Efectividad de Braden vs Norton en UPP
Efectividad de Braden vs Norton en UPP
Curso 2016/17
Universidad de Valladolid
Facultad de Enfermería
GRADO EN ENFERMERÍA
Introducción: Las úlceras por presión son un problema de salud mundial que limita la
vida de los pacientes y sus familias. Resulta importante analizar las medidas preventivas
que se llevan a cabo, destacando el uso de escalas de valoración del riesgo de desarrollar
UPP que estén validadas. Entre las más recomendadas y utilizadas se encuentran la escala
de Braden y la de Norton. Por tanto, es importante desarrollar una revisión sobre cuál de
estas dos escalas presentar mayor efectividad a la hora de valorar el riesgo de que un
paciente presente UPP.
Metodología: se realizó una búsqueda en las principales bases de datos como PubMed,
Dialnet, Biblioteca Cochrane, Scielo, Scopus, CUIDEN, y en páginas oficiales. Se usaron
los descriptores en español “úlcera por presión”, “escala de Braden”, “escala de Norton”,
“escala de valoración de riesgo” y de la misma manera en inglés.
Conclusión: la escala de Braden es más efectiva que la escala de Norton pero con una
diferencia mínima a la hora de evaluar el riesgo de presentar úlceras por presión.
Palabras clave: úlcera por presión, escala de valoración de riesgo, escala de Braden,
escala de Norton, medidas preventivas.
ABREVIATURAS
2. OBJETIVOS ................................................................................................................. 9
3. METODOLOGÍA....................................................................................................... 10
4. RESULTADOS .......................................................................................................... 12
5. DISCUSIÓN ............................................................................................................... 15
6. CONCLUSIONES ...................................................................................................... 19
7. BIBLIOGRAFÍA ........................................................................................................ 20
8. ANEXOS .................................................................................................................... 24
1. INTRODUCCIÓN / JUSTIFICACIÓN
La definición de úlceras por presión ha ido evolucionando a lo largo de los años, hasta
que en 2009 la EPUAP (European Pressure Ulcer Advisory) y la NPUAP (National
Pressure Ulcer Advisory) se asociaron para crear una guía de consulta rápida sobre la
prevención y el tratamiento de las mismas. En su revisión de 2014 definieron Úlcera por
Presión (UPP) como: “lesión de la piel y/o tejido subyacente que se localiza generalmente
sobre una prominencia ósea, como resultado de la presión o presión en combinación con
la cizalla”1.
En cuanto al paciente que las padece, hay que tener en cuenta que el dolor que puede
producirles afecta a todos los aspectos de su vida, delimitando la realización de las
actividades básicas de la vida diaria. Además, los síntomas que les provocan suponen
para el paciente una restricción en su vida social y un impacto psicológico que puede
derivar en depresión, impotencia e incluso llegar a necesitar tratamiento especializado.
No hay que olvidar que sumado a todo esto, las UPP pueden presentar complicaciones
que aumentan la probabilidad de muerte. En el caso del entorno que rodea al paciente,
estas lesiones generan gran sufrimiento así como consecuencias familiares a nivel
económico y financiero2-10.
Por último, se produce un incremento del gasto sanitario debido al importante consumo
de recursos que suponen las UPP, aumentando la carga de trabajo del personal de
enfermería, responsable del abordaje y cuidado de estas lesiones. Todo ello se traduce en
un aumento de la estancia hospitalaria y en algunos casos podría tener repercusiones
legales, asociadas a la falta de prevención de las mismas, lo que se puede traducir en una
negligencia asistencial2-10.
Por todo ello, los sistemas de salud se han concienciado de la importancia del problema,
situándolo entre los de primer orden a nivel de salud mundial debido a su alta
prevalencia6,11.
1
En España se conocen pocos datos sobre la epidemiología y la prevalencia de estas
lesiones, siendo la mayor fuente los estudios de prevalencia realizados por el Grupo
Nacional para el Estudio y Asesoramiento en Úlceras Por Presión y heridas crónicas
(GNEAUPP)6.
El último estudio fue realizado en 2013, en el cual se indicó que de 8170 pacientes
ingresados en hospitales españoles a la fecha de la realización del mismo, 643 presentaban
úlceras por presión, siendo así la prevalencia bruta del 7,87%. En el caso de atención
primaria, la prevalencia se divide en: poblacional (0,11%), mayores de 65 años (0,44%),
y personas en programas de atención domiciliaria (8,51%). Por último, se analizaron
también 75 centros sociosanitarios en los cuales ascendía a un 13,41%. Esto indica que la
prevalencia en España ha ido aumentado en los últimos años con respecto a estudios
anteriores, destacando que la etiopatogenia de la mayoría de las lesiones fue de origen
nosocomial6.
Figura 1: Evolución de la Prevalencia de UPP en España entre 2003 y 2013. Fuente: Epidemiología de las
úlceras por presión en España en 2013: 4º Estudio Nacional de Prevalencia 6.
Como medida para evitar que la prevalencia de estas lesiones siga aumentando en España,
diversos estudios de investigación avalan la prevención como el método más eficiente
para abordar el problema de las úlceras por presión, por ello, es importante que como
primer paso a llevar a cabo, se identifique el riesgo que tiene un paciente de desarrollar
dichas lesiones9, 10,12.
Las guías de práctica clínica recomiendan que la valoración de riesgo de presentar UPP
se realice en la primera toma de contacto del paciente con el sistema sanitario,
independientemente del lugar donde se realice, ya sea hospitales, centros geriátricos o
domicilios, y después se repita tantas veces como la situación lo precise. Para ello,
2
investigaciones recientes afirman que el uso de escalas de valoración validadas ayuda al
profesional de enfermería a detectar pacientes de riesgo, sobre todo en el caso de que
carezcan de experiencia suficiente en el abordaje de las UPP1, 9, 10, 12.
La GNEAUPP define escala de valoración del riesgo de desarrollar úlceras por presión
(EVRUPP) como: “un instrumento que establece una puntuación o probabilidad de riesgo
de desarrollar úlceras por presión en un paciente, en función de una serie de parámetros
considerados como factores de riesgo” 14.
Este tipo de escalas deben cumplir una serie de características5, 9, 13, 14:
3
Existen en el mundo más de 30 tipos diferentes de EVRUPP, pero no todas están
validadas5. La GNEAUPP considera que una escala está validada cuando consta como
mínimo con dos estudios independientes de comprobación de la misma. Es importante
que en esos estudios se incluyan datos como la Odds ratio o razón de ventajas (OR) y el
intervalo de confianza del 95%. La OR mide el cociente entre la posibilidad de que la
enfermedad aparezca en aquellos pacientes con riesgo de padecerla y la posibilidad de
que aparezca en aquellos que no están expuestos. Si la OR es igual a 1, indica que hay
ausencia de riesgo, mientras que si es > 1 indica un aumento del riesgo en aquellos
pacientes que están expuestos al riesgo. Por otro lado, el intervalo de confianza del 95%
mide el grado de incertidumbre de un indicador. Si incluye el valor 1, la OR no sería
significativa13.
En España, las EVRUPP más recomendadas en las guías clínicas son la escala de Norton
y la escala de Braden, por los numerosos estudios de validación que presentan, además
de la sencillez y facilidad de su uso3, 4, 9, 12, 15.
La escala Norton se elaboró en 1962 por Norton, McLaren y Exton – Smith y fue la
primera EVRUPP. En 1987 fue modificada por Norton, que aumento el punto de corte de
14 a 16. Esta escala considera cinco parámetros (ver Tabla 1). A menor puntuación el
riesgo será mayor, por eso se habla de una escala negativa, siendo ≤ 16 riesgo moderado
y ≤ 12 riesgo alto14 (Ver Anexos 1 y 2).
Limitada
Movilidad Completa Muy limitada Inmóvil
ligeramente
Usualmente Doble
Incontinencia No hay Ocasional
urinaria incontinencia
Fuente: Tabla de elaboración propia3, 14.
4
En España, en el año 1997 la escala fue modificada por el INSALUD cambiando la
puntuación a: >14 paciente sin riesgo, entre 12 y 14 el paciente se considera con riesgo
evidente y entre 5-11 el paciente se considera con riesgo alto. Se establecieron cinco
parámetros de análisis3, 14 (ver Anexo 3):
A. Estado físico general: el estado físico puede ser muy malo, pobre, mediano o bueno.
Se considera que el estado físico es muy malo cuando la persona realiza una única comida
al día, presenta deshidratación severa, bebe menos de tres vasos al día, y la temperatura
corporal es mayor de 38,5ºC o menor de 35,5ºC. Por otro lado, se considera que un estado
físico es pobre cuando se realizan únicamente dos comidas al día, la ingesta de agua no
sobrepasa los 4 vasos diarios, hay una deshidratación moderada y la temperatura corporal
se encuentra entre 37,5 y 38ºC. En un estado físico mediano el paciente realizará 3
comidas al día, beberá entre 5 y 7 vasos al día y presentará deshidratación leve con una
temperatura corporal entre 37 y 37,5ºC, y bebe entre 5-7 vasos al día. Por último un estado
físico bueno, se considerará cuando la persona realice 4 comidas diarias, beba entre 8 y
10 vasos de agua, presente un peso corporal mantenido, no presente signos de
deshidratación y la temperatura corporal sea la óptima (entre 36 y 37ºC)3 14.
C. Actividad: una persona encamada será dependiente para todos sus movimientos y
precisará de ayuda para conseguir objetivos como comer o asearse, mientras que una
persona que se encuentre en una silla podrá moverse con ella pero no podrá caminar, ni
mantenerse de pie por sí solo. Por otro lado se encontrará el paciente que pueda levantarse
pero no sea capaz de caminar y mantenerse de pie sin ayuda mecánica o humana que se
diferenciará de aquel completamente autónomo para caminar3, 14.
5
D. Movilidad: la movilidad se valorará según la capacidad del paciente de cambiar de
postura sin ninguna ayuda. Se considerará inmóvil cuando sea incapaz de cambiar de
postura por sí mimo ni mantenerla. En el caso de poseer movilidad muy limitada iniciará
escasos movimientos voluntarios y precisará de ayuda para completarlos. Si la movilidad
es disminuida requerirá de ayuda para realizar, completar o mantener los movimientos
voluntarios que inicia con frecuencia. Y por último si posee movilidad total, cambiará de
postura de manera autónoma y será capaz de mantenerla3, 14.
La escala Braden fue creada en EEUU en el año 1985 por Bárbara Braden y Nancy
Bergstrom, para resolver las limitaciones que detectaron en la escala Norton al realizar
un estudio de investigación. Es una de las escalas más usadas en la actualidad y al igual
que la escala Norton es una escala negativa, pues una puntuación de ≤ 12 indica riesgo
alto, ≤14 riesgo moderado y ≤ 16 indica riesgo bajo. Está formada por 6 subescalas3, 5, 9,
14
(ver Anexos 4 y 5):
6
2. Exposición a la humedad: indica el nivel de exposición de la piel del paciente a la
humedad, considerando un nivel constante de humedad cuando por causas como
sudoración, orina etc., el paciente se encuentre mojado todo el tiempo. Se considerará una
exposición a menudo húmeda cuando sea necesario cambiar la ropa de la cama una vez
por turno. En el caso de que el cambio de ropa de cama se realice una vez al día a mayores
de lo estipulado, se considerará una exposición ocasional y si se cambia únicamente en
los intervalos de rutina la piel se considerará seca.3, 9, 14.
3. Actividad: indica el nivel de actividad física del paciente ya sea encamado, en silla,
que deambula ocasionalmente, distancias cortas con o sin ayuda pero pasa la mayor parte
del día en cama /silla, o que deambula frecuénteme fuera de la habitación al menos dos
veces al día y dentro al menos dos horas durante las horas de paseo3, 9, 14.
7
6. Roce y peligro de lesiones: se considerará peligro de lesión en el caso de que el paciente
necesite de ayuda máxima para ser movido y se produzca roce con las sábanas ya que no
pueda levantarse completamente. Será un problema potencial, cuando el paciente necesite
de la ayuda mínima para moverse y durante los movimientos la piel roce con las sábanas,
silla etc. No existirá problema aparente cuando el paciente se mueva con total autonomía
en la cama y tenga fuerza para levantarse por sí mismo, manteniendo una buena posición
en todo momento3, 9, 14.
Por tanto, teniendo en cuenta las recomendaciones de las guías clínicas españolas, cabría
estudiar cuál de las dos escalas ofrece mejores resultado a la hora de medir el riesgo de
presentar úlceras por presión, no solo a nivel de hospitalización general, sino también en
unidades de cuidados críticos.
8
2. OBJETIVOS
Objetivo general:
Objetivos específicos:
9
3. METODOLOGÍA
Para llevar a cabo la revisión bibliográfica se realizó una búsqueda en las diferentes bases
de datos: PubMed, Dialnet, Biblioteca Cochrane, Scielo, Scopus y CUIDEN.
Se usaron los descriptores: “úlcera por presión”, “escala de Braden”, “escala de Norton”,
“escala de valoración de riesgo”, “pressure ulcer”, “Braden scale”, “Norton scale” y “risk
assessment scale” combinados con los operadores boleanos “and” y “or”.
ESPAÑOL INGLÉS
“Úlcera por presión” AND “escala de “Pressure ulcer” and “risk assessment scale”
valoración de riesgo”
“Risk assessment scale” OR “Braden Scale”
“Escala de Braden” AND “Escala de OR “Norton scale”
Norton”
“Braden Scale” and “Norton Scale”
“Escala de valoración de riesgo” OR
“escala de Braden” OR “escala de Norton”
10
Como criterios de inclusión para la búsqueda se estableció que los artículos debían ser
revisiones sistemáticas, bibliográficas o estudios científicos que indicaran la efectividad
de las escalas de valoración del riesgo de presentar úlceras por presión, incluyendo
siempre las escalas Braden, Norton y si fuera posible Norton modificada por INSALUD.
Como criterios de exclusión se tuvieron en cuenta aquellos artículos sobre las escalas de
valoración de úlceras por presión que no incluyeran a su vez la escala de Braden y la
escala de Norton. Además no se aceptaron artículos que fueran destinados a la atención
domiciliaria y tampoco aquellos que incluyeran población infantil.
Se marcó como límite de las publicaciones los últimos 5 años, incluyendo los del año
2011 tanto en castellano como en inglés.
11
4. RESULTADOS
12
Dos de los estudios obtenidos fueron realizados fuera de España, y los otros 3 a nivel
nacional. Solamente uno de ellos se desarrolla en unidades de cuidados críticos.
13
ingresados en dos unidades distintas (una médica y otra quirúrgica) y fueron evaluados
durante 40 días. La enfermera que realizaba la valoración no podía acceder a las historias
clínicas de los pacientes con el fin de evitar la influencia de la información contenida en
los datos recopilados. Se obtuvieron resultados para la escala de Norton Modificada con
un punto de corte de 14, en los que la sensibilidad tuvo un valor de 67,91%, la
especificidad de 78,66%, el valor predictivo positivo 18,36% y el valor predictivo
negativo 97,20%. En cuanto a los resultados obtenidos para la escala de Braden, con una
puntuación de corte de 16 fueron: sensibilidad 65,69%, especificidad 79,62%, un valor
predictivo positivo de 19,43% y un valor predictivo negativo de 97,37%. Por ello
González-Ruiz et al., concluyen en este estudio que ambas escalas son una buena
herramienta para evaluar el riesgo de presentar úlceras por presión, ya que las diferencias
son escasas18.
14
5. DISCUSIÓN
En el caso de los datos referentes a la sensibilidad, dos de ellos presentan datos idénticos
tanto para la escala de Braden como para la escala de Norton y solamente uno de los
estudios muestra un dato ligeramente superior para la escala de Norton, pero en este caso
es para la versión modificada por el INSALUD. La sensibilidad por definición, indica la
capacidad para identificar al paciente que va a padecer la enfermedad entre los que ya se
encuentran identificados como de riesgo, es por eso que quizá ambas escalas presenten
valores similares en este ámbito16-20.
En las unidades de cuidados críticos, la escala de Braden también presenta mejores datos
respecto a Norton17.
Además de estos artículos, otras fuentes como guías clínicas, recomiendan la escala de
Braden. A nivel nacional, la Guía Para la Prevención y Manejo de las UPP realizada por
el Ministerio de Salud para Melilla, recomienda la escala de Braden debido a que presenta
mayor sensibilidad y especificidad en comparación con otras escalas, valora el estado
nutricional, es una de las escalas más eficaces, presenta mayor capacidad para predecir el
riesgo del paciente en cuanto al desarrollo de una UPP y permite planificar cuidados
individualizados según la variable que se encuentre alterada9.
15
En esta línea, la asociación profesional de enfermeras de Ontario (RNAO), indica que las
escalas de Braden y de Norton ofrecen una validez y una fiabilidad contrastadas. Mientras
que la escala de Braden posee valores de sensibilidad entre un 83 y un 100%, la escala
Norton posee valores del sensibilidad de un 73-92%. En el caso de la especificidad, los
valores son 64-77%, y 61-94% respectivamente. Los valores predictivos positivos
muestran que la escala de Braden presenta un 40% y la escala de Norton un 20%. Por
todo ello, dicha asociación se decanta por recomendar Braden como la mejor escala para
valorar el riesgo de desarrollo de UPP10.
Como excepción de todas las guías clínicas disponibles, solo dos se inclinaban por el uso
de la escala Norton en su versión modificada por el INSALUD: la guía clínica de
Zaragoza15 y la Guía Clínica del Sacyl21.
Por tanto, la escala de Braden es más efectiva para valorar el riesgo de presentar úlceras
por presión que la escala de Norton, apoyando la respuesta en los artículos revisados así
como las guías clínicas consultadas, pudiendo de este modo afirmar que la escala de
Braden presenta mejores valores de especificidad, sensibilidad, valor predictivo negativo
y positivo en la mayoría de los estudios y ámbitos, siendo de fácil uso y con unos criterios
claros.
Además la escala de Braden, valora en uno de sus ítems los aspectos nutricionales del
paciente3, 9, 14, siendo esto un punto importante a conocer para poder detectar el riesgo en
su totalidad ya que diversos estudios desde la GNEAUPP afirman que la malnutrición
está ligada con la gravedad y la incidencia de las úlceras por presión, además de que las
deficiencias nutricionales presentan una influencia negativa sobre la cicatrización de las
heridas23. En el caso de la escala de Norton modificada por el INSALUD se puede
observar que en el parámetro de estado físico general incluye la nutrición como aspecto
a tener en cuenta entre otros, pero no cuenta con un ítem específico de nutrición3, 14.
16
sí mismo, un punto a tener en cuenta que no aparece en la escala de Norton ni en su
versión modificada3, 9, 14. Este ítem es de gran importancia para la aparición de úlceras
por presión, ya que una de las causas es la fricción del cuerpo con una superficie, y si se
valora específicamente aportará mayor conocimiento para prevenir la aparición de las
mismas.
Cabe destacar, que los datos obtenidos en cada estudio sobre dichas escalas varían según
el punto de corte utilizado, diferente según el autor que lo realiza, ya que en esta cuestión
no hay homogeneidad y cada uno utiliza el que considera más acertado para obtener un
mejor resultado. Hay autores que sitúan el punto de corte de Braden en 18, otros en 16 y
otros en 15, y en el caso de Norton lo sitúan en 12, 14 o 1616-20. Para la realización de
estudios científicos deberían utilizar un mismo corte, para que los resultados que se
comparan fueran de mayor fiabilidad.
Es importante destacar, que la gran mayoría de estudios científicos que hay publicados
para valorar la eficacia de las escalas de valoración de riesgo de UPP se centran en las
unidades de cuidados especiales, quedando la hospitalización general en un segundo
plano.
17
Por ello sería interesante realizar en un futuro, un estudio comparativo de ambas escalas
en el territorio nacional, tanto a nivel de hospitalización general como en cuidados
críticos. También se debería analizar si la elección de una u otra escala está influenciada
por la formación del personal de enfermería o simplemente es aplicada por el protocolo
de cada hospital.
18
6. CONCLUSIONES
La escala de Braden es más efectiva que la escala de Norton pero con una diferencia
mínima a la hora de evaluar el riesgo de presentar úlceras por presión.
Existen diferencias en cuanto a los puntos de corte de una misma escala, ya sea la escala
de Braden o la de Norton, según el lugar donde se apliquen para determinar el riesgo de
presentar úlceras por presión.
19
7. BIBLIOGRAFÍA
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20
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8. ANEXOS
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24
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crónicas. Logroño. 2009.
25
ANEXO 3. ESCALA DE NORTON MODIFICADA POR EL INSALUD.
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Fuente: Pancorbo-Hidalgo PL, García-Fernández FP, Soldevilla-Ágreda JJ, Blasco García C. Escalas e
instrumentos de valoración del riesgo de desarrollar úlceras por presión. Serie Documentos Técnicos
GNEAUPP nº11. Grupo Nacional para el Estudio y Asesoramiento en Úlceras por Presión y Heridas
crónicas. Logroño. 2009.
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ANEXO 4. ESCALA DE BRADEN
Fuente: Guía de práctica clínica para el cuidado de personas con úlceras por presión o riesgo de padecerlas
[Internet]. Generalitat Valenciana: Conselleria de Sanitat; 2012 [consultado el 3 de Marzo de 2017].
Disponible en: http://www.guiasalud.es/GPC/GPC_520_Ulceras_por_presion_compl.pdf
28
ANEXO 5. ESCALA DE BRADEN
Fuente: Pancorbo – Hidalgo PL, García – Fernández FP, Soldevilla – Ágreda JJ, Blasco García C. Escalas
e instrumentos de valoración del riesgo de desarrollar úlceras por presión. Serie Documentos Técnicos
GNEAUPP nº11. Grupo Nacional para el Estudio y Asesoramiento en Úlceras por Presión y Heridas
crónicas. Logroño. 2009.
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