FUENTES Y ANEXOS
Causas de la Segunda Guerra Mundial
Fuente 1: Contra el enemigo común
(…) Fue el ascenso de la Alemania de Hitler el factor que convirtió esas divisiones civiles nacionales
en una única guerra mundial, civil e internacional al mismo tiempo. O, más exactamente, la trayectoria
hacia la conquista y hacia la guerra, entre 1931 y 1941, del conjunto de estados —Alemania, Italia y
Japón— en el que la Alemania de Hitler era la pieza esencial: la más implacable y decidida a destruir
los valores e instituciones de la «civilización occidental» de la era de las revoluciones y la más capaz
de hacer realidad su bárbaro designio. Las posibles víctimas de Japón, Alemania e Italia
contemplaron cómo, paso a paso, los países que formaban lo que se dio en llamar «el Eje»
progresaban en sus conquistas, en el camino hacia la guerra que ya desde 1931 se consideraba
inevitable. Como se decía, «el fascismo significa la guerra». En 1931 Japón invadió Manchuria y
estableció un gobierno títere. En 1932 ocupó China al norte de la Gran Muralla y penetró en
Shanghai. En 1933 se produjo la subida de Hitler al poder en Alemania, con un programa que no se
preocupó de ocultar. En 1934 una breve guerra civil suprimió la democracia en Austria e instauró un
régimen semifascista que adquirió notoriedad, sobre todo, por oponerse a la integración en Alemania
y por sofocar, con ayuda italiana, un golpe nazi que acabó con la vida del primer ministro austríaco.
En 1935 Alemania denunció los tratados de paz y volvió a mostrarse como una potencia militar y
naval de primer orden, que recuperó mediante un plebiscito la región del Sarre en su frontera
occidental y abandonó desdeñosamente la Sociedad de Naciones. Mussolini, mostrando el mismo
desprecio hacia la opinión internacional, invadió ese mismo año Etiopía, que conquistó y ocupó como
colonia en 1936-1937, y a continuación abandonó también la Sociedad de Naciones. En 1936
Alemania recuperó Renania, y en España un golpe militar, preparado con la ayuda y la intervención
de Italia y Alemania, inició un conflicto importante, la guerra civil española (…) Las dos potencias
fascistas constituyeron una alianza oficial, el Eje Roma-Berlín, y Alemania y Japón concluyeron un
«pacto anti-Comintern». En 1937, en una iniciativa que a nadie podía sorprender, Japón invadió
China y comenzó una decidida actividad bélica que no se interrumpiría hasta 1945. En 1938 Alemania
consideró llegado el momento de la conquista. En el mes de marzo invadió y se anexionó Austria sin
resistencia militar y, tras varias amenazas, el acuerdo de Múnich de octubre dividió Checoslovaquia y
Hitler incorporó a Alemania extensas zonas de ese país, también en esta ocasión sin que mediara un
enfrentamiento bélico. El resto del país fue ocupado en marzo de 1939, lo que alentó a Italia, que
durante unos meses no había demostrado ambiciones imperialistas, a ocupar
Albania. Casi inmediatamente Europa quedó paralizada por la crisis polaca, que también se
desencadenó a causa de las exigencias territoriales alemanas. De esa crisis nació la guerra europea
de 1939-1941, que luego alcanzó mayores proporciones, hasta convertirse en la segunda guerra
mundial.
Pero hubo otro factor que transformó la política nacional en un conflicto internacional: la
debilidad cada vez más espectacular de las democracias liberales (que resultaban ser los estados
Vencedores de la primera guerra mundial), y su incapacidad o su falta de voluntad para actuar,
unilateralmente o de forma concertada, para resistir el avance de sus enemigos. Como hemos visto,
fue esa crisis del liberalismo la que fortaleció los argumentos y las fuerzas del fascismo y del sistema
de gobierno autoritario. El acuerdo de Múnich de 1938 ilustraba a la perfección esa combinación de
agresión decidida, por un lado, y de temor y concesión por el otro, razón por la que durante
generaciones la palabra «Múnich» fue sinónimo, en el lenguaje político occidental, de retirada
cobarde. La vergüenza de Múnich, que sintieron muy pronto incluso quienes firmaron el acuerdo, no
estriba sólo en que permitió a Hitler un triunfo a bajo precio, sino en el patente temor a la guerra que
lo precedió e incluso en el sentimiento de alivio, aún más patente, por haberla evitado a cualquier
precio. «Bande de cons», se dice que afirmó con desprecio el primer ministro francés Daladier
cuando, a su regreso a París tras haber firmado la sentencia de muerte de un aliado de Francia, no
fue recibido con protestas, como esperaba, sino con vítores jubilosos. La popularidad de la URSS y la
resistencia a criticar lo que allí ocurría se explica principalmente por su actitud de enérgica oposición
a la Alemania nazi, tan diferente de la postura vacilante de Occidente. Eso hizo que su decisión de
firmar un pacto con Alemania en agosto de 1939 suscita una fortísima conmoción.
Hobsbawn, E. (2007). Historia del siglo XX. Buenos Aires: Crítica. pp. 151 -152
Fuente 2: Hacia una nueva guerra
Los orígenes de la Segunda Guerra Mundial han sido una cuestión tan polémica o más que los de la
Primera. Una cosa, sin embargo, no ofrece discusión: el sistema mundial creado a fines del primer
conflicto, a partir de 1919, nunca funcionó satisfactoriamente. La Sociedad de Naciones no pudo ser
el instrumento que se esperaba a causa de las dificultades de su propio nacimiento, las limitaciones
de sus poderes, el aislacionismo americano y las disensiones entre las potencias. Asimismo, el
Tratado de Versalles nunca fue aceptado ni asimilado por Alemania y Hitler supo explotar a fondo
este sentimiento. Independientemente de estas razones de origen más antiguo, las circunstancias
que explican la desembocadura de los problemas del mundo en un nuevo conflicto armado tienen
mucho que ver con el nuevo sistema de potencias, los problemas de la economía y las dificultades de
creación de un nuevo orden social -entre democracia. fascismo y comunismo- realidades todas ellas
que se presentan de forma acusada en los años treinta. En este período, las potencias occidentales,
especialmente Gran Bretaña, practicaron una política de «apaciguamiento» (appeasement) frente al
fascismo, en el convencimiento de que las apetencias de los nuevos estados fascistas, Alemania e
Italia, tendrían un límite que no se traspasaría. Esta fue la política que siempre defendió el primer
ministro británico, Neville Chamberlain, y hubo que llegar a 1939, después de múltiples concesiones a
Hitler. para comprender lo erróneo de esta creencia. Hitler fue desarrollando su política expansionista,
su política de construcción del Reich de manera continuada, con riesgo calculado, una jugada tras
otra. Primero, la militarización de Rhenania, después la anexión de Austria y de Checoslovaquia. En
función de que Hitler había conseguido sus tres primeras jugadas, Rhenania, Austria y
Checoslovaquia, venciendo las resistencia y arrastrando a Francia y Gran Bretaña a la aceptación,
pensó que ocurriría igual en Polonia. Para asegurar aún más los riesgos, había pactado previamente
con la Unión Soviética una actuación conjunta en el Este. Pero la invasión de Polonia llevó a la
declaración de guerra de Gran Bretaña y de Francia.
Los graves enfrentamientos políticos, ideológicos, económicos y estratégicos de los años
treinta tuvieron un episodio especial en España. La guerra civil española es, sin duda, el producto de
los problemas internos del país; pero todo el mundo vio en el caso español, en la sublevación militar
contra un gobierno de izquierda, un ejemplo del enfrentamiento entre viejas y nuevas fuerzas que se
presentaba imparable; un problema «a tres» entre la democracia liberal, el fascismo y el socialismo.
La intervención internacional en la guerra española le dio también el carácter de confrontación entre
potencias, confrontación que sería ya directa pocos meses después del final de la guerra en España.
La guerra de España, en Europa, y el ataque japonés a China, en Oriente, son los dos sucesos que
marcan la marcha imparable hacia la Segunda Guerra Mundial.
Aróstegui, Julio. (1994). La Europa de las grandes guerras (1914 - 1945). Madrid: Anaya. pp. 56 – 57
FUENTE 3 :
Hacia la guerra total
Las políticas de rearme emprendidas por los principales países europeos desde la década de los
años treinta crearon un clima de incertidumbre y crisis que redujo la seguridad internacional. La Unión
Soviética inició un programa masivo de modernización militar e industrial que la colocaría a la cabeza
del poder militar durante las siguientes décadas. Por las mismas fechas, los nazis, con Hitler al frente,
se comprometieron a echar abajo los acuerdos de Versalles y devolver a Alemania su dominio. Como
consecuencia de ello, ambos países crearon, en palabras de Richard Overy, «algo que se aproximaba
a una economía de guerra en tiempos de paz». En 1913, la Rusia zarista dedicaba el 4,8 por ciento
del producto nacional al gasto militar y Alemania un 3 por ciento; en 1939, las cifras eran del 17 y 29
por ciento, respectivamente. Las inversiones en el sector de defensa en Alemania y en la Unión
Soviética representaban en 1938 más de un quinto de todas las inversiones industriales. Por esas
fechas, las dos dictaduras habían elegido las armas antes que la mantequilla, siguiendo la distinción
propuesta en 1935 por Hermann Göring, ya entonces comandante supremo de la fuerza aérea y
responsable del rearme: «El mineral ha hecho siempre fuerte a un Estado, la mantequilla y la
margarina, a lo sumo, hacen gorda a la gente».
La Italia de Mussolini siguió el mismo camino y su economía estuvo supeditada cada vez más a la
preparación de la guerra. Francia y Gran Bretaña comenzaron el rearme en 1934 y lo aceleraron
desde 1936, aunque Alemania y la Unión Soviética gastaron en esos años en defensa tres veces más
que las democracias europeas o Estados Unidos. El comercio de armas se duplicó desde 1932 hasta
1937. Las estadísticas alemanas revelaban que el gasto en armas en 1934 se había disparado y que
el porcentaje del presupuesto alemán dedicado al ejército pasó, en los dos primeros años de Hitler en
el poder, del 10 al 21 por ciento. Según Overy, «el sentimiento popular antibélico de los años veinte
dio paso gradualmente al reconocimiento de que una gran guerra era de nuevo muy posible».
Importantes eslabones en esa escalada a una nueva guerra mundial fueron la conquista japonesa de
Manchuria en septiembre de 1931, la invasión italiana de Abisinia en octubre de 1935 y la
intervención de las potencias fascistas y de la Unión Soviética en la guerra civil española. Pero lo que
realmente cambió el escenario de la política internacional fue la llegada de Hitler al poder. El
tradicional militarismo prusiano fue aderezado con doctrinas fascistas todavía más agresivas y el
resultado fue explosivo
Casanova, J. (2011). Europa contra Europa, 1914 – 1945. Zaragoza: FleCos. p. 17
Fuente 4: Causas económicas:
Este término se refiere al conflicto por los recursos económicos. Por ejemplo, una guerra podría ser
por la necesidad de un país de asegurar mercados extranjeros o materias primas. Causas
territoriales: Este término se refiere al conflicto por la posesión o el control de la tierra. Una guerra
también podría originarse dentro de un estado entre diferentes grupos que buscan hacerse con el
control de la tierra; a veces implica disputas sobre territorios fronterizos. A menudo, los conflictos
territoriales se relacionan a causas económicas, ya que un territorio en disputa puede incluir recursos
naturales como ríos o tierras de cultivo. Sin embargo, las causas territoriales también pueden estar
relacionadas con factores étnicos y religiosos. Los cambios como resultado de la guerra pueden tener
un impacto significativo en un país, por ejemplo en términos de su identidad nacional y riqueza
económica (tanto minerales como de tierras agrícolas), a los cambios demográficos, étnicos y
religiosos, y crean problemas de refugiados. Causas políticas: Una causa política se refiere a las
guerras que comienzan a través de un enfrentamiento entre diferentes facciones políticas. Causas
ideológicas: Un choque fundamental de ideas entre diferentes grupos sobre cómo se debe
administrar el gobierno y la sociedad es otra causa principal de conflicto.
Keely Rogers and Jo Thomas (2015). Causes And Effects Of 20th Century Wars. London. Second Edition -
Pearson
ANEXO: LECTURAS
SEGUNDA GUERRA MUNDIAL: CAUSAS A LARGO PLAZO Y CORTO PLAZO
La Segunda Guerra Mundial en Europa fue una de las guerras más grandes y devastadoras en la
historia y para los principales participantes fue una guerra total. Comenzando como una guerra local
limitada entre Alemania y Polonia en septiembre de 1939 como resultado del fracaso de la
diplomacia, pronto se convirtió en una guerra regional en Europa y se extendió a África. A finales de
1941, la guerra se había convertido en una guerra mundial y, al concluir en 1945, la política mundial
había cambiado considerablemente como resultado del conflicto
CAUSAS A LARGO PLAZO DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL
Poderes aliados comúnmente referidos como los Aliados durante la Segunda Guerra Mundial, este
grupo primero consistió de Polonia, Francia, Gran Bretaña y otros, como la URSS y Estados Unidos
se unió en 1941. El 1 de septiembre de 1939, Alemania invadió Polonia. Dos días después, Gran
Bretaña y Francia, formando lo que se conoció como las Potencias Aliadas, expandió el conflicto
declarando la guerra a Alemania. Las causas de esta guerra son el tema de debate continuo y
vigoroso. Muchos historiadores simplemente han culpado a Alemania y a su líder, Adolf Hitler, como
los instigadores del conflicto, y algunos de estos han descrito incorrectamente la Segunda Guerra
Mundial en Europa como "la guerra de Hitler". Otros historiadores han visto la Segunda Guerra
Mundial en Europa como una continuación de la Primera Guerra Mundial y algunos lo declaran como
un evento inevitable que resultó de acciones iniciadas en la Europa del siglo XIX tales como la
búsqueda de recursos industriales y espacio para poblaciones en expansión. Esta sección analiza las
causas a largo plazo de la guerra.
1. Tratado de Versalles
En 1918, la Primera Guerra Mundial llegó a su fin cuando las potencias centrales entregado a la Gran
Alianza. A mediados de 1919, la Conferencia de Paz de París se celebró en el que se impusieron
cinco tratados de paz a las naciones derrotadas. Uno de ellos fue el Tratado de Versalles, que se
centró en Alemania. Alemania tuvo que aceptar el tratado o enfrentar la invasión. El Tratado de
Versalles fue quizás el tratado más importante producido en la Conferencia de Paz de París en 1919.
El tratado estableció la Liga de las Naciones, pero se refería principalmente a Alemania. Algunos de
los puntos clave del Tratado de Versalles fueron:
• Alemania tuvo que pagar reparaciones para compensar a las potencias aliadas financieramente
para la guerra, así como para castigar económicamente a Alemania.
• A Alemania no se le permitió unirse a la Liga de las Naciones, asegurando aislamiento diplomático.
• Alemania perdió territorio ante Dinamarca, Bélgica, Francia y Polonia. Los territorios alemanes de
Danzig, Saar y Memel fueron colocados bajo el control de la Liga de las Naciones.
• El ejército de Alemania se redujo a 100,000 hombres sin artillería, tanques o aviones y una pequeña
armada.
• Desmilitarización de Renania. Esta región fronteriza entre Alemania y Bélgica y Francia tuvieron que
estar libres de soldados alemanes y fortificaciones.
• A Alemania se le prohibió fusionarse con Austria.
• Las colonias alemanas fueron confiscadas y debían ser administradas principalmente por Gran
Bretaña, Francia y Japón bajo la Liga de las Naciones.
Los alemanes entendieron que estaban siendo castigados por la guerra, pero lo hicieron. No creo que
fueran los únicos responsables de iniciarlo. El gobierno alemán a regañadientes firmó el tratado y
siguió adelante con muchos de sus disposiciones
2. Otros tratados de la Conferencia de Paz de París
Hubo otros cuatro tratados forzados a las antiguas potencias centrales de 1919 a 1920. Estos
dividieron el antiguo Imperio Austrohúngaro en varios estados más pequeños, al tiempo que otorga
grandes partes a las naciones existentes. El argumento para crear nuevos estados nacionales a partir
de este imperio fue que cada la nación debería tener el derecho de formar su propio gobierno y vivir
en un estado gobernado por su propia gente. Esta filosofía de autodeterminación fue adoptada en el
discurso de Catorce Puntos del presidente de los Estados Unidos Woodrow Wilson, base para las
discusiones de la Conferencia de Paz de París. Sin embargo, a los alemanes en Austria se les
prohibió fusionarse con Alemania y no había mayor preocupación de que millones de alemanes se
encontraran ahora en Polonia y Checoslovaquia donde serían minorías. Alemania declaró
explícitamente su insatisfacción con sus fronteras orientales con la firma de los Tratados de Locarno
en 1925. En Locarno, Alemania acordó que sus fronteras en Europa occidental nunca cambiarían,
pero las del este podrían ser alteradas a través de negociación.
En 1914, había tres naciones principales en Europa central y oriental: Austria-Hungría, Alemania y
Rusia; El Imperio Otomano mantuvo el Medio Oriente. Como resultado de la Primera Guerra Mundial,
estos colapsaron. Para 1920, había nueve naciones nuevas, tres reducidas y cuatro se habían
expandido.
3. Problemas económicos de posguerra
En 1921, la cantidad total de reparaciones que Alemania debía pagar se estableció en 132 mil
millones de marcos de oro. Esta cantidad debía pagarse durante 42 años. Para 1922, Alemania
solicitó una suspensión de pagos ya que el gobierno afirmó que no podía hacerlos. Esto fue
rechazado por Francia y cuando el pago falló en 1923, Francia y Bélgica ocuparon el industrializado
Valle del Ruhr de Alemania. Por varias razones, esto condujo a un período de hiperinflación en
Alemania, cuando el gobierno imprimió grandes cantidades de papel sin valor mientras Asignatura de
Historia NS Quinto Grado.
El costo de vida aumentó dramáticamente. Las negociaciones condujeron a la retirada de las fuerzas
francesas y belgas en 1924 y una reorganización de la deuda de guerra de Alemania, que incluía
enormes préstamos de los Estados Unidos, ayudando a la economía para recuperarse rápidamente.
Las reparaciones fueron vistas por el pueblo alemán como la raíz de todos sus problemas
económicos durante la década de 1920, una creencia que el gobierno alemán alentó incluso cuando
esto no era cierto. La inseguridad económica, la inestabilidad política y otras dificultades nacionales
se atribuyeron a la necesidad de continuar suministrando fondos a Francia y Bélgica. También
sirvieron para recordar constantemente a los alemanes su derrota en la Primera Guerra Mundial y la
paz dictada que siguió, lo que provocó que algunos pidieran venganza.
4. La gran Depresión
Estados Unidos era la economía más grande del mundo en 1929 cuando su mercado de valores
comenzó un declive precipitado, desencadenando la Gran Depresión. Como el valor de las acciones
se desplomaron, las personas no pudieron pagar los préstamos bancarios que habían tomado para
invertir más en los mercados. Bancos estadounidenses retiraron préstamos a Alemania después de
1924, arrastrando hacia abajo la economía alemana, que dependía de la inversión estadounidense y
las compras de bienes manufacturados. Sin consumo estadounidense e inversión, Gran Bretaña,
Francia, Japón e Italia pronto se unieron a Alemania en una gran recesión económica. El desempleo
aumentó rápidamente a medida que las fábricas cerraron y los bancos colapsaron. La mayoría de los
países crearon barreras comerciales al gravar fuertemente importaciones para proteger sus propias
industrias. Gran Bretaña y Francia recurrieron a sus imperios para el comercio, mientras que Japón
buscó el imperio. Todos los países sufrieron desempleo y muchos países crearon gobiernos
multipartidistas, o coaliciones, para administrar su estado durante la crisis.
Las condiciones en Alemania fueron severas en 1933 con desempleo oficial en seis millones,
aproximadamente el 25 por ciento de los trabajadores. Los diversos gobiernos alemanes entre 1930 y
1933, intentando gobernar sin mayorías parlamentarias en un país muy políticamente dividido, no
pudieron abordar de manera efectiva la situación económica.
5. Partido Socialista Obrero Alemán Nacional
El Partido Nacional Socialista Alemán de los Trabajadores, a menudo denominado Partido Nazi, fue
dirigido por Adolf Hitler. Después de un golpe fallido contra el gobierno provincial en Baviera en 1923
y el posterior encarcelamiento de Hitler hasta 1924, el partido nazi se redujo a una relativa
insignificancia. Sin embargo, la Gran Depresión provocó un renacimiento en la fortuna del partido a
medida que obtuvieron escaños en el Parlamento alemán, el Reichstag. Parte de esto fue el resultado
del fracaso de otros partidos políticos al abordar el desempleo y también el miedo al comunismo. El
Partido Comunista Alemán creció en fuerza política durante estos años de estrés económico,
haciendo que muchos temieran una revolución comunista como la que había ocurrido en Rusia en
1917, lo que llevó a una guerra civil que mató a millones.
Creencias nazis. Las creencias del partido nazi incluyeron:
• Alemania debería ser autosuficiente y no depender de la inversión extranjera o préstamos.
• El Tratado de Versalles debe deshacerse por completo y los territorios en Europa que se perdió
debería volver a unirse al país.
• Alemania debería expandirse para incluir otras áreas de Europa donde vivían los alemanes.
• Alemania necesitaba lebensraum, o espacio habitable, para la producción de alimentos y espacio
para asentar más alemanes.
• Los alemanes eran una raza maestra destinada a gobernar sobre razas inferiores, incluidos los
eslavos y otros grupos no germánicos.
• Judíos, romaníes, africanos, enfermos mentales y otros eran amenazas a la pureza de la raza
alemana y debían separarse de los alemanes; los homosexuales eran otra amenaza y necesitaban
ser rehabilitados si era posible o separados.
• El comunismo era una amenaza para el nacionalismo y la independencia alemana y debe ser
opuesto.
Las creencias nazis cambiaron con el tiempo, como las creencias de la mayoría de los partidos
políticos, pero en su mayor parte se mantuvieron anticomunistas, antijudíos y anti Versalles y
ultranacionalista. El partido nazi fue visto cada vez más como una alternativa al fracasado
establecimiento político.
6. Los nacionalsocialistas en el poder
Para enero de 1933, el partido nazi era el grupo más grande del Reichstag, aunque no tenían
mayoría de escaños. En una serie rápida de eventos:
• Hitler fue nombrado canciller por el presidente.
• Se convocaron nuevas elecciones.
• Se culpó al Partido Comunista por un incendio que quemó el edificio del Reichstag.
• El Partido Comunista fue ilegalizado y los líderes fueron encarcelados.
• Los resultados electorales confirmaron a los nazis como el partido más grande, pero sin mayoría.
• El Partido del Centro Católico se unió a una coalición con los nazis.
• El Reichstag aprobó la Ley de Habilitación en marzo de 1933, otorgando a Hitler poderes
dictatoriales durante cuatro años sin la necesidad de consultar o referirse al Reichstag.
Consolidación del poder del partido nazi.
El partido nazi se movió rápidamente para consolidar su poder fusionándose con el gobierno mismo:
• Todos los demás partidos políticos fueron abolidos.
• Todos los consejos de gobierno y gobernadores fueron reemplazados por funcionarios designados
por el partido.
• Todas las fuerzas policiales se fusionaron con Schutzstaffel, una organización paramilitar nazi
conocida más comúnmente como las SS.
Mientras el estado y el partido se fusionaron, Hitler consolidó su propio poder al ejecutar a sus rivales
en 1934. La única institución fuera de su control era el ejército alemán, que era administrado por la
nobleza conservadora. Vieron a Hitler, que era de Austria y solo alcanzó el rango de cabo en la
Primera Guerra Mundial, como extranjero y político en el que no se podía confiar para no involucrar a
Alemania en una guerra que no podía ganar. Hitler finalmente tomó el control del ejército en 1938,
coincidiendo con una política exterior más agresiva.
CAUSAS A CORTO PLAZO DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL
Después de que el partido nazi llegó al poder en Alemania, la diplomacia internacional continuó
dominado por Gran Bretaña y Francia, a menudo a través de la Liga de las naciones. Sin embargo,
cada vez más, Alemania se volvió más asertiva a medida que su La economía se recuperó de los
peores efectos de la Gran Depresión, permitiendo una política exterior más agresiva y exitosa.
1. Recuperación económica alemana
El partido nazi abordó agresivamente la situación económica en Alemania. Bajo el ministro de
Economía, Hjalmar Schacht, se creó el Nuevo Plan,
lo que impidió la mayoría de las importaciones al país. Todas las importaciones tuvieron que ser
aprobado por el gobierno para mantener el oro y otras monedas necesario para el comercio
internacional en el país. Donde sea posible, Alemania comercializado por importaciones. Si Alemania
necesitaba petróleo rumano, entonces el gobierno negoció con Rumania para descubrir qué
exportaciones alemanas necesitaban Rumania y se produjo un intercambio. Este sistema significaba
que para 1935, Alemania exportó más de lo que importó y para 1936 exportaba más de 500 millones
más productos de marcas alemanas de lo que trajo de otros países. Esto significó más divisas para
futuras inversiones e importaciones de artículos que no podían ser intercambiados, como el mineral
de hierro de Suecia. Esta recuperación económica permitió el rearme que, según el gobierno,
permitiría a Alemania llevar a cabo una política exterior más asertiva y exitosa.
2. Rearme alemán
Alemania fue desarmada después de la Primera Guerra Mundial como un primer paso hacia el
desarme general en Europa. Esto ciertamente fue discutido en la Liga de Naciones que pedía la
reducción de los armamentos de los estados miembros. Después de muchos años de investigación e
informes, la Conferencia Mundial de Desarme se reunió en Ginebra, Suiza, en 1932. Francia tenía el
ejército permanente más grande de Europa con 340,000 hombres en 1932 y 700,000 más en
reservas. Los aliados de Francia incluyeron Polonia, Checoslovaquia y Rumania, todos con fuerzas
sustanciales. Aunque Alemania solo tenía 100.000 soldados según lo estipulado en el Tratado de
Versalles, todos creían que la población alemana, más del doble que la de Francia, más su capacidad
industrial significaba que en un breve período de tiempo podría reconstituir sus fuerzas armadas y
amenazan la seguridad francesa. Francia se negó a cooperar con el desarme hasta que Gran
Bretaña y EE. UU. Acordaron garantizar su seguridad a través de una alianza; ambos países se
negaron. Alemania declaró que, si Francia no limitaría su ejército, se vería obligado a armarse para
defenderse; luego se retiró de la conferencia y luego la Liga de las Naciones poco después. Sin
embargo, la condición económica de Alemania impidió medidas significativas de rearme hasta 1935.
3. Pacto de no agresión polaco-alemán de 1934
El primer gran éxito diplomático de Alemania bajo el liderazgo de Hitler fue un tratado de no agresión
hecho con Polonia en 1934. Este pacto declaró que ni Polonia ni Alemania atacarían al otro. Polonia
era el poder militar más fuerte en 1934. Alemania puede haber temido realmente un ataque de
Polonia, especialmente dadas las declaraciones nazis de que planeaban revisar las fronteras y tomar
lebensraum en un lugar no especificado al este. Polonia estaba complacida de no tener que
preocuparse por Alemania, creyendo que su principal enemigo era la URSS, ya que había derrotado
a las fuerzas soviéticas para expandir Polonia en 1920.
Comienza el rearme
En 1935, el rearme alemán, en violación directa del Tratado de Versalles, empezó:
• El reclutamiento se reintrodujo para que Alemania tuviera un ejército de 700,000 hombres y tres
millones de soldados en las fuerzas de reserva para 1939.
• Para 1936, la industria alemana era capaz de aumentar la producción en masa de armas: podría
construir 5000 aviones al año, por ejemplo.
• Se firmó un acuerdo naval anglo-alemán, que permite a Alemania construir más tonelaje de barcos
que el permitido en el Tratado de Versalles, pero manteniendo el tonelaje alemán del 35 por ciento de
la armada británica.
Si bien muchos historiadores cuestionan la calidad y el equipamiento de este ejército, el rearme se
logró en medio de la Gran Depresión, cuando la mayoría de los países trabajaron para controlar el
gasto y reducir las importaciones y, ciertamente, no crear ejércitos masivos y caros. El rearme alemán
apareció como una especie de milagro para la mayoría de los observadores, sobre todo porque fue
construido con materiales importados y porque una de sus consecuencias fue prácticamente el
desempleo. Es el miedo a este ejército, el miedo a la guerra en general, y el miedo a los costos del
rearme en medio de una aplastante Gran Depresión lo que debe tenerse en cuenta al estudiar las
relaciones internacionales post-1933.
4. El frente de Stresa y la crisis abisinia 1935–6
Con el anuncio del rearme alemán, Gran Bretaña, Francia e Italia, consideradas las Grandes
Potencias en ese momento, se reunieron para condenarlo. Acordaron formar el Frente Stresa en 1934
para mantener a Alemania diplomáticamente aislada y coordinar sus esfuerzos en general. Casi de
inmediato, la cooperación diplomática fue socavada por Gran Bretaña, que negoció el Acuerdo naval
alemán.
La crisis abisinia destruyó efectivamente la cooperación entre Gran Bretaña, Francia e Italia. Italia
invadió Abisinia (hoy Etiopía), miembro de la Liga de las Naciones, rompiendo el pacto de la Liga y
negando el concepto de seguridad colectiva. Gran Bretaña y Francia impusieron sanciones
económicas a Italia que luego desarrolló una relación política y económica con Alemania; ninguno
estaba ahora aislado. Abisinia fue conquistada y se demostró que la amenaza de la seguridad
colectiva era una farsa. La Liga no pudo proteger a un estado miembro del ataque y dejó de ser visto
como una organización eficaz después.
Nuevas alineaciones
Alemania e Italia declararon la creación del Eje Roma-Berlín en octubre de 1936. Este nuevo
entendimiento diplomático inicialmente significó poco, excepto que Alemania ya no estaba aislada e
Italia no evitaría la anexión alemana de Austria como lo había hecho en 1934. En noviembre de 1936,
Alemania firmó el Pacto Anti Comintern con Japón en una postura simbólica contra la URSS y una
demostración más de que los intentos británicos y franceses de aislarlo habían fracasado. Alemania
encontró estados amigos a través de la diplomacia, pero las economías de muchos estados de
Europa central y oriental, como Yugoslavia y Rumania, confiaron en que Alemania comprará sus
productos agrícolas y materias primas como el petróleo y los metales. Esto mejoró aún más el poder
de Alemania en Europa.
5. Éxito de la política exterior alemana
La reactivación de la economía alemana, el rearme y la diplomacia condujeron a una serie de éxitos
para Alemania a fines de la década de 1930, deshaciendo muchos aspectos del Tratado de Versalles,
a menudo en cooperación con los vencedores de la Primera Guerra Mundial.
✓ El Sarre, Renania y Austria 1935–8
Al Sarre se le permitió tener un plebiscito en 1935 y una abrumadora mayoría decidió regresar a
Alemania en lugar de unirse a Francia. Renania desmilitarizada fue ocupada por tropas alemanas
ligeramente armadas en 1936 en violación del Tratado de Versalles, mientras que la mayor parte de
Europa estaba ocupada con la crisis abisinia. Francia protestó, pero no estaba dispuesta e incapaz de
luchar, mientras que Gran Bretaña estaba contenta ya que parecía eliminar otra razón para que
Alemania fuera a la guerra en el futuro. Después de un intento fallido de anexar Austria en 1934,
Alemania tuvo más éxito en 1938 cuando las tropas alemanas, con la aprobación de Italia, se
trasladaron al país y un plebiscito confirmó el deseo del pueblo austríaco de unirse con Alemania.
Esta fue otra violación del Tratado de Versalles, pero con poca protesta o acción por parte de Gran
Bretaña o Francia.
✓ Sudetes y el Acuerdo de Munich de 1938
A fines de 1938, los alemanes que vivían en los Sudetes de Checoslovaquia, que fueron
discriminados por su gobierno, exigieron la anexión a Alemania. Gran Bretaña y Francia, que querían
evitar la guerra, aprovecharon lo que vieron como la solicitud lógica de los alemanes que querían el
derecho a vivir en Alemania; otras nacionalidades recibieron este derecho en la Conferencia de Paz
de París. En el Acuerdo de Munich, Gran Bretaña, Francia, Italia y Alemania acordaron que los
Sudetes debería otorgarse a Alemania y se entendió, pero no por escrito, que Alemania respetaría la
integridad territorial del resto de Checoslovaquia.
✓ Checoslovaquia desmantelada 1939
Alemania tomó los Sudetes en octubre de 1938, mientras que Polonia ocupó áreas que antes había
perdido frente a Checoslovaquia en 1920, cuando Checoslovaquia se había apoderado militarmente.
En noviembre, parte del sur de Checoslovaquia fue tomada por Hungría. En marzo de 1939, la región
eslovaca de Checoslovaquia declaró independencia, aunque con el apoyo de Alemania, mientras que
Hungría se anexionó las zonas orientales del país. Alemania invadió las regiones dominadas por los
checos de Bohemia y Moravia, alegando que estaba protegiendo a los checos de Polonia y Hungría.
Esta acción de Alemania fue vista como una violación del espíritu del Acuerdo de Munich y puso la
opinión mundial en contra del gobierno alemán, especialmente en Gran Bretaña y Francia.
✓ Polonia 1939
Alemania anunció a principios de 1939 que quería negociar con Polonia para recuperar al menos
parte de su territorio para que Danzig y Prusia Oriental puedan volver a unirse al resto del país;
habían sido separados del resto de Alemania en 1919 para que Polonia tuviera acceso al mar. De
todas las solicitudes alemanas de territorio, esta fue, irónicamente, la más lógica de sus demandas,
ya que solo 20 años antes había sido parte de Alemania y muchos de los residentes allí eran
alemanes. El público británico y francés, sin embargo, se indignaron, ya que fueron dirigidos por sus
gobiernos para creer que las solicitudes territoriales de Alemania terminaron con el Acuerdo de
Munich. Polonia simplemente declaró que no estaba interesado en negociar y cerró el tema, mientras
que Gran Bretaña y Francia hicieron una declaración pública y verbal de alianza militar con Polonia
con la esperanza de poner fin a las demandas alemanas a través de la amenaza de guerra. Gran
Bretaña y Francia estaban ahora en medio de un esfuerzo de rearme masivo como resultado del
rearme alemán. Aunque proclamaron una alianza con Polonia, ambas naciones se negaron a armar a
Polonia ya que estaban ocupadas armando ellas mismas. Cuando Polonia solicitó préstamos para
comprar armas en otro lugar, ambas naciones declararon que sus propios problemas financieros lo
impedían. Temían que proporcionar armas a Polonia podría conducir a una guerra que esperaban
evitar, ya que alentaría a Alemania a atacar antes de que se preparara la nueva alianza.
6. Gran Bretaña y Francia negocian con la URSS
Gran Bretaña y Francia hicieron propuestas a la URSS en este punto, presentando el caso de que era
lo mejor para ellos ayudar a prevenir una guerra entre Alemania y Polonia, ya que Alemania era
obviamente muy anticomunista, ya que tenía comunistas exterminados en su propio país. Gran
Bretaña y Francia señalaron que se podría evitar una guerra si la URSS se uniera a su coalición
antialemana y prometiera luchar para retener las fronteras de Europa del Este como lo fueron en
1939. Simplemente, se le pidió a la URSS que luchara contra Alemania para preservar las fronteras y
los estados, incluyendo Gran parte de Polonia, que creía que debería ser parte de la URSS ya que
habían sido parte del Imperio ruso. Polonia también se negó a permitir que cualquier ejército soviético
cruzara su territorio para luchar, incluso si Polonia fuera invadida por Alemania. Parecía que Polonia
tenía más miedo de la URSS que de Alemania. Los soviéticos no estaban dispuestos a luchar contra
Alemania solo después de la conquista de Polonia, ya que eso significaría que la guerra con el
ejército alemán tendría que ser combatida dentro de la propia URSS; esto parecía irracional e injusto,
y era una prueba para los soviéticos de que eran solo una herramienta para ser utilizada, no un
verdadero socio de alianza.
7. Alemania negocia con la URSS
Mientras tanto, Alemania inició conversaciones con la URSS. Estas conversaciones esencialmente
exigían que Alemania y la URSS no pelearan entre sí mientras permitían que Alemania hiciera lo que
quisiera diplomáticamente, y de lo contrario, con las partes de Europa que no habían pertenecido al
antiguo Imperio ruso, que los soviéticos esperaban reclamar en el futuro cercano. Otras partes del
acuerdo dejaron en claro que las partes de Polonia que una vez pertenecieron a Rusia ahora deben
ser reabsorbidas en la URSS. Este documento, el Tratado de No Agresión entre Alemania y la URSS,
comúnmente conocido como el Pacto Nazi-Soviético, fue anunciado el 23 de agosto de 1939, una
semana antes de que Alemania declarara la guerra a Polonia el 1 de septiembre.
Blitzkrieg: la invasión de Polonia (septiembre de 1939)
En las primeras horas del 1 de septiembre de 1939, los Panzers (tanques) de Hitler, apoyados por la
Luftwaffe (fuerza aérea), se estrellaron contra la frontera con Polonia. Atravesaron rápidamente las
defensas de Polonia, abriendo así un camino para el avance de la infantería. Este método de lucha
rápido y devastador se conocía como blitzkrieg o "guerra relámpago". La resistencia polaca fue
heroica, pero en última instancia inútil. La URSS invadió desde el este, según lo acordado por el
Pacto Nazi-Soviético, y el 29 de septiembre Polonia se dividió entre los dos países. La falsa guerra
Después de la derrota de Polonia, sucedió muy poco en los siguientes cinco meses. Aunque Gran
Bretaña había declarado la guerra a Alemania dos días después de la invasión polaca, no pudo llevar
tropas a Polonia a tiempo para tener algún efecto, y por lo tanto solo vio cómo una gran parte de
Europa del Este caía en manos de Hitler y Stalin.
Fuente: Dailey Andy, Webb. Sarah. (2012). Causas, prácticas y efectos de guerra. Hodder Education. London.