Uniones convivenciales
Regulación legal.
Regímenes.
Constitución.
Aspectos probatorios.
Relaciones económicas
Protección de la vivienda.
Derecho real de habitación gratuito al conviviente
supérstite
Cese de la unión.
Disertante: Claudio Alejandro Belluscio.
Abogado Especialista en Derecho de Familia.
Facebook: Derecho de familia según el nuevo Código.
Regulación legal.
A fin de regular las uniones convivenciales (por
ese entonces, denominadas concubinarias) hubo
diversos Proyectos de ley a través de los últimos
años que, finalmente, no fueron sancionados.
Hasta llegar al actual Código Civil y Comercial de
la Nación, que, a partir de su art. 509, regula las
uniones no matrimoniales bajo la denominación
de “uniones convivenciales”, otorgándoles ciertos
efectos jurídicos y protección, pero sin
equipararlas con los efectos que irrogan (para
este mismo Código) las uniones matrimoniales.
Regulación legal.
Nuestro Código Civil y Comercial optó por otorgar determinados
efectos a las uniones convivenciales, siempre que cumplan
determinados requisitos, pero no todos los efectos civiles que
contempla para la unión matrimonial.
En ese aspecto, y a modo de ejemplo, no existen entre los
convivientes derechos alimentarios y sucesorios, como tampoco un
régimen patrimonial ni la presunción de ganancialidad de los bienes
adquiridos durante la convivencia.
Por lo tanto, el nuevo Código concede ciertos derechos que
emanan de la constitución de la unión convivencial (cumplidos los
requisitos del art. 509 y 510), pero no asimilables a los que gozan los
cónyuges (salvo algunas excepciones, como las compensaciones
económicas y la protección de la vivienda que es asiento de la
unión convivencial).
Regulación legal.
Por otra parte, como aclara el propio art. 511 del
CCCN, no se requiere inscripción en el Registro de
uniones convivenciales para gozar de los
derechos que este Código confiere a los
convivientes (con excepción de la protección de
la vivienda, como lo señala el art. 522 del CCCN).
Por lo tanto, esa inscripción en el Registro
precitado tendrá sólo fines probatorios de la
configuración de esta unión convivencial (arts.
511 y 512 del CCCN).
Requisitos para la configuración de estas
uniones.
Dichos requisitos están enumerados en los arts. 509 y
510 del Código Civil y Comercial de la Nación.
Ciertos requisitos para esta unión convivencial los
determina el art. 509: “Las disposiciones de este
Título se aplican a la unión basada en relaciones
afectivas de carácter singular, pública, notoria,
estable y permanente de dos personas que
conviven y comparten un proyecto de vida
común, sean del mismo o de diferente sexo”.
Requisitos para la configuración de estas uniones.
También, los contempla el art. 510 del CCCN.
Expresa ese art. 510: “El reconocimiento de los efectos jurídicos
previstos por este Título a las uniones convivenciales requiere
que:
a. los dos integrantes sean mayores de edad;
b. no estén unidos por vínculos de parentesco en línea recta en
todos los grados, ni colateral hasta el segundo grado;
c. no estén unidos por vínculos de parentesco por afinidad en
línea recta;
d. no tengan impedimento de ligamen ni esté registrada otra
convivencia de manera simultánea;
e. mantengan la convivencia durante un período no inferior a
dos años”.
Requisitos para la configuración de estas uniones.
A) Cohabitación.
Este requisito había sido enumerado por
una importante doctrina respecto del
concubinato.
Para Bossert y jurisprudencia acorde[1], era
el elemento que —decididamente—
distinguía una unión concubinaria de una
mera relación circunstancial.
[1] CApel. Civ. y Com. Rosario, Sala III, 23/6/81, Rep. LL,
1982-380, sum. 1.
Requisitos para la configuración de estas uniones.
A) Cohabitación.
Respecto de los convivientes, la cohabitación se
manifiesta tácitamente e implica la unidad de
residencia como consecuencia lógica de la
formación de esta unión, siendo el resultado de una
libre elección y no de un imperativo legal (como lo
era para la unión matrimonial en el Código Civil
anterior).
Para Solari la cohabitación se encuentra comprendida
dentro de la comunidad de vida que debe existir
entre los convivientes, siendo aquella el aspecto
material de esta última.
Requisitos para la configuración de estas uniones.
A) Cohabitación.
La cohabitación de los convivientes presupone la existencia de
relaciones sexuales entre los mismos.
Sin embargo, no hay norma legal que imponga a los convivientes
la obligación de mantener relaciones sexuales.
No obstante, ello aparece de modo subyacente por el hecho de
la cohabitación.
La cohabitación, por lo tanto, implica comunidad de lecho, o sea
la existencia de relaciones sexuales entre los integrantes de la
pareja.
Para alguna doctrina careciéndose de las relaciones sexuales, la
cohabitación por sí sola puede implicar otras situaciones
distintas que derivarán —frente a concretos problemas
jurídicos— en soluciones también distintas.
Sin embargo, a nuestro criterio, el mero hecho de la falta de
relaciones sexuales no implica de por sí descartar la existencia
de esta unión. Así, ello podría suceder en el supuesto de parejas
de edad avanzada, que puede derivar en un afecto
meramente platónico.
Requisitos para la configuración de estas uniones.
A) Cohabitación.
Más allá de lo señalado, el Código Civil y Comercial
exige que esa convivencia sea por dos años para
que se deriven efectos jurídicos de esa unión.
En tal sentido, el art. 510, inc. e) expresa deben
mantener la convivencia durante un período no
inferior a dos años para que de esa unión se
desprendan efectos jurídicos.
En tanto, cuando se ha dejado de cohabitar cesa
esta unión.
Esto último lo dispone el art. 523 en su inc. g): “La
unión convivencial cesa: …por el cese de la
convivencia mantenida. La interrupción de la
convivencia no implica su cese si obedece a
motivos laborales u otros similares, siempre que
permanezca la voluntad de vida en común”.
Requisitos para la configuración de estas uniones.
A) Cohabitación.
Cabe señalar que se da la paradoja de
la exigencia legal de la cohabitación
para las uniones convivenciales en el
nuevo Código, mientras que en el
mismo ordenamiento legal no se exige
ese requisito en la unión matrimonial.
Requisitos para la configuración de estas uniones.
b) Notoriedad.
Este es otro de los requisitos que había sido destacado
por la doctrina y la jurisprudencia[1] para la unión
concubinaria.
La comunidad de lecho, de habitación y de vida
entre los integrantes del concubinato, debe
trascender de la esfera íntima y ser —por lo tanto—
susceptible de conocimiento público, puesto que
sin esta notoriedad mal podría hablarse de una
apariencia de estado matrimonial
La notoriedad significa que la relación no sea oculta
[1] CCiv. y Com. 1ª, Bahía Blanca, 26/8/93, ED, 159-
199.
Requisitos para la configuración de estas uniones.
b) Notoriedad.
Este requisito adquiere suma importancia
en lo que concierne a la relación de los
convivientes con los terceros acreedores
del hogar común.
Así, la carencia de este requisito hará que
estos últimos no puedan invocar la
apariencia de estado matrimonial.
El Código Civil y Comercial de la Nación
contempla este requisito en su art. 509.
NOTORIEDAD Y
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Couto, Nélida Alicia s. Información sumaria /// 1ª CCCMPTF,
San Rafael, Mendoza; 24/08/2018; Rubinzal Online;
29729/1023/16; RC J 9748/18.
“Es importante recordar que entre los caracteres relevantes de la
unión convivencial se mencionan la publicidad y la notoriedad.”
“El primero consiste en que la unión debe exteriorizarse al
conocimiento de toda la comunidad. La ausencia de publicidad
de la relación afectiva contraría a su simbolización como unión
convivencial, y su exigencia se vincula al resabio de la noción
tradicional de apariencia de estado matrimonial; es decir que en
la mirada de los terceros se presente como un vínculo conocido,
no ocultado ni encubierto o reservado.”
NOTORIEDAD Y
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“La notoriedad se liga a la circunstancia de
resultar evidente e innegable la existencia
de la relación afectiva, desde la reflexión de
las personas que se vinculan socialmente
con los convivientes. La unión convivencial
debe tener, además, las notas de
"estabilidad" -relativa a que debe ser
duradera, perdurable en el tiempo-, y
"permanencia" -referida al lapso mínimo de
duración que debe tener-“.
Requisitos para la configuración de estas uniones.
c) Singularidad.
Este requisito ya era señalado por la doctrina[1]
y jurisprudencia[2].
Significa que la unión debe de ser
monogámica y no poligámica, o sea singular
y no plural.
[1] Solari, Néstor E.: Liquidación…cit., p. 37.; Bossert, Gustavo A.:
Régimen…cit., p. 37; Fleitas Ortiz de Rosas, Abel:
Responsabilidad…cit., p. 49; Fleitas Ortiz de Rosas, Abel, y Herrera,
Micaela: Efectos…cit., pp. 370-371.
[2] CCiv. y Com. 1ª, Bahía Blanca, 26/8/93, ED, 159-199.
Requisitos para la configuración de estas uniones.
c) Singularidad.
Se considera que el elemento de la singularidad no
desaparece por el hecho de que alguno de los
convivientes mantenga una momentánea relación
sexual con un tercero.
Tampoco, por el hecho de que la convivencia en un
mismo inmueble se realice con otras personas
(familiares, amigos, etc.) siempre que con ellas no
se tenga una relación afectiva similar a la que se
produce en una unión matrimonial.
El Código Civil y Comercial de la Nación lo
contempla expresamente en su art. 509.
Requisitos para la configuración de estas uniones.
d) Permanencia.
Es otro de los requisitos esenciales, para que
la unión de dos personas sea
considerada convivencial[1].
Como se requiere que esta unión de hecho
dure en el tiempo, ello conlleva la
estabilidad de la misma.
[1] CNCiv., Sala H, 6/9/89, LL, 1990-C-320;
CCiv. y Com. 1ª, Bahía Blanca, 26/8/93,
ED, 159-199.
Requisitos para la configuración de estas uniones.
d) Permanencia.
Como la unión convivencial requiere continuidad, o
sea permanencia en el tiempo para que sea
reputada como este tipo de unión, quedan
excluidas las uniones meramente circunstanciales.
Pero el tema que se plantea, con relación a este
requisito, es cuál es el término mínimo de tiempo
para considerar que la unión es duradera y, por lo
tanto, es reputada como concubinato.
Para nuestra legislación, fuera del ámbito del derecho
civil, no hay un criterio general para determinar el
lapso que se requiere, sino que ello se encuentra
establecido en disposiciones aisladas que no son
coincidentes entre sí.
Requisitos para la configuración de estas uniones.
d) Permanencia.
En ese sentido, la ley 24.193 de Transplantes de
órganos (tres años de convivencia, que se reducen
a dos si de dicha relación hubiesen nacido hijos), la
ley 20.744 de Contrato de trabajo (dos años de
convivencia con el concubino pre fallecido soltero
y cinco años si aquel era casado), y la ley 24.241
de Jubilaciones y pensiones (cinco años de
convivencia, que se reducen a dos si existiere
descendencia común).
En tanto, al haber sido regulada por la nueva
legislación estas uniones convivenciales, el Código
Civil y Comercial de la Nación exige (en su art. 510,
inc. e) que para tener efectos jurídicos esta unión
se debe de acreditar, al menos, dos años de
convivencia.
Requisitos para la configuración de estas uniones.
e) Impedimento derivado del parentesco.
El inciso b) del art. 510 del CCCN impide que se
conformen estas uniones convivenciales entre
quienes estén unidos por vínculos de parentesco en
línea recta en todos los grados, y en línea colateral
hasta el segundo grado.
En tanto, el inc. c) de ese mismo art. 510 lo impide a
quienes estén unidos por vínculos de parentesco
por afinidad en línea recta.
Es una prohibición similar a la que contiene el art. 403
de este mismo Código Civil y Comercial en sus
incisos a), b) y c) para contraer matrimonio.
Requisitos para la configuración de estas uniones.
f) Impedimento de ligamen.
Se había planteado la discusión en cuanto si la unión
entre dos personas podía ser reputada como
concubinato, cuando —al menos— uno de los
integrantes de esa unión no posee aptitud nupcial.
Augusto C. Belluscio estimaba que la existencia de
impedimentos matrimoniales podían influir en
aquellos regímenes legales que equiparaban los
efectos legales del concubinato a los del
matrimonio, pero no en el caso de las legislaciones
(como la nuestra) que sólo se reconocían ciertos
efectos jurídicos —no equiparables al matrimonio—
derivados del concubinato.
También Solari y Bossert participaban de esta
posición.
Requisitos para la configuración de estas uniones.
f) Impedimento de ligamen.
Por el contrario, el voto mayoritario del plenario de la CNCiv.[1], de
fecha 04/04/95, legitimó activamente a la concubina para reclamar
la indemnización a un tercero por la muerte de su compañero, en
tanto no mediara impedimento de ligamen.
Esta última postura es la que adopta el nuevo Código en su art. 510,
inc. d.
En efecto, dicha normativa decreta —explícitamente— como uno de
los requisitos para otorgar efectos jurídicos a la unión convivencial
que sus integrantes “no tengan impedimento de ligamen ni esté
registrada otra convivencia de manera simultánea”.
Como podemos apreciar, el inc. d) del art. 510 agrega al impedimento
de ligamen el requisito de que no se haya registrado otra unión
convivencial en forma simultánea.
[1] LL, 1995-C-642 y ED, 162-651
IMPEDIMENTO DE
LIGAMEN.
IMPEDIMENTO DE LIGAMEN. Conviviente separado de hecho sin
voluntad de unirse. Divorcio vincular que se produjo algunos años
después de la convivencia pública notoria y estable con su nueva
pareja. Análisis en torno al artículo 510 del CCCN. Rechazo. Extinción de
la causal debido a la sentencia de divorcio dictada con posterioridad.
CUMPLIMIENTO DE CIRCUNSTANCIAS QUE PERMITEN TENER POR
CUMPLIDO HOLGADAMENTE EL TÉRMINO DE CONVIVENCIA
EXIGIDO. UNIÓN CONVIVENCIAL QUE SE CONSIDERA EXISTENTE.
Expte. n°: JU-8129-2016 – “C. F. A. S/ MATERIA A CATEGORIZAR” –
CÁMARA DE APELACIONES EN LO CIVIL Y COMERCIAL DE JUNIN
(Buenos Aires) – 07/11/2017, Citar: [Link] - AAA345.
IMPEDIMENTO DE LIGAMEN.
“Debe postularse una interpretación amplia e integral del
nuevo código que permita la tutela efectiva de aquellos
grupos familiares en que, como en el caso de autos, uno
de los convivientes a pesar de encontrarse separado de
hecho sin voluntad de unirse, posee un impedimento de
ligamen.”
“En el caso de autos, la problemática a resolver se
encuentra circunscripta a dilucidar como deben
interpretarse los dos últimos incisos del art. 510, en
cuanto por un lado exigen la ausencia de impedimento
de ligamen de manera simultánea, y por el otro una
convivencia no inferior a dos años.”
IMPEDIMENTO DE LIGAMEN.
“Surge que el matrimonio integrado el Sr. T. y la Sra. B.
interrumpieron su convivencia, al menos desde el mes de septiembre
del año 2.009, circunstancia que sumado a los testimonios rendidos
en autos (ver fs. 32/4), permite tener por acreditada la singularidad,
junto a los otros recaudos legales exigidos de publicidad, y
notoriedad, estabilidad y permanencia de la unión convivencial
existente entre el Sr. T. y la aquí peticionante, desde octubre del año
2.009 y hasta el fallecimiento del primero acaecido en fecha 28/03/16,
lo que permite tener por holgadamente cumplido el término mínimo
de convivencia exigido por el art. 510 inc. e (conf. art. 384 y ccdtes.
del C.P.C.C.).”
“En cuanto al impedimento de ligamen considero que
habiéndose extinguido el mismo con la sentencia de divorcio
dictada en fecha 15/12/14, ha desaparecido la simultaneidad que
el inc. d del art. 510 quiere evitar, por lo que no encuentro óbice
alguno para el reconocimiento de la unión convivencial existente
entre la Sra. F. A. C., y el Sr. C. A. T. desde octubre del año 2009 y
hasta el fallecimiento de este último.”.
IMPEDIMENTO DE LIGAMEN.
REQUISITOS. Accionante que
invoca unión convivencial de veintidós años.
Solicitud de medidas cautelares que aseguren el
patrimonio. Impedimento de ligamen. ARTÍCULO
510 INC. D) DEL CÓDIGO CIVIL Y COMERCIAL
DE LA NACIÓN. PLANTEO DE
INCONSTITUCIONALIDAD AL EXPRESAR
AGRAVIOS. Extemporaneidad. Debió ser
deducido en la demanda.
Expte. N° 27.888-2016 – “M. G. C. c/ R. O. F. y Otro
s/medidas precautorias” – CNCIV – SALA L –
31/08/2016, Citar: [Link] - AA9C31.
IMPEDIMENTO DE LIGAMEN.
“En lo que se refiere al impedimento de
ligamen que poseería la actora y que, según
lo dispuesto por el art. 510 inciso d) del Cód.
Civil y Comercial, impediría otorgarle el
alcance de `unión convivencial´ a la relación
que ella habría mantenido con el Sr. R., se
advierte que el planteo de
inconstitucionalidad respecto de esa
norma no resulta tardío porque
razonablemente habrá de formar parte de
la acción principal a iniciarse.” (Del voto
en disidencia de la Dra. Pérez Pardo).
IMPEDIMENTO DE LIGAMEN.
En otro fallo, tras la ruptura de la convivencia, un
hombre deberá compensar económicamente a su
expareja
El tribunal adoptó esta decisión pese a que el demandado
nunca había dado por terminado un matrimonio anterior.
Con su segunda pareja, convivió durante 15 años.
El Juzgado de Familia n.° 2 de la ciudad de Córdoba
ordenó a un hombre pagarle a su expareja, durante cuatro
años, una compensación económica mensual equivalente al
35% de un salario mínimo, vital y móvil. Esto, como
consecuencia del desequilibrio económico que le produjo a la
mujer la ruptura de la unión convivencial que se extendió
durante, aproximadamente, 12 años.
IMPEDIMENTO DE LIGAMEN.
El juez Gabriel Tavip adoptó esta decisión, pese a que
el hombre nunca dio por terminado un matrimonio
previo al inicio de la convivencia con su ahora
expareja. “La circunstancia de que A. no iniciara la
acción de divorcio contra su cónyuge (…) no puede
ser un obstáculo, cuando quien reclama la
compensación económica es quien convivió con él
durante más de quince años. En este contexto, no
puedo dejar de considerar que V. no tenía ninguna
posibilidad legal para que aquel iniciara la acción
respectiva. Ella no tenía legitimación para iniciar eso y
tampoco podía compeler al demandado para que la
iniciara”, argumentó el magistrado.
IMPEDIMENTO DE LIGAMEN.
En este sentido, la sentencia descarta que la
legitimación de la demandante para solicitar la
compensación económica estuviera limitada por la
subsistencia del vínculo matrimonial previo. Tavip
enfatizó que la vida en común con su expareja fue
acabadamente corroborada y que existió un proyecto
de vida en común entre las partes que tenía la
característica de ser singular; ya que el propio
demandado admitió que, durante todo ese tiempo,
no convivió con su cónyuge.
IMPEDIMENTO DE LIGAMEN.
El magistrado agregó que, según las constancias de la
causa, el demandado “era el proveedor económico
principal en la pareja”; mientras que la mujer se dedicaba
a las labores domésticas del hogar. Incluso, se pudo
comprobar que la demandante “resignó su continuidad
laboral para hacerse cargo de las tareas domésticas”. El
magistrado añadió que la separación le ocasionó “una
situación de desmejoramiento de la que tenía durante la
convivencia”.
Causa: V., B. M. c/ A., C. V. - Compensación económica
- Ley 10.305”
Fecha: 31 de agosto de 2022.
Resolución: Sentencia n.° 232.
Requisitos para la configuración de estas uniones.
g) Mayoría de edad.
Compartimos la opinión de autorizada
doctrina en el sentido de que parece
razonable que se exigiera la mayoría de
edad al momento de iniciarse la unión
para que de la misma puedan derivarse
efectos jurídicos.
Ello, ha sido recogido por el inc. a) del art.
510 del nuevo CCCN que,
explícitamente, requiere que los dos
integrantes de la unión convivencial sean
mayores para que surjan efectos jurídicos
de esa unión.
Requisitos para la configuración de estas uniones.
h) Diversidad de sexo. Requisito no exigible en la
actualidad.
Este requisito había sido establecido en forma
pacífica por la doctrina y jurisprudencia, para que
la unión sea reputada como un concubinato.
Para la doctrina, en consecuencia, quedaba
excluida la unión estable homosexual del término
concubinato, por considerarse que “sería
contradictorio que esta unión de hecho, que
obtiene muchos de sus efectos por la apariencia o
similitud del matrimonio, abarcase un campo de
existencia más extenso que éste”.
Para la jurisprudencia, la unión concubinaria era sólo
la conformada entre personas de distinto sexo.
Requisitos para la configuración de estas uniones.
h) Diversidad de sexo. Requisito no exigible en la
actualidad.
Ello ha cambiado a partir del Código Civil y Comercial de la
Nación, ya que su art. 509 estipula que esta unión puede
estar conformada, indistintamente, por dos personas del
mismo o de diferente sexo.
Lo dicho en el párrafo anterior, es congruente con lo que
establece la ley 26.618, ya que si —mediante esa
legislación— se permite el matrimonio entre personas
del mismo sexo, lo mismo debe facultarse para las
uniones convivenciales.
Por otra parte, es la tendencia que se encuentra en la
mayoría de las legislaciones extranjeras que regulan las
uniones convivenciales.
Requisitos para la configuración de estas uniones.
i) Relaciones afectivas.
Para que quede configurada la unión convivencial, el
art. 509 del nuevo Código requiere que los
convivientes se encuentren unidos por relaciones
afectivas.
Siendo esta unión una opción a la matrimonial, se
infiere que esas relaciones afectivas deben de ser
como las que regirían entre los cónyuges en el
matrimonio.
Ello es lo que –en principio- las diferenciará de otro
tipo de relaciones afectivas, como la que pueden
tener dos amigos que conviven en un mismo
inmueble.
Requisitos para la configuración de estas uniones.
i) Relaciones afectivas.
Aunque, como nos señala Azpiri la terminología
“relaciones afectivas” puede llevar a confusiones,
ya que contempla un múltiple abanico de
relaciones.
Por lo tanto, se debería de haber utilizado la expresión
“relaciones amorosas” que tiende más a identificar
este tipo de uniones que legisla el nuevo Código.
Por otra parte, cabe señalar que la constitución del
matrimonio no requiere legalmente afecto por
parte de sus integrantes, como sí lo requiere la
unión convivencial.
Requisitos para la configuración de estas uniones.
j) Proyecto de vida en común.
Este requisito, que se encuentra en el art. 509 del CCCN,
es el que va a diferenciar a estas uniones convivenciales
de otro tipo de convivencia en la cual se incluyan
relaciones afectivas.
Como bien dice Azpiri ese proyecto de vida en común sólo
se dará entre los integrantes de este tipo de uniones (al
igual, que lo que sucede en la unión matrimonial, art.
431 del CCCN[1]), más no entre dos amigos o familiares
que conviven, aunque tengan una relación afectiva entre
ellos y la convivencia sea por más de dos años
[1] Recordamos que el art. 431 del nuevo Código, expresa: “Los
esposos se comprometen a desarrollar un proyecto de vida en
común basado en la cooperación, la convivencia y el deber moral
de fidelidad. Deben prestarse asistencia mutua”.
Requisitos para la configuración de estas uniones.
j) Proyecto de vida en común.
Por lo tanto, éste es un requisito esencial
en las uniones convivenciales
reguladas en el nuevo Código, que va
a diferenciarlas de otro tipo de
convivencia (aunque fuera
permanente) entre dos personas.
Proyecto de vida en común.
Couto, Nélida Alicia s. Información sumaria /// 1ª
CCCMPTF, San Rafael, Mendoza; 24/08/2018;
Rubinzal Online; 29729/1023/16; RC J 9748/18.
“Se confirma la sentencia de primera instancia
que rechazó la información sumaria promovida
por la actora, en la que pretendía la declaración
judicial de convivencia ininterrumpida, por el
plazo de diez años, con el denunciado, toda vez
que ninguno de los requisitos de la unión
convivencial -convivencia y proyecto de vida en
común- han sido acreditados.”
Proyecto de vida en común.
“Más allá de la clara intención de la actora de pre constituir pruebas
tendientes a demostrar su unión convivencial, a los fines de obtener
un beneficio previsional, lo cierto es que un detallado estudio de las
probanzas rendidas convence de que nunca existió tal relación; ha
quedado demostrado en la causa que existió una relación muy
cercana de noviazgo o amistad, pero que dicha situación fue
esporádica, manifestándose principalmente en la primera mitad del
año 2012 y en los últimos meses de vida del denunciado; esto
presumiblemente con la finalidad de acceder al beneficio previsional
tan ansiado por la actora.”
“El ser protagonistas de un plan proyecto común viabiliza que
los convivientes compartan la vida, diferenciando la unión
convivencial de una mera relación casual, coyuntural,
circunstancial, pasajera o provisional; no se trata sólo de vivir
juntos bajo un mismo techo, sino que implica hacer una vida en
común con el otro, compartiendo el mismo ideal de existencia.”
Aspectos probatorios.
1. Acreditación por cualquier medio de prueba.
Constituyendo la unión convivencial una situación de hecho, la misma
se puede acreditar por todos los medios de prueba admisibles,
conforme lo decreta el nuevo Código en su art. 512 (igual que lo
manifestaba la doctrina, para el concubinato), siendo que la prueba
deberá ser aportada por la parte o las partes interesadas.
En tal caso, lo que se deberá acreditar serán los requisitos enumerados
en los arts. 509 y 510 del CCCN para que esa unión sea tenida como
una unión convivencial, y reconocida por el nuevo Código para gozar
de ciertas prerrogativas y derechos.
Aspectos probatorios.
2. Acreditación por medio de la inscripción en el Registro de
Uniones Convivenciales de la correspondiente jurisdicción.
A ello, se refiere la primera parte del art. 511, al decir: “La
existencia de la unión convivencial, su extinción y los
pactos que los integrantes de la pareja hayan
celebrado, se inscriben en el Registro que corresponda a
la jurisdicción local, sólo a los fines probatorios”.
Nótese que la inscripción en estos Registros sólo tiene,
para el nuevo Código, efectos probatorios, no siendo un
requisito exigido para la conformación de tales uniones.
Aspectos probatorios.
Acreditación por medio de la inscripción en el Registro de
Uniones Convivenciales de la correspondiente jurisdicción.
Los efectos jurídicos que el Código Civil y Comercial de
la Nación asignan a este tipo de uniones, van a ser
procedentes más allá de su inscripción en el Registro
precitado.
La única excepción a lo expresado precedentemente
es en lo que se refiere a la vivienda, pues no se podrá
gozar de la protección de la vivienda y de los bienes de
ella (art. 522 CCCN) si dicha unión convivencial no ha
sido registrada.
Aspectos probatorios.
No acreditación de los requisitos para configurar
esa unión.
El nuevo Código impone (en sus arts. 509 y 510)
ciertos requisitos que se deben acreditar para que
esa unión sea reputada como una unión
convivencial.
En tanto, si no se llegaren a acreditar esos requisitos,
no será reputada como una unión convivencial,
pero sí como una unión de hecho.
Aspectos probatorios.
No acreditación de los requisitos para configurar esa unión.
En este caso, cierta normativa del Código Civil y Comercial otorga
algunos derechos a los integrantes de esa unión de hecho, a
saber (entre otros):
1°) Uno de los convivientes puede ser nombrado curador del otro
(art. 139 del CCCN).
2°) La adopción por integración del hijo del otro conviviente (art.
620 del CCCN).
3°) La presunción de la filiación, respecto del conviviente con la
madre del hijo durante el período de concepción (art. 585
CCCN).
4°) Los deberes y derechos del conviviente sobre el hijo del otro
conviviente (arts. 672 al 676 CCCN).
5°) La continuidad de la locación hasta el vencimiento del
contrato para el conviviente que no era el locatario (art. 1190
CCCN).
6°) La indemnización al concubino supérstite por la muerte del otro
concubino (art. 1745)
Alimentos.
a) En la legislación vigente hasta el 01/08/15.
1) Fuente legal.
En nuestro derecho no existía
obligación civil para los concubinos
de brindarse alimentos, ni durante la
convivencia ni una vez que ésta
había cesado.
Alimentos.
a) En la legislación vigente hasta el 01/08/15.
2) Decisiones jurisprudenciales.
Se decretó[1] que “no existe norma alguna que imponga
coactivamente al concubinario dar alimentos a la concubina
que con él cohabita bajo la forma de unión marital”.
Sin embargo, si uno de los concubinos abonó una suma en
concepto de alimentos al otro, la jurisprudencia de nuestro país
ha considerado que —aunque no exista obligación civil— tal
prestación debe considerarse una obligación natural y, por
ende, irrepetible una vez pagada.
[1] CNCiv., Sala G, 19/9/95, ED, 166-208.
Alimentos.
a) En la legislación vigente hasta el 01/08/15.
3) Interpretación doctrinaria.
La mayor parte de la doctrina entendía que existe entre los
concubinos una obligación natural de darse alimentos, lo cual
trae aparejado la irrepetibilidad de lo dado por ese concepto.
Al respecto, podemos citar la opinión de los Dres. Dutto y
Borgonovo.
Dutto expresaba que entre concubinos existe una obligación
natural de prestarse alimentos, con basamento en un deber
moral o ético de asistencia.
Alimentos.
b) En el Código Civil y Comercial de la Nación.
1) Alimentos regulados a través de los pactos de convivencia.
En materia de alimentos durante la convivencia de estas
uniones, si bien el nuevo Código no lo dice expresamente, los
alimentos se podrán regular a través de los pactos de
convivencia, pues la enumeración de la materia que podrán
regular estos pactos en su art. 514 no es taxativa (ya que dice
“entre otras cuestiones”).
Cabe destacar, que ésta es la única posibilidad legal que el
nuevo Código brinda a los convivientes para gozar de una
cuota alimentaria durante la convivencia.
Alimentos.
b) En el nuevo Código Civil y Comercial.
2) ¿Existen los alimentos legales entre convivientes en nuestro Código Civil y
Comercial de la Nación?
Entre los efectos legales que atribuye a la unión
convivencial, encontramos el deber de asistencia
durante la convivencia (art. 519 del CCCN).
Entendemos que la asistencia, a que hace referencia
este art. 519, describe sólo a la asistencia espiritual o
moral, más no la asistencia material (en la que
estarían incluidos los alimentos).
Alimentos.
b) En el nuevo Código Civil y Comercial.
2) ¿Existen los alimentos legales entre convivientes en nuestro Código Civil y
Comercial de la Nación?
De quererse incluir los alimentos durante la convivencia de este tipo
de uniones, suponemos que se hubiera obrado como en la
convivencia de la unión matrimonial: el art. 431 determina la
asistencia no pecuniaria, pero el art. 432 preceptúa —con total
claridad— el deber alimentario.
En ese mismo sentido, el profesor Azpiri es terminante: “los
convivientes durante la convivencia no se deben alimentos y, por
supuesto, tampoco se los deberán luego del cese de la unión
convivencial”.
Alimentos.
b) En el Código Civil y
Comercial de la Nación.
2) ¿Existen los alimentos legales entre
convivientes en nuestro Código Civil y
Comercial de la Nación?
El art. 520 del CCCN reafirma esta postura
ya que establece como contribución a
los gastos del hogar “contribuir a su
propio sostenimiento” y no al del otro
conviviente.
Alimentos.
b) En el Código Civil y
Comercial de la Nación.
2) ¿Existen los alimentos legales entre
convivientes en nuestro Código Civil y
Comercial de la Nación?
Sin embargo, el art. 719 del
CCCN parece decir lo
contrario.
Alimentos.
b) En el Código Civil y Comercial de la
Nación.
2) ¿Existen los alimentos legales entre convivientes en nuestro
Código Civil y Comercial de la Nación?
En este tema, el art. 719 del Código Civil y Comercial de la Nación
determina que:
“En las acciones por alimentos o por pensiones compensatorias entre
cónyuges o convivientes es competente el juez del último domicilio
conyugal o convivencial, o el del domicilio del beneficiario, o el del
demandado, o aquel donde deba ser cumplida la obligación alimentaria, a
elección del actor”.
Alimentos.
b) En el nuevo Código Civil y Comercial.
3) Con relación a los hijos del otro conviviente.
Al respecto, el art. 676 del CCCN expresa que “la obligación
alimentaria del cónyuge o conviviente respecto de los hijos del otro
tiene carácter subsidiario”.
La obligación subsidiaria del cónyuge con respecto a los hijos del otro
no constituye innovación alguna ya que se desprende del parentesco
por afinidad, ya fuera en la legislación anterior (art. 368) como en la
nueva (art. 538).
Pero, se innova en lo que, en cuanto a la obligación alimentaria del
conviviente respecto de los hijos del otro, ya que en el articulado que
trata sobre los alimentos en el anterior Cód. Civil no se encontraba
obligado el conviviente respecto de los hijos del otro.
Alimentos.
b) En el nuevo Código Civil y Comercial.
3) Con relación a los hijos del otro conviviente.
Agrega, este art. 676 del nuevo Código, que —en principio— cesa la obligación
alimentaria de esas personas en los casos de disolución del vínculo conyugal o
ruptura de la unión convivencial.
Conforme con esta norma de la nueva legislación, pero antes de que entrara
en vigencia, el Trib. Coleg. de Familia nº 5 de Rosario un fallo, de fecha 10/05/12,
impuso una cuota alimentaria al ex cónyuge de la adoptante, por considerarlo
como “padre solidario”.
En esta misma orientación, y por esa misma época, se ubicó el fallo de la CCiv.
Com. y Contencioso Administrativo de San Francisco (Córdoba), de fecha
13/12/2012, que hizo lugar al derecho de un menor de recibir alimentos de
quien, sin ser su padre biológico, ha reconocido haberse comportado como tal
a lo largo de varios años.
Compensaciones económicas.
Finalidad de las compensaciones económicas.
Lo que se procura con este instituto es que el nivel de vida de los convivientes
no se vea alterado en relación con el que mantenían durante la convivencia,
en virtud de que uno de los convivientes no puede descender en su condición
económica mientras que el otro mantiene idéntica situación que antes de la
ruptura de la convivencia.
Es ajena a toda idea de culpabilidad y ofrece, más bien, los caracteres de una
responsabilidad objetiva, estando la cuantía de esta prestación pecuniaria-
asistencial sujeta a la discrecionalidad judicial, dada la mutabilidad de
circunstancias de cada unión convivencial.
En definitiva, la compensación económica no constituye un efecto primigenio
de la ruptura de la convivencia, sino un efecto secundario, eventual, en cuanto
a que su apreciación se da en unos casos y en otros no, según concurran en la
concreta situación de los convivientes los presupuestos de hecho previstos en la
norma.
Compensaciones económicas.
Sus características.
1º) Son compensatorias.
Ésa es justamente su finalidad y de ahí su denominación.
2º) Tienen una duración limitada.
En el caso de los convivientes, explícitamente, el art. 524 del CCCN establece
que su duración no puede ser mayor a la de la unión convivencial.
3º) Son invariables.
No importa la situación en que, con posterioridad, se encuentren los ex
convivientes. Lo que se fijó en concepto de compensaciones económicas es
invariable, siendo indiferente las mutaciones fácticas una vez que fueron
establecidas.
Compensaciones económicas.
Sus características.
4º) Se imponen por causas objetivas.
Se imponen como consecuencia y no a causa de la ruptura de la convivencia,
importando para su procedencia que se verifiquen determinadas
circunstancias objetivas.
5º) Son disponibles.
Se acepta, en las legislaciones que las contemplan, la disponibilidad de su
derecho.
Es que, al no tener las pensiones compensatorias una finalidad asistencial (como
sucede en la prestación alimentaria) sino compensatoria, no rigen las
prohibiciones de disponer de ellas que, por lo general, establecen las
diversas legislaciones para los alimentos.
Por lo tanto, las pensiones compensatorias podrán ser objeto de renuncia,
transacción, compensación, cesión, enajenación, etc.
Compensaciones
económicas.
Para que se pueda efectivizar el
derecho a la compensación
económica el cese de la unión
convivencial debe de haberse
producido bajo la vigencia del nuevo
Código.
Así lo estableció el fallo del Juzg. Nac.
en lo Civil n° 85 de fecha 08/06/17
(inédito)
Compensación económica. Extinción de la
unión.
La compensación económica dispuesta en
el art. 524, Código Civil y Comercial, rige
para las uniones convivenciales que se
extinguen después de la entrada en vigencia
del nuevo ordenamiento, aun cuando se
hayan constituido con anterioridad, pero no
si se extinguieron antes de la entrada en
vigencia.
G. M. vs. Z. J. A. s. Especiales
(Residual) /// CSJ, Tucumán; 14/10/2015;
Rubinzal Online; RC J 7096/15.
Compensaciones económicas.
En el nuevo Código Civil y Comercial.
Cesada la convivencia de esta unión, el art. 524 faculta a aplicar la
compensación económica para aquel conviviente que sufre un desequilibrio
económico al momento de la ruptura de la unión convivencial.
“Dice el art. 524: “Cesada la convivencia, el conviviente que sufre un
desequilibrio manifiesto que signifique un empeoramiento de su situación
económica con causa adecuada en la convivencia y su ruptura, tiene
derecho a una compensación. Ésta puede consistir en una prestación única
o en una renta por un tiempo determinado que no puede ser mayor a la
duración de la unión convivencial.
Puede pagarse con dinero, con el usufructo de determinados bienes o de
cualquier otro modo que acuerden las partes o en su defecto decida el
juez”.
Compensaciones económicas.
Requisitos.
Configuración de los presupuestos fácticos que la habilitan.
Para que se fijen judicialmente estas prestaciones, se deben
configurar estos supuestos fácticos:
1°) Configuración de un desequilibrio económico manifiesto.
Desequilibrio económico manifiesto producido entre los
convivientes con motivo de la ruptura de la unión convivencial.
2º) Solicitud de quien la necesita.
Para que el juez fije las pensiones compensatorias, se requerirá que
quien las necesita las reclame en forma expresa, pues el
magistrado no las puede determinar de oficio.
Fallo Uniones
convivenciales. Rechazo.
COMPENSACION ECONÓMICA. Unión convivencial. Presupuestos del
reclamo. Prueba. Perspectiva de género. RECHAZO.
AUTOS: Nº 9687 - "F. G. C/ O. H. R. S/ ORDINARIO (FIJACIÓN DE
COMPENSACIÓN ECONÓMICA POR RUPTURA DE UNIÓN
CONVIVENCIAL)" - CAMARA DE APELACIONES EN LO CIVIL Y COMERCIAL
DE PARANÁ (Entre Ríos) - SALA TERCERA - 13/05/2020
“Es sabido que el proceso puede concluirse por una sentencia, y cuando
ello ocurre ésta se debe asentar en pruebas que demuestren la tesis que se
admite, es decir en pruebas que demuestren la verdad de su posición o de
al menos los presupuestos para hacer jugar en su favor una presunción, y
en este tema mas allá del aligeramiento probatorio que se pueda tener
basados en ciertas presunciones derivadas de lo que resulta habitual en las
estructuras clásicas familiares, considero que no están reunidos lo
presupuestos mínimos para que prospere la demanda; en tanto los
recaudos legales para validar la compensación económica no se han
cumplido.”
Fallo Uniones
convivenciales. Rechazo.
“La compensación económica no se origina automáticamente en
la ruptura convivencial, por ello el 525 CCC la sujeta a que se
cumpla con lo establecido en el 524 CCC.”
“Para analizar la procedencia de la compensación económica
debe mirarse la situación de cada parte al inicio del matrimonio o
vínculo convivencial y al final, como si fuesen dos fotos. Y analizar
en qué nivel de causalidad la convivencia enriqueció a uno y
empobreció al otro; ello es una forma simple de explicar el art.525
cuando alude a que el juez para fijarlo tendrá en cuenta (inc.a) el
estado patrimonial de cada uno de los convivientes al inicio y la
finalización de la unión.” En este caso, que parte importante de la
prueba producida y de los argumentos dados por las partes, se
han alejado por completo del marco legal y de la consecuente
plataforma fáctica que se debe probar y sobre la que deben
argumentar, pues (a) o bien refieren a cuestiones alimentarias o
(b) se corresponden a una cuestión derivada de reclamamos
propios de conflictos condominiales. Y estos son conceptualmente
cuestiones absolutamente ajenas al tema planteado.”
Fallo Uniones
convivenciales. Rechazo.
“Sigamos viendo "las fotos". F. empezó a convivir sin sueldo, sin
casa, sin una carrera, y finalizó la convivencia con una casa o
una parte de ella, con un porcentaje de un campo muy valioso
que provenía de un familiar directo del demandado. Es decir,
empezó a convivir siendo desocupada y sin calificación laboral
y salió de la convivencia como profesional de la educación,
con un sueldo fijo y propietaria no sólo de una casa, sino
además de condómina del 32,1% de un campo de más de 36
hectáreas en una de las zonas más productivas de nuestra
provincia. En tanto, O. sale de la convivencia con su mismo
empleo, y los mismos bienes inmuebles que la actora. Con este
cuadro no observo ni remotamente que la actora haya sufrido
un "desequilibrio manifiesto" que signifique un "empeoramiento
de su situación económica" con CAUSA ADECUADA en la
convivencia y su ruptura. Que es el presupuesto legal que fija el
Código Civil y Comercial para admitir la compensación
económica.”
Fallo Uniones
convivenciales. Rechazo.
“La compensación se ha legislado para
terminar con las desigualdades que
genera la unión convivencial o el
matrimonio entre los miembros de la
pareja.”
Citar: [Link] - AABC60.
Fallo Uniones convivenciales.
Pérdida de chance.
Expte. Nº 21-11326842-2 - “C. G. c/ E, M. E. s/
COMPENSACION ECONOMICA” - TRIBUNAL COLEGIADO
DE FAMILIA N° 5 DE ROSARIO (Santa Fe) – 05/04/2019
(Sentencia firme)
COMPENSACIÓN ECONÓMICA. UNIÓN CONVIVENCIAL.
Ruptura. Demanda entablada por la ex conviviente.
Pérdida de chance de tener más ingresos por la
circunstancia de unirse en pareja. Proyecto de vida en
común. Accionante que al comienzo de la unión
renunció a su trabajo para ayudar a su conviviente en la
cría de animales y en las tareas hogareñas.
POSTERGACIÓN DEL CRECIMIENTO PERSONAL.
Dedicación exclusiva a la familia. SE ADMITE LA
COMPENSACIÓN ECONÓMICA. Modalidad de pago
Fallo Uniones convivenciales.
Pérdida de chance.
“De acuerdo a las pruebas rendidas la actora resignó al
comienzo de la relación su trabajo como empleada
doméstica para un proyecto de vida en común con el
demandado quien expresamente le solicitó ayuda en la
cría de animales y en las tareas hogareñas, encargándose
aquél con el producido de ello y de autos para el servicio
de remise de efectuar el aporte económico para todos los
integrantes del grupo familiar. Al producirse la ruptura con
motivo de la violencia por parte del demandado, el
desequilibrio ocasionado por esa ruptura es verosímil,
descendiendo en el nivel de vida efectivamente gozado
en el transcurso de la relación, (ver Rivera, Julio C. y
Medina, Graciela [dirs.] - Esper, Mariano [coord.], “Código
Civil y Comercial de la Nación comentado", t. II, ps. 85/86).”
Fallo Uniones convivenciales.
Pérdida de chance.
“De acuerdo al más elemental sentido de la equidad, sería
paradójico que, cuando acontece la ruptura, se deje
desamparado a aquél de los convivientes que invirtió su tiempo
mientras convivió en tareas que no se traduce en réditos
económicos.”
“Es evidente que, en la presente causa, como mínimo, se advierte la
pérdida de chance de tener más ingresos frustrado por la
circunstancia de unirse en pareja. Verificándose que la actora
postergó su crecimiento propio —dejando pasar oportunidades— al
dedicar su tiempo a la familia que constituía.”
Citar: [Link] - AABD93
RECLAMO DE COMPENSACIÓN ECONÓMICA
CONTRA EL ÚNICO HEREDERO.
Cese de la unión convivencial por el fallecimiento del
conviviente. RECLAMO DE COMPENSACIÓN ECONÓMICA
CONTRA EL ÚNICO HEREDERO. Artículo 524 del CCCN.
Presupuestos para que el reclamo prospere. No se acreditó
la existencia de unión convivencial. No se probó el
desequilibrio económico como consecuencia del
fallecimiento. RECHAZO DE LA DEMANDA.
Expte. 567050/16 - “C., S.J.P. Contra L., J. V. por sumario” -
JUZGADO DE 1º INSTANCIA EN LO CIVIL Y COMERCIAL
DE LA QUINTA NOMINACIÓN DE SALTA – 20/05/2019
(Sentencia firme), Citar: [Link] - AAB744.
RECLAMO DE COMPENSACIÓN ECONÓMICA
CONTRA EL ÚNICO HEREDERO.
"Siendo que el presupuesto necesario para que el reclamo
de una compensación económica pueda prosperar, es la
demostración de la existencia de la unión convivencial –
en los términos expuestos precedentemente- y, no
encontrándose este cumplido, la demanda incoada debe
ser rechazada. Sin perjuicio de ello, debo destacar que
tampoco se encuentra acreditado el desequilibrio
económico, como consecuencia del fallecimiento de G. L,
toda vez que no existen constancias, en autos, para
realizar la doble comparación respecto de la situación
económica de cada conviviente y en el tiempo; es decir
antes, durante y luego del cese de la convivencia, en forma
dinámica, ya que solo así se podría entender el desequilibrio
alegado.”
Fallo Uniones convivenciales.
Compensación provisoria.
COMPENSACIÓN ECONÓMICA. Artículo 524 del CCCN. Medida
cautelar innovativa en el escrito de demanda. Solicitud de que se
fije una suma de dinero en concepto de adelanto o a cuenta del
monto de la compensación que oportunamente se fije.
RECHAZO. IMPOSIBILIDAD DE FIJAR UNA COMPENSACIÓN
ECONÓMICA PROVISORIA. Incipiente estado de la causa. Aun no
puede presumirse que exista un desequilibrio patrimonial manifiesto
que sea consecuencia de la ruptura de la unión. Las afirmaciones de
las partes serán materia de prueba en la etapa procesal oportuna
Expte Nº TG-2578-2019- "G. M. M. C/ D. L. J. V. s/ Acción
compensación económica" – JUZGADO DE FAMILIA Nº 1 DE
TIGRE (Buenos Aires) - 08/10/2019 (Sentencia firme),
Citar: [Link] - AAB8A6.
Fallo Uniones convivenciales.
Compensación provisoria.
“La compensación económica…no se sustenta en la necesidad sino en la
verificación de un desequilibrio patrimonial. Tampoco es un derecho inherente a la
persona y, de ahí, que puede ser objeto de negociación, transacción, renuncia,
cesión y está expuesto —consecuentemente— al embargo de terceros (desde
luego, con limitaciones…). Por otra parte, está sujeta a caducidad (art. 442, in fine,
del Código) y es en principio inmutable. En fin, por tratarse de un derecho
puramente patrimonial, es indiferente para la vigencia de la compensación
económica que el acreedor contraiga nuevo matrimonio, forme
una unión convivencial o incurra en alguna de las causales de indignidad. (Mizrahi,
Mauricio L., La compensación económica en el divorcio y
las uniones convivenciales Publicado en: LA LEY 21/05/2018, 1 • LA LEY 2018-C ,
713 Cita Online: AR/DOC/956/2018).”
“De ahí, que no exista la posibilidad de reclamarse una compensación
económica "provisoria". Sólo una sentencia definitiva dará derecho a ella,
tras la promoción de una demanda que solo puede entablarse a partir del
divorcio o del cese de la unión convivencial. (Mizrahi, Mauricio L., La
compensación económica en el divorcio y las uniones convivenciales Publicado en:
LA LEY 21/05/2018 , 1 • LA LEY 2018-C , 713 Cita Online: AR/DOC/956/2018).”
Fallo Uniones convivenciales.
Compensación provisoria.
“Más allá de que la Suscripta comparte el criterio de
que no es posible fijar una compensación
económica `provisoria´ o `a cuenta de…´, menos aún
puede accederse a dicho pedido cuando, dado el
incipiente estado de la causa (en el que únicamente
se ha presentado la demanda) no puede presumirse
con el grado de verosimilitud que las cautelares
exigen, que exista un desequilibrio patrimonial
manifiesto, que sea consecuencia de la ruptura de
la unión convivencial.”
“Las afirmaciones de uno y otro, atento la controversia
existente, han de ser materia de prueba, no siendo esta
la etapa procesal oportuna para expedirme al respecto.”
Fallo Uniones convivenciales.
Expte. N° 100.918 - "B, A L C/ I, G M S/ compensación
económica" - CÁMARA DE APELACIÓN EN LO CIVIL Y
COMERCIAL DE DOLORES (Buenos Aires) – 20/10/2022
COMPENSACIÓN ECONÓMICA. VIOLENCIA DE
GÉNERO. Se confirma la demanda por compensación
económica a favor de la conviviente.
VULNERABILIDAD SOCIOECONÓMICA. Actora dejó en
forma intempestivamente el domicilio como
consecuencia de la situación de violencia de género
sufrida por su expareja. El demandado mantuvo sus
actividades laborales durante y después de la
convivencia. Incrementó su propio patrimonio. Actora
dejó de estudiar y trabajar para dedicarse a la vida
familiar. Descenso en el nivel de vida gozado en el
transcurso de la unión concubinaria con el demandado
Fallo Uniones convivenciales.
“… Al terminar la relación convivencial, la actora
quedó en situación de vulnerabilidad socio
económica y en una posición inferior a la del
demandado, dejando el hogar intempestivamente,
sin ingresos fijos, destino habitacional determinado y
sin llevar consigo elementos cotidianos básicos.
Tales elementos probatorios, dan cuenta de una
dinámica familiar con claros estereotipos patriarcales
con roles definidos.”
Fallo Uniones convivenciales.
“… La necesidad o el nivel de vida en general, que
ambos han mantenido incluso desde antes de la
unión, no tiene por qué hacer presumir el
desequilibrio, como indica el recurrente en su
fundamentación. Pero, cuando esta necesidad se
torna evidente inmediatamente después de
producida la separación y se determina que la
posición económica de uno de los concubinos es
ventajosa frente a la del requirente, como
consecuencia de los roles asignados en la vida
familiar, el desequilibrio resulta patente.”
Fallo Uniones convivenciales.
“… No es ajena a la valoración la perspectiva de género,
pues la realidad demuestra que en general son las mujeres
quienes, tras dedicarse a la atención del hogar y cuidado
de los hijos, relegan su crecimiento profesional. La figura
bajo análisis debe ser interpretada en los términos
previstos por el art. 3 de la Convención sobre la
Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra
la Mujer, que determina que los Estados Parte tomarán en
todas las esferas, y en particular en las esferas política,
social, económica y cultural, todas las medidas apropiadas,
incluso de carácter legislativo, para asegurar el pleno
desarrollo y adelanto de la mujer, con el objeto de
garantizarle el ejercicio y goce de los derechos humanos y
las libertades fundamentales, en igualdad de condiciones
con el hombre.”
Citar: [Link] - AAD0E6
Compensaciones económicas.
Forma de pago.
La parte final del art. 524 del CCCN establece su forma de pago:
“Puede pagarse con dinero, con el usufructo de determinados bienes o
de cualquier otro modo que acuerden las partes o en su defecto
decida el juez”
Como podemos apreciar, son varios los medios de pago de las
compensaciones económicas que el nuevo Código establece para los
convivientes.
Y, a falta de acuerdo entre los convivientes sobre el medio de pago de
estas compensaciones económicas, será el juez quien decida al
respecto.
Compensaciones económicas.
En el nuevo Código Civil y Comercial de la Nación.
En tanto, el art. 525, determina: “El juez determina la procedencia y el
monto de la compensación económica sobre la base de diversas
circunstancias, entre otras:
a. el estado patrimonial de cada uno de los convivientes al inicio y a la finalización de la unión;
b. la dedicación que cada conviviente brindó a la familia y a la crianza y educación de los hijos y
la que debe prestar con posterioridad al cese;
c. la edad y el estado de salud de los convivientes y de los hijos;
d. la capacitación laboral y la posibilidad de acceder a un empleo del conviviente
que solicita la compensación económica;
e. la colaboración prestada a las actividades mercantiles, industriales o profesionales del otro
conviviente;
f. la atribución de la vivienda familiar.
La acción para reclamar la compensación económica caduca a los seis
meses de haberse producido cualquiera de las causas de finalización de
la convivencia enumeradas en el artículo 523”.
Compensaciones económicas.
Su caducidad.
La parte final del art. 525 del nuevo Código
determina la caducidad de esta
compensación económica, si han pasado seis
meses “de haberse producido cualquiera de
las causas de finalización de la convivencia
enumeradas en el art. 523”.
Nos parece que ese plazo de caducidad
resulta ser muy exiguo, sobre todo, para este
tipo de uniones.
Compensaciones
económicas.
Caducidad en la unión convivencial.
Existen básicamente dos tipos de uniones convivenciales,
las registradas y las no registradas.
En las registradas, bastará acreditar la cancelación de la
inscripción y tomar la fecha en que ésta se registre, como
inicio del cómputo del plazo de caducidad.
En las uniones no registradas, la cuestión se acomplejiza
porque no se encuentra determinada una fecha cierta de
finalización de la unión convivencial, por lo tanto,
previamente deberá determinarse la fecha del cese y
verificar que la solicitud se encuentre dentro del período de
caducidad. Para ello, se admitirán todo tipo de pruebas,
salvo que ambos convivientes estuvieran de acuerdo en
ella, situación que conllevará innecesaria la realización de
la misma.
Compensaciones económicas.
Caducidad en la unión convivencial.
Para que les sean reconocidos los efectos jurídicos propios de las uniones
convivenciales que el Código Civil y Comercial de la Nación establece, se
requiere que ambos integrantes sean mayores de edad; no estén unidos por
vínculos de parentesco en línea recta en todos los grados, ni colateral hasta
el segundo grado; ni tampoco por afinidad en línea recta; no tengan
impedimento de ligamen, ni esté registrada otra convivencia de manera
simultánea y mantengan una convivencia durante un período no inferior a
dos años.
En caso de no cumplimentarse estos requisitos, las uniones no gozarán de los
efectos jurídicos expuestos, quedando excluidos sus integrantes de cualquier
posibilidad de solicitar una compensación económica, resultando totalmente
innecesario, establecer una fecha de cese para comenzar a contabilizar el
plazo de caducidad.
Compensaciones económicas.
Caducidad en la unión convivencial.
Fallo que prorroga la caducidad por violencia familiar.
M. F. C. vs. C. J. L. s.
Compensación económica ///
CCCLM Sala I, Neuquén, Neuquén;
06/07/2018; Rubinzal Online; RC J
5312/18.
Compensaciones económicas.
Caducidad en la unión convivencial.
Fallo que prorroga la caducidad por violencia familiar.
“Se hace lugar al recurso de apelación deducido contra la sentencia que
rechazó la demanda por compensación económica incoada por la actora
contra su ex conviviente al declarar la caducidad de la acción intentada
según lo dispuesto por el art. 525, Código Civil y Comercial.”
“Ello así, por cuanto, las partes finalizan la convivencia en el momento en que
la actora luego de iniciar un expediente por violencia familiar contra su
conviviente -en el que se dispusieron medidas de protección en contra de
éste-, se retira de la vivienda que habitaban con su hija menor, e interpone la
acción por compensación económica pasados los seis meses de finalizada la
convivencia, es decir, superado el plazo de caducidad previsto en la norma
mencionada.”
Compensaciones económicas.
Caducidad en la unión convivencial.
Fallo que prorroga la caducidad por violencia familiar.
“De allí que se concluye que la accionante dada la especial situación de violencia denunciada, la
inestabilidad del grupo familiar en esos momentos y el estado de vulnerabilidad que atravesaba en
dicha ocasión la peticionante, el cómputo del plazo de caducidad para el ejercicio de esta acción
no pudo iniciar el mismo día en que se retiró de la vivienda, ya que ello aconteció a fin de proteger
su propia integridad psico-física y la de su hija, y no se corresponde con una decisión personal
profunda y meditada sobre el cese de la convivencia.”
“En efecto, las circunstancias que rodearon la separación, la interpretación efectuada en la
instancia de origen, conduce a un resultado que se desentiende de la protección a una mujer en
situación de violencia, con separación de los postulados protectorios supralegales (Reglas de Brasilia
sobre Acceso a la Justicia de las Personas en Condición de Vulnerabilidad; Convención sobre la
eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer; y, en especial, con la Convención
Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer "Convención de
Belem do para").”
Compensaciones económicas.
Caducidad en la unión convivencial.
Fallo que DENIEGA la prórroga de la caducidad por violencia
familiar.
F., M. E. vs. M., G. E. s. Compensación
económica /// CCCL, Curuzú Cuatiá,
Corrientes; 03/04/2020; Rubinzal Online;
RC J 2903/20
Compensaciones económicas.
Caducidad en la unión convivencial.
Fallo que DENIEGA la prórroga de la caducidad por violencia
familiar.
Demandada la compensación económica al ex conviviente dos días después de transcurrido el
plazo de caducidad de seis meses (último párrafo, art. 525, Código Civil y Comercial), se confirma la
decisión de primera instancia que tuvo por operada la caducidad del derecho a compensación
económica derivada del cese de una unión convivencial. Ello así, por cuanto los plazos de
caducidad previstos en la ley de fondo (arts. 2566 y 2569, Código Civil y Comercial) no se
interrumpen, no se suspenden, no se prolongan, ni la caducidad del derecho se dispensa
judicialmente ante dificultades de hecho que obstaculizarían el ejercicio del derecho (inhabilitación
de días y horas para la realización de diligencias judiciales), a tal punto que, si el vencimiento
opera en un día inhábil para la actividad judicial -como en el caso, un sábado-, la acción debió ser
ejercida antes o, en su caso, intentarse ese día con simultánea habilitación días y horas por
tratarse -según se interprete- de una diligencia urgente cuya demora la tornaría ineficaz.
Compensaciones económicas.
Caducidad en la unión convivencial.
Fallo que DENIEGA la prorroga de la caducidad por violencia
familiar.
Si bien la accionante manifiesta que en el origen del cese de la unión
convivencial fue víctima de violencia de género, que le hubiera impedido
intentar la acción en tiempo, lo cierto es que ha quedado demostrado que
desde el mismo momento del cese contó con tutela judicial efectiva en razón
de su estado de vulnerabilidad, atendiéndose de forma inmediata y efectiva a
su requerimiento de exclusión del hogar conyugal y prohibición de
acercamiento del ex conviviente, medidas cautelares sobre bienes del ex
conviviente para garantizar sus derechos patrimoniales, y reclamos de
alimentos.
Compensaciones económicas.
Caducidad en la unión convivencial.
Fallo que DENIEGA la prórroga de la caducidad por violencia
familiar.
Es decir que, la apelante, en tanto persona vulnerable por su
condición de mujer víctima de violencia de género, ha podido
ejercer plenamente el acceso efectivo a la justicia (inc. a, art. 706,
Código Civil y Comercial), pero esa condición no permite soslayar
las normas sobre caducidad de derechos en asuntos de
naturaleza exclusivamente económica en los que las partes sean
personas capaces, en los que no procede, por ejemplo, el impulso
oficioso (art. 709).
Compensaciones económicas.
Caducidad en la unión convivencial.
COMPENSACIÓN ECONÓMICA. CADUCIDAD. Artículo 525 del CCCN.
Procedencia. Demanda presentada en forma extemporánea. Determinación de
la fecha de finalización de la unión. FECHA ESTIMATIVA EN BASE A LA
DECLARACIÓN DE LA ACCIONANTE EN SEDE PENAL. Efectos suspensivos
de la mediación prejudicial en el cómputo. Notificación de audiencia de
mediación luego de la finalización del plazo para iniciar la acción. SE
CONFIRMA LA RESOLUCIÓN APELADA
Expte. n° 55.777/2017/CA1 - “M., S. B. c/ G., R. A. s/Fijación de compensación
arts. 524, 525 CCCN” – CNCIV – SALA G – 20/11/2018, Citar: [Link]
AABDBD.
Compensaciones
económicas.
Caducidad en la unión convivencial.
“Sin perjuicio de que no se puede arribar a una fecha exacta del cese de
la unión, queda claro que esta finalizó a finales del mes de noviembre
de 2016. Entonces, desde que el instituto en examen es de aplicación
restrictiva, a los fines de resolver la presente contienda corresponde
establecer como fecha estimativa el día 30 de noviembre de 2016.”
“Para determinar la fecha de finalización de la unión, la judicante
de grado se valió de la declaración brindada por la propia
accionante en sede penal, en la causa n° ____, la cual tramitó ante
el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional n° 13, que en este
acto se tiene a la vista. Allí la denunciante manifestó expresamente
que “la relación de pareja finalizó a fines de noviembre de 2016”
(v____). Al fundar su recurso, la apelante sostuvo que lo que allí
expresó fue únicamente en lo relativo a la relación sentimental,
aunque la convivencia continuó hasta febrero de 2017.”
CADUCIDAD. DECLARACIÓN DE OFICIO.
IMPROCEDENCIA.
COMPENSACIÓN ECONÓMICA. Plazo de seis meses previsto
en el Art. 525 del CCCN. CADUCIDAD. DECLARACIÓN DE
OFICIO. IMPROCEDENCIA. Acción promovida por la ex
conviviente. Acumulación de dos pretensiones: de distribución de
bienes adquiridos por el causante durante la convivencia y de
compensación económica con fundamento en el cese de
la unión convivencial. ARTÍCULOS 524, 525, 528, 2572 DEL
CÓDIGO CIVIL Y COMERCIAL DE LA NACIÓN. Naturaleza
exclusivamente patrimonial del pedido de compensación
económica. SE REVOCA LA SENTENCIA QUE RECHAZÓ LA
DEMANDA. SE DEJA SIN EFECTO LA CADUCIDAD
OFICIOSAMENTE DECLARADA.
Expte. Nº-7625-2017 – “C., F. A. c/ T., A. S. s/ materia a
categorizar” - CÁMARA DE APELACIONES EN LO CIVIL Y
COMERCIAL DE JUNÍN (Buenos Aires) – 07/06/2018,
Citar: [Link] - AAAA81.
CADUCIDAD. DECLARACIÓN
DE OFICIO. IMPROCEDENCIA.
“…es dable aclarar que mientras la acción tendiente a la
compensación económica por el cese de la convivencia se encuentra
alcanzada por el término de caducidad establecido en el último
párrafo del art. 525, por el contrario, la pretensión tendiente a la
distribución de los bienes adquiridos durante la convivencia no lo
está, encontrándose la misma alcanzada por los principios generales
en materia de prescripción (conf. Rivera- Medina, "Código Civil y
Comercial de la Nación comentado", T II, pág. 300, comentario art.
528; Garrido Cordobera-BordaAlferillo, "Código Civil y Comercial", T I,
pág. 594, comentario art. 528).”
“…tomando en consideración la naturaleza exclusivamente
patrimonial del pedido de compensación económica, no
encuentro razón de orden público alguna, que justifique
considerar a la misma como una materia indisponible, que
autorice a la declaración oficiosa de la caducidad (doctr. arts. 12,
525, 2.572, y ccdtes. del C.C.C.).”
Compensación económica - Caducidad -
Costas por su orden.
Las costas derivadas de la admisión del planteo
de caducidad efectuado por el demandado en
relación al pedido de compensación económica
motivada en el cese de una unión convivencial
deben imponerse en el orden causado, por
tratarse de una cuestión de interpretación
judicial y de una figura introducida
recientemente.
B., A. G. vs. M., H. M. s. Compensación
económica /// Juzg. Menor Nº 6, Resistencia,
Chaco; 16/05/2016; Rubinzal Online; RC J 6246/16.
Compensaciones económicas.
Competencia.
El art. el art. 719 del CCCN determina que la
competencia en acciones por compensaciones
económicas (aunque en esta norma utiliza el término
de “pensiones compensatorias”, al igual que se las
denomina en la legislación extranjera a las
compensaciones económicas de nuestro derecho)
recaerá en el juez del último domicilio convivencial, o
el del domicilio del beneficiario, o el del demandado,
o aquel donde deba ser cumplida la obligación
alimentaria, a elección del actor.
Pactos entre los convivientes.
a) Posibilidad de efectuar estos pactos entre convivientes.
Los pactos de convivencia en estas uniones se
encuentran regulados a partir del art. 513, que dice:
“Las disposiciones de este Título son aplicables excepto
pacto en contrario de los convivientes. Este pacto debe
ser hecho por escrito y no puede dejar sin efecto lo
dispuesto en los artículos 519, 520, 521 y 522”.
Pactos entre los convivientes.
a) Posibilidad de efectuar estos pactos entre convivientes.
En cuanto a su contenido, reza el art. 514:
“Los pactos de convivencia pueden regular, entre otras
cuestiones:
la contribución a las cargas del hogar durante la vida en
común;
la atribución del hogar común, en caso de ruptura;
la división de los bienes obtenidos por el esfuerzo común,
en caso de ruptura de la convivencia”.
Pactos entre los convivientes.
a) Posibilidad de efectuar estos pactos entre convivientes.
Y, por último, en cuanto a sus límites agrega el
art. 515:
“Los pactos de convivencia no pueden ser
contrarios al orden público, ni al principio de
igualdad de los convivientes, ni afectar los
derechos fundamentales de cualquiera de los
integrantes de la unión convivencial”.
Pactos entre los convivientes.
b) Formalidades de estos pactos.
Respecto de lo que establece el art. 513 del
CCCN sobre este tema, podemos decir que —
de forma muy clara y explícita— se determina
que estos pactos sólo podrán efectuarse por
escrito, aunque sin requerir formalidad alguna,
difiriendo del texto originario del Proyecto que
exigía su celebración por escritura pública o
ante el oficial del Registro de Uniones
Convivenciales.
Pactos entre los convivientes.
c) Contenido de los pactos convivenciales.
El contenido de estos pactos, lo define el art. 514 a través de una
breve enumeración.
Al respecto, se determina que estos pactos podrán contener:
1°) La contribución a las cargas del hogar durante la vida en
común.
2°) La atribución del hogar común, en caso de ruptura.
3°) La división de los bienes obtenidos por el esfuerzo común, en
caso de ruptura de la convivencia.
Pese a esta enumeración, el propio art. 514 señala que ella no es
taxativa ya que se dice “entre otras cuestiones”.
Pactos entre los convivientes.
d) Limitaciones a los pactos convivenciales.
Una primera limitación a estos pactos suscriptos entre los
convivientes, la encontramos en el art. 515 del CCCN, al preceptuar
que “los pactos de convivencia no pueden ser contrarios al orden
público, ni al principio de igualdad de los convivientes, ni afectar los
derechos fundamentales de cualquiera de los integrantes de la
unión convivencial”.
Asimismo, el propio art. 513 del nuevo Código, determina que estos
pactos no pueden dejar de lado lo que establecen los arts. 519, 520,
521 y 522 del CCCN.
Pactos entre los convivientes.
d) Limitaciones a los pactos convivenciales.
Al respecto, el art. 519 del CCCN determina que “los convivientes se
deben asistencia durante la convivencia”.
En tanto, el art. 520 ordena que “los convivientes tienen obligación de
contribuir a los gastos domésticos de conformidad con lo dispuesto en
el art. 455”.
Por su parte, el art. 521 del CCCN estipula que “los convivientes son
solidariamente responsables por las deudas que uno de ellos hubiere
contraído con terceros, de conformidad a lo dispuesto en el art. 461”.
Por último, el art. 522 del CCCN trata sobre la protección de la vivienda
familiar.
Pactos entre los convivientes.
d) Limitaciones a los pactos convivenciales.
Resumiendo lo dicho en este punto: los convivientes no podrán
efectuar pactos que sean contrarios al orden público (art. 515), al
principio de igualdad de los convivientes (art. 515), afectar los
derechos fundamentales de cualquiera de los integrantes de la
unión (art. 515), al deber de asistencia entre sus integrantes (art.
519), a la contribución de los gastos domésticos (art. 520), a la
responsabilidad por las deudas frente a terceros (art. 521) y a la
protección de la vivienda familiar (art. 522).
Siendo disposiciones de orden público las establecidas en los arts.
515, 519, 520, 521 y 522 del CCCN para estas uniones, la vulneración
de las normas precitadas, a través de los pactos convivenciales,
acarrea la nulidad absoluta de esos pactos.
Pactos entre los convivientes.
e) Modificación, rescisión y extinción de estos pactos.
Tales posibilidades se encuentran contempladas en el
art. 516 del CCCN.
Esa norma, determina:
“Los pactos pueden ser modificados y rescindidos por
acuerdo de ambos convivientes.
El cese de la convivencia extingue los pactos de pleno
derecho hacia el futuro”.
Pactos entre los
convivientes.
e) Modificación, rescisión y extinción de estos pactos.
La primera parte de este art. 516 indica que los convivientes
tienen plena libertad para modificar y rescindir, de común
acuerdo, esos pactos.
La segunda parte, es errada pues un determinado pacto puede
haberse celebrado para que sus efectos tengan lugar una
vez cesada la convivencia, como podría ser la previsión de la
forma en que se dividirán los bienes entre los convivientes (art.
528 que establece “A falta de pacto…”).
Pactos entre los convivientes.
f) Momento a partir del cual producen efectos con relación a
los terceros.
Ello se encuentra contemplado en el art. 517 del CCCN, a saber:
“Los pactos, su modificación y rescisión son oponibles a los terceros
desde su inscripción en el registro previsto en el artículo 511 y en
los registros que correspondan a los bienes incluidos en estos
pactos.
Los efectos extintivos del cese de la convivencia son oponibles a
terceros desde que se inscribió en esos registros cualquier
instrumento que constate la ruptura”.
Pactos entre los convivientes.
f) Momento a partir del cual producen efectos con relación a
los terceros.
Respecto de lo establecido en el art. 517, podemos expresar que los
efectos de los pactos (o su modificación y rescisión) con relación
a terceros comenzarán a regir desde que aquellos se dan a
publicidad, ya sea mediante su inscripción en el Registro de
Uniones Convivenciales de cada jurisdicción o desde que los
bienes registrables fueron inscriptos en el Registro
correspondiente a ese bien.
Lo expresado es aplicable a los efectos extintivos del cese de la
convivencia (segunda parte del art. 517).
Régimen patrimonial
de las uniones
convivenciales.
Régimen matrimonial de separación de bienes. Características y
similitudes con el régimen de las uniones convivenciales.
1) El matrimonio no influye para nada sobre la propiedad ni sobre la administración y
disposición de los bienes que adquiera cada cónyuge, excepto lo dispuesto en
los arts. 456 y 461 CCCN respecto de la necesidad de contar con el asentimiento
conyugal para la vivienda familiar y los muebles indispensables que se
encuentren en ella y con la solidaridad frente a determinadas deudas contraídas
con terceros, respectivamente.
2) Sobre los bienes adquiridos durante el matrimonio por uno de los cónyuges el otro
no tiene derecho alguno en el futuro. No existe la ganancialidad sobre los bienes
adquiridos por el otro cónyuge.
3) Tampoco existe la presunción de ganancialidad de los bienes adquiridos durante
el matrimonio, como sucede en el régimen de la comunidad.
Régimen de separación de bienes.
Características y similitudes con el régimen
de las uniones convivenciales.
4) En consecuencia, no existe una masa común entre los cónyuges en
ningún momento del matrimonio ni tampoco a su cese.
5) Para probar su propiedad exclusiva, cada cónyuge puede utilizar
cualquier medio de prueba (art. 506 CCCN). En tanto, los bienes
cuya propiedad no se pueda probar, se presumen que pertenecen
a ambos cónyuges por mitades (art. 506 CCCN).
6) Si al momento de la disolución del régimen quedaran bienes en
condominio, se podrá acordar su partición o, en su defecto, la
partición se hará conforme para la partición de herencias (art. 508
del CCCN).
Régimen de separación de bienes.y Características
similitudes con el régimen de las uniones
convivenciales.
7) Pueden efectuar cualquier tipo de contratos entre ellos.
Los cónyuges pueden contratar entre sí, no estando sujetos a las
limitaciones que impone para el régimen de comunidad el
nuevo Código.
Al respecto, cabe recordar que el el art. 1002, inc. d), del CCCN
decreta la incapacidad e inhabilidad para contratar entre
“cónyuges, bajo el régimen de comunidad, entre sí”
Régimen de separación de bienes.
Similitud con el régimen patrimonial
de las uniones convivenciales.
Merced a las características enunciadas se dice que el
régimen patrimonial de la separación de bienes en el
matrimonio es similar al régimen patrimonial que
gobierna a las uniones convivenciales.
1. Régimen patrimonial.
Libertad contractual.
Los convivientes tienen amplia libertad para
contratar entre sí y para regular sus relaciones
patrimoniales a través de pactos de convivencia,
a diferencia de los cónyuges que se encuentran
bajo el régimen de comunidad de bienes que
(salvo el contrato de mandato) no pueden
contratar entre sí ni pactar la mayor parte de su
régimen patrimonial al estar sujetos a normas de
orden público.
1. Régimen patrimonial.
Inexistencia de la presunción de ganancialidad de bienes.
El nuevo Código no contempla una presunción de que los bienes
adquiridos durante la convivencia son gananciales, como sí lo hace
esta nueva legislación para los cónyuges en su art. 466 (salvo prueba
en contrario) si se sigue el régimen de comunidad y no se opta por el
de separación de bienes.
Cesada la convivencia, si los bienes registrables que se habían
adquirido a título oneroso han quedado inscriptos a nombre de uno
sólo de convivientes o si los bienes muebles quedaron en posesión
de uno sólo de ellos, surge el problema para el otro integrante de
esta unión —a cuyo nombre no están inscriptos o no los posee—, ya
que, a diferencia de la unión matrimonial, no hay presunción de que
esos bienes fueron adquiridos por ambos.
1. Régimen patrimonial.
Inexistencia de la presunción de ganancialidad de bienes.
Es decir, que —en estas uniones— la
presunción de participación en dichos
bienes, si los mismos han sido inscriptos o
se poseen por uno solo de sus
integrantes, se reputarán como
pertenecientes a aquel.
1. Régimen patrimonial.
a) Administración y disposición de los bienes durante la
convivencia.
1) Principio general.
Establece el art. 518 del CCCN que, a falta de pacto (que
regula este mismo ordenamiento legal a partir de su art. 513),
“cada integrante de la unión ejerce libremente las facultades
de administración y disposición de los bienes de su
titularidad”, si bien, “con la restricción regulada para la
protección de la vivienda familiar y de los muebles
indispensables que se encuentren en ella”.
1. Régimen patrimonial.
b) Distribución de los bienes una vez producido el cese de la
unión convivencial.
1) Principio general.
El art. 528 del CCCN decreta que: “A falta de pacto, los bienes
adquiridos durante la convivencia se mantienen en el
patrimonio al que ingresaron, sin perjuicio de la aplicación de
los principios generales relativos al enriquecimiento sin causa,
la interposición de personas y otros que puedan
corresponder”.
1. Régimen patrimonial.
De la normativa precitada, podemos
extraer que durante la convivencia cada
conviviente ejerce libremente la
administración y disposición de los bienes
que sea titular (salvo pacto convivencial
en contrario).
1. Régimen patrimonial.
b) Distribución de los bienes una vez producido el cese de la unión
convivencial.
1) Principio general.
Respecto de la distribución de los bienes, del art. 528 del CCCN
se desprende que al momento de la ruptura de la unión
convivencial los bienes adquiridos durante la convivencia se
mantienen en el patrimonio al que ingresaron, salvo pacto en
contrario.
Por lo tanto, de no haberse celebrado entre los convivientes un
pacto en contrario, es de plena aplicación lo preceptuado
en la norma legal precitada.
1. Régimen patrimonial.
b) Distribución de los bienes una vez producido el cese de la
unión convivencial.
Para eludir el principio establecido en ese art. 528, una vez
producida la ruptura de la unión, el conviviente que reclama
uno o varios bienes que figuran en cabeza del otro, deberá
acreditar que existió un “enriquecimiento sin causa, la
interposición de personas y otros que puedan corresponder” a
tal efecto, como lo faculta la última parte de esa misma
norma.
1. Régimen patrimonial.
Administración de los bienes durante la convivencia. Su distribución una
vez producido el cese de la unión convivencial.
2) Pactos de convivencia.
Lo preceptuado en los arts. 518 y 528 del CCCN es de aplicación mientras los
convivientes no hubieren efectuado un pacto en contrario.
Cabe señalar, que si bien el art. 514 sólo establece en su inc. c) la regulación por
estos pactos del supuesto contemplado en el art. 528 (“la división de los bienes
obtenidos por el esfuerzo común, en caso de ruptura de la convivencia”), tal
enumeración es sólo enunciativa y no taxativa.
Asimismo, la aplicación de los pactos al supuesto contemplado en el art. 518 del
CCCN (facultades de administración y disposición de los bienes durante la
convivencia) surge del primer párrafo del propio art. 518, en cuando dice
expresamente que “las relaciones económicas entre los integrantes de la unión se
rigen por lo estipulado en el pacto de convivencia”.
1. Régimen patrimonial.
b) Inexistencia de pactos de convivencia ante la falta de presunción de
ganancialidad de los bienes.
Para enmendar estas situaciones, que son muy frecuentes
cuando de este tipo de uniones se trata, si no se han
efectuado estos pactos convivenciales, se han planteado —
en sede judicial— distintos remedios tendientes a que el
conviviente perjudicado pueda participar de los bienes
adquiridos durante la convivencia no matrimonial, recurriendo
a algunos institutos del derecho civil: recurrir a la existencia de
una sociedad de hecho, una comunidad de bienes o
intereses, un enriquecimiento sin causa o una interposición de
persona.
Bienes adquiridos durante la
convivencia.
b) Su distribución una vez producido el cese de la unión
convivencial. Otras alternativas.
Así, se ha recurrido a la existencia de:
1°) Una sociedad de hecho.
2°) Una comunidad de bienes o intereses.
3°) Un enriquecimiento sin causa.
4º) Una interposición de personas.
5º) Un condominio.
Bienes adquiridos durante la
convivencia.
Posibilidad de que los convivientes puedan constituir una sociedad
de hecho o una comunidad de bienes o intereses.
Aun cuando la unión convivencial no presupone una sociedad de hecho o una
comunidad de bienes o intereses, nada obsta a que las integrantes de esa unión
puedan probar la existencia de alguna de ellas.
Claro que dicha prueba tendrá que serlo sobre cada uno de los bienes que la
integran, atento a la prohibición de constituir una sociedad universal, que
establece el art. 1651 del Código vigente hasta el 01/08/15.
Asimismo, para constituir una sociedad son tres requisitos que se requiere, a saber:
1°) Aportes comunes.
2°) Participación de las pérdidas y las ganancias.
3°) Affectio societatis.
En tanto para que puedan constituir una comunidad de bienes no será necesario
que exista una affectio societatis o interés de lucro.
Bienes adquiridos durante la
convivencia.
Posibilidad de que los convivientes puedan constituir una sociedad
de hecho o una comunidad de bienes o intereses.
La posibilidad de que los convivientes puedan constituir tanto una sociedad de
hecho como una comunidad de bienes e intereses se fundamenta en:
1º) La libertad contractual.
Los convivientes —a diferencia de los cónyuges— tienen amplia libertad para
celebrar contratos entre sí.
En consecuencia, la conformación de una unión convivencial no impide que surjan
obligaciones —merced a un contrato— entre sus integrantes
2º) La licitud de los acuerdos societarios entre los convivientes.
La constitución de una sociedad entre convivientes no puede catalogarse como
algo ilícito.
Es decir, que resulta perfectamente lícita la existencia de acuerdos societarios entre
los integrantes de estas uniones no matrimoniales.
Bienes adquiridos durante la
convivencia.
Enriquecimiento sin causa.
Este es otro instituto que ha sido invocado para enmendar estas injustas
situaciones que pueden darse al momento de la distribución de bienes, una
vez cesada la convivencia, al estar todos los bienes registrables inscriptos a
nombre de uno sólo de los convivientes, aunque se hayan adquirido con el
aporte de ambos.
Pero, es importante tener en cuenta que para que prospere una acción por
enriquecimiento sin causa, la conviviente que demanda por tal acción no
debe haber realizado la prestación o el aporte con el ánimo de efectuar
una liberalidad, ya que ese caso la causa de tal prestación o aporte sería el
afecto hacia el otro integrante de la unión, que se traduciría en un “animus
donandi”.
El nuevo Código reconoce —explícitamente— al enriquecimiento sin causa
como un remedio para solucionar una injusta distribución de los bienes
adquiridos durante la convivencia (art. 528 del CCCN).
Bienes adquiridos durante la
convivencia.
Interposición de personas.
Invocar la interposición de personas, es otro de los medios que puede
utilizar el conviviente perjudicado para demostrar que los bienes que
figuran adquiridos por el otro, en realidad, lo fueron para ambos o,
directamente, para él.
Es importante mencionar este instituto, porque —junto con el
enriquecimiento sin causa— se encuentra expresamente
contemplados en la segunda parte del art. 528 para solucionar los
problemas que, al momento del cese de la unión convivencial,
puede dar lugar la distribución de bienes adquiridos durante la
convivencia, al no establecerse un régimen patrimonial entre los
convivientes ni una presunción de ganancialidad como lo establece
el nuevo Código para los cónyuges (cuando se mantiene el régimen
de comunidad de bienes).
Bienes adquiridos durante la
convivencia.
Otros medios reconocidos por el nuevo Código.
Para apartarse del principio que, en materia patrimonial, establece la primera parte
del art. 528 del CCCN (“a falta de pacto, los bienes adquiridos durante la
convivencia se mantienen en el patrimonio al que ingresaron”), la segunda parte
de esa norma estipula que se podrá acreditar el enriquecimiento sin causa, la
interposición de personas y, también, “otros que pudieran corresponder”.
Como podemos observar, la enumeración que se desprende del art. 528 del CCCN
—en cuanto a los remedios jurídicos que excepcionen del principio general
preceptuado en su primera parte— no es taxativa, sino meramente enunciativa.
Es correcto que así sea, pues se podrá acreditar una injusta distribución de los bienes
adquiridos durante la convivencia, al momento de la ruptura de la unión
convivencial, valiéndose de otros institutos jurídicos aparte de los mencionados —
de forma explícita— en la segunda parte del art. 528 precitado (enriquecimiento
sin causa e interposición de persona), tales como invocar una comunidad de
bienes e intereses, un contrato atípico, etc.
Fallo medios reconocidos
por el art. 528 CCCN.
EFECTOS. BIENES. Demanda promovida por la ex
conviviente, por división de bienes de la unión convivencial y
compensación económica. Aplicación del Código Civil y
Comercial de la Nación. ARTÍCULO 528. Demanda que se
sustenta en la realización de aportes comunes para las
adquisiciones de bienes cuya división se pretende y en
aportes en trabajo en una explotación comercial común.
Expte. Nº 15.327-17 - "M. S. B. c/ G. M. R. s/ división de
bienes de la unión convivencial” - CÁMARA DE
APELACIONES EN LO CIVIL, COMERCIAL Y LABORAL DE
CURUZÚ CUATIÁ (Corrientes) – 19/06/2019,
Citar: [Link] - AAB489.
Fallo medios reconocidos
por el art. 528 CCCN.
“…al cese de la unión convivencial los bienes se mantienen en el
patrimonio al que ingresaron durante su existencia.
La unión convivencial no produce un régimen de bienes entre los
convivientes. Por ese motivo, al cese de la unión convivencial no
hay afectación del patrimonio personal de cada uno de los
convivientes. Si nada acordaron al respecto, “la convivencia carece de
relevancia porque no puede haber distribución de los que no es
compartido y por ello la propiedad de los bienes quedará en cabeza del
conviviente quelos ha adquirido. Es decir, conservará dentro de su
patrimonio los bienes que figuren inscriptos a su nombre o que se
encuentren bajo su poder si se trata de muebles no registrables” (Azpiri,
Jorge O., en Código Civil y Comercial de la Nación y normas
complementarias. Análisis doctrinal y jurisprudencial, dir. por Alberto J.
Bueres, Hammurabi, Bs. As., t. 2, p. 343).”
Fallo medios reconocidos
por el art. 528 CCCN.
“Resulta objetivamente improponible una
demanda que promueva la liquidación por
partes iguales de bienes adquiridos por cada
uno de los convivientes durante la existencia de
la unión convivencial, con sustento en la mera
existencia y cese de esa unión convivencial.
Pero, aunque así se la presente formalmente, no
es improponible aquélla demanda que se
sustente en la realización (hechos) de aportes
comunes para las adquisiciones de bienes cuya
división se pretende y en aportes en trabajo en
una explotación comercial común.”
Fallo medios reconocidos
por el art. 528 CCCN.
“…si bien al cese de la convivencia cada conviviente conserva en su
patrimonio lo que ingresó en él durante su existencia, esta regla no
es absoluta, admitiendo la misma norma del art. 528 del CCyC, la
posibilidad de recurrir a diferentes acciones del derecho común para
que la realidad económica de esa unión y de los bienes no sea
ignorada, alegándose y probándose, por ejemplo, “que esas
adquisiciones se hicieron con dinero aportado por ambos, por el otro,
o que es el fruto del esfuerzo mancomunado de los dos” (Lamm,
Eleonora - Molina de Juan, Mariel F., Efectos patrimoniales del cese de
las uniones convivenciales, en Revista de Derecho Privado y Comunitario,
2014- 3, Uniones convivenciales, Rubinzal-Culzoni, p. 299).”
Bienes adquiridos durante
convivencia.
Fallo CONDOMINIO. UNIONES CONVIVENCIALES. Efectos
patrimoniales entre los integrantes de la pareja. >
Adquisición simulada de bienes. - Acción de división de
condominio - Improcedencia - Revocación de la donación
Se confirma la sentencia que rechaza la demanda por división
de condominio interpuesta por la actora contra su
exconviviente, atento a que este último al reconvenir
demostró que donó a la accionante el dinero con el cual se
adquirió el inmueble en condominio, como asimismo las
injurias graves a su persona y honor realizadas por la
contraparte que dieron lugar a la revocación de esa
donación, y a la condena a transferir el cincuenta por
ciento indiviso del inmueble en cuestión a favor del
demandado reconviniente.
En efecto, el accionado por división de condominio ha
comprobado que hubo un acuerdo encubierto -no una
simulación como lo expresó al reconvenir- al donar el dinero
a su conviviente en ese momento, para ambos adquirir por
partes iguales el inmueble.
Bienes adquiridos durante la
convivencia.
A su vez, demostró que la actora a la fecha de la compra
del inmueble no contaba con fondos propios suficientes
para esa adquisición, mientras que el demandado sí
tenía un estado patrimonial que le permitía abonar la
totalidad del precio de compra del bien.
Es decir que el demandado reconviniente ha podido
acreditar que entre las partes había existido realmente
esa donación y en evidenciar, a continuación, en el
orden lógico y cronológico, que el comportamiento de
la actora encuadraba en la situación prevista en el inc.
2, art. 1858, Código Civil, por lo que así se resolvió.
Carátula: S., L. E. vs. C. M., M. s. División de condominio
Fecha: 08/05/2018
Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil
Sala E
Fuente: Rubinzal Online
Número de causa: 101427/2013
Cita: RC J 3392/18
Bienes adquiridos durante la
convivencia.
Fallo Condominio. UNIONES CONVIVENCIALES. Efectos patrimoniales
derivados del cese de la unión convivencial. DIVISIÓN DE CONDOMINIO.
Procedencia. Arts. 528 y 1983 del CCCN.
Carátula: Luzuriaga, Silvia vs. Troncoso, Raúl Osvaldo s. División de condominio
Fecha: 05/07/2016
Tribunal: Segunda Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial, Minas, de Paz, Tributario y Familia - San Rafael, Mendoza
Fuente: Rubinzal Online
Cita: RC J 4532/16
Corresponde hacer lugar a la demanda de división de condominio incoada por la actora y, en consecuencia, ordenar que los
bienes adquiridos durante la unión convivencial -un vehículo, dos inmuebles y el fondo de comercio de una farmacia-,
se inscriban en los registros pertinentes como pertenecientes a ambas partes y en un 50 % a cada uno de ellos, toda vez
que, estando acreditada la convivencia por más de veinte años y la existencia de tres hijos en común, no responde al
orden natural en que se desarrollan los hechos de la vida cotidiana, el deducir que los fondos de la mujer sólo sirvieron
para mantener a la comunidad de vida y que, en cambio, los del marido se destinaron a la adquisición de bienes, más
teniendo presente que en la época en que duró la convivencia era común y tradicionalmente aceptado que el
hombre se imponía como jefe del hogar también en el aspecto económico y la mujer se dedicaba principalmente al
cuidado de los hijos y la casa, lo que la alejaba de una participación en las decisiones sobre adquisición de bienes. Por
ello, no se comparte la posición de la juez de origen que entiende que la actora no aportó ni económicamente ni en
especie en la adquisición de los bienes.
Y si bien resulta imaginable que los esfuerzos no han sido idénticos para las partes pero, a falta de prueba sobre el aporte que
cada uno hizo, parece razonable y equitativo adjudicar el 50% a cada uno. En tal sentido se tiene presente que el art.
2708, Código Civil, señala que en caso de duda sobre el valor de la parte de cada uno de los condóminos, se presume
que son iguales y también el art. 1983, Código Civil y Comercial, que refiere que las partes de los condóminos se
presumen iguales, excepto que la ley o el título dispongan otra proporción.
Bienes adquiridos durante la
convivencia.
Como es sabido, la legislación anterior a la sanción del Código
Civil y Comercial (Ley 26994) no regulaba las hoy llamadas
"uniones convivenciales", sin perjuicio de que algunas normas o
ciertas leyes especiales establecían el reconocimiento de
determinados derechos, como los previsionales, laborales, entre
otros. El Código hoy vigente ha plasmado en su texto un marco
normativo específico para las mismas (arts. 509 a 528, Código
Civil y Comercial), de larga exigencia y reclamo social, también
desde la doctrina y jurisprudencia argentina.
En lo que respecta a la distribución de los bienes, en el art. 528,
Código Civil y Comercial, reconoce y habilita, de manera
expresa, solicitudes en materia patrimonial que ya la
jurisprudencia nacional había admitido en ciertas
oportunidades y bajo determinadas circunstancias. Señala el
artículo que ante la inexistencia de pacto y a modo de
régimen supletorio, los bienes adquiridos durante la convivencia
se mantienen en el patrimonio al que ingresaron, sin perjuicio
de que por aplicación de los principios generales del Derecho
Civil (enriquecimiento sin causa, interposición de personas,
etc.), uno de los convivientes pueda solicitar, después del cese
de la unión, derechos sobre los bienes adquiridos durante la
convivencia.
Bienes adquiridos durante la
convivencia.
Se ha señalado que la unión convivencial no produce por sí sola efecto jurídico alguno en el
sentido de crear obligaciones recíprocas para las partes ni una comunidad de bienes en sí
misma, más allá de la posible titularidad en condominio de los bienes inmuebles o de que
ambos se encuentren integrando una sociedad comercial, en cuyo caso los efectos y
regímenes aplicables serán los que respectivamente correspondan a la institución jurídica
de que trata y más allá de la unión de hecho.
Los conflictos que surgen de las uniones convivenciales han impulsado a los jueces a buscar
soluciones ante los diversos problemas que exhiben los convivientes -particularmente
frente a una situación de ruptura- en relación a la distribución de los bienes que
acrecentaron el patrimonio de los convivientes durante la unión. La doctrina y
jurisprudencia han recurrido a distintas construcciones jurídicas a fin de solucionar los
conflictos que surgen como consecuencia de la separación o extinción de la unión
convivencial. Se trata de la discusión acerca del encuadre jurídico que puede darse a los
bienes que los miembros de la unión han adquirido durante la convivencia, y una solución
a la titularidad y al reparto de esos bienes, sin que exista una opinión unánime al respecto.
Es decir que el quiebre de la vida de una pareja estable acarrea un sinnúmero de
problemas, y entre ellos la secuela de esta disolución de la pareja de hecho se connotan
con extensos, variados y reiterativos reclamos patrimoniales, dirigidos a determinar a quién
corresponde la titularidad de los bienes adquiridos -más allá del aspecto registral-, como
así también el reconocimiento de ciertos derechos sobre algunos bienes que fueran
adquiridos durante la convivencia, en plan de expresar algunos ejemplos de la vida
cotidiana más habituales.
Como síntesis de las principales posiciones, fundamentos y respuestas ante el cese de la unión
convivencial, en el marco de la jurisprudencia, centrada en la distribución de los bienes
que acrecentaron el patrimonio de los convivientes durante la unión, se mencionan los
siguientes: a) El argumento de la disolución y liquidación de la "sociedad de hecho"; b) El
de la comunidad de bienes o intereses; c) El del condominio; d) Aplicación analógica de
las normas de la sociedad conyugal y e) Enriquecimiento sin causa.
Bienes adquiridos durante la
convivencia.
UNIONES CONVIVENCIALES. Efectos patrimoniales entre los integrantes
de la pareja. CONDOMINIO.
Corresponde declarar desierto el recurso de apelación incoado y, en
consecuencia, firme la sentencia de primera instancia que rechazó
la demanda interpuesta por el actor contra su ex pareja por división
de condominio de los bienes adquiridos durante la convivencia de
18 años que mantuvieron, toda vez que, las manifestaciones
efectuadas no constituyen la crítica concreta y razonada de los
aspectos centrales en que se apoyó el anterior decisorio y sólo
contienen una simple disconformidad con el fallo apelado.
Ello así, pues más allá que el inmueble cuya participación se pretende
está inscripto registralmente únicamente a nombre de la
demandada, lo cierto es que, como señaló el a quo, la sola
convivencia, no hace presumir los aportes que dice haber
efectuado el apelante para su adquisición.
Igual conclusión cuadra con relación a los aportes que habría hecho
para la adquisición de los muebles de uso que menciona, sobre los
que no aporta prueba alguna; y la absolución de posiciones en
rebeldía a que alude, en el mejor de los casos acreditaría que que
aquí declararon, como también valoró el a quo, no son precisos en
sus dichos y la sola aseveración de que las recibió dinero de la
sucesión de los padres y que los aplicó a los gastos de la
convivencia.
Bienes adquiridos durante la
convivencia.
UNIONES CONVIVENCIALES. Efectos patrimoniales entre los integrantes de la
pareja. CONDOMINIO.
Los tres testigos partes registraban los departamentos a nombre de la
demandada, no resulta suficiente para acreditar la sociedad. Por lo
demás, el apelante no aportó prueba vinculada a depósitos bancarios,
expediente sucesorio de su padre, boletas de compra, magnitud de sus
ingresos, etc.
Por último, tampoco se precisó en la demanda el alcance de la pretensión,
puesto que a la par que alude a un condominio, se reclama una
compensación económica "sobre el grave perjuicio que me ocasionó la
ruptura intempestiva de la accionada y el hecho de quedarse con la
totalidad de los bienes de la vivienda familiar", fundándose el reclamo
en el art. 509, Código Civil y Comercial que, como señaló el a quo y no
es materia de queja, no resulta de aplicación al caso por tratarse de
hechos anteriores a su vigencia.
Carátula: D. G., R. A. vs. Y. M. L. s. División de condominio entre cónyuges o
convivientes art. 47, Código Civil y Comercial de la Nación
Fecha: 22/09/2017
Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil Sala E
Fuente: Rubinzal Online
Cita: RC J 7339/17
Relaciones económicas entre
convivientes.
Régimen patrimonial.
La Compensación económica como la mejor opción para salvar la
falta de ganancialidad en el régimen patrimonial de las uniones
convivenciales.
Esta será la mejor herramienta, a que nos faculta el nuevo Código Civil y
Comercial de la Nación, para paliar la falta de presunción de
ganancialidad en materia de régimen patrimonial de las uniones
convivenciales, una vez que éstas han cesado.
Es decir que, producido el cese de la unión convivencial para paliar la falta
de presunción de ganancialidad de los bienes adquiridos durante dicha
unión, si hay un desequilibrio económico entre ambos convivientes nos
valdremos de las compensaciones económicas en primer lugar, antes
de intentar con los otros institutos que hemos analizado (sociedad de
hecho, comunidad de bienes o intereses, condominio, enriquecimiento
sin causa o interposición de persona).
Relaciones económicas entre
convivientes.
Régimen patrimonial.
La Compensación económica como la mejor opción para salvar la
falta de ganancialidad en el régimen patrimonial de las uniones
convivenciales.
Es que, con la finalidad de que ambos convivientes participen de los
bienes adquiridos durante la unión convivencial (cuando lo fueron
con aportes de ambos) a través de la compensación económica, lo
que tendremos que demostrar, es que existe un desequilibrio
económico objetivo entre ambos integrantes de la unión
convivencial.
Pero, a diferencia de los otros institutos, no tendremos que acreditar los
aportes de cada conviviente para la adquisición de esos bienes, ni
que uno se benefició económicamente en detrimento del otro, o
que el convivente a nombre de quien están inscriptos los bienes no
tenía los fondos pecuniarios para adquirirlos.
Relaciones económicas entre
convivientes.
Régimen patrimonial.
La Compensación económica como la mejor opción para salvar la
falta de ganancialidad en el régimen patrimonial de las uniones
convivenciales.
Por lo tanto, la primera alternativa será pedir una compensación
económica para aquel convivente que, pese a haber aportado por
igual a la unión convivencial ha quedado en una posición económica
muy desfavorable, al estar todos los bienes adquiridos durante tal unión
a nombre del otro.
Si en sede judicial nos deniegan el pedido de compensación económica,
recién —entonces— intentaremos recomponer esa situación de injusta
disparidad económica a través de los restantes institutos analizados
(sociedad de hecho, comunidad de bienes o intereses, condominio,
enriquecimiento sin causa o interposición de persona), los cuales
requerirán una probanza un tanto más difícil de acreditar.
Relaciones económicas
entre convivientes.
Régimen patrimonial.
La Compensación económica como la mejor opción para salvar
la falta de ganancialidad en el régimen patrimonial de las
uniones convivenciales.
La Justicia de Neuquén dispuso una compensación
económica en favor de una mujer. La suma debe representar
el 50% del valor de todos los bienes que haya adquirido el
demandado durante los 14 años de convivencia.
Autos caratulados " XXXX C/ XXX S/COMPENSACION ECONOMICA”
(Expte Nro. XX /XX), Juzgado de Primera Instancia en lo Civil,
Comercial, Laboral, Minería y de Familia de Rincón de los Sauces,
Diario Judicial del 15/04/21.
Relaciones económicas
entre convivientes.
Régimen patrimonial.
Compensación económica como la mejor opción para salvar la
falta de ganancialidad en el régimen patrimonial de las uniones
convivenciales.
El Juzgado Civil, Comercial, Laboral, Minería y de Familia de
Rincón de los Sauces dispuso una compensación
económica en favor de una mujer y estableció que el
demandado deberá abonar la suma que represente el 50 por
ciento del valor de todos los bienes que haya adquirido
durante la convivencia, debiendo determinarse su monto
por el trámite de ejecución de sentencia, por acuerdo de
partes o con intervención de un perito tasador.
Relaciones económicas
entre convivientes.
Régimen patrimonial.
Compensación económica como la mejor opción para salvar
la falta de ganancialidad en el régimen patrimonial de las
uniones convivenciales.
La mujer reclamó una compensación económica como consecuencia de
la ruptura de la convivencia iniciada en 2004 y que finalizó, según
explicó, tras denunciar situaciones de violencia, infidelidad y malos
tratos. Afirmó que la ruptura de la convivencia “ha producido un
desequilibrio manifiesto que ha significado empeoramiento de su
situación económica”.
La mujer es ama de casa y manifestó que se hizo cargo del cuidado de
sus hijos y las tareas domésticas, “dejando de lado todo emprendimiento
económico”. Los testigos confirmaron que se ocupaba diariamente de los
labores domésticos, y que esto le consumía gran parte de su tiempo,
imposibilitando el desarrollo de una actividad laboral plena.
Relaciones económicas
entre convivientes.
Régimen patrimonial.
Compensación económica como la mejor opción para salvar
la falta de ganancialidad en el régimen patrimonial de las
uniones convivenciales.
El demandado, por su parte, trabaja en una empresa petrolera y tiene
bienes que fueron adquiridos luego del inicio de la relación sentimental
con la actora. En contraposición, la accionante no registra relación
laboral y no tiene bienes a su nombre.
En este escenario, el juez Sebastián Andrés Villegas determinó que ”la
distribución de roles familiares durante la convivencia entre las partes,
no ha favorecido a la actora en comparación con el demandado, lo que
he de atribuir al rol que cumplía en la dinámica familiar".
Relaciones económicas
entre convivientes.
Régimen patrimonial.
Compensación económica como la mejor opción para salvar
la falta de ganancialidad en el régimen patrimonial de las
uniones convivenciales.
Desde una perspectiva de género, el magistrado fijó el monto económico que
“compense el tiempo que la misma ha dedicado a las tareas del hogar, el
cuidado de los hijos, e incluso el cuidado del demandado”. Para el sentenciante,
el hombre “con colaboración de la actora pudo acrecentar su patrimonio y
mejorar su condición laboral”.
“(…) existe consenso en la doctrina especializada en que el estereotipo de
sociedad patriarcal reproduce desigualdades y con ello diferentes formas de
violencia, lo que en el caso tornaría como inmoral y contrario al estándar
constitucional de igualdad, concluir que la actora, en la distribución de roles
familiares, no ha generado, favorecido o contribuido en alguna forma para que su
cónyuge pueda adquirir los bienes abonados en cuotas”, añadió.
Relaciones económicas
entre convivientes.
Régimen patrimonial.
Compensación económica como la mejor opción para salvar la falta de
ganancialidad en el régimen patrimonial de las uniones convivenciales.
Recordó, asimismo, que el “patrimonio constituye un atributo de la personalidad,
que en el caso de la mujer que se desempeña en la crianza de los niños y tareas
intra hogareñas, está integrado por el valor económico que éstas tienen”, y advirtió:
"Cabe analizar de qué modo o con qué alcance debe valuarse estas tareas, a
través de la deconstrucción del androcentrismo inherente al patriarcado, que tiende
a restar valor pecuniario a esas tareas”.
Y concluyó: “El modelo de familia de base patriarcal, que surge del relato de los
hechos de ambas partes -la actora asumiendo que llevaba adelante el hogar y la
crianza, y el demandado 'valorando' tales trabajos-, constituye un modelo familiar
que favorece la acumulación de riqueza del hombre, a expensas de la mujer”.
Relaciones económicas
entre convivientes.
Régimen patrimonial.
Compensación económica como la mejor opción para salvar
la falta de ganancialidad en el régimen patrimonial de las
uniones convivenciales.
Un Juzgado Civil falló a favor de una mujer que promovió
demanda de compensación económica contra su expareja
solicitando que se le adjudique el 50% del automotor
adquirido durante la convivencia. La sentencia recalcó que
existió disparidad por la "distribución tradicional de
roles".
En los autos “H., R. H. c/ D´ A., H. D. s/ fijación de compensación económica”, el Juzgado
Nacional de Primera Instancia en lo Civil Nº 92, a cargo de María Victoria Fama, falló a
favor de una mujer, quien promovió demanda de compensación económica contra su
expareja, solicitando que se le adjudique el 50% del automotor adquirido durante la
convivencia, que le pertenece en el otro 50% aunque figure a nombre del demandado.
Relaciones económicas
entre convivientes.
Régimen patrimonial.
Compensación económica como la mejor opción para salvar la
falta de ganancialidad en el régimen patrimonial de las uniones
convivenciales.
Por lo tanto, el vehículo deberá registrarse bajo la exclusiva titularidad de la
mujer, pero el demandado podrá optar por conservar el automóvil, entregando
su valor actualizado al momento de la ejecución de la sentencia, el que “en
caso de desacuerdo entre las partes, será fijado judicialmente”.
Las partes convivieron durante varios años y la mujer renunció a su trabajo
para dedicarse al cuidado de los hijos y a las tareas del hogar. La convivencia
se prolongó hasta el mes de abril de 2021, momento en el cual, por diversos
conflictos familiares, entre los que existió violencia física, psicológica y
económica, se separaron.
Relaciones económicas
entre convivientes.
Régimen patrimonial.
Compensación económica como la mejor opción para salvar la
falta de ganancialidad en el régimen patrimonial de las uniones
convivenciales.
Alegó, entre otras cuestiones, que el demandado en ningún momento colaboró con la
crianza de los hijos, ni con las tareas del hogar, debiendo ocuparse en forma exclusiva de
todos los cuidados. Tampoco realizó aporte económico alguno después de la separación,
debiendo recurrir a la ayuda de familiares y amigos, según relató en su presentación.
También dijo que el demandado cumple su jornada laboral completa logrando hacer
carrera, pero “ella tiene que balancear entre su trabajo y el cuidado del hogar y de los
hijos, lo que conlleva una disminución en sus ingresos”.
En este escenario, la jueza resaltó que “resulta innegable que el proyecto de vida en
común trasciende el ámbito estrictamente personal y realizar esfuerzos conjuntos que se
traduzcan en adquisiciones de contenido patrimonial es propio de un plan coexistencial”.
Relaciones económicas
entre convivientes.
Régimen patrimonial.
Compensación económica como la mejor opción
para salvar la falta de ganancialidad en el régimen
patrimonial de las uniones convivenciales.
El vehículo fue adquirido en 2017, es decir, cuando la mujer ya se había insertado en un
nuevo empleo con un menor salario y los testigos afirmaron que fue pagado con dinero
de la indemnización percibida por la nombrada al finalizar su primera relación laboral.
Por otra parte, los testigos también señalaron que el trabajo de cuidado y doméstico
recaía casi exclusivamente en cabeza de la actora durante la convivencia. “(…) de las
probanzas producidas exclusivamente por la actora, surge que en especial desde 2014 la
pareja sostuvo un proyecto familiar sobre la base de una división tradicional de roles por
la cual el hombre generaba los principales ingresos y la mujer trabajaba media jornada
para dedicarse al trabajo doméstico y de cuidado”, dijo la magistrada.
Relaciones económicas
entre convivientes.
Régimen patrimonial.
Compensación económica como la mejor opción
para salvar la falta de ganancialidad en el régimen
patrimonial de las uniones convivenciales.
Tras la separación, los hijos de las partes residen con su madre, quien afronta los gastos cotidianos. “La
actora no sólo hizo aportes durante la convivencia con su trabajo remunerado -y con ingresos hasta
2014 equivalentes a los de su pareja- sino también mediante su trabajo no remunerado doméstico y de
cuidado”, continuó la sentencia.
Y añadió: “No responde al orden natural en que se desarrollan los hechos de la vida cotidiana, el deducir
que el trabajo de la mujer sólo sirvió para colaborar en la manutención de la comunidad de vida y, en
cambio, el del hombre se destinó a la adquisición del bien en cuestión”.
De este modo, el juzgado concluyó la presencia del desequilibrio configurativo de la compensación
económica, en tanto “se advierte una desventaja patrimonial vinculada con esta distribución tradicional
de roles motivada por la relación de pareja y acentuada tras su ruptura”.
Fuente: Diario Judicial del 23/11/22.
Relaciones económicas
entre convivientes.
Compensación económica como la mejor opción
para salvar la falta de ganancialidad en el régimen
patrimonial de las uniones convivenciales.
Luego de que el juzgado de Familia de Trenque Lauquen decidiera rechazar una
demanda por compensación económica iniciada por una mujer contra su ex
pareja, la misma decidió apelar lo decidido cuestionando que no se tuviera en
cuenta las circunstancias del caso, como los bienes conseguidos, el progreso
de los mismos, la edad de las hijas, entre otros.
La actora detalló que estuvieron en convivencia por 11 años, producto de la
cual nacieron 3 hijas (siendo 2 aún menores), que compraron un terreno,
construyeron su casa en él (inscripta a nombre de él), que el demandado montó
su propio taller donde comercializaba motos, repuestos e insumos, que
adquirieron un vehículo y luego lo mejoraron (también inscripto a nombre de él)
y que su ex conviviente tenía aportes provisionales y cobertura de salud que
ella y sus hijas no contaban y que en definitiva no era posible que el
demandado además de manejar el taller se ocupe de las tres menores (cuando
a la menor ni siquiera la reconoció), cuyo cuidado fue realizado en exclusivo
por la progenitora.
Relaciones económicas
entre convivientes.
Régimen patrimonial.
Compensación económica como la mejor opción
para salvar la falta de ganancialidad en el régimen
patrimonial de las uniones convivenciales.
Para la mujer existía un desequilibrio económico acreditado en la evolución temporal
de la situación económica de cada uno, siendo evidente que el reparto de roles
decidido en la pareja la perjudicaba en su presente y futuro. Además según esta
tampoco se probó que pudiera sostener un empleo en el tiempo por ocuparse del
hogar y las niñas, por lo que el juez se apartaba de los hechos para resolver como lo
hizo cuando en realidad se daban los presupuestos de la acción.
El expediente conocido como “V. H. A. c/ G. G. A. s/ Acción compensación
económica” fue derivado a la Cámara de Apelación Civil y Comercial Trenque
Lauquen para su revisión, que posteriormente culminó con una sentencia que hizo
lugar al recurso de apelación con costas al vencido.
Relaciones económicas
entre convivientes.
Régimen patrimonial.
Compensación económica como la mejor opción
para salvar la falta de ganancialidad en el régimen
patrimonial de las uniones convivenciales.
“Las partes iniciaron la relación convivencial casi en paridad de
condiciones económicas” sin embargo al finalizar la misma, él tenía
un comercio próspero y ella siguió a cargo de las hijas ahora ya sin
el sostén económico del comercio del demandado, y luego del
quiebre del vínculo de pareja, el señor pudo adquirir numerosos
bienes de valor, mientras que ella no pudo siquiera tener uno a su
nombre, lo que evidenciaba el desequilibrio económico entre las
partes que debía compensarse
Relaciones económicas
entre convivientes.
Régimen patrimonial.
Compensación económica como la mejor opción
para salvar la falta de ganancialidad en el régimen
patrimonial de las uniones convivenciales.
Para los jueces Carlos A. Lettieri y J. J. Manuel Gini la
compensación económica surgía como un derecho-deber
para ejercer una acción personal al ex cónyuge o ex
conviviente en busca de una corrección del desequilibrio
económico manifiesto existente entre ellos, remediando
las consecuencias injustas derivadas de la vida en común
y su ruptura posterior.
Relaciones económicas
entre convivientes.
Régimen patrimonial.
Compensación económica como la mejor opción
para salvar la falta de ganancialidad en el régimen
patrimonial de las uniones convivenciales.
En ese entendimiento, siguiendo las pautas del art. 525 CCCN, los magistrados
analizaron las pruebas y entendieron que si bien el actor aducía que la casa la construyó
con ahorros y préstamos familiares no acompañó pruebas de ello, surgiendo del informe
de AFIP que el mismo se dedicaba al rubro de la compraventa de motos y repuestos en
un negocio cuya facturación e ingresos fueron en aumento, lo que también le permitió
adquirir vehículos incluso después de la separación, en tanto que la actora solo pudo
tener trabajos esporádicos que no le permitieron acceder a bienes de valor, y de los
testimonios se podía deducir la asignación de roles en la pareja donde ella cuidaba de las
niñas y el hogar mientras el trabajaba en el taller, quedando desacreditados los
testimonios que se referían a un cuidado de las niñas realizado por el demandado
mientras también trabajaba en el taller, cuando a la tercer niña ni siquiera reconoció
debiendo tramitarse un proceso de filiación.
Relaciones económicas
entre convivientes.
Régimen patrimonial.
Compensación económica como la mejor opción
para salvar la falta de ganancialidad en el régimen
patrimonial de las uniones convivenciales.
De todo ello dedujeron que “las partes iniciaron la relación convivencial casi
en paridad de condiciones económicas” sin embargo al finalizar la misma, el
tenía un comercio prospero y ella siguió a cargo de las hijas ahora ya sin el
sostén económico del comercio del demandado, y luego del quiebre del
vínculo de pareja, el señor pudo adquirir numerosos bienes de valor, mientras
que ella no pudo siquiera tener uno a su nombre, lo que evidenciaba el
desequilibrio económico entre las partes que debía compensarse, puesto que
durante la unión, la actora hizo la mayor contribución al cuidado del hogar y
las hijas mientras que el demandado se enfocaba en el negocio, lo que la dejó
en una posición de desventaja al finalizar su pareja.
Fuente: Diario Judicial del 17/08/23.
2. Contribución a los gastos del hogar convivencial.
El art. 520 del CCCN ordena que “los convivientes tienen obligación de
contribuir a los gastos domésticos de conformidad con lo dispuesto en el
art. 455”.
Esta norma establece la obligación de los convivientes de contribuir a los gastos
domésticos, de la misma forma en que se obliga a los cónyuges (art. 455 del CCCN),
a saber:
1°) Contribuir a su propio sostenimiento.
2°) Contribuir al sostenimiento de los hijos comunes.
3°) Contribuir a las necesidades de los hijos menores de edad, con capacidad
restringida o con discapacidad, de uno de los convivientes que convivan con
ambos.
En todos los casos, esa contribución será conforme a los recursos con que cuente
cada conviviente.
3. Responsabilidad patrimonial frente a terceros.
A partir de la entrada en vigencia del nuevo Código, este tema va a ser regulado
por el art. 461 para los cónyuges y por el art. 521 para los convivientes.
El art. 521 del CCCN estipula que “los convivientes son solidariamente responsables
por las deudas que uno de ellos hubiere contraído con terceros, de conformidad a lo
dispuesto en el art. 461”.
Como podemos apreciar, el art. 521 remite a lo que señala el art. 461 que trata sobre
la responsabilidad de las deudas con terceros, pero en la unión matrimonial.
El art. 461 del CCCN decreta: “Los cónyuges responden solidariamente por las
obligaciones contraídas por uno de ellos para solventar las necesidades ordinarias
del hogar o el sostenimiento y la educación de los hijos de conformidad con lo
dispuesto en el artículo 455.
Fuera de esos casos, y excepto disposición en contrario del régimen matrimonial,
ninguno de los cónyuges responde por las obligaciones del otro”.
3. Responsabilidad patrimonial frente a terceros.
En consecuencia, conforme lo expresado por este art.
461, los convivientes responden solidariamente:
1°) Por las obligaciones contraídas por uno de ellos para
solventar las necesidades ordinarias del hogar.
2°) Por las obligaciones contraídas por uno de ellos para
el sostenimiento y la educación de los hijos de
conformidad con lo dispuesto en el artículo 455.
En el tema de la vivienda convivencial (o familiar como la
denomina el nuevo Código Civil y Comercial de la Nación) se
conceden derechos relevantes a las uniones convivenciales,
similares al matrimonio, pero no iguales.
En este sentido, cabe destacar la protección de la vivienda familiar
establecida en el art. 522, la atribución de su uso a uno de los
convivientes regulada en su art. 526, la prórroga en la locación para
el conviviente no locatario hasta el vencimiento del plazo del art.
526 y el derecho real de habitación gratuito para el conviviente
supérstite, contemplada en su art. 527.
1. Protección de la vivienda familiar o convivencial y de
los muebles indispensables de ésta.
El art. 522 del CCCN trata sobre la protección de la vivienda familiar.
Determina el art. 522 del CCCN:
“Si la unión convivencial ha sido inscripta, ninguno de los convivientes puede, sin el
asentimiento del otro, disponer de los derechos sobre la vivienda familiar, ni de los
muebles indispensables de ésta, ni transportarlos fuera de la vivienda. El juez puede
autorizar la disposición del bien si es prescindible y el interés familiar no resulta
comprometido.
Si no media esa autorización, el que no ha dado su asentimiento puede demandar la
nulidad del acto dentro del plazo de caducidad de seis meses de haberlo conocido,
y siempre que continuase la convivencia.
La vivienda familiar no puede ser ejecutada por deudas contraídas después de la
inscripción de la unión convivencial, excepto que hayan sido contraídas por ambos
convivientes o por uno de ellos con el asentimiento del otro”.
1. Protección de la vivienda familiar o convivencial y de
los muebles indispensables de ésta.
Como podemos observar, el art. 522 establece una serie de protecciones para esa vivienda
familiar o convivencial, si esa unión ha sido inscripta en el Registro de Uniones Convivenciales
respectivo, a saber:
1º) Ninguno de los convivientes puede, sin el asentimiento del otro (o la venia supletoria del juez,
bajo ciertos requisitos), disponer de los derechos sobre la vivienda familiar.
2º) Ninguno de los convivientes puede, sin el asentimiento del otro, disponer de los muebles
indispensables de esta vivienda familiar.
3º) Si no media esa autorización, el que no ha dado su asentimiento puede demandar la nulidad
del acto dentro del plazo de caducidad de seis meses de haberlo conocido, y siempre que
continuase la convivencia.
4º) La vivienda familiar no puede ser ejecutada por deudas contraídas después de la inscripción
de la unión convivencial, excepto que hayan sido contraídas por ambos convivientes o por uno
de ellos con el asentimiento del otro.
2. Atribución del uso de la vivienda familiar a uno de los
convivientes.
Uno de los efectos del cese de la unión convivencial (cuyos supuestos son
contemplados por el art. 523 del CCCN) es la atribución de la vivienda
familiar a uno de los convivientes.
Al respecto, el art. 526 del CCCN preceptúa que el inmueble sede de la
unión convivencial podrá ser atribuido a uno de los convivientes en dos
situaciones:
1º) Si ese conviviente tiene a su cargo el cuidado de hijos menores de
edad, con capacidad restringida, o con discapacidad.
2º) Si ese conviviente acredita la extrema necesidad de una vivienda y la
imposibilidad de procurársela en forma inmediata.
2. Atribución del uso de la vivienda familiar a uno de los
convivientes.
De darse cualquiera de estas dos situaciones que el art. 526
enumera —a nuestro criterio, de forma taxativa— el juez podrá
atribuirle a ese conviviente el inmueble que fue asiento de la unión
convivencial.
No obstante, de atribuírsele este inmueble (si se dan cualquiera de
esos dos supuestos) sólo lo será por un plazo que no podrá superar
los dos años desde que se produjo el cese de la convivencia
(conforme los supuestos enumerados por el art. 523 del CCCN).
Vivienda familiar. Atribución del uso de
la vivienda familiar a uno de los
convivientes.
Fallo UNIONES CONVIVENCIALES. Tras la ruptura de una unión convivencial, un fallo
ordenó atribuir la vivienda a la ex conviviente que vive junto a los niños que están
bajo su guarda hasta que ellos alcancen la mayoría de edad. Entre otras
cuestiones, se consideró la situación de vulnerabilidad de los pequeños, que se
acentuó aún más cuando, quien planificaba ser su “padre afín”, se arrepintió de
adoptarlos.
Expte. Nº 164523 - "S. M. L. c/ R. M. A. s/materia a categorizar" - CÁMARA DE APELACIONES EN LO
CIVIL Y COMERCIAL DE MAR DEL PLATA (Buenos Aires) - SALA SEGUNDA – 16/05/2018
UNIONES CONVIVENCIALES. ATRIBUCIÓN DE LA VIVIENDA. Solicitud por la ex conviviente y
condómina de atribución de la vivienda, para ella y los niños de los que resulta guardadora.
Límite temporal hasta que alcancen la mayoría de edad. Petición judicial conjunta del
demandado de la guarda de los niños con miras a la adopción. PROGENITOR AFÍN. Referente
afectivo. ARREPENTIMIENTO. Situación de vulnerabilidad de los pequeños. DERECHO DE LOS
NIÑOS A SER ESCUCHADOS. ARTÍCULOS 526, 706, 707 DEL CÓDIGO CIVIL Y COMERCIAL DE LA
NACIÓN. Disponer una nueva escucha en este proceso generaría una revictimización
innecesaria, teniendo en cuenta que su opinión ya fue escuchada. SE CONFIRMA LA
SENTENCIA QUE HIZO LUGAR A LA DEMANDA
“Si bien en el caso, el accionado aún no había sido emplazado en estado de padre adoptivo, el
cese intempestivo de la guarda por su propia voluntad ha provocado –tal como ha quedado
acabadamente demostrado con todas las intervenciones interdisciplinarias dispuestas en la
instancia previa-, un impacto dañoso en los niños en los que se encuentra inmerso el
desamparo material –que incluye la proporción de su derecho a una vivienda digna-,
derivado directamente de tal disrupción del vínculo afectivo –que ya se encontraba
consolidado- habido con ellos. En virtud de todo lo señalado, rige la directriz de prevalencia,
conforme la cual el interés concreto de los niños prevalece sobre los restantes en juego (arts. 3,
ley 26061, 4. 6 y 7 ley 13298, entre otras).”
Vivienda familiar.
2. Atribución del uso de la vivienda familiar a uno de los
convivientes.
“Sabido es que el derecho del niño, niña y/o adolescente a ser escuchados
forma parte del derecho internacional público, en virtud de los arts. 2599 y
2600 del CCyC y el 53 de la Convención de Viena sobre el Derecho de los
Tratados. Su fuente es la Convención sobre los Derechos del Niño (arts. 3.1,
9.3, 12.1) con jerarquía constitucional (art. 75 inc. 22), y normas nacionales
(arts. 1°, 3°, 5° 24° 27° 29° y concs. Ley 26061)” (Del voto de la mayoría)
“…disponer una nueva escucha de los niños ante esta Alzada, en el marco de
este proceso, constituiría una revictimización absolutamente innecesaria, que
va en total detrimento de su superior interés; máxime teniendo en cuenta
que su opinión ya ha sido requerida en las oportunidades ya mencionadas en
la instancia de origen.” (Del voto de la mayoría)
“Ya sea que se trate de un matrimonio o de una unión convivencial, la atribución
del hogar puede ser objeto de acuerdo entre sus miembros –rigiéndose en
tales casos por los arts. 438 y 439 en el divorcio y art. 514 para las uniones- o
en su defecto, por decisión judicial –como aquí ha acontecido-, debiéndose
establecer en dichos casos las pautas utilizadas para su fijación, la duración,
los efectos y causas de cese (arts. 443, 444 y 445, en el divorcio, y art. 526
para las uniones).” (Del voto de la mayoría)
Vivienda familiar.
2. Atribución del uso de la vivienda familiar a uno de
los convivientes.
“Es claro que el límite temporal de dos años estipulado en el art. 526 del CCyC para la
atribución de la vivienda se refiere exclusivamente a la relación entre los ex
convivientes, no existiendo impedimento alguno para que “(…) se amplíe en virtud
de la obligación alimentaria que también pesa sobre los progenitores
extramatrimoniales. Quedará a criterio judicial determinar si la cobertura de este
rubro “vivienda” integra la obligación alimentaria y se efectiviza sobre la misma
vivienda que se venía utilizando, en garantía del mantenimiento de la situación
fáctica y en beneficio de los hijos. Entonces, (…) -ante cualquier interpretación
desestabilizadora- el art. 526 Cód. Civ. y Com. se inscribe entre las normas que
regulan la relación entre los adultos miembros de una unión convivencial. (…)”.
(Herrera, Marisa, ob. cit, p. 11 y ss.) -arg. art. 676 del CCyC-.” (Del voto de la
mayoría).
“…no estando prevista una sanción por el arrepentimiento del guardador con finalidad
adoptiva, no debe olvidarse que son conductas que forman parte de la realidad, y
que “(…) muchas veces aparece como uno de los síntomas más visibles de las
complejidades que atraviesan este instituto” (Kemelmajer de Carlucci, Aída,
Herrera,Marisa, Lloveras, Nora, ob. ct. T. V-b, p. 93).” (Del voto de la mayoría)
“Es por ello que la aplicación de la figura del progenitor afín prevista en el CCyC (Ley
26.994) introducida en el orden interno como respuesta a la demanda social, por el
principio constitucional convencional de igualdad que emana de los arts. 1 y 2 del
CCyC, en este caso, deviene incuestionable (arg. arst.672, 673, 676 CCyC).” (Del
voto de la mayoría)
Vivienda familiar.
2. Atribución del uso de la vivienda familiar a uno de los convivientes.
“El art. 526 forma parte de todo un sistema de carácter protectorio de
los derechos del conviviente más débil o vulnerable de la relación.
De allí que esa vulnerabilidad o desigualdad es el presupuesto
basal que justifica poner a rodar el andamiaje de la tutela
jurisdiccional anteel cese de la convivencia (cfr. SALITURI AMEZCUA,
Martina, "Protección a la vivienda familiar en las uniones
convivenciales, Revista de Derecho privado y comunitario, Derecho
de Familia, T°II, Relaciones entre adultos, 2016-2; ed. Rubinzal
Culzoni, pág. 453/491; BUERES, A. J. Código Civil y Comercial de la
Nación, ed. Hammurabi, 2016, págs. 147152;337/340).” (Dr. Roberto
J. Loustaunau, según su voto)
“…quedando incólume el voluntario otorgamiento del uso exclusivo
del inmueble objeto de autos en favor de la Sra. S., la doctrina de
los actos propios le es aplicable tanto en el marco del derecho de
protección a la vivienda familiar dentro del régimen de los
derechos de familia como el sistema que regula el derecho de
condominio (art. 1985, 1986, 1987, 1988 del CCyC)” (Dr. Roberto J.
Loustaunau, según su voto)
Citar: [Link] - AAA8C5
Vivienda familiar. FALLO Atribución del
uso de la vivienda familiar a uno de los
convivientes.
Atribución del uso de la vivienda familiar a la ex conviviente.
CUIDADO EXCLUSIVO DEL HIJO CON DISCAPACIDAD.
PROTECCIÓN DEL GRUPO FAMILIAR MÁS VULNERABLE. Plazo
máximo de dos años previsto en el Artículo 526 del CCCN.
INAPLICABILIDAD. Trato discriminatorio entre hijos matrimoniales y
extramatrimoniales en relación a un derecho humano fundamental.
ATRIBUCIÓN DEL USO DE LA VIVIENDA A LA PROGENITORA
HASTA NUEVA ORDEN JUDICIAL EN CONTRARIO, en caso de
acreditarse un cambio de las circunstancias que se tuvieron en
cuenta en la presente resolución.
Expte. 18698/2015 - Incidente Nº 1 – “T., E. R. demandado: M., F. N. s/
Restitución de bienes” - JUZGADO NACIONAL CIVIL N° 92 - (Sentencia
firme) – 24/09/2019, Citar: [Link] - AAB733.
Vivienda familiar. FALLO Atribución del
uso de la vivienda familiar a uno de los
convivientes.
“No hay duda de que en el caso se encuentran reunidos los recaudos exigidos por
el art. 526 del CCyCN a fin de atribuir la vivienda familiar a uno de los ex
convivientes tras el cese de la convivencia, cual es la consideración favorable hacia
la persona que tiene el cuidado exclusivo del hijo con capacidad restringida o con
discapacidad a fin de brindar adecuada protección al grupo familiar más vulnerable.
Dicha circunstancia surge claramente del expediente conexo n° XXX sobre
régimen de comunicación, donde se ha procurado una presencia más activa del
progenitor en lo atinente al cuidado y contacto con su hijo, sin resultado positivo
hasta el momento.”
“En el particular contexto de autos, donde se encuentra en juego el derecho a la
vivienda del hijo con discapacidad, la solución normativa atenta contra el deber
estadual de compensar las diferencias estructurales a partir de `Legislar y
promover medidas de acción positivas que garanticen la igualdad real de
oportunidades y de trato, y el pleno goce y ejercicio de los derechos reconocidos
por esta Constitución y por los tratados internacionales vigentes sobre derechos de
los niños, las mujeres, los ancianos y las personas con discapacidad…` (art. 75 inc.
23°, CN).”
Vivienda familiar. FALLO Atribución del
uso de la vivienda familiar a uno de los
convivientes.
“El art. 526 del CCyCN discrimina entre los hijos en función del tipo
de unión que vincula a sus progenitores otorgando un trato diferenciado
en el reconocimiento de un derecho fundamental, cual es el derecho
humano a la vivienda, sin justificación alguna. Esta distinción- reitero-
parece razonable en el marco de las relaciones entre los adultos, que
pueden optar por contraer matrimonio o no hacerlo en ejercicio de la
autonomía de la voluntad. Más en modo alguno esta opción puede pesar
o repercutir de manera negativa sobre los miembros más vulnerables del
grupo familiar.”
“Este trato discriminatorio se evidencia en dos aspectos. Por un lado,
porque a diferencia de lo que ocurre en el seno del matrimonio, la
atribución del uso de la vivienda en las uniones convivenciales forma
parte del régimen supletorio y no imperativo del que las partes pueden
sustraerse por pacto en contrario. Por el otro lado, el art. 526 establece
un plazo máximo de dos años de ocupación de la vivienda que el art. 443
no contempla en el caso del matrimonio, donde sólo se indica que el juez
debe estipular un plazo, sin señalar un tope que puede no ser adecuado
a los intereses de la familia. “.
Vivienda familiar. FALLO Atribución del
uso de la vivienda familiar a uno de los
convivientes.
VIVIENDA FAMILIAR. CANON LOCATIVO. PLAZO DE LA
ATRIBUCIÓN DE LA VIVIENDA. Acción promovida a fin de que se
fije una renta compensatoria por el uso del inmueble común por
parte de la ex conviviente y el hijo común de ambas partes luego
de la ruptura del vínculo. Artículos 526 y 9 del CCCN. ACUERDO
DE ATRIBUCIÓN DEL HOGAR A LA DEMANDADA A TÍTULO
GRATUITO. Buena fe. Inexistencia de cambio de las condiciones
reinantes al momento del acuerdo. SE REVOCA LA SENTENCIA
QUE HIZO LUGAR A LA DEMANDA.
Expte. Nº 12539-2016 - “E. C. E. c/ N. S. s/ Incidente de Fijación de
Canon Locativo” - CÁMARA DE APELACIONES EN LO CIVIL Y
COMERCIAL DE SAN ISIDRO (Buenos Aires) – SALA TERCERA -
03/04/2018, Citar: [Link] - AAAA23.
Vivienda familiar. FALLO Atribución del
uso de la vivienda familiar a uno de los
convivientes.
“…resulta claro que la atribución del hogar que el actor admite
haberle conferido a su ex pareja demandada/condómina/conviviente
con el hijo menor de las partes (y por ésta consentida) fue a título
gratuito y sin plazo. Asimismo, de las constancias de la causa se
desprende que luego las partes estuvieron de acuerdo en ponerle fin a
dicho uso una vez producida la venta del inmueble objeto de la presente
acción (hecho que a la fecha ya ha ocurrido).”
“…el principio de buena fe exige un comportamiento coherente y el
ordenamiento jurídico no puede proteger la pretensión y conducta
contradictoria, ni el obrar incoherente (Morello y otro Códigos..., T IV-B,
pág. 520). Es que las partes no pueden reclamar una solución que
implique contrariar un acto propio precedente, deliberado, jurídicamente
relevante y plenamente eficaz (SCBA, Ac.33658 del 20.11.84, 34619 del
27.5.86; causa 106510, 104204 entre otras de la Sala III).”
Vivienda familiar. FALLO Atribución del
uso de la vivienda familiar a uno de los
convivientes.
“…más allá del cambio de voluntad del reclamante que se
advierte del escrito inicial, no se denuncia en la demanda
ni surge de la causa que se haya configurado una
modificación de las circunstancias fácticas que dieron
lugar al surgimiento de la atribución, tampoco la
necesidad de fijar judicialmente un plazo cierto de cese de
tal atribución (en tanto las partes la establecieron en la venta
del bien y ello ocurrió), ni tampoco se advierte que la acción
surja precedida de un uso abusivo del derecho conferido a la
contraria, o que la atribución gratuita a la madre no resulte la
más favorable al hijo de las partes.”
3. Prórroga de la locación para el conviviente no locatario.
El art. 526 preceptúa:
“Si se trata de un inmueble alquilado, el conviviente no locatario tiene derecho a
continuar en la locación hasta el vencimiento del contrato, manteniéndose el obligado al
pago y las garantías que primitivamente se constituyeron en el contrato”.
El art. 526 del CCCN viene a solucionar un tema de vieja data, que ha sido recogido por
numerosa jurisprudencia: el desalojo del conviviente no locatario del inmueble que fuera
asiento del hogar convivencial (o concubinario, dada la denominación utilizada por
aquella época), ante la ruptura de la unión y el retiro voluntario del conviviente locador de
ese inmueble.
La prórroga de esa locación, para el conviviente no locatario que continúa habitando la
vivienda familiar, será hasta la fecha en que expira ese contrato oportunamente suscripto
por el otro conviviente (en su carácter de locador).
4. Derecho real de habitación para el conviviente supérstite.
El art. 527 del CCCN produce un avance en este tema.
Al respecto, decreta este art. 527:
“El conviviente supérstite que carece de vivienda propia habitable o de bienes
suficientes que aseguren el acceso a ésta, puede invocar el derecho real de
habitación gratuito por un plazo máximo de dos años sobre el inmueble de
propiedad del causante que constituyó el último hogar familiar y que a la
apertura de la sucesión no se encontraba en condominio con otras personas.
Este derecho es inoponible a los acreedores del causante.
Se extingue si el conviviente supérstite constituye una nueva unión convivencial,
contrae matrimonio, o adquiere una vivienda propia habitable o bienes
suficientes para acceder a ésta”.
4. Derecho real de habitación para el conviviente supérstite.
Del texto transcripto, se extrae que el conviviente supérstite gozará de un
derecho de real de habitación gratuito sobre el inmueble de propiedad del
causante que constituyó el último hogar familiar, aunque limitado en el tiempo
(como máximo por dos años), como lo faculta el art. 2383 del CCCN para el
cónyuge supérstite, si bien —en este último caso— de forma vitalicia.
Es requisito para concederle este derecho al conviviente supérstite que ese
inmueble no se encuentre en condominio con otras personas, es decir, que
aquel debe de ser de exclusiva propiedad del conviviente pre fallecido.
Asimismo, el conviviente supérstite debe carecer de vivienda propia habitable o
no debe poseer bienes suficientes con los cuales poder adquirir una.
4. Derecho real de habitación para el conviviente
supérstite.
Este derecho de la conviviente supérstite, al igual que sucede con la cónyuge
supérstite en el art. 2383 de este mismo Código Civil y Comercial, es inoponible a los
acreedores del causante, por lo cual éstos podrán ejecutar ese inmueble sin tener en
consideración el derecho real de habitación consagrado en el mentado art. 527 del
CCCN.
El art. 527 del nuevo Código viene a solucionar el desalojo que se producía de la
conviviente (por ese entonces, denominada concubina) supérstite por parte de los
herederos del causante propietario del inmueble donde se constituyó el último hogar
convivencial, ya que aquella no tenía vocación sucesoria y no estaba unida al
causante en matrimonio.
Como consecuencia de esto último, nuestros tribunales consideraron que no era
aplicable a este conviviente supérstite la protección que establecía el art. 3573 bis
del Código Civil (vigente hasta el 01/08/15) para el cónyuge supérstite, en cuanto al
derecho real de habitación gratuito y vitalicio.
4. Derecho real de habitación para el
conviviente supérstite.
DESALOJO. Fallecimiento de uno de los convivientes. Inmueble que
constituyó el último hogar familiar. CÓDIGO CIVIL Y COMERCIAL DE
LA NACIÓN. DERECHO DE HABITACIÓN GRATUITO DEL
CONVIVIENTE SUPÉRSTITE. Falta de acreditación de los
recaudos legales. Plazo máximo por el que podría haberse
otorgado que feneció. Se confirma la sentencia que hace lugar a
la acción de desalojo
Causa Nº 68.392 - “B., L. M. y Ot. c/ F., B. S. y Ot. s/ Desalojo” –
CÁMARA DE APELACIÓN EN LO CIVIL Y COMERCIAL DE SAN
MARTÍN (Buenos Aires) – SALA PRIMERA - 15/09/2015,
Citar: [Link] - AA91C9.
4. Derecho real de habitación para el
conviviente supérstite.
“Lo que sí la legislación hoy vigente contempla es
que en caso de muerte de uno de los convivientes,
el supérstite que carece de vivienda propia
habitable o de bienes suficientes que aseguren el
derecho a ésta, puede invocar el derecho de
habitación gratuito por un plazo máximo de dos
años sobre el inmueble de propiedad del causante
que constituyó el último hogar familiar y que a la
apertura de la sucesión no se encontraba en
condominio con otras personas.”
4. Derecho real de habitación para el
conviviente supérstite.
“Es importante destacar que: a) es un derecho que nace iure proprio
en cabeza del conviviente sobreviviente; y b) se adquiere ipso iure,
sin necesidad de petición judicial (art. 1894 del referido código). Este
nuevo derecho es gratuito pero a diferencia del régimen matrimonial
no es vitalicio. La norma dispone un plazo máximo de dos años,
vencido el cual, el bien podrá ser partido por los herederos del
causante (“Código Civil y Comercial de la Nación comentado” Julio
César Rivera – Graciela Medina; Editorial Thompson Reuters LA LEY,
Tomo II p.298- año 2015).”
“...sin perjuicio de que en autos no se encuentran acreditados
los recaudos que pide la ley para que el derecho pueda ser
invocado, lo cierto es que el plazo por el cual podría haber sido
otorgado feneció.”.
4. Derecho real de habitación para el
conviviente supérstite.
Uniones convivenciales - Atribución de la vivienda familiar -
Conviviente fallecido - Derecho a la vivienda digna - Adulto
mayor - Persona con discapacidad - Derecho de propiedad -
Convención Americana sobre Derechos Humanos - Declaración
Universal de Derechos Humanos - Pacto Internacional de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales - Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos.
V. R. C. vs. A. J. A. y otros s. Medidas
protectorias /// CCC, Dolores, Buenos Aires;
13/04/2021; Rubinzal Online; RC J 2122/21
4. Derecho real de habitación para el conviviente
supérstite.
Se confirma la resolución que dispuso, como medida cautelar de no innovar
por el plazo de doce meses, la atribución al actor del inmueble que fuera
domicilio del hogar de convivencia, sin que allí deba sufrir alteraciones ni
turbaciones por parte de los herederos de quien fuera su conviviente por más
de catorce años, hoy fallecida.
Ello así, por cuanto si bien no se aplica al caso el art. 527, Código Civil y
Comercial (que establece el beneficio que pretende el accionante en el caso
que el causante fuere el propietario del inmueble en cuestión, situación que
no se da en la especie, dado que son los herederos de la conviviente fallecida
los titulares del mismo), los arts. 1 y 2 del mismo cuerpo legal imponen la
necesidad de dictar una decisión judicial que contemple la pluralidad de
fuentes normativas aplicables y que van más allá del texto del propio código.
4. Derecho real de habitación para el conviviente
supérstite.
En este sentido, estando en pugna el derecho de propiedad de los
demandados, y el derecho humano a la vivienda digna que reclama el
accionante, persona mayor de 73 años de edad, con certificado que
acredita un alto grado de discapacidad, debe ser priorizado el derecho
humano del vulnerable, justificándose -prima facie, provisoria y
transitoriamente- la afectación por el plazo de un año del derecho a
gozar libremente de su propiedad por parte de los accionados. (art. 14 bis,
Constitución Nacional; art. 25, Declaración Universal de Derechos Humanos; art. 25,
Convención Americana de los Derechos Humanos; art. 11, Pacto Internacional de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales; art. 17, Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos; y art. 28 de la Convención sobre los derechos de las personas con
discapacidad). Ello, sin perjuicio que de la prueba ofrecida surja acreditado que el
accionante cuenta, por sí o por familiares directos con deberes asistenciales, con
medios suficientes para acceder a una vivienda digna.
5. Protección de la vivienda.
La ley 14.394 sobre bien de familia, disponía en su art. 36:
“A los fines de esta ley, se entiende por familia la constituida por el
propietario y su cónyuge, sus descendientes o ascendientes o hijos
adoptivos; o en defecto de ellos, sus parientes colaterales hasta el tercer
grado inclusive de consanguinidad que convivieren con el
constituyente”.
Del texto trascripto, se desprende que esta ley protegía sólo a la
unión matrimonial en cuanto a la protección del inmueble como
bien de familia.
Por lo tanto, cuando los convivientes quisieron inscribir el inmueble
que habitaban como bien de familia, por lo general, dicha petición
fue rechazada.
5. Protección de la vivienda.
En tanto, el nuevo Código Civil y Comercial en su art.
246, permite —explícitamente— esta afectación como
beneficiarios, a los convivientes.
Este art. 246 del CCCN, reza:
“Son beneficiarios de la afectación:
a. el propietario constituyente, su cónyuge, su
conviviente, sus ascendientes o descendientes;
b. en defecto de ellos, sus parientes colaterales dentro
del tercer grado que convivan con el constituyente”.
Efectos no patrimoniales.
Entre los convivientes.
Asistencia recíproca.
Los convivientes se deben asistencia recíproca
durante la convivencia .
Al respecto, el art. 519 del CCCN, reza:
“Los convivientes se deben asistencia durante la
convivencia.”
Como ya señalamos la asistencia a que hace
referencia este art. 519 describe sólo a la
asistencia espiritual o moral, más no a la material
(en la que estarían incluidos los alimentos).
Efectos no patrimoniales.
Entre los convivientes.
Inhabilitación del otro conviviente.
Uno de los convivientes se encuentra facultado para solicitar la
inhabilitación del otro, cuando se den ciertas circunstancias.
Al respecto, determina el art. 48 del CCCN:
“Pueden ser inhabilitados quienes por la prodigalidad en la
gestión de sus bienes expongan a su cónyuge, conviviente o
a sus hijos menores de edad o con discapacidad a la
pérdida del patrimonio. A estos fines, se considera persona
con discapacidad, a toda persona que padece una
alteración funcional permanente o prolongada, física o
mental, que en relación a su edad y medio social implica
desventajas considerables para su integración familiar, social,
educacional o laboral. La acción sólo corresponde al
cónyuge, conviviente y a los ascendientes y descendientes”.
Efectos no patrimoniales.
Entre los convivientes.
Incapacidad y capacidad restringida del otro conviviente.
Uno de los convivientes se encuentra facultado para solicitar la
incapacidad o la discapacidad restringida del otro.
Así, lo establece el art. 33 del CCCN:
“Están legitimados para solicitar la declaración de incapacidad y
de capacidad restringida:
a. el propio interesado;
b. el cónyuge no separado de hecho y el conviviente mientras la
convivencia no haya cesado;
c. los parientes dentro del cuarto grado; si fueran por afinidad,
dentro del segundo grado;
d. el Ministerio Público”.
Efectos no patrimoniales.
Entre los convivientes.
Protección del nombre del otro conviviente.
El nuevo Código faculta a que uno de los convivientes pueda accionar en defensa
del nombre del otro.
Tal facultad, emana del art. 71 del CCCN, el cual dice:
“Puede ejercer acciones en defensa de su nombre:
a. aquel a quien le es desconocido el uso de su nombre, para que le sea
reconocido y se prohíba toda futura impugnación por quien lo niega; se
debe ordenar la publicación de la sentencia a costa del demandado;
b. aquel cuyo nombre es indebidamente usado por otro, para que cese en ese uso;
c. aquel cuyo nombre es usado para la designación de cosas o personajes de
fantasía, si ello le causa perjuicio material o moral, para que cese el uso.
En todos los casos puede demandarse la reparación de los daños y el juez puede
disponer la publicación de la sentencia.
Las acciones pueden ser ejercidas exclusivamente por el interesado; si ha fallecido,
por sus descendientes, cónyuge o conviviente, y a falta de éstos, por los
ascendientes o hermanos”.
Efectos no patrimoniales.
Entre los convivientes.
Consentimiento informado para actos médicos
e investigaciones en salud.
Respecto de este tema, el art. 59 del CCCN
preceptúa que, para actos médicos e
investigaciones en salud, si el paciente no está
en condiciones físicas o psíquicas de expresar
su voluntad para que se le realicen aquellos, el
consentimiento para su realización puede ser
dado por el otro conviviente.
Efectos no patrimoniales.
Entre los convivientes.
Curatela del otro conviviente.
En este tema, el Código Civil y Comercial de la Nación faculta a que
uno de los convivientes pueda ser designado curador del otro.
Tal facultad la encontramos en el art. 139 del CCCN:
“La persona capaz puede designar, mediante una directiva
anticipada, a quien ha de ejercer su curatela.
Los padres pueden nombrar curadores y apoyos de sus hijos
incapaces o con capacidad restringida, en los casos y con las
formas en que pueden designarles tutores.
Cualquiera de estas designaciones debe ser aprobada judicialmente.
A falta de estas previsiones el juez puede nombrar al cónyuge no
separado de hecho, al conviviente, a los hijos, padres o hermanos
de la persona a proteger según quien tenga mayor aptitud. Se
debe tener en cuenta la idoneidad moral y económica”.
Efectos no patrimoniales.
Entre los convivientes.
Indignidad.
Entre las causales de indignidad, el nuevo Código contempla la autoría,
complicidad o participación del delito doloso del conviviente.
A tal efecto, el art. 2281, señala:
“Son indignos de suceder:
a. los autores, cómplices o partícipes de delito doloso contra la persona, el honor, la integridad sexual, la libertad o la propiedad del
causante, o de sus descendientes, ascendientes, cónyuge, conviviente o hermanos. Esta causa de indignidad no se
cubre por la extinción de la acción penal ni por la de la pena;
b. los que hayan maltratado gravemente al causante, u ofendido gravemente su memoria;
c. los que hayan acusado o denunciado al causante por un delito penado con prisión o reclusión, excepto que la víctima del delito
sea el acusador, su cónyuge o conviviente, su descendiente, ascendiente o hermano, o haya obrado en cumplimiento
de un deber legal;
d. los que omiten la denuncia de la muerte dolosa del causante dentro de un mes de ocurrida, excepto que antes de ese término
la justicia proceda en razón de otra denuncia o de oficio. Esta causa de indignidad no alcanza a las personas incapaces
ni con capacidad restringida, ni a los descendientes, ascendientes, cónyuge y hermanos del homicida o de su cómplice;
e. los parientes o el cónyuge que no hayan suministrado al causante los alimentos debidos, o no lo hayan recogido en
establecimiento adecuado si no podía valerse por sí mismo;
f. el padre extramatrimonial que no haya reconocido voluntariamente al causante durante su menor edad;
g. el padre o la madre del causante que haya sido privado de la responsabilidad parental;
h. los que hayan inducido o coartado la voluntad del causante para que otorgue testamento o deje de hacerlo, o lo modifique, así
como los que falsifiquen, alteren, sustraigan, oculten o sustituyan el testamento;
los que hayan incurrido en las demás causales de ingratitud que permiten revocar las donaciones.
En todos los supuestos enunciados, basta la prueba de que al indigno le es imputable el hecho lesivo, sin necesidad de condena
penal
Efectos no patrimoniales.
Entre los convivientes.
Vocación sucesoria.
Al igual que en Código Civil de Vélez, el nuevo Código no
reconoce la vocación sucesoria del conviviente
supérstite respecto del fallecido.
Por lo tanto, no es sucesor legítimo del causante.
De forma congruente con ello, una jurisprudencia[1] —que se
ocupó de este tema— determinó que “el concubino no
posee legitimación para iniciar el juicio sucesorio del que
fuera en vida su pareja, por cuanto nuestro derecho
positivo no le reconoce vocación sucesoria”.
[1] CApel. Civ. y Com., Sala IV, Corrientes, 19/4/13, Rubinzal on line
– RC J 7990/13.
Efectos no patrimoniales.
Entre los convivientes.
Vocación sucesoria.
Sin embargo, ello no obsta a que el conviviente supérstite
pueda ser llamado a la sucesión del conviviente pre
fallecido por voluntad expresa de éste que lo designa
heredero o le hace un legado por testamento, dentro de
la porción disponible que permite tanto en el Código
Civil (vigente hasta el 01/08/15) como el nuevo Código
Civil y Comercial de la Nación
En tanto, la unión convivencial anterior al matrimonio permite
conservar la vocación sucesoria respecto del causante,
si se verifica el supuesto del matrimonio “in extremis”
contemplado en el art. 2436 del CCCN.
Efectos no patrimoniales.
Entre los convivientes.
Vocación sucesoria.
Dice este art. 2436:
“La sucesión del cónyuge no tiene lugar si el causante muere
dentro de los treinta días de contraído el matrimonio a
consecuencia de enfermedad existente en el momento de la
celebración, conocida por el supérstite, y de desenlace fatal
previsible, excepto que el matrimonio sea precedido de
una unión convivencial”.
El nuevo Código, al tratar del matrimonio “in extremis” adopta la
misma solución impetrada por la reforma de la ley 17.711,
que agregó a la parte final del art. 3573 del Cód. Civil de
Vélez lo siguiente: “salvo que el matrimonio se hubiere
celebrado para regularizar una situación de hecho”.
Efectos no patrimoniales.
Entre los convivientes.
Determinación sobre las exequias del conviviente pre
fallecido.
El conviviente supérstite tiene la facultad de decidir sobre las exequias del
fallecido, cuando éste no hubiera dispuesto nada al respecto.
En ese sentido, el art. 61 del CCCN decreta:
“La persona plenamente capaz puede disponer, por cualquier forma, el
modo y circunstancias de sus exequias e inhumación, así como la
dación de todo o parte del cadáver con fines terapéuticos, científicos,
pedagógicos o de índole similar. Si la voluntad del fallecido no ha sido
expresada, o ésta no es presumida, la decisión corresponde al
cónyuge, al conviviente y en su defecto a los parientes según el orden
sucesorio, quienes no pueden dar al cadáver un destino diferente al
que habría dado el difunto de haber podido expresar su voluntad”.
Resulta ser de aplicación práctica este supuesto, para el caso en que el
conviviente supérstite decida la cremación del cuerpo del fallecido y
los hijos de este último se opongan a ello.
Efectos no patrimoniales.
Entre los convivientes.
Indemnización a uno de los convivientes en caso de
muerte del otro.
Ya en el año 1995, a través de un plenario[1], se había
reconocido el daño material por la muerte del conviviente.
El nuevo Código Civil y Comercial, prevé la legitimación del
conviviente para reclamar la indemnización por las
consecuencias no patrimoniales que se derivan de la
muerte del otro.
[1] CNCiv., en pleno, 4/4/95, JA, 1995-II-201.
Efectos no patrimoniales.
Entre los convivientes.
Indemnización a uno de los convivientes en caso de muerte del
otro.
Al respecto, el art. 1741 del CCCN, dice:
“Está legitimado para reclamar la indemnización de las
consecuencias no patrimoniales el damnificado directo. Si del
hecho resulta su muerte o sufre gran discapacidad también
tienen legitimación a título personal, según las circunstancias,
los ascendientes, los descendientes, el cónyuge y quienes
convivían con aquél recibiendo trato familiar ostensible.
La acción sólo se transmite a los sucesores universales del legitimado
si es interpuesta por éste.
El monto de la indemnización debe fijarse ponderando las
satisfacciones sustitutivas y compensatorias que pueden
procurar las sumas reconocidas”.
Efectos no patrimoniales.
Entre los convivientes.
Indemnización a uno de los convivientes en caso de muerte del otro.
Por otra parte, en caso de muerte de uno de los convivientes, el supérstite
deberá recibir una indemnización que cubra sus necesidades
alimentarias.
A ello, se refiere el inciso b del art. 1745 del CCCN:
“En caso de muerte, la indemnización debe consistir en:…
…b. lo necesario para alimentos del cónyuge, del conviviente, de los hijos
menores de veintiún años de edad con derecho alimentario, de los hijos
incapaces o con capacidad restringida, aunque no hayan sido
declarados tales judicialmente; esta indemnización procede aun cuando
otra persona deba prestar alimentos al damnificado indirecto; el juez,
para fijar la reparación, debe tener en cuenta el tiempo probable de
vida de la víctima, sus condiciones personales y las de los
reclamantes;…”.
Efectos no patrimoniales.
Con relación a los hijos de ambos.
Presunción de filiación.
El Código Civil y Comercial vuelve a establecer la presunción
del art. 257 (introducida por la ley 23.515) del Código
Civil[1] vigente hasta el 01/08/15.
El art. 585 del CCCN, decreta:
“La convivencia de la madre durante la época de la
concepción hace presumir el vínculo filial a favor de su
conviviente, excepto oposición fundada”.
Al igual que su predecesor (el art. 257 precitado), este art.
585 decreta una presunción “iuris tantum”, ya que
admite una oposición fundada a tal presunción.
Efectos no patrimoniales.
Con relación a los hijos de ambos.
Adopción.
En la legislación anterior no era posible que ambos
concubinos adoptaran en forma conjunta.
Para esta legislación el principio rector era que la adopción
debía ser unilateral, constituyendo la única excepción a
esa regla la adopción por parte de ambos cónyuges de
forma conjunta.
El art. 312 del Cód. Civil (vigente hasta el 01/08/15) era
terminante en ese sentido: “Nadie puede ser adoptado
por más de una persona simultáneamente, salvo que los
adoptantes sean cónyuges”.
Efectos no patrimoniales.
Con relación a los hijos de ambos.
Adopción.
Por el contrario, la nueva legislación incorpora la adopción
conjunta por parte de ambos convivientes, al igual que
sucede con los cónyuges.
Así lo reconoce el art. 602 del CCCN:
“Las personas casadas o en unión convivencial pueden
adoptar sólo si lo hacen conjuntamente”.
Por lo tanto, el Código Civil y Comercial reconoce —
expresamente— la posibilidad de que ambos
convivientes adopten, si bien lo deberán de hacer de
forma conjunta.
Efectos no patrimoniales.
Con relación a los hijos de ambos.
Adopción.
Respecto de esto último el art. 603 del CCCN contiene
algunas excepciones al respecto:
“La adopción por personas casadas o en unión convivencial
puede ser unipersonal si:
a. el cónyuge o conviviente ha sido declarado persona
incapaz o de capacidad restringida, y la sentencia le
impide prestar consentimiento válido para este acto.
b. En este caso debe oírse al Ministerio Público y al curador o
apoyo y, si es el pretenso adoptante, se debe designar
un curador o apoyo ad litem;
c. los cónyuges están separados de hecho”.
Efectos no patrimoniales.
Con relación a los hijos de ambos.
Adopción.
En tanto, se permite que uno de los convivientes tenga
menos de 25 años al momento de la adopción.
Al respecto, señala el art. 601 del CCCN, en su parte
pertinente:
“No puede adoptar:
a. quien no haya cumplido veinticinco años de edad,
excepto que su cónyuge o conviviente que adopta
conjuntamente cumpla con este requisito;…”.
Efectos no patrimoniales.
Con relación a los hijos de ambos.
Adopción.
Asimismo, el nuevo Código permite la adopción conjunta por
parte de los convivientes, aunque haya cesado la unión
convivencial, si bien, bajo determinadas circunstancias.
A ello, se refiere el art. 604 del CCCN:
“Las personas que durante el matrimonio o la unión
convivencial mantuvieron estado de madre o padre con
una persona menor de edad, pueden adoptarla
conjuntamente aún después del divorcio o cesada la
unión. El juez debe valorar especialmente la incidencia de
la ruptura al ponderar el interés superior del niño”.
Efectos no patrimoniales.
Con relación a los hijos del otro conviviente.
Adopción.
Por otra parte, la regla general en materia de adopción
(art. 597 del CCCN, primer párrafo), es que pueden ser
adoptadas las personas menores de edad no
emancipadas declaradas en situación de
adaptabilidad o cuyos padres han sido privados de la
responsabilidad parental.
Sin embargo, respecto de los convivientes, se concede la
excepción a ello: puede ser adoptada la persona
mayor de edad cuando se trate del hijo del
conviviente de la persona que pretende adoptar (art.
597, segundo párrafo).
Efectos no patrimoniales.
Con relación a los hijos del otro conviviente.
Responsabilidad parental.
El nuevo Código Civil y Comercial nos trae una innovación en
cuanto a la responsabilidad parental de uno de los
convivientes respecto del hijo del otro.
De esta innovadora figura jurídica, que el art. 672 denomina
“progenitor afín” (denominación que consideramos
desacertada tratándose de los convivientes, ya que no
existe un vínculo de parentesco afinidad al no haber una
unión matrimonial), surgen distintas obligaciones para uno
de los convivientes respecto al hijo (o hijos) del otro.
Efectos no patrimoniales.
Con relación a los hijos del otro conviviente.
Alimentos.
Ya nos hemos ocupado respecto de la obligación
alimentaria (si bien, subsidiaria) entre uno de los
convivientes y el hijo del otro.
Cabe recordar, al respecto, que el art. 676 expresa
que “la obligación alimentaria del cónyuge o
conviviente respecto de los hijos del otro tiene
carácter subsidiario”.
La obligación subsidiaria del cónyuge con respecto
a los hijos del otro no constituye innovación
alguna ya que se desprende del parentesco por
afinidad, ya fuera en la legislación anterior (art.
368) como en la nueva (art. 538).
Efectos no patrimoniales.
Con relación a los hijos del otro conviviente.
Alimentos.
Pero, se innova en lo que, en cuanto a la obligación alimentaria
del conviviente respecto de los hijos del otro, ya que en el
articulado que trata sobre los alimentos en el anterior Cód.
Civil no se encontraba obligado el conviviente respecto de los
hijos del otro.
Agrega, este art. 676 del nuevo Código, que —en principio—
cesa la obligación alimentaria de esas personas en los casos
de disolución del vínculo conyugal o ruptura de la unión
convivencial, aunque —en ciertos casos— puede extenderse
con posterioridad.
Efectos no patrimoniales.
Con relación a los hijos del otro conviviente.
Alimentos.
Si bien, esta obligación alimentaria del conviviente respecto de los hijos
del otro es subsidiaria, el art. 676 del CCCN no dice con respecto a
quién.
Respecto de ello, es evidente que va a ser subsidiaria a la de ambos
progenitores del menor de edad, pero ¿qué sucedería cuando ese niño
o niña tuviera uno o varios abuelos en condiciones de reclamarles la
cuota alimentaria?
¿Prevalecerá, para el reclamo alimentario, el conviviente (“progenitor afín”
como lo denomina el art. 672 del CCCN) o los abuelos paternos y
maternos?
En ese caso ¿podría ser de aplicación el principio establecido en la
segunda parte del art. 537 del Código Civil y Comercial, en cuanto a
que responderá el obligado que esté en mejores condiciones para
proporcionar los alimentos?
Efectos no patrimoniales.
Con relación a los hijos del otro conviviente.
Adopción integrativa.
Con anterioridad al Código Civil y Comercial de la Nación la adopción por integración del hijo de
la concubina era debatida.
Al respecto, fue rechazada por una jurisprudencia plenaria de la Capital Federal[1].
Ese plenario fue ratificado por otro[2], que decidió en el mismo sentido.
Aunque posteriormente, un nuevo plenario de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil[3]
revirtió tal doctrina.
Un fallo posterior del Trib. Col. de Familia nº 7 de Rosario[4] siguió esta última postura y otorgó
la adopción integrativa de los hijos de la conviviente a su pareja, con fundamento en lo
preceptuado en el inc. 2º art. 311 del Cód. Civil vigente hasta el 01/08/15.
[1] CNCiv., en pleno, 31/3/80, ED, 87-447, LL, 1980-B-922, y JA, 1980-II-197.
[2] CNCiv., en pleno, 16/12/81, JA, 1982-I-474.
[3] CNCiv., en pleno, 3/6/87, LL, 1987-D-29.
[4] Trib. Col. de Familia nº 7, Rosario (juez previniente Dra. Andrea Mariel Brunetti), 7/11/14, inédito.
Efectos no patrimoniales.
Con relación a los hijos del otro conviviente.
Adopción integrativa.
En tanto, el nuevo Código contempla —explícitamente— la adopción por
integración por parte de uno de los convivientes respecto al hijo del
otro.
Respecto de ello, el art. 620 del CCCN determina:
“La adopción plena confiere al adoptado la condición de hijo y extingue
los vínculos jurídicos con la familia de origen, con la excepción de que
subsisten los impedimentos matrimoniales. El adoptado tiene en la
familia adoptiva los mismos derechos y obligaciones de todo hijo.
La adopción simple confiere el estado de hijo al adoptado, pero no crea
vínculos jurídicos con los parientes ni con el cónyuge del adoptante,
excepto lo dispuesto en este Código.
La adopción de integración se configura cuando se adopta al hijo del
cónyuge o del conviviente y genera los efectos previstos en la Sección
4ª de este Capítulo”.
Efectos no patrimoniales.
Con relación a los hijos del otro conviviente.
Adopción integrativa.
Asimismo, respecto de los convivientes se concede una excepción: puede
ser adoptada la persona mayor de edad cuando se trate del hijo del
conviviente de la persona que pretende adoptar (art. 597, segundo
párrafo).
En tal sentido, decreta el art. 597:
“Pueden ser adoptadas las personas menores de edad no emancipadas
declaradas en situación de adaptabilidad o cuyos padres han sido
privados de la responsabilidad parental.
Excepcionalmente, puede ser adoptada la persona mayor de edad
cuando:
a. se trate del hijo del cónyuge o conviviente de la persona que pretende
adoptar;
b. hubo posesión de estado de hijo mientras era menor de edad,
fehacientemente comprobada”.
Efectos no patrimoniales.
Con relación a los hijos del otro conviviente.
Adopción integrativa.
Otra excepción que se establece, para la adopción
integrativa en las uniones convivenciales, es la que enumera
el segundo párrafo del art. 599 del CCCN: “…Todo
adoptante debe ser por lo menos dieciséis años mayor que
el adoptado, excepto cuando el cónyuge o conviviente
adopta al hijo del otro cónyuge o conviviente…”.
La adopción por integración se encuentra contemplada a
partir del art. 630 del CCCN, que dice.
“La adopción de integración siempre mantiene el vínculo
filiatorio y todos sus efectos entre el adoptado y su
progenitor de origen, cónyuge o conviviente del
adoptante”.
Efectos no patrimoniales.
Con relación a los hijos del otro conviviente.
Adopción integrativa.
En tanto, su art. 631 estipula:
“La adopción de integración produce los siguientes efectos entre el
adoptado y el adoptante:
a. si el adoptado tiene un solo vínculo filial de origen, se inserta en la
familia del adoptante con los efectos de la adopción plena; las
reglas relativas a la titularidad y ejercicio de la responsabilidad
parental se aplican a las relaciones entre el progenitor de
origen, el adoptante y el adoptado;
b. si el adoptado tiene doble vínculo filial de origen se aplica lo
dispuesto en el artículo 621.
Por su parte, el art. 633 posibilita la revocación de esta adopción por
integración.
Efectos no patrimoniales.
Con relación a los hijos del otro conviviente.
Cuidado del hijo.
El conviviente debe cooperar con la crianza y el cuidado de
los hijos del otro.
A ello se refiere el art. 673 del CCCN, a saber:
“El cónyuge o conviviente de un progenitor debe cooperar
en la crianza y educación de los hijos del otro, realizar los
actos cotidianos relativos a su formación en el ámbito
doméstico y adoptar decisiones ante situaciones de
urgencia.
En caso de desacuerdo entre el progenitor y su cónyuge o
conviviente prevalece el criterio del progenitor.
Esta colaboración no afecta los derechos de los titulares de la
responsabilidad parental”.
Efectos no patrimoniales.
Con relación a los hijos del otro conviviente.
Delegación del ejercicio de la responsabilidad parental.
El conviviente que es el progenitor biológico del hijo puede delegar
en el “progenitor afín” el ejercicio de la responsabilidad
parental, si bien bajo determinadas circunstancias.
Ello se encuentra contemplado en el art. 674 del CCCN:
“El progenitor a cargo del hijo puede delegar a su cónyuge o
conviviente el ejercicio de la responsabilidad parental cuando
no estuviera en condiciones de cumplir la función en forma
plena por razones de viaje, enfermedad o incapacidad
transitoria, y siempre que exista imposibilidad para su
desempeño por parte del otro progenitor, o no fuera
conveniente que este último asuma su ejercicio.
Esta delegación requiere la homologación judicial, excepto que el
otro progenitor exprese su acuerdo de modo fehaciente”.
Efectos no patrimoniales.
Con relación a los hijos del otro conviviente.
Ejercicio de la responsabilidad parental de forma conjunta.
También, el nuevo Código permite que la responsabilidad parental sea
ejercida por ambos convivientes, respecto del hijo (o hijos) de uno de
ellos.
A tal efecto, en su art. 675 regula lo siguiente:
“En caso de muerte, ausencia o incapacidad del progenitor, el otro
progenitor puede asumir dicho ejercicio conjuntamente con su cónyuge
o conviviente.
Este acuerdo entre el progenitor en ejercicio de la responsabilidad parental
y su cónyuge o conviviente debe ser homologado judicialmente. En caso
de conflicto prima la opinión del progenitor.
Este ejercicio se extingue con la ruptura del matrimonio o de la unión
convivencial.
También, se extingue con la recuperación de la capacidad plena del
progenitor que no estaba en ejercicio de la responsabilidad parental”.
Efectos no patrimoniales.
Con relación a los hijos del otro conviviente.
Régimen de comunicación.
En tanto, el art. 555 del nuevo Código establece: “Los que tienen a su
cargo el cuidado de personas menores de edad, con capacidad
restringida, o enfermas o imposibilitadas, deben permitir la
comunicación de estos con sus ascendientes, descendientes, hermanos
bilaterales o unilaterales y parientes por afinidad en primer grado. Si se
deduce oposición fundada en posibles perjuicios a la salud mental o
física de los interesados, el juez debe resolver lo que corresponda por el
procedimiento más breve que prevea la ley local y establecer, en su
caso, el régimen de comunicación más conveniente de acuerdo a las
circunstancias”.
Efectos no patrimoniales.
Con relación a los hijos del otro conviviente.
Régimen de comunicación.
Podemos observar que el art. 555 del nuevo Código Civil
y Comercial, a diferencia del art. 376 bis del Código
Civil derogado enumera explícitamente a los
parientes con derecho a la comunicación, de forma
taxativa, y no los relaciona con la obligación
alimentaria.
Efectos no patrimoniales.
Con relación a los hijos del otro conviviente.
Régimen de comunicación.
En tanto, el art. 555 del CCCN es el que, actualmente, posibilita ejercer este derecho a los
parientes por afinidad ya que establece este derecho de comunicación para los “parientes
por afinidad en primer grado”.
Si bien, el art. 672 del nuevo Código Civil y Comercial de la Nación prevé la figura del “progenitor
afín” tanto para cónyuges como para convivientes respecto de los hijos del otro,
consideramos que el art. 555 de ese mismo cuerpo legal al referirse al derecho subjetivo de
comunicación que tienen los “parientes por afinidad en primer grado” lo limita al “pariente”
del cual emana ese grado de afinidad.
Por lo tanto, no obstante que el art. 672 equipare como progenitores afines tanto al cónyuge
como al conviviente respecto de los hijos del otro, estimamos que sólo el cónyuge va a tener
el derecho subjetivo que emana del art. 555 del CCCN, pues el conviviente no tiene —en
sentido estricto— afinidad con ese hijo ya que no hay una relación de parentesco, siendo
que el art. 555 habla de parientes por afinidad.
Por lo tanto, el conviviente que quiera tener un derecho de comunicación respecto del hijo del
otro, una vez cesada la unión convivencial, tendrá que recurrir a lo que estable el art. 556 del
CCCN.
Recordemos que el art. 556 del CCCN, preceptúa: “Otros beneficiarios. Las disposiciones del
artículo 555 se aplican en favor de quienes justifiquen un interés afectivo legítimo”.
Efectos no patrimoniales.
Con relación a los hijos del otro conviviente.
Régimen de comunicación.
Si bien, la determinación de las personas que tienen el derecho de comunicación es
taxativa en nuestra legislación, determinada jurisprudencia y doctrina habían ampliado
la posibilidad de que otros parientes no contemplados en el Cód. Civil vigente hasta el
01/08/15 o, incluso, terceros con interés legítimo, puedan usufructuar de este derecho
con relación a un menor de edad, siempre y cuando acreditaran que dicho contacto
era beneficioso para el interés de este último.
En consecuencia, cabía distinguir en el régimen de comunicación, aquellas personas que
tenían un derecho subjetivo familiar y quienes sólo tenían un interés legítimo.
En el primer caso se encontraba comprendida la relación paterno-filial y los parientes
mencionados en el art. 376 bis del Cód. Civil actual.
En tanto, que para los terceros que no eran parientes en el grado indicado, sólo estaría en
juego un interés susceptible de ser legítimo y que, en la medida en que coincida con
un interés superior de los menores, puede ser tutelado por los tribunales.
Efectos no patrimoniales.
Con relación a los hijos del otro conviviente.
Régimen de comunicación.
En tanto, el art. 556 del Código Civil y Comercial decreta: “Las
disposiciones del artículo 555 se aplican en favor de quienes
justifiquen un interés afectivo legítimo”.
Pero, aunque el nuevo Código reconozca este derecho de
comunicación a quienes justifiquen un interés legítimo, la
carga de la prueba está a cargo de estas personas.
Cese de la unión.
Causas del cese.
Las causas de cese de la unión convivencial están, taxativamente, enumeradas por
el art. 523 del Código Civil y Comercial Unificado.
Al respecto, determina el art. 523 del CCCN:
“La unión convivencial cesa:
a. por la muerte de uno de los convivientes;
b. por la sentencia firme de ausencia con presunción de fallecimiento de uno de los convivientes;
c. por matrimonio o nueva unión convivencial de uno de sus miembros;
d. por el matrimonio de los convivientes;
e. por mutuo acuerdo;
f. por voluntad unilateral de alguno de los convivientes notificada fehacientemente al otro;
g. por el cese de la convivencia mantenida. La interrupción de la convivencia no implica su cese
si obedece a motivos laborales u otros similares, siempre que permanezca la voluntad de vida
en común”.
Cese de la unión.
Prueba del cese.
El Código Civil y Comercial de la Nación se refiere a este tema en el
art. 511:
“La existencia de la unión convivencial, su extinción y los pactos
que los integrantes de la pareja hayan celebrado, se inscriben en
el registro que corresponda a la jurisdicción local, sólo a los fines
probatorios.
No procede una nueva inscripción de una unión convivencial sin la
previa cancelación de la preexistente.
La registración de la existencia de la unión convivencial debe ser
solicitada por ambos integrantes”.
Cese de la unión.
Efectos del cese.
A partir de la ruptura de la unión convivencial, cesaran algunos efectos que
el Código Civil y Comercial concede a aquellas; asistencia mutua,
contribución a los gastos del hogar, protección de la vivienda y de
muebles indispensables de ésta, etc. (los cuales hemos analizado)
Pero, “a contrario sensu”, nacerán otros efectos que este mismo
ordenamiento legal reconoce desde el cese de estas uniones.
El propio Código Civil y Comercial determina expresamente los efectos del
cese de la unión convivencial con una acertada técnica legislativa, ya
que el art. 523 del CCCN enumera las causales del cese de esta unión
y, a partir del art. 524 del CCCN, se comienzan a señalar los efectos que
se derivan de tal circunstancia.
Cese de la unión.
Efectos del cese.
1) Compensación económica (art. 524 del CCCN).
2) Atribución del uso de la vivienda familiar (art. 526 del CCC).
3) Derecho real de habitación, en caso de fallecimiento del otro conviviente (art. 527 del
CCCN).
4) Distribución de los bienes (art. 528 del CCCN).
5) Lo establecido en los pactos convivenciales (art. 516 del CCCN).