7.
Principio de originalidad de la prueba:
Este significa que la prueba en lo posible debe referirse directamente al hecho por probar, para
que sea prueba de este, pues si apenas se refiere a hechos que a su vez se relacionan con aquel. Se
tratará de pruebas de otras pruebas; ejemplos de las primeras son las inspecciones sobre el
bien objeto de litigio, los testimonios de quienes presenciaron el hecho por probar, el documento
contentivo del contrato discutido; ejemplos de las segundas son las declaraciones de testigos de
oídas, es decir, que oyeron referir el hecho de quienes lo presenciaron. Por consiguiente, SI existen
los testigos presenciales, debe oírseles directamente, en vez de llamar a quienes se emiten a
declarar sobre lo que aquéllos les informaron; SI existe el documento original del contrato, debe
allegársele en vez de utilizar una copia o reconstruirlo con testimonios, y así en casos análogos. De
otra manera no se obtiene la debida convicción y se corre el riesgo de desvirtuar los hechos y de
llegar a conclusiones erróneas. Esto rige tanto para lo civil como 10 penal, contencioso
administrativo, etcétera
8. Principio de la concentración de la prueba:
Este principio quiere decir que debe procurarse practicar la prueba de una vez, en una misma
etapa del proceso, pues la practicada por partes o repetida, "pone en peligro no pocas veces la
averiguación de la verdad", impide el debido cotejo, la mejor apreciación. Justifica este principio
que se procure la práctica de la prueba en primera instancia, restringiéndola en segunda o cuando
no ha sido posible en aquélla o se trate de hechos ocurridos con posterioridad o fue denegada por
el juez injustificadamente. Igualmente, que se practique en una audiencia o en varias continuas.
9. Principio de la libertad de la prueba:
Para que la prueba cumpla su fin de lograr la convicción del juez sobre la existencia o inexistencia
de los hechos que interesan al proceso, en forma que se ajuste a la realidad, es indispensable
otorgar libertad para que las partes y el Juez puedan obtener todas las que sean pertinentes, con
la única hmltación de aquellas que por razones de moralidad versen sobre hechos que la ley no
pemllle investigar, o que resulten mutiles por eXIstir presunción legal que las hacen mneeesanas
(en cuanto se persiga con ellas probar lo presumido; no cuando se intenta desvirtuar la
presunción, a menos que en el último caso sea juris el de jure) o sean claramente impcrtinentes o
midóneas. Dos aspectos tiene este pnnClplO: libertad de medIOs de prueba y libertad de objeto.
Significa el primero que la ley no debe limitar los medios adn1lSibles, SInO dejar al juez tal
calificación para los procesos cIviles, laborales. penales y contencioso-administrativos: el segundo
Implica que pueda probarse todo hecho que de alguna manera mfluya en la decisión del proceso y
que las partes puedan intervemr en ello. El segundo pucdc existir sm el pnmero:'7, y no requiere
norma legal.
10. Principio de la perfinencia y conducencia u idoneidad de la prueba:
Puede decIrse que éste representa una hmltación al principio de la libertad de la prueba, pero es
igualmente necesano, pues sigmfica que el tiempo y el trabajO de los funcIOnarios judiciales y de
las partes en esta ctapa del proceso no debe perderse en la recepción de medios que por sí
mismos o por su contemdo no sirvan en absoluto para los fmes propuestos y aparczcan
claramente Improcedentes o inidóneos. De esa manera, se contribuyc a la concentración y a la
eficaCia procesal de la prueba. Como se ve, son dos reqUlsltos complementanos e IntrÍnsccos de la
prueba. En los sistemas que consagran libertad demedIOS, que Implica la de valoraCión, o sólo
ésta, es decir, cuando la ley no los señala taxatlvamentc o al menos no consagra tarifas legales
sobre su valor, todos serán Idóncos; pero puede ser Impertinente una prueba deterrmnada.
Cuando la ley procesal enumera los medios admisibles o consagra la tarifa legal, para su
valoraCión, la IOconduccncia o inidont:idad de CJertas pruebas es frecuente.
11. Principio de la inmaculación de la prueba:
Como una aplicacIón del principIo ingeniosamente denominado por Ayarragaray de la
mmaculación del proceso, enunciamos éste, particularmente aplicado a la prueba, para indicar
que por obvias razones de economía procesal debe procurarse que los medios allegados al
proceso estén libres de vicios intrínsecos y extrínsecos que los hagan ineficaces o nulos
12. Principio de la evaluación o apreciación de la prueba:
de acuerdo con las reglas de la sana crítica. CualqUiera que sea el sistema legislativo que rija y la
naturaleza civil o penal del proceso, la prueba debe ser objeto de valoración en cuanto a su mérito
para llevar la conVICCión al juez, sobre los hechos que interesan al proceso. En el capítulo
siguiente examinaremos los sistemas para la valoración de la prueba. No se concibe un proceso
moderno (civil, penal, laboral, etc.), sm que el juez tenga libertad para apreCIar las pruebas
allegadas, conforme a las reglas de la sana crítica, y facultades inqUIsitIVas para consegUlrlas32 •
Ambas existen en los actuales Códigos de Procedimiento Civil, Laboral, Penal y de Comercio de
Colombia y se aphcan a los procesos contencioso-administrativos (véanse núms. 12 y 19 a 22);
pero la primera se limita cuando la ley eXige documento como solemmdad ad substantiam actus
15. Principio de la obtención coactiva de los medios materiales de prueba:
Debe tenerse cuidado de no confundir este principio con el anterior, para que no resulte una
aparente contradicción entre ellos. En virtud de él, los documentos, las cosas y, en ocasiones la
persona fisica, cuando es objeto de prueba (para exámenes médicos, por ejemplo), deben ponerse
a disposición del Juez cuando se relacionan con los hechos del proceso. Es consecuenCia de los
principios ya Vistos sobre la comunidad de la prueba, la lealtad y probidad de las partes y el
mterés público que en ella existe; pennite al juez cl allanamiento de mmuebles, el acceso a los
archivos públicos y pnvados, e imponer ciertas coacciones a las partes y testigos para que
comparezcan a absolver interrogatorios o a reconocer finnas, y para que suministren los objetos,
escritos o libros de contabilidad, cuya exhibición se ha decretado. Es más efectivo en los procesos
penales y en los Civiles inquisitivos, pero tiene aplicaciones importantes en el civil dispositivo. Si la
suerte del proceso y de lajusticia que con él se qUIere impartir dependen de la prueba, es absurdo
que el juez carezca de facultades para obtenerla. Las coacciones utilizadas consisten generalmente
en multas, en la consecuencia Jurídica de dar por reconocido el documento o por confesado el
hecho, y en la pérdida de oportumdades procesales. Pero es admisible y así lo autorizan nuestros
códigos de procedimiento, que se recurra a conducir por la fuerza al testigo o a la parte ante el
funcionano Judicial y, más todavía, que se le apremie con multas para que declare de modo
preciso y sin evaSivas, siempre que Juego no se utilice coacción alguna para obtener su declaración
en detenmnado sentido, como se hizo en épocas antiguas, inclUSIVe ~on el uso del tormento
[Link]
compendio_de_la_prueba_judicial_i.pdf
Principio de la Originalidad de la Prueba. I. Función del principia de Ia originalidad. Este principio
ayuda a determinar los medios más idóneos para la demostración de los hechos, de acuerdo a los
distintos casos investigados. la originalidad de la prueba radica en que los oferentes brinden al
proceso aquéllas pruebas concretas, es decir, las fuentes originales e inmediatas que permitan
determinar los hechos, y asf lograr de manera directa y eficazla apreciación de los acontecimientos
reales. Esto permitiría lograr una percepción más acabada de lo ocurrido, pues actuala como filtro,
excluyendo esos medios dilatorios e insuficientes, que muchas veces tienden a desviar el
procedimiento probatorio; logrando así valorar áquéllas pruebas que hacen a los hechos en sÍ
mismos y evitando de esta manera divagar en busca de la verdad, pudiendo r¡alerse de medios
más eficaces. EKisten, por ejemplo, casos donde se requiere la opinión técnica de peritos, y
resultaría inútil admitir a testigos, ya que ellos carecen de esos conocimientos necesa¡ios p¿ua la
determinación precisa de ciertas situaciones. Así también, en situaciones donde existen testigos
del hecho y testigos de conocimiento, se debe dar preeminencia a aquellos que presenciaron
personalmente los acontecimientos, ya que no tendrfa sentido valerse de los otros, teniendo la
posibilidad de acceder a los testigos presenciales del hecho.