‘ La mariposa y las abejas’
Revoloteaba entre las flores una hermosa mariposa que observaba el ir y venir de
las trabajadoras abejas. Todos los días estaban allí, recolectando el polen para
llenar las celdas de su colmena. En verdad eran los insectos más laboriosos.
Y la mariposa, por su parte, era graciosa, elegante y siempre tenía buenas
palabras para todos. A ella le encantaba hablar con las abejas, y ellas, a veces, se
paraban un rato a charlar con ella.
Las abejas le habían dicho que podía hacer lo mismo que ellas. Y que si
necesitaba algo, ellas se lo darían para que comenzara a trabajar.
Un día, la mariposa pensó en el trabajo de las abejas, y en la oferta que en su día
le hicieron. Realmente era muy provechoso: ella ellas llenaban su colmena de
alimento para tener suficiente durante el invierno y poderse dedicar entonces a
otros menesteres.
Entonces pensó la mariposa…