2.
LOS TRASTORNOS DEL DESARROLLO
Los trastornos del desarrollo son problemas que pueden aparecer desde la infancia hasta la
adolescencia, e incluso durante la etapa prenatal, y pueden persistir a lo largo de la vida.
Surgieron en los años sesenta como una alternativa al enfoque médico, enfocándose en la
enseñanza de habilidades en lugar de buscar una cura. Tienen un origen biológico y no son
principalmente causados por el entorno o los padres. Frith propone un modelo que analiza tres
niveles: biológico (factores genéticos y neurológicos), cognitivo-emocional (problemas
mentales y habilidades cognitivas) y conductual (comportamientos observables). Estos niveles
interactúan y afectan la gravedad de los trastornos. La intervención temprana y la estimulación
positiva pueden ayudar a mejorar habilidades y reducir dificultades en el aprendizaje y la
comunicación.
2.1. Aproximación histórica a los trastornos del desarrollo
El concepto de trastornos del desarrollo cambió notablemente a finales de los sesenta y
durante los setenta, pasando de un enfoque médico a uno educativo. Se comenzó a reconocer
que todas las personas pueden aprender y adaptarse, lo que llevó a la creación de programas
educativos específicos. El Informe Warnock de 1978 en el Reino Unido propuso centrarse en las
necesidades educativas especiales en lugar de clasificaciones de trastornos, aunque no destacó
la importancia de identificar los tipos de trastornos para una atención adecuada. En España, se
reconoce que todos los alumnos tienen diversas necesidades educativas, y si no se pueden
atender con recursos ordinarios, se clasifican como necesidades educativas especiales.
Además, se enfatiza que la responsabilidad de abordar estas necesidades involucra no solo al
individuo, sino también al entorno físico y social, incluyendo escuelas, familias y comunidades.
2.2. Concepto y clasificación de los trastornos del desarrollo
2.2.1. Concepto de trastorno del desarrollo
. Un trastorno del desarrollo se refiere a alteraciones en el funcionamiento intelectual y la
conducta adaptativa, que requieren apoyo en el entorno de la persona. Estos trastornos
pueden incluir condiciones como el autismo, retraso del lenguaje, déficits sensoriales y
motores, así como dificultades académicas y problemas emocionales o de conducta. Su origen
se encuentra en la infancia o adolescencia y generan variaciones en las capacidades y
habilidades individuales. Por ello, la intervención psicoeducativa debe contar con recursos
extraordinarios, considerándose necesidades educativas especiales.
2.2.2. Clasificación de los trastornos del desarrollo
El DSM IV TR clasifica los trastornos del desarrollo de manera más catalogadora que explicativa,
identificando trastornos que se manifiestan en la infancia, niñez o adolescencia, sin distinguir
claramente aquellos que pueden aparecer en la adultez. Por ejemplo, la tartamudez puede ser
un trastorno en adultos, mientras que la ansiedad y la depresión pueden serlo en niños. El
enfoque biopsicosocial integra diferentes aspectos de los trastornos a través de un desarrollo
multiaxial. En el DSM V, estos trastornos son llamados "trastornos neuroevolutivos" e incluyen
condiciones como el trastorno de aprendizaje y los trastornos del espectro autista. Este cambio
promueve un modelo integral de intervención psicopedagógica, donde la evaluación y la
intervención son continuas a lo largo de la vida, adaptándose a las necesidades y
potencialidades del individuo para fomentar su desarrollo.
3. DIFERENCIACIÓN ENTRE DIFICULTADES
DE APRENDIZAJE Y TRASTORNOS
DEL DESARROLLO
La principal diferencia entre las dificultades de aprendizaje y los trastornos del desarrollo radica
en sus definiciones. Las dificultades se refieren a un retraso evolutivo funcional, mientras que
los trastornos implican una alteración orgánica o incapacidad. Aunque ambos pueden tener un
sustrato biológico, las dificultades no se evidencian a nivel orgánico y afectan habilidades
específicas, como la lectura en la dislexia. Las dificultades son transitorias y pueden impactar el
desarrollo psicomotor, cognitivo, lingüístico o socioemocional, mientras que los trastornos son
permanentes y están relacionados con discapacidades intelectuales, motoras o sensoriales.
Además, las dificultades suelen afectar un único ámbito con un cociente intelectual normal o
alto, mientras que los trastornos afectan múltiples áreas con un cociente intelectual normal,
normal bajo o bajo.
4. PROCESOS DE DESARROLLO ALTERADOS EN LAS DIFICULTADES DE APRENDIZAJE Y LOS
TRASTORNOS DEL DESARROLLO
Los procesos psicológicos que pueden presentarse alterados en niños con DDAA son los
siguientes: inteligencia, percepción, memoria y atención (Miranda, 1996).
4.1. La inteligencia
Los niños con trastornos del desarrollo del aprendizaje (DDAA) suelen tener un intelectual
promedio similar al de la población general, pero pueden presentar variaciones en su
percepción de la inteligencia. La identificación de DDAA se basa en la discrepancia entre las
pruebas de CI y el rendimiento en otras evaluaciones. La clasificación depende de calificaciones
estándar que indican retraso mental, con criterios variados según los autores. Las pruebas de
inteligencia son clave en la evaluación, ya que no solo sirven para el diagnóstico, sino también
para identificar problemas cognitivos como perseveración, confusión y dificultades en la
atención, memoria y razonamiento.
4.2. La percepción
Los niños con dificultades de desarrollo del aprendizaje (DDAA) pueden presentar alteraciones
perceptivas no relacionadas con deficiencias sensoriales, sino con problemas en la percepción
visual y auditiva. Estas alteraciones incluyen:
Discriminación perceptiva: Dificultades para distinguir similitudes o diferencias entre estímulos.
Integración perceptiva: Problemas para reconocer un todo a partir de partes incompletas.
Alteraciones visomotoras: Dificultades en lateralidad, direccionalidad y coordinación ojo-mano.
Rapidez perceptiva: Lentitud para responder a estímulos visuales o auditivos.
Perseverancia: Tendencia a repetir respuestas aprendidas de manera inapropiada.
Aunque las DDAA y los problemas perceptivo-motores pueden coincidir, no se considera que
tengan una causa común específica, siendo más relevante antes de aprender la lengua escrita.
4.3. La memoria
Los niños con dificultades de desarrollo del aprendizaje (DDAA) pueden presentar alteraciones
en distintos tipos de memoria: visual, auditiva, táctil y háptica, así como en memoria a corto y
largo plazo.
Memoria auditiva : Es fundamental para el desarrollo del lenguaje y la comprensión
conceptual. Los niños con DDAA suelen tener dificultades para identificar sonidos, seguir
instrucciones o aprender conceptos y números.
Memoria visual : Es clave para el reconocimiento de letras y números, así como para el
desarrollo de habilidades de escritura.
Memoria de trabajo : Dificultades para retener información secuencial y realizar tareas de
memoria inmediata, lo que puede predecir problemas en la lectura.
Memoria a largo plazo : Relacionada con dificultades para integrar y retener información
semántica, aunque la memoria estructural sigue intacta. También pueden tener problemas
para recordar información no verbal, como rostros y objetos, y dificultades específicas con
letras y palabras por no poder utilizar propiedades fonéticas.
4.4. La atención
La atención es crucial para el aprendizaje, ya que selecciona los estímulos más relevantes. La
atención selectiva , que permite centrarse en información importante y no en distracciones, es
esencial para los estudiantes con dificultades de aprendizaje. Los déficits en esta área afectan
su capacidad para procesar información y aprender conceptos básicos.
Estudios indican que los niños con dificultades de aprendizaje tienen un retraso de dos a tres
años en atención selectiva respecto a sus pares. Sin embargo, al usar estrategias de repaso
verbal, su rendimiento puede igualar al de otros niños, sugiriendo que no utilicen
adecuadamente los mediadores verbales para enfocar su atención. La enseñanza que combina
estrategias verbales y refuerzos resulta más eficaz para mejorar su atención y aprendizaje.
4.4.2. La capacidad atencional
La capacidad atencional se refiere a la cantidad de información a la que una persona puede
prestar atención en un momento dado. La investigación ha demostrado diferencias
significativas en la capacidad atencional entre niños con dificultades de desarrollo del
aprendizaje (DDAA) y aquellos sin estas dificultades, atribuibles a una historia de aprendizaje y
a un menor número de estrategias cognitivas disponibles.
Es fundamental considerar que las dificultades de aprendizaje pueden ser vistas como un
trastorno del desarrollo, pero con diferencias en naturaleza, profundidad y posibilidades de
mejora en comparación con otros trastornos. Todos estos trastornos tienen causas biológicas,
aunque la interacción con un entorno favorable puede facilitar mejoras significativas. Las
diferencias en los procesos psicológicos alterados entre DDAA y trastornos del desarrollo
radican en el grado de afectación y pronóstico de recuperación. En el caso de las DDAA, las
alteraciones son consecuencias, mientras que en los trastornos del desarrollo, son la causa
subyacente del trastorno, a menudo debido a un daño orgánico.
5. PREVENCIÓN Y DETECCIÓN PRECOZ DE LAS DIFICULTADES DE APRENDIZAJE Y LOS
TRASTORNOS DEL DESARROLLO
La prevención y detección temprana de las dificultades de aprendizaje y los trastornos del
desarrollo son esenciales en la educación primaria. Los docentes deben observar indicadores
de riesgo en factores como el desarrollo neurofuncional, la capacidad de simbolización, el
desarrollo del lenguaje y la madurez psicoafectiva.
Los factores neurofuncionales incluyen la percepción visual y auditiva, así como la
interiorización del espacio y el tiempo, que son fundamentales para la lectoescritura. La
capacidad de simbolización permite la representación de sonidos mediante imágenes, mientras
que el lenguaje es crucial para la comprensión lectora y la expresión escrita. La madurez
emocional afecta la capacidad de atención y concentración, vitales para el aprendizaje.
Las dificultades de aprendizaje son heterogéneas y reflejan diversas alteraciones en el sistema
nervioso central. Estas no se limitan a una disfunción específica, sino que pueden ser el
resultado de alteraciones en la conectividad cerebral. La neuroimagen funcional puede ayudar
a comprender mejor estas dinámicas y sus implicaciones en el aprendizaje.