Evolución y Actualizaciones del Basic Life
Support (BLS)
El Soporte Vital Básico (BLS, por sus siglas en inglés) es un conjunto de técnicas y
procedimientos destinados a proporcionar atención inmediata en situaciones de emergencia,
como paros cardíacos y respiratorios. Su evolución ha estado marcada por la investigación
médica y los avances tecnológicos, lo que ha permitido mejorar su efectividad y
aplicabilidad en diversos entornos de atención prehospitalaria y hospitalaria.
Orígenes y Desarrollo Inicial
El concepto de reanimación cardiopulmonar (RCP), base fundamental del BLS, tiene
antecedentes históricos que se remontan a siglos atrás. Sin embargo, su desarrollo moderno
comenzó en la década de 1960, cuando la American Heart Association (AHA) introdujo las
primeras guías formales para la RCP, basadas en investigaciones sobre masaje cardíaco
externo y ventilación boca a boca. Durante los años siguientes, estas técnicas fueron
refinadas y estandarizadas, dando lugar a lo que hoy se conoce como BLS.
En 1974, la AHA publicó las primeras pautas oficiales de BLS, estableciendo protocolos
específicos para la reanimación en adultos y niños. A partir de ese momento, las
recomendaciones han sido actualizadas regularmente con base en estudios científicos y
datos clínicos que optimizan la tasa de supervivencia en emergencias médicas.
Principales Actualizaciones en el BLS
A lo largo de los años, las recomendaciones del BLS han experimentado cambios
significativos. Algunos de los hitos más importantes incluyen:
1. Cambio en la Secuencia de la RCP (2010)
Antes del 2010, la secuencia estándar de RCP seguía el orden A-B-C (Airway, Breathing,
Circulation), donde se priorizaba la apertura de la vía aérea y la ventilación antes de las
compresiones torácicas. Sin embargo, en la actualización de 2010, la AHA modificó la
secuencia a C-A-B (Circulation, Airway, Breathing) con el objetivo de enfatizar la
importancia de las compresiones torácicas inmediatas para mejorar el flujo sanguíneo y la
oxigenación del cerebro y el corazón.
2. Ritmo y Profundidad de las Compresiones Torácicas (2015)
En las guías de 2015, se estableció que la frecuencia de las compresiones debía ser de 100 a
120 por minuto, y la profundidad ideal de 5 a 6 cm en adultos. Además, se enfatizó la
importancia de minimizar las interrupciones en las compresiones y asegurar una adecuada
descompresión del tórax para mejorar la perfusión sanguínea.
3. Uso de Desfibriladores Externos Automáticos (DEA) (2000-2020)
Desde inicios del siglo XXI, el acceso y uso de los DEA se ha convertido en una parte
fundamental del BLS. Las actualizaciones han subrayado la importancia de su rápida
aplicación en casos de fibrilación ventricular o taquicardia ventricular sin pulso,
promoviendo su disponibilidad en lugares públicos y entrenando a personal no médico en
su uso.
4. Recomendaciones en la Pandemia de COVID-19 (2020)
Durante la pandemia de COVID-19, se realizaron ajustes en los protocolos de BLS para
reducir el riesgo de contagio. Se recomendó priorizar las compresiones torácicas con el uso
de barreras de protección y minimizar la ventilación boca a boca en reanimaciones
realizadas por personal no entrenado o sin equipo de protección adecuado.
Impacto de las Actualizaciones en la Práctica Clínica
Las actualizaciones del BLS han permitido mejorar la calidad de la reanimación y aumentar
las tasas de supervivencia en paros cardíacos extrahospitalarios e intrahospitalarios. La
integración de tecnología, como los DEA, junto con la capacitación continua de
profesionales de la salud y la comunidad en general, ha sido clave para optimizar la
respuesta en emergencias.
En conclusión, el BLS ha evolucionado desde sus primeras formulaciones en la década de
1960 hasta convertirse en un conjunto de intervenciones basadas en evidencia científica.
Las actualizaciones periódicas reflejan la importancia de la investigación y la innovación en
la atención médica de urgencia, garantizando que los protocolos sigan siendo efectivos y
accesibles para salvar vidas en todo el mundo.