0% encontró este documento útil (0 votos)
34 vistas6 páginas

Desembarco Argentino en Malvinas 1982

El desembarco argentino en las Islas Malvinas, conocido como Operación Rosario, ocurrió el 2 de abril de 1982 con el objetivo de recuperar las islas bajo control británico desde 1833, resultando en la rendición del gobernador británico Rex Hunt. Posteriormente, el hundimiento del ARA General Belgrano el 2 de mayo marcó una tragedia significativa en la guerra, que culminó con la rendición argentina el 14 de junio de 1982 tras una serie de derrotas. La guerra dejó profundas heridas en la sociedad argentina, recordando cada 2 de abril a los soldados que lucharon y sacrificaron sus vidas en este conflicto.

Cargado por

lautarotacacho21
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
34 vistas6 páginas

Desembarco Argentino en Malvinas 1982

El desembarco argentino en las Islas Malvinas, conocido como Operación Rosario, ocurrió el 2 de abril de 1982 con el objetivo de recuperar las islas bajo control británico desde 1833, resultando en la rendición del gobernador británico Rex Hunt. Posteriormente, el hundimiento del ARA General Belgrano el 2 de mayo marcó una tragedia significativa en la guerra, que culminó con la rendición argentina el 14 de junio de 1982 tras una serie de derrotas. La guerra dejó profundas heridas en la sociedad argentina, recordando cada 2 de abril a los soldados que lucharon y sacrificaron sus vidas en este conflicto.

Cargado por

lautarotacacho21
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

El desembarco argentino en las Islas Malvinas, conocido como Operación Rosario, fue una

acción militar llevada a cabo el 2 de abril de 1982 por las Fuerzas Armadas Argentinas con el
objetivo de recuperar las islas, que estaban bajo control británico desde 1833.

El plan fue diseñado por la Junta Militar argentina y buscaba tomar las islas de manera rápida y con
el menor derramamiento de sangre posible. Se preveía capturar las posiciones estratégicas y
obligar a la rendición del gobernador británico Rex Hunt sin un enfrentamiento prolongado.

Argentina desplegó una fuerza compuesta por 800 soldados, principalmente comandos anfibios de
la Infantería de Marina, efectivos del Ejército y la Fuerza Aérea, con apoyo de la Armada.

Reino Unido tenía una pequeña guarnición de 68 infantes de marina del Royal Marines y 11
miembros de la Fuerza de Defensa de las Islas Malvinas, además del gobernador Hunt.

1. Desembarco inicial: En la madrugada del 2 de abril, un grupo de buzos tácticos llegó a las
cercanías de Puerto Argentino (entonces Puerto Stanley) y aseguró una cabeza de playa
para permitir la llegada de más tropas.
2. Ataque al cuartel británico: Tropas argentinas avanzaron hacia la residencia del
gobernador, donde Hunt y los Royal Marines se atrincheraron. Se produjeron algunos
enfrentamientos, pero la resistencia británica fue limitada.
3. Rendición británica: Tras unas pocas horas de combate y negociaciones, Rex Hunt ordenó
la rendición para evitar bajas civiles y fue deportado junto con los soldados británicos a
Londres.

Argentina tomó el control de las islas, izó su bandera y estableció un gobierno militar dirigido por
el general Mario Benjamín Menéndez. La noticia provocó una respuesta inmediata del Reino
Unido, que comenzó a movilizar una fuerza de tarea naval para recuperar las islas.

Este desembarco marcó el inicio formal de la Guerra de Malvinas.

El hundimiento del ARA General Belgrano, ocurrido el 2 de mayo de 1982, fue uno de los
episodios más trágicos de la Guerra de Malvinas.

El ARA General Belgrano navegaba fuera de la zona de exclusión de 200 millas establecida por el
Reino Unido, Su misión no era entrar en combate directo, sino mantenerse en espera de órdenes
para una posible ofensiva naval.

Fue el 2 de mayo, a las 16.02 horas, cuando el primer torpedo del submarino impactó en la sala de
máquinas del Belgrano; el segundo le destruyó la proa y el buque comenzó a irse a pique. A las
16:23 horas, el Comandante dio la triste y dolorosa orden de abandonar el buque.
El crucero tardó una hora en irse a pique, a 4.200 metros bajo el mar, en el fondo de la cuenca de
Los Yaganes, al sur de las Malvinas. Fue la mayor tragedia naval de la historia de la Armada
Argentina, donde 323 hombres perdieron la vida, casi la mitad de los fallecidos durante toda la
guerra de Malvinas. En ese momento, el crucero ARA General Belgrano se encontraba a 210 millas
al sur de la isla Gran Malvina. Y allí quedó como guardián eterno.

El desembarco británico en San Carlos, conocido como Operación Sutton, ocurrió el 21 de mayo de
1982 y marcó el inicio de la campaña terrestre británica para recuperar las Islas Malvinas. Fue una
operación clave, ya que permitió a las fuerzas británicas establecer una cabeza de playa y avanzar
hacia Puerto Argentino, la capital de las islas.

En la madrugada del 21 de mayo, una gran flota británica compuesta por destructores, fragatas y
transportes llegó a San Carlos. Más de 4.000 soldados británicos de la Brigada de Infantería de
Marina N°3 desembarcaron utilizando lanchas de desembarco y helicópteros. La Fuerza Aérea
Argentina y la Aviación Naval reaccionaron rápidamente y lanzaron ataques con aviones A-4.
Los pilotos argentinos realizaron ataques constantes contra los barcos británicos, logrando hundir
la fragata HMS Ardent y dañando varias otras, como la HMS Antrim y la HMS Brilliant. A pesar de
las pérdidas, los británicos lograron desembarcar completamente y consolidar su posición en las
islas. los intensos ataques aéreos argentinos demostraron la capacidad y valentía de los pilotos
argentinos.

Los británicos establecieron una base firme en San Carlos, permitiéndoles lanzar el avance hacia
Puerto Argentino.

Argentina perdió la ventaja aérea y terrestre, ya que no pudo evitar la llegada masiva de tropas
británicas.
El 14 de junio de 1982, Argentina se rindió ante las fuerzas británicas, poniendo fin a la Guerra de
Malvinas. La rendición fue el resultado de una serie de derrotas en el campo de batalla, la falta de
suministros y la superioridad militar británica.

Para el 14 de junio, las tropas argentinas en Puerto Argentino estaban rodeadas, con bajas
crecientes y sin municiones ni apoyo aéreo.

El general Mario Benjamín Menéndez, gobernador militar de las islas, se dio cuenta de que resistir
solo causaría más muertes sin posibilidad de victoria. Desde Buenos Aires, la Junta Militar no daba
órdenes claras y parecía dispuesta a continuar el combate, pero en las islas la situación era
insostenible.

La rendición del 14 de junio no solo marcó el final de la guerra, sino que también dejó heridas
profundas en la sociedad argentina. A pesar de la derrota, la valentía de los soldados argentinos
sigue siendo recordada y conmemorada cada 2 de abril, en el Día del Veterano y de los Caídos en la
Guerra de Malvinas.
El 2 de abril no es solo una fecha en el calendario; es una herida abierta en la historia de nuestra
patria, un eco de valentía que resuena en el alma de cada Argentino. Es el día en que
recordamos a aquellos jóvenes que, con el amor a la bandera tatuado en el pecho, partieron
hacia un destino incierto en las Islas Malvinas. Muchos de ellos no volvieron. Sus nombres
quedaron escritos en el viento helado del Atlántico Sur, en las piedras solitarias de las islas, en el
dolor de las madres que aún los esperan.

Eran apenas chicos, pero llevaron el peso de una guerra en sus hombros. Soportaron el frío
implacable, la escasez, el miedo. Pero nunca renunciaron a su deber. Fueron soldados de la
patria, combatientes en una lucha desigual, héroes sin el reconocimiento que merecen.

Hoy, al recordarlos, no lo hacemos con discursos vacíos ni con frases de ocasión. Los recordamos
con el respeto que solo merecen los que dieron todo, con la tristeza de saber que muchos fueron
olvidados y con la rabia de entender que su sacrificio no siempre fue valorado como debía. No
murieron en vano, porque mientras exista un Argentino que los recuerde, su fuego seguirá
ardiendo.

A los que quedaron en las islas, a los que volvieron con las cicatrices invisibles de la guerra, a los
que aún hoy luchan con sus propios demonios, les decimos: no están solos, no están olvidados,
no están perdidos en la historia.

Las Malvinas son Argentinas, pero más Argentinas son las almas de quienes las defendieron con
su sangre. Gloria y honor a los héroes de Malvinas.

También podría gustarte