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Gestión de la Innovación y la Tecnología
Book · January 2004
DOI: 10.13140/RG.2.1.2270.4886
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Jorge Matías Pereda
University of Salamanca
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Gestión de la Innovación 4º Curso Gestión de Pymes
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Tema 1
EL PROCESO INNOVADOR Y TECNOLÓGICO EN LA
EMPRESA
Copyright © Jorge Matías-Pereda 2013
1. DEFINICIÓN DE INNOVACIÓN
Existe una amplia literatura que ha abordado el tema sobre la innovación en las empresas
desde perspectivas distintas tales como la historia, la sociología o la economía. Los
sociólogos han analizado el impacto de la aparición de innovaciones en los comportamientos
sociales (Davies, Banfield, y Sheahan, 1976). Los historiadores han estudiado el efecto de la
innovación en la evolución histórica de distintos sociedades (Cardwell, 1994). Los
economistas han examinado varios aspectos entre los que se encuentra la relación entre
innovación y tamaño de la empresa (Cohen, 1995; Hoskisson, Hitt y Hill, 1993), el vínculo
entre la actividad de innovación y la estrategia de diversificación de producto (Baysinger y
Hoskisson, 1989) o la asociación entre innovación e internacionalización de la empresa (Hitt,
Hoskisson y Kim, 1997).Uno de los primeros estudiosos que introdujo el concepto de
innovación, tanto tecnológica como no tecnológica, dentro del ámbito económico fue
Schumpeter. Para este economista, la innovación es “cualquier modo de hacer las cosas de
modo distinto en el reino de la vida económica”. La innovación constituye el proceso clave
del cambio económico al romper el estado estacionario y dinamizar el sistema económico con
cambios discontinuos y cualitativos.
Sin embargo, a pesar de esta ingente cantidad de estudios no se ha llegado a una definición
generalmente aceptada sobre este término. Van der Kooy (1988) tras analizar 76 definiciones
diferentes del concepto de innovación concluyó que: (1) la mayoría de los investigadores no
proporcionan una definición explícita del término; y (2) los aspectos del concepto de
innovación que enfatiza cada autor en su definición cambian con el tiempo.
Dada esta proliferación de definiciones, nosotros nos hemos decantado por una definición
amplia de innovación. Así pues, siguiendo la definición propuesta por el INE en su Encuesta
de Innovación Tecnológica (elaborada desde el año 1994), consideramos que una empresa es
innovadora si realiza alguna de las siguientes actividades:
1. I+D
2. Diseño
3. Equipo o ingeniería
4. Lanzamiento de la fabricación
5. Comercialización de nuevos productos
Gestión de la Innovación 4º Curso Gestión de Pymes
6. Adquisición de tecnologías materiales e inmateriales (patentes, licencias, etc)
Esta definición amplia de innovación incluye tanto la innovación de producto como la
innovación de proceso. La innovación de producto hace referencia a la comercialización de
nuevos productos o la comercialización de los productos existentes pero mejorados. La
innovación de proceso consiste en la introducción de nuevos métodos de trabajo y nuevas
máquinas que mejoran las condiciones de trabajo y la productividad, la calidad o la eficiencia.
La innovación de producto y de proceso constituyen lo que se denomina innovación
tecnológica. Junto a este tipo de innovación, también existe la innovación social y la
innovación en métodos de gestión (Benavides, 1998). La innovación social trata de aportar
soluciones nuevas a los problemas de desempleo sin que con ello se modifique la eficiencia de
la empresa. La mejora de las condiciones de trabajo, la formación de grupos creativos o la
descentralización de las tareas son actividades que forman parte de esta clase de innovación.
La innovación en métodos de gestión está compuesta por todas aquellas innovaciones que no
pueden incluirse en las dos categorías anteriores. Son las innovaciones realizadas en el ámbito
comercial (nuevos mercados geográficos, nuevos segmentos de mercado, cambios
introducidos en la presentación y acondicionamiento de los productos), en el ámbito
financiero u organizativo, que acompañan, apoyan y potencian la corriente innovadora de la
empresa (Sáez et al., 2003).
Aparte de esta clasificación de innovación que distingue entre innovación de producto y de
proceso, existe también otra clasificación, basada en la naturaleza del proceso de innovación,
que diferencia la innovación radical de la incremental1. Con base en esta última
consideración, hablamos de innovación radical cuando se introducen nuevos productos y/o
procesos completamente diferentes a los ya existentes. Así pues, una innovación se considera
radical siempre y cuando sea el resultado de un gran avance en el conocimiento científico y
tecnológico; por lo general, fruto de un gran esfuerzo en I+D. Este avance debe suponer una
ruptura respecto al conocimiento científico y tecnológico acumulado hasta el momento, es
decir, para que una innovación se defina como radical deben darse dos circunstancias: (1)
debe estar basada en principios científicos nuevos y/o en desarrollos tecnológicos nuevos; y
(2) debe crear capacidades funcionales completamente nuevas (nuevos productos y/o
procesos). Por otro lado, la innovación incremental consiste en pequeñas mejoras en los
productos y/o procesos que contribuyen a dar continuidad y a explotar el potencial de las
tecnologías existentes. Este tipo de innovación posee varios rasgos distintivos: (1) no supone
una ruptura con los fundamentos del conocimiento científico y tecnológico acumulado hasta
ese momento; (2) mejora el rendimiento de las capacidades funcionales de productos y
procesos existente. Una innovación incremental no tiene por qué surgir en el departamento de
I+D de la empresa sino que puede aparecer espontáneamente en las actividades cotidianas de
los distintos departamentos (Nieto Antolín, 2001).
En definitiva, la innovación es hacer cosas nuevas. Como consecuencia de ello, obtenemos
las siguientes dos conclusiones: (1) es importante asumir la responsabilidad de convertir las
ideas en hechos; y (2) la prueba que determina el valor de una idea reside en su implantación.
1
A pesar de esta distinción teórica entre innovación radical e incremental, en la práctica no resulta fácil separar
ambos tipos de innovación.
Gestión de la Innovación 4º Curso Gestión de Pymes
1.1. Relación entre innovación y conocimiento
Cuando una empresa decide innovar y, por lo tanto, implantar una idea creativa tiene tres
opciones:
1- Producir nuevo conocimiento
2- Emplear el conocimiento existente en el desarrollo de nuevos productos y/o procesos
3- Emplear el conocimiento existente en la mejora de los productos y/o procesos
actuales
A la hora de decantarse por una u otra alternativa debe de considerar dos aspectos
fundamentales:
1- La fuente de conocimiento que posee
2- Características del conocimiento base del sector en el que opera
1.2. Características de la innovación
Una de las características principales de la innovación es que se trata de una actividad
incierta e impredecible. Este rasgo fue señalado ya en los años cincuenta por Nelson (1959) y
se ha reforzado actualmente ante la presencia de entornos altamente turbulentos y cambiantes.
La innovación conlleva no sólo un gran riesgo técnico sino también un importante riesgo
económico y comercial. La inversión en innovación supone el desembolso de una cantidad
elevada de capital que es posible que no se recupere si finalmente no se produce la venta de
los productos o si ésta es inferior a la prevista. Además, en industrias muy intensivas en
innovación tales como las farmacéuticas o biotecnológicas pasa un período de tiempo bastante
prolongado entre el momento en que se realiza la inversión en innovación y el momento en el
que el producto está listo para su comercialización en el mercado.
Dado el riesgo inherente a esta actividad, la empresa puede decidir generar la innovación
externamente (adquirir la innovación u obtener innovación en colaboración con otros
organismos2) en vez de generarla internamente (a través de un departamento propio de I+D).
No obstante, antes de tomar esta decisión clave para asentar el futuro de la empresa sobre
bases sólidas, la empresa debe considerar los siguientes factores:
1- Disponibilidad de recursos financieros: si una empresa tiene suficientes recursos
financieros es más probable que pueda hacer frente a las elevadas inversiones que
requieren los proyectos de innovación y, por lo tanto, decida invertir ella misma en
esta actividad (generación interna de innovación).
2- Costes asociados al proyecto de innovación: si el proyecto de innovación supone unos
costes elevados, entonces es probable que la empresa decida compartir esos costes
colaborando con otras empresas o instituciones.
2
La opción de colaboración entre empresas y organismos de investigación para el desarrollo de innovaciones se
analiza en un capítulo posterior titulado “Relación entre la I+D pública y privada”.
3- Disponibilidad de habilidades, capacidades y conocimiento propios para hacer frente a
los proyectos de innovación: si la empresa cuenta con un capital humano
suficientemente cualificado para llevar a cabo proyectos de innovación, entonces
decidirá generar internamente esa innovación.
1.2.1. Generación interna de innovación
Cuando la empresa decide generar innovación internamente a través de su propio
departamento o unidad de I+D, ha de tener presente los siguientes aspectos sobre la
organización de tal departamento (Navas y Guerras, 1998):
1. Funciones asignadas al departamento, incluyendo los servicios que puede prestar a
otros departamentos (producción, finanzas, marketing, etc).
2. Ubicación del departamento en el organigrama de la empresa.
3. Sistema y estilo de dirección del departamento.
4. Actividad de control y sistema de incentivos.
5. Criterios de evaluación de departamento.
6. Tamaño del departamento: depende del número de proyectos de I+D llevados a cabo
internamente y de la posibilidad de realizar investigaciones con otros agentes externos.
7. Estructura del departamento: es posible distinguir entre dos estructuras organizativas:
- Estructura por proyectos u horizontal: en este tipo de estructura el personal está
asignado a proyectos concretos.
- Estructura por especialidades o vertical: este tipo de estructura se caracteriza porque
los empleados están asignados por especialidades científicas de forma que pueden
trabajar simultáneamente en varios proyectos.
2. EL PROCESO DE INNOVACIÓN
Los epígrafe anteriores indican que existe una estrecha relación entre innovación y
conocimiento. Tal es así, que recientemente Nonaka y Takeuchi (1995: 3) han definido el
proceso de innovación como “la capacidad que tiene una empresa en su conjunto para crear
nuevo conocimiento y diseminarlo a través de la organización e incorporarlo en nuevos
productos, servicios y procesos”.
Gráfico 1. El Proceso de Innovación
PROCESO DE INNOVACIÓN
I+D:
1- Investigación
Básica Invención Innovación Difusión
2- Investigación
Aplicada
3- Desarrollo
Tal y como se visualiza en el gráfico anterior, en el proceso de innovación se distinguen
tres fases:
1- Invención: creación de una idea potencialmente generadora de beneficios comerciales,
pero no materializada de forma concreta en productos, procesos o servicios.
2- Innovación: aplicación comercial de una idea. Innovar es convertir ideas en productos,
procesos o servicios nuevos o mejorados con base en el conocimiento y que el
mercado valora. La innovación de éxito suele combinar tres aspectos: (a) una buena
idea; (b) una buena transmisión de la idea dentro de la empresa; y (c) disponer de
capacidad para satisfacer a un mercado existente o para crear un nuevo mercado.
3- Difusión: supone dar a conocer a la sociedad la utilidad de una innovación. Este es el
momento en el que un país percibe realmente los beneficios de la innovación.
Aunque en la práctica el concepto de invención (creación de una idea) tiende a
considerarse como sinónimo del concepto de innovación (aplicación de esa idea), las líneas
anteriores dejan patente que ambos términos son distintos y no deben confundirse.
El desarrollo económico de una empresa depende de su creatividad para imaginar cosas
nuevas (invención), de su habilidad para aplicar comercialmente esas cosas nuevas
(innovación) y de su capacidad para “vender” esas cosas nuevas en el mercado, variando su
importancia relativa en función del tipo de empresa.
Cada una de estas tres fases requiere de recursos, habilidades y conocimientos distintos. La
innovación precisa de más recursos que la invención y no es necesario que el innovador haya
realizado previamente la invención, sino que puede tomar y adaptar una idea realizada por
otro. Asimismo, la difusión es más crítica que la innovación, ya que es el requisito
imprescindible para que la sociedad reciba los beneficios de ésta. Aunque la innovación no
precisa de la invención, para que la difusión tenga plenos efectos en una economía moderna sí
es necesario haber innovado.
3. GESTIÓN DE LA INNOVACIÓN
Siguiendo a Roberts (1984), la gestión de la innovación es “la organización y dirección de
los recursos, tanto humanos como económicos, con el fin de aumentar la creación de nuevos
conocimientos; la generación de ideas técnicas que permitan obtener nuevos productos,
procesos y servicios o mejorar los ya existentes; el desarrollo de dichas ideas en prototipos de
trabajo; y la transferencia de esas mismas ideas a las fases de fabricación, distribución y uso”.
El siguiente esquema recoge gráficamente en qué consiste la gestión de la innovación.
Gráfico 2. Gestión de la Innovación
Organización y Dirección de Recursos Humanos y Económicos
FIN
Aumentar la creación de Generar ideas técnicas
nuevo conocimiento para obtener nuevos
productos o mejorarlos
Desarrollar esas ideas
Transferir esas ideas
Satisfacer al mercado
Fuente: Elaboración propia
4. SISTEMAS DE INNOVACIÓN
En general tiende a asociarse a la innovación como un hecho característico a nivel de la
empresa. Sin embargo, en el proceso innovador intervienen otros agentes, aparte de la
empresa, por lo cual la innovación tiene lugar dentro de un sistema de innovación.
El sistema de innovación es el “conjunto de elementos que, en el ámbito nacional, regional
o local, actúan e interactúan, tanto a favor como en contra, de cualquier proceso de creación,
difusión o uso de conocimiento económicamente útil” (Libro Blanco de Cotec, 1998).
De la definición anterior se desprende que existen tres tipos de sistemas de innovación:
1. Nacional
2. Regional
3. Local
3.1. Agentes del sistema de innovación
Se distinguen cinco agentes distintos en el sistema de innovación (Cotec, 1998):
1. Empresa: según la Fundación Cotec (2002) el número de empresas innovadoras en
España es menor que en Europa. Asimismo, es más frecuente la innovación en
procesos que en productos.
2. Administraciones públicas: fomentan la innovación a través de ayudas financieras
(subvenciones y créditos blandos), fiscales (desgravaciones) y de campañas
publicitarias o programas de prospectiva tecnológica. Además, regulan los
aspectos técnicos (calidad, seguridad, normalización) y jurídicos (propiedad
industrial, competencia). Junto a estos dos objetivos, las administraciones públicas
están encargadas también de difundir las innovaciones y transferir la tecnología3
así como de organizar el sistema público de I+D (mediante normas legislativas,
gestión de ayudas a las empresas o el diseño de acciones de orientación de las
actividades científicas y tecnológicas de los centros públicos de investigación).
Existen administraciones públicas a nivel europeo, estatal, autonómico y local.
3. Sistema público de I+D: dentro de este sistema pueden distinguirse las siguientes
instituciones y organismos de titularidad pública: universidades y OPI
(Organismos Públicos de Investigación). Algunas de las OPI son el CSIC (Consejo
Superior de Investigaciones Científicas), CIEMAT (Centro de Investigaciones
Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas), CEDEX (Centro de Estudios y
Experimentación de Obras Públicas), INTA (Instituto Nacional de Técnica
Aeroespacial), ITGE (Instituto Tecnológico y Geominero de España), etc.
4. Infraestructuras de soporte a la innovación: son un conjunto de entidades de muy
diversa titularidad concebidas para facilitar la actividad innovadora de las
empresas, proporcionándoles medios materiales y humanos para su actividad de
I+D, expertos en tecnología, soluciones a problemas técnicos y de gestión, así
como información y toda una gran variedad de servicios de naturaleza tecnológica.
En este bloque se encuentran los centros tecnológicos (sectoriales, horizontales,
servicios tecnológicos, ligados a asociaciones empresariales, Registro de Centros
de innovación y tecnología) y los parques científicos y tecnológicos (viveros,
parques virtuales, etc). Los centros tecnológicos son proveedores de servicios
tecnológicos como la realización de actividades de I+D bajo contrato, la
transferencia y la difusión de la tecnología, la información y asesoría en materia de
gestión de la innovación, e incluso, la formación. Su principal característica es su
gran variedad, tanto en el grado de excelencia tecnológica como en la gama de
servicios que presentan y en su orientación geográfica y sectorial.
5. Entorno
3
El objetivo sobre difusión de innovaciones y transferencia de tecnología se desarrolla en profundidad en el
capítulo titulado “Relación entre la I+D pública y privada”, dada la creciente importancia de este aspecto en los
últimos años.
5. LA ACTIVIDAD DE I+D
Al igual que es importante distinguir entre invención e innovación, tampoco debe
confundirse el término innovación con el término I+D (Investigación y Desarrollo). Según la
definición recogida en el Manual de Frascati (OCDE, 1994: 29)4, “la I+D comprende trabajos
creativos que se emprenden de modo sistemático a fin de aumentar el volumen de
conocimientos, incluyendo el conocimiento del hombre, la cultura y la sociedad, así como la
utilización de este volumen de conocimientos para concebir nuevas aplicaciones”.
Por otro lado, y según la definición propuesta en el Manual de Oslo (OCDE, 1997: 47), “la
innovación tecnológica es la generación de nuevos productos o procesos o la generación de
cambios tecnológicos significativos en los productos y procesos actuales (no se incluyen los
cambios puramente estéticos, tales como color y decoración, ni aquellos que implican una
simple diferenciación del producto, tales como pequeños cambios en el modelo o
presentación, manteniendo la estructura y sus prestaciones)”.
Con base en ambas definiciones, la innovación comprende una serie de actividades
científicas, tecnológicas, organizativas, financieras y comerciales, tales como la I+D, la
adquisición de conocimiento y tecnología desincorporada, la adquisición de tecnología
incorporada, la ingeniería industrial, el diseño industrial, el desarrollo de la preproducción y el
marketing de nuevos productos (OCDE, 1997). Es decir, la I+D es sólo una parte de la
innovación.
No obstante, tanto en la teoría como en la práctica esta distinción no es sencilla debido a la
estrecha conexión existente entre estas dos dimensiones. Así pues, con el fin de facilitar tal
distinción, el Manual de Frascati (OCDE, 1994) establece que el criterio básico para distinguir
la I+D de otras actividades innovadoras descansa en que la I+D lleva implícito un apreciable
elemento de novedad. Como consecuencia de esta característica, hablamos de I+D cuando el
problema no puede solucionarse con el conocimiento existente y hablamos de otras
actividades innovadoras cuando el problema puede resolverse con lo que la empresa conoce y
domina. También el Manual de Frascati (OCDE, 1994) señala como criterio para distinguir la
actividad de I+D de otras actividades innovadoras el planteado por la National Science
Foundation (NSF) en Estados Unidos. Según este criterio, cuando el objetivo principal es
aportar nuevas mejoras técnicas al producto o proceso estamos ante I+D, en tanto que cuando
éstas se encuentran ya establecidas y el objetivo radica en buscar un mercado, establecer
planes de preproducción u obtener un sistema controlado de producción no es I+D5.
Una vez establecida la definición de I+D, a continuación se detallan las tres actividades
que comprenden esta actividad (OCDE, 1994):
4
Actualmente, en España en vez de referirnos a I+D nos referimos a I+D+I (Investigación, Desarrollo e
Innovación).
5
El lector interesado en conocer de forma más detallada qué se entiende por I+D y en qué aspectos radica la
distinción de esta actividad respecto a otras actividades innovadoras puede consultar el Manual de Frascati
(OCDE, 1994: 29-45).
1. Investigación básica o fundamental: trabajos teóricos o empíricos para obtener un
mayor grado de conocimiento de los fundamentos de los fenómenos y hechos
observables pero sin aplicación práctica inmediata.
2. Investigación aplicada: consiste también en trabajos originales para adquirir un
grado de conocimiento pero tiene siempre una misión práctica, aunque sea a largo
plazo.
3. Desarrollo experimental: trabajos sistemáticos de profundización en los
conocimientos existentes derivados de la investigación o la experiencia práctica,
dirigidos a la producción de nuevos materiales o productos, al establecimiento de
nuevos productos o servicios, o a la mejora sustancial de los ya producidos o
implantados.
Si bien existen dificultades a la hora de distinguir entre estas tres actividades, en general, la
investigación básica se desarrolla principalmente en los departamentos de las universidades
mientras que la investigación aplicada se lleva a cabo en el seno de las empresas.
Un aspecto importante ligado a la actividad de I+D es la necesidad de distinguir entre la
I+D de input y la I+D del output. Mientras que la I+D del input hace referencia a los gastos
destinados por la empresa a proyectos de I+D, la I+D del output es sinónimo de patentes.
6. TECNOLOGÍA: DEFINICIÓN Y TIPOLOGÍA
Del mismo modo que no pueden confundirse los términos invención e innovación,
innovación e I+D, también es relevante distinguir entre innovación y tecnología. La
tecnología es la herramienta que permite innovar, es decir, convertir una idea en un hecho.
Asimismo, a la par que el concepto de innovación, el concepto de tecnología también es
ambiguo y ha sido definido de muy diversas formas.
Nosotros nos vamos a centrar en aquellas definiciones que relacionan la tecnología con el
conocimiento por dos razones: (1) el objetivo del libro es el análisis de la gestión de la
innovación y la tecnología desde la perspectiva del conocimiento; y (2) los estudios más
actuales apuntan en esta línea: tecnología es conocimiento (Molero, 2001).
Mientras que la concepción neoclásica o estática considera que la tecnología es
información, los trabajos más recientes (Nonaka y Takeuchi, 1995; Molero, 2001; Zander y
Kogut, 1995) señalan que la tecnología no es información, sino conocimiento. Esta idea pone
de manifiesto que frente a la idea de que la información es algo que puede transmitirse
libremente y sin costes, el conocimiento debe aprenderse, lo que conlleva esfuerzo, costes e
incertidumbre. Además, la tecnología es un conocimiento específico que se encuentra
incorporado a las personas y las organizaciones. Esto supone que en ella se incluyen, además
de elementos de dominio público y libremente accesibles a través de las instituciones o el
mercado, elementos de carácter tácito o no codificable que sólo se aprenden a través de la
experiencia y la experimentación.
Otro característica del conocimiento tecnológico es su carácter acumulativo y dependiente
del cambio seguido. De esto se deriva que lo que las empresas son capaces de innovar en un
futuro inmediato es deudor de la experiencia inmediata acumulada. Sin embargo, esto no
quiere decir que la innovación esté sometida a un determinismo, porque la incertidumbre,
común a los procesos cognitivos, introduce elementos aleatorios de discontinuidad que no
alteran la tendencia general expuesta.
Gráfico 3. Relación entre tecnología y conocimiento
TECNOLOGÍA
= CONOCIMIENTO
Tácito Acumulado
Fuente: Elaboración propia
6.1. Definiciones de tecnología basadas en el conocimiento
1- Navas (1994): la tecnología es el conjunto sistematizado de conocimientos aplicados a
diferentes áreas y unidos para la consecución de un fin, que es la creación o invención de
algo, que puede ser desde la fabricación o mejora de un producto hasta la simplificación o el
cambio de un determinado proceso.
2- Benavides (1998): la tecnología es el sistema de conocimientos y de información derivado
de la investigación, de la experimentación o de la experiencia y que, unido a los métodos de
producción, comercialización y gestión que le son propios, permite crear una forma
reproducible o generar nuevos o mejorados productos, procesos o servicios.
3- Nieto Antolín (2001): el término tecnología se emplea para reflejar el stock de
conocimientos codificados y tácitos sobre el conjunto de técnicas industriales disponibles en
un momento del tiempo.
En resumen, la tecnología es la aplicación del conocimiento y la experiencia para crear
algo comercialmente útil.
6.2. Clasificación de la tecnología
Si bien existen varias tipologías de tecnología, nosotros vamos a distinguir entre tecnología
emergente, clave, de base, auxiliar y de futuro:
• Tecnología emergente: está en la primera etapa de su aplicación y, por lo tanto,
representa un alto grado de incertidumbre.
• Tecnología clave: contribuye decisivamente a la competitividad de la empresa ya
que es ampliamente aceptada por el mercado. En ocasiones constituye un elemento
diferenciador de la empresa, por lo que a veces se denomina tecnología de
diferenciación.
• Tecnología de base: es necesaria pero no suficiente para asegurar la vida de la
empresa. Es una tecnología clave en fase de envejecimiento y, en consecuencia,
está disponible en el mercado para cualquier empresa del sector.
• Tecnología auxiliar: es conveniente pero no imprescindible para la vida de la
empresa.
• Tecnología de futuro: son las llamadas a ser claves.
7. GESTIÓN DE LA TECNOLOGÍA
Los rápidos cambios tecnológicos acaecidos en los últimos años han provocado que la
tecnología sea un factor clave de competitividad dentro de la empresa. Sin embargo,
realmente el factor clave no es la tecnología en sí misma sino su gestión.
La gestión de la tecnología es “el proceso de manejar todas aquellas actividades que
capaciten a la empresa para hacer el uso más eficiente de la tecnología generada internamente
y la adquirida a terceros, así como de incorporarla a los nuevos productos y a las formas en
que los producen y se entregan al mercado” Hidalgo Nuchera (1999: 46). Por lo tanto,
consiste en la mejora de las capacidades tecnológicas de la empresa.
El objetivo de la gestión de la tecnología es implantar una conciencia elevada de la
necesidad de llevar a cabo innovaciones y mejoras frecuentes. Así pues, no se trata de que la
empresa pueda desarrollar innovaciones exitosas sólo en una o varias ocasiones.
Para realizar una buena gestión de la tecnología es necesario considerar los siguientes
aspectos (Sáez et al., 2003):
1. Conocer el mercado, las tendencias tecnológicas y la capacidad de los competidores.
2. Adquirir de la forma más ventajosa, tanto las tecnologías que no convenga desarrollar
internamente como las que se vayan a subcontratar, garantizando su financiación.
3. Supervisar adecuadamente su desarrollo y reaccionar ante imprevistos.
4. Evaluar sus resultados.
5. Proteger debidamente la tecnología generada.
6. Obtener los mayores rendimientos de su explotación.
7. Conseguir la optimización de los procesos productivos.
7.1. Funciones para lograr una buena gestión tecnológica
A mediados de los años ochenta, Morin (1985) indicó que para lograr una buena gestión
tecnológica, la empresa debía de realizar las siguientes funciones:
1. Inventariar: relacionar las distintas tecnologías disponibles o accesibles para la
empresa. Se trata de establecer un inventario del patrimonio tecnológico de la
empresa, que incluya las distintas categorías de tecnología. Este conjunto de
tecnologías se puede vincular con los productos a través de una matriz tecnologías-
productos, en la cual cada casilla refleja la posible relación entre un producto y una
tecnología particulares.
2. Evaluar: conocer el potencial que tienen cada una de las tecnologías en la
generación de ventajas competitivas, lo cual dependerá principalmente del tipo de
tecnologías disponibles, y del grado de dominio de la empresa sobre las mismas.
3. Optimizar: buscar la mejor utilización posible de los recursos tecnológicos para
conseguir sinergias. Este hecho está relacionado con la localización de distintas
combinaciones productos-mercados en los que aplicar un conocimiento tecnológico
similar.
4. Enriquecer: incrementar el patrimonio tecnológico, bien internamente o bien
externamente a través de la compra de tecnología.
5. Vigilar: establecer un sistema de alerta tecnológica que avise sobre la evolución de
las nuevas tecnologías, las tecnologías disponibles por los competidores y su
impacto sobre las actividades propias.
6. Proteger: proteger la tecnología mediante políticas de propiedad industrial
(patentes, marcas, etc) que eviten la imitación por parte de los competidores.
Similar al planteamiento anterior, aunque empleando una terminología distinta, Hidalgo
Nuchera (1999) propuso dos grandes bloques de funciones para conseguir una gestión de la
tecnología eficiente:
1- Funciones activas: dentro de este bloque se encuadran las siguientes actividades:
Evaluación de la competitividad y del potencial tecnológico propio
Especificación y diseño de la estrategia tecnológica
Incremento del patrimonio tecnológico propio
Implantación de las fases de desarrollo de nuevo producto
2- Funciones de apoyo: en este grupo están incluidas las siguientes actividades:
Vigilancia del entorno para identificar oportunidades y amenazas
Protección de las innovaciones
A continuación se explica de forma simplificada cada una de esas funciones.
FUNCIONES ACTIVAS:
- Evaluación de la competitividad y del potencial tecnológico propio: analizar la capacidad de
la empresa para movilizar sus recursos tecnológicos hacia las necesidades del mercado
teniendo en cuenta a sus principales competidores.
- Especificación y diseño de la estrategia tecnológica: para diseñar la estrategia tecnológica es
necesario tener en cuenta las respuestas a las preguntas relacionadas propiamente con la
tecnología (¿en qué estado se encuentran las tecnologías que se dominan?, ¿qué tecnologías
están desarrollando nuestros competidores?), y a las preguntas vinculadas a la operatividad de
la empresa (¿cuáles son nuestras fortalezas y debilidades?, ¿en qué negocios debemos
competir en el futuro?).
- Incremento o enriquecimiento del patrimonio tecnológico propio: en este sentido la empresa
dispone de tres alternativas: (a) desarrollar internamente la tecnología en su departamento de
I+D; (b) adquirir la tecnología en el exterior; y (c) colaborar con otros organismos a través de
las denominadas alianzas estratégicas.
- Implantación de las fases de desarrollo del nuevo producto: para lograr una gestión eficaz de
esta función, es imprescindible una estrecha interacción entre las diferentes actividades que
constituyen el desarrollo del producto (investigación, diseño, ingeniería, fabricación, control
de calidad, comercialización, etc).
FUNCIONES DE APOYO:
- Vigilancia del entorno: recabar información tecnológica del entorno de la empresa,
analizarla, transformarla y enviarla a los responsables del proceso de gestión tecnológica para
que puedan tomar decisiones y contribuir a una mayor eficacia en el desarrollo de dicho
proceso. Con esta función se persigue un doble objetivo: (1) detectar los cambios
tecnológicos, el comportamiento de los competidores y otras señales que sean indicadoras de
oportunidades y amenazas, de forma que ayuden a la empresa a evaluar su propia
competitividad; y (2) identificar los contactos externos que puedan proporcionar tecnologías
críticas a la empresa con la finalidad de enriquecer su patrimonio tecnológico.
- Protección de las innovaciones: la política de protección se apoya en dos pilares: (1)
propiedad industrial (patentes); y (2) gestión de competencias: permite almacenar los
conocimientos acumulados por los profesionales de la empresa, garantizar el acceso a este
patrimonio y difundirlo a los efectos que sea compartido por todos los miembros de la misma.
Para facilitar la gestión de las competencias se utilizan sistemas expertos desarrollados sobre
ordenadores.
8. ÁRBOLES TECNOLÓGICOS
Una de las herramientas más importantes para el diagnóstico tecnológico es el modelo de
racimo tecnológico. Este modelo fue presentado por el grupo G.E.S.T. en 1986, y se
caracteriza porque concede mucha importancia al componente tecnológico, situándolo al nivel
corporativo. La tecnología se convierte en elemento esencial para el diseño del campo de
actividad y del proceso de diversificación de la empresa, es decir, a nivel de estrategia
corporativa, sobrepasando los límites de su estricta consideración competitiva.
Un racimo tecnológico designa una colección de actividades relacionadas entre sí por una
esencia tecnológica común. El racimo está formado por un conjunto de ejes de explotación,
que partiendo de la tecnología, desembocan en distintas combinaciones de productos-
mercados.
Según este modelo, la empresa, apoyándose en un conjunto de tecnologías genéricas, es
decir, que son susceptibles de distintas aplicaciones en campos de actividad diversos, puede
contar con un potencial tecnológico propio susceptible de ser explotado en formas distintas,
bien a través de líneas de producto o bien a través de mercados (véase gráfico 4).
Gráfico 4. Modelo de Racimo Tecnológico
Valoración sectorial
de las tecnologías
sobre diferentes
combinaciones de
producto-mercado
Integración de las tecnologías en Potencial
una capacidad tecnológica e Tecnológico
industrial propia de la empresa e Industrial
Tecnologías
Tecnologías (en
interrelación con los
Genéricas
dominios científicos )
Fuente: G.E.ST. (1986: 30)
9. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Benavides Velasco, C. (1998). Tecnología, innovación y empresa. Ediciones Pirámide,
Madrid.
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