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Relaciones Colectivas de Trabajo en Bolivia

El documento aborda las relaciones colectivas de trabajo, centrándose en el derecho colectivo del trabajo, la libertad de asociación y el derecho de sindicalización. Se destaca la importancia de los sindicatos como organizaciones que defienden los derechos e intereses de los trabajadores, así como los principios fundamentales del sindicalismo, como la libertad, la democracia y la autonomía. Además, se menciona la normativa boliviana que regula la formación y funcionamiento de sindicatos, enfatizando su rol en la mejora de las condiciones laborales.
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Relaciones Colectivas de Trabajo en Bolivia

El documento aborda las relaciones colectivas de trabajo, centrándose en el derecho colectivo del trabajo, la libertad de asociación y el derecho de sindicalización. Se destaca la importancia de los sindicatos como organizaciones que defienden los derechos e intereses de los trabajadores, así como los principios fundamentales del sindicalismo, como la libertad, la democracia y la autonomía. Además, se menciona la normativa boliviana que regula la formación y funcionamiento de sindicatos, enfatizando su rol en la mejora de las condiciones laborales.
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TEMA 13

RELACIONES
COLECTIVAS
DE TRABAJO

Yamile Hayes Michel, Ph.D.


DERECHO COLECTIVO DEL
TRABAJO

Noción

Libertad
de
asociación

Derecho de
Sindicalizació
n (art. 51.I
CPE)
Yamile Hayes Michel, Ph.D.
RELACIONES COLECTIVAS DE TRABAJO

Principios
del
Sindicalism
o

l Represe
Democ
Liberta ntativida d
ra cia
d sindical
sindica
sindica
l
Aut m a sindic
ono í al

Yamile Hayes Michel, Ph.D.


EL SINDICATO

Noció

Objeto y fines
• Mejores condiciones de trabajo
• Un salario justo
• Empleo estable
• Consolidación de las reivindicaciones
sociales
y económicas

Yamile Hayes Michel, Ph.D.


NORMATIVA
BOLIVIANA
Reconocimiento: art. 51 CPE

Finalidad

Conformación y relacionamiento con el


Estado
• No menos de 20 trabajadores (gremiales o profesionales)
• Ni menos del 50 por ciento (industriales)
Prohibición a los funcionarios públicos

Fuero sindical (art. [Link] CPE)

Declaratoria en comisión para dirigentes


1

DERECHO LABORAL - YAMILE HAYES MICHEL

CAPÍTULO 13 RELACIONES COLECTIVAS DE TRABAJO

1.- DERECHO COLECTIVO DEL TRABAJO.-


El Derecho del Trabajo, que constituye una unidad conceptual, por razones didácticas, puede considerarse su división en Derecho
Individual del Trabajo y Derecho Colectivo del Trabajo, lo cual no importa entender cada segmento como disciplina autónoma, ya que sus
interrelaciones son evidentes y su objetivo es común: Lograr conductas más dignas y respetuosas del ser humano en las relaciones laborales,
tanto individuales como colectivas.

El Derecho Colectivo del Trabajo es la parte del Derecho del Trabajo relativa a la organización sindical, la negociación y convención
colectiva de trabajo y los conflictos colectivos de trabajo. Es así que en dicha noción se aprecian las distintas secciones que integran este
sector de nuestra disciplina, relacionada principalmente con el interés de grupo, a diferencia de la parte ya estudiada, que contempla el
interés individual del trabajador. El Derecho Colectivo Laboral es aquel que teniendo por sujetos a conjuntos o grupos de trabajadores o de
patronos, en relación a condiciones de solidaridad provenientes de su condición de prestadores o dadores de trabajo, desarrolla su objetivo
en organizaciones grupales determinando o fijando reglas comunes a las categorías de profesionales o actuando en forma conjunta en la
defensa de sus intereses y derechos.

2.- LIBERTAD DE ASOCIACIÓN.-


El derecho a la asociación es el derecho que tiene toda persona a vincularse a otras y concertar una acción común con la pretensión de
conseguir una serie de fines, considerados como lícitos desde el sistema de derechos humanos. Cabe recordar que una asociación es una
institución derivada de un concurso de voluntades que consiste en una agrupación, con vocación de permanencia, de una pluralidad de
personas para la realización de unos fines sin ánimo de lucro. Del concepto se desprende la exclusión del régimen jurídico de las asociaciones
y las agrupaciones de personas con finalidad lucrativa, como serían las sociedades mercantiles y, por supuesto, de las fundaciones, que son
agrupaciones de capital dirigidas al cumplimiento de unos fines benéficos, culturales, etc1.
El origen de la libertad de asociación parece encontrarse en la libertad de trabajo y de industria, ya que la libertad de trabajo sin la de
asociación sería incompleta. El trabajador aislado queda a merced del más fuerte; su libertad, por más que se proclame enfáticamente,
resulta nula, incierta, falsa. El
2

individualismo obrero, frente a la coalición natural de fuerzas y de


medios del capital, no constituiría otra cosa que la negación de toda
libertad. Prueba de ello es el intervencionismo estatal en materia de
trabajo, equivalente a la confesión que la libertad de trabajo en el
individualismo histórico, es perjudicial, al menos para la clase
trabajadora. Sin la libertad de asociación, la fórmula exacta del
convenio de trabajo y de la locación de servicios estaría aún por
encontrarse; porque el problema consiste en unir a los contratantes
de otro modo que por los vínculos de sus intereses, siempre
necesariamente contrarios. La realización del principio de solidaridad,
su traducción en reglas de Derecho, no se podrá imponer jamás a
golpes de decretos, y no puede resultar más que del esfuerzo
continuo de las asociaciones libres. La base que consagra la libertad
de asociación está en los sistemas de igualdad jurídica en las
relaciones sociales y en la libertad económica, ya que sin una y otra
es imposible desenvolver el derecho de libre asociación destinado a
defender intereses de orden profesional.

El derecho a la asociación está consagrado en los siguientes


instrumentos internacionales:

 La Declaración Universal de Derechos Humanos lo reconoce en


el artículo 20, apartados 1º y 2º: El apartado 1º establece que:
“Toda persona tiene derecho a la libertad de…asociación pacíficas”. El
apartado 2º establece: “Nadie podrá ser obligado a pertenecer a una
asociación.”
 La Declaración Americana de Derechos Humanos reconoce
este derecho en el artículo 22: “Toda persona tiene el derecho de
asociarse con otras para promover, ejercer y proteger sus intereses
legítimos de orden político, económico, religioso, social, cultural,
profesional, sindical o de cualquier otro orden.”
 El artículo 22 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y
políticos reconoce: “[Link] persona tiene derecho a asociarse
libremente con otras, incluso el derecho a fundar sindicatos y afiliarse a
ellos para la protección de sus intereses. 2. El ejercicio de tal derecho
sólo podrá estar sujeto a las restricciones previstas por la ley que sean
necesarias en una sociedad democrática, en interés de la seguridad
nacional, de la seguridad pública o del orden público, o para protegerla
salud o moral públicas o los derechos y libertades de los demás. El
presente artículo no impedirá la imposición de restricciones legales al
ejercicio de tal derecho cuando se trate de miembros de las fuerzas
armadas y de la policía.”
 El artículo 16.1 de la Convención Americana de Derechos
Humanos, muy similar al artículo 22 de la Declaración América
de Derechos Humanos, señala: “Todas las personas tienen derecho
a asociarse libremente con fines ideológicos, religiosos, políticos,
económicos, laborales, sociales, culturales, deportivos o de cualquiera
otra índole.”

3.- DERECHO DE SINDICALIZACIÓN.-


Los sindicatos constituyen la asociación de trabajadores
consagrada para el estudio, mejoramiento, defensa y protección de
sus respectivos derechos e intereses económicos-sociales. Los
sindicatos de trabajadores, como esenciales
3

organizaciones de masas de la clase obrera, tienen el objetivo de


defender a los trabajadores ante cualquier injusticia, mejorar sus
condiciones de vida y de trabajo, así como la conquista de sus
reivindicaciones. Las asociaciones de empleadores serán para la
defensa y protección de sus intereses.

Todos los trabajadores tienen derecho, sin necesidad de


autorización previa, de incorporarse a organizaciones sindicales
existentes, o constituirla en forma independiente, atendiendo al oficio
o especialidad, sobre los principios de unidad profesional o territorial,
cumpliendo los requisitos de inscripción en el Registro de
Asociaciones, u otros prescriptos por la legislación laboral vigente.
Los trabajadores tiene derecho reunirse libremente, intercambiar
ideas, discutir y expresar libremente sus opiniones, sobre cuestiones
o asuntos que les afecten, guardando el más absoluto respecto a las
múltiples formas que adopta la autonomía e independencia sindical.
Los dirigentes sindicales gozarán de las garantías necesarias para el
ejercicio de su función. Los trabajadores en servicio activo, públicos o
privados, independientemente de estar o no sindicalizados, tendrán
derecho a los beneficiaos de las leyes laborales, así como acudir al
sindicato del ramo, o el independiente, para plantear algún tipo de
situación con su administración2.

El derecho a la sindicalización implica la facultad de toda


persona de asociarse con otras para demandar el respeto de sus
derechos laborales, gremiales u otros que tengan que ver
esencialmente con las conquistas sobre el trabajo, industria y
comercio. El titular de este derecho y quién lo ejerce es el (la)
trabajador (a), entendiéndose como tal a toda persona que presta sus
servicios en favor de otra y recibe como retribución un salario. El bien
de la personalidad protegido a través del derecho a la sindicación es
la libertad, el poder elegir asociarse con otros pares para defender
sus comunes intereses.

El derecho a la sindicalización está reconocido en los


instrumentos internacionales de la siguiente manera:

 Declaración Universal de Derechos Humanos de Naciones


Unidas, artículo 23, número 4, prescribe expresamente el
derecho de toda persona a fundar sindicatos y a afiliarse como
forma de defender sus legítimos intereses.
 La Declaración Americana de Derechos Humanos reconoce
este derecho en el artículo 22, que establece que: “Toda persona
tiene el derecho de asociarse con otras para promover, ejercer y
proteger sus intereses legítimos de orden... sindical...”
 Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y
Culturales, en su artículo 8 establece que los Estados partes se
comprometen a reconocer el derecho de toda persona para
formar sindicatos y afiliarse al que elijan, sujetándose
únicamente a los estatutos de la organización correspondiente
y en defensa de sus intereses económicos y sociales
 El artículo 22-1º y 2º del Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos” “Toda persona tiene derecho a asociarse
libremente con otras,
2 Íd., p. 148
5
4

4.- EL SINDICALISMO.-
El Sindicalismo, sin duda, es uno de los fenómenos más
interesantes de la historia moderna, y se manifiesta con la presencia
y acción de determinados organismos sociales, impuestos por la
fuerza de los hechos, más allá de la admisión de su gestión y de su
reconocimiento por las leyes o los empleadores. Ellos nacen y se
desarrollan en interés de los trabajadores, desprotegidos inicialmente
en un sistema individualista, que no advirtió que la autonomía de la
voluntad sólo podrá existir entre iguales y cuando la opción no se
confunda con la imposición. El sindicalismo influyó notablemente en
la vida colectiva, provocando importantes reacciones, tanto positivas
como negativas, en la respuesta legislativa y social de los países en
que se fue manifestando. Se puede mencionar que nació como
movimiento después de la segunda mitad del siglo XIX en el ámbito
industrial, caracterizado por la tendencia de algunos trabajadores a
agruparse en asociaciones estables, tendientes a defender sus
intereses laborales, con típico carácter reivindicativo y con disposición
para luchar por sus aspiraciones colectivas. La historia del
sindicalismo es la historia de esas sociedades de trabajadores,
constituidas para la defensa de sus intereses profesionales que, pese
a las distintas corrientes ideológicas que se mueven a su alrededor,
tienen en común el deseo de obtener condiciones de vida dignas para
los trabajadores3.

El sindicato en sus orígenes, no es sino una agrupación de


autodefensa, un organismo que representa el pensamiento de una
fracción o de un grupo de trabajadores, que empiezan a llamarse a si
mismos proletarios, influidos por el adoctrinamiento marxista, en
expresión de Gallart Folch, citado por Martínez Vivot. De ahí que en
los primeros tiempos, y aún ahora, sea difícil desprenderlos de la
ideología que, en cierta medida, es el factor más importante que ha
incidido para dificultar su unidad o su mejor relación recíproca, y que
ha contribuido en muchos casos a la proliferación sindical de grupos
sólo separados por posiciones políticas.

5.- PRINCIPIOS DEL SINDICALISMO.- Son necesarios para el


funcionamiento de un sindicalismo democrático los siguientes
principios4:

a) Libertad sindical. Constituye un elemento esencial, aunque


muchas veces reducido y limitado, para la existencia de
un auténtico sindicalismo. Puede considerársela desde
el punto de vista individual y desde el plano colectivo. Desde
el primero, puede definirse como la posibilidad de afiliarse o
no afiliarse o de desafiliarse. El otro aspecto se refiere a la
probabilidad de constituir sin restricciones una organización
sindical, lo cual de hecho, significa la existencia del pluralismo
sindical. Desde luego que entendido, no como un pluralismo
necesario, sino como un pluralismo que puede existir así por la
voluntad de los propios trabajadores, que deliberadamente
podrían decidir constituir un sindicato único, pero sin
imposición o coacción estatal o aun empresarial en tal sentido.
El principio de libertad sindical se vincula con el contenido del
Convenio 87 de la OIT, precisamente dirigido a su afirmación.
En él se establece el derecho de los trabajadores, así como de
los empleadores a constituir las organizaciones que estimen
convenientes, sin ninguna distinción y sin autorización previa,
y asimismo, se afirma el derecho a la autonomía de las
organizaciones, en cuanto a redactar sus estatutos, elegir sus
representantes, organizar su administración y demás
actividades.

b) El principio de democracia sindical.- Significa que la


organización sindical debe ser gobernada por sus
afiliados y que en ellos reside la soberanía de la
institución. Sus dirigentes constituyen el elemento
ejecutivo, pero deben provenir de la elección
democrática de sus afiliados.

c) Representatividad sindical.- Está íntimamente vinculado a


lo anterior, en cuanto a la legitimidad del origen de sus
dirigentes, así como la autenticidad de la representación
del conjunto comprendido en la actividad, sector u oficio
que pretendan representar. La misma referencia al
número de los trabajadores que componen el sindicato
puede ser un índice también de su representatividad, a
los efectos consiguientes. De ahí que pueda ser admisible
que, para asegurar la mencionada representatividad, se
establezca algún número mínimo de afiliados o de
constituyentes del sindicato, para que éste pueda aspirar
a ejercer sus funciones.

d) Autonomía sindical. En el texto del mencionado Convenio


87 de la OIT, se encuentra bien referida esta autonomía
en tanto y en cuanto ella significa que la constitución y la
existencia y aún la extinción del sindicato, no puede
depender de extraños, sino sólo de la voluntad de sus
propios componentes. No sólo es aquel principio de
poder constituir libremente el sindicato, sino también el
de fijar sus estatutos, el de regular su funcionamiento sin
intervenciones o restricciones y no quedar sujeto a una
disposición estatal que determine su extinción. En ese
sentido, la libertad de disolución, en el final de la vida del
sindicato, es también un componente de la autonomía
sindical, ya que el principio básico en la materia es que
los sindicatos se disuelven voluntariamente, por
6

las causas y en las condiciones previstas en sus propios


estatutos. Ello está también recogido en el antedicho
Convenio 87.

6.- EL SINDICATO.-
Una definición señala que los sindicatos son las asociaciones
profesionales de obreros, empleados o funcionarios que se proponen,
como objeto, la mejora de las condiciones de trabajo de sus
miembros. Otra, expresa que el sindicato es una asociación de
personas que ejercen la misma profesión, y que tiene por objeto el
estudio y la defensa de los intereses económicos, industriales y
agrícolas. Ambas definiciones pueden calificarse como de liberales, y
frente a ellas formular otra distinta, estructurada en el régimen
corporativo, que indica que el sindicato es la unión de varias
personas, que perteneciendo a la misma categoría, se unen con el fin
de desenvolver colectivamente una acción jurídica para la tutela de
sus intereses y de los de la categoría. En definitiva, un concepto de
sindicato más adecuado a la realidad, es aquel que manifiesta que
por sindicato debe entenderse toda unión libre de personas que
ejerzan la misma profesión u oficio, o profesión u oficios conexos, que
se constituya con carácter permanente, con el objeto de defender los
intereses profesionales de sus integrantes, o para mejorar sus
condiciones económicas y sociales5.

Las características propias del sindicato, que lo apartan de


algunas que presentan las asociaciones comunes, han suscitado
algunas consideraciones particulares con relación a su naturaleza
jurídica. En efecto, ellas, en general, se constituyen con un criterio
cerrado o de limitación, que pueden imponer sus propios asociados;
en cambio una de las características del sindicato es la necesidad que
la afiliación sea posible, así como la desafiliación, sin que constituya
un organismo abierto. En este sentido, se dice que el derecho de
sindicación –sindicalización- sería un aspecto específico del derecho
de asociación que, si bien nace de éste, adquiere en su desarrollo
características propias. Este enfoque asociacionista se ha
contrapuesto a una visión institucionalista de él, aunque también en
este enfoque, sus expositores señalan la especificidad de la
institución sindical. También en este tema se plantea la
determinación de si el sindicato constituye una entidad de derecho
público o bien una de derecho privado. El sistema más generalizado,
en nuestro tiempo y también en el pasado, es el de considerar al
sindicato como entidad asociativa de derecho privado, a la que
consiguientemente no se atribuye ninguna prerrogativa jurídico-
pública. El sindicato se estructura como una asociación, las más de
las veces como una asociación específica regida por normas
especiales, que son de derecho privado6.

7.- OBJETO Y FINES DE LOS


SINDICATOS.-
El principal objetivo que persiguen los sindicatos es el
profesional, de tal manera que una asociación aún constituida por
trabajadores o por empleadores,
7

que no tenga por fin la defensa de los intereses profesionales no será


un sindicato, reservando tal denominación sólo para aquellas
agrupaciones permanentes que participan de la defensa de los
intereses individuales o colectivos de sus miembros como integrantes
de una actividad profesional. Esto diferencia el principio actual de
defensa y mejoramiento de las condiciones de trabajo, del concepto
que negaba el derecho de asociación cuando se trataba de fines
profesionales. Entonces, si la asociación profesional ha nacido por la
necesidad de mejorar las condiciones de trabajo de sus asociados, su
objeto no podrá ser otro que el de proteger a aquellos que se agrupan
con carácter estable, para mejorar su actividad laboral. Por lo tanto,
el fin por excelencia, de los sindicatos, es el profesional, en tanto que
los fines sociales, económicos, morales y políticos son coadyuvantes o
secundarios del principal, que no es otro que el profesional. La
asociación profesional se nos presenta como un medio para el logro o
realización de aspiraciones concretadas por quienes la integran, sean
empleadores o trabajadores, y siempre desde el punto de vista de un
antagonismo en el área de las relaciones contractuales individuales y
colectivas entre empleadores y trabajadores.
Con ese marco, los objetivos de los sindicatos pueden
sintetizarse en los siguientes:
7.1 Mejores condiciones de trabajo.- Las condiciones de trabajo son un
complemento indispensable del salario. Las trabajadoras y los
trabajadores tienen el derecho a que las condiciones en que
laboran no les afecten en forma negativa, ni física ni
mentalmente. Todos los sindicatos deben buscar que las personas
afiliadas disfruten de condiciones laborales dignas.
7.2 Un salario justo.- Los sindicatos buscan que quienes trabajan
tengan un salario adecuado y digno, que les permita cubrir sus
necesidades y las de sus familias en cuanto a alimentación, salud,
vivienda, educación, vestido, superación, recreación.
7.3 Empleo estable.- No basta con tener trabajo, es importante que el
empleo sea estable, regulado por leyes que protejan contra
despidos injustos.
7.4 Consolidación de las reivindicaciones sociales y económicas.- Para
proteger y garantizar el mejoramiento de los sectores laborales,
es necesario crear leyes y luchar para que éstas se cumplan. Por
esta razón el sindicalismo constantemente busca que los Estados
promulguen leyes y decretos que garanticen la continuidad de
sus conquistas y el mejoramiento social y económico de las
personas trabajadoras.
7.5 La permanente democratización.- El reconocimiento de los derechos
de libre asociación, de pensamiento y de expresión implica luchar
por la democratización de sus países. El respeto a los Derechos
Humanos es una de las luchas más importantes que los
trabajadores pueden realizar desde sus organizaciones sindicales.
También es importante que los sindicatos participen en la vida
política de los Estados, para vigilar y supervisar que los
gobiernos sean justos en sus políticas económicas y sociales.

8.- EL SINDICALISMO EN BOLIVIA.-


Los sindicatos obreros bolivianos tienen origen en la minería
extractiva del mineral del estaño y en las asociaciones de
trabajadores ferroviarios del siglo
8

XIX. Estos sindicatos obreros fueron influenciados por el sindicalismo


revolucionario. Los sindicatos agrarios se formaron luego de la guerra
del Chaco (1932-1935), y todos ellos se consolidan a partir de la
Revolución Nacional (1952).
Durante el siglo XIX no puede expresarse un movimiento obrero
como la expresión organizada de un grupo que reacciona frente a una
situación económica; es un hecho que las masas artesanales y
gremiales no participan de manera organizada de las decisiones
económicas. Por el contrario, el incipiente desarrollo económico del
país durante ese siglo puede ser considerado como un obstáculo a la
formación de un verdadero proletariado urbano; ésta es la
característica de esos años en los que se presencia la constante
organización de movimientos mutuales, que no poseen ni la
conciencia ni los medios para mejorar notablemente su posición en la
sociedad7.
En las ciudades, los artesanos sucumbieron a la dominación de
los comerciantes que controlaban su actividad, provocándose una
proletarización creciente por obra del trabajo asalariado que
reemplazó el carácter de ayuda mutua que hasta entonces habían
tenido los gremios. Entre las organizaciones que surgen durante los
primeros veinte años del siglo XX, se encuentra la Federación de
Ferroviarios de Oruro y el Centro Tipográfico, que reemplazó a la
antigua Unión Gráfica Nacional, en la que participaban patronos y
obreros. El Centro Tipográfico ya no aceptó la colaboración entre
empleadores y trabajadores, y actuó sólo en la defensa de los gráficos
asalariados.
Conforme señala Ermo Quisbert, el movimiento de organización
del artesanado boliviano y de los nacientes grupos asalariados, tuvo
su primera expresión en 1908, con la Federación Obrera de La Paz. En
1912 se fundó la Federación Obrera Internacional (FOI), que contaba
con 22 sociedades gremiales y 12 sindicatos afiliados. La FOI se
adhirió a la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT). En 1918 la
FOI pasó a denominarse Federación Obrera del Trabajo (FOT), que
acogió a mineros y ferroviarios. En octubre de 1919, los trabajadores
mineros de Huanuni exigieron la jornada de trabajo de 8 horas, lo que
fue aceptado, siendo éste el primer precedente en Bolivia. En la
década de los años ’20, el anarcosindicalismo que influenció a la FOI y
FOT, declinó cuando se dejó sentir la influencia marxista, que se
manifestó en el Segundo Congreso Nacional de Trabajadores
realizado el 6 de agosto de 1925, a convocatoria de la FOT. Ambas
tendencias –marxista y anarcosindicalista- se disputaban la dirección
del movimiento obrero, triunfando los de tendencia marxista, que
dieron nacimiento a la entidad llamada Federación Obrera Sindical
(FOS); empero los anarcosindicalistas mantuvieron la FOT, que
subsistió hasta la guerra del Chaco. En el Tercer Congreso Nacional
de Trabajadores, de 1927, la FOS intentó dar vida a la llamada
Confederación Boliviana de Trabajo (CBT), pero sin mucho éxito.
El Sindicato Mixto de Trabajadores Mineros de Huanuni fue
fundado el 15 de junio de 1938. En 1944 se realizó el Primer Congreso
de Trabajadores Mineros de Bolivia, fundándose el 11 de junio de
1944, la Federación Sindical de
7 Ermo Quisbert: Sindicalismo y sindicato en Bolivia, Centro de Documentación e Información
Boliviana, p. 2
9

Trabajadores Mineros de Bolivia, como consecuencia de la


inquebrantable lucha por mejores condiciones de trabajo para los
mineros.
El 8 de noviembre de 1946, los trabajadores mineros se
reunieron en el distrito minero de Pulacayo. Una de las tareas del
Congreso de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de
Bolivia, fue precisar la dirección que iba a tomar esa Federación. En
esa ocasión, se presentó la denominada Tesis de Pulacayo, que
planteó: Rechazar la colaboración entre clases sociales; demandar un
salario básico –mínimo- vital y la escala móvil de salarios; exigir 40
horas de trabajo por semana y escala móvil de horas de trabajo; pedir
ocupación y control obrero de las minas; exhortar la construcción de
su propia fuerza para la lucha frontal con el poder político y así evitar
masacres; reivindicar la construcción del socialismo.
Luego de años de luchas, los trabajadores de las minas y de las
ciudades, vencieron al ejército boliviano, al producirse la Revolución
Nacional el 9 de abril de 1952, año en el que se formó la Central
Obrera Boliviana (COB), que constituye el organismo central máximo
de los trabajadores y trabajadoras de Bolivia.

9.- NORMATIVA NACIONAL.-


9.1 Reconocimiento legal.- La Ley General del Trabajo8 reconoce el
derecho de asociación en sindicatos, que podrán ser
patronales, gremiales o profesionales, mixtos o industriales o
de empresa. Para actuar como tal, el sindicato deberá tener
carácter de permanencia, haber legalizado su personería y
constituirse con arreglo a las reglas legales.

La Constitución Política del Estado en su artículo 51, determina:


“Artículo 51.-
I. Todas las trabajadoras y los trabajadores tienen derecho a
organizarse en sindicatos de acuerdo con la ley.
II. El Estado respetará los principios sindicales de unidad,
democracia sindical, pluralismo político, autosostenimiento,
solidaridad e internacionalismo.
III. Se reconoce y garantiza la sindicalización como medio de
defensa, representación, asistencia, educación y cultura de las
trabajadoras y los trabajadores del campo y de la ciudad.
IV. El Estado respetará la independencia ideológica y organizativa de
los sindicatos. Los sindicatos gozarán de personalidad jurídica
por el solo hecho de organizarse y ser reconocidos por sus
entidades matrices.
V. El patrimonio tangible e intangible de las organizaciones
sindicales es inviolable, inembargable e indelegable.
VI. Las dirigentas y los dirigentes sindicales gozan de fuero sindical,
no se les despedirá hasta un año después de la finalización de su
gestión y no se les disminuirán sus derechos sociales, ni se les
someterá a persecución ni privación de libertad por actos
realizados en el cumplimiento de su labor sindical.
10

VII. Las trabajadoras y los trabajadores por cuenta propia tienen


el derecho a organizarse para la defensa de sus intereses.”

9.2 Finalidad.- La finalidad esencial del sindicato es la defensa de


los intereses colectivos que representa. Los de trabajadores
particularmente, tendrán facultades para celebrar con los
patronos contratos colectivos y hacer valer los derechos
emergentes; representar a sus miembros en el ejercicio de
derechos emanados de contratos individuales, cuando los
interesados lo requieran expresamente; representar a sus
miembros en los conflictos colectivos y en las instancias de
conciliación y arbitraje; crear escuelas profesionales e
industriales, bibliotecas populares, etc.; organizar cooperativas
de producción y consumo, exceptuando la elaboración de
artículos similares a los que fabrica la empresa o industria en
que trabaja.
9.3 Conformación y relacionamiento con el Estado.- Los sindicatos se
dirigirán por un comité responsable, cuyos miembros serán
bolivianos de nacimiento. Los inspectores del trabajo
concurrirán a sus deliberaciones y fiscalizarán sus actividades.
No podrá constituirse un sindicato con menos de 20
trabajadores, tratándose de sindicatos gremiales o
profesionales ni con menos del 50 por ciento de los trabajadores
de una empresa, tratándose de sindicatos industriales.
Las relaciones entre el poder público y los trabajadores se harán
por las Federaciones Departamentales de Sindicatos o
integradas en Confederaciones Nacionales.
9.4 Prohibición a los funcionarios públicos.- De acuerdo al art. 104
de la LGT, no podrán organizarse sindicalmente los
funcionarios públicos, cualquiera que sea su categoría y
condición.
9.5 Fuero sindical.- El Decreto Ley (DL) 38 de 7 de febrero de 1944
dispone lo siguiente:
“Los obreros o empleados elegidos para desempeñar los cargos
directivos de un sindicato, no podrán ser destituidos sin previo
proceso. Tampoco podrá ser transferidos de un empleo a otro ni
aún de una sección a otra, dentro de una misma empresa, sin
su libre consentimiento.
En caso que el empleador estime necesario su traslado o su
destitución, éste se hará como consecuencia de un proceso que
se instaurará ante el Juez del Trabajo de la jurisdicción
correspondiente ante el cual se probará la comisión de delitos o
faltas contempladas en las leyes de trabajo como causales de
despido. Asimismo, para el caso de traslado de una sección a
otra, el empleador deberá comprobar las razones técnicas y
necesarias a la industria que justifiquen dicho traslado.

Establecida la suficiente culpabilidad del obrero dirigente


sindical, el Juez de Trabajo determinará su retiro de acuerdo a lo
establecido por el art. 16 de la LGT. Para el caso de simples
traslados, el Juez de Trabajo, previo informe de la Inspección del
Trabajo autorizará dicho traslado haciéndose constar en el
mismo, el tiempo de duración y la remuneración respectiva,
teniendo en cuenta que esta última no podrá ser inferior al
salario o sueldo percibido por el trabajador en su ocupación
anterior.
11
Toda asociación profesional y sindical podrá constituirse libremente y sin necesidad de autorización expresa.
Todo empleador o representante del mismo que infringiese el fuero sindical, o que impidiese el libre ejercicio de la actividad sindical,
será sancionado por el Juez del Trabajo previo procedimiento sumario, con una multa pecuniaria…”
A lo anterior, la Resolución Ministerial 119/88 de 31 de mayo de 1988, establece que los trabajadores que concluyan su mandato
sindical no podrán ser retirados de su fuente laboral por un periodo mínimo de tres meses, a fin que rindan cuentas de su gestión, salvo
la comisión de infracciones establecidas en los arts. 16 de la LGT y 9 de su DR. Asimismo, los ex dirigentes deben retornar a los mismos
puestos de trabajo que ocupaban al momento de ser ungidos dirigentes sindicales.
9.6 Declaratoria en comisión para dirigentes sindicales.- El DS 22407 de 11 de enero de 1990 dispone que los principales dirigentes de centrales
nacionales, confederaciones y federaciones de trabajadores, serán declarados en comisión, caso por caso, mediante resolución
ministerial expresa, con goce de ciento por ciento de sus haberes y demás beneficios sociales, mientras desempeñen sus funciones
sindicales. Se podrá también declarar en comisión a los dirigentes de las federaciones departamentales, siempre y cuanto pertenezcan
a diferentes fuentes de trabajo. Se podrá declarar en comisión, excepcionalmente a dos dirigentes de una misma empresa
dependiendo del número de trabajadores del centro laboral. Esta restricción no rige para los dirigentes de la Central Obrera
Boliviana, confederaciones ni federaciones.
Los dirigentes sindicales no declarados en comisión, solicitarán, para ausentarse momentáneamente de su trabajo a fin de cumplir
actividades propias de su mandato, autorización del empleador, que está obligado a otorgarles el permiso necesario por el tiempo
solicitado. Los dirigentes, en esos casos, continuarán percibiendo su remuneración normalmente.
Los delegados de trabajadores que deben concurrir a congresos u otros eventos sindicales, serán declarados en comisión con goce de
haberes, mediante resolución expresa del Ministerio de Trabajo.
Los dirigentes sindicales a la finalización de sus mandatos, deben restituirse a las fuentes de trabajo que ocupaban en el momento de
haber sido declarados en comisión. Estos trabajadores no podrán ser retirados de sus fuentes de trabajo mientras dure su mandato
como dirigentes sindicales.

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