Índice
1. Introducción
2. Características
2.1. Características Botánicas de la Quina
2.1.1. Clasificación Científica
2.1.2. Descripción Física
2.1.3. Parte Utilizada
2.2. Hábitat y Condiciones de Cultivo
2.2.1. Distribución Geográfica Natural
2.3. Condiciones Ambientales Ideales
2.3.1. Cultivo vs. Explotación Silvestre
2.4. Explotación Histórica en Bolivia
2.4.1. Ciclo de Auge (Siglo XIX)
2.5. Métodos de Extracción
2.6. Impacto Ambiental
2.7. Importancia y Legado
3. Ubicación geográfica de la quina en Bolivia y su inserción en el contexto mundial
3.1. Bolivia en el contexto de la economía capitalista del siglo XIX
3.2. El corredor andino: único proveedor de quina en el mundo (siglos XVII–XIX)
3.3. Geografía estratégica: entre el altiplano y la Amazonía
3.4. El quiebre del monopolio andino: Java y la biopiratería (desde 1876)
3.5. Breve reinserción en el mercado global: Segunda Guerra Mundial (1939–1945)
4. La quina y su utilidad en el mundo
4.1. Importancia histórica y medicinal
4.2. ¿Por qué es útil o relevante para el mundo?
4.3. ¿Qué industrias o sectores están relacionados con la quina?
4.4. Ejemplos internacionales del uso de la quina
5. Cronología del auge de la quina en Bolivia y en el mundo
5.1. La quina: origen, valor medicinal y expansión global (siglos XVII–XIX)
5.2. Bolivia y la riqueza botánica de sus yungas (siglo XVIII – primera mitad del XIX)
5.3. Monopolio estatal y auge nacional de la quina boliviana (1844–1865)
5.4. El auge regional de Larecaja y la Casa Richter (1870–1890)
5.5. Contrabando de semillas y fin del monopolio andino (1876)
5.6. La quina durante la Segunda Guerra Mundial (1939–1945)
5.7. La quinina en el siglo XX y XXI: de medicina a interés científico (1970–actualidad)
6. Desarrollo de la quina en Bolivia
6.1. ¿Qué características tiene la explotación de la quina en Bolivia?
6.1.1. Extractivismo sin renovación
6.1.2. Enfocada en regiones específicas
6.1.3. Tecnología limitada
6.1.4. Fuerte demanda internacional, pero con bajo valor agregado
6.1.5. Desaparición de la actividad
6.2. ¿Qué actores están involucrados?
6.2.1. El Estado (durante la colonia y la república)
6.2.2. Empresas extranjeras e intermediarios
6.2.3. Comunidades locales e indígenas
6.2.4. Academia y ONGs (actualmente)
7. La Planta Quina: Perspectiva Actual y Futura en Bolivia y el Mundo
7.1. Situación Actual en Bolivia
7.1.1. Estado de Conservación
7.1.2. Marco Legal y Protección.
7.2. Perspectivas Futuras en Bolivia
7.2.1. Conservación In Situ y Ex Situ
7.2.2. Producción Sostenible y Desarrollo Rural
7.2.3. Investigación Científica
7.3. Panorama Internacional
7.3.1. Demanda Global de Quinina
7.3.2. Competencia y Sustitutos
8. Conclusiones
9. Bibliografía
1. Introducción
La historia de Bolivia está marcada por la riqueza y la explotación de sus recursos
naturales, muchos de los cuales han sido estratégicos para el desarrollo de otras
regiones del mundo. Entre ellos destaca la quina, un árbol originario de los Andes
cuya corteza contiene quinina, un alcaloide que durante siglos fue el único
tratamiento efectivo contra la malaria, una de las enfermedades más mortales de
la historia. La quina no solo representa un patrimonio botánico de gran valor, sino
que también constituye un caso emblemático del vínculo entre biodiversidad,
medicina y economía en la historia global.
Este informe tiene como objetivo principal analizar de manera integral la historia,
características y evolución del uso de la quina en Bolivia, desde su descubrimiento
y valorización por parte de los pueblos originarios hasta su declive frente a los
sustitutos químicos y su situación actual como recurso en riesgo de desaparición.
Se abordarán aspectos botánicos, ecológicos, económicos e históricos, así como
el rol de distintos actores involucrados, como el Estado, las empresas extranjeras,
las comunidades locales y la academia. Además, se examinará cómo el
conocimiento ancestral fue fundamental para el aprovechamiento inicial de esta
planta, y cómo su desvalorización posterior refleja una dinámica histórica de
subordinación tecnológica y científica frente a los centros de poder global.
Finalmente, el estudio de la quina también nos invita a reflexionar sobre el
presente y el futuro de la biodiversidad en Bolivia. En un contexto de cambio
climático y de interés renovado por la medicina natural, la recuperación y
conservación de especies como la Cinchona podría convertirse en una
oportunidad para impulsar un modelo de desarrollo más sostenible, justo y basado
en el conocimiento local. Así, la quina no solo es un símbolo del pasado
extractivista, sino también una posibilidad para construir un futuro diferente.
2. Características
La quina fue un recurso natural estratégico en Bolivia durante los siglos XVIII y
XIX, principalmente por su corteza rica en quinina, el principal tratamiento contra la
malaria en esa época. Este informe detalla sus características botánicas, hábitat,
explotación histórica e impacto en Bolivia.
2.1. Características Botánicas de la Quina
2.1.1. Clasificación Científica
Reino: Plantae
Familia: Rubiaceae (la misma del café y la gardenia).
Género: Cinchona (especies principales: C. officinalis, C. calisaya, C.
ledgeriana).
2.1.2. Descripción Física
Porte: Árbol de 10 a 20 metros de altura.
Hojas: Ovaladas, perennes, de color verde brillante.
Flores: Pequeñas, agrupadas en racimos, color blanco a rosado.
Corteza: Rugosa, de color marrón-rojizo, con alto contenido de
alcaloides (quinina, quinidina).
2.1.3. Parte Utilizada
Corteza del tronco y raíces (contiene entre 5% y 15% de quinina).
2.2. Hábitat y Condiciones de Cultivo
2.2.1. Distribución Geográfica Natural
Regiones andino-amazónicas:
Bolivia: Yungas de La Paz, Cochabamba, Santa Cruz.
Otros países: Perú, Ecuador, Colombia y norte de Argentina.
2.3. Condiciones Ambientales Ideales
Factor Requerimiento
Altitud | 1,500 – 3,000 msnm
Clima Templado-húmedo (lluvias frecuentes)
Temperatura 10°C – 20°C (sin heladas)
Suelo Rico en materia orgánica, bien drenado
Luz Sombra parcial (bajo dosel forestal)
2.3.1. Cultivo vs. Explotación Silvestre
Inicialmente: Extracción de árboles silvestres (sobreexplotación).
Después: Intentos de cultivo en plantaciones (limitado éxito por crecimiento lento).
2.4. Explotación Histórica en Bolivia
2.4.1. Ciclo de Auge (Siglo XIX)
Demanda internacional: Tratamiento de malaria en colonias europeas (África, Asia).
Principales compradores: Reino Unido, Países Bajos, EE.UU.
Zonas productoras en Bolivia: Provincias de Larecaja, Nor Yungas, Sud Yungas.
2.5. Métodos de Extracción
Tala selectiva: Árboles maduros (15+ años).
Descortezado manual: Pelado de la corteza con hachas o machetes.
Secado y transporte: Corteza secada al sol y enviada a Europa.
2.6. Impacto Ambiental
Deforestación: Tala indiscriminada sin reforestación.
Pérdida de biodiversidad: Destrucción de bosques nubosos.
2.7. Importancia y Legado
Médico: La quinina salvó millones de vidas hasta el desarrollo de antimaláricos sintéticos
(siglo XX).
Económico: Generó ingresos, pero no se industrializó (solo exportación de materia
prima).
Lección: Ejemplo temprano de los riesgos de la dependencia extractivista en Bolivia.
3. Ubicación geográfica de la quina en Bolivia y su inserción en el contexto
mundial
3.1. Bolivia en el contexto de la economía capitalista del siglo XIX
Durante el siglo XIX, el mundo vivió un proceso de profunda transformación
económica marcado por la consolidación del capitalismo industrial, la expansión
del imperialismo europeo y la integración de regiones periféricas —como América
Latina— al mercado mundial. En este escenario, los países andinos se
convirtieron en proveedores de materias primas valiosas, entre ellas la quina, que
tenía una alta demanda en Europa debido a su eficacia contra la malaria.
El auge de la quina no puede entenderse solo como un fenómeno local o nacional,
sino como parte de una dinámica global en la que productos naturales de origen
tropical eran extraídos, procesados y exportados hacia los centros industriales de
Europa y Norteamérica. Este sistema de intercambio desigual, en el que Bolivia
proporcionaba recursos y recibía productos manufacturados, se inscribe dentro de
lo que los historiadores denominan una economía de enclave, característica de
muchas regiones latinoamericanas en el siglo XIX.
3.2. El corredor andino: único proveedor de quina en el mundo (siglos
XVII–XIX)
Hasta mediados del siglo XIX, los únicos bosques productores de quina se
encontraban en la región andina: Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia. Esta
ubicación exclusiva hizo que Sudamérica tuviera un monopolio natural sobre un
producto que era esencial para la salud pública en Europa, Asia y África.
En este contexto, la región de Larecaja, en el norte de La Paz, se convirtió en uno
de los principales centros de recolección y exportación de quina boliviana. Con
localidades como Mapiri, Tipuani, Guanay y Sorata, la provincia combinaba
riqueza botánica, relativa accesibilidad y presencia de empresarios europeos
(como los alemanes de la Casa Richter) que permitieron su articulación con el
mercado capitalista mundial.
Desde esta región salía gran parte de la corteza de quina que llegaba a Europa a
través de los puertos de Arica o Mollendo. Una vez en Europa, era procesada para
extraer la quinina y utilizada como tratamiento médico, especialmente por las
potencias coloniales que la empleaban para prevenir la malaria en sus colonias
africanas y asiáticas. Así, un producto originado en las montañas tropicales de
Bolivia influía directamente en el avance del colonialismo global europeo.
3.3. Geografía estratégica: entre el altiplano y la Amazonía
La región quínera boliviana se caracteriza por su ubicación en la franja ecológica
de los Yungas húmedos, situada entre los 800 y 2.500 metros sobre el nivel del
mar. Esta zona forma parte de un corredor biogeográfico excepcionalmente fértil,
donde los árboles de Cinchona crecían en condiciones ideales: sombra natural,
alta humedad, suelos profundos y temperaturas moderadas.
Larecaja, particularmente, ofrecía una combinación única:
Riqueza forestal, con árboles silvestres de Cinchona calisaya, de alto
contenido alcaloideo.
Cercanía relativa a centros urbanos como La Paz y puertos en el
Pacífico.
Accesibilidad hacia la Amazonía boliviana, lo que permitió más tarde la
expansión hacia la goma elástica.
Presencia de rutas naturales: ríos navegables, caminos precolombinos,
y rutas mulares coloniales.
Gracias a estas ventajas geográficas, Larecaja fue uno de los pocos espacios en
Bolivia que logró integrarse exitosamente al circuito global de exportación, sin
requerir una intervención directa del Estado.
3.4. El quiebre del monopolio andino: Java y la biopiratería (desde 1876)
El contrabando de semillas bolivianas hacia Java (actual Indonesia), organizado
por Charles Ledger en 1876, marcó un punto de inflexión. A pesar de los
esfuerzos locales, la Corteza calisaya del Alto Beni fue cultivada exitosamente en
Asia bajo condiciones controladas, lo que permitió a Holanda e Inglaterra romper
el monopolio andino.
En pocas décadas, las plantaciones asiáticas produjeron corteza de calidad igual o
superior, a menor costo, y sin depender del acceso a zonas selváticas remotas.
Hacia 1930, más del 90% de la quinina mundial provenía de Asia, relegando a
Bolivia y al resto de Sudamérica al margen del comercio global.
Este cambio geopolítico demuestra cómo las dinámicas del capitalismo global y el
imperialismo científico europeo redefinieron la posición de regiones como
Larecaja, que pasaron de ser epicentros de riqueza natural a territorios marginales
ante el avance tecnológico y comercial de las potencias.
3.5. Breve reinserción en el mercado global: Segunda Guerra Mundial
(1939–1945)
Durante la Segunda Guerra Mundial, la ocupación japonesa del sudeste asiático
interrumpió el suministro global de quinina. Ante esta crisis, los Estados Unidos y
los Aliados volvieron su atención a Sudamérica, incluyendo a Bolivia. Se enviaron
expediciones para recolectar corteza y reactivar el comercio quinero.
Bolivia fue nuevamente incluida en el circuito económico internacional, aunque de
manera temporal. Sin embargo, este episodio demostró una vez más el valor
estratégico de la región de Larecaja y otras zonas selváticas como reserva natural
de recursos medicinales.
4. La quina y su utilidad en el mundo
La quina es un árbol de origen andino que ha tenido un papel fundamental en la
historia de la medicina mundial. Es originario de países como Bolivia, Perú,
Ecuador y Colombia, donde crece en zonas montañosas y húmedas. Su nombre
científico es Cinchona, y su valor se encuentra en la corteza, de la cual se extrae
una sustancia llamada quinina. Esta sustancia fue, durante mucho tiempo, el único
tratamiento eficaz contra la malaria, una enfermedad que ha afectado a millones
de personas en el mundo, especialmente en las regiones tropicales de África, Asia
y América Latina.
Durante la época colonial, Bolivia, que entonces formaba parte del virreinato del
Perú, fue una zona importante de extracción de quina. En los siglos XVII y XVIII, la
demanda de corteza creció enormemente debido a su efectividad contra la
malaria, y Bolivia fue una de las fuentes principales de esta medicina natural. Se
recolectaban grandes cantidades de corteza en los Yungas y otras áreas
boscosas, y se exportaban hacia Europa.
En la historia boliviana, la quina también está vinculada al desarrollo científico y
económico. A lo largo del tiempo, hubo intentos de cultivar la planta de manera
más sistemática, aunque el saqueo de semillas hacia países europeos y asiáticos
afectó su producción local. A pesar de eso, Bolivia sigue siendo un país con gran
potencial en cuanto al aprovechamiento sostenible de la quina.
Hoy en día, en Bolivia, la quina forma parte del patrimonio botánico nacional y es
valorada por su importancia ecológica, médica y cultural. Su conservación es un
tema relevante, especialmente en un contexto donde la medicina natural está
cobrando nuevamente fuerza y donde se reconoce la sabiduría ancestral como
una fuente válida de conocimiento. Además, la quina representa una oportunidad
para impulsar la investigación científica nacional y para promover el uso
responsable de los recursos naturales.
4.1. Importancia histórica y medicinal
La quina ha tenido un papel fundamental en la historia de la medicina y la salud
pública, no solo en América del Sur, sino a nivel global. Su importancia comienza
con los pueblos originarios de los Andes, quienes fueron los primeros en descubrir
sus propiedades curativas. Usaban la corteza del árbol de quina —también
conocido como Cinchona— para tratar enfermedades como la fiebre, los
escalofríos y otras dolencias, especialmente en zonas húmedas y tropicales donde
estas afecciones eran comunes.
El conocimiento indígena fue transmitido a los colonizadores españoles en el siglo
XVII. Uno de los casos más famosos es el de la condesa de Chinchón, esposa del
virrey del Perú, quien habría sido curada de malaria gracias a una infusión hecha
con corteza de quina en Lima. Esta historia, aunque discutida, dio lugar al nombre
científico del árbol (Cinchona), y marcó el inicio de su uso sistemático en Europa.
A partir de entonces, la quina fue considerada un recurso estratégico para la
salud. En una época en que la malaria causaba miles de muertes en climas
tropicales y en campañas militares, la quinina —el compuesto activo extraído de la
corteza de la quina— se convirtió en el único tratamiento efectivo. Su valor era tan
alto que se le conocía como "el oro de los Andes".
Durante los siglos XVIII y XIX, la corteza de quina se exportaba en grandes
cantidades desde Bolivia, Perú y otros países andinos hacia Europa.
Posteriormente, se logró aislar la quinina en forma pura en 1820 por los científicos
franceses Pierre Pelletier y Joseph Caventou. Esto revolucionó la medicina, ya
que permitió crear dosis más precisas y medicamentos estandarizados.
Además de su uso contra la malaria, la quinina también se usó para tratar otras
afecciones como calambres musculares, arritmias cardíacas e incluso como
antipirético general (para reducir la fiebre). Más tarde, su sabor amargo también
fue aprovechado para crear bebidas como el agua tónica, utilizada en las colonias
británicas como forma de prevenir el paludismo.
La importancia de la quina perdura hasta hoy. Aunque existen nuevos
medicamentos antipalúdicos, la quinina sigue siendo utilizada en algunos
tratamientos, y la historia de su descubrimiento sigue siendo un ejemplo del valor
de la medicina tradicional y del conocimiento indígena. También sirve como
recordatorio de cómo un recurso natural de América Latina pudo cambiar el rumbo
de la historia médica en el mundo.
4.2. ¿Por qué es útil o relevante para el mundo?
La quina es relevante para el mundo por varias razones fundamentales:
4.2.1. Por su valor medicinal
La quinina, extraída de la corteza del árbol, fue durante siglos el único tratamiento
eficaz contra la malaria. Esta enfermedad transmitida por mosquitos es una de las
más mortales de la historia, y aunque hoy en día existen medicamentos más
modernos, la quinina todavía se utiliza en algunos países donde otras medicinas
han dejado de ser efectivas.
4.2.2. Por su impacto histórico en la salud pública
La quinina salvó millones de vidas en regiones tropicales de todo el mundo. Su
uso se considera uno de los avances más importantes de la medicina natural.
Ayudó a establecer hospitales, centros médicos y campañas de salud en muchas
partes del planeta.
4.2.3. Por su aporte a otras industrias
No solo se usa con fines médicos. También tiene aplicaciones en la industria
alimentaria, en la elaboración de bebidas como el agua tónica, en la cosmética y
en productos naturales.
4.2.4. Por su valor cultural y simbólico
En países como Perú y Bolivia, la quina es un símbolo nacional. De hecho, en el
caso de Perú, aparece representada en el Escudo Nacional, como homenaje a su
importancia histórica, médica y cultural.
4.3. ¿Qué industrias o sectores están relacionados con la quina?
4.3.1. Industria farmacéutica
Esta industria fue la primera en interesarse por la quina debido a la quinina, su
principio activo más conocido. Gracias a los avances de la ciencia, se pudo aislar
la quinina en forma pura y producirla en grandes cantidades. Aunque actualmente
se usan medicamentos más modernos contra la malaria, la quinina sigue siendo
útil en tratamientos de emergencia y en zonas donde hay resistencia a otros
medicamentos.
4.3.2. Industria alimentaria y de bebidas
En pequeñas cantidades, la quinina se utiliza en la fabricación de bebidas
amargas como el agua tónica, muy conocida por su sabor característico. Esta
bebida nació como una forma de ingerir quinina sin sentir su sabor amargo,
especialmente durante las campañas militares europeas en el trópico. Hoy en día,
la tónica se consume en todo el mundo, especialmente combinada con ginebra en
el famoso cóctel “gin tonic”.
4.3.3. Industria cosmética y natural
El extracto de quina se emplea también en la elaboración de productos naturales
como tónicos capilares, shampoos y cremas. Se cree que ayuda a fortalecer el
cabello y a combatir su caída, por lo que es muy común en productos de
herbolarios y farmacias naturales.
4.3.4. Sector de conservación y medio ambiente
La quina es parte de los ecosistemas andinos, y por su valor medicinal e histórico,
está incluida en programas de conservación de especies nativas. Proteger el árbol
de quina también es una forma de proteger el conocimiento ancestral que los
pueblos originarios han transmitido durante generaciones.
4.4. Ejemplos internacionales del uso de la quina
Reino Unido: Durante el colonialismo británico en la India y África, los
soldados usaban quinina como prevención contra la malaria. Fue tan
importante que se llegó a considerar como parte del equipamiento básico de
las tropas. Para disimular el sabor amargo, los británicos crearon una bebida
mezclando quinina con azúcar, agua y limón. De ahí nació el agua tónica.
Francia: En el año 1820, dos científicos franceses, Pelletier y Caventou,
lograron aislar por primera vez la quinina de la corteza de quina. Esto permitió
producirla de manera más eficiente y segura, lo que fue un avance muy
importante para la medicina de la época.
Suiza: La empresa suiza Schweppes fue una de las primeras en comercializar
agua tónica con quinina en Europa. Hasta hoy, la marca sigue siendo
reconocida a nivel internacional por esta bebida que se originó como un
remedio medicinal.
5. Cronología del auge de la quina en Bolivia y en el mundo
5.1. La quina: origen, valor medicinal y expansión global (siglos XVII–XIX)
La quina, también conocida como cascarilla, es la corteza de los árboles del
género Cinchona, nativos de los bosques húmedos andinos que se extienden por
Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia. Su uso medicinal es ancestral, aunque la
historia oficial lo vincula al año 1630, cuando se administró por primera vez a un
enfermo de malaria en Loja. La leyenda más famosa relata que una condesa,
esposa del virrey del Perú, fue curada por una infusión de quina, tras lo cual los
jesuitas promovieron su uso en Europa bajo el nombre de pulvis jesuiticus.
La corteza de quina fue considerada por siglos como un recurso de inmenso valor
terapéutico, siendo utilizada como el único tratamiento eficaz contra el paludismo,
una enfermedad endémica en regiones tropicales. En 1820, los químicos
franceses Pelletier y Caventou lograron aislar el principio activo de la corteza, al
que llamaron quinina. Este avance consolidó la quina como un producto
farmacéutico de alto valor estratégico, permitiendo su inclusión formal en las
farmacopeas europeas. La quinina fue tan importante que incluso se ha dicho que
“permitió el colonialismo”, ya que permitió a las potencias europeas conquistar
territorios tropicales sin sucumbir a enfermedades mortales como la malaria.
5.2. Bolivia y la riqueza botánica de sus yungas (siglo XVIII – primera
mitad del XIX)
Bolivia, aunque menos reconocida que Perú o Colombia en la historiografía
comercial de la quina, fue un actor clave en su desarrollo. Desde 1776, el botánico
Tadeo Haenke, enviado por Carlos IV, ya había identificado en el Alto Beni y otras
zonas de los Yungas paceños, como Mapiri, Tipuani y Larecaja, árboles de
Cinchona con una riqueza alcaloidea sin precedentes. Las variedades bolivianas,
en particular la Cinchona calisaya, resultaron ser las de mayor concentración de
quinina.
A pesar de esta riqueza natural, la explotación de quina en Bolivia durante los
primeros años de la república fue limitada por factores como el aislamiento
geográfico, la falta de capital, la debilidad institucional y el centralismo minero. El
Estado boliviano intentó por primera vez regular su extracción durante el gobierno
del Mariscal Andrés de Santa Cruz, quien en 1834 promulgó una ley que limitaba
el corte indiscriminado de árboles y la exportación descontrolada de corteza. Sin
embargo, dicha ley quedó en letra muerta ante la creciente demanda internacional,
que incentivaba la explotación sin ninguna reforestación o control ambiental.
5.3. Monopolio estatal y auge nacional de la quina boliviana (1844–1865)
A mediados del siglo XIX, Bolivia experimentó un primer auge exportador de quina
bajo un sistema de monopolio estatal. Entre 1844 y 1858, el Estado intentó
controlar directamente la producción, acopio y exportación de cascarilla, con el
objetivo de canalizar los beneficios hacia las arcas fiscales. Esta etapa coincide
con el llamado “auge nacional” de la quina boliviana. Sin embargo, el proyecto fue
ineficaz debido a la corrupción, la falta de incentivos a los productores locales y la
burocratización del comercio.
Durante esta etapa, Bolivia participaba activamente en el mercado internacional,
pero sin lograr consolidar un sistema de exportación moderno ni generar un
desarrollo regional significativo. La quina boliviana llegaba a puertos peruanos y
chilenos, desde donde se exportaba principalmente a Europa. La historiografía ha
tendido a minimizar esta etapa, al enfocarse casi exclusivamente en la minería,
pero investigaciones recientes demuestran que durante algunos años, los ingresos
por la exportación de quina superaron incluso los de la plata.
5.4. El auge regional de Larecaja y la Casa Richter (1870–1890)
Tras la caída del monopolio estatal y la apertura al comercio libre en la década de
1870, surgió un nuevo ciclo de desarrollo impulsado desde la región y no desde el
Estado. Este periodo, conocido como el “auge regional de la quina”, tuvo como
epicentro la provincia Larecaja, ubicada en el norte del departamento de La Paz.
Desde la ciudad de Sorata, la empresa Casa Richter, dirigida por inmigrantes
alemanes, estableció un sistema comercial moderno que integraba la producción
local de cascarilla con redes internacionales de exportación. La corteza era
recolectada en las zonas selváticas de Mapiri, Tipuani y Guanay, rescatada
mediante el pago a comunidades indígenas y comerciantes locales, y transportada
a través de rutas terrestres y fluviales hacia puertos de salida.
Este modelo de comercio regional autónomo provocó una monetización de la
economía local, facilitó el acceso a productos importados, promovió el surgimiento
de nuevas empresas comerciales (como la Sociedad Alemana de Tipuani) y
estableció las bases para la exportación posterior de goma elástica. El auge de la
quina permitió por primera vez que una provincia boliviana desarrollara un modelo
económico casi independiente del Estado central, basado en la exportación y la
acumulación de capitales locales.
5.5. Contrabando de semillas y fin del monopolio andino (1876)
El declive de la quina boliviana comenzó con un episodio clave en 1876, cuando el
británico Clements Markham y Charles Ledger lograron contrabandear semillas de
las valiosas variedades de Cinchona calisaya desde el Alto Beni hacia Java, en la
actual Indonesia, que en ese entonces era colonia holandesa. Las semillas fueron
plantadas con éxito, y en pocos años, las plantaciones asiáticas produjeron
corteza con igual o mayor contenido de quinina que las variedades andinas.
Esta transferencia biotecnológica ilegal quebró el monopolio natural que los países
andinos habían sostenido durante más de dos siglos. Para 1930, las plantaciones
de Java controlaban el 90% de la producción mundial de quinina, desplazando
completamente a Bolivia, Perú y Colombia del mercado global. La economía
cascarillera andina entró en decadencia, y miles de hectáreas de bosques fueron
taladas sin que se generara un sistema de reforestación ni desarrollo sostenible.
5.6. La quina durante la Segunda Guerra Mundial (1939–1945)
Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, las plantaciones asiáticas cayeron
bajo control japonés, y los Aliados —especialmente Estados Unidos— volvieron su
atención a las fuentes sudamericanas de quina. Bolivia tuvo entonces un breve
resurgimiento como proveedor de quinina, y el gobierno norteamericano promovió
la recolección de cascarilla en la Amazonía boliviana.
El Estado boliviano permitió nuevamente la extracción masiva del recurso, aunque
sin recuperar los niveles de producción del siglo XIX. A pesar de estos esfuerzos,
más de 60.000 soldados estadounidenses murieron por malaria, lo que motivó
también la aceleración de la síntesis química de medicamentos antipalúdicos.
5.7. La quinina en el siglo XX y XXI: de medicina a interés científico (1970–
actualidad)
En la segunda mitad del siglo XX, la quinina fue reemplazada en gran medida por
medicamentos sintéticos como la cloroquina y la mefloquina. Sin embargo, el
interés científico por la molécula permaneció. En los años 80, el químico Barry
Sharpless utilizó la quinina como catalizador en reacciones de síntesis orgánica
asimétrica, por lo que recibió el Premio Nobel de Química en 2001.
A fines del siglo XX, se descubrió que la quinina también actuaba como
bloqueador de canales iónicos, con posibles aplicaciones en tratamientos contra el
glaucoma y el Parkinson. En la actualidad, la quinina se sigue extrayendo de
forma natural en algunos países, y su valor ha resurgido ante la aparición de
cepas resistentes de malaria, especialmente en África.
6. Desarrollo de la quina en Bolivia
La quina, también conocida como Cinchona, es una planta originaria de las regiones
andinas de Sudamérica, especialmente de países como Perú, Ecuador, Colombia y
Bolivia. Su importancia radica en su corteza, de la cual se extrae la quinina, un alcaloide
natural utilizado desde el siglo XVII para tratar la malaria, enfermedad endémica en
muchas regiones tropicales.
En Bolivia, el desarrollo de la explotación de la quina se remonta al período colonial,
cuando los botánicos europeos identificaron el potencial curativo de esta planta. Las
zonas de los Yungas de La Paz y parte del Beni fueron importantes centros de
recolección, ya que albergan condiciones climáticas y ecológicas ideales para su
crecimiento. Durante el siglo XIX, la demanda internacional de quinina se incrementó
significativamente, impulsando la extracción y exportación de la corteza de quina.
El auge de esta actividad se dio de forma extractivista, sin un plan de manejo sostenible,
lo cual llevó al agotamiento de muchas poblaciones silvestres de quina en Bolivia. A
diferencia de otros países como India o Java (Indonesia), donde se establecieron
plantaciones de quina cultivada, Bolivia continuó dependiendo de la recolección de
ejemplares silvestres, lo que debilitó su capacidad de mantener la producción en el
tiempo.
Con el tiempo, y especialmente a inicios del siglo XX, la producción sintética de quinina y
la aparición de nuevos medicamentos antimaláricos provocaron una caída en la demanda
de la corteza natural, lo cual significó el fin de la explotación comercial de la quina en
Bolivia.
En la actualidad, la quina ya no se explota comercialmente en el país, pero sigue siendo
objeto de estudios en biología, botánica e historia económica. Además, la pérdida de esta
actividad se considera un ejemplo de cómo el uso no sostenible de recursos naturales
puede conducir a su desaparición.
6.1. ¿Qué características tiene la explotación de la quina en Bolivia?
La explotación de la quina en Bolivia presenta una serie de características particulares
que la diferencian de otros países productores:
6.1.1. Extractivismo sin renovación
La explotación se basó en la recolección silvestre, sin cultivos planificados ni
reforestación. Esto llevó a la disminución dramática de las especies nativas de Cinchona.
6.1.2. Enfocada en regiones específicas
La mayoría de la quina se recolectaba en los Yungas, especialmente en localidades como
Coroico, Chulumani y Caranavi, además de algunas zonas en el norte del departamento
de La Paz y el Beni.
6.1.3. Tecnología limitada
El proceso de extracción era rudimentario: se talaban los árboles o se arrancaba la
corteza de manera agresiva. La producción no incluía técnicas de secado o
estandarización química, por lo cual Bolivia dependía de intermediarios para exportar la
materia prima.
6.1.4. Fuerte demanda internacional, pero con bajo valor agregado
Aunque existía alta demanda de quinina a nivel mundial, Bolivia exportaba la corteza en
bruto sin transformarla, lo que reducía los ingresos y el control sobre los precios
internacionales.
6.1.5. Desaparición de la actividad
La combinación de prácticas no sostenibles, baja inversión y la aparición de sustitutos
químicos llevó al colapso del sector en el siglo XX.
6.2. ¿Qué actores están involucrados?
La explotación de la quina implicó a varios actores, con roles y responsabilidades
diferenciadas:
6.2.1. El Estado (durante la colonia y la república)
Durante la época colonial, el Estado español regulaba la exportación de la quina hacia
Europa a través de monopolios y licencias. En la república, sin embargo, hubo poca o
nula intervención estatal para regular o promover un manejo sostenible de los recursos
naturales, lo que permitió la sobreexplotación y el abandono de la actividad.
Actualmente, el Estado boliviano tiene un rol más pasivo y patrimonial, limitándose a la
protección de áreas donde podría sobrevivir la quina, aunque sin políticas específicas
para su recuperación.
6.2.2. Empresas extranjeras e intermediarios
Compañías europeas, principalmente británicas y alemanas, actuaban como compradoras
de la corteza boliviana. En algunos casos, también participaron en la extracción directa.
Estos intermediarios establecían precios y condiciones, lo que dejó a Bolivia con pocos
beneficios económicos pese a ser un país productor.
6.2.3. Comunidades locales e indígenas
La población de los Yungas y regiones selváticas fueron recolectores de la quina, muchas
veces bajo condiciones de explotación o trabajo forzado durante la colonia.
También tenían un conocimiento ancestral del uso medicinal de la planta, que fue
instrumental en su identificación y aprovechamiento inicial.
6.2.4. Academia y ONGs (actualmente)
Hoy en día, algunas universidades, como la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), y
organizaciones dedicadas a la conservación de la biodiversidad han retomado el interés
por la quina.
Se considera importante preservar las especies remanentes, no solo por su valor
histórico, sino por su potencial farmacológico y genético, en el contexto de enfermedades
resistentes a medicamentos modernos.
7. La Planta Quina: Perspectiva Actual y Futura en Bolivia y el Mundo
7.1. Situación Actual en Bolivia
7.1.1. Estado de Conservación
Actualmente, la información científica sobre las poblaciones silvestres de Cinchona
officinalis en Bolivia es escasa. No obstante, estudios botánicos y reportes preliminares
indican una disminución crítica de ejemplares silvestres debido a la deforestación, la
expansión agrícola, el cambio climático y la sobreexplotación histórica.
7.1.2. Marco Legal y Protección.
Bolivia cuenta con normativas ambientales que podrían amparar la conservación de la
quina dentro de áreas protegidas, pero aún no existe un programa específico de manejo
para esta especie. Tampoco se han desarrollado políticas públicas orientadas a su
revalorización o cultivo controlado.
7.2. Perspectivas Futuras en Bolivia
7.2.1. Conservación In Situ y Ex Situ
Para garantizar la supervivencia de la quina, es fundamental establecer acciones
concretas como:
Conservación in situ mediante la protección de ecosistemas donde se
encuentra la quina.
Conservación ex situ en jardines botánicos, bancos de germoplasma y
programas de cultivo experimental.
7.2.2. Producción Sostenible y Desarrollo Rural
El cultivo controlado de Cinchona officinalis podría generar ingresos para comunidades
rurales mediante el comercio justo de quinina natural o productos derivados (como
extractos medicinales o cosméticos), siempre que se implementen prácticas sostenibles y
certificaciones ecológicas.
7.2.3. Investigación Científica
Bolivia necesita fomentar la investigación botánica, farmacológica y genética sobre la
quina. Esto incluye el mapeo de poblaciones, análisis del contenido de alcaloides y
evaluación del potencial de hibridación con otras especies del género Cinchona..
7.3. Panorama Internacional
7.3.1. Demanda Global de Quinina
En el panorama Global a nivel mundial, la demanda de quinina, extraída de la corteza de
la quina, sigue siendo significativa debido a su uso en el tratamiento de la malaria y en la
industria de bebidas. El mercado global de la quinina se valoró en aproximadamente
2.110,62 millones de dólares en 2024 y se espera que alcance los 3.148,53 millones de
dólares para 2031, con una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) del 5,9%. Sin
embargo, la producción sostenible es un desafío, ya que la explotación excesiva ha
llevado a la disminución de las poblaciones naturales de quina.
7.3.2. Competencia y Sustitutos
Países como India e Indonesia han desarrollado cultivos de Cinchona desde hace más de
un siglo, lo que ha reducido la dependencia de las fuentes andinas. No obstante, existe un
creciente interés por productos de origen natural, ético y con trazabilidad, lo que abre
oportunidades para Bolivia si se posiciona como proveedor de quinina orgánica y
sostenible.
8. Conclusiones
La quina representó uno de los recursos naturales más estratégicos de Bolivia durante los
siglos XVIII y XIX, no solo por su valor medicinal como único tratamiento eficaz contra la
malaria, sino también por su importancia económica en el contexto de la expansión
capitalista global. Su extracción permitió a regiones como los Yungas integrarse
momentáneamente a los circuitos internacionales de comercio, generando ingresos
considerables, aunque sin un desarrollo industrial propio ni sostenido.
La explotación de la quina en Bolivia fue predominantemente extractivista, basada en la
recolección de ejemplares silvestres sin mecanismos de reforestación ni cultivo
planificado. Esta lógica condujo al agotamiento de las poblaciones de Cinchona y a la
desaparición progresiva de la actividad, sobre todo tras la irrupción de plantaciones
asiáticas y la síntesis química de la quinina en el siglo XX.
El caso de la quina evidencia las debilidades estructurales de Bolivia como economía
periférica, dependiente de la exportación de materias primas sin valor agregado y
subordinada a intereses extranjeros. El Estado, salvo algunos intentos aislados, no logró
consolidar una política de manejo sostenible ni de protección del recurso, lo que facilitó
procesos como la biopiratería y la pérdida de soberanía sobre su patrimonio biológico.
A pesar de su caída como rubro económico, la quina conserva un profundo valor
simbólico, científico y ecológico. Su rol en la medicina mundial, el conocimiento ancestral
asociado a su uso, y su presencia en ecosistemas únicos como los Yungas, la convierten
en una especie clave para la historia natural y cultural del país.
En la actualidad, la situación de la quina en Bolivia es crítica: su presencia en estado
silvestre es escasa, el conocimiento técnico sobre su cultivo es limitado, y las políticas de
conservación aún son débiles o inexistentes. Sin embargo, el creciente interés por
productos naturales, éticos y sostenibles podría ofrecer una oportunidad para su
recuperación, siempre que se impulse una estrategia que combine conservación,
investigación científica y desarrollo rural participativo.
9. Bibliografía
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Mitre, A. (1981). Los patriarcas de la plata. Editorial Juventud.
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