Louis Pasteur:
Pionero de la Microbiología y la Medicina Moderna
Louis Pasteur fue uno de los científicos más influyentes del siglo XIX y de toda la historia de la
ciencia. Su trabajo no solo revolucionó la química y la biología, sino que transformó
profundamente la medicina, la industria alimentaria y la manera en que entendemos las
enfermedades infecciosas. Pasteur no fue únicamente un teórico brillante, sino un investigador
práctico que dedicó su vida a resolver problemas concretos de la sociedad de su tiempo,
salvando millones de vidas gracias a sus descubrimientos.
1. Infancia y juventud
Louis Pasteur nació el 27 de diciembre de 1822 en Dôle, una pequeña localidad del este de
Francia, en la región de Jura. Fue el tercero de los hijos de Jean-Joseph Pasteur, un humilde
curtidor de pieles y veterano de las Guerras Napoleónicas, y de Jeanne-Etiennette Roqui. Desde
joven, Louis mostró aptitudes artísticas más que científicas, destacándose en el dibujo y la
pintura, disciplina en la que produjo varios retratos notables durante su adolescencia.
Su infancia transcurrió entre Dôle y Arbois, donde la familia se mudó poco después de su
nacimiento. Fue un estudiante promedio en los primeros años de escuela, sin demostrar aún el
genio que más tarde lo caracterizaría. Sin embargo, su padre tenía grandes expectativas para
él, y lo animó constantemente a superarse, inculcándole un fuerte sentido del deber y la
perseverancia.
2. Formación académica
En 1839, Pasteur ingresó en el Collège Royal de Besançon, donde comenzó a destacarse en
materias como física y química. Más tarde, tras un breve paso por Dijon, logró entrar en la
prestigiosa École Normale Supérieure de París en 1843, una de las instituciones académicas
más prestigiosas de Francia, destinada a formar a los futuros grandes científicos y docentes del
país.
Durante sus años de estudio, Pasteur fue discípulo de destacados científicos y comenzó a
interesarse particularmente por la química, especializándose en cristalografía. En 1847, obtuvo
su doctorado con dos tesis: una en física y otra en química.
3. Primeros trabajos científicos: los cristales y la disimetría molecular
El primer gran descubrimiento de Pasteur ocurrió mientras investigaba los cristales del ácido
tartárico. Observó que ciertas soluciones ópticamente activas desviaban la luz polarizada
debido a la asimetría de sus moléculas, lo que dio lugar al concepto de quiralidad en química.
Esta investigación no solo fue fundamental para el desarrollo posterior de la química orgánica,
sino que también reflejaba una constante en la obra de Pasteur: su interés por el orden
invisible que gobierna el mundo natural.
4. La revolución microbiana.
En la década de 1850, Pasteur fue nombrado profesor de química en la Universidad de Lille,
donde comenzó a colaborar con la industria local. Fue allí donde se enfrentó por primera vez a
un problema práctico que marcaría su carrera: las fermentaciones.
Fermentación y la teoría germinal
En ese momento, aún se creía que la fermentación era un proceso puramente químico,
resultado de la descomposición de la materia orgánica. Pasteur demostró que, en realidad,
eran microorganismos vivos (levaduras y bacterias) los responsables de las fermentaciones
alcohólicas, lácticas y acéticas.
Este descubrimiento lo llevó a desafiar la vieja creencia de la generación espontánea, que
sostenía que la vida podía surgir de materia inerte sin intervención externa. Con sus famosos
experimentos usando matraces de cuello de cisne, Pasteur mostró que, si el aire estaba libre de
polvo y microorganismos, los caldos nutritivos permanecían estériles. Así, estableció la idea de
que los microbios provienen de otros microbios y no surgen de manera espontánea.
5. La pasteurización
Aplicando sus conocimientos sobre la actividad microbiana, Pasteur desarrolló a partir de 1864
el proceso que lleva su nombre: la pasteurización. Este consiste en calentar líquidos como el
vino, la leche o la cerveza a temperaturas controladas durante un tiempo determinado, con el
fin de eliminar los microorganismos patógenos y prolongar su conservación sin alterar
significativamente su sabor ni propiedades nutritivas.
Este procedimiento fue adoptado en todo el mundo y sigue utilizándose en la actualidad como
una de las formas más eficaces de prevenir enfermedades transmitidas por alimentos y
bebidas.
6. Vacunas y enfermedades infecciosas
Ya convencido de que los microorganismos eran los causantes de enfermedades tanto en
alimentos como en seres vivos, Pasteur centró su atención en combatir diversas infecciones.
La vacuna contra el ántrax
En 1881, Pasteur desarrolló una vacuna contra el carbunco (ántrax), una enfermedad mortal
que afectaba al ganado y devastaba la economía agrícola. Para demostrar su eficacia, realizó un
famoso experimento público en Pouilly-le-Fort, donde vacunó a un grupo de ovejas que
sobrevivieron sin problemas a la exposición al ántrax, mientras que otro grupo sin vacunar
murió rápidamente.
La vacuna contra la rabia
Sin embargo, el mayor hito de su carrera llegó en 1885, cuando creó la primera vacuna contra
la rabia, una enfermedad mortal transmitida por mordeduras de animales infectados. Pasteur y
su equipo lograron atenuar el virus cultivándolo en médula espinal de conejo.
El 6 de julio de 1885, Pasteur aplicó su vacuna a Joseph Meister, un niño de nueve años
gravemente mordido por un perro rabioso. El tratamiento fue exitoso y el niño sobrevivió, lo
que consolidó mundialmente la fama de Pasteur y abrió una nueva era para la inmunología.
7. Fundador del Instituto Pasteur
Gracias a sus éxitos y reconocimiento, Pasteur impulsó la creación del Instituto Pasteur en
París, inaugurado en 1888. Esta institución fue concebida como un centro de investigación,
tratamiento y formación de científicos, dedicado al estudio de enfermedades infecciosas y al
desarrollo de vacunas.
Hasta hoy, el Instituto Pasteur sigue siendo un referente mundial en microbiología, virología e
inmunología, habiendo participado en avances cruciales como la identificación del VIH y el
desarrollo de múltiples vacunas.
8. Últimos años y legado
Louis Pasteur sufrió varios accidentes cerebrovasculares que afectaron su salud en sus últimos
años, pero continuó trabajando mientras pudo. Falleció el 28 de septiembre de 1895, a los 72
años, en su casa de Garches, Francia. Fue sepultado en la cripta del Instituto Pasteur, donde
aún descansan sus restos.
El legado de Pasteur es incalculable. Gracias a sus descubrimientos:
Se salvaron incontables vidas humanas y animales.
Se erradicaron enfermedades mortales.
Cambió para siempre la práctica médica, promoviendo la higiene y la esterilización.
Se impulsó el desarrollo de la microbiología como ciencia