Perú registra alarmante aumento de suicidios en el
inicio del 2025: Arequipa y Lima son las ciudades
que registraron mayor número de casos
En el primer mes de 2025, el país andino registró 74 suicidios, con Arequipa como la
región más afectada. En 2024, la cifra alcanzó los 735 casos, casi el doble que en 2023
El 2025 comenzó con cifras inquietantes en Perú. Los registros oficiales revelan un
incremento en los casos de suicidio, dejando en evidencia una crisis que atraviesa
diferentes regiones del país. En el primer mes del año, 74 personas fallecieron por esta
causa, situando a Arequipa como la ciudad con más casos, seguida por Lima y
Cajamarca.
Durante el 2024, 735 personas terminaron con su vida, casi el doble de los 391 casos del
2023, según datos del Sistema Informático Nacional de Defunciones (Sinadef). Estas
cifras reflejan una tendencia preocupante que se ha intensificado en los últimos años,
con regiones como Arequipa, Lima y Cusco registrando la mayor cantidad de casos. La
crisis de salud mental en el país también se evidencia en los intentos de suicidio, que en
agosto del año pasado sumaron 1.620, con un predominio de mujeres entre los
afectados.
La información de Sinadef indica que el incremento no es un hecho aislado. En el 2024,
la cifra alcanzó los 735 suicidios, con Arequipa como la región más afectada,
acumulando 120 casos. Lima registró 115, mientras que Cusco cerró el año con 70. El
aumento sostenido en estos números ha encendido las alertas de especialistas y
autoridades.
Intentos de suicidio en el País
El Ministerio de Salud (Minsa) documentó 1.620 intentos de suicidio hasta agosto del
2024. Las cifras mostraron que las mujeres representaron el 72,47% de estos casos, con
1.174 intentos, mientras que los varones sumaron 446. Lima fue la región con mayor
cantidad de reportes, alcanzando 530 intentos. En julio del mismo año, la cifra había
sido de 383, lo que evidenció un aumento de 147 casos en un solo mes.
El Minsa identificó que la población más vulnerable se encuentra entre los 15 y 19 años.
En este grupo etario, las mujeres reportaron 29,13 casos por cada 100 mil habitantes,
mientras que los varones alcanzaron los 25,34. Entre los 20 y 24 años, la tasa fue de
24,53 en mujeres y 23,32 en varones. En el rango de 25 a 29 años, los intentos de suicidio
fueron de 13,88 en mujeres y 14,13 en varones.
Las cifras también revelaron que menores de 14 años han intentado suicidarse. El
reporte del Minsa indicó que 10,56 niñas de entre 10 y 14 años intentaron quitarse la
vida, mientras que 4,93 niños del mismo rango etario enfrentaron la misma situación
EsSalud alerta sobre el impacto del regreso a clases
en la salud mental de los niños y adolescentes
Con el inicio del año escolar 2025, el Seguro Social de Salud (EsSalud) advirtió que el
regreso a clases puede convertirse en una fuente de estrés para niños y adolescentes. Si
no se maneja adecuadamente, este estado emocional podría derivar en ansiedad y
afectar gravemente su bienestar mental.
La doctora Lindsey Multhuaptff, psiquiatra infantil del Hospital Rebagliati de EsSalud,
explicó que la adaptación a una nueva rutina, las preocupaciones por el rendimiento
académico y el miedo a la socialización, especialmente en quienes han cambiado de
escuela, son las principales causas de estrés en esta etapa.
"El estrés genera un aumento en la producción de cortisol, conocida como la hormona
del estrés, lo que puede provocar irritabilidad, aislamiento, trastornos del sueño y
dificultades para concentrarse. En casos más severos, los niños pueden presentar
episodios de pánico, sudoración excesiva o dolores abdominales, signos que podrían
estar relacionados con un cuadro de ansiedad", detalló la especialista.
Recomendaciones para los padres
Ante esta situación, la experta instó a los padres a estar atentos a posibles señales de
estrés en sus hijos. Si detectan cambios en su comportamiento, es clave abrir espacios
de diálogo sin juzgar ni minimizar sus emociones.
"Es fundamental que los padres adopten una actitud comprensiva y de apoyo.
Establecer rutinas, fomentar la actividad física, practicar técnicas de relajación y ayudar
con la organización de las tareas puede contribuir a reducir el estrés escolar",
recomendó.
Además, señaló que mantener comunicación con los docentes permitirá conocer mejor
la situación del menor en el aula y brindarle un acompañamiento adecuado. Sin
embargo, si los síntomas persisten o se agravan, es crucial buscar la orientación de un
especialista en salud mental.
En 2024, EsSalud brindó atención por consulta externa a un total de 22,502 niños y
adolescentes con diagnóstico de ansiedad en sus establecimientos de salud a nivel
nacional
Además, el Servicio de Pediatría del Hospital Nacional Edgardo Rebagliati Martins de
EsSalud cuenta con un Departamento de Psicología especializado en la detección y
tratamiento oportuno de trastornos mentales en niños y adolescentes.
Crisis de salud mental en el Perú: jóvenes y adultos
lideran los casos de depresión
La depresión es el trastorno más común, superando los 10 mil casos durante el 2024. La
necesidad de intervención es urgente en regiones con limitado acceso a servicios, según
expertos
En el Perú, la crisis de salud mental ha alcanzado niveles preocupantes, según los
últimos datos del Ministerio de Salud (Minsa). Durante el año 2024, se registraron
14.736 casos nuevos de trastornos mentales leves, moderados y graves, superando
significativamente los 9.826 reportados en 2023.
La problemática afecta especialmente a jóvenes y adultos, con la depresión como uno
de los trastornos más prevalentes. Este aumento ha generado una urgente necesidad de
intervención, especialmente en regiones con acceso limitado a servicios de salud
mental.
Según el reciente reporte del Minsa, este destaca que en 2024 se contabilizaron 10.693
casos de depresión moderada y grave, un incremento significativo respecto a los 6.565
casos de 2023. También se registraron 1.124 primeros episodios psicóticos y 2.919
intentos de suicidio, superando las cifras de años anteriores. Las estadísticas reflejan
una tendencia al alza desde 2021, cuando se reportaron 5.243 casos.
María Mendoza, responsable de presupuesto y sistemas de información de la Dirección
de Salud Mental del Minsa, señaló que el estigma social y la desinformación son
barreras críticas para buscar ayuda profesional. Según un estudio del Instituto Nacional
de Salud Mental, el 18,5% de las personas con trastornos mentales no los perciben
como tal, y el 52,5% de quienes reconocen tener un problema no buscan atención
profesional.
Por su parte, Milton Rojas, coordinador de Salud Mental en Cedro, enfatizó que acudir a
un psicólogo o psiquiatra es "algo normal" y criticó la tendencia a subestimar la
depresión. Destacó que factores como la pobreza, la marginalidad y la mala gestión
emocional contribuyen a la incidencia de este trastorno. Además, señaló que la
infraestructura existente es insuficiente para atender a una población de más de 30
millones de habitantes.
Actualmente, el Minsa cuenta con 288 centros de salud mental comunitarios en el país,
pero regiones como la Amazonía aún enfrentan dificultades para acceder a estos
servicios. Mendoza resaltó la importancia de promover la alfabetización en salud
mental, un concepto que busca capacitar a la población en el reconocimiento,
prevención y manejo de problemas psicológicos.
Según el Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades del
Minsa, en 2024, el 40,71% de los casos de depresión en mujeres se concentraron en
adultos de 30 a 59 años, seguidos por jóvenes de 18 a 29 años (34,68%). En hombres, los
adultos (35,33%) y jóvenes (35,13%) lideraron las estadísticas. Las cifras también revelan
una menor incidencia en niños y adolescentes, pero esto no descarta la gravedad de los
casos reportados.
Salud emocional: la crisis ignorada en el Perú
En pleno siglo XXI, cuando la globalización y la revolución tecnológica han transformado
nuestras vidas en muchos aspectos, resulta alarmante que la salud emocional siga
siendo un tema tan descuidado. A nivel global, apenas el 29% de las personas con
trastornos emocionales recibe atención, según la Organización Mundial de la Salud
(OMS). En el Perú, la situación es mucho más crítica: el 80% de la población
diagnosticada con algún problema de salud mental no recibe ningún tipo de ayuda, de
acuerdo con cifras del Ministerio de Salud (Minsa).
Pese a los esfuerzos de la OMS por impulsar campañas informativas, la realidad
evidencia carencias profundas y una falta de voluntad política para enfrentar esta crisis.
La pandemia, que en Perú cobró la vida de más de 200 mil personas, dejó también
secuelas emocionales devastadoras. Durante este período, 1.6 millones de peruanos
fueron diagnosticados con problemas de salud mental, incluyendo depresión, ansiedad,
estrés agudo y psicosis. Aun así, la respuesta del sistema de salud sigue siendo
insuficiente. Perú se sitúa entre los países con mayores tasas de depresión y ansiedad
en el mundo, con un 49.3% de su población afectada, según Our World in Data.
En lugar de anticipar y preparar una respuesta efectiva para el impacto post-pandemia,
el país ha retrocedido en temas clave. Un estudio de la ONG Equilibrio, compartido
durante el último conversatorio organizado por Kimberly-Clark y Kleenex, reveló que el
93% de las escuelas en Perú carece de consultorios psicológicos. Esto significa que los
estudiantes, muchos de ellos con problemas emocionales severos, no tienen acceso al
apoyo psicológico que tanto necesitan.
Este abandono no solo afecta a los estudiantes, sino también a los docentes: el 60% de
los profesores en Perú sufre de estrés severo, según Equilibrio. En un contexto donde
los educadores son una pieza clave para el bienestar anímico de los jóvenes, su salud
emocional debería ser una prioridad.
La situación de los adolescentes también es preocupante: un 32% de los jóvenes
peruanos entre 15 y 19 años experimenta problemas emocionales, según el Minsa. Ante
esta realidad, es fundamental que tanto el sector público como el privado asuman la
responsabilidad de prevenir, atender y hacer seguimiento a los problemas de salud
mental de nuestra juventud.
Algunos países vecinos, como Chile y Argentina, han implementado programas
efectivos para abordar esta problemática. Con campañas en redes sociales y
capacitaciones a docentes para la identificación temprana de problemas emocionales,
han demostrado un compromiso con el bienestar emocional de sus ciudadanos. Estas
iniciativas son un ejemplo de cómo podemos actuar aquí en Perú.
Es hora de que el gobierno central, entidades públicas, organizaciones no
gubernamentales y el sector privado se comprometan con acciones concretas, desde
decretos y proyectos de ley hasta programas educativos y de apoyo emocional en las
escuelas. La tarea es urgente: el bienestar emocional de nuestras futuras generaciones
está en juego, y no podemos esperar a que esta crisis continúe creciendo para actuar.