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Neumonia

La neumonía es una infección pulmonar que puede ser causada por diversos microorganismos y varía en gravedad. Los síntomas incluyen tos, fiebre y dificultad para respirar, y el diagnóstico se confirma generalmente con radiografías y análisis de esputo. La prevención incluye la vacunación, especialmente en grupos de riesgo, y el tratamiento puede variar desde antibióticos orales hasta hospitalización en casos severos.

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Neumonia

La neumonía es una infección pulmonar que puede ser causada por diversos microorganismos y varía en gravedad. Los síntomas incluyen tos, fiebre y dificultad para respirar, y el diagnóstico se confirma generalmente con radiografías y análisis de esputo. La prevención incluye la vacunación, especialmente en grupos de riesgo, y el tratamiento puede variar desde antibióticos orales hasta hospitalización en casos severos.

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UNIVERSIDAD CRISTIANA DE BOLIVIA

CARRERA DE MEDICINA

MONOGRAFIA

NEUMONIAS

ESTUDIANTES:
Edgar Fabricio Aguirre Ruiz 64651.
Lizbeth Zoraya Alcoba Miranda 64334.
Karolina Nogales Yabary 64720.
Pedro Antonio Rohden Serafim 63102.
Luiz Paulo de Silva Elias 64439.
Alejandra Velasco Pérez 63532.
Maria Eduarda dos santos rodrigues 62311
DRA: CELIA MONTERO
Asignatura: Semiología
Gestión: II
Año: 2021.
INTRODUCCIÓN.
La neumonía es una infección en uno o de ambos pulmones que afecta a los pequeños
sacos de aire (alveolo) y los tejidos circulantes, los sacos aéreos se pueden llenar de
líquido o pus (material purulento), lo que provoca tos con flema o pus, fiebre,
escalofríos y dificultad para respirar, es una infección del pulmón que puede ser causada
por múltiples microorganismos (bacterias, virus y hongos). Puede variar de leve a grave,
según el tipo de germen que causa la infección, su edad y su estado general de salud del
paciente. Varios millones de personas desarrollan neumonía y gran numero muere cada
año. Con frecuencia la neumonía puede ser una de las enfermedades terminales en
personas que padecen otras enfermedades crónicas graves, es la sexta causa más
frecuente que se adquiere en los hospitales. Por lo general, la neumonía comienza tras la
aspiración pulmonar de microorganismos procedentes de las vías respiratorias altas,
pero a veces la infección está causada por un desequilibrio entre los microorganismos
de las vías respiratorias y los pulmones o por la inhalación de microorganismos
procedentes del aire que son transportados a los pulmones a través del torrente
sanguíneo o bien invaden los pulmones desde un lugar cercano donde hay una
infección.). En los países en vías en desarrollo la neumonía es la causa principal de
muerte y solo la segunda después de las deshidrataciones causadas por la diarrea aguda.
La neumonía hace que el tejido que forma los pulmones se inflamen, hinchado y se
vuelva doloroso, muchos pacientes con neumonía pueden ser tratados de forma
ambulatoria sin requerir ingreso hospitalario. la neumonía es, por lo general, la
infección aguda del parénquima pulmonar asociada a un nuevo infiltrado en la
radiográfica de tórax. La neumonía puede afectar a un lóbulo pulmonar completo
(neumonía lobular), a un segmento de lóbulo, a los alvéolos próximos a los bronquios
(bronconeumonía) o al tejido intersticial (neumonía intersticial). Las personas mayores
o que suelen consumir alcohol tienen más riesgo a sufrir esta patología.
PROBLEMA.
¿Cuáles son las causas de las neumonías que existen??
Se da por la aspiración de un microorganismo por medio de la aspiración de las vías de
respiratorias más altas, el mecanismo de defensa se vuelve más vulnerable por el
consumo de tabaco, el alcoholismo, enfermedades crónicas, desnutrición entre otras.
Mayormente esta enfermedad de neumonía se adquiere en los hospitales, como también
en las intrahospitalarias y nosocomio tienen mayor taza de contaminación.
¿Cómo se pude prevenir la neumonía??
La prevención de esta enfermedad es casi escasa ya que comienza después de una gripe
o proceso viral, una de las prevenciones más eficaz es la vacunación anual, que es la
antigripal, se recomienda a personas mayores de 65 años, enfermos enfermedades,
enfermedades renales, bronquiales o pulmonares crónicas, cardiacas o hepáticas
crónicas).
MARCO TEÓRICO.
La neumonía no es una enfermedad única, sino muchas enfermedades diferentes, cada
una de ellas causada por un microorganismo distinto. Por lo general, la neumonía se
presenta tras la inhalación de unos microorganismos, pero a veces la infección es
llevada por el flujo sanguíneo o migra a los pulmones directamente desde una infección
cercana.
En los adultos, las causas más frecuentes son las bacterias, como Streptococcus
pneumoniae, Staphylococcus aureus, Legionella y Hemophylus influenzae. Los virus,
como los de la gripe y la varicela, pueden también causar neumonía. El Micoplasma
pneumoniae, un microorganismo semejante a una bacteria, es una causa particularmente
frecuente de neumonía en niños mayores y en adultos jóvenes. Algunos hongos causan
también neumonía.
Algunas personas son más propensas a esta enfermedad que otras. El alcoholismo,
fumar cigarrillos, la diabetes, la insuficiencia cardiaca y la enfermedad pulmonar
obstructiva crónica son causas que predisponen a la neumonía. Los niños y las personas
de edad avanzada tienen mayor riesgo de desarrollarla, así como los individuos con un
sistema inmune deficiente, debido a ciertos fármacos (como los utilizados para curar el
cáncer y en la prevención del rechazo de un trasplante de órgano). También están en el
grupo de riesgo las personas debilitadas, postradas en cama, paralizadas o inconscientes
o las que padecen una enfermedad que afecta al sistema inmunitario como el SIDA.
La neumonía puede aparecer después de una cirugía, especialmente la abdominal, o de
un traumatismo, sobre todo una lesión de tórax, debido a la consecuente respiración
poco profunda, a la disminución de la capacidad de toser y a la retención de la
mucosidad. Con frecuencia los agentes causantes son el Staphylococcus aureus, los
neumococos y el Hemophylus influenzae o bien una combinación de estos
microorganismos
Síntomas y diagnóstico
Los síntomas corrientes de la neumonía son una tos productiva con esputo, dolores en el
tórax, escalofríos, fiebre y ahogo. Sin embargo, estos síntomas dependen de la extensión
de la enfermedad y del microorganismo que la cause. Cuando la persona presenta
síntomas de neumonía, el médico ausculta el tórax con un fonendoscopio para evaluar la
afección. La neumonía generalmente produce una modificación característica de la
transmisión de los sonidos que puede oírse mediante el fonendoscopio.
En la mayoría de los casos, el diagnóstico se confirma con una radiografía de tórax que,
con frecuencia, contribuye a determinar cuál es el microorganismo causante de la
enfermedad. También se examinan muestras de esputo y de sangre con el fin de
identificar la causa. Sin embargo, en la mitad de los individuos con neumonía, no se
llega a identificar el microorganismo responsable.
Tratamiento
Los ejercicios de respiración profunda y la terapia para eliminar las secreciones son
útiles en la prevención de la neumonía en personas con alto riesgo, como los que han
sido sometidos a una intervención de tórax y aquellos que están debilitados. Las
personas que padecen neumonía también necesitan despejar las secreciones
Con frecuencia, los individuos que no están muy enfermos pueden tomar antibióticos
por vía oral y permanecer en casa. Las personas de edad avanzada y las que tienen
ahogo o una enfermedad cardiaca o pulmonar preexistente, habitualmente son
hospitalizadas y tratadas con antibióticos por vía intravenosa. También pueden necesitar
oxígeno, líquidos intravenosos y ventilación mecánica
Neumonía neumocócica.
El Streptococcus pneumoniae (neumococo) es la causa bacteriana más frecuente de
neumonía. Una persona infectada con uno de los 80 tipos conocidos del neumococo
desarrolla inmunidad parcial a una nueva infección con este tipo de bacteria en
particular, pero no a las demás.
La neumonía neumocócica comienza generalmente después de que una infección vírica
del tracto respiratorio superior (un resfriado, una inflamación de garganta o una gripe)
haya dañado los pulmones lo suficiente como para permitir que los neumococos
infecten la zona. Tras los temblores y los escalofríos, aparecen fiebre, tos con esputo,
ahogo y dolores en el tórax al respirar (en el lado del pulmón afectado). También son
corrientes las náuseas, vómitos, cansancio y dolores musculares. El esputo a menudo es
de aspecto oxidado debido a la sangre que contiene.
Existe una vacuna que protege de las infecciones neumocócicas graves en casi el 70 por
ciento de las personas vacunadas. Se recomienda la vacunación para individuos con un
alto riesgo de contraer la neumonía neumocócica, como los que tienen enfermedades
cardíacas o pulmonares, los individuos con deficiencia del sistema inmune o con
diabetes y los mayores de 65 años. En general, la protección que proporcionan las
vacunas duran toda la vida, aunque los individuos con mayor riesgo a veces se tienen
que volver a vacunar al cabo de 5 a 10 años. En un 50 por ciento de los casos, la vacuna
causa enrojecimiento y dolor en el lugar de la inyección. Solamente el uno por ciento de
los vacunados presenta fiebre y dolor muscular tras la vacunación y son pocos los casos
de reacción alérgica grave.
Neumonía estafilocócica.
El Staphylococcus aureus causa solamente el 2 por ciento de los casos de neumonía
adquirida fuera del hospital, pero en cambio ocasiona entre el 10 y el 15 por ciento de
neumonías que se adquieren en los hospitales, donde estos pacientes han sido internados
para recibir tratamiento por otros trastornos. Este tipo de neumonía tiende a
desarrollarse en personas muy jóvenes o muy mayores y en individuos debilitados por
otras enfermedades. También tiende a producirse en los alcohólicos. El índice de
mortalidad es de un 15 a un 40 por ciento, debido en parte a que los individuos que
contraen neumonía estafilocócica por lo general ya están gravemente enfermos.
El Staphylococcus provoca los síntomas clásicos de la neumonía, pero los escalofríos y
la fiebre son más persistentes en la neumonía estafilocócica que en la neumocócica. El
Staphylococcus puede originar abscesos (acumulaciones de pus) en los pulmones y
producir quistes pulmonares que contienen aire (neumatoceles), especialmente en los
niños. Esta bacteria puede ser transportada por el flujo sanguíneo desde el pulmón y
producir abscesos en cualquier lugar. La acumulación de pus en el espacio pleural
(empiema) es relativamente frecuente. Estas acumulaciones se vacían utilizando una
aguja o un tubo introducido en el tórax
Neumonía causada por bacterias gramnegativas.
Las bacterias se clasifican en grampositivas y gramnegativas, basándose en su aspecto
cuando se tiñen y se miran al microscopio. Por un lado, los causantes de la mayor parte
de los casos de neumonía son los neumococos y estafilococos, bacterias grampositivas.
Por otro, las bacterias gramnegativas, como la Klebsiella y la Pseudomonas, provocan
una neumonía que tiende a ser extremadamente grave.
Los pulmones de adultos sanos son raramente infectados por las bacterias
gramnegativas. Son los niños pequeños los infectados con mayor frecuencia, así como
las personas de edad avanzada, los alcohólicos y las personas con enfermedades
crónicas, especialmente con alteraciones del sistema inmune. Las infecciones por
bacterias gramnegativas se adquieren generalmente en ambientes hospitalarios. Las
bacterias gramnegativas pueden destruir con mucha rapidez el tejido pulmonar, por lo
que la neumonía provocada por una bacteria gramnegativa tiende a empeorar de forma
rápida. La fiebre, la tos y el ahogo son frecuentes, y el esputo expulsado puede ser
espeso y de color rojo (color y consistencia similares a la jalea de grosella).
Dada la gravedad de la infección, el sujeto se hospitaliza para someterse a un
tratamiento intensivo con antibióticos, oxígeno y líquidos intravenosos. A veces es
necesario un tratamiento con respirador. Aun con un tratamiento totalmente adecuado,
fallece alrededor del 25 al 50 por ciento de las personas que padecen neumonía causada
por una bacteria gramnegativa.
Neumonía causada por Hemophylus influenzae.
Hemophylus influenzae es una bacteria. A pesar de su nombre, no tiene nada que ver
con el virus de la influenza que causa la gripe. Las cepas de Hemophylus influenzae tipo
b son el grupo más virulento y provocan graves enfermedades, como la meningitis, la
epiglotitis y la neumonía, por lo general en niños menores de 6 años. Sin embargo,
debido al uso ampliamente difundido de la vacuna del Hemophylus influenzae tipo b, la
enfermedad grave causada por este microorganismo se está volviendo menos frecuente.
La neumonía es más común entre las personas que padecen drepanocitosis y en las que
presentan inmunodeficiencias. En la mayoría de estos casos el germen no pertenece al
grupo de los microorganismos que se utilizan para la producción de la vacuna frente a
Hemophylus influenzae tipo b.
Los síntomas de la infección pueden ser accesos de estornudos y goteo nasal seguidos
por los síntomas característicos de la neumonía, como fiebre, tos que produce esputo y
ahogo. Es frecuente la aparición de líquido en la cavidad pleural (el espacio
comprendido entre las dos capas de la membrana que recubre el pulmón y la pared
torácica); esta afección se denomina derrame pleural. (•V. página 213)
Se recomienda la vacunación contra los Hemophylus influenzae tipo b para todos los
niños. La vacuna se administra en tres dosis, a la edad de 2, 4 y 6 meses. Se utilizan
antibióticos para tratar la neumonía de Hemophylus influenzae tipo b.
Neumonía causada por Hemophylus influenzae.
Hemophylus influenzae es una bacteria. A pesar de su nombre, no tiene nada que ver
con el virus de la influenza que causa la gripe. Las cepas de Hemophylus influenzae tipo
b son el grupo más virulento y provocan graves enfermedades, como la meningitis, la
epiglotis y la neumonía, por lo general en niños menores de 6 años. Sin embargo,
debido al uso ampliamente difundido de la vacuna del Hemophylus influenzae tipo b, la
enfermedad grave causada por este microorganismo se está volviendo menos frecuente.
La neumonía es más común entre las personas que padecen drepanocitosis y en las que
presentan inmunodeficiencias. En la mayoría de estos casos el germen no pertenece al
grupo de los microorganismos que se utilizan para la producción de la vacuna frente a
Hemophylus influenzae tipo b.
Los síntomas de la infección pueden ser accesos de estornudos y goteo nasal seguidos
por los síntomas característicos de la neumonía, como fiebre, tos que produce esputo y
ahogo. Es frecuente la aparición de líquido en la cavidad pleural (el espacio
comprendido entre las dos capas de la membrana que recubre el pulmón y la pared
torácica); esta afección se denomina derrame pleural.
Se recomienda la vacunación contra los Hemophylus influenzae tipo b para todos los
niños. La vacuna se administra en tres dosis, a la edad de 2, 4 y 6 meses. Se utilizan
antibióticos para tratar la neumonía de Hemophylus influenzae tipo b. El antibiótico
eritromicina es la primera opción para el tratamiento de esta neumonía. En los casos
menos graves, se puede administrar la eritromicina por vía oral y en los demás, por vía
intravenosa. Un 20 por ciento de las personas que contraen esta enfermedad, fallecen. El
índice de mortalidad es mucho más elevado entre los individuos que contraen la
enfermedad en el hospital o que tienen un sistema inmune deficiente. La mayoría de los
individuos tratados con eritromicina mejora, pero la recuperación puede llevar mucho
tiempo.
Neumonías atípicas.
Las neumonías atípicas son neumonías causadas por microorganismos distintos a los
denominados típicamente bacterias, virus u hongos. Los más frecuentes son
Mycoplasma y Chlamydia, dos microorganismos semejantes a las bacterias.
El Mycoplasma pneumoniae es la causa más frecuente de neumonía en individuos entre
los 5 y los 35 años de edad. Las epidemias se producen especialmente en grupos
cerrados como estudiantes, personal militar y familias. Las epidemias tienden a
difundirse lentamente dado que el período de incubación dura de 10 a 14 días. Este tipo
de neumonía aparece con mayor frecuencia en la primavera.
La neumonía causada por micoplasmas comienza frecuentemente con cansancio,
inflamación de garganta y tos seca. Los síntomas empeoran paulatinamente y los
accesos de tos fuerte pueden producir esputos. Alrededor del 10 al 20 por ciento de los
afectados presentan salpullido.
En ocasiones, se presentan anemia, dolores articulares o trastornos neurológicos. Los
síntomas suelen persistir de una a dos semanas y tras este período el proceso de
mejoramiento es lento. Algunos pacientes siguen estando débiles y cansados al cabo de
varias semanas. Aunque la neumonía causada por micoplasma puede ser grave,
habitualmente es leve y la mayoría de las personas se recupera sin ningún tratamiento.
La bacteria Chlamydia pneumoniae es otra causa frecuente de neumonía en las personas
entre los 5 y los 35 años de edad. Puede también afectar a algunas personas mayores. La
enfermedad se transmite de persona a persona, por las partículas expulsadas con la tos.
Los síntomas son semejantes a los de la neumonía causada por micoplasmas. La
mayoría de los casos no reviste gravedad, aunque el índice de mortalidad entre las
personas mayores que contraen la enfermedad es del 5 al 10 por ciento.
El diagnóstico de ambas enfermedades se basa en un análisis de sangre para detectar los
anticuerpos frente al microorganismo sospechoso y en las radiografías de tórax.
La eritromicina y la tetraciclina son eficaces, pero la respuesta al tratamiento es más
lenta en la neumonía causada por clamidias que en la neumonía causada por
micoplasmas. Si se interrumpe el tratamiento demasiado pronto, los síntomas tienden a
repetirse.
Psitacosis.
La psitacosis (fiebre del loro) es una neumonía rara causada por Chlamydia psittaci, una
bacteria que se encuentra principalmente en aves como loros, periquitos y tórtolas.
También se puede encontrar en otras aves, como palomas, pichones, gallinas y pavos.
Por lo general, las personas se infectan por la aspiración del polvo de las plumas o de las
heces de las aves infectadas. También se puede transmitir el microorganismo a través de
la picadura de un ave infectada y, en casos excepcionales, de una persona a otra a través
de las pequeñas gotas que se expulsan con la tos. La psitacosis es principalmente una
enfermedad ocupacional de las personas que trabajan con animales domésticos o en
granjas avícolas.
Al cabo de una a tres semanas de haber sido infectada, la persona presenta fiebre,
escalofríos, cansancio y pérdida de apetito. Comienza a tener accesos de tos, que al
principio es seca y más tarde produce un esputo verdoso. La fiebre persiste durante 2 o
3 semanas y luego desaparece lentamente. La enfermedad puede ser leve o grave,
dependiendo de la edad y de la extensión del tejido pulmonar afectado. El método más
fiable para confirmar el diagnóstico es el análisis de sangre.
Los criadores y dueños de aves pueden protegerse evitando el contacto con el polvo de
las plumas y de las jaulas de los animales enfermos. Se exige que los importadores
traten con tetraciclina a las aves propensas; el tratamiento de 45 días generalmente
elimina el microorganismo.
La psitacosis se trata con tetraciclinas al menos durante 10 días. La recuperación puede
llevar mucho tiempo, especialmente en los casos graves. El índice de mortalidad puede
alcanzar el 30 por ciento en los casos graves no tratados.
Neumonía vírica
Muchos virus pueden afectar a los pulmones, causando neumonía. Los más frecuentes
en lactantes y niños son el virus sincitial respiratorio, el adenovirus, el virus para
influenza y el virus de la gripe. El virus del sarampión puede también causar neumonía,
especialmente en niños desnutridos.
En los adultos sanos, dos tipos de virus de la gripe, denominados tipos A y B, causan
neumonía. El virus de la varicela puede también provocar neumonía en adultos. En las
personas de edad avanzada, la neumonía vírica puede ser causada por el virus de la
gripe, de la para influenza o por el virus sincitial respiratorio. Las personas de cualquier
edad con un sistema inmune deficiente pueden desarrollar neumonía grave causada por
citomegalovirus o por el virus del herpes simple.
La mayoría de las neumonías por virus no se trata con fármacos. Sin embargo, ciertas
neumonías graves provocadas por virus se pueden tratar con fármacos antivíricos. Por
ejemplo, puede tratarse con Aciclovir la neumonía causada por el virus de la varicela o
por el virus del herpes simple. Se recomiendan vacunaciones anuales contra la gripe
para el personal sanitario, las personas de edad avanzada y quienes padecen trastornos
crónicos como enfisema, diabetes o enfermedades cardíacas y renales.
Neumonía por hongos.
La neumonía se debe frecuentemente a tres tipos de hongos:
Histoplasma capsulatum, que causa la histoplasmosis, Coccidioides immitis, que causa
la coccidioidomicosis y Blastomyces dermatitidis, que causa la blastomicosis. Los
individuos que contraen la infección, por lo general tienen tan sólo síntomas menores y
no se dan cuenta de que están infectados. Algunos enferman gravemente.
La histoplasmosis se produce en todo el mundo, pero prevalece en los valles fluviales y
en las zonas de clima templado y tropical. Los hongos no causan síntomas en todas las
personas que los han aspirado. En realidad, muchas personas se enteran de que han
estado expuestas a los hongos sólo después de una prueba cutánea. Otras pueden tener
tos, fiebre, dolores musculares y dolores torácicos. La infección puede causar neumonía
aguda o crónica y en este caso los síntomas persisten durante meses. Es poco frecuente
que la infección se propague a otras zonas del cuerpo, especialmente a la médula ósea,
al hígado, al bazo y al tracto gastrointestinal. La forma diseminada de la enfermedad
tiende a presentarse en individuos con SIDA y otros trastornos del sistema inmune. Por
lo general, el diagnóstico se basa en la identificación del hongo presente en una muestra
de esputo o en el análisis de sangre que identifica ciertos anticuerpos. Sin embargo, el
análisis de sangre demuestra simplemente la exposición al hongo, pero no confirma que
sea el causante de la enfermedad. El tratamiento consiste habitualmente en la
administración de un fármaco contra los hongos, como el itraconazol o la anfotericina
B.
La coccidioidomicosis se presenta principalmente en las zonas de clima semiárido,
especialmente en el sudoeste de los Estados Unidos y en ciertas zonas de América del
Sur y de América Central. Una vez aspirado, el hongo puede causar síntomas o bien
provocar una neumonía aguda o crónica.
En algunos casos, la infección se extiende más allá del aparato respiratorio,
habitualmente a la piel, los huesos, las articulaciones y las membranas que envuelven el
cerebro (meninges). Esta complicación es más frecuente en los varones, especialmente
en individuos que padecen SIDA y otros trastornos del sistema inmunitario. El
diagnóstico se establece identificando el hongo en una muestra de esputo o de otra zona
infectada o llevando a cabo un análisis de sangre que identifica ciertos anticuerpos. El
tratamiento habitual consiste en administrar un fármaco antimicótico, como el
fluconazol o la amfotericina B.
En la blastomicosis, después de haber sido aspirado, el hongo causa infección sobre
todo en el pulmón, pero, en general, no produce síntomas. Algunos individuos
desarrollan una enfermedad semejante a la gripe y, en ocasiones los síntomas de una
infección crónica pulmonar persisten durante varios meses. La enfermedad se puede
propagar a otras partes del organismo, especialmente piel, huesos, articulaciones y
próstata. El diagnóstico se basa habitualmente en la identificación del hongo en el
esputo. El tratamiento consiste en administrar un fármaco contra los hongos, como el
itraconazol o la amfotericina B.
Otras infecciones por hongos se producen fundamentalmente en individuos cuyo
sistema inmunitario se encuentra gravemente afectado.
Estas infecciones son, entre otras, la criptococosis, causada por Cryptococcus
neoformans; la aspergilosis, causada por Aspergillus; la candidiasis, causada por
Candida; y la mucormicosis. Las cuatro infecciones se producen en todo el mundo. La
criptococosis, la más frecuente, puede manifestarse en individuos sanos y por lo general
es grave sólo quienes padecen trastornos subyacentes del sistema inmunitario como el
SIDA. La criptococosis puede propagarse, especialmente a las meninges, donde la
enfermedad resultante es la meningitis criptocócica.
El Aspergillus causa infecciones pulmonares en personas que padecen SIDA o que han
sido sometidas a un trasplante de órgano. La candidiasis pulmonar, una infección rara,
se produce con mayor frecuencia en pacientes que tienen valores de glóbulos blancos
inferiores al valor normal; es el caso de personas con leucemia o sometidas a
quimioterapia. La mucormicosis, una infección relativamente rara provocada por
hongos, se produce con mayor frecuencia en los individuos que padecen diabetes aguda
o leucemia. Las cuatro infecciones se tratan con fármacos antimicóticos, como el
itraconazol, el fluconazol y la amfotericina B. Sin embargo, es posible que no se
recuperen las personas que padecen SIDA u otros trastornos del sistema inmunitario.
Neumonía por Pneumocystis carinii.
El Pneumocystis carinii es un microorganismo común que puede residir
inofensivamente en los pulmones normales, causando la enfermedad sólo cuando el
sistema inmunitario está debilitado a causa de un cáncer o del tratamiento del mismo o
debido al SIDA. Más del 80 por ciento de los pacientes con SIDA, que no reciben una
profilaxis estándar, desarrollan en algún momento neumonía por Pneumocystis. Con
frecuencia, es la primera indicación de que una persona con el virus de
inmunodeficiencia humana (VIH) ha desarrollado el SIDA.
La mayoría de los afectados manifiesta fiebre, ahogo y tos seca. Estos síntomas
generalmente surgen al cabo de varias semanas. Los pulmones pueden ser incapaces de
aportar suficiente oxígeno a la sangre, provocando ahogo grave.
El diagnóstico se basa en el examen al microscopio de una muestra de esputo obtenida
con uno de los dos métodos siguientes: inducción del esputo (en la que se utiliza agua o
vapor de agua para estimular la tos) o broncoscopia (en la que se introduce en las vías
aéreas un instrumento para recoger una muestra).
El antibiótico habitual para la neumonía provocada por Pneumocystis carinii es el
trimetoprim sulfametoxazol. Los efectos secundarios, particularmente frecuentes en
individuos con SIDA, consisten en erupciones cutáneas, una concentración reducida de
los glóbulos blancos que combaten la infección, y fiebre.
Los tratamientos alternativos son dapsona y trimetoprim, clindamicina y primaquina,
trimetrexato y leucovorín, atovacuona y pentamidina. Los individuos con una
concentración de oxígeno en sangre inferior al valor normal pueden también recibir
corticosteroides.
Incluso con el tratamiento de la neumonía, el índice de mortalidad global es del 10 al 30
por ciento. Para prevenir la recurrencia de la enfermedad, los pacientes con SIDA cuya
neumonía por Pneumocystis ha sido tratada con éxito toman generalmente
medicamentos como el trimetoprim-sulfametoxazol o la pentadimina en aerosol.
Neumonía por aspiración.
Partículas minúsculas provenientes de la boca frecuentemente migran hacia las vías
aéreas, pero por lo general se eliminan por los mecanismos normales de defensa antes
de que puedan llegar a los pulmones o causar inflamación o infecciones. Si dichas
partículas no se eliminan, pueden causar la neumonía. Tienen mayor riesgo de contraer
este tipo de neumonía las personas debilitadas, las que se han intoxicado con alcohol o
fármacos o las que están inconscientes debido a la anestesia o a alguna enfermedad.
Incluso una persona sana que aspira una gran cantidad de materia, como podría suceder
durante el vómito, puede contraer neumonía.
La neumonitis química se produce cuando la materia aspirada es tóxica para los
pulmones; el proceso se debe más al resultado de la irritación que a una infección. Una
materia tóxica frecuentemente aspirada es el ácido del estómago. El resultado inmediato
es el ahogo repentino y una aceleración del ritmo cardíaco.
Otros síntomas pueden ser fiebre, esputo con espuma de color rosa y un tinte azulado en
la piel causado por la sangre escasamente oxigenada (cianosis).
Una radiografía de tórax y las mediciones de la concentración de oxígeno y de anhídrido
carbónico en sangre arterial pueden contribuir al diagnóstico, aunque, en general, éste
parece obvio cuando se conoce la secuencia de los sucesos. El tratamiento consiste en la
administración de oxígeno y respiración artificial, si fuera necesaria. Se puede aspirar el
contenido de la tráquea para eliminar las secreciones y las partículas de las vías aéreas.
A veces, se administran antibióticos para prevenir la infección. Por lo general, los
individuos con neumonitis química se recuperan rápidamente o evolucionan hacia el
síndrome de distrés respiratorio agudo del adulto o bien desarrollan una infección por
bacterias. Fallecen entre el 30 y el 50 por ciento de las personas que padecen neumonitis
química.
La aspiración de bacterias es la forma más frecuente de neumonía por aspiración. Su
causa se debe, por lo general, a la deglución y consiguiente aspiración de bacterias hacia
el interior de los pulmones. La obstrucción mecánica de las vías aéreas puede ser
causada por la aspiración de partículas u objetos. Los niños pequeños corren un riesgo
muy elevado porque, con frecuencia, se llevan objetos a la boca y pueden aspirar
pequeños juguetes o incluso partes de estos juguetes. La obstrucción puede también
ocurrir en adultos, principalmente cuando aspiran un bocado de carne durante la
comida. Cuando un objeto queda atascado en la parte superior de la tráquea, la persona
es incapaz de respirar o de hablar. Si no se extrae el objeto de inmediato, la muerte
sobreviene con rapidez. La maniobra de Heimlich, realizada para extraer el objeto,
puede salvar la vida del afectado. Si el objeto queda atascado en la parte inferior de las
vías aéreas, puede producir una tos crónica irritante e infecciones recurrentes. El objeto
se extrae por lo general mediante una broncoscopia (un procedimiento que utiliza un
instrumento que permite al médico observar la vía respiratoria y extraer muestras y
cuerpos.
DIAGNÓSTICO.
Primero, el médico te hará preguntas sobre tu historia clínica y, luego, te realizará una
exploración física en la que, entre otras cosas, te escuchará los pulmones con un
estetoscopio para detectar cualquier sonido anormal de burbujeo o crepitación que
sugiera la presencia de neumonía. extraños).
Si existe una sospecha de neumonía, el médico puede recomendarte los siguientes
exámenes:
Análisis de sangre. Los análisis de sangre se usan para confirmar una infección e
intentar identificar el tipo de organismo que está causando la infección. Sin embargo, la
identificación precisa no siempre es posible.
Radiografía torácica. Esta ayuda al médico a diagnosticar la neumonía y a determinar la
extensión y la ubicación de la infección. No obstante, tu médico no puede saber por
medio de una radiografía qué tipo de germen está causando la neumonía.
Pulsioximetría. En esta prueba, se mide el nivel de oxígeno de la sangre. La neumonía
puede hacer que los pulmones no sean capaces de pasar una suficiente cantidad de
oxígeno al torrente sanguíneo.
Prueba de esputo. Se toma una muestra de líquido de los pulmones (esputo) que se
obtiene haciendo toser profundamente al paciente; luego, se analiza la muestra para
ayudar a identificar la causa de la infección.
Es posible que el médico solicite otros exámenes si tienes más de 65 años, estás en el
hospital o tienes síntomas graves u otras enfermedades. Estos pueden incluir los
siguientes:
TC. Si la neumonía no mejora en el tiempo esperado, es posible que el médico te
recomiende hacerte una TC de tórax para obtener imágenes más detalladas de los
pulmones.
Cultivo de líquido pleural. Con una aguja que se inserta entre las costillas, se toma una
muestra de líquido de la zona pleural y se la analiza para determinar el tipo de la
infección.
TRATAMIENTO DE NEUMONÍA:
El tratamiento consiste en antibióticos
Los antibióticos permiten tratar varios tipos de neumonía y algunos pueden prevenirse
mediante vacunas.
Medicamentos
Antibiótico y Penicilina
El tratamiento para la neumonía implica la cura de la infección y la prevención de
complicaciones. Las personas que presentan neumonía adquirida en la comunidad
normalmente pueden recibir tratamiento en sus hogares con medicamentos. A pesar de
que la mayoría de los síntomas se alivian en unos pocos días o semanas, la sensación de
cansancio puede perdurar durante un mes o más.
Los tratamientos específicos dependen del tipo y la gravedad de la neumonía, tu edad y
tu estado de salud general. Las opciones incluyen las siguientes
Antibióticos. Estos medicamentos se usan para el tratamiento de la neumonía
bacteriana. Puede llevar un tiempo identificar el tipo de bacterias que causan la
neumonía y elegir el mejor antibiótico para tratarla. Si los síntomas no mejoran, el
médico puede recomendarte un antibiótico diferente.
Medicamentos para la tos. Estos medicamentos pueden usarse para calmar la tos a fin de
que puedas descansar. Debido a que el toser ayuda a aflojar y mover los fluidos de los
pulmones, es bueno no eliminar la tos completamente. Además, debes saber que en muy
pocos estudios se ha examinado si los medicamentos para la tos de venta libre
disminuyen la tos causada por la neumonía. Si quieres probar un supresor de la tos, usa
la dosis más baja que te ayude a descansar.
Antifebriles/analgésicos. Posiblemente tomes estos según lo necesites para aliviar la
fiebre y el malestar. Estos incluyen medicamentos como la aspirina, el ibuprofeno
(Advil, Motrin IB, otros) y el paracetamol (Tylenol, otros).
Cuidado de apoyo
Oxigenoterapia, Terapia de rehidratación oral y Líquidos intravenosos.

PREVENCIÓN:
Prevención de la Neumonía
La vacuna antineumocócica. …
La vacuna antigripal o vacuna contra la gripe (influenza). …
Dejar de fumar. …
Reducir el consumo de alcohol. …
Asegurar un estado nutricional adecuado. …
Evitar el contacto con niños enfermos. …
Mantener una adecuada higiene bucal.
JUSTICICACION.
Los diferentes tipos de neumonías constituyen una causa importante de morbilidad y
mortalidad en los pacientes con infección por el VIH.
Esta enfermedad viene durante décadas, ha representado un papel muy importante en
problema de salud pública, incluso ha sido una de las principales consultas médicas en
los servicios de Emergencias de los Hospitales y clínicas en general, así como también
la neumonía presenta una gran tasa de mortalidad y es una de las enfermedades
infecciosas y más frecuentes, que podemos llegar a padecer, su diagnóstico básicamente
está dado por las manifestaciones clínicas y a su vez acompañado de diferentes
hallazgos radiológicos.
OBJETIVO GENERAL.
Evaluar la utilización de los métodos de diagnóstico en la neumonía comunitaria grave,
en la parte clínica.
OBJETIVO ESPECIFICO.
Aprender sobre las distintas clases de neumonías.
Aprender a prevenir las neumonías y los cuidados que existen.
Describir la presencia de enfermedades crónicas de base.
Identificar los agentes etiológicos responsables de la infección.
Analizar el tratamiento de antibióticos.
Describir las complicaciones acontecidas.

CONCLUSION.
Las neumonías adquiridas en la comunidad como ya sabemos, es una grave enfermedad
infecciosa que se da en las vías respiratorias inferiores que se adquiere en su mayoría de
casos, fuera de un hospital, pero así mismo hay un porcentaje bajo que ase se adquiere
en hospitales. Y en la etiología se da por múltiples microorganismos, pero con la llegada
de nuevas técnicas y los procedimientos diagnósticos (biología molecular) es posible
identificar cual es el agente causal. Las manifestaciones que puede llegar a padecer son,
clínicas estas pueden ser típicas (fiebre, tos, esputo purulento, taquipnea, dolor
pleurítico y anomalías auscultatorias) o como también las inespecíficas. El pronóstico
de los pacientes se basa en un diagnóstico y tratamiento adecuados. La alta incidencia
de letalidad en la población sugiere un importante problema de salud pública. La
prevención se da por medio de vacunación anual contra la gripe, se recomienda evitar
factores de riesgo como el tabaquismo y el alcohol, tener conciencia sobre la
enfermedad y así se disminuirán la incidencia de neumonía adquirida en la comunidad.
Bibliografía
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