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Sentencia sobre recurso de amparo en Córdoba

La sentencia número cincuenta del Tribunal Superior de Justicia de Córdoba aborda un recurso de apelación interpuesto por el demandado César Pascual Pérez contra una decisión anterior que le ordenaba exhibir documentación sobre viáticos de funcionarios municipales. Se discuten cuestiones de competencia y legitimación activa de los actores, quienes son concejales de San Francisco, para interponer la acción de amparo. El tribunal concluye que la Cámara Civil, Comercial y Contencioso-administrativa es competente para resolver el caso, modificando su postura anterior sobre la materia.
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Sentencia sobre recurso de amparo en Córdoba

La sentencia número cincuenta del Tribunal Superior de Justicia de Córdoba aborda un recurso de apelación interpuesto por el demandado César Pascual Pérez contra una decisión anterior que le ordenaba exhibir documentación sobre viáticos de funcionarios municipales. Se discuten cuestiones de competencia y legitimación activa de los actores, quienes son concejales de San Francisco, para interponer la acción de amparo. El tribunal concluye que la Cámara Civil, Comercial y Contencioso-administrativa es competente para resolver el caso, modificando su postura anterior sobre la materia.
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SENTENCIA NUMERO: CINCUENTA.

En la Ciudad de Córdoba, a los Veintiún días del mes de

Noviembre de mil novecientos noventa y seis, siendo las

nueve y treinta horas, se reúnen en Acuerdo Público los

Señores Vocales integrantes de la Sala Contencioso

Administrativa del Excmo. Tribunal Superior de Justicia,

Doctores Domingo Juan Sesin, Hugo Alfredo Lafranconi y Aída

Lucía Teresa Tarditti, bajo la presidencia del primero a

fin de dictar sentencia en los autos caratulados "GONZALEZ

GUILLERMO EDUARDO Y OTRO C/ CESAR PASCUAL PEREZ - AMPARO -

RECURSO DE APELACION" (Expte. Letra "G" Nro. 13, iniciado

el diecinueve de Junio de mil novecientos noventa y seis),

con motivo del recurso de apelación deducido por la parte

demandada, en contra de la Sentencia Nro. Cuarenta y seis

del seis de Junio de mil novecientos noventa y seis (fs.

59/69), dictada por la Cámara Civil, Comercial y

Contencioso-administrativa de la ciudad de San Francisco,

que en su parte resolutiva dispuso: "Hacer lugar a la

acción de amparo, condenar al Contador César Pascual Pérez

a exhibir a los actores en el plazo de diez días la

documentación relativa al pago de viáticos de funcionarios

municipales desde el 2 de Enero de 1995 hasta el 2 de Mayo

de 1996, a cuyo fin les comunicará día y hora concretos,

bajo apercibimiento de adoptar las medidas necesarias para

el cabal cumplimiento de esta sentencia. Imponer las costas

al demandado y regular los honorarios de los Dres. Pablo

Panero y Julio I. Altamira Gigena en las sumas de Dos mil y


de Un mil quinientos pesos, respectivamente...",

procediéndose a fijar las siguientes cuestiones a

resolver:--------------------------------------------------

PRIMERA CUESTION: ¿Es procedente el recurso de apelación

planteado?.------------------------------------------------

SEGUNDA CUESTION: ¿Qué pronunciamiento corresponde?.-------

Conforme al sorteo que en este acto se realiza, los

Señores Vocales votan en el orden siguiente: Doctores

Domingo Juan Sesin, Hugo Alfredo Lafranconi y Aída Lucía

Teresa Tarditti.-------------------------------------------

A LA PRIMERA CUESTION PLANTEADA EL SEÑOR VOCAL DOCTOR

DOMINGO JUAN SESIN, DIJO:----------------------------------

1. A fs. 70/72 vta. la parte demandada interpone el

recurso de apelación de que se trata, desarrollando los

agravios que le provoca la resolución de la a-quo en los

términos que a continuación se reseñan:--------------------

a) Dice que el Tribunal a-quo es manifiestamente

incompetente para entender en la presente causa, dado que

el mismo sólo es juez de primera instancia en los juicios

contencioso-administrativos en los que la Provincia es

parte, y no cuando lo es la Municipalidad.-----------------

Sostiene que la acción planteada debió entablarse ante

cualquier Juez de primera instancia de la ciudad de San

Francisco, conforme lo establece el art. 4 de la ley 4915 y

no ante la Cámara Civil, Comercial y Contencioso-

administrativa de dicha ciudad. Cita jurisprudencia del

T.S.J. en abono de su postura.-----------------------------


b) Aduce que la Sentenciante se equivoca cuando

reconoce a los actores legitimación para promover la acción

de que se trata, toda vez que ellos invocaron su condición

de Concejales de San Francisco y no la de habitantes o

ciudadanos de la Nación Argentina. Cita jurisprudencia de

la C.S.J.N. en su apoyo.-----------------------------------

c) Expresa que no resulta acertada la decisión del

Juzgador, en tanto considera como autoridad con

legitimación pasiva al órgano individuo y no al órgano

institución, como corresponde.-----------------------------

Así, continúa, resulta incorrecto que se le condene

personalmente a que exhiba la documentación requerida,

decisión que sería imposible de cumplir si por cualquier

motivo se aleja del cargo, puesto que no tendría

posibilidad para acceder a dichos instrumentos.------------

d) Sostiene que la sentencia ha desnaturalizado la

razón de ser del amparo, puesto que somete al control

judicial el desempeño de un Secretario de Economía y

Hacienda de la Municipalidad.------------------------------

Añade que la resolución bajo recurso no explica por

qué su proceder es manifiestamente arbitrario, irrazonable

o ilegal, cuál es el grave daño que se le ha ocasionado a

los amparistas, o la urgencia de su reparación, ni por qué

no se puede remediar por otra vías administrativas o

judiciales.------------------------------------------------

e) Se queja por cuanto la Juzgadora, de todos los

argumentos vertidos en el capítulo II de su Informe, sólo


analizó el referido al carácter subsidiario de la acción de

amparo.----------------------------------------------------

Entiende que los fundamentos que han sido marginados

son de trascendencia, por cuanto cualquiera de ellos es

suficiente para rechazar la acción interpuesta, dado que

demuestran que su proceder fue correcto y ajustado a

derecho.---------------------------------------------------

Por último, efectúa reserva del caso federal para

acudir ante la C.S.J.N. por vía del recurso

extraordinario.--------------------------------------------

2. Concedido el recurso planteado -fs. 77 y vta.- se

dispone correr traslado al apelado (fs. 81), quién lo

evacua a fs. 82/88 vta. pidiendo, en definitiva, el rechazo

del recurso y la confirmación de la sentencia en todas sus

partes, con costas por las razones que allí expresa. Firme

el decreto de autos (fs. 91), queda la causa en estado de

ser resuelta.----------------------------------------------

3. La impugnación bajo análisis ha sido interpuesta en

tiempo propio, contra una sentencia definitiva -art. 15 de

la ley 4915- y por quien se encuentra legitimado

procesalmente para ello, correspondiendo por tanto abordar

su estudio sustancial.-------------------------------------

4. La sentencia de primera instancia contiene una

adecuada relación de causa (art. 329 del C.P.C.), la cual

debe tenerse por reproducida en el presente a los fines de

evitar su innecesaria reiteración.-------------------------

5. COMPETENCIA DEL FUERO CONTENCIOSO-ADMINISTRATIVO.


Adelanto desde ya mi adhesión al criterio sustentado

por la Cámara a-quo en lo atinente a este tópico, aunque

con algún matiz, todo conforme los fundamentos que

seguidamente expongo.--------------------------------------

Entiendo que la jurisprudencia sentada por este

Tribunal in re "Rosatto, José Jorge..." ([Link]. 123/87)

debe ser modificada, correspondiendo considerar a la

Sentenciante como competente a los fines de resolver la

acción intentada. Dicho cambio de postura se sustenta en

una correcta hermenéutica de la ley 4915.------------------

Así, cabe tener especialmente presente que, tanto al

momento de su dictado, como al de su modificación, operada

por la ley 5770, aún no había sido sancionada la ley 7181

según la cual la competencia en lo contencioso-

administrativo, que pertenecía al Tribunal Superior de

Justicia en forma originaria, fue otorgada a las Cámaras

Contencioso-administrativas de esta ciudad, y luego también

a las Cámaras Civiles y Comerciales del interior de la

Provincia a través de la ley 7818.-------------------------

Desde esta óptica, es dable concluir que efectuar una

interpretación literal de sus preceptos, en la actualidad,

nos puede llevar a un resultado equivocado. Es por ello que

cuando el art. 4 dice: "Será competente para concocer de la

acción de amparo el Juez de Primera Instancia ... y

cualquiera fuere su competencia por materia ...", quiere

significar que el competente es el "órgano judicial

colocado en el lugar inferior de la organización de cada


fuero" (cfr. fs. 64). Abonan esta postura los correctos

razonamientos seguidos por la Juzgadora, en el sentido de

que una interpretación diferente llevaría a entender que

los Jueces de Instrucción no resultan competentes para

resolver las acciones de amparo, toda vez que no son

estrictamente jueces de primera instancia, careciendo

entonces de sentido la remisión que el art. 17 ib. efectúa

al Código de Procedimiento Penal.--------------------------

A idéntica razón histórica obedece el hecho de que la

ley no haya citado entre las disposiciones de aplicación

supletoria -art. 17- a la ley 7182, fundamento que impide

valorar dicha circunstancia como un obstáculo para admitir

la competencia de este fuero, con las precisiones que a

continuación se desarrollan.-------------------------------

Al respecto, cabe señalar que, tal como lo sostuve en

lo referente al habeas data y al amparo por mora, la

variada, múltiple y a veces compleja realidad hace

necesario que cada vez más nos tengamos que aferrar a las

jurisdicciones especializadas atento su idoneidad

específica en la materia, su experiencia sobre la temática

abordada y la coherencia liminar que podrán tener sus

pronunciamientos. En este marco, estimo que cuando la

materia a resolver en una acción de amparo, como en el sub

examine, se relaciona con cuestiones que atañen al derecho

público, resulta indudable que el fuero competente para

resolverlas también es el contencioso-administrativo.------

6. LEGITIMACION:
6.1. Tal como se ha planteado en autos, es de

fundamental importancia determinar si los actores tienen

legitimación activa para interponer este remedio

constitucional. El análisis de dicha cuestión se realizará

considerando su carácter de miembros del Concejo

Deliberante de San Francisco, como lo esgrimen en su

demanda, y su carácter de simples ciudadanos, como lo

sustenta la sentencia recurrida.---------------------------

Sabido es que la legitimación es la situación especial

en la que se encuentran las partes respecto del objeto de

la pretensión procesal, y que la ley garantiza sólo a

quienes estén en esa posición, el derecho a obtener una

decisión sobre el fondo de la cuestión (GUASP, Comentarios

a la Ley de Enjuiciamiento Civil, Madrid, 1943, t.I, p.

122).------------------------------------------------------

El art. 48 de la Constitución Provincial prescribe que

"la persona afectada podrá pedir el amparo a los jueces en

la forma que determine la ley". Mientras que el art. 5 de

la ley 4915 legitima también, sólo a toda persona "que se

considere afectada".---------------------------------------

Tradicionalmente se consideraba legitimado para

interponer el amparo quien sustentaba la vulneración de un

derecho subjetivo, cuando en forma actual o inminente se

lesione, restrinja, afecte o amenace con ilegalidad

manifiesta las libertades, derechos y garantías reconocidas

y acordadas por las Constituciones.------------------------

6.2. La reforma de la Constitución Nacional de 1994


consagró una sustantiva innovación en relación a los

derechos de "incidencia colectiva". Esta normativa vino a

rellenar la amplitud conceptual del art. 33 de la C.N., que

en forma genérica e indeterminada tutela los "derechos y

garantías no enumerados; pero que nacen del principio de la

soberanía del pueblo y de la forma republicana de

gobierno".-------------------------------------------------

El segundo apartado del art. 43 de la C.N. dispone que

la acción de amparo en materia de "derechos de incidencia

colectiva en general" otorga legitimación sólo a quienes

acrediten encontrarse en alguna de estas tres hipótesis: a)

el propio afectado; b) el defensor del pueblo; y c) las

asociaciones que propendan a esos fines, registradas

conforme a la ley.-----------------------------------------

Cuando quien interpone el amparo es el "afectado",

pretendiendo tutelar incluso derechos de incidencia

colectiva, la legitimación para accionar sólo está asignada

a quien acredite la preexistencia de un derecho subjetivo,

esto es de un agravio propio, directo y concreto de un

derecho o garantía constitucional.-------------------------

Expresa QUIROGA LAVIE (Constitución de la Nación

Argentina comentada, Ed. Zavalía, Bs. As., Mayo de 1996, p.

236), con relación a la legitimación procesal para

interponer el amparo colectivo que: "Se tomó en cuenta el

proyecto del convencional BARRA, sostenido por él

personalmente, de forma tal que fueran solamente el

defensor del pueblo y las asociaciones que propendan a esos


fines (a la finalidad de defender los derechos de

incidencia colectiva) quienes estuvieran legitimados para

ello. Dicha propuesta fue enriquecida... en proponerse que

también estuviera legitimado procesalmente "el afectado".--

Recientemente ha señalado BARRA ("Los derechos de

incidencia colectiva en una primera interpretación de la

Corte Suprema de Justicia", E.D, del 22 Oct. 1996,

ratificando su mismo criterio sustentado en: "La acción de

amparo en la Constitución reformada: la legitimación para

accionar", LA LEY, 1994 E, p. 1094) que "El primer

legitimado es el afectado, es decir el mismo que se

encuentra legitimado en el párr. 1º del art. 43, tal como

ocurre con el afectado del art. 5º de la ley 16.986... Se

trata del discriminado, del usuario o consumidor

defraudado, de la empresa que no puede competir. Estos...

tienen un "interés personal y directo", es decir, un

verdadero derecho subjetivo en la terminología tradicional

-en realidad un derecho a secas-, el que genera las únicas

pretensiones que se pueden hacer valer en juicio. Se trata

del agravio concreto, específico, personalizado...". En los

casos en que no aparece un afectado individualizado, sólo

pueden interponer el amparo, los otros dos legitimados

especiales creados por la Constituyente: el defensor de

pueblo y las asociaciones.---------------------------------

6.3. Afirma el prestigioso norteamericano Juez SCALIA

sobre la doctrina constitucional del "standing to sue" (The

doctrine of standing as an essential element of the


separation of powers, 17 Suffolk U. L. Rev. 881, 1983,

citado por Barra en el artículo mencionado supra) que "la

doctrina judicial del standing es un crucial e inseparable

elemento" de la división de poderes "cuyo desconocimiento

producirá inevitablemente la sobrejudicialización de los

procesos de autogobierno... no hay caso o controversia...

donde no hay partes adversarias con interés personal en el

asunto...". Más adelante nos recuerda el famoso caso

"Marbury v. Madison" cuando afirma que las potestades de la

Corte son solamente para decidir sobre derechos de los

individuos, no para analizar cómo el Ejecutivo, o los

oficiales del Ejecutivo, desarrollan sus deberes sobre los

cuales ellos tienen discreción. El standing requiere un

daño diferenciado, un agravio distintivo no participativo

por el resto del cuerpo social (casos United States v.

Richardson; Schlesinger v. Reservists Committee to Stop the

War- 1974).------------------------------------------------

En el caso "Rothingham vs. Mellon" (262, U.S., 447-

1923), la Corte Norteamericana subrayó que la parte no sólo

debe poder probar la invalidez sino también que le causa un

perjuicio directo o que está en peligro inmediato de

sufrirlo como resultado de su aplicación, y no meramente

que lo sufre en forma indefinida en común con el resto de

la gente.--------------------------------------------------

El criterio aludido también se aplicó en el caso

"United States vs. Richardson", (418, U.S., 166-1974), en

virtud del cual un ciudadano pretendía que se declarara la


inconstitucionalidad de la ley de la CIA (Central de

Inteligencia Americana) por infringir el art. 1 de la

Constitución en cuanto la norma permitía a la CIA no

publicar sus casos. La Corte desestimó la acción aduciendo

que el actor carecía de standing to sue. (GHUNTHER,

Constitutional law, p. 1544 y ss; BIANCHI, Alberto Control

de Constitucionalidad, Ed. Abaco, [Link] 1992, p. 128).-----

6.4. Todo ello concuerda con los principios liminares

de la división de poderes en Argentina que garantiza el

acceso a la Justicia a quien sea parte en una controversia

concreta (art. 116 y conc. C.N). Como es sabido, "parte" es

quien tiene un interés controvertido con otro sujeto de

derecho, perteneciente a su propia esfera jurídica, quien

en definitiva tiene algo que perder o ganar con motivo de

la decisión judicial a dictarse.---------------------------

Este tradicional criterio doctrinario y

jurisprudencial ha sido ratificado en los últimos tiempos

por la Corte Suprema de Justicia de nuestro País en los

casos "Polino" y "Dromi" (LA LEY 1990 E, 97, CSJN 6/9/90).

Con motivo de la privatización de Aerolíneas Argentinas, en

el caso "Dromi", el amparo fue interpuesto por un diputado

nacional "por sí y en el carácter de representante del

pueblo" a fin de que se ordenara al Estado Nacional que la

forma societaria que adoptara Aerolíneas se enmarcara

dentro de uno de los tipos societarios. Al respecto, la

Corte dijo que la condición de ciudadano sustentada por el

actor "no es apta... para autorizar la intervención de los


jueces a fin de ejercer su jurisdicción. Ello, por cuanto

dicho carácter es de una generalidad tal que no permite en

el caso, tener por configurado el interés concreto,

inmediato y sustancial que lleve a considerar a la presente

como una causa, caso o controversia, único supuesto en que

la mentada función puede ser ejercida".--------------------

Idéntica conclusión cabe adoptar en el caso de autos.

El fallo apelado hace lugar al amparo considerando que, si

bien ser concejal "no es título suficiente para otorgarle

legitimación para accionar, sí lo es el ser habitante o

ciudadano de la Nación Argentina". Sin embargo, los actores

no acreditan el daño diferenciado o el agravio distintivo

con relación a cualquier miembro de la colectividad. La

averiguación de los datos solicitados por los actores en

nada mejora o perjudica su esfera de derechos y garantías

que tutela el orden constitucional, que viabiliza el

amparo. No se advierte cuál es la lesión o restricción que

repercute en su esfera interna; no hay "parte" en sentido

jurídico estricto.-----------------------------------------

6.5. La publicidad de los actos de gobierno que

preceptúa el art. 15 de la Constitución Provincial tiene

vigencia operativa a través de los boletines oficiales, la

participación de los interesados en el procedimiento

administrativo (arts. 14 y ss. Ley 5350) y el nuevo remedio

constitucional del "habeas data", entre otros. En dicho

marco, encuentran su verdadera tutela debidamente

asegurada.-------------------------------------------------
El amparo no es el remedio idóneo para el sub lite, no

sólo por lo referenciado supra, sino por cuanto la

"publicidad de los actos" referida por el art. 15 de la

Constitución Provincial, constituye en el ámbito

constitucional una mera "declaración", no así "derechos o

garantías" susceptibles de hacer viable el amparo (art.

43). En efecto, el art. 15 citado, se ubica dentro del

Título Primero Sección Primera de la Constitución. Los

derechos, en cambio, comienzan a partir del art. 18,

Sección Segunda.-------------------------------------------

6.6. Aceptar incluso la legitimación de los actores,

en el carácter de habitantes o ciudadanos, implicaría la

aplicación lisa y llana de la "acción popular" que está

excluida de nuestro ámbito jurídico. Como dice

magistralmente MARIENHOFF (La acción popular, La Ley, t.

1993, D, p. 683 y ss), la exclusión de la acción popular

del orden jurídico argentino surge del art. 22 de la C.N.,

en virtud del cual el pueblo sólo delibera y gobierna por

medio de sus representantes; y lo dispuesto por el art. 1

de la C.N., en cuanto dispone que el gobierno de nuestro

país es "representativo". En este sentido, afirma: "No

existiendo ni pudiendo existir válidamente en nuestro País

la acción popular, porque lo prohibe la Constitución,

ninguna persona del pueblo puede objetar o impugnar

judicialmente actos administrativos si éstos no afectan un

derecho subjetivo o un interés legítimo, personal y

directo, del accionante...".-------------------------------


En la Provincia de Córdoba, los denominados intereses

difusos han sido tutelados por el art. 53 de la

Constitución, y reglamentada su operatividad mediante la

Ley 7741. El art. 11 ap. 1 de la misma le acuerda al

Defensor del Pueblo la defensa de tales intereses. Empero,

dicho funcionario tiene una competencia limitada a lo

expresamente facultado por la ley, careciendo de una

legitimación efectiva para estar en juicio en defensa de

los mismos. La Constitución Nacional viene a completar su

tutela con motivo del art. 43.-----------------------------

Incluso, este art. 53 de la Constitución Provincial ha

sido criticado por prestigiosa doctrina nacional como

Quiroga Lavié (La Reforma de la Constitución, Rossetti y

otros, Ed. Rubinzal, Santa Fe 1994) que dice: "la norma

abre la posibilidad interpretativa negativa por parte de la

justicia, a tutelar derechos colectivos, da pie a

considerar que sólo en sede administrativa puede un

habitante reclamar la tutela de un interés de los llamados

difusos ...".----------------------------------------------

6.7. Aún considerando la legitimación del amparo

interpuesto teniendo presente el carácter de "concejales",

esto es de "legisladores" de los actores, la conclusión no

varía.-----------------------------------------------------

En el mencionado caso "Dromi", el alto Tribunal al

considerar la situación de diputado del actor

(representante del pueblo), también le rechazó tal

legitimación, al sustentar que "el ejercicio de la


mencionada representación encuentra su quicio

constitucional en el ámbito del Poder Legislativo, para

cuya integración en una de sus Cámaras fue electo, y en el

terreno de las atribuciones dadas a ese Poder y a sus

componentes por la Constitución Nacional y los reglamentos

del Congreso".---------------------------------------------

Situación análoga acaece en el sub examine donde los

actores, en su condición de Concejales de la Municipalidad

de San Francisco, promueven acción de amparo contra el

Secretario de Economía y Hacienda del ente comunal por

haber negado éste la revisión y control de la documentación

relativa al pago de viáticos, aduciendo que se lo hiciera

través de los canales administrativos correspondientes.----

6.8. Sabido es que la Administración Pública, para

alcanzar sus objetivos de interés público debe sujetarse a

instrucciones de carácter político, normas de buena

administración y reglas de derecho. Esta obligación de la

Administración está garantizada y controlada por el

ordenamiento jurídico con múltiples medios, los que

concebidos en un determinado momento histórico y

organización, se clasifican en tres tipos: medios de

contralor de naturaleza jurídica, administrativa y

política.--------------------------------------------------

Los de naturaleza jurídica en sentido estricto son los

que, como el amparo interpuesto, están sujetos a

determinados requisitos procesales de ineludible

cumplimiento, cuya resolución final corresponde al Poder


Judicial.--------------------------------------------------

En cambio, los medios de contralor de naturaleza

política se encuentran regulados por las normas

constitucionales y se caracterizan por consistir en una

actividad de control otorgada a los órganos Legislativos

para vigilar la actuación del Ejecutivo. Tienen por objeto

hacer efectiva la responsabilidad política del gobierno:

efectuar acusaciones, formar comisiones de investigación,

solicitar explicaciones e informes, examen que tienen que

efectuar a posteriori de la intervención del Tribunal de

Cuentas en caso de observación e insistencia, relaciones

con el ejecutivo, etc..------------------------------------

Por la naturaleza de su actividad y en el marco de la

división de poderes, comportan tanto en nuestro país como

en el extranjero, actos "institucionales" o también

llamados "políticos" que, por "importar el ejercicio de un

poder político de fuente directamente constitucional" se

encuentran, en principio, excluidos del contralor judicial

(ver analógicamente arts. 2 inc. "a" Ley 7182 y 2 inc. "c"

ley 4915).-------------------------------------------------

Como dice MARIENHOFF (Trat. de Der. Adm. T. II, p. 755

y ss.) el acto institucional no se vincula o relaciona

inmediata o directamente con los administrados o

particulares; se vincula con los propios órganos o poderes

estatales, contemplando principalmente relaciones entre

poderes públicos, siendo por ello que los administrados no

pueden impugnar el acto institucional: no son parte en el


mismo, careciendo entonces de acción para cuestionarlo.----

6.9. Uno de los principios cardinales en materia de

separación de poderes supone que los órganos legislativos

actúen sus tradicionales funciones legislativas y de

control de gobierno sin las interferencias de los otros

poderes. Insertos en la autonomía parlamentaria se hallan

los "interna corporis" o cuestiones de procedimiento

legislativo reservadas, en principio, a su exclusiva

competencia (TERNEYRE, la procedure legislative ordinaire

dans la Jurisprudence du Conseil Constitutionel, RDP, 1985,

p. 720 y ss.; LABRIOLA, I regolamenti parlamentari tra

teorie sulla suovaritá e domestica giurisdizione, RDP, p.

424 y ss.).------------------------------------------------

Esta conclusión no resulta de aplicación en materia de

personal y de actos de administración que, por importar el

ejercicio de una simple función administrativa, se

subordinan al control judicial (arts. 1 y conc. Leyes 7204

y 7182).---------------------------------------------------

Ahora bien, las normativas que resultan de aplicación

en la especie y que regulan la relación entre quien ejerce

la función legislativa y el órgano ejecutivo, se encuentran

condensadas en el art. 30 incs. 14, 15 y 16 de la ley

Orgánica Municipal 8102. En el inciso 14 se regula

expresamente la posibilidad de pedir informes al

Departamento Ejecutivo, los que deberán ser contestados

dentro del término que fije el Cuerpo. Su incumplimiento

podría llegar a constituir una "irregularidad", lo que


acumulado a otras graves desviaciones, bien podría

justificar, hipotéticamente, según algunos, la iniciación

del procedimiento de sustitución (BOCCOLINI, Práctica

Municipal, Alveroni, Córdoba, 1996, p.89). También la

citada normativa prevé la posibilidad de que dicha

atribución sea ejercida en forma individual por sus

miembros, disponiendo que en ese caso no podrá fijarse para

el Depto. Ejecutivo, término para su contestación.---------

Debe tenerse presente que en nuestro marco

constitucional, quien en principio tiene la atribución de

expresar la voluntad, es el órgano institución, en este

caso, el Concejo Deliberante conforme al procedimiento

normativo fijado y con la intervención de las mayorías y

minorías (aunque, en defintiva, prime la voluntad de la

mayoría).--------------------------------------------------

Cuando de acuerdo a la ley, es el Concejo quien

resuelve pedir el informe, necesariamente debe fijar un

plazo para su contestación.--------------------------------

En cambio, cuando dicha atribución puede

excepcionalmente ser ejercida en forma individual por los

concejales, si bien normativamente no pueden fijar un

plazo, sin embargo, es deber moral del Departamento

Ejecutivo proveer el informe en un término razonable,

conforme los principios inmanentes de nuestro régimen

republicano.-----------------------------------------------

En autos surge claro que después del pedido individual

formulado, el propio Concejo, con la mayoría de sus


miembros, solicitó el informe. La revisión de cuentas

solicitada también puede realizarse en la oportunidad del

inc. 24 del art. 30 al momento de aprobar o desechar la

cuenta anual de la administración previo informe del

Tribunal de Cuentas, e incluso mucho antes mediante una

comisión investigadora si la situación fuere compleja (art.

30 inc. 16).-----------------------------------------------

En definitiva, la potestad de recabar informes de la

Administración por parte del legislador, comporta la

existencia de relaciones institucionales entre los altos

órganos del Estado. Atento la naturaleza de esta actividad,

es plenamente aplicable la doctrina de los "órganos

constitucionales" según la cual, éstos, en cuanto

configuradores del sistema de gobierno y del régimen

político, tienen características particulares,

disciplinándose desde la Constitución y normas operativas

inmediatas. Consecuentemente, estamos dentro de los actos

institucionales o políticos, sujetos al control

parlamentario, que por su generalidad y abstracción son, en

principio, insusceptibles de agraviar derechos y garantías

concretas, quedando entonces fuera del control judicial.---

La jurisprudencia del Tribunal Supremo Español se ha

pronunciado en este sentido de manera por demás elocuente:

"Los informes o documentos que, para el mejor cumplimiento

de sus funciones parlamentarias, pueden recabar los

diputados a la Administración Pública, por conducto de la

Presidencia de la Asamblea Regional de Cantabria..., y el


deber que pesa sobre el Concejo de Gobierno y sus miembros

de proporcionar a dicha Asamblea la información o ayuda que

precise del mismo o de éstos... se enmarca en el ámbito de

las relaciones institucionales de los poderes políticos de

esta Comunidad Autónoma. Por ello, los actos que se

producen en el seno de estas relaciones, no son actos

administrativos y la eventual infracción de cualquiera de

sus elementos reglados no puede someterse al control de los

Tribunales sin desplazar a éstos la decisión en una materia

cuyo contenido es exclusivamente político, o si se quiere

político parlamentario, por cuanto afecta a las relaciones

institucionales entre la Cámara y el Ejecutivo...".--------

Más adelante agrega "... no es un acto materialmente

administrativo, aunque tenga su origen en una petición de

información dirigida a la Administración Pública, ya que,

en definitiva, se trata de un medio de control político o

preparatorio del mismo, de la acción de Gobierno, a quien

en definitiva corresponde la dirección de la

Administración. Se trata, más bien, de un acto político, o

si se quiere, político-parlamentario..." (Sentencia del

quince de Noviembre de 1988 Ar. 8699; EMBID IRUJO "Actos

políticos del Gobierno y actos políticos de las Cámaras

Parlamentarias. Reflexiones en torno a su control por la

J.C.A", en RCG Revista de las Cortes Generales, n° 13,

1989, p. 70 y 71).-----------------------------------------

6.10. Desde otra perspectiva es importante destacar

que el amparo incoado contra todo acto u omisión de


autoridades públicas no puede ser interpuesto por quien

también ejerza funciones públicas como sucede en la

especie, al pretender los actores actuar en el carácter de

concejales. La norma constitucional presupone una relación

jurídico pública Administración-administrado, donde la

primera actúa investida de potestad pública y el segundo

impetra la nulidad del acto u omisión lesiva a fin de

tutelar su derecho o garantía constitucional, lesionado,

restringido, alterado o amenazado, en su calidad de

ciudadano o administrado.----------------------------------

De admitirse la legitimación activa de quien está

dotado de potestad pública contra quien también ejerza la

función administrativa o de gobierno, implicaría desconocer

el principio liminar señalado, por cuanto en esta hipótesis

no habría una relación Administración-aministrado, sino una

vinculación Administración-Administración, es decir, inter-

orgánica, regulada en este caso, por principios y normas

constitucionales. Carece entonces de legitimación el

peticionante para estar en juicio. En efecto, tal

discrepancia se resuelve muchas veces, si correspondiere y

tuviere la envergadura necesaria, mediante el procedimiento

del conflicto de competencias, o directamente a través de

los controles y responsabilidades fijados por el derecho

constitucional.--------------------------------------------

A veces la lucha política sale de lo que debe ser su

ámbito funcional, que aún siendo muy amplio, en

oportunidades se escapa de sus contornos y pretende


desplazarse a los Tribunales. Sin embargo, las herramientas

judiciales tienen sus límites.-----------------------------

Se debe buscar el equilibrio aristotélico entre lo que

puede y no puede controlar el juez, enmarcados en nuestra

realidad constitucional y sin caer en la utópica concepción

de hacer justiciable la totalidad de la actividad estatal.-

Estoy en desacuerdo con quienes aisladamente propugnan

un control total, sustituyendo la discrecionalidad

administrativa por la judicial, los actos institucionales

de los otros Poderes por la decisión con contenido político

de los jueces, porque sus principios postulan, en esencia,

la politización de la justicia en lugar de la juridicidad

de la política.--------------------------------------------

Los extremos son igualmente riesgosos: El exceso de

control paraliza la actividad administrativa y sustituye

las decisiones del gobierno democráticamente elegido por la

intromisión de los jueces. Empero, el escaso control

también es pernicioso para el estado de derecho y la

garantía de los administrados. De allí que la solución es

volver a la arquitectura constitucional, el respeto por la

división de poderes y sus respectivas zonas de reserva.----

7. A tenor de las razones expuestas, considero que

corresponde hacer lugar al recurso de apelación planteado,

revocar la sentencia de la a-quo y declarar inadmisible la

acción de amparo interpuesta.------------------------------

8. En lo atinente a las costas, estimo que deben ser

impuestas por su orden en ambas instancias, atento la


originalidad de la cuestión y la interpretación de nuevas

normativas constitucionales que conllevó la resolución del

presente caso.---------------------------------------------

Así voto.---------------------------------------------

A LA PRIMERA CUESTION PLANTEADA EL SEÑOR VOCAL DOCTOR HUGO

ALFREDO LAFRANCONI, DIJO:----------------------------------

Considero que las razones dadas por el Señor Vocal

Doctor Domingo Juan Sesín deciden correctamente la primera

cuestión planteada, y para evitar inútiles repeticiones,

compartiendo sus fundamentos y conclusiones, voto en igual

forma.-----------------------------------------------------

A LA PRIMERA CUESTION PLANTEADA LA SEÑORA VOCAL DOCTORA

AIDA LUCIA TERESA TARDITTI, DIJO:--------------------------

Adhiero al voto del Señor Vocal Doctor Domingo Juan

Sesín que a mi juicio ha expresado los fundamentos

necesarios para resolver en forma correcta la presente

cuestión. Por ello, voto en igual sentido.-----------------

A LA SEGUNDA CUESTION PLANTEADA EL SEÑOR VOCAL DOCTOR

DOMINGO JUAN SESIN, DIJO:----------------------------------

Corresponde: I) Hacer lugar al recurso de apelación

planteado por la demandada a fs. 70/72 vta.,

correspondiendo, consecuentemente, revocar la Sentencia

Nro. Cuarenta y seis dictada por la Cámara de Apelaciones

en lo Civil, Comercial y Contencioso-administrativo de la

Ciudad de San Francisco el seis de Junio de mil novecientos

noventa y seis, y declarar inadmisible el amparo intentado.

II) Imponer las costas de ambas instancias por su orden,


atento la originalidad de la cuestión y la interpretación

de nuevas normativas constitucionales. III) Disponer que

los honorarios de los letrados intervinientes, por los

trabajos realizados en esta instancia, Dres. Julio I.

Altamira Gigena -por la demandada- y Laura Q. de Vaggione -

por la actora- sean regulados, si correspondiere, por la

Cámara a-quo en el marco de la ley 8.226, previo

emplazamiento en los términos del art. 25 bis ib., en el

cuarenta por ciento (40%) y treinta y cinco por ciento

(35%) del mínimo de la escala del art. 34 ib. (art. 37

ib.), respectivamente, debiendo tenerse presente las reglas

establecidas en el art. 29 ib..----------------------------

Así voto.---------------------------------------------

A LA SEGUNDA CUESTION PLANTEADA EL SEÑOR VOCAL DOCTOR HUGO

ALFREDO LAFRANCONI, DIJO:----------------------------------

Considero que las razones dadas por el Señor Vocal

Doctor Domingo Juan Sesín deciden correctamente la segunda

cuestión planteada, y para evitar inútiles repeticiones,

compartiendo sus fundamentos y conclusiones, voto en igual

forma.-----------------------------------------------------

A LA SEGUNDA CUESTION PLANTEADA LA SEÑORA VOCAL DOCTORA

AIDA LUCIA TERESA TARDITTI, DIJO:--------------------------

Adhiero al voto del Señor Vocal Doctor Domingo Juan

Sesín que a mi juicio ha expresado los fundamentos

necesarios para resolver en forma correcta la presente

cuestión. Por ello, voto en igual sentido.-----------------

Por el resultado de los votos emitidos, previo


acuerdo, el Excmo. Tribunal Superior de Justicia, por

intermedio de su Sala Contencioso-administrativa,----------

RESUELVE:--------------------------------------------------

I) Hacer lugar al recurso de apelación planteado por

la demandada a fs. 70/72 vta., correspondiendo,

consecuentemente, revocar la Sentencia Nro. Cuarenta y seis

dictada por la Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial

y Contencioso-administrativo de la Ciudad de San Francisco

el seis de Junio de mil novecientos noventa y seis, y

declarar inadmisible el amparo intentado.------------------

II) Imponer las costas de ambas instancias por su

orden.-----------------------------------------------------

III) Disponer que los honorarios de los letrados

intervinientes, por los trabajos realizados en esta

instancia, Dres. Julio I. Altamira Gigena -por la

demandada- y Laura Q. de Vaggione -por la actora- sean

regulados, si correspondiere, por la Cámara a-quo en el

marco de la ley 8.226, previo emplazamiento en los términos

del art. 25 bis ib., en el cuarenta por ciento (40%) y

treinta y cinco por ciento (35%) del mínimo de la escala

del art. 34 ib. (art. 37 ib.), respectivamente, debiendo

tenerse presente las reglas establecidas en el art. 29

ib..------------------------------------------------------

Protocolícese, dése copia y bajen.--------------------

VOCALES: DRES. SESIN – LAFRANCONI - TARDITTI

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