro, doctor José María Quijano Wallis y
en el hoy Parque de Caicedo, esta tuvo allí de profesores: de francés, al
cuarteta del doctor Juan Antonio Sán- General Carios Albán, a quien trein-
chez. ta años después habría de vencer en
Panamá a bordo del “Láutaro” y a
Renazca entre nosotros la dicha y la
cuya memoria dictó una sentida órden
ventura,
de honores, y como profesor de Cien-
Venga para nosotros la apetecida paz.
cias Naturales, nada menos que al gran
Mas siempre recordemos con pláci-
General Tomás Cipriano de Mosquera.
da amargura,
Que hay un bandido menos, pero Se incorporó a la Guardia Colombia-
un demonio más. na en 1871 y de ella se retiró a fines
de 1874 con el grado de teniente. Por
En las primeras horas de la maña-
esta época mi padre celebró en unión
na, don Vicente Calle, que pasaba por
de don Demetrio Paredes, el contrato
allí, leyó el ruin pasquin. Se entró a
para llevar la línea telegráfica de Bo-
una sastreria, cogió uno de los carbo-
gotá a Cúcuta. El mismo gobierno ha-
nes de calentar la plancha y escribió
bía dictado un decreto por el cual se
debajo la siguiente quintilla.
imponía a los oficiales de la Guardia
Son unos miserables cobardes, sin
Colombiana, la obligación de apren-
ventura,
der el sistema telegráfico Morse, y
Los que insultar se atreven al que
Herrera fue uno de los primeros. Al
descansa en paz,
llegar la línea a Cúcuta, mi padre lo
Canallas, despechados, que llenos de
nombró telegrafista de dicha oficina,
amargura,
asi como nombró también al que des.
Olvidan que hoy el héroe que está
pués fue ilustre ciudadano don Fran-
en la sepultura,
cisco: J. Fernández para la de Salazar
Temblar con su palabra los hizo ayer
de Las Palmas.
no más.
Nicolás Ramos Hidalgo, amigo inme- Este aprendizaje telegráfico le fue
jorable, historiador y espíritu genero- luego de grandísima utilidad en sus
so y tolerante, me mostró años atrás, campañas. En la última guerra hacía
en Cali, una curiosa fotografía del mu- controlar las líneas gobiernistas para
ro con los escritos anteriores. El de captar todos sus mensajes, y en Pana-
Sánchez, débil en sus rasgos caligrá- má pudo, en un momento dado, con-
ficos, escrito de prisa, como de quien trolar la oficina del cable.
hace uso de las sombras de la noche Cuando el 18 de mayo de 1875 un
para cometer una infamia; y los del terremoto violento sacudió a Cúcuta,
otro, firmes, duros, claros y muy ne- Herrera era el telegrafista; el edifi-
tos. cio de la oficina quedó destruído y él
Antes de ir al Colegio de Peña, ha- se salvó milagrosamente, dando un
bía recibido el General cuidadosa y brinco y colocándose d:cbajo de un
esmerada educación, primero de su umbralado de la puerta, en donde per-

351
maneció dos días hasta cuando fue res- nadas de marzo y se hospedó en una
catado. Un bandidaje terrible, se había pensión de la calle 15 edificación hoy
levantado y Herrera organizó los pri- demolida frente a la antigua casa del
meros voluntarios, para defender la doctor Francisco Javier Zaldúa. Esta-
ciudad de aquella avalancha de fora- ba entonces en la plenitud de su vi-
jidos y ladrones; hasta que llegó en su gor físico, iba por los sesenta años,
auxilio el General Leonardo Canal; pe- aún no había principiado a canar, los
ro como éste resolviera ahorcar como dientes perfectos, blancos, los ojos pe-
escarmiento a los ladrones, Herrera, queños, pero de un fulgor extraordi-
enemigo de la pena de muerte, se re- nario, la estatura mediana, el cuerpo
tiró del cuerpo que había formado. recto, el andar ni tardado ni apresu-
Al año siguiente ingresó nuevamen- rado, la voz firme dulce en ocasiones,
te a la Guardia Colombiana; ascendido en otras un tanto dura pero siempre
a Capitán, actuó en el Tolima con las serena, el rostro ovalado, la nariz rec-
fuerzas del General Daniel Delgado y ta, de ventanas amplias, usaba enton-
luego en las campañas de Antioquia ces barba muy cuidada, que luego de-
bajo las órdenes del General Julián jó en bigote y ancha perilla, el cabello
Trujillo, su antiguo acudiente cuando oscilaba entre el negro y el castaño no
estudiaba en Popayán. A su valor y muy oscuro y abundante, vestía bien,
coraje se debió el triunfo de las fuer- sin afectación, prefiriendo siempre los
zas liberales en el combate de La Lin- colores oscuros, usaba entonces sacole-
da (7 de febrero de 1877), que fue la vita, sombrero “coco” y bastón, y,
verdadera causa de la capitulación y cuando salía a la calle, se ponía so-
entrega de los revolucionarios coman- bretodo, costumbre ésta que no aban-
dados por el General Marceliano Vélez donó en sus últimos años, en donde
poco después en Manizales. En 1879 se se hizo célebre su famoso gabán azul.
le elige miembro del Concejo Munici- En los años de 1915 y 1916 lo pude
pal de Bogotá y en 1884 se retira del tratar muy de cerca y obseryar, cuan-
Ejército con el grado de Teniente Co- do presidió la famosa Convención Libe-
ronel, ral que se reunió en casa de Nemesio
De ahí en adelante, su carrera mili- Camacho, en la carrera 6% y cuando
tar en la guerra de 1885 bajo las ór- desempeñaba el Ministerio de Agri-
denes del General Sergio Camargo y cultura, pues iba con frecuencia a es-
sus famosas campañas de 1899, su cribirle su correspondencia particular,
triunfo legendario de Peralonso y los que las más de las veces me dictaba,
no menos célebres de Tumaco, David, de seguido, en su apartamento de la
Aguadulce, y la brillante campaña de calle 14 con la carrera 5%, edificación
Panamá, en donde dio la medida de que aún subsiste. De ahí se fue en ese
su gran talento, de su experiencia, de año de 1916 hasta Trinidad y solo vol-
su valor, de su prudencia, de su ac- vió en 1917 a iniciar la campaña de la
tividad y de su genio, como que coalición y se hospedó definitivamen-
fue el primero que usó las alambradas te en el Hotel Franklin, de la seño-
como sistema de defensa y el fuego rita Verónica Forero.
cruzado de ametralladoras, no tengo El General dormía muy poco, a lo
para que relatarlas porque son sufi- sumo tres o cuatro horas en la noche,
cientemente conocidas. y entonces dedicaba esos ratos a la
Personalmente vine a conocer al Ge- lectura. De ahi que fuera de su ins-
neral el año de 1909, cuando llegó a trucción universitaria, adquiriera una
Bogotá, después de las históricas jor- vasta cultura, de la cual nunca hizo

352
ostentación, pues era enemigo de toda grabó profundamente en mi memoria.
falsa apariencia. El Dr. Hermes Gar- Algunos parlamentarios empezaban a
cía, quien le conoció desde mucho an- disentir, por razones que ahora no ten-
tes de la guerra, afirma que su biblio- go por qué examinar, las orientacio-
teca era copiosa y que en ella había nes generales de su política, porque
numerosas obras de política, estrate- celosos se creían postergados en el fa-
gia militar, historia y filosofía, etc. Yo vor del General, los unos; y los otros,
también puedo dar fe de esto, puesto por no pagar la cuota que el General
que varias veces fuí comisionado para había asignado para la Universidad Li-
conseguirle obras de autores que desea- bre. Un día el doctor Roberto Botero
ba conocer, No tenía mala caligrafía, Saldarriaga, indignado, propuso que
que conservó hasta pocos años antes quienes no acataran la opinión del Ge-
de su muerte y de ello existen nume- neral Herrera, debían ser rechazados
rosas muestras, en las varias cartas del partido y no volverlos a convocar
escritas por él mismo; ya al final de a esas juntas. Serenamente el General
la existencia el pulso para escribir, se le replicó:
le alteró y la mano derecha, al coger “Una cosa es la disciplina militar y
la pluma le temblaba, por lo cual pa- otra la política. En la primera es deber
ra firmar, la tenía con la izquierda. del militar obedecer sin vacilaciones;
Esto obedecía a que le había quedado en la segunda debe entenderse que dis-
un defecto en dicha mano debido a ciplina es acuerdo de voluntades, no
una herida de bala que sufrió en al- servil sometimiento, porque una creen-
guno de los combates, defecto que ya cia no tiene valor alguno sino cuando
en sus últimos días le aumentó. ha sido conquistada por la reflexión
Tenía especial facilidad para redac- del individuo y cuando ha sido com-
tar, escribir sus cartas y sus mensajes. prendida por él. Una convicción al-
Sus órdenes de combate eran detalla- canzada por orden superior, es un
dísimas: él mismo las redactaba, sin despropósito, como lo sería un amor
omitir el más minimo detalle; de ahi impuesto u obtenido por la fuerza”.
que cuando las expedía no toleraba Un año después Raymund Poincaré,
desobediencia alguna. Era estricto y jefe del gobierno francés como primer
cumplidor de la disciplina militar. En ministro en 1924, rechazando una im-
cambio, cuando se trataba de discusio- posición de sus partidarios, les decía
nes de determinaciones políticas, era en pleno parlamento francés: “Disci-
no solo tolerante en alto grado, sino plina es el conjunte de reunión de vo-
paciente para escuchar todas las opi- luntades mediante un previo acuerdo,
niones. En las juntas de la minoría del pero nunca un sometimiento incondi-
Congreso, le ví en muchas ocasiones cional al querer o a la voluntad del más
permanecer callado, oyendo las más de fuerte”, Admirable coincidencia la de
las veces impertinencias, sin decir una estos dos grandes.
palabra, sin manifestar contrariedad Invitado una noche, el 29 de abril
alguna. Cuando todos habían expuesto de 1905, a la casa de la familia del doc-
su concepto, modestamente daba el su- tor Teodoro Valenzuela y, como se le
yo, que casi siempre resultaba el adop- pidiera un autógrafo para el álbum que
tado por sus oyentes, porque su. po- con paciencia había venido coleccio-
der de convicción era enorme y su nando este notable hombre público,
fascinación personal irresistible. sin vacilación, casi sin pensarlo escri-
En una junta de congresistas en el bió este pensamiento que pudiera con-
año de 1923 le oí un concepto que se siderarse un rasgo autobiográfico:

o 353
REVISTA FF. AA. - 3
“Nada dignifica tanto al hombre co- mo de costumbre en el jardin del Hotel
mo el espíritu de sacrificio, la firme- Continental, situado en el Parque San-
za de carácter, templada por la bene- tander en el mismo sitio que hoy ocu-
volencia y el respeto a si mismo. En pa el edificio del Jocky Club, Pedro
donde se juzga al hombre por sus pa- Juan Navarro resolvió tomar su borsa-
labras y no por us hechos, los brillan- lino de la mano y rogarle al General
tes dictadores, desprovistos de sentido ensayara si lo podía, atravezar de un
moral, prevalecen fácilmente”. disparo.
Fue un enamorado de la patria y de “¿En dónde quiere ver el tiro?”, pre-
su partido. En este amor fue en lo guntó Herrera,
único en que se manifestó intransi- Y Navarro, con el sombrero cogido
gente. Patriota cual ninguno, no tole- de la mano, le dijo:
ró nunca una desviación, hacia lo que -“Aquí, al pie del dedo índice”, mos-
él creía el decoro y la dignidad nacio- trando el brazo extendido con el som-
nal y no temió enemistarse con vie- brero en la mano.
jos amigos, cuando creyó que éstos no Miró el General y rápido hizo el dis-
correspondían al rigido concepto que paro, que quedó a dos centímetros del
él tenía sobre lo que era ese decoro y dedo de Pedro Juan. Era de aquellos
esa dignidad. que en donde ponía el ojo, ponía la
Se hallaba desterrado Herrera en bala.
Caracas el año de 1896, cuando un Ge- Tan grande era su prestigio, no solo
neral Zuluaga resolvió, en planfletos en el país sino ante los extraños, que,
de iracundia extrema, injuriar a Co- como es sabido, en 1905, Cipriano Cas-
lombia y a los colombianos. Herrera tro pretendió desconocer el laudo es-
olvidó que se hallaba desterrado, que pañol que fijó nuestros límites con esa
: Caro antes del destierro lo había lle- república y para ello comenzó a orga-
vado al panóptico de Bogotá, y, lleno nizar fuerzas, para intimidar a Colom-
de ese amor a la patria que siempre lo bia. Reyes, en un gesto de acierto, nom-
acompañó, le replicó en tono de viva bró al General Herrera Comandante
indignación; la polémica se enardeció de las tropas en la frontera del Norte
tanto, que los dos adversarios termina- y le puso bajo sus órdenes un ejército
ron en un duelo, Herrera era y lo fue de ocho mil hombres. Posesionado del
siempre un tirador famoso, y él mis- mando, llegó a Cúcuta, cuando supo
mo contaba que en ese combate que se que Castro, desde Caracas, avanzaba
verificó a cinco pasos de distancia, so- con un ejército, le dirigió el siguiente
lamente había herido a su adversario telegrama:
en la mano derecha, para que ella no “Saludo al Excelentísimo Presiden-
siguiera injuriando a la patria. te de la República hermana y le deseo
Tan buen tirador era, que dos años bienestar y prosperidad. Como Jefe de
antes de su muerte, casi todos los do- los Ejércitos de mi patria en la fron-
mingos, almorzábamos con el General tera del Táchira, le pido contenga el
y un grupo de amigos suyos, a quienes avance de la fuerza venezolana, o de
él apreciaba, entre los que recuerdo a lo contrario, con el ejército de Colom-
los Generales Vicente Micolta e Igna- bia, seguiré a Caracas.- B. Herrera”.
cio Moreno, Andrés Márquez y a Gus- Castro, que lo conocía y sabía de
tavo Restrepo, Pedro Juan Navarro, cuanto era capaz, retiró las fuerzas y,
Elías Franco, Samuel Montaña y varios el año siguiente, cuando el General,
otros. Después de un almuerzo de esos, por acceder a súplicas tanto de Reyes,
en un domingo por la tarde, estando co- como de su Ministro de Relaciones, el

354 -
doctor Clímaco Calderón, aceptó la Le- rompió el saco, se entró al bolsillo de
gación de Caracas, Castro pretendió la cartera y allí se estrelló contra un
que antes de reconocerlo, Herrera fir- pobre lápiz y se quedó guardada den-
mara un protocolo secreto, por el cual tro del bolsillo. Al día siguiente Pala-
se comprometía Colombia a Revisar el cio reprodujo el suelto con este co-
laudo sobre la región de San Faustino. mentario:
Rechazó indignado semejante propues- “Las líneas transcritas, aún para
ta y, sin esperar a más empredió regre- los espíritus suspicases y malévolos,
so a Colombia, sin volverlo a saludar. no envuelven cargo alguno contra el
En lo que respecta a su honra per- honor personal o político del General
sonal, fue también inflexible, jamás Herrera; por ello no he pedido ni pe-
toleró ni la más leve sospecha sobre diré nada contra dicho General”.
su probidad personal, moral y política. Por eso decía Aquilino Villegas que
El día 11 de mayo de 1910, apareció “las cóleras del General eran tempes-
en el periódico “El Republicano” este tuosas”.
suelto escrito por Benjamín Palacio Al caer el gobierno de Reyes en 1909
Uribe, cronista de dicho diario: el General fue designado Senador por
“El señor General Alfredo Peralta, los departamentos del Cauca y San-
Ayudante del General Benjamín He- tander. El día 22 de julio, en asocio
rrera en la última guerra, fue nombra- de los doctores Rafael Rocha Castilla,
do Cónsul en Caracas. Felicitamos al Carmelo Arango y Rafael del Corral,
General Herrera por la atención que le sometió al Senado una proposición de-
prestan en Palacio a sus indicaciones”, clarando vacante la Presidencia de la
El General ni se había fijado en di- República, por abandono que de ella
cho suelto, cuando llegó a su pieza había hecho el General Reyes, propo-
Olaya Herrera y se lo mostró; y como sición que logró hacer aprobar. Pero
el General manifestara que esto le pa- esto no solucionaba la difícil situación
recía un chiste de mal gusto, Olaya, política mientras no se obtuviera la re-
que se hallaba disgustado por la cam- nuncia expontánea del General Jorge
paña que dicho periódico adelantaba Holguín, a quien según el mismo Ge-
contra prohombres del republicanis- neral, no se podía destituír caprichosa-
mo, le dio una explicación al General mente; Herrera se comprometió a ir a
sobre el origen del suelto que éste es- Palacio a conferenciar con el Presiden-
timó lesivo de su honra. Olaya no pre- te; llegó allí y le expuso la situación
vió las consecuencias de su impruden- en forma cordial y la conveniencia
cia. El General, sin decirle palabra al- para la paz pública, de esa renuncia.
guna, salió, en el atrio de San Fran- El General Holguín contaba con un
cisco se encontró con don Pedro Jarami- fuerte sector de opinión, con parte de
llo, quien le acompañó hasta la calle las fuerzas armadas y aún con la ad-
17 con carrera 72 donde se editaba el hesión de un respetable sector del li-
periódico en un rancho viejo que allí beralismo aue capitaneaba el propio
había. Entró y preguntó quien era el General Uribe Uribe.
autor del suelto y, como se le diera el Holguín le puso de presente estos he-
nombre, lo llamó, le exigió una recti- chos y aún le manifestó que el Gene-
ficación inmediata. Y como Palacio ral Nicolás Perdomo, jefe del Ejército,
tratara de sonreírse burlonamente, He- no admitía cambio alguno y que era pe-
rrera le disparó. Afortunadamente ligroso contrariarlo. El diálogo se des-
la bala, por una de aquellas inex- arrollaba paseándose los Generales por
plicables leyes físicas y de balística, el salón del Palacio Presidencial. Al

355
o

oír lo anterior, Herrera se detuvo y, exponentes más distinguidos por mí,


sin más le replicó a Holguín. para suceder al señor Suárez”. Este
“Si el ejército asumiera tan antipa- episodio muestra cuán patriota y des-
triótica y bochornosa actitud, sería por interesados eran aquellos hombres.
consigna que el gobierno le diera y en Y ese carácter intransigente de He-
tal caso usted y el ejército quedarían rrera en lo que él consideraba el cum-
de un lado y el Congreso y el país plimiento del deber, llegaba hasta la
del otro”. Don Jorge calló, meditó un indignación y el heroismo. Dotado de
rato y luego serenamente le dijo a un valor personal y colectivo a toda
Herrera: prueba, jamás trevidó ante nada ni
“Yo no soy un ambicioso, tenga us- ante nadie. Cuando después de Palo-
ted mi palabra de que dentro de tres negro, el General Vargas Santos, or-
días envío al Congreso mi renuncia denó aquella, que después fue desas-
de la presidencia”. trosa retirada por la trocha a Ocaña, en
Este hecho pinta el carácter y la per- donde quedó diezmado el ejército revo-
sonalidad de esos ilustres colombianos. lucionario, Herrera se opuso a ello y
Años después, comentando con don como se le insinuara que desobede-
Jorge en 1923, cuando tuve el honor ciera la orden, manifestó que él, como
de ser su amigo y en confidencias so- militar ni discutía, ni desobedecía las
bre hechos políticos, que solía hacer- órdenes superiores. Consumado el de-
me mientras se iniciaban las sesiones sastre, Herrera resolvió emprender la
de la Cámara, me decía el General marcha hacia el Chicamocha, para lle-
Holguín. var la revolución al departamento de
“Ese día pude apreciar evidentemen- Bolívar. Al llegar al rio Sogamoso, fue
te lo que era un hombre resuelto, yo alcanzado por todo el ejército gobier-
hubiera podido afrontar la lucha, por- nista, mandado por sus más notables
que también contaba con opinión, pe- jefes, Enrique Arboleda, Jesús Casas
ro implicaba una guerra civil, que yo Castañeda, etc. Llegó sobre el río y
no podía permitir, por unos meses oO puesto que sus tropas iban por la ca-
años de permanencia en un puesto que ñada de éste, allí formó una especie
no había buscado. Además yo conocía de trinchera, con piedras, con palos,
los hombres y ví rápidamente en ese con cuanto encontró a mano y en ges-
momento que unidos Herrera y Gon- to heroico se aprestó a rechazar al
zález Valencia eran indestructibles, enemigo que tenía una superioridad
que Perdomo no era el adversario pa- numérica de uno a diez.
ra esos dos hombres. Este había ad- Los revolucionarios estaban muy e€s-
quirido prestigio peleando con guerri- casos de munición, las cápsulas en su
lleros tolimenses, las más de las veces mayoría habían sido recalzadas por los
escasos de municiones y siempre en Penagos en Puerto Santos, con hojala-
inferioridad numérica, pero de ahí a ta y estallaban en la cara del tirador,
entenderse con dos veteranos, como es- al reventar el fulminante. Herrera or-
tos dos jefes, la cosa era distinta y ganizó aquella defensa admirable, que
también era imposible que por mi nom- el enemigo no pudo vencer, la batalla
bre o por una cosa tan efímera como que se conoce con el nombre de Capi-
una presidencia, fuera a derramarse tancitos y Lincoln duró cinco dias, 6,
sangre de hermanos. El país y el mis- 7, 8, 9 y 10 de agosto de 1900. En ti-
mo General, me lo agradecieron lue- tánica lucha Herrera logró apoderarse
go y el liberalismo me dió la prueba del cerro de La Paz, colocó allí los
más grande de confianza, al votar sus soldados desarmados para que derrum-

356 - 5É
baran un alud de piedras sobre sus de Tumaco y 300 en la Isla del Morro
contrarios y aprovechando un carga- a la entrada de la ciudad.
mento de dinamita construyó taladros “Herrera preparó minunciosamente
y echó a rodar pedazos de peña sobre el plan de campaña, porque en las ac-
sus contrarios. En arranque de valor ciones que dirigía u ordenaba, no de-
y de heroísmo, Jesús Casas Castañeda, jaba nada al acaso. En toda aquella
un General de veintiocho años, que costa no existía un solo soldado libe-
comandaba uno de aquellos cuerpos, ral. Buscó la manera de realizar una
se precipitó sobre unas trincheras y se marcha secreta y nocturna, para asal-
las tomó, pero al precio de su vida. Al tar la guarnición de Barbacoas, con el
ver que el éxito ayudaba y premiaba fin de impedir que avisara a los de Tu-
a las tropas conservadoras, un Capitán maco, tomado Barbacoas, enviar en el
se presentó a Herrera y le dijo afana- acto un destacamento a la Gasca ter-
do. mópilas inaccesibles, que contuviera el
“General: el enemigo se ha tomado descenso del ejército de Guerrero y sin
unas trincheras!”. Y Herrera furioso pérdida de tiempo, caer por la noche y
le contestó: “Las trincheras son para de sorpresa sobre la guarnición del
eso, para que se las tome el enemigo, Morro, vencerla y apresarla. Hecho
pero empapándolas en sangre”, y le esto llevar las fuerzas a la entrada
ordenó marchara nuevamente a incor- de Tumaco, para embotellar las que
porarse a los defensores. Cinco días comandaba el General Enrique Pala-
duró aquel heroico combate que Aqui- cios. Todo se cumplió matemática-
lino Villegas, ha descrito en una pá- mente.
gina admirable en la cual rinde fer- El mismo doctor Caballero relata
voroso elogio a sus defensores y a la cómo previó y estudió el combate de
resistencia valerosa que Herrara opuso. Pocri, en estos términos:
Lo tuvo Herrera como un don sobre- “Cuando nuestra línea de batalla,
saliente, su genio militar. Fue no solo al día siguiente de la salida de Natá,
un estratega, sino un gran táctico. Sa- estuvo extendida al frente de la del
bía planear sus campañas y desarro- contrario, Herrera hizo la inspección
llarlas. Ningún detalle se le escapaba. con unos pocos ayudantes, al llegar a
Prueba de ello su marcha sobre Tu- la mitad de la linea en donde estaba
maco, para seguir a Panamá. Sobre es- apostado el ejército del Gobierno, cen-
te particular el doctor Lucas Caballe- tro el más poderoso de las defensas
ro quien era Ayudante y su Jefe de del adversario, en un exceso de entu-
Estado Mayor nos refiere esto: siasmo, me abraza y me dice:
Cuando se planeaba la invasión des- “Hemos dado con la clave de estas
de el Ecuador, Herrera reunió sus hom- posiciones: al romper ese fuerte par-
bres y les hizo saber que el gobierno timos el ejército en tres porciones, de
había decretado la guerra a muerte con- modo que apenas nos quedan por eje-
tra los revolucionarios, que fusilaba a cutar movimientos de conversión, pa-
los vencidos y que se requería la deci- ra capturalo totalmente.
sión necesaria para afrontar aquel ries- *Pero mi General -le observé-, veo
go. Nadie retrocedia. El gobierno tenía con el anteojo, que ese centro parece
allí en la frontera un ejército de tres inexpugnable”.
mil hombres al mando del General “Precisamente, me contestó, no ha de
Gustavo Guerrero, vencedor de Aveli- pasar por el pensamiento del jefe con-
no Rosas en la invasión anterior; 400 trario que los ataque por ahí y uno
hombres en Barbacoas; 1.000 en la Isla debe adivinar lo que piense el conten-

== == 37
dor. Claro, que no voy a lanzar fuer- Ya el General Salazar en telegra-
zas, con la luz del día, porque nos fu- ma dirigido al Gobierno con fecha 10
silan sin misericordia, sino en un asal- de septiembre de 1902 le decía angus-
to en la obscuridad de la madrugada, tiado:
en que la sorpresa, confunde y ani-
quila, a la gente tranquila, detrás de “Situación gravísima. Podemos per-
su defensa. Tal como lo previó así se der Panamá” y el General Gutiérrez
verificó y la derrota de los contrarios al día siguiente le comunicaba “Creo
fue estruendosa”. perdidos Panamá y Colón” y el Gene-
ral Tomás Quintero con fecha doce de
Pero hubo en Herrera un sentimien-
ese mismo mes le decía: “Situación
to que dominó por completo todos los
complicadisima. Enemigo principia a
otros; su intenso, su acendrado amor
ocupar línea única esperanza llegada
por la Patria. De él si que puede decir-
inmediata fuerzas”. Estas fuerzas eran
se con razón, que fue “un pedazo de
las americanas.
sus entrañas” y un pedazo, aque no
desmintió nunca de ese amor, ese fer- Los jefes conservadores entonces re-
voroso culto a su país y a su tierra. solvieron colocar ingentes cantidades
Por ella sacrificó todo cuanto podía de dinamita en las casas de extranje-
sacrificar, una posición ventajosa, el ros, asi como también en las iglesias,
mejor ejército que había tenido cau- para que la ciudad volara apenas fue-
dillo alguno en América, su fama, su ra atacada por los liberales, para po-
prestigio, su gloria y los laureles in- derles achacar esa destrucción y pro-
marcesibles de sus sonados y sonoros vocar por ese medio la ocupación ame-
triunfos. La última batalla y que tris- ricana. Al saber lo anterior envió He-
te es el recordarlo; no la libró contra rrera una enérgica protesta.
colombianos, sino contra ayudantes
extranjeros, solicitados por el propio El Jefe de la flotilla conservadora
Gobierno de Marroquín. que había quedado después de Agua
Dulce era el General Herbert Jefries,
Sabido es que después del triunfo a quien entonces se le confirió el man-
de Agua Dulce y cuando el Gobierno
do de ella y tenía como segundo al
por telegramas dirigidos por los Gene-
General Esteban Huertas que coman-
rales Víctor M. Salazar, Pompilio Gu-
daba el Chucuito buque que se pudo
tiérrez y Tomás Quintero, que eran
salvar en Agua Dulce, gracias a la pe-
sus agentes en Panamá, le comunica-
ricia de Huertas,
ron que Herrera ocuparía las ciudades
de Panamá y Colón porque el ejército El “Bogotá” no era otra cosa que un
de la dictadura había quedado aniqui- antiguo yate de placer del Rajá de Cu-
lado por completo, Marroquín dio or- to, buque de 325 toneladas netas y
den a José V. Concha su Ministro en 900 brutas construido desde 1879 y que
Washington para que solicitara la in- se había hundido en la bahía de Alas-
tervención americana en apoyo y ayu- ka en 1900. Se le puso a flote y ven-
da de sus jefes en Panamá. Concha dido al Gobierno de Colombia, su tri-
con la altivez de carácter que le dis- pulación era toda americana y éste
tinguió, rechazó indignado aquella or- con el vapor Chucuito comandado por
den y ese mismo día, renunció su pues- Huertas, era la única flotilla que te-
to. Entonces Marroquín, descaradamen- nia el Gobierno. Llegó a Panamá el
te, pidió directamente al departamen- 28 de octubre de 1902 comandado con
to de Estado su intervención en Pa- ochenta oficiales y marinos america-
namá. nos. La flotilla toda había sido pues-

358
ta a Órdenes del Vicealmirante ameri- fue celoso defensor de la integridad
cano Marduke. nacional, así lo demuestra la vibran-
Poco antes los marinos americanos te nota que dirigió al Almirante Casey,
habían desembarcado en Panamá y Jefe de operaciones de la escuadra
Colón desde el 17 de septiembre. Los americana, en la cual entre otras co-
conservadores no se atrevían a dar un sas le dijo, el 22 de octubre de 1902:
paso fuera de sus trincheras en donde “El liberalismo reconoce y acepta,
estaban apoyados por la fuerza de los para sus adversarios lo mismo que pi-
acorazados americanos. Así lo informó de para sus adeptos. Su anhelo más
al Departamento de Estado nada me- vehemente es el de llegar a una paz
nos que el Vicealmirante Silas N. Ca- efectiva y durable, por medio de ins-
sey, en cablegrama de fecha 24 de oc- tituciones que tengan por base el asen-
tubre y agregaba “creo firmemente que timiento popular........
si nuestras fuerzas se retiran, los in- “El Gobierno en vez de reconocer
surgentes entran en la ciudad de Pa- una guerra civil y sus consecuencias
namá en 48 horas”. jurídicas, asimilan nuestras fuerzas a
Herrera al saber la llegada del “Bo- cuadrillas de malhechores y a traido-
gotá”, ordenó hacerle un ataque de ex- res a la patria, con especies absurdas
ploración; al efecto, el “Bogotá” fue acerca de pactos con países extranje-
hallado en el Golfo de Parita y ataca- ros, pretenden desviar el juicio pro-
do por los liberales, quedó averiado pio y de extraños estados”.
gravemente y tuvo que refugiarse en “Y tan celoso es nuestro partido de
Panamá, habiendo sido muerto por los cuanto ponga en peligro o menoscabe
disparos del Helvetia, el Capitán de la nuestra soberanía y nuestra dignidad,
nave Kame, de la marina americana que el ejército que comando suspen-
y herido su segundo y el Teniente dió su marcha agresiva sobre Colón
Wood. Así lo comunicó el famoso Almi- y Panamá, en condiciones manifiestas
rante Marduke al General Perdo- de superioridad, desde el momento en
mo Ministro de Gobierno en comi- que llegó a temer que las operaciones
sión. Fue pues éste, el último com- militares pudieran producir conflictos
bate y los últimos disparos que se hi- internacionales”.
cieron en la guerra de los mil dias y Los sentimientos separatistas venían
en él, quedaron muertos aquellos fi- existiendo en Panamá desde el mis-
libusteros que pretendieron enfrentar- mo año de 1821 cuando el General
se arrogantes, al ejército de hombres José Fábregas anexó el Istmo a Co-
libres que comandaba Herrera. lombia, anexión que se hizo, por no
Sabía Herrera la inferioridad numé- considerar los panameños, que podían
rica del enemigo, pero esta situación, constituírse en nación independiente
la invasión norteamericana, lo deter- frente al poderío español y necesitar
minó a celebrar el tratado del Wins- del prestigio y la protección de Colom-
consin, puesto que comprendió que la bia.
separación de Panamá, sería la conse- Nueve años después, en septiembre
cuencia neta de aquella intervención de 1330, el General José de Espinar Je-
y él, que había rehusado proclamar la fe de la facción boliviana, procla-
república independiente con el Cauca mó la independencia absoluta del Ist-
y Panamá, no obstante las reiteradas mo declarando que no había compromi-
insinuaciones que se le hicieron, no so ninguno de unión con la Nueva
podía permitir la desmembración del Granada; solicitó auxilio al Goberna-
territorio patrio, ya que nadie como él, dor inglés de Jamaica y el 21 de julio

359
de 1831, Mariano A. Arosemena y otros curso de muchos años”. Palabras de
panameños reafirmaron el sentimien- gran sentido profético,
to de independencia e impidieron que En 1841 Tomás Herrera vuelve a de-
Tomás Herrera desembarcara en Cha- clarar la Independencia del Istmo y el
gres. El General Juan Eligio Alzuru se 8 de julio le escribía a Mosquera, que
alzó con el mando y convocó para el si el Gobierno iba a proceder allí por
15 de agosto una Asamblea Constitu- medios violentos “se agotarían en Pa-
yente, apoyado por Luis Urdaneta, namá, todos los recursos y se sacrifi-
Francisco Amaya y Manuel Estrada. caria el pueblo antes que ceder a la
Pero Tomás Herrera a quien se le ha- fuerza”. Herrera para resistir al Go-
bía impedido desembarcar en Chagres bierno granadino, se declaró en ejer-
marchó contra Alzuru, lo derrotó en el cicio de facultades extraordinarias, co-
Combate de Albina, lo capturó y lo menzó a reconstruir las fortificaciones
fusiló junto con sus compañeros de de Chagres, Panamá y Chiriquí, nom-
separatismo. bró a Pedro Obarico su Ministro en
En 1832, José de Obaldía, Mariano Costa Rica y éste celebró con el Pre-
Arosemena y otros, proclamaron igual- sidente de ali Braulio Carrasco, un
mente la separación y la formación de tratado de amistad y comercio en el
una República hanseática, protegida cual se reconocía la independencia de
por Inglaterra y Estados Unidos. Se Panamá, tratado que fue aprobado por
formó un complot para comprometer los congresos de los dos países signa-
a la tropa a secundar la separación, tarios. Envió a D. Guillermo Radcliffe
pero descubiertos, fueron aprenhen- a Washington para hacer reconocer
didos y fusilados sus cabecillas el Te- allí la independencia y obtener la neu-
niente Melchor Durán y un Alférez tralidad permanente del Istmo, bajo la
Casiano. garantía de los Estados Unidos, Fran-
Era tan fuerte el sentimiento sepa- cia e Inglaterra. Esta misión no pudo
ratista que el doctor Francisco Soto llenar sus fines porque el Presidente
decía en el Senado de la República en americano Jhpn Tyler, estaba ausente
el año de 1836 esto: en gira, por varios estados.
“Una conducta fraternal y franca Para el mes de septiembre de 1841,
con los habitantes del Istmo, es la úni- Tomás Herrera había levantado un
ca que puede hacer eternamente dura- ejército de cinco mil hombres, nom-
dera la unión de aquellos habitantes bró como su Ministro al Presbitero Ra-
con la Nueva Granada. Desengañémo- fael M. Vásquez, celoso y activo par-
nos señores: los pueblos no pueden re- tidario de la Independencia. El 21 de
sistir el imperio de la naturaleza y s$u- noviembre el Congreso presidido por
pongamos que por la naturaleza, el Ramón Vallarino, aprobó todas las me-
Istmo de Panamá, esté llamado a ser didas tomadas por Herrera. Entonces
independiente, pues esta independen- el General Tomás C. de Mosquera en-
cia habrá de lograrse ya antes, ya des- vió al señor Julio Arboleda para ob-
pués, más tarde o más temprano, de tener la reintegración del Istmo, al
aquí a un siglo o de aquí a diez años, Gobierno central, pero esta misión
pues es seguro que si la Nueva Grana- fracasó. Luego posteriormente D. Ru-
da, a la que pertenecen los Istmeños, fino Cuervo Ministro de Colombia en
no adopta medios de confianza y de Quito envió una misión compuesta del
confraternidad, es claro que el Gobier- Ccronel Anselmo Pineda y como su

no de la Nueva Granada anticipará secretario el doctor Ricardo (.e la Pa-


lo que habrá de suceder, con el trans- rra, los cuales firmaron un acuerdo

360
con Herrera, mediante el cual éste con- yecto lo apoyó entusiasmado el Dr.
tinuaba de Gobernador, reconocían to- Murillo Toro diciendo:
das las leyes expedidas por el Congre- “Los Istmeños quieren pertenecer a
so panameño y lo dispuesto por las au- la Nueva Granada siempre que ésta
toridades; válidos todos los grados mi- responda de sus locuras y desacier-
litares y en esta forma se reincor- tos, les dé guarniciones y no les exi-
poró el Istmo a Colombia. Pero este ja nada. La Nueva Granada empieza
acuerdo lo improbó el ejecutivo por in- a percibirse de los sacrificos que este
fluencias de D. Mariano Ospina, quien honor le impone, de la imposibilidad
hasta insinuó se enjuiciara al Dr. Cuer- de hacerlo y prevee en el proyecto el
vo; se borró a Herrera de la lista mi- modo de zanjar la dificultad, de la
litar. Este sin embargo, reconoció a manera más decorosa posible. Que se
Pineda como Gobernador y como su se- vayan los Istmeños y se defiendan co-
cretario al doctor Manuel Morillo Fo- mo puedan sin pedirnos más sacrifi-
ro, Herrera en un gesto de desprendi- cios”. El proyecto fue negado y en su
miento sublime, entregó gobierno y lugar se aprobó otro, por el cual se
tropas y salió desterrado para el Ecua- creó una administración especial en
dor. Panamá y como consecuencia se nom-
El 19 de mayo de 1854 hubo otro bró a Juan Antonio Rodríguez Torices
movimiento separatista en la Provin- Intendente en Panamá con amplias fa-
cia de Azuero y el 27 de junio siguien- cultades para gobernar al territorio.
te otro, encabezado por quienes se le- Una de las razones para la creación
ventaron contra el Gobernador Pedro de los Estados soberanos fueron estas
Goitía y se apoderaron de las pobla- discusiones con Panamá.
ciones de Parita y de Veraguas. Posteriormente este sentimiento aflo-
En el año de 1857 debido a la si- ró nuevamente en 1861 y por medio de
tuación delicada con Panamá, se pro- un tratado suscrito con el General
puso en el Congreso dar autorización Juan José Nieto, Presidente de Bolí-
al ejecutivo para someter por la fuer- var, con Mosquera, el Istmo volvió
za a Panamá, si insistía en su separa- nuevamente a Colombia y por soste-
ción, no obstante que ya se había crea- ner la integridad del Istmo pereció en
do el Estado de Panamá, como parte el combate de Veraguas el Goberna-
de la Confederación Granadina. A es- dor Santiago de la Guardia. Pero el
te proyecto violento se opusieron los sentimiento separatista seguía latente
senadores Antonio María Pradilla, Car- hasta que estalló el 3 de noviembre
los Holguín y Murillo Toro, este últi- de 1903 en la forma de todos conocida.
mo declaró que la “Nueva Granada no Compredió Herrera que esos senti-
podía sostener por la fuerza la pose- mientos separatistas que durante un
sión del Istmo, como parte integran- siglo habían abrigado los más notables
te de su soberanía y que no debían politicos panameños, podían tener cum-
lanzarse fanfarronerías ridículas, cuan- plido afecto, si se provocaba un con-
do no existian los medios de respaldar- flieto internacional y fiel a su lema
las “trató entonces de mediar el doc- de “La Patria por encima de los par-
tor Justo Arosemena y presentó un pro- tidos”, entregó el ejército más pode-
yecto por el cual se declaraba a Pa- roso con aue había contado revolu-
namá un Estado soberano e indepen- ción alguna, diez mil rifles, millones
diente, libre para el comercio de to- de cápsulas, cuarenta buques entre ve-
las las naciones, bajo la garantía de leros, lanchas y embarcaciones meno-
Inglaterra, Francia y Cerdeña. Ese pro- res, para salvar la integridad, pero de

361
_——=
nada sirvió este expléndido sacrificio. Caicedo avisó al barbero y llegó
El señor Marroquín resolvió entregar puntualmente con el General al esta-
estos elementos a los americanos, a blecimiento, situado al frente de la pla-
quienes confirmó en sus nombramien- zoleta de Murillo Toro. El barbero
tos anteriores de Jefes de las tropas co- cumplió su tarea, pero cuando el Ge-
lombianas, a los Generales Herbert Je- neral salió, comenzó a brotar de la ca-
fries, William Black, el famoso Almi- lle y del parque, un verdadero hor-
rante Marduke y los americanos su- miguero humano, que llegaba hasta el
balternos de éste, todos Oficiales al artista para recibir de éste, una gue-
mando de tropas colombianas y espe- deja de esos cabellos, que considera-
cialmente a Esteban Huertas, quien ban sagrados. El barbero mañosamen-
montando brioso caballo, leyó en la te iba envolviendo en papelitos de se-
histórica plaza de Panamá, la procla- da, eso que el pueblo miraba como re-
ma de separación, el 3 de noviembre liquias santas. Todo cuanto había ser-
de 1903. vido para esa operación fue vendido
Imposible en un artículo como este y conservado por sus adquirentes. Re-
relatar todos los incidentes del suce- cuerdo haber visto en poder del Co-
so. Hoy los panameños, pugnan por ronel Diógenes Troncoso de Ambale-
salir de la situación, que llaman opro- ma, la navaja con aue se le había
biosa y que se debió no a presiones afeitado, que éste había comprado por
extrañas, como pretenden hacerlo suma considerable y que mostraba con
creer, sino a sus propias y voluntarias respeto, con orgullo y con veneración.
actuaciones. Acaso lo que más honra a Herrera,
Tuvo excelentes y numerosos ami- fueron estas manifestaciones expontá-
gos, fervientes devotos y admiradores. neas, cariñosas y devotas del pueblo.
Su prestigio nunca se eclipsó, ni dis- Siempre contó con el afecto y estima-
minuyó. El pueblo lo adoró y lo reve- ción de los sencillos. Con razón dijo
renció, lo miró como viva encarnación Renán, que la estima y el juicio de
de su carne y de su espíritu. Cuando los pequeños, es casi siempre el jui-
la Convención de Ibagué, un día re- cio de Dios.
solvió hacerse cortar el pelo y arreglar También los grandes lo apreciaron
su barba. No queriendo importunar al en su valer. El Sr. Caro que lo «duste-
dueño de la casa en donde se hospe- rró, llegó luego en su estimación y en
daba, comisionó al General Enrique su admiración hasta proponerlo psra
Caicedo, para que al día siguiente muy suceder al General Reyes y en carta que
temprano lo llevara donde un barbero. le dirigió, escrita de su puño y letra.
Acababa el General de recibir en esa -como todas las suyas- lo llamó “un
ciudad la más grande apoteósis que a noble caballero de un gran carácter”.
un guerrero o prócer alguno se le ha- Laureano Gómez, censor implacable
ya tributado. Una multitud que llega- de todos los hombres públicos de Co-
ba a las cinco mil personas, una cabal- lombia, dio su concepto sobre Herre-
gata que se aproximaba a dos mil ji- ra en términos elogiosos en repetidas
netes, todos adornados con banderolas ocasiones y cuando se retiró del Minis-
rojas, guerrilleros sobrevivientes de terio de Agricultura, en el número
las campañas de Garrapata, de la Ru- 1420 de “La Unidad”, de fecho 10 de
sia, de Matamundo, etc., hombres y julio de 1916, se expresó así:
mujeres, ancianos y niños, en una ex- “El General Herrera, el mayor pres-
plosión de entusiasmo inigualado lo tigio del liberalismo y del país, ofre-
recibió a su llegada. cia al Presidente Concha, el irrempla-

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zable contingente de su popularidad “Cada palabra suya es de oro;
y ese hecho era una garantía para la cuando habla parece que tomaran for-
paz pública y una valiosa prenda de ma tangible la verdad y la honradez.
acierto, de armonía y de cohesión en Su espada es una espada nacional, la
futuras tareas gubernamentales. Su mejor que tenemos para defender la
separación del Gobierno, la miramos patria, la patria grande”. Y ello fue
con tristeza tanto mayor, cuanto más así. Herrera fue no solo un caudillo
grande es la impotencia a que nos ha- militar sino uno de nuestros más gran-
llaremos reducidos, porque con ella ye- des caudillos civiles.
mos apagarse las lámparas, que en
otro tiempo alumbraban la grandeza Tenía el General una especial pre-
y la seguridad de Colombia”. dilección por el número 9. Consideraba
Su portentosa energía, no decayó ni que en días señalados con esta fecha,
en los últimos instantes. La enferme- se habían cumplido en su vida, acon-
dad se le declaró el sábado 16 de fe- tecimientos y hechos, que él conside-
brero. El 22 compredió que aquello raba favorables o benéficos para su
era el final. Llamó a su secretario persona. Cuando se estableció la Lo-
Enrique Vélez y con voz firme le di- tería de Cundinamarca, compraba to-
jo: “Quiero que me escriba algo que das las semanas el número 9999. Sabe-
voy a dictarle”. Vélez le dijo que era dor Carlos de la Espriella, contratis-
mejor que descansara y no se ocupara ta entonces de la lotería, resolvió ob-
de nada. Herrera con ademán que no sequiarle semanalmente este número.
admitía réplica le manifestó: El General falleció el viernes 29 de fe-
“No trate de engañarme, que a mi brero y cosas y misterios de la suer-
no me da miedo morirme. Deseo de- te, en el sorteo del lunes tres de mar-
jar unas instrucciones de carácter po- zo siguiente, salió favorecido el nú-
lítico y le ruego proceda ahora mismo mero 9999, que como nadie compraba
a escribirlas”. Vélez obedeció y con se lo ganó la empresa.
voz segura comenzó a dictarle:
“Declaro con patriótico orgullo que Algún día expondré cuáles eran sus
he tratado de servir a mi país con sin- conceptos sobre las reformas sociales
cero amor, con la constante preocu- que el pais necesitaba entonces, ne-
pación de verlo regido por institucio- cesidades que aún no se han cumplido;
nes democráticas genuinas y por sis- cuál fue el programa de reformas ad-
temas de la más austera probidad y ministrativas y políticas que sometió a
administrativa y que mi corazón ha los parlamentarios liberales de 1923; có-
palpitado siempre al calor del más vi- mo era de grande su espíritu y su an-
vo entusiasmo por las ideas democrá- helo, para que se implantara la con-
ticas...... e cordia entre los colombianos; cuán
Formuló allí sus recomendaciones intensos eran sus afanes por implan-
postreras, entre las cuales el sosteni- tar la verdadera convivencia entre los
miento de la Universidad Libre, que partidos; cómo fue siempre amigo
consideraba como su obra fundamen- de la política de transacción y armo-
tal en los últimos tiempos. Al leer las nía, de los acuerdos y pactos para re-
frases contenidas en aquel documento, gularizar la vida de la República; sus
comprendemos cuán justicieramente esfuerzos sostenidos por el manteni-
pudo decir Carlos E. Restrepo-de He- miento de la paz.
rrera:

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