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TP 2 DPP

El documento aborda los requisitos de validez para realizar un allanamiento, destacando la necesidad de una orden judicial y la intervención del juez de control. También se discute la legalidad del secuestro de objetos durante un allanamiento, enfatizando que debe haber justificación legal y respeto a los derechos de las personas. Finalmente, se analizan los requisitos para dictar prisión preventiva, subrayando que debe haber razones claras y fundamentadas, y que la privación de libertad debe ser la excepción en el proceso penal.

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El documento aborda los requisitos de validez para realizar un allanamiento, destacando la necesidad de una orden judicial y la intervención del juez de control. También se discute la legalidad del secuestro de objetos durante un allanamiento, enfatizando que debe haber justificación legal y respeto a los derechos de las personas. Finalmente, se analizan los requisitos para dictar prisión preventiva, subrayando que debe haber razones claras y fundamentadas, y que la privación de libertad debe ser la excepción en el proceso penal.

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TRABAJO PRÁCTICO INDIVIDUAL

N° 2
DERECHO PROCESAL PENAL

ALUMNA: Barria, Nerina Natalí


D.N.I N°: 36.538.729
Legajo: VABG129808
FECHA DE REALIZACIÓN:
30/09/2024
Consigna 1: ¿Qué requisitos de validez se exigen para realizar un allanamiento? ¿El
Juez de Control tiene alguna intervención procesal en el allanamiento?
El allanamiento se refiere a la entrada de autoridades en un lugar, generalmente una vivienda,
sin el consentimiento del propietario, para llevar a cabo una investigación o ejecutar una
orden judicial. Este procedimiento está regulado por la ley para proteger los derechos de las
personas. Son medidas auxiliares de la prueba. Es una excepción al principio de la
inviolabilidad del domicilio, ya que permite que en los casos que establece la ley y bajo
ciertas condiciones que establece el legislador, se pueda irrumpir en el domicilio o en un lugar
protegido constitucionalmente. El allanamiento generalmente debe realizarse durante el día,
excepto en circunstancias excepcionales, como situaciones graves y urgentes en presencia de
2 testigos. Si el procedimiento ya ha comenzado durante el día y se extiende hasta la noche,
también se permite continuar. En el caso de lugares no habitados, el allanamiento puede
llevarse a cabo de noche sin necesidad de que sea un caso urgente. Esta normativa busca
equilibrar la necesidad de la acción policial con el respeto a la privacidad y derechos de las
personas. El procedimiento debe ser autorizado por un juez. Aunque el fiscal está a cargo de
la investigación y puede solicitar un allanamiento, no tiene la facultad para ejecutarlo
directamente. El juez evalúa la solicitud y, si considera que hay motivos suficientes, emite la
orden correspondiente. Una vez que se cuenta con la orden, es la policía la que se encarga de
llevar a cabo el allanamiento.

La orden de allanamiento debe especificar qué se busca. Si el funcionario encuentra algo no


relacionado, la legalidad del secuestro dependerá de la ubicación de ese objeto. Si el
descubrimiento de otros elementos delictivos se produce en un lugar lógico dentro del
contexto de la búsqueda, se permite el secuestro. Por ejemplo, si la bicicleta se busca en un
garaje y se encuentra drogas ahí, el secuestro es válido. Si el funcionario registra lugares
donde no es razonable esperar encontrar el objeto buscado, como un cajón en la mesita de luz,
cualquier hallazgo en ese contexto puede ser considerado ilegal y llevar a la nulidad del
proceso penal.

Consigna 2: La orden de allanamiento tenía como objeto identificar a los moradores de


la vivienda, pero el personal policial procedió a la aprehensión de las personas y al
secuestro de un teléfono celular, una cámara fotográfica y una computadora. ¿Se puede
sostener como legal ese secuestro?
El secuestro podría considerarse legal si se justifica por la necesidad de preservar pruebas
relacionadas con un delito y si se actuó de acuerdo con el procedimiento legal. Si la orden de
allanamiento era únicamente para identificar a los moradores, el personal policial debería
limitarse a esa función. Sin embargo, si durante la identificación se evidencian circunstancias
que indiquen un delito en curso (como la situación en la que se encontró a la niña y el sujeto),
podría justificarse la aprehensión y el secuestro de pruebas. Si los dispositivos secuestrados
contenían evidencia relevante para la investigación (como fotografías o videos relacionados
con el caso), esto podría ser un argumento para justificar su secuestro, siempre que se actúe
dentro del marco legal. Es fundamental que se respeten los derechos de las personas
involucradas. Si el secuestro se realizó sin una base legal adecuada o sin seguir los
procedimientos correctos, podría ser cuestionado en un juicio.

Consigna 3: El fiscal de Instrucción dictó la prisión preventiva del causante, fundando la


misma solamente en la pena en expectativa que sufriría en caso de ser condenado.
¿Cuáles son los requisitos para dictar la medida de coerción?

El fiscal no tiene la facultad para dictar la prisión preventiva. Esa atribución corresponde
exclusivamente al juez. El proceso típico implica que el fiscal solicita la prisión preventiva,
fundamentando su necesidad en los riesgos asociados al caso. Sin embargo, la decisión final
sobre su aplicación recae en el juez, quien debe evaluar si se cumplen los requisitos legales y
si la medida es justificada en base a los elementos presentados. La prisión preventiva es una
medida de coerción que implica la privación de la libertad de una persona durante el proceso
penal y se considera la más grave debido a su impacto en los derechos fundamentales del
individuo. La prisión preventiva implica que una persona es privada de su libertad antes de ser
condenada, lo que puede contradecir este principio esencial en el derecho penal. Para que se
dicte la prisión preventiva, debe haber razones claras y fundamentadas que justifiquen su
aplicación, como el riesgo de fuga o la posibilidad de que el acusado obstaculice la
investigación

El juez debe considerar la naturaleza del delito, el riesgo de fuga, el potencial de


obstaculización de la investigación y la proporcionalidad de la medida en relación con la
gravedad del delito. La prisión preventiva implica que una persona es privada de su libertad
antes de ser condenada, lo que puede contradecir el estado de inocencia, este establece que
toda persona es considerada inocente hasta que se demuestre su culpabilidad a través de una
sentencia firme. Sin embargo, este principio no excluye la posibilidad de aplicar medidas de
coerción, como la prisión preventiva, en determinadas circunstancias. Es fundamental que la
aplicación de estas medidas respete el debido proceso y sea proporcional a la gravedad del
delito imputado. Las decisiones sobre medidas de coerción deben estar debidamente
fundamentadas, teniendo en cuenta el principio de inocencia, y no pueden ser utilizadas como
un castigo anticipado. La naturaleza del delito debe ser tal que justifique la medida,
considerando factores como la pena en expectativa y la peligrosidad del acusado. Debe existir
un riesgo fundado de que el imputado se evadirá de la justicia si no se le aplica la prisión
preventiva. Esto puede basarse en antecedentes, vínculos familiares o laborales, y otros
factores personales. Se debe evaluar si el acusado puede interferir en la investigación, destruir
pruebas, o intimidar a testigos. No se debe imponer la prisión preventiva como una mera
respuesta a la gravedad del delito. El juez debe proporcionar razones claras y fundamentadas
para dictar la prisión preventiva, no puede basarse únicamente en la pena en expectativa. Se
deben analizar los elementos de riesgo y las circunstancias del caso específico.

Según los artículos 14 y 18 de la Constitución Nacional, la libertad del acusado se considera


la norma en el proceso penal. La privación de libertad debe ser la excepción y no la regla.
Existen diversas medidas alternativas a la prisión preventiva que pueden garantizar la
presencia del acusado y el desarrollo del proceso como la caución, real o personal o las
obligaciones de mantenerse a disposición del tribunal denunciando, fijando y manteniendo un
domicilio donde pueda ser citado, de comparecer cuantas veces sea convocado, de abstenerse
de cualquier actividad que pueda significar un peligro para los fines del proceso y de
someterse a la ejecución penal de la sentencia que pudiera dictarse.

Bibliografía
CANVAS UES 21. (s.f.).

Hairabedian, M. B. (2004). Manual de derecho procesal penal. Ciencia Derecho y Sociedad.


Córdoba.

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