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Embarazo humano: definición y tipos

El embarazo humano es el período que va desde la implantación del cigoto en el útero hasta el parto, durando entre 37 y 42 semanas. Se caracteriza por cambios fisiológicos en la mujer y puede ser único o múltiple, con un 38% de los embarazos siendo no deseados. La detección del embarazo se realiza a través de la hormona hCG y los síntomas incluyen amenorrea, fatiga y cambios en el gusto.

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Embarazo humano: definición y tipos

El embarazo humano es el período que va desde la implantación del cigoto en el útero hasta el parto, durando entre 37 y 42 semanas. Se caracteriza por cambios fisiológicos en la mujer y puede ser único o múltiple, con un 38% de los embarazos siendo no deseados. La detección del embarazo se realiza a través de la hormona hCG y los síntomas incluyen amenorrea, fatiga y cambios en el gusto.

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Embarazo humano

período que transcurre desde la implantación del cigoto en el útero hasta el momento del parto

El embarazo,[1] gestación o preñez es el estado de la hembra de la especie humana una vez


que ha quedado embarazada (preñada) concibiendo al feto y llevándolo en su vientre.[2] [3] [4]
Transcurre entre la fecundación del óvulo por el espermatozoide, hasta el momento del parto.
En cuanto a los significativos cambios fisiológicos, metabólicos e incluso morfológicos que se
producen en la mujer encaminados a proteger, nutrir y permitir el desarrollo del feto, como la
interrupción de los ciclos menstruales, o el aumento del tamaño de las mamas para preparar
la lactancia. El término «gestación» hace referencia a los procesos fisiológicos de crecimiento
y desarrollo del feto en el interior del útero materno. En rigor, y bien expresado, la gestación
se refiere al desarrollo del feto y el embarazo se refiere a los cambios en la mujer que lo hacen
posible, aunque en la práctica muchas personas utilizan ambos términos como sinónimos.

En la especie humana las gestaciones suelen ser únicas, aunque pueden producirse
embarazos múltiples. La aplicación de técnicas de reproducción asistida está haciendo
aumentar la incidencia de embarazos múltiples en los países más desarrollados.[5]

El embarazo humano dura entre 38 a 40 semanas a partir de la fecundación,


aproximadamente 9 meses. Teniendo en cuenta la variación que se da en relación con la
duración del embarazo, es más preciso decir que suele durar entre 37 y 42 semanas ya que
solamente el 4 % de las mujeres dan a luz en la fecha predicha mediante la regla de Naegele.
Si el bebé nace antes de la trigesimoséptima semana se considera un parto «prematuro», y si
nace después de la cuadragesimosegunda se considera un parto «posmaduro».[6] [7] [8]

Definición y tipos

El embarazo.
En 2007 el Comité de Aspectos Éticos de la
Embarazo humano
Reproducción Humana y la Salud de las
Mujeres de la Federación Internacional de
Ginecología y Obstetricia (FIGO) definió al
embarazo como la parte del proceso de la
reproducción humana que comienza con la
implantación del conceptus en la mujer.
[cita requerida]
La preñez se inicia en el momento
de la nidación y termina con el parto. La
definición legal del embarazo sigue a la
definición médica: para la Organización
Mundial de la Salud (OMS) el embarazo
comienza cuando termina la implantación, que
es el proceso que comienza cuando se adhiere
el blastocito a la pared del útero (unos 4 o 6
días después de la fecundación).[9] ​Entonces
el blastocito atraviesa el endometrio uterino e
invade el estroma. El proceso de implantación
finaliza cuando el defecto en la superficie del
epitelio se cierra y se completa el proceso de Mujer encinta.

nidación, comenzando entonces el embarazo. TE E1.[Link].0.1


Esto ocurre entre los días 12 a 16 tras la
• • • • • • • • • •
fecundación.

Se denomina embarazo ectópico o


extrauterino al que se produce fuera del útero, por una implantación anómala del óvulo
fecundado (habitualmente en alguna de las dos trompas de Falopio) y con mucha menos
frecuencia en la cavidad peritoneal (embarazo abdominal) y otros sitios.[10]

El embarazo no deseado es aquel que se produce sin el deseo o planificación previa por parte
de la mujer y ante la ausencia o fallo de métodos anticonceptivos precoitales adecuados y la
inefectividad o no administración de métodos anticonceptivos de emergencia posteriores al
coito que prevengan un posible embarazo.

Ante un embarazo no deseado y atendiendo a los principios de salud reproductiva de la OMS,


la mujer puede continuar con la gestación y llevar a término el embarazo, o practicar una
interrupción voluntaria del embarazo o aborto inducido, ya sea mediante un aborto con
medicamentos o un aborto quirúrgico, dependiendo del periodo de gestación y siempre con
la asistencia sanitaria adecuada, teniendo en cuenta que esta práctica puede ser ilegal en
algunos países.[11]

En todo el mundo, el 38 % de los embarazos son no deseados, el 21 % de ellos se da en


adolescentes (de los cuales entre el 30 y el 60 % terminan en un aborto); unos 80 millones de
embarazos no deseados cada año de un total de 210 millones de embarazos en todo el
mundo.[12]

Características generales

Embrión humano a las 5


semanas.

La fecundación se produce por la unión del gameto femenino con el gameto masculino.
Existe cierta controversia acerca de cuándo comienza el embarazo, habiendo diversas
opiniones al respecto.

Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), el embarazo comienza cuando termina la


implantación del embrión en el útero, ya que, en muchos casos, el óvulo es fecundado pero no
llega a implantarse y el embarazo no comienza. La implantación es un proceso que comienza
unos 5 o 6 días después de la fecundación y que consiste en la adherencia del blastocito a la
pared del útero, cuando el blastocito atraviesa el endometrio e invade el estroma, luego la
superficie del epitelio se cierra y se completa el proceso de nidación, comenzando entonces
el embarazo.[10]

Cuando se trata de una fecundación in vitro, el embrión es fecundado en un tubo de ensayo,


se espera tres días y luego transferido al útero de la futura madre. En el momento de la
nidación el embarazo comienza pero, en la mayoría de los casos, el embrión no se adhiere y la
mujer no queda embarazada.[13]
Para muchos científicos, la vida empieza en el momento de la fecundación y, por lo tanto, el
embarazo comienza cuando un espermatozoide alcanza y atraviesa la membrana celular del
óvulo, fusionándose los núcleos y compartiendo ambos su dotación genética para dar lugar a
una célula huevo o cigoto, en un proceso denominado fecundación. La multiplicación celular
del cigoto da lugar al embrión, de cuyo desarrollo deriva el individuo adulto.

La polémica sobre el momento en que comienza el embarazo no es un dato menor ya que


incide en las discusiones éticas en relación con el aborto las técnicas de reproducción asistida
y el uso de anticonceptivos, razón por la cual permanece muy actual.[14]

La embriología es la parte de la medicina que estudia el complejo proceso de desarrollo


embrionario desde el momento de la fecundación hasta la formación del feto, que es como se
denomina al organismo resultante de este desarrollo cuando aún no ha tenido lugar el parto.

Dentro del útero, el feto está flotando en el líquido amniótico, y a su vez el líquido y el feto
están envueltos en el saco amniótico, que está adosado al útero. En el cuello del útero, se
forma un tapón de mucosidad densa durante el embarazo para dificultar el ingreso de
microorganismos que provoquen infección intrauterina. Este tapón será expulsado durante el
inicio del trabajo de parto.

Mientras permanece dentro, el cigoto, embrión o feto obtiene nutrientes y oxígeno y elimina
los desechos de su metabolismo a través de la placenta. La placenta está anclada a la pared
interna del útero y está unida al feto por el cordón umbilical. La expulsión de la placenta tras
el parto se denomina alumbramiento.
Calendario

Imagen animada de un embarazo


generada a partir de tomografías
axiales computarizadas de una
mujer de 30 años con 37 semanas.

De acuerdo a su desarrollo, el embarazo se suele dividir en tres etapas de tres meses cada
una, con el objetivo de simplificar la referencia a los diferentes estados de desarrollo del feto.

Durante el primer trimestre el riesgo de aborto es mayor (muerte natural del embrión o feto).
Esto tiene mayor incidencia en embarazos conseguidos mediante fecundación in vitro, ya que
el embrión implantado podría dejar de desarrollarse por fallos en los cromosomas heredados
de los gametos de sus progenitores.

Durante el segundo trimestre (a partir de las 14 semanas de gestación) el desarrollo del feto
puede empezar a ser monitorizado o diagnosticado.

El tercer trimestre marca el principio de la viabilidad —aproximadamente después de la


semana 25— que quiere decir que el feto podría llegar a sobrevivir de ocurrir un parto
prematuro, parto normal o cesárea. Ya que a partir de este momento los pulmones fetales se
encuentran formados casi totalmente, solo les falta madurar.
Fecha probable de parto

Mujer embarazada de 40 semanas

Una mujer de ocho meses de embarazo.

Los cálculos para determinar la fecha probable del parto (FPP) se realizan usando la fecha de
la última menstruación o por correlaciones que estiman la edad gestacional mediante una
ecografía. La mayoría de los nacimientos ocurren entre la semana 37 y 42 después del día de
la última menstruación y solo el 5 % de mujeres dan a luz el día exacto de la fecha probable
de parto calculada por su profesional de salud.[15]

Un estudio realizado en el Brigham and Women's Hospital de Boston encontró que la edad, la
paridad (número de hijos que ha tenido una fémina) y el grupo étnico son las variables que
correlacionan más con la duración del embarazo. Las mujeres multíparas (con más de un
embarazo), menores de 19 años o mayores de 34, o afroamericanas suelen tener embarazos
más largos que las mujeres primíparas (primer embarazo), caucásicas con edades entre los 19
y los 34 años.[16] ​También se han encontrado diferencias en la duración del embarazo
relacionadas con la estatura de la madre, teniendo de media embarazos más cortos las
mujeres de menor estatura.[17]

Usando la fecha de la última menstruación, se le añade siete días y se le resta tres meses,
dando la fecha probable de parto. Así, una fecha segura de última menstruación del 28 de
noviembre de 2017, producirá una fecha probable de parto para el 5 de septiembre de 2018 —
se usa el año siguiente al año de la última regla—. Si la fecha de la última menstruación cae en
los primeros dos meses, se mantiene el año en curso, en todos los demás meses, se usa el
año subsiguiente. Así, una fecha segura de última menstruación del 2 de enero de 2018,
produce una fecha probable de parto para el 9 de octubre de 2018 —el año se mantiene—.[18]
[19]

Detección y fecha de fecundación

El principio del embarazo es detectado con la presencia de la hormona gonadotropina


coriónica humana (hCG) que es producida por el embrión después de la concepción y
posteriormente por el plasma materno (la placenta), esta hormona aparece en la sangre y en
la orina de las mujeres en estado hasta 10 días después de la concepción y esta puede ser
detectada por medio de análisis de orina y de sangre. Ambos tipos de prueba solamente
pueden detectar si la mujer está o no embarazada, pero no la fecha de inicio del mismo.

Signos presuntivos del embarazo

Tal vez el primer signo presuntivo del embarazo sea la amenorrea o ausencia del período
menstrual. Debido a que puede ocurrir amenorrea por causas distintas a un embarazo, no
siempre es un inicio seguro de embarazo, especialmente si la fémina no tiene ciclos regulares.
Sin embargo, pueden presentarse varios signos más que, junto a la amenorrea sugieren un
embarazo, como son: la hipersensibilidad en los pezones, mareos, vómitos matutinos,
somnolencia, alteración en la percepción de olores, y deseos intensos de ciertos tipos de
alimentos (antojos). Esto lo puedes notar a partir del segundo al tercer mes de la concepción.

Sangrado de implantación

Es uno de los primeros síntomas del embarazo, aunque no sucede en todas las mujeres. El
sangrado de implantación ocurre aproximadamente 12 días después de la ovulación, en los
días en que se espera la menstruación. Este sangrado se distingue por ser poco duradero - no
más de 5 días - y muy ligero. El sangrado de implantación ocurre porque el blastocito se
asienta en el útero y en algunas ocasiones se rompen algunas venas que afectan al
endometrio y provocan el sangrado.

Fatiga

Otro signo de sospecha del embarazo es el cansancio, caracterizada por astenia, debilidad y
somnolencia. Aunque algunas mujeres sienten energía renovada, la mayoría confesarían sentir
intensa fatiga. Algunas afirman quedarse dormidas a cualquier hora del día, a veces al poco
de haber salido de la cama, y otras aseguran sentir tal somnolencia en la sobremesa. Otras
sienten cansancio pronunciado al llegar la noche. Dicha fatiga es a menudo incontrolable y
exige el sueño. Nunca se ha encontrado una explicación a este extraño deseo de dormir. Es
un síntoma frecuente en los primeros meses del embarazo y se cree que es un efecto de la
elevada producción de progesterona. Esta hormona es un sedante para el ser humano, con
fuertes efectos tranquilizantes e hipnóticos.[20] ​En las etapas posteriores se presenta otro tipo
de fatiga debida simplemente a cansancio corporal, pero rara vez ocurre en el primer
trimestre del embarazo.

Interrupción de la menstruación

Al cabo de dos semanas de ocurrida la fecundación se notará la ausencia de menstruación. El


cese de la menstruación en una fémina sana en edad reproductiva y sexualmente activa, que
hasta entonces ha tenido un ciclo menstrual regular y predecible, es un signo muy sugestivo
del embarazo. Es un signo sospechoso del embarazo denominado amenorrea y no es
exclusivo de la gestación. Además del embarazo son causas de la amenorrea enfermedades
físicas (algunas de cierta gravedad, como tumores del ovario, trastornos de la glándula
tiroides y muchas otras), un choque muy fuerte, anorexia, el efecto de un viaje en avión, una
operación, estrés o la ansiedad pueden retrasar la menstruación. La pérdida de la
menstruación durante la preñez, también supone que no maduren folículos ováricos durante
los 9 meses que dura por lo que si una mujer queda encinta en numerosas ocasiones podría
retrasar la edad en la que tenga menopausia.

En ocasiones, después de la concepción, se observan uno o dos episodios de hemorragia


uterina que simulan la menstruación y se confunden con ella. Es denominado signo de Long-
Evans y es más frecuente en multíparas que en primigestas.

Gustos

El cambio en el gusto y la preferencia por ciertos alimentos puede ser uno de los primeros
signos. Es común el rechazo a ciertos alimentos, bebidas y olores como el humo de los
cigarrillos.[21] ​A menudo se describe un sabor metálico en la boca que hace variar el gusto
por los alimentos. Se cree que los antojos se deben al aumento de los niveles hormonales; a
veces se experimentan en la segunda mitad del ciclo menstrual por el mismo motivo. No es
conveniente satisfacer antojos con alimentos de alto contenido calórico, cuyo poder nutritivo
sea bajo.

Deseos frecuentes de orinar

A medida que se extiende el útero, oprime la vejiga. Por tanto, ésta trata de expulsar
pequeñas cantidades de orina, y muchas mujeres sienten deseos frecuentes de orinar desde
la primera semana tras la concepción; quizás necesiten ir al cuarto de baño cada hora. Esto
también se debe al efecto de la progesterona, ya que es un potente relajante del músculo
liso,[22] ​(que es el músculo del cual está formado la vejiga, el útero y otros órganos) lo cual
sirve para mantener al útero en reposo hasta el momento del parto. Salvo que sienta ardor o
dolor al orinar, no es necesario que consulte al médico. Hacia las 12 semanas, el tamaño del
útero aumentará, de modo que subirá y saldrá de la cavidad pelviana. Esto reducirá la presión
sobre la vejiga y la frecuencia de la micción por lo que la vejiga se va hacia un lado.

Cambios en las mamas

Ocurre congestión y turgencia en los senos debido al factor hormonal y la aparición del
calostro. Puede aparecer en etapas precoces de la gestación por el aumento de la prolactina,
entre otras hormonas. Las areolas se vuelven más sensibles e hiperpigmentadas.[23]

Manifestaciones cutáneas

Existe una hiperpigmentación de ciertas áreas de la piel durante el embarazo. Aparecen


también en algunas embarazadas estrías abdominales y a nivel de las mamas. En otras
mujeres se nota la aparición de cloasmas a nivel de la piel de la cara. Estas
hiperpigmentaciones pueden presentarse con uso de anticonceptivos orales y en
enfermedades del colágeno, mientras que las estrías son también un signo en el síndrome de
Cushing.[24]

Mucosa vaginal

Como consecuencia del aumento en la vascularización de la vagina y el cuello del útero


durante el embarazo por el efecto vascularizante de la progesterona, se nota que la mucosa
de estas estructuras se vuelve de un color violeta. A este cambio azulado de la mucosa
vaginal y del cuello del útero se lo conoce como el signo de Chadwick-Jacquemier.[23]

Fotografía de una mujer en la


semana 26 del embarazo.

Signos de probabilidad

Son signos y síntomas fundamentalmente característicos del embarazo que aportan un alto
nivel de probabilidad al diagnóstico del embarazo.

Determinaciones hormonales

La presencia de la hormona gonadotropina coriónica humana (hCG) en el plasma materno y


su excreción por la orina son la base de los estudios hormonales del embarazo. La producción
de esta hormona por el sincitiotrofoblasto comienza muy temprano en el embarazo. Las
pruebas sensibles pueden detectar a la hormona hCG en el plasma materno o en la orina 9 o
10 días después de la ovulación.[25] ​Esta hormona es la base de la mayoría de las pruebas de
embarazo, aunque pueden usar técnicas diferentes, como el radioinmunoensayo, anticuerpos
monoclonales, inmunofluorescencia y las pruebas caseras que usan el principio de
hemaglutinación. Otras hormonas que aumentan con el embarazo incluyen a los estrógenos,
en especial el estriol, y la progesterona.
Tamaño abdominal

Por lo general, hacia las doce semanas de la gestación se hace posible palpar el útero por
encima de la sínfisis púbica o monte de venus. Desde ese momento, el útero continúa
aumentando gradualmente hasta el final del embarazo. El aumento del tamaño abdominal
puede también deberse a otras causas que excluyen al embarazo, como son los miomas
uterinos, tumores de ovario, ascitis, etc.

Formas del útero

Signo de Noble-Budin

A partir de las ocho semanas de la gestación la presión del producto de la gestación hace que
se ocupen los fondos de saco que se forman en la unión de la vagina con los lados del cuello
uterino.[25] ​De modo que se percibe en el tacto vaginal, la forma redondeada y turgente del
útero al explorar los lados profundos del cuello uterino.

Signo de Hegar

A partir de la sexta a octava semana del embarazo, durante el examen bimanual del útero se
siente blando en exceso, pastoso y elástico—en especial el istmo del útero—[26] ​en contraste
con la dureza y firmeza del cuello uterino.

Signo de Piskacek

Al realizar la exploración física del útero, en especial si la implantación del embrión ocurrió
cercano a uno de los orificios de las trompas de Falopio, se percibe una asimetría con
prominencia hacia el cuerno uterino que sostiene la implantación.[26] ​Es un signo que puede
observarse también con el uso de anticonceptivos orales.[25]

Signo de Goodell

Relacionado con cambios del cuello uterino, el cual se vuelve blando con el embarazo a
diferencia de su consistencia dura en estados no gestacionales.[25] ​Se hace la analogía de
sentir el cuello uterino como tocar los labios bucales, en vez de sentirlo normalmente como
sería el tocarse la punta de la nariz.[26]
Contracciones de Braxton Hicks

Después de la semana 17 de gestación, se perciben leves contracciones uterinas,


endureciéndose por momentos con la finalidad de facilitar un mejor flujo sanguíneo hacia la
placenta, el endometrio y el feto.[27] ​Estas contracciones se caracterizan porque abarcan todo
el útero, comenzando en la parte superior y extendiéndose gradualmente hacia abajo y
tienden a ayudar a que el útero crezca.[28] ​Se diferencian de las contracciones de parto
porque suelen ser sin dolor e irregulares.[29]

Peloteo fetal

Durante la segunda mitad del embarazo, entre el cuarto y quinto mes se puede palpar partes
fetales a través del tacto vaginal. Cuando el examinador empuja levemente el fondo de saco
que rodea al cuello uterino puede apreciar la separación del feto de su dedo y el regreso del
mismo a su posición inicial en contacto con el dedo del examinador. Es un signo que en raras
ocasiones puede sentirse en tumores voluminosos del ovario concomitante con ascitis.[24]

Palpación del feto

Aproximadamente a partir del quinto mes del embarazo es posible para un examinador
experimentado sentir las partes fetales a través de la pared abdominal materna, maniobra
que es más exitosa hacia el término del embarazo. Partes similares pueden ser palpables ante
tumores intraabdominales, algunos miomas subserosos pueden, por ejemplo, llegar a tener el
mismo tamaño y consistencia que la cabeza fetal, causando errores en el diagnóstico.[24]

Signos de certeza de un embarazo

Los signos positivos de certeza de un embarazo consisten en poder demostrar sin error la
presencia de estructuras embrionarias mediante ultrasonido y otras imágenes radiológicas.

Actividad cardíaca fetal

La identificación de pulsaciones cardíacas fetales separadas y distintas de las de la madre


asegura el diagnóstico del embarazo. Se puede auscultar la actividad cardíaca fetal con un
estetoscopio o un fetoscopio especial o con una ecografía Doppler. El latido cardíaco fetal es
rápido (de entre 120 y 160 latidos por minuto), y puede ser identificado con exactitud a partir
de las semanas 19 y 20, excepto en mujeres obesas en las que se dificulta escuchar el foco
fetal.[24]

Rastreo ecográfico

En cualquier momento del embarazo, en especial en presencia de un feto maduro en la


segunda mitad del embarazo, es posible demostrar por ecografía transabdominal
bidimensional o tridimensional tanto sus partes anatómicas como el saco vitelino.

Factores de riesgo

Hay embarazos que, por sus especiales circunstancias, requieren un cuidado y un seguimiento
específico. En ellos pueden surgir complicaciones o problemas imprevistos que deben ser
atendidos pronta y profesionalmente para evitar colocar a la madre o al feto en situación de
riesgo. Algunos de estos factores de riesgo se listan a continuación.

Desnutrición

La nutrición de la mujer antes, durante y después del embarazo es fundamental para tener
niños sanos. Los requerimientos de nutrientes aumentan considerablemente durante el
embarazo y la lactancia. Una fémina que llega desnutrida o se desnutre durante el embarazo
puede tener complicaciones durante este y el parto. Así como posibilidades de tener un hijo
de peso bajo al nacer (menor a 2500 g). Estos niños tiene más posibilidades de:[30]

crecer y desarrollarse con retraso.

contraer infecciones y morir (el riesgo aumenta cuanto menor sea el peso del nacido).

tener bajas reservas de micronutrientes, lo que puede llevar a enfermedades como la


anemia, deficiencia en Zinc o vitamina A, etc.

riesgos a desarrollar enfermedades cardíacas, hipertensión, obesidad y diabetes de adultos.

provocar malformaciones durante el desarrollo fetal, como un mal cierre del tubo neural, lo
que provoca la enfermedad de la Espina bífida.

Es muy importante para la mujer el consumo de ácido fólico (vitamina B9), para evitar
malformaciones en el feto como la Espina bífida. Además, también es positivo consumir todo
tipo de ácidos grasos esenciales (Ácido graso omega 3, Ácido graso omega 6) que
contribuyen a un buen desarrollo del sistema nervioso, pues las vainas de Mielina están
constituidas por estas grasas que solo podemos obtener mediante la dieta, y el feto,
únicamente a través de la alimentación materna.

Al igual, es importante, no consumir alimentos crudos como jamón serrano, sushi, etc., puesto
que pueden contener microorganismos que ocasionen una infección que pueda afectar al
feto, y poner en peligro su vida.

Adolescencia

El 40 % de las féminas en países en vías de desarrollo tiene un parto antes de cumplir 20


años. Muy pocos de estos embarazos son planeados o deseados por las adolescentes.
Muchas de ellas son forzadas por las presiones sociales a tener matrimonios tempranos y
embarazos tempranos, o son resultado de adolescentes a las que se les negó libre acceso a
anticonceptivos. El embarazo en adolescentes puede tener consecuencias adversas para la
salud tanto de corto plazo como de largo plazo. En el corto plazo el resultado del embarazo
será muy probablemente desfavorable. Una razón es biomédica: la adolescente encinta es
más propensa a sufrir toxemia de embarazo y desproporción cefalo-pélvica cuando los
huesos de la pelvis no se han desarrollado completamente, y tiene más probabilidades de
tener un bebé con infrapeso de nacimiento. Otro tipo de consecuencias a largo plazo son las
fístulas obstétricas, que a consecuencia del trabajo de parto prolongado u obstruido, es un
orificio entre la vagina y la vejiga o el recto, lo cual causa que la mujer padezca de
incontinencia crónica. Este padecimiento afecta a más de dos millones de jóvenes y mujeres
en todo el mundo y se estima que cada año se agregan entre 50 000 y 100 000 nuevos casos.

Las embarazadas adolescentes tienen mayor posibilidad de tener desnutrición y de dar a luz
a hijos con infrapeso. Por motivos físicos y sociales:[30]

sus cuerpos aún no están del todo desarrollados, por esto sus necesidades de nutrientes
son muy altas durante la gestación. Además tienen mayores posibilidades de morir durante
el embarazo o lactancia que las mujeres mayores. Esto debido principalmente al nivel de
pobreza en que viven, que no solo expone a la madre sino también a los hijos. Se observa
que la situación de las embarazadas se presentó como compleja y difícil antes, durante y
después del nacimiento, esto debido a las carencias económicas. El factor pobreza origina
menores oportunidades de educación, educación que disminuiría los embarazos a
temprana edad y en consecuencia la pobreza. Esto debido a que si el embarazo se presenta
en condiciones de pobreza tendrá seguramente condiciones económicas y sociales. La
repetición intergeneracional del embarazo adolescente puede ser un mecanismo
intermediario en la reproducción intergeneracional de la pobreza.

algunas jóvenes temen decir que están embarazadas, y por este motivo retrasan los
cuidados prenatales. Algunas niñas son obligadas a dejar la escuela y en algunos casos su
casa, por lo que deben buscar sustento para ellas mismas, y en algunos casos recurren a la
prostitución para conseguirlo.

Estos peligros se pueden procurar advirtiendo a niñas y adolescentes de los riesgos del
embarazo y explicando los distintos métodos anticonceptivos. Además se las debe observar y
aconsejar si están encintas.[30]

Anemia

La anemia materna es un factor de riesgo importante y puede afectar al embarazo,


especialmente durante el primer trimestre. Puede provocar peso bajo al nacer en el futuro
bebé. Para prevenir estos riesgos, es necesario tomar todas las medidas necesarias para
diagnosticar y corregir la anemia de la madre.[31]

En las mujeres se comete con frecuencia el error de atribuir la presencia de la anemia a los
sangrados menstruales y limitarse a prescribir suplementos de hierro, sin realizar las
evaluaciones necesarias para buscar o descartar posibles enfermedades causantes de la
anemia.[32] ​Las principales causas de anemia incluyen poca ingesta de hierro, pérdidas
excesivas (alteraciones en el ciclo menstrual, microhemorragias intestinales), o procesos que
cursan con inflamación intestinal crónica o alteraciones de la absorción intestinal, como la
enfermedad celíaca y la sensibilidad al gluten no celíaca sin diagnosticar ni tratar (la anemia
puede ser su única manifestación, en ausencia de síntomas digestivos),[33] [34] [35] [36] ​o la
enfermedad de Crohn.[37]

Enfermedad celíaca sin diagnosticar

La enfermedad celíaca sin diagnosticar y sin tratar es una causa relativamente frecuente, pero
poco conocida, de diversos trastornos reproductivos. Se trata de una enfermedad autoinmune
provocada por el consumo de gluten, que puede afectar a cualquier órgano. Habitualmente se
presenta sin ningún síntoma digestivo y la mayoría de los casos no son reconocidos ni
diagnosticados. Con frecuencia, los trastornos reproductivos son el único indicio de la
presencia de una enfermedad celíaca, tales como menstruaciones irregulares, infertilidad o
reducción de la fertilidad, abortos espontáneos, complicaciones durante el embarazo,
restricción del crecimiento intrauterino, muerte fetal, parto prematuro, bajo peso al nacer y
trastornos de la lactancia.[38] [39]

Por lo general, la dieta sin gluten estricta evita o disminuye el riesgo de trastornos
reproductivos.[38]

Las complicaciones o fracasos del embarazo no se pueden explicar simplemente por una
malabsorción, sino por la respuesta autoinmune provocada por la exposición al gluten, que
causa daños en la placenta.[38]

Asimismo, el embarazo puede ser un desencadenante del desarrollo de la enfermedad celíaca


en féminas con predisposición genética que consumen gluten.[40]

Hemorragia preparto

Antes de las 24 semanas, una hemorragia vaginal puede desembocar en aborto. Después, el
feto se considera viable, es decir que podría sobrevivir fuera del útero materno. La hemorragia
tras las 24 semanas se conoce como hemorragia preparto, y las dos causas principales
proceden de la placenta.

Desprendimiento de placenta

Si la placenta se desprende del útero, se producirá hemorragia. La sangre se acumula hasta


derramarse por el cuello del útero, y va acompañado de dolor intenso y contracciones
uterinas. Se considera una urgencia obstétrica, ya que pone en peligro la vida tanto de la
madre como la del feto y solo en casos muy especiales no termina en cesárea de emergencia.

Placenta previa

Cuando la placenta está adherida a la parte inferior de la pared del útero, se denomina
placenta previa. Si se encuentra total o parcialmente sobre el cuello uterino, puede resultar
peligrosa durante el parto, al provocar hemorragia e interrumpir la circulación sanguínea del
feto. El problema se detecta con ultrasonido. Si se produce hemorragia, la ingresarán en el
hospital y el niño nacerá mediante cesárea.
Diabetes

Si la embarazada tiene diabetes mellitus debe asegurarse de tener bajo control su situación
antes de quedarse en estado, para que las posibilidades de tener un hijo sano y un parto
normal sean lo más altas posibles. Es probable que necesite una mayor cantidad de insulina
durante el embarazo por lo cual debe realizarse un seguimiento médico estricto, para el
seguimiento del bienestar fetal, monitoreo de los niveles de glicemia y manejo dietético.

Hay mujeres a quienes se les diagnostica diabetes mellitus gestacional, un tipo de diabetes
que se desarrolla solo durante el embarazo y que suele desaparecer poco después del parto.
Los riesgos de este tipo de diabetes son menores y raramente se precisa insulina; con reducir
la ingesta de azúcar suele ser suficiente. La complicación principal en los hijos de madres con
diabetes gestacional es la macrosomía fetal (niños con peso mayor de 4 kilos).

Una revisión de 2018 concluye que uno de los principales factores de riesgo para desarrollar
tanto la diabetes tipo 1 como la diabetes tipo 2 es el consumo de gluten. Este, presente en el
trigo, el centeno, la cebada y la avena, provoca un aumento de la permeabilidad intestinal,
independientemente de la predisposición genética, es decir, tanto en celíacos como en no
celíacos.[41] [42] ​El gluten contiene péptidos citotóxicos que atraviesan la barrera intestinal y
provocan inflamación sistémica. Estos péptidos penetran en el páncreas, afectan su
morfología y pueden inducir estrés de las células beta, que son las responsables de sintetizar
y segregar la insulina.[43] ​Los estudios en animales y un estudio en humanos han demostrado
que la dieta sin gluten durante el embarazo reduce el riesgo de que el futuro bebé desarrolle
diabetes tipo 1; se produce un cambio en la morfología del páncreas, incluyendo un mayor
número de islotes pancreáticos.[43]

Embarazo ectópico

El embarazo ectópico se desarrolla fuera del útero, por lo general en una de las trompas de
Falopio, pero puede ser también en los ovarios, en el cuello uterino, o en órganos
intraabdominales. Puede provocar dolor abdominal por el crecimiento del embrión en la
trompa o por una hemorragia abdominal interna. Desgraciadamente, es difícil diagnosticar un
embarazo ectópico y todavía hay mujeres que mueren como consecuencia de ello. Hay una
serie de condicionantes que favorecen el aumento de riesgo de padecer embarazos
ectópicos. Entre ellos, una historia anterior de infección pélvica, el uso de un dispositivo
intrauterino contraceptivo (aunque no la espiral de Mirena) y un embarazo ectópico previo.
Las mujeres que reúnan alguno de los condicionantes referidos son controladas de inmediato
en un centro maternal para asegurarse de que el desarrollo del embarazo es normal. El
preñado ectópico debe ser tratado mediante cirugía o con un fármaco. Las operaciones
consisten en cirugía laparoscópica o abierta, dependiendo de las circunstancias y de las
condiciones de la madre, y suelen conllevar la extirpación de la trompa afectada. Suelen
causar una reducción de la fertilidad.

Cardiopatía

La mayoría de las féminas con problemas cardiológicos llevan una preñez estable, aunque a
veces deban recurrir a los antibióticos para proteger sus arterias en el momento de dar a luz.
Si padece alguna cardiopatía importante, el cardiólogo se encargará de comunicárselo. Las
mujeres con marcapasos, un trasplante de corazón y otra operación coronaria pueden llevar
un embarazo seguro y normal. Las que presenten anormalidades musculares deben
consultarlo antes de quedarse embarazadas.[cita requerida]

Hipertensión

Hipertensión gestacional, es la aparición de hipertensión por encima de 140/90 mmHg, en


una gestante sin diagnóstico previo, después de las 20 semanas de embarazo.[44] ​Si existe
hipertensión previa al embarazo, requiere chequeo médico y tratamiento antes de la
gestación. Posiblemente requiera cambio de fármacos y un seguimiento de la función renal.
Con el seguimiento adecuado es factible tener un embarazo y parto normales. Si durante el
embarazo desarrolla hipertensión gestacional, puede requerir tratamiento ambulatorio u
hospitalario, dependiendo de la severidad. En ocasiones se requiere adelantar el parto,
mediante inducción o cesárea, para prevenir complicaciones para la madre y el feto. Un
aumento de la presión arterial a partir de la vigésima semana del embarazo puede ser
síntoma de preeclampsia, una afección que potencialmente amenaza la vida de la gestante y
el recién nacido.

Datos importantes

Entre las semanas 18 y 20 se comienza la percepción de los movimientos fetales.

En la semana 38 de embarazo el médico podrá realizar un diagnóstico de estrechez pélvica.

En la semana 20 el corazón fetal tendrá un ritmo cardíaco de entre 110-160 ppm el cual se
percibirá a través de estetoscopio.
Cambios fisiológicos durante el embarazo

La mujer encinta se encuentra en un estado hipervolémico crónico. El volumen de agua


corporal total se incrementa debido al aumento de la retención de sal y agua por los riñones.
Esta mayor cantidad de agua ocasiona dilución de la sangre, lo que explicaría la anemia
fisiológica propia del embarazo que persiste durante toda la preñez.

El aumento del volumen sanguíneo causa un aumento en el gasto cardíaco, el volumen


urinario y el peso materno. La acción de la ciertas prostaglandinas causa broncodilatación y
aumento en la frecuencia respiratoria. A nivel renal se ve una leve disminución en la
depuración de creatinina, y otros metabolitos.

El peso de la madre durante el embarazo aumenta a expensas del peso del feto, el peso del
líquido amniótico, placenta y membranas ovulares, el incremento del tamaño del útero, la
retención de líquidos maternos y el inevitable depósito de grasa en tejidos maternos. El
metabolismo de la madre también incrementa durante el embarazo.

La frecuencia cardíaca incrementa hasta un promedio de 90 latidos por minuto. La tensión


arterial se mantiene constante o a menudo levemente disminuida. La resistencia venosa
aumenta, en especial por debajo de la cintura gestante. El corazón tiende a aumentar de
tamaño, condición llamada hipertrofia ventricular especialmente izquierda y desaparece a las
pocas semanas después del alumbramiento. La presencia circulante de prostaglandinas causa
vasodilatación en oposición a los vasoconstrictores fisiológicos angiotensina y noradrenalina,
en especial porque la angiotensina II aumenta para mantener la presión arterial normal. La
hipertensión y la aparición de edema son por lo general signos de alarma durante el
embarazo.

La tasa o índice de filtrado glomerular y la perfusión del riñón aumentan a expensas del
aumento del gasto cardíaco y la vasodilatación renal. Ello causa un leve aumento de los
valores de creatinina en sangre por disminución del aclaramiento de creatinina e igualmente
de nitrógeno ureico. La disminución de la presión parcial de dióxido de carbono en la sangre
materna causa un aumento en la excreción renal de bicarbonato.

Desarrollo humano prenatal

Desarrollo prenatal tras la fecundación mes a mes:


Mes 1: Mide 4 mm y Mes 2: Mide 3 cm y Mes 3: Mide 10 cm y Mes 4: Mide 15 cm y
pesa 1 g. Desarrollo pesa 3 g. Desarrollo pesa 45 g. pesa 180 g. Se cubre
incipiente de la de brazos y piernas, Desarrollo de los de lanugo. El
cabeza. El corazón así como del párpados y intestino comienza a
ya late cerebro y órganos movimiento de las llenarse de meconio.
internos. extremidades La piel es todavía
muy fina, casi
transparente.

Mes 5: Mide 18 cm y Mes 6: Mide 25 cm y Mes 7: Mide 30 cm y Mes 8: Mide 35 cm y


pesa 500 g. Crece el pesa 1000 g. La cara pesa 1500 g. pesa 2500 g.
cabello de la ya está Comienzan a Generalmente se
cabeza, pestañas y completamente moverse los pone boca abajo
cejas (anejos formada. La piel se pulmones. Aumenta (posición cefálica)
cutáneos). cubre de un material la grasa subcutánea Se engrosa la piel,
Desarrollo del graso llamado vérnix y ya no cabe bien en adquiriendo el tono
sistema inmunitario caseoso. Abre los el útero. rosáceo que tendrá
ojos y se mueve definitivamente.
mucho.
Mes 9: Mide 50 cm y
pesa
aproximadamente
3000 g. Los
pulmones ya están
completamente
formados para la
vida exterior. Se cae
el lanugo y la piel se
estira.

Ecografía de 7 Ecografía de 12 Ecografía de 13 Ecografía de 13


semanas semanas semanas semanas

Ecografía de 17 Ecografía de 17 Ecografía de 20


semanas semanas semanas
Epigenética del embarazo

Los hábitos de vida y el ambiente materno juegan un papel fundamental en el correcto


desarrollo del embrión, tanto en la edad temprana como, en algunos casos, en la edad adulta.
Algunos hábitos como el consumo de tabaco o alcohol causan mutaciones en el niño,
aumentando el factor de riesgo de ciertas enfermedades. Además de las mutaciones, se
producen cambios epigenéticos. Se tratan de alteraciones reversibles ciertamente heredables
del ADN producidas por el ambiente. Los factores más estudiados son: la nutrición, la
diabetes, la depresión o el estrés.

Ácido fólico

Multitud de estudios han demostrado que una dieta rica en ácido fólico durante la preñez
evita defectos del tubo neural, crecimiento intrauterino disminuido, trastorno del espectro
autista, defectos cardíacos congénitos, alergia y cáncer. Durante el embarazo, la
disponibilidad de donadores de metilo de fuentes dietéticas puede variar la síntesis de S-
adenosil-metionina y, por lo tanto, alterar la metilación del ADN y las modificaciones de
histonas en el epigenoma fetal.

En un modelo de ratón se mostró que la suplementación con donadores de metilo antes y


durante el embarazo indujo una ganancia en la metilación y, por lo tanto, cambios en el
fenotipo y longevidad de la descendencia. Las crías de ratones con un déficit de ácido fólico
presentaron cambios en el epigenoma cerebral y disminución del peso corporal.

Dieta rica en grasas

Al igual que los donadores de metilo, se ha visto que la dieta materna rica en grasas induce
alteraciones en el patrón de metilación, aumentando la sensibilidad a la insulina y el peso
corporal de la descendencia. En un estudio de la descendencia de mujeres con diabetes
pregestacional o DMG se ha demostrado que el metabolismo materno aberrante se asocia
con un rendimiento intelectual y un desarrollo psicomotor más deficientes. Además, se
observaron cambios en la metilación de la descendencia en dietas hipercalóricas. Se redujo la
metilación del ADN en el promotor del factor de transcripción Zfp423. Esta desregulación de
Zfp423 puede elevar la diferenciación hacia tejido adiposo durante el desarrollo fetal y la
alteración de la función metabólica.
Desnutrición

La desnutrición materna moderada produjo alteraciones en el nivel de metilación y acetilación


de los genes relacionados con las vías hipotalámicas fetales. Tales cambios estaban asociados
con una actividad reducida de DNMT. En estudios en humanos se ha visto un mayor riesgo de
muerte, espina bífida y esquizofrenia en la descendencia. Entre otras causas, personas
expuestas a hambruna tienen hipometilación del gen IGF2, relacionado con el crecimiento
fetal.

Estrés y depresión

El estrés materno y la depresión se han relacionado con un aumento de cuatro veces en el


riesgo de desarrollar depresión en el niño, además de aumentar el riesgo de enfermedades
de inicio en la edad adulta. Un estudio epidemiológico también ha sugerido que existe una
fuerte correlación entre los factores estresantes maternos y el peso al nacer. La exposición
fetal a la corticosterona inducida por estrés es una de las causas principales de esta
correlación.

A nivel epigenético, un modelo de ratón demostró que el estrés prenatal disminuye la


expresión de BDNF en la amígdala y el hipocampo tanto al destete como en la edad
adulta.[45]

Embarazo en personas transgénero

Thomas Beatie

Una persona transgénero que cuente con útero, ovarios y el resto del sistema reproductor que
permita la gestación, puede mantener su capacidad reproductiva, incluyendo el embarazo.[46]
Este ha sido el caso de Thomas Beatie, un hombre trans que entre 2008 y 2010 dio a luz tres
hijos.[47] [48] ​Otro caso conocido es el de Trystan Reese, que dio a luz en la década de
2010.[49] [50] [51]

Véase también

Aborto espontáneo Hiperémesis gravídica

Aborto inducido Inmunología de la reproducción

Ácido fólico Lactancia materna

Baby shower Legislación sobre la práctica del aborto en


el mundo
Bases fisiológicas de la gestación humana
Madre
Calendario del embarazo
Matrona
Cesárea
Método anticonceptivo
Cerebro parental
Muerte fetal
Derechos reproductivos
Parto
Doula
Planificación familiar
Embarazo abdominal
Puerperio
Embarazo adolescente
Relación sexual
Embarazo ectópico
Reproducción asistida
Embarazo múltiple
Restricción del crecimiento intrauterino
Embarazo no deseado
Ruptura prematura de membrana
Embarazo prolongado
Salud materna
Embarazo psicológico
Tabaco y gestación
Feto
Teoría del apego

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sueño). Si la progesterona le provoca mareos o somnolencia tome su dosis diaria a la
hora de acostarse. Usted debe saber que la progesterona puede causar mareos, vahídos,
y desmayos cuando usted se levanta demasiado rápido al estar acostado. Esto es más
común cuando usted recién comienza a tomar progesterona. Para evitar este problema,
levántese de la cama lentamente, apoyando sus pies en el piso durante unos pocos
minutos antes de ponerse de pie.»

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Enlaces externos

Wikimedia Commons alberga una categoría multimedia sobre Embarazo humano.

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-en-los-7-primeros-dias/)

Datos: Q11995
Multimedia: Human pregnancy ([Link]
pregnancy) / Q11995 ([Link]
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Citas célebres: Embarazo

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