NATIVIDAD
Primer acto: ANUNCIACIÓN
Entra el Ángel Gabriel después que escucha el llamado de Dios.
Dios- Gabriel tengo una encomienda para ti.
Gabriel- Aquí estoy, señor.
Dios- Ha llegado el momento, para que el salvador se presente en mi nombre.
Gabriel- Qué maravillosa noticia señor, pero ¿cuál mujer será la indicada para tan grande
honor?
Dios- Hay una virgen devota a mi, en el pueblo de Nazaret, con la virtud de la humildad, la
pureza y la fe, su nombre es María ella es la indicada.
Gabriel- Señor ¿y si tal vez duda y su fe flaquea?
Dios- Tranquilo Gabriel, confía en su fe hacía mí y confía en ti, que encontrarás las mejores
palabras, para llevar a cabo mi voluntad.
Gabriel: Entendido, Señor. Parto ahora mismo hacia Nazaret para cumplir tu mandato.
Dios: Ve en paz, Gabriel. Que mi gracia esté contigo.
(Canta el Ángel Gabriel acerca de su encomienda y sale)
(Entra María realizando una acción, acomodar algo, sacudiendo un trapo etc. Y escucha una
voz llamándola)
Suena una voz fuera de escena llamando a María
María- Quién será el que llama… ¿Será José?
(entra el Ángel Gabriel con una música solemne)
Ángel Gabriel- ¡Te saludo! tú que has recibido el favor de Dios! El Señor está contigo.
María (un poco asustada)- Con gracia y amabilidad recibo el saludo.
Ángel Gabriel- No tengas miedo, María; Dios te ha concedido su favor, quedarás
embarazada y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Él será un gran hombre y lo
llamarán Hijo del Altísimo.
María- ¿Cómo podrá suceder esto, puesto que soy virgen?
Ángel Gabriel- El Espíritu Santo descenderá sobre ti y la fuerza del Altísimo te rodeará con
su sombra. Por lo tanto, al niño sagrado que nacerá se le llamará hijo de Dios.
María(agradecida)- Aquí tienes a la sierva del Señor, que él haga conmigo como me has
dicho.
Cantan María y el Ángel Gabriel alegres por la gran noticia
Segundo acto: VIAJE A BELÉN
(María visita a José a contarle la noticia)
María- hola José… ¿puedo pasar?
José- María que alegría no te esperaba hoy, ¡claro pasa! ¿Te traigo algo?
María- Gracias José pero no es necesario, la razón de mi repentina visita es porque quiero
darte una gran noticia… Hablé con un Ángel enviado por él nuestro señor.
José- Entiendo María y qué fue lo que te dijo este Ángel.
María- (mirándolo a los ojos) Me dijo que… que Dios me ha elegido para algo grande. Que,
de alguna manera que no comprendo del todo, llevaré en mi vientre a su Hijo. Que será la
madre del Mesías.
José- (aturdido, en silencio por un momento) ¿El Mesías…? ¿Quieres decir que... estás
esperando un hijo?
María- Sí, José. Estoy esperando un hijo. Este hijo... es de Dios. No he estado con ningún
hombre. Lo que sucede en mí es obra del Espíritu Santo, como el ángel me dijo.
José- (confundido, con una mezcla de emociones) María… esto es… muy difícil de entender.
No quiero juzgarte, pero no sé qué pensar. Todo esto es tan… inesperado, tan inexplicable.
María- (tomándole las manos) Lo sé, José. Sé que esto es difícil, y no te culparé si te alejas
de mí. Solo puedo decirte que confío en Dios, aunque no entiendo del todo por qué me ha
escogido. Solo sé que debo obedecer.
José- (mirando a María, dudando, pero con cariño) María, tú eres una mujer justa, y en mi
corazón quiero creer lo que dices. No te expondré al deshonor, no permitiré que te juzguen.
Déjame pensar... necesito tiempo para procesar esto.
María- (asiente, con ternura y resignación) Entiendo, José. Solo quería que lo supieras de mí.
Pase lo que pase, confío en que Dios nos guiará en esto. (sale María)
José- (pensativo) Necesito descansar y meditar bien todo esto. (sale)
(José duerme en su taller,entra el Ángel Gabriel)
Una noche tranquila. José duerme y se despierta en su sueño, preocupado. confundido por el
embarazo de María, reflexiona en silencio. De pronto, una luz celestial lo envuelve, y el
ángel Gabriel aparece.
Gabriel- José, hijo de David, no temas recibir a María como tu esposa. Lo que ha sido
concebido en ella es obra del Espíritu Santo.
José- (Con asombro) ¿Obra del Espíritu Santo? No entiendo… ¿Quién es el niño que lleva en
su vientre?
Gabriel- Ese niño es el Hijo de Dios, el Salvador prometido. Lo llamarán Jesús, porque Él
salvará a su pueblo de sus pecados.
José- (Conmovido) ¿El Mesías? Pero… ¿por qué yo? Soy solo un hombre común. ¿Cómo
podría cuidar al Hijo de Dios?
Gabriel- Dios no elige por grandeza, sino por Su propósito. Tú has sido escogido para
proteger y guiar a María y a este niño. No temas, porque el Señor estará contigo en todo
momento.
José- (Con lágrimas en los ojos) Haré lo que Dios me pida. Seré fiel y cuidaré de ellos.
Gabriel- (Sonriendo) Bien, José. Confía en el plan de Dios, incluso si no lo comprendes por
completo. Ahora descansa en paz. Él está contigo.
(Gabriel desaparece, dejando a José tranquilo y decidido a cumplir su misión.)
José canta conmovido y alegre sobre el propósito que dios le ha dado
María está sentada en el humilde hogar que comparte con José, descansando mientras
acaricia su vientre. José entra emocionado, con una expresión de alegría y paz.
José- (Con una sonrisa y ojos brillantes) María, tengo que contarte algo maravilloso.
María- (Mirándolo con curiosidad) ¿Qué sucede, José? Te veo tan diferente, como si una luz
te hubiera tocado.
José- (Se sienta junto a ella) Anoche, mientras dormía, un ángel del Señor vino a mí. Era
Gabriel, el mensajero celestial.
María- (Asombrada) ¿El ángel Gabriel? ¿Qué te dijo?
José- (Tomándola de la mano) Me habló de ti, de nosotros… Me dijo que no tuviera miedo
de recibirte como mi esposa, porque el niño que llevas es obra del Espíritu Santo. ¡Es el Hijo
de Dios, María!
María- (Conmovida) Lo sabía… Cuando Gabriel me visitó, me dijo que sería madre del
Salvador. Pero tenía miedo de cómo te sentirías.
José- (Sacudiendo la cabeza) No temas, María. Ahora lo entiendo. ¡El Señor nos ha escogido
para esta misión tan grande! Aunque soy solo un carpintero, Dios me ha confiado cuidar de ti
y del Niño Divino.
María- (Feliz) Oh, José… tu fe y tu amor son un regalo. El Señor te ha elegido por tu
bondad.
José- (Sonriendo) Estoy tan feliz, María. No hay mayor honor que ser el padre terrenal de
este niño tan especial. Prometo protegerlos y dar todo de mí para que cumplamos el propósito
de Dios.
María- (Acariciando su mejilla) Juntos lo haremos, José. Dios está con nosotros, y su plan es
perfecto.
José- (Con determinación) Lo sé. Y cuando llegue el momento, este niño cambiará el mundo.
(Se abrazan con amor y devoción, ambos confiando plenamente en el plan divino que los
une.)
José y María cantan juntos su alegría de ser los padres del divino.
(Voz en OFF del emperador César Augusto)
César Augusto- He decidido que se realice un censo en todo el Imperio Romano. Es
necesario contar a cada habitante de nuestras tierras, desde Judea hasta las más remotas
provincias. Este censo permitirá un registro preciso para la recaudación de tributos y el
fortalecimiento de nuestra administración.
(Entran José y María, ya han pasado varios meses desde que recibieron ambos la noticia por
parte del Ángel gabriel)
José- (Conserio) María, el emperador César Augusto ha decretado un censo. Todos deben
viajar a su ciudad de origen para registrarse. Yo soy de Belén, así que debemos ir allí.
María- (Preocupada) ¿A Belén? Pero el bebé está por nacer...
José- (Con ternura) Lo sé, pero es necesario. Siento que esto forma parte del plan de Dios.
María- (Confiada) Si es la voluntad de Dios, iremos. Él nos cuidará.
José- (Decidido) Preparémonos para partir. Dios estará con nosotros.
(Ambos se miran con fe, listos para el viaje.)
Tercer acto: El nacimiento
Un camino polvoriento que se extiende bajo un cielo estrellado. José y María, a lomos de
un burro, avanzan lentamente por el sendero hacia Belén. La luna brilla sobre el
horizonte, iluminando su camino. María, con su vientre grande, está envuelta en una
capa, mientras José camina a su lado, sosteniendo las riendas del burro.
María- (Mirando el camino con cansancio) José, el viaje es largo… Mis fuerzas están
agotadas.
José- (Mirándola con preocupación) Lo sé, María. Sé que es difícil, pero estamos cerca. No
te preocupes, pronto llegaremos.
María -(Sonriendo débilmente) Mi corazón siente paz, aunque mi cuerpo esté cansado. Sé
que todo esto tiene un propósito.
José- (Deteniéndose un momento para mirar el cielo) Dios nos ha guiado hasta aquí. Él sabe
lo que estamos viviendo, y nos dará fuerzas para continuar.
(María cierra los ojos un momento, sintiendo la calma de las palabras de José. El viento sopla
suavemente mientras siguen avanzando, la figura de la pequeña familia destacándose en el
vasto paisaje nocturno.)
José- (Con voz suave) Descansa un poco, María. No hay prisa. Estamos juntos en esto.
María- (Asintiendo y descansando sobre el hombro de José) Gracias, José. Me siento segura
contigo.
(El sonido de los pasos del burro resuena en la tranquila noche mientras continúan su viaje,
cruzando llanuras y montañas, guiados por su fe en el camino que les ha sido trazado.)
José y María agotados cantan para buscar fuerzas para seguir el camino
Llegan a las afueras de Belén, con el cielo oscureciendo. José toca la puerta de una
posada, mientras María se apoya en su burro, agotada.
José: (Golpeando la puerta) Buenas noches. Necesitamos un lugar donde hospedarnos. Mi
esposa está por dar a luz.
Posadero: (Abriendo la puerta, con una mirada de disculpa) Lo siento mucho, pero no hay
espacio. La ciudad está llena por el censo. No tengo habitaciones libres.
José: (Desesperado) ¿Por favor, no hay ni un rincón? Ella está cansada y el bebé está por
llegar.
Posadero: (Con tristeza) No puedo ayudaros, la posada está llena. Lo siento de verdad.
(José se vuelve hacia María, que está fatigada. Mira a su alrededor, buscando una solución.)
José: (Con esperanza) María, quizás haya algo más. Vamos a buscar un lugar fuera de la
ciudad.
(Ambos caminan en silencio, el cielo estrellado sobre ellos. Después de un rato, encuentran
un humilde establo en un monte cercano. La puerta está entreabierta, y un suave resplandor se
refleja desde su interior.)
José: (Mirando el establo con alivio) Aquí podemos quedarnos. No es mucho, pero al menos
estamos a salvo.
María: (Sonriendo con ternura) El Señor nos ha traído aquí, José. Aquí, en este humilde
lugar, comenzará el milagro.
(José ayuda a María a entrar en el establo, mientras la paz de la noche rodea el lugar. El
sonido de los animales se mezcla con la calma, y la luz de las estrellas parece acompañarles
en su destino divino.)
Nace el Mesías Jesús, José y María cantan alegres por que ha nacido el hijo de dios
Fin.