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La carta del apóstol Pablo a los Romanos aborda la universalidad del pecado, afirmando que tanto judíos como gentiles están bajo pecado y no hay justificación por las obras de la ley. Pablo introduce el concepto de justificación a través de la fe en Jesucristo, destacando que la redención y propiciación son esenciales para la reconciliación con Dios. La justicia de Dios se obtiene gratuitamente por su gracia, enfatizando que todos han pecado y necesitan la salvación que solo Cristo puede ofrecer.

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La carta del apóstol Pablo a los Romanos aborda la universalidad del pecado, afirmando que tanto judíos como gentiles están bajo pecado y no hay justificación por las obras de la ley. Pablo introduce el concepto de justificación a través de la fe en Jesucristo, destacando que la redención y propiciación son esenciales para la reconciliación con Dios. La justicia de Dios se obtiene gratuitamente por su gracia, enfatizando que todos han pecado y necesitan la salvación que solo Cristo puede ofrecer.

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Iglesia Nazaret MCA

GUIA 7
Para estudio personal o grupos celulares
CARTA DEL APOSTOL PABLO A LOS ROMANOS
1. En la primera parte del capítulo 3, Pablo comenzará a desarrollar una argumentación mucho
más específica sobre la posición de los judíos, a quienes en el capítulo 2 ha puesto en el mismo
plano que los gentiles, porque todos están bajo pecado (9:10-18) pero que en relación con el justo
juicio de Dios, también serán expuestos por su incumplimiento de la ley, a pesar de los dones y
capacidades con las que Él los había bendecido, planteando una serie de preguntas, desde la
perspectiva de las objeciones que los judíos podrían presentar en relación con su pretendida
posición privilegiada.

2. Lo primero que admite es que en efecto los judíos tienen ventajas: primero, ciertamente les ha
sido confiada la palabra de Dios, para el momento en que Pablo escribe, no solamente la ley (el
pentateuco), sino también los profetas y los escritos, lo que nosotros conocemos hoy como el
Antiguo Testamento y además tienen la marca de la circuncisión y son el pueblo escogido (Ro. 9:4)

3. A partir de esta afirmación, insiste en considerar que a pesar de este privilegio, “algunos” de
ellos han sido incrédulos (v.3); injustos (v.5) y mentirosos (v.8) preguntándose si por estas faltas se
anularía la fidelidad de Dios? (v.3) o será injusto Dios en castigar? La respuesta rotunda es “De
ninguna manera”…El seguirá siendo “veraz” (verdadero en su palabra, confiable, de fiar) Dado que
él no puede mentir, seguirá siendo fiel a sus promesas para su pueblo, pero también fiel a sí mismo
en relación con la aplicación de su justicia porque de lo contrario podría ser acusado de ser injusto
o parcial (hablo como hombre como dice Pablo v. 5)

4. En el versículo 9 Pablo concluye que no por ser judío se es mejor que los gentiles, “todos están
bajo pecado”, pues tanto entre los judíos como entre los gentiles, no hay justo ni aun uno, no hay
quien entienda, todos se desviaron… afirmando la universalidad del pecado (vs. 10-12) que ha
penetrado en todas las áreas de la vida del ser humano (vs. 13-18). El pecado ha afectado el
intelecto humano, las emociones y la voluntad. Así que no puede acusarse a Dios de injusto por
castigar a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el
juicio de Dios (v.19)

5. Luego cierra su argumento afirmando que por las obras de la ley ningún ser humano será
justificado delante de él; porque por medio de ésta se ha hecho evidente el pecado, (porque por
medio de la ley es el conocimiento del pecado v. 20) como Pablo lo dirá más adelante: yo no
conocí el pecado sino por la ley… (Ro. 7:7)
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6. Ahora, a partir del versículo 21, Pablo entrará al corazón del evangelio, con el tema de la
JUSTIFICACIÓN, la aplicación de la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, que ya había
esbozado en 1:17 y expuesto en la carta a los Gálatas, escrita antes que la de Romanos, en el capítulo 2:
15-16, es decir el método de Dios para acercar al hombre a una relación correcta con él. Este método es
aparte de la ley mosaica o de la ley escrita en los corazones de los sin ley (2:14,15), por las que ningún
hombre sería justificado, justicia que se ha manifestado y que había sido testificada por la ley y por lo
profetas.

7. Esta justicia de Dios solo puede obtenerse por la fe en Jesucristo (tanto para judíos como para los
gentiles) insistiendo en el argumento de que no hay diferencia entre unos y otros, por cuanto todos pecaron
y están destituidos de la gloria de Dios, justificación que se obtiene gratuitamente por su gracia, mediante la
redención que es en Cristo Jesús (v. 24)

8. En esta sección Pablo introduce dos conceptos claves en el proceso de la justificación: REDENCIÓN y
PROPICIACIÓN (ver notas). Es decir que los actos de Dios que implicaron el sacrificio de Cristo requieren
del hombre poner su fe en “su sangre”, en su sacrificio (Ro. 5:1) pues solo él, Cristo, puede ser el justo y el
que justifica al que es de la fe de Jesús. Nótese que no es la fe por sí misma la que salva, sino la fe que
depositamos en Cristo.

NOTAS:

1. Justificación. Contar al ser humano como justo o declararlo justo (no hacerlo justo), sino verlo como si jamás hubiera
pecado, lo absuelve de su culpa y lo reviste de su propia justicia y todo porque Jesús ha pagado completamente la
deuda de sus pecados, por su muerte y resurrección.

2. Redención: acto mediante el cual Dios nos libera de la esclavitud del pecado y de la muerte, a través de la muerte de
Jesucristo en la cruz. Nos compra como si fuéramos esclavos, que lo somos del pecado. (I Cor. 6:20; 7:23; Ef. 1:7; Col.
1:14; He. 9:12)

3. Propiciación: reconciliación o restauración de la relación con Dios. Se refiere a la obra de Jesucristo, quien se ofreció
como sacrificio para aplacar la ira de Dios y reconciliar a los pecadores con Él. (1 Juan 2:2; 4:10)

“Me redimió; mas no con plata, me compró el Salvador; con oro no; mas con su sangre;
grande precio de su amor.” (Himno el oro y la plata)

Preguntas para discusión y reflexión personal y grupal


1. Es posible que las personas hoy en día y aun los creyentes, todavía tengan las mismas objeciones contra las que
Pablo argumenta en los versículos de capítulo 3:1-8?

Asumir que por tener la bendición de Dios, no serán condenados; que el carácter de Dios le prohíbe condenarlos; que
aunque hayan pecado Dios será misericordioso y no los condenará, o que ya que todo lo que hacemos glorifica a Dios
“hagamos males para que vengan bienes” (v.8), de alguna manera Dios no sería justo condenándolos?

2. Qué importancia tiene ahora la exposición a la palabra del evangelio (lo que fue la ley para los judíos Ro. 7:7) para
que el hombre reconozca su pecado y qué papel juega el Espíritu Santo en el proceso de búsqueda de Dios en el
hombre caído?

3. En qué sentido deberíamos entender que la ley de Dios no ha sido invalidada para nosotros los creyentes de este
siglo? ¿Porque algunos creyentes insisten en que debemos guardar las fiestas y practicar las ceremonias judías? Ver
Hechos 15 y el ebionismo del primer siglo de la iglesia.

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