Hace mucho tiempo había dos hermanas.
Una se llamaba Xkeban
(traducida al español como pecado o pecadora) andaba con muchos
hombres y su comportamiento a la vista de la gente era pecaminoso y
entregado a la vida sexual, pero también tenía buen corazón, ayudaba
mucho a la gente pobre, a los animales y a las plantas. La otra hermana
se llamaba Utz-Colel (traducido como la mujer buena) quien era una
mujer muy recta que no realizaba el comportamiento disoluto de su
hermana, aunque tampoco era piadosa ni bondadosa con la gente.
Un día Xkeban dejó de salir de su casa. La gente comenzó a cuestionar
porqué sucedía esto, además de que la casa era custodiada por
animales y de ésta se desprendía un aroma muy agradable. La gente
entonces notó el cuerpo sin vida de Xkeban, el cual liberaba ese rico
aroma. Todos los que habían sido beneficiados por la bondad de esta
mujer la llevarían a enterrar. En su tumba, luego nacerían flores de
xtabentún -hoy en día se prepara una bebida tradicional que se sirve en
numerosos rituales y se considera un regalo de Xkeban a los hombres,
los cuales se sienten felices al beberla-.
Al enterarse del fallecimiento de su hermana, Utz-Colel se molestaría
mucho al ver los honores que le rendían a Xkeban y que su cuerpo
desprendía ese olor tan agradable; no entendía cómo el cuerpo de una
mujer tan disoluta y pecadora liberaba esos aromas y pensaba que
cuando ella muriera seguro tendría muchos más honores y ricos aromas,
pues era una mujer recta.
Sin embargo cuando Utz-Colel moriría, su cuerpo desprendería solo
olores fétidos y la gente se apresuraría a enterrarla para no oler los
desagradables hedores. Le pondrían flores arómaticas de xtabentún para
disimular la fetidez del ambiente. Las flores se marchitarían y en cambio
nacería una planta-árbol inoloro y con espinas. En el más allá, Utz-Colel
seguía muy molesta, pues contrario a lo que pensaba su cuerpo no
desprendió suaves y embriagantes aromas, por lo que se sentiría más
celosa y envidiaría más a su hermana pecadora.
Ingenuamente pensaba que llevar una vida entregada a la lujuria y no
por su corazón bondadoso fue lo que hizo a su hermana tener aromas
embriagantes. Entonces decidiría hablar con los yuumtsilo’ob (dioses)
para que le permitieran regresar al mundo de los vivos y llevar una vida
de pecadora como su hermana Xkeban.
Utz-Colel regresaría al mundo de los vivos y comenzaría una vida
entregada al pecado, incluso la gente la llamaría chokoj pool (cabeza
caliente, aunque también tiene el fuerte significado de prostituta). Cada
noche, entonces, aparecería Utz-Colel detrás de un árbol de espinas,
inoloro, que en realidad es una ceiba, para seducir y tentar a los
hombres y borrachos, esperando que su cuerpo se vuelva perfumado
como el de su hermana Xkeban. Los hombres seducidos morirían bajo
sus encantos.