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Prometeo y Lucifer en la Mitología

El documento presenta una clase especial sobre la Dinámica Zodiacal de Acuario, centrada en figuras mitológicas como Atlas, Prometeo y Lucifer. Se exploran sus historias y significados, destacando el papel de Atlas en la Titanomaquia, la sabiduría y sacrificio de Prometeo, y la rebelión de Lucifer. Además, se mencionan oportunidades de estudio en mitología y astrología ofrecidas por Proyecto Trenkehué.

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Prometeo y Lucifer en la Mitología

El documento presenta una clase especial sobre la Dinámica Zodiacal de Acuario, centrada en figuras mitológicas como Atlas, Prometeo y Lucifer. Se exploran sus historias y significados, destacando el papel de Atlas en la Titanomaquia, la sabiduría y sacrificio de Prometeo, y la rebelión de Lucifer. Además, se mencionan oportunidades de estudio en mitología y astrología ofrecidas por Proyecto Trenkehué.

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Clase especial febrero 2025

Ciclo de clases especiales basadas en: Jorge Bosia, Nehuén, Ed. Trenkehue, Villa de las Rosas, Argentina,
obra disponible en breve en Google Play Libros

Atlas, Prometeo, Lucifer y la Dinámica Zodiacal de Acuario


Por: Luciana Martín y Jorge Bosia

Dinámica Zodiacal de Acuario


ATLAS
Atlas es hijo de Jápeto y Clímene, dos titanes, por lo que éste, junto con sus hermanos Prometeo,
Epimeteo y Menecio pertenecen a la generación de los Olímpicos.
Durante la Titanomaquia, cuando Zeus y sus hermanos los Olímpicos se alzan contra los Titanes,
Atlas combate a favor de estos últimos, a diferencia de Prometeo y Epimeteo. Es decir que Atlas queda
ubicado en el bando perdedor; por ello Zeus lo condena a una pena tremenda: sostener el mundo sobre
sus hombros.
Cumple su tarea en el Jardín de las Hespérides, donde vive junto con las seis hijas que tiene con la
ninfa Hesperis.
Crece allí el árbol de las manzanas de oro, regalo que Gea había hecho a Hera cuando se casara con
Zeus. El árbol es custodiado por el dragón Ladón, que tiene cien cabezas, cada una de las cuales habla
una lengua diferente.
Uno de los doce trabajos que Euristeo le encarga al héroe Heracles consiste en obtener algunas de
las manzanas de oro de este árbol. De modo que viaja al Jardín de las Hespérides y se encuentra con
Atlas, a quien confía su misión. Gracias al consejo de Prometeo, le pide al propio Atlas que recoja las
manzanas y se ofrece a cargar con el mundo en su lugar. Éste, ante la oportunidad de liberarse de su
pesada carga, acepta enseguida.
Atlas le traspasa entonces el mundo a Heracles y va a buscar las manzanas. Luego de vencer a Ladón,
regresa con algunas de ellas y, tentado por la posibilidad de verse libre definitivamente de su carga
insoportable, le dice a Heracles que él mismo va a llevar las manzanas al rey Euristeo. El héroe finge
aceptar; pero le pide que le sostenga el Cosmos un momento con la excusa de acomodar mejor la carga.
Entonces, cuando Atlas vuelve a sostener el Cosmos, Heracles aprovecha para alejarse con las manzanas
doradas y deja en su lugar de siempre al atribulado Atlas.

PROMETEO
Prometeo, más prudente que su hermano Atlas, prevé el resultado de la rebelión de los Olímpicos
contra Crono, por lo que prefiere luchar del lado de Zeus y persuade a Epimeteo, otro de sus hermanos,
para que haga lo mismo.
Es, en verdad, el más sabio de su raza, y Atenea, a cuyo nacimiento de la cabeza de Zeus había
asistido, le enseña la arquitectura, la astronomía, las matemáticas, la navegación, la medicina, la metalurgia
y otras artes que él transmite, a su vez, a la humanidad.
Es una suerte de protector de nuestra humanidad, lo que se pone en evidencia cierta vez que Zeus,
irritado por las crecientes facultades y aptitudes de los humanos, decide exterminarnos a todos y sólo
nos perdona gracias a la súplica apremiante de Prometeo.
La misma vocación protectora se pone en evidencia cuando con ocasión de una disputa sobre qué
partes de un toro sacrificado se deben ofrecer a los dioses y cuáles se deben reservar a los hombres, es
invitado a actuar como árbitro. Prometeo desuella y descuartiza un toro y luego cose su piel haciendo
con ella dos bolsas de boca ancha que llena con lo que había cortado. En una bolsa pone toda la carne;
pero oculta bajo el estómago, que es la parte menos apetecible de cualquier animal; en la otra esconde
los huesos bajo una tentadora capa de grasa. Zeus, engañado, elige está última (que sigue siendo la porción
divina). Cuando se da cuenta del ardid, para castigar a Prometeo, que se reía de él a sus espaldas, priva a
los humanos del fuego. «¡Qué coman su carne, pero cruda!», exclama irritado.
Prometeo va enseguida a ver a Atenea y le pide que lo deje entrar en secreto al Olimpo, cosa que ella
le concede. Una vez allí, enciende una antorcha en el carro ígneo de Helios para orientarse, y luego
arranca de éste un fragmento de carbón vegetal incandescente que mete en el hueco de una caña.
Enseguida apaga la antorcha, sale a hurtadillas y entrega el fuego a la humanidad.
Enterado, Zeus jura vengarse. Ordena a Hefesto que fabrique una mujer de arcilla, a los Cuatro
Vientos que le insuflen vida y a todas las diosas del Olimpo que la adornen, y envía a esa mujer, Pandora,
la más bella jamás creada, como regalo a Epimeteo bajo la custodia de Hermes.
Epimeteo, a quien su hermano había advertido que no debía aceptar ningún regalo de Zeus, se excusa
respetuosamente. Más enfurecido aún, Zeus hace encadenar a Prometeo desnudo a una montaña del
Cáucaso, donde un buitre voraz le desgarra el hígado durante todo el día un año tras otro; el tormento
no tiene fin, porque cada noche (durante la cual Prometeo está expuesto al terrible frío) el hígado vuelve
a crecer hasta estar nuevamente entero.
Zeus jura que jamás liberará a Prometeo de la roca y, poco dispuesto a confesar que se ha mostrado
vengativo, excusa su crueldad haciendo circular una falsedad: que Atenea lo había invitado al Olimpo
para tener con él un amorío secreto.
Epimeteo, alarmado por la suerte de su hermano, se apresura entonces a aceptar a Pandora e incluso
a casarse con ella. Y ésta, poco tiempo después, abre una caja que, según la advertencia de Prometeo,
debía permanecer siempre cerrada, ya que, tras un gran esfuerzo, él había encerrado allí a todos los males
que podían infestar a la humanidad, como la vejez, la fatiga, la enfermedad, la locura, el vicio, la pasión
y otros. Cuando Pandora la abre, todos estos salen en la forma de una nube y la hieren a ella y a Epimeteo
en todas las partes de sus cuerpos y luego atacan a la raza de los mortales. La Esperanza, a la que también
había encerrado Prometeo en la caja, les disuade con sus mentiras, de que incurran en un suicidio general.
Cierta vez, cuando Heracles pasa por el Cáucaso, mata de un flechazo al buitre y libera a Prometeo.
Zeus no protesta, satisfecho con la proeza de su hijo; pero para que su juramento no fuese en vano,
ordena a Prometeo que lleve un anillo fabricado con el acero de sus cadenas y un trozo de la roca a la
que había estado encadenado.
Según otras versiones, Khirón, presa de los dolores provocados por una herida incurable que lo
atormenta, aprovecha para ofrecerle a Prometeo su inmortalidad, que éste acepta. Zeus tampoco se opone
a esto, complacido porque Prometeo, haciendo uso de su don profético, lo libra de un destino funesto
al revelarle el contenido de un oráculo que indica que un posible hijo suyo con Thetis sería más poderoso
que él y lo destronaría.

LUCIFER
DRAE:
1. Del latín lucĭfer, «portador de luz»;
2. Lucifer, príncipe de los ángeles rebelados.
3. Poético: lucero (el planeta Venus).

Se dice que, que es un ángel inteligente y poderoso que, seducido por su propio orgullo, arrastró a una
gran parte de los ángeles que adoraban a Dios, provocando una rebelión cuyas consecuencias últimas son
la existencia del dolor, la maldad y la muerte en el mundo, es por ello que Lucifer es considerado desde
entonces como el ideólogo del mal, el instigador del lado oscuro del hombre, el tentador primero.

Pasajes bíblicos en que se inspira el mito de Lucifer

Un pasaje de la Biblia que se usa para sostener el mito de Lucifer es Isaías 14:12. Las palabras se dirigen
al rey de Babilonia:

«¡Cómo has caído del cielo, estrella de la mañana, hijo de la aurora! ¡Has sido derribado a la tierra, tú
que una vez derribaste a las naciones!».

La palabra hebrea utilizada aquí es hêlēl, que también significa brillante o estrella de la mañana. Esta es
la palabra que se tradujo al latín como «Lucifer». Este pasaje ha sido entendido como una alusión a la
caída de Lucifer, un ángel que se volvió orgulloso y se rebeló contra Dios.

Otro pasaje que contribuye a la figura de Lucifer es Ezequiel 28:12-17. Las palabras son dirigidas al rey
de Tiro y dicen:

"Tu corazón se enorgulleció a causa de tu belleza, y corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor.


Así que te arrojé a la tierra; te hice un espectáculo ante los reyes".

En este caso también se hace una extrapolación referida a un ángel, que sería Lucifer o Satanás.

En el Nuevo Testamento, se suele utilizar para el mito el siguiente pasaje de Lucas 10:18, en el que habla
Jesús:

«Vi a Satanás caer como un rayo del cielo».

Esta declaración reflejaría según los teólogos lo encontrado en Isaías y Ezequiel, reforzando la noción de
un ser una vez glorioso que fue arrojado del cielo debido a que encabezó una rebelión.

Y finalmente en Apocalipsis 12:7-9, encontramos la descripción de una batalla cósmica que sería la que
enfrenta a Lucifer o Satanás y sus secuaces con otros ángeles leales al dios de esta mitología. Lucifer aquí,
resulta identificado con un dragón:

«Entonces estalló una guerra en el cielo. Miguel y sus ángeles lucharon contra el dragón, y el dragón y
sus ángeles lucharon. Pero no fueron lo suficientemente fuertes, y perdieron su lugar en el cielo. El gran
dragón fue arrojado abajo, esa antigua serpiente llamada diablo o Satanás, que engaña al mundo entero.
Fue arrojado a la tierra y sus ángeles con él».
IMÁGENES

Ánfora lacónica S VI a C. Atlas y Prometeo

(Anfora ateniense S V a C.) Atlas recupera las


manzanas de oro de las Hespérides para Heracles. El
héroe lleva una capa de piel de león y sostiene el
techo de un portico salpicado de estrellas, que
representa el cielo, sobre sus hombros. Su maza, arco
y carcaj de flechas descansan cerca. El Titán sostiene
dos manzanas en sus manos.
(Figura ática 490 a. C.) Se puede ver a Heracles, el tronco del árbol, Atlas y el dragón Ladón

(Figura ateniense S V a. C.) Prometeo está al lado de la


diosa Hera, quien está atrapada en el trono maldito enviado
por su hijo Hefesto. La diosa sostiene un cetro real, un par
de flores de loto y una copa. El Titán también sostiene un
cetro.

En Proyecto Trenkehué podés estudiar Astrología en una Carrera de 4 años. También podés estudiar Tarot en una
Carrera de 2 años, o cursar nuestro POST-GRADO EN MITOLOGÍA Y ASTROLOGÍA. Las clases se realizan del 21/3
al 21/12. Informes: tel/watsap:112-796-6393 o [email protected], infórmate de todas nuestras carreras y
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