El Reloj del Tiempo
Lucas encontró un antiguo reloj de bolsillo en el desván de su abuelo. Al darle
cuerda, las manecillas comenzaron a girar al revés, y Lucas se encontró viajando en
el tiempo. Cada vez que giraba las manecillas, podía visitar diferentes épocas.
Viajó a la época de los dinosaurios, donde jugó con un pequeño tricerátopo. Visitó
el antiguo Egipto y ayudó a construir una pirámide. Navegó con piratas en busca de
tesoros perdidos y voló en uno de los primeros aviones.
Pero Lucas descubrió que cada viaje en el tiempo tenía sus reglas: no podía cambiar
el pasado y debía regresar antes de que el reloj diera doce campanadas. También
aprendió que la historia era mucho más emocionante cuando la vivías en persona que
cuando la leías en los libros.
En sus aventuras, conoció a niños de diferentes épocas y culturas, aprendiendo que,
a pesar de sus diferencias, todos compartían los mismos sueños y esperanzas. Cada
viaje le enseñaba algo nuevo sobre el mundo y sobre sí mismo.
Un día, Lucas decidió compartir sus descubrimientos escribiendo historias sobre sus
viajes. Aunque nadie creía que fueran reales, sus relatos inspiraron a otros niños
a soñar con aventuras extraordinarias.
El reloj sigue en su mesita de noche, esperando la próxima aventura, recordándole
que el tiempo es el regalo más precioso que tenemos.