TRABAJO PRACTICO 5TO SEGUNDO
FECHA DE ENETREGA 12 DE JUNIO DE 2024 SE PODRA REALIZAR DE MANERA
INVIDIDUAL O GRUPAL DE NO MAS DE TRES PERSONAS
CONSIGNAS:
1. PELICULA LA PATAGONIA REBELDE: Indica cuales son los motivos por los cuales los
trabajadores deciden la huelga y las herramientas de lucha. DESCRIBE quienes eran
esos trabajadores que nacionalidades tenían que hacían en este territorio. (proceso
inmigración europea)
2. Explica el Contexto histórico argentino en el que suceden los conflictos de la Patagonia,
(tener en cuenta los siguientes conceptos: crisis de los gobiernos oligárquicos, crisis del
modelo agroexportador y crisis social)
3. Explica los que piden los trabajadores en el convenio, cuál es la actitud del gobierno y
qué ocurre finalmente.
4. ¿Como eran las condiciones laborales y en que sectores de la economía trabajaban los
obreros urbanos? ¿Como eran las condiciones laborales y en que actividades
realizaban los obreros rurales?
5. ¿Porque algunos obreros se afiliaban al anarquismo y otros al socialismo o
sindicalismo?
6. ¿Porque los trabajadores hacían huelgas? ¿Como empezaba la huelga y que otras
formas de lucha existían?
7. Respecto a los obreros rurales: ¿estaban en la misma situación los obreros rurales del
norte del país y los de la Patagonia? ¿Por qué? ¿Defendían los mismos intereses los
obreros rurales en su conjunto? ¿Por qué?
8. Explica como era el gremialismo antes de 1943 y como después de 1943
9. ¿Porque los obreros de todo el territorio no se encontraban unidos?
10. Cuáles eran las diferencias entre anarquistas socialistas y sindicalistas en cuanto a la
manera de entender la lucha y la organización obrera
11. Cual fue el papel del estado oligárquico y como fue cambiando el papel del Estado
durante el gobierno de Yrigoyen
12. ¿Que era la huelga general y que ocasionaba, en la actualidad hay huelgas generales?
13. Completar EL CUADRO COMPARATIVO que aparece al final del texto con las
diferencias entre anarquistas socialistas y comunistas.
PARA RESPONDER EL TRABAJO PRACTICO SE DEBE VER LOS SIGUIENTES ENLACES
Fuentes:
● LA PATAGONIA REBELDE
En la construcción de las respuestas se deben citar los textos
MATERIAL DE LECTURA PARA EL ANALISISDE LA PELICULA
LA PROTESTA SOCIAL EN LA ARGENTINA SURIANO Y LOBATO (EXTRACTO)
Huelgas, boicots y confrontación social 1880-1930
Desde mediados del siglo XIX, la Argentina se transformó de tal modo que se convirtió
en un país capitalista cuya base económica se fundaba en la producción de bienes primarios para
la exportación a los países europeos. Si bien la extensión de la economía capitalista y de las
relaciones salariales afectó diversas zonas del territorio nacional, el corazón de esas
transformaciones fue la región pampeana y metropolitana, que hacia 1914 concentraba cerca de
74% de la población del país. A partir de allí se conformó un mercado de trabajo caracterizado
por una demanda excedente de trabajadores debido a la escasez de mano de obra nativa. Esta
carencia fue cubierta en buena medida por la llegada de miles de trabajadores extranjeros
provenientes de diversas regiones de Europa, mayoritariamente de Italia y España, pero también
de Francia, Alemania, Rusia, Polonia, Turquía, Grecia o el Líbano. Además de la apertura
llevada adelante por las autoridades nacionales y las facilidades otorgadas a los inmigrantes, este
movimiento de población fue posible también por otros factores: la aceleración de las
comunicaciones marítimas y la baja de los precios del transporte mundial, las crisis cíclicas de
las economías mediterráneas y, en menor medida aunque de modo significativo para la
articulación de la protesta, por los conflictos políticos y sociales que empujaron a miles de
individuos perseguidos políticamente a buscar nuevos horizontes en países como el nuestro. La
población inmigrante, mayoritariamente adulta y masculina, que se sumó a la mano de obra
nativa modificó de manera sustancial el número disponible de brazos tanto para las tareas rurales
como para las urbanas. Así, la población económicamente activa saltó de 923 mil personas en
1869 a 3.360 mil en 1914. En el campo, especialmente en las áreas del litoral pampeano y fuera
de las áreas tradicionales, los trabajadores se ocuparon del cuidado de los ganados ovino y
vacuno, de la siembra y la cosecha de diversos cereales (trigo, maíz, lino, sorgo) y del
mantenimiento de la infraestructura necesaria para cada una de estas actividades; en Mendoza,
del cultivo y la recolección de la vid; en Tucumán, de la caña de azúcar; en la Patagonia, de la
cría del ganado ovino y también fueron centenares quienes se conchabaron en los quebrachales
del Norte o en los yerbatales de Misiones.
Las ciudades crecieron notablemente y la población urbana, que en 1869 representaba el
33% de la población, se elevó en 1914 al 58%. Allí se conformó un amplio, peculiar y
heterogéneo mundo de trabajadores, compuesto por una minoría de artesanos y obreros
especializados y por una inmensa mayoría de peones y trabajadores no especializados
provenientes en gran medida de áreas rurales. Sólo una proporción menor de ellos estaba
ocupada en una industria que crecía lentamente al amparo de cierto proteccionismo y de la
sustitución de algunos productos importados. El sector industrial más destacado y que empleaba
más trabajadores era el de la alimentación (carne, bebidas, harinas, dulces, galletitas). Su
desarrollo fue relativo antes de la Primera Guerra Mundial, momento a partir del cual logró un
importante crecimiento, especialmente gracias a la expansión de los grandes frigoríficos
instalados en Avellaneda, Berisso, Zárate y Rosario. Una significativa cantidad de mano de obra
era utilizada en la actividad textil, que también creció notablemente desde 1914; en la precaria y
extendida industria del vestido, que alimentaba de manera incesante el trabajo femenino a
domicilio; en algunas grandes fábricas (fósforos, tabaco) o en centenares de establecimientos
medianos y pequeños de carácter artesanal (aserraderos, curtidurías, panaderías, carpinterías,
ebanisterías, talabarterías, tonelerías, sombrererías, marmolerías, herrerías, talleres mecánicos).
A partir de la Primera Guerra Mundial y, más precisamente, en la década de 1920, la industria se
complejizó y comenzaron a desarrollarse de manera relativa los rubros de petróleo, automotores,
teléfonos, cemento, electricidad, metalurgia y maquinarias que ocuparían una significativa
cantidad de individuos. Por su parte, miles de obreros (pintores, yeseros, albañiles, peones)
trabajaban en la construcción privada y pública (grandes obras de infraestructura), y si bien su
peso variaba de acuerdo con la fluctuante demanda, siempre significaron un alto porcentaje de la
población económicamente activa. Pero durante este período, uno de los núcleos más
importantes del mundo del trabajo urbano se concentró en el sector servicios: miles eran los
conductores de carros y carruajes, portuarios, marineros, foguistas, ferroviarios, tranviarios y
municipales, a quienes se sumaban una multitud de empleados de comercio, que desempeñaban
sus tareas en centenares de negocios medios y pequeños así como en las grandes tiendas. Esta
composición del mundo laboral otorgaba una connotación particular a la clase trabajadora
argentina, bastante diferente de los mundos obreros de los países europeos fuertemente
industrializados, como Inglaterra o Alemania, y más parecida a la de ciudades orientadas a
satisfacer la demanda de servicios. Las condiciones de trabajo fueron, desde el comienzo de este
proceso, una de las preocupaciones centrales de los trabajadores y la causa de gran parte de la
protesta social. Así, los accidentes de trabajo, el hacinamiento, el empleo y la explotación de
menores, las largas jornadas laborales, los bajos salarios, la desigualdad del trabajo femenino con
relación al masculino, la disciplina laboral (reglamentos, capataces), el trabajo nocturno, la
regularidad o la eventualidad del empleo y las propias formas de contratación de la mano de obra
eran todas cuestiones que motivaron la protesta reiterada de los trabajadores, con el objetivo de
mejorar sus condiciones de trabajo y su calidad de vida. Por supuesto, esas condiciones variaban
notablemente de acuerdo con los diferentes rubros ocupacionales y la magnitud de las empresas.
No significaba lo mismo el trabajo en los frigoríficos, que eran grandes unidades de producción
de capital extranjero con una compleja organización del trabajo, cuyas condiciones laborales se
modificaban de sección en sección y en donde se superponían múltiples instancias de control,
que el trabajo en empresas en las cuales muchas veces primaban actitudes paternalistas o donde
patrones y obreros compartían lazos étnicos pues pertenecían a un mismo «paese» o pueblo y se
habían vinculado mediante cadenas de llamada. Tampoco pueden asimilarse las condiciones de
trabajo propias de las grandes fábricas con aquellas prevalecientes en la multitud de pequeños
talleres existentes en el país, en donde la relación patrón empleado era más directa y personal y
sobre los que la mirada de los inspectores laborales estatales rara vez se detenía. Así como
también eran disímiles las condiciones en las diversas empresas de transporte, caracterizadas por
cierta regularidad en el empleo, de los propios de los estibadores y los trabajadores de la
construcción para quienes el trabajo se regía por la eventualidad o la estacionalidad. De la
seguridad otorgada por un empleo regular a la incertidumbre del trabajo ocasional que afectaba a
millares de peones había un trecho muy amplio. Esa distancia determinó grados diferentes de
asociación y agremiación así como estilos contrapuestos de protesta, bien expresados por las
actítudes pacíficas y moderadas de los maquinistas ferroviarios (una verdadera aristocracia
obrera), en un extremo, y los estibadores portuarios, tumultuarios y simpatizantes del
anarquismo, en el otro. Por su parte, también eran significativas las disparidades en las formas de
percepción del salario (mensual, semanal, diario), el monto del mismo -incluso en similares
trabajos- así como las variaciones que sufrían de acuerdo con los cambios en la oferta y la
demanda de mano de obra. En aquellos momentos en que la oferta de brazos escaseaba los
salarios aumentaban para atraer a los trabajadores, pero cuando abundaban los brazos
disponibles, ocurría lo inverso, y la paga podía disminuir. Las fluctuaciones de la moneda y las
crisis económicas también incidían sobre el nivel de los salarios y su capacidad adquisitiva, y en
muchas oportunidades afectaron el ritmo de las actividades económicas. Otro elemento a tomar
en cuenta en las condiciones laborales estaba constituido por las características regionales, que
variaban notablemente de un lugar a otro del país. En términos generales, eran relativamente
mejores en las áreas urbanas que en las rurales, ya fuera por el mayor grado de organización
gremial existente en las urbes o por la mejor visibilidad otorgada por la ciudad, donde cualquier
conflicto podía ser rápidamente percibido por la sociedad, por las autoridades o por la prensa y
puesto en evidencia. Aunque de similar gravedad, causó mucho más impacto en la opinión
pública la Semana Trágica porteña, en 1919, que la huelga y la salvaje e impune represión a los
peones rurales en la lejana Patagonia pocos años después. Los conflictos desencadenados por los
trabajadores y sus organizaciones en Buenos Aires durante la primera década del siglo XX no se
limitaban sólo al abandono del trabajo como señal de protesta, sino también a la ocupación del
espacio público por parte de los trabajadores a través de actos y mítines en la vía pública. Es
indudable que estas acciones eran efectivas, llamaban la atención y preocupaban a los políticos y
al gobierno, poniendo en evidencia las falencias de la organización del trabajo así como la
ausencia de regulación estatal. Precisamente, la protesta condujo al Estado hacia el camino de la
construcción de políticas sociales. Y en las áreas urbanas también se concentraban aquellos
sectores laborales y gremios más poderosos, como los portuarios o los marineros y foguistas,
que, al ocupar un lugar clave en la economía agroexportadora, poseían mayor capacidad de
presión y negociación que otros sectores. Durante la primera década del siglo XX, cada vez que
hacían huelga los obreros del puerto o, una década después, cuando lo hacían los marineros y
foguistas, las autoridades se veían obligadas a considerar los reclamos gremiales ya negociar (o
ciertamente reprimir), frente a la posibilidad de la detención de un bien vital para el país como
las exportaciones de carnes y cereales. Dentro del mundo del trabajo rural, las condiciones
laborales también variaban de manera notable. Aunque malas en la próspera pampa húmeda,
eran francamente peores en aquellas regiones aisladas, en donde los sectores patronales imponían
su voluntad de manera arbitraria, como en los quebrachales del Chaco y el norte de Santa Fe o en
los yerbatales misioneros, donde el trabajo libre era poco menos que inexistente. En la pampa
húmeda, los miles de trabajadores rurales eran peones asalariados que se empleaban de manera
estacional, principalmente en la época de la cosecha de los diversos productos agrícolas o en la
de la esquila del ganado ovino. Sus reclamos se vinculaban a las largas y extenuantes jornadas de
trabajo, a los bajos y cambiantes salarios, a los malos tratos, a las inclemencias del tiempo, al
peso de los fardos y bolsas en la estiba o a la demanda de alimentos y alojamiento digno. Debido
a las características estacionales de este trabajo el peón rural se convertía en trabajador itinerante
(«golondrina») y, una vez finalizadalas tareas estacionales, retornaba a su provincia o país natal
podía marchar a las ciudades y alternar los trabajos rurales con los urbanos. Obviamente, esta
impronta itinerante de los trabajadores rurales significó una marcada limitación para la
organización gremial, y ese escaso nivel de sindicalización les restó fuerza y cohesión, atentando
contra la posibilidad de obtener mejoras; sin embargo, tenían la absoluta libertad de moverse
libremente, de entrar o salir del empleo cuando querían. En cambio, en los quebrachales del norte
del país o en los yerbales misioneros, aislados de las miradas indiscretas, el lugar de trabajo
actuaba como una prisión, puesto que al no cobrar sus salarios en dinero y percibir en cambio
vales, además de hallarse obligados a consumir en los almacenes de las compañías empleadoras,
los trabajadores se encontraban endeudados permanentemente y tenían escasa posibilidad de
escapar a esa situación. Allí, las condiciones de trabajo impuestas por las empresas eran
infrahumanas y casi esclavas, como fue señalado por los propios observadores del gobierno, y
prácticamente no existían posibilidades de organización y protesta. Las empresas gozaban de
absoluta impunidad, pues contaban con la complicidad de las autoridades locales. Cuando, en
1920, el activista de la Federación Obrera Marítima Eusebio Magnasco comenzó a organizar a
los trabajadores de los yerbales, fue detenido y condenado a cumplir una larga condena por
delitos que no había cometido. Si bien es cierto que las condiciones laborales fueron más graves
durante los primeros años del proceso de crecimiento y tendieron a mejorar a medida que se iban
conformando y fortaleciendo las organizaciones sindicales obreras o se implementaban algunas
leyes de protección laboral y seguridad social, también es cierto que, hasta bien entrado el siglo
XX, las malas condiciones laborales y la desprotección perduraron, especialmente en las áreas
rurales.
Fue a partir de 1890, luego de la crisis económica y social desatada en ese año, cuando las
sociedades de resistencia cobraron fuerza, impulsadas por anarquistas y socialistas, a quienes se
agregarían más tarde sindicalistas revolucionarios (1905) y comunistas (1918). Estas tendencias
dotaron a los trabajadores y a sus instituciones representativas de un claro perfil ideológico y
político que apuntaba a la defensa de sus intereses y al reconocimiento de la identidad de clase.
Sociedades de resistencia, entidades de socorro mutuo, grupos politicos, círculos culturales,
diarios y periódicos, literatura, escuelas, bibliotecas, ritos y símbolos fueron todos elementos
constitutivos y de autorrepresentación de la clase trabajadora que se estaba forjando. En efecto,
en tomo de 1880 apareció un sinnúmero de sociedades de resistencia en las que se nucleaban
trabajadores de un mismo oficio: pintores, panaderos, albañiles, calafateadores, toneleros,
picapedreros, aserradores, curtidores, yeseros, carpinteros, ebanistas, confiteros y otros. El
objetivo central de esas sociedades era la defensa de sus intereses reclamando mejoras en las
condiciones de trabajo, en los salarios y en la calidad de vida de sus representados. Algunos de
ellos, especialmente aquellos que ocupaban un lugar privilegiado en la estructura económica
agroexportadora (conductores de carros, portuarios, marineros y foguistas, ferroviarios), tuvieron
un peso notable y se destacaron sobre el resto por su mayor capacidad de presión. Y esto era
claramente percibido por las organizaciones gremiales; así, la Federación obrera Regional
Argentina (FORA) en 1905 recomendaba a sus sociedades adheridas» que de declarar la huelga [
...] se pongan de acuerdo con los conductores de carros para llevar a buen fin el movimiento, por
ser el carro uno de los medios de lucha más eficaz». Con todo, la tasa de sindicalización, que no
representa necesariamente el nivel de protesta, durante las tres primeras décadas del siglo XX fue
baja, aunque debe tenerse en cuenta que la afiliación era absolutamente voluntaria por parte de
los trabajadores, quienes debían aportar los fondos necesarios para sostener sus locales y la
prensa partidaria. Este rasgo marca una diferencia fundamental con el gremialismo posterior a
1943. Al convertirse en obligatoria la afiliación sindical, con aportes mixtos de patrones y
trabajadores, obviamente la tasa de sindicalización alcanzó niveles muy altos, hecho que podía
significar mejoras en sus condiciones de trabajo y de vida pero no implicaba necesariamente
mayor combatividad o compromiso de parte de los obreros.
Con el arribo de Hipólito Yrigoyen al gobierno en 1916 se generó una nueva relación
entre el Estado y el movimiento obrero orientado por el sindicalismo, caracterizada por la
predisposición al diálogo de las partes; sin embargo, no debe olvidarse que la conflictividad
obrera hacia finales de la década de 1910 fue una de las más altas de la historia argentina.
En 1922, el sindicalismo revolucionario, incapaz de contener los conflictos con otras
tendencias en el seno de la FORA del IX Congreso, creó la Unión Sindical Argentina (USA),
pero, al incluir en sus estatutos la prohibición de intervención de los partidos políticos y
proclamar la consigna de «todo el poder a los sindicatos», encontró una fuerte oposición en
aquellos gremios orientados por los comunistas, como la Federación Gráfica Bonaerense y la
Federación Obrera [Link] 1926, tras constantes conflictos, los gremios comunistas se
marcharon de la USA que ahora quedaba en manos del sindicalismo revolucionario, inaugurando
un periodo de clara debilidad del movimiento obrero organizado. La constitución, desde 1880, de
un espectro político compuesto por el Partido Socialista, creado en 1896, el movimiento
anarquista, las organizaciones sindicalistas o, desde 1918,los diversos grupos comunistas no sólo
apuntó a orientar políticamente a los trabajadores sino a dotarlos de una ideología claramente
definida en torno a la transformación de la sociedad y, en algunos casos, a la autoconciencia y la
lucha de clases. Si bien cada uno de estos sectores políticos compartía el sujeto de interpelación
(los trabajadores), sustentaban posturas diferentes sobre los caminos para transformar la sociedad
argentina. Así como los socialistas se inclinaron por motorizar una propuesta de lucha no
violenta, gradual y paulatina, en la cual los trabajadores extranjeros debían convertirse en
ciudadanos argentinos para integrarse al sistema político y transformarlo gradualmente desde
adentro, obteniendo, por ejemplo, una legislación laboral protectora; los anarquistas se opusieron
al sistema electoral, al parlamentarismo, y fueron partidarios de un trastrocamiento radical y
violento del sistema capitalista, pregonando la destrucción del Estado, aunque no aceptaban la
lucha de clases pues violentaba el principío de la libertad y la soberanía individual. Con estas
convicciones, los anarquistas se adaptaron bien a la sociedad cosmopolita de comienzos del siglo
xx y lideraron la protesta de unos sectores populares poco preocupados por las elecciones, e
incluso trascendieron el conflicto obrero al encabezar uno de los escasos movimientos de nuestra
historia vinculados al consumo: la huelga de inquilinos. En efecto, en 1907 se produjo, durante
dos meses, tanto en Buenos Aires como en Rosario, una singular protesta de los habitantes de los
conventillos, que exigían una rebaja en el precio de los alquileres y mejoras en las condiciones
de habitabilidad. Más de 200 mil inquilinos, alentados fervientemente por los activistas
libertarios, mientras de resto de los agrupamientos políticos sólo atinaba al apoyo discursivo,
dejaron de pagar los alquileres y realizaron varias movilizaciones compuestas por miles de
personas, especialmente mujeres y niños, por diversas calles de la ciudad, lo que causó un fuerte
impacto en el resto de la población. Por su parte, los sindicalistas revolucionarios planteaban que
la base de la organización y la acción era el sindicato. Como los anarquistas, rechazaban la
política parlamentaria aunque, a diferencia de aquéllos, no veían problemas en negociar con el
gobierno si ello favorecíaen última instancia a las organizaciones sindicales. Si los socialistas
abogaban por el gradualismo, los anarquistas por la destrucción violenta del sistema y los
sindicalistas revolucionarios por el fortalecimiento del gremio, los diversos grupos comunistas -
conformados a partir del estallido de la Revolución Soviética y producto de desprendimientos del
socialismo o del anarquismo, que en 1920 confluirían en la formación del Partido Comunista-,
aunque variaron sus tácticas en numerosas oportunidades y sufrieron los vaivenes de la política
externa de la Unión Soviética, plantearon la lucha de clases y la formación de un partido de clase
como objetivo básico. Fueron estos agrupamientos políticos, a partir de la convicción y la
perseverancia de sus militantes, quienes crearon una cultura de izquierda y dotaron al conjunto
de los trabajadores de sus ritos, símbolos y formas de organización y manifestación. Cientos de
activistas y propagandistas recorrían una y otra vez el país con el objeto de crear sociedades
gremiales y centros culturales allí donde no existían; decenas de periódicos gremiales e
ideológicos informaban sobre diversos aspectos del mundo del trabajo y ponían en locución la
cuestión obrera. Círculos culturales, centros de estudios y una amplia red asociativa se
complementaban con la prensa y, aunque con dificultades, intentaban construir una cultura
alternativa a partir de la organización de conferencias, escuelas, bibliotecas y actos recreativos de
diversa índole. Allí, los trabajadores creaban sus espacios de sociabilidad: efectuaban
representaciones teatrales,bailaban, cantaban, se educaban, entonaban sus himnos, desplegaban
sus símbolos Pero, sin dudas, la construcción simbólica y ritual más significativa fue la
celebración del 1° de Mayo, fecha trascendental del calendario de la izquierda y motivo de la
protesta obrera con mayor grado de conciencia. Aunque con diferencias interpretativas, todas las
tendencias obreras adoptaron esta fecha como propia desde el mismo momento en que la
Internacional Socialista reunida en el Congreso de París la declaró, en 1889, como la celebración
de la clase obrera en homenaje a los lideres obreros ajusticiados en Chicago dos años antes. Este
acto se constituyó en una instancia propia de la clase obrera argentina y en una manifestación
deliberada que ponía en evidencia el costado voluntario de la construcción de la clase obrera. Era
un espacio de conquista ritual y simbólica, un lugar de cohesión de los intereses obreros, pues
allí se representaban todas las aspiraciones y reivindicaciones de los trabajadores, fueran
políticas, ideológicas, culturales o sociales. Claro que las corrientes ideológicas asignaban
diferentes sentidos al 1ero de Mayo. Para el socialismo se trataba de una jornada festiva en la que
los trabajadores se manifestaban pacíficamente y reclamaban sus mejoras. El anarquismo, en
cambio, demostró siempre una profunda aversión hacia esa concepción, pues la fecha no podía
tener un carácter festivo porque desviaba la verdadera significación de la protesta, considerada
una jornada de luto y dolor por los centenares de trabajadores encarcelados, muertos y heridos
por la «explotación capitalista». Desde comienzos del siglo XX, esta manifestación trascendió el
espacio cerrado para proyectarse en la geografía abierta de la ciudad. Todos los años, las
agrupaciones obreras realizaban movilizaciones callejeras en donde los diferentes gremios,
federaciones y organizaciones políticas se nucleaban con sus pancartas, banderas y símbolos
identificatorios en las plazas Lorea, Mazzim, Constitución o Miserere (Once) convertidas en
lugares paradigmáticos de concentración. Desde allí se recorrían calles y avenidas, mostrándose
a los otros como un actor social que centralizaba en ese acto todos sus reclamos, tanto las
reivindicaciones de carácter económico (mayores salarios, descanso dominical, jornada de ocho
horas, leyes protectoras) como las políticas (derogación de las leyes represivas, libertades,
derecho de asociación gremial y política). Esas manifestaciones reflejaban el grado de
organización y lucha del movimiento obrero; a veces fueron imponentes y en ocasiones
carecieron de significación. Pero nunca pasaron desapercibidas para las autoridades, que siempre
las controlaban desde cerca y, en numerosas oportunidades, reprimieron con dureza a los
trabajadores, como ocurrió en 1904 y, especialmente, en 1909, cuando la represión policial
provocó la muerte de varios manifestantes. La respuesta de las organizaciones obreras fue
inmediata: declararon la huelga general por tiempo indeterminado y llevaron adelante una de las
protestas solidarias más significativas del periodo, hecho conocido como la Semana Roja. Las
demandas incluían el esclarecimiento sobre los responsables de la represión y su castigo así
como la abolición del Código de Penalidades porteño. La huelga duró una semana, tuvo su
epicentro en la ciudad de Buenos Aires y se extendió hacia Rosario y a varias ciudades del
interior de la provincia de Buenos Aires. La capital quedó paralizada por el cese casi total de
actividades. Miles de trabajadores adhirieron espontáneamente y organizaron piquetes para
impedir que los sectores patronales utilizaran rompehuelgas. La policía volvió a reprimir a los
manifestantes en el sepelio de las víctimas del 1° de Mayo, lo que provocó nuevas muertes e
incrementó la indignación de los trabajadores. Finalmente, el gobierno decidió negociar con el
Comité de Huelga y cedió ante algunos de los reclamos: se abolió el Código de Penalidades, se
liberó a los detenidos durante esa semana y se reabrieron los locales y periódicos obreros.
Las organizaciones obreras manifestaron de diversas formas su descontento y sus
reclamos a través de una serie de repertorios de confrontación novedosos para el
país, pero con una larga tradición bien consolidada en el viejo continente desde
fines del siglo XVIII y comienzos del XIX:
huelgas,
boicots,
sabotajes y
manifestaciones callejeras.
Todas estas formas de protesta sirvieron para ejercer su presión sobre los empresarios y
las autoridades del Estado tanto para mejorar sus condiciones laborales como para exigir el
derecho a la organización. De todas las formas de protesta mencionadas,la huelga fue la
herramienta de lucha más utilizada por los trabajadores y sus organizaciones y se convirtió en la
característica saliente de la protesta popular durante todo el siglo XX (…). Las hubo parciales y
generales, reivindicativas y solidarias, pacíficas y violentas, de carácter meramente
reivindicativo y políticas.
La huelga se iniciaba con la presentación de un petitorio en el que se expresaban
claramente las demandas; si la respuesta era negativa, los trabajadores abandonaban las tareas. Si
bien en numerosas ocasiones los conflictos se desarrollaron de manera pacífica, en otras, el
rechazo de los reclamos inducía a los trabajadores a apostarse en los al rededores de las fábricas
y a conformar piquetes de huelga para impedir la entrada de quienes no adherían a la medida de
fuerza o, en el caso de que los hubiera, atacar a los rompehuelgas contratados por las empresas.
Junto a la huelga, los gremios, especialmente aquellos orientados por anarquistas,
recurrieron frecuentemente al boicot, que implicaba el llamamiento de la población a no
consumir los productos de la empresa en conflicto. El boicot no se utilizó en el sentido de los
movimientos de consumo, sino como una herramienta de lucha que reforzaba las demandas y
complementaba la huelga. Esta táctica fue adoptada como medio de lucha durante el primer
congreso de la FOA en 1901, y ese mismo año se aplicó por primera vez por los obreros de la
fábrica de cigarrillos La Popular, en protesta por el maltrato patronal. Durante las dos primeras
décadas del siglo XX, las organizaciones obreras lo usaron con frecuencia en numerosas
empresas con las que mantenían enfrentamientos de carácter gremial. Así, cervecerías,
panaderías, confiterías, dulcerías, fábricas de cigarrillos y de fósforos, entre otras, se vieron
perjudicadas por la aplicación del boicot obrero.
La huelga en el campo …
En la Argentina se produjeron numerosas huelgas parciales y generales, notoriamente
menos en el campo que en las áreas urbanas. En el espacio rural bonaerense pampeano las
diversas organizaciones gremiales, impulsadas por anarquistas y sindicalistas, intentaron
organizar a los trabajadores rurales, lo cual hicieron con relativo éxito debido tanto al carácter
estacional del empleo rural, que hacia muy dificultoso construir sindicatos y mantener las redes
de solidaridad, como a la diversidad de labores y los intereses entrecruzados que podían
manifestar los peones, los carreros y los propios chacareros. En efecto, cuando estos últimos
protestaron en 1912 por el alto precio de los arrendamientos, no se aliaron con los peones
quienes, a su vez, cuando protagonizaron sus conflictos se vieron enfrentados a los chacareros.
Las protestas rurales fueron escasas durante la primera década del siglo XX y recién en el
conflictivo ciclo de 1917 -1921 se produjeron algunas luchas importantes que se focalizaron en
zonas y oficios determinados. Peones de máquinas trilladoras, estibadores y carreros realizaron
huelgas en el norte fluvial bonaerense (Baradero, San Pedro); peones y braceros, en el sur de la
provincia (Tres Arroyos); peones, braceros, estibadores y carreros, en el este y sur de Córdoba y
en el sur de Santa Fe. (…)En la Patagonia, la característica dominante era el alto grado de
concentración de la tierra y la explotación extensiva del ganado ovino en las grandes estancias
diseminadas por el amplio territorio patagónico. Se explotaba la lana y la carne para la
exportación y se faenaba en los frigoríficos costeros. La mano de obra (peones, trabajadores de
frigorífico, empleados de comercio) provenía de Chile, de diversas provincias y también de
Europa. Las labores rurales eran de carácter estacional y se concentraban en la primavera,
cuando se realizaba la esquila y, en el verano, con la marcación y la selección de animales.
Durante el resto del año sólo se necesitaban grupos de peones para cuidar las majadas. Las
condiciones de vida y de trabajo eran pésimas: precarias viviendas, escasa alimentación, salarios
bajos, uso de vales, malos tratos. Esta situación empeoró durante la Primera Guerra Mundial,
debido al descenso de los precios internacionales de la lana y de la demanda. Los estancieros
recurrieron a la reducción de costos, contratando menos peones y bajando los salarios, con lo que
generaron un profundo malestar. La protesta irrumpió en la primavera de 1920 como una
extensión del conflicto mantenido por carreros y marítimos y por la propaganda de la Sociedad
Obrera de Oficios Varios de Río Gallegos, adherida ala FORA del IX Congreso, que organizó a
los peones. Presentación de petitorios, huelgas parciales, actos violentos de represalia y la
intervención del ejército caracterizaron la protesta durante un largo año en el que no se
obtuvieron resultados positivos para los trabajadores. En la primavera de 1921 estalló finalmente
la huelga general, apoyada por anarquistas y sindicalistas, que paralizó el trabajo en toda la
región y contó con una activa participación de sus actores, que, en ocasiones, recurrieron a la
violencia (ocupación de estancias) ante la arbitrariedad patronal y gubernamental. (…)
El primero comprende el período entre los años 1902 y 1907, en el que se realizaron más
de 1.300 huelgas, las más importantes protagonizadas por portuarios, carreros, cocheros y
ferroviarios. Estas huelgas se originaron en causas diversas, algunas fueron de carácter solidario
pero la mayoría se relacionó con la demanda de aumentos salariales; el resto exigía la jornada de
ocho horas, el descanso dominical, la libertad de los presos obreros, el derecho de asociación o la
oposición a la ley de Residencia, a los despidos, a la aplicación de multas, al maltrato patronal, al
trabajo a destajo, al trucksystem (sistema de vales). Si bien con matices, las huelgas y la protesta
obrera en términos generales así como sus manifestaciones ideológicas, fueron percibidas como
una amenaza contra el orden social y político por parte de la elite gobernante. En un primer
momento, reaccionó con la represión policial y la instrumentación de medidas destinadas a
combatir al anarquismo, como la sanción de la Ley de Residencia y la aplicación del estado de
sitio. Sin abandonar estas políticas, lentamente comenzaron a articularse respuestas que buscaban
integrar a los trabajadores a mecanismos institucionales, entre los que debería agregarse la
sanción del sufragio obligatorio y secreto masculino en 1912. Esos mecanismos buscaban regular
las acciones colectivas de los trabajadores y marcar ciertos límites al poder de los empresarios.
Así se sancionaron las primeras leyes de carácter laboral y, en 1907, se creó el Departamento
Nacional del Trabajo, destinado a investigar las causas de los conflictos así como a regularlos.
Estas medidas eran sólo leves paliativos puesto que, además de insuficientes, sólo tenían
vigencia limitada en la ciudad de Buenos Aires y en los territorios nacionales, mientras el resto
del país, y en especial las áreas rurales, quedaba fuera de su alcance. Más allá de estas
restricciones, las primeras políticas sociales fueron en buena medida una respuesta a la protesta
obrera. El segundo periodo de auge de la protesta comprende los años 1917 a 1921; sin duda, el
de mayor conflictividad en toda esta etapa. Si bien abarcó diversas zonas del territorio del país, la
mayor parte se desarrolló en Buenos Aires. La protesta obrera de estos años se enmarcó en una
coyuntura particular relacionada con la Primera Guerra Mundial, que derivó en la existencia de
saldos migratorios negativos desde 1913. Este hecho acabó con la oferta excedente de mano de
obra y fortaleció las demandas gremiales.(…)
. El gran problema del mundo gremial seguía radicando en la persistencia de la división
ideológico-política y tanto anarquistas como comunistas, sindicalistas y socialistas privilegiaban
sus diferencias a sus posibles puntos en común. Esta tendencia a la dispersión del movimiento
obrero significó un impedimento para encarar acciones comunes . En segundo término es de
destacar el nuevo rol desempeñado por el Estado. Si bien el gobierno de Yrigoyen no profundizó
demasiado la legislación social iniciada por los conservadores, introdujo un cambio importante
en la forma de conducir los conflictos. El presidente impulsaba la intervención del Departamento
Nacional del Trabajo o participaba como mediador personalmente. De esta forma,obligó en
varias ocasiones a los empresarios a ceder ante las presiones sindicales; esto ocurrió con las
huelgas marítimas y en algunas ferroviarias. Sin embargo, cuando no podia resolver los
conflictos debido a la intransigencia patronal persistía en actitudes represivas hacia los
trabajadores, como ocurrió con las huelgas municipales, en los frigoríficos, en algunas
ferroviarias o en la ya mencionada huelga de los peones patagónicos. Por último, es importante
señalar la fuerte intolerancia de las organizaciones patronales, que actuaban como verdaderas
entidades de clase ante las reclamaciones obreras y la acción del gobierno.
,
EL MOVIMIENTO OBRERO ARGENTINO: PARTIDO SOCIALISTA, ANARQUISMO
universal para acceder al Congreso y presentar
proyectos parlamentarios El PS era un partido
El partido socialista jerárquico, las decisiones eran tomadas por un
El partido socialista fue fundado en 1890 como pequeño grupo, con una centralización estricta
consecuencia de una serie de divisiones del de autoridad que conspiraban contra el
partido Radical. Dicho partido ejerció una consenso dentro del partido y de algún modo
notable influencia sobre la clase obrera durante cerraban el paso a las bases1 en la participación
sus primeros cuarenta años. Estaba controlado Eran internacionalistas, por lo tanto no hacían
por grupos de clase media, rasgo que tendió a distingo alguno entre capital nacional y
acentuarse hacia 1912. También la gran extranjero. Se decían liberales porque
mayoría de los miembros del partido eran de defendían el librecambio, ya que si este se
clase media, solo un 20% eran trabajadores prohibía los productos incrementarían su costo
pertenecientes a los sectores populares, el resto y ellos se decían defensores de los
eran oficinistas y pequeños comerciantes. A consumidores. Al no distinguir entre capital
esto se le sumaba que en su mayoría eran nacional y extranjero aceptaban las inversiones
inmigrantes, por eso entre sus reivindicaciones extranjeras (como si lo habían hecho los
se menciona la nacionalización de los partidos socialistas europeos) Lo socialistas
inmigrantes. limitaron en gran medida sus demandas a la
El jefe principal del partido era Juan B Justo, jornada de ocho horas. El partido era
un médico de la ciudad de Buenos Aires, Justo anticlerical y antimilitarista. Propugnaba la
se había sumando a la revolución del 90 con la separación de la Iglesia y el estado y la
Unión cívica y tomo parte en la rebelión en formación de milicias populares para
contra de Juárez Celman. La gran aspiración de reemplazar a l ejército nacional.
justo era crear un sistema de democracia El PS se presentaba como un partido reformista,
parlamentaria. las luchas por los cargos públicos esto es no era un partido revolucionario 2su
según Justo se daban a través de distintas énfasis estaba puesto en la acción política y
facciones clientelares, a eso le llamaba política parlamentaria. Su programa contemplaba
criolla. En su lugar, pensaba Justo, debían existir reivindicaciones sociales y económicas de los
partidos organizados con programas y un trabajadores y reformas democráticas del
electorado instruido. Lucharon por el sufragio
1Cuando dice: Las bases se refiere a las personas que estaban afiliadas al partido o que participaban en el mismo y
no pertenecían a ese grupo que tomaba las decisiones
2 Revolucionario se refiere a grupos y movimientos que plantean una sociedad diferente, para ello es necesario la
trasformación total de la misma con el fin de que no exista la desigualdad social(pobreza)
sistema político. Eran partidarios de la modelo sarmientino de la "Instrucción Pública".
movilización de los trabajadores y de las Justo, negaba la desiguladad del desarrollo y
huelgas como método de protesta, pero no afirmaba la universalidad de los modelos
acordaban con el ejercicio de la violencia, ni con sociales y las estrategias de transformación,
la huelga total, que implicaba el paro de la encontró en en el educacionismo sarmientino el
mayor parte de los trabajadores del sector modelo [Link] socialistas construían, a la
urbano. Creían en que los cambios vendrían de manera de Sarmiento, un sujeto de la educación
manera paulatina y gradual que abarcaba en particular los nuevos sectores
de las clases populares, obreros e inmigrantes
En 1912 lograron una banca en el Congreso agregando las mujeres y los niños, en particular
nacional, su único triunfo importante fueron las los hijos trabajadores. Luchadoras feministas
leyes estableciendo el domingo como día de del socialismo unieron su preocupación la
descanso obligatorio y regulando el trabajo de situación de la mujer a la investigación y
mujeres y niños, el partido socialista no hablaba denunciaron las condiciones de vida del niño
de propiedad colectiva ni cuestionaba el trabajador, luchando por una legislación que los
sistema de producción y distribución ni el protegiera.
régimen de propiedad. Recibió muchas críticas
por ellos y sobre todo por su acercamiento a la Para los socialistas, el Estado educador,
Oligarquía. anticlerical, laico, que defendendiera la lengua
nacional como factor de unidad y garantizara la
El resultado fue que el PS atrajo en su seno a instrucción pública, no agotaba los contenidos
obreros que gozaban a de un status del educador. Dos líneas de educadores
aristocrático como los maquinistas y fogoneros complementarios se abrían: el partido y las
ferroviarios de la Fraternidad, o a otros grupos sociedades populares. La diferencia con los
muy especializados, que contaban con mejores anarquistas estriba en la primaciia que sigue
condiciones para la movilidad social y el teniendo el [Link] sociedades populares de
aburguesamiento. Jamás pudo controlar las educación canalizaron las iniciativas
entidades claves de la organización obrera: los educacionales socialistas, que o tenían cabida
Sindicatos. En 1912 crearon una federación la dentro del sistema estatal, y se hicieron cargo
UGT que en contra por su partido. Su órgano de de las demandas que el Estado no cubría.
difusión fuel el periódico La Vanguardia. También contituyeron una importante fuerza
Las ideas de los educadores socialistas dentro del sistema educativo, que impulsó una
educación democrática, luchando contra la
normalización [Link] la ley 1420, el
Estado se convierte en el generador, promotor
La prioridad de los obreros y las mujeres como
o apoyo de sociedades populares de educación
educandos se reflejó en el conjunto del
de cooperadoras, asociaciones de padres, etc.
pensamiento y la obra socialista. Al detenerse a
Los socialistas participan de todas ellas, a
analizar algunas características profundas del
diferencia (insisto) de los anarquistas. Pero en
sujeto pedagógico que construyó el socialismo
realidad, las asociaciones populares son
oficial, se pone en evidencia la postura
anteriores a la sanción de dicha por lo que se
educacionista que poco se diferencia del
desprende que en ella se recoge una tradición
ya instalada de acción de la sociedad civil. Lo en el parlamento, por lo que convocaban a la
mismo ocurre con la fundación de bibliotecas abstención electoral y no organizaban un
populares; si bien Sarmiento redactó en 1870 partido político. Veían al estado como un
una ley de creación de Bibliotecas Populares, instrumento al servicio de los grupos de poder y
Según Carli y De Luca hay registro de sociedades como máximo símbolo de autoritarismo.
populares de educación que datan de 1850 a
cargo de colectividades [Link] experincia Los anarquistas ofrecían la acción directa y la
de difusión del socialismo se realizó a través de revolución clasista ( aunque sus reivindicaciones
Federación Obrera Socialista mediante la no se limitaban a los obreros como clases
edición del periódico "El Obrero". "La sociales sino que utilizaban los conceptos de
Vanguardia", fue el órgano encargado de oprimidos, refiriéndose también a mujeres,
realizar una tarea pedagógica. Su prédica era a inquilinos consumidores, niños etc) como
favor de la creación de escuelas públicas y la medios para lograr mejoras inmediatas y
formación de bibliotecas, y de que cada centro beneficios en gran escala.
obrero fuera un centro de instruccción donde se Era diverso, heterogéneo, abrazaba más bien
dictaran conferencias y cursos y se una serie de actitudes comunes que una
[Link] 1896 se realizó el primer posición ideológica y doctrinaria bien elaborada,
Congreso Socialista. Entre las prioridades que se eran una confederación informal, más que una
planteaba cada entro grupo o seccional estructura jerárquica y centralizada, lo que
partidaria socialista, estaba la difusión de la permitía un acercamiento a las bases y mayor
cultura y la enseñanza. Consideraban esa tarea participación y comunicación
no solamente indispensable para poder
desarrollar una eficiente acción política, sino su Los anarquistas tenían mas adeptos en los
condición. Los trabajadores analfaberos, de pequeños talleres en las ocupaciones de
continuar ignorando la cultura política moderna servicios que en las grandes empresas, como los
de izquierda, carecerian de la capacidad de ferroviarios o frigoríficos, aunque una excepción
comprensión necesaria para defender sus era el apoyo que recibían de los portuarios,
intereses. otros gremios importantes en las asambleas
eran el de los mecánicos, albañiles, panaderos
A pesar de su propuesta democratizadora, no se zapateros y constructores de carruajes. Lo
desprendieron de la concepción iluminista, lo anarquistas también tenían bastante apoyo
que sumado a su posición estatista, convirtió a entre los grupos de obreros no calificados
su tarea de difusión y la cultura en una acción cumplieron un importante papel en la
complementaria, pero no contestataria. organización de sindicatos, aquí radica la
importantica del movimiento anarquista
EL ANARQUISMO Las huelgas hasta 1890 tendían a ser parciales
por lo que los patrones las quebraban
El anarquismo, en Argentina se difundió a partir fácilmente con la contrataciones de
de la acción de los inmigrantes que adherían a rompehuelgas, para superar ese obstáculo los
esa ideología. A diferencia de los socialistas, anarquistas comenzaron a difundir la consigan
rechazaban la participación en las elecciones y de la huelga general a forma en que esta
consigan gano aceptación entre los obreros pedagógica juegan un papel predominante, ya
ilustra la intima relación existente en entre el que parte de la igualdad de condiciones innatas
auge del anarquismo y la necesidad de nuevas de los educandos y otorga gran importancia al
tácticas en la lucha de clases : la gran ventaja de ambiente y la educación. Las masas populares
la huelga general es que con ella poda no eran necesariamente buenas, como
fomentarse la solidaridad entre los trabajadores sostenían algunos anarquistas, o puramente
restringiendo la posibilidad en contratar malas como las consideraba el positivismo; el
rompehuelgas por los patrones. La acción ambiente podía estimular caracterísitcas
basada en la huelga general la movilización de positivas y negativas. El naturalismo no racista
los obreros, y el uso de la violencia, tenían podría haber permitido al anarquismo construir
como objetivos la destrucción del estado y la un sujeto pedagógico y político integrado por
desaparición de las clases sociales. Una vez los inmigrantes y los nativos que pudiera diferir
conseguido ese fin impondrían un orden del concebido por el Discurso de la Instrucción
diferente basado en la federación de comunas pública, perodos grandes limitaciones impedían
autónomas donde se socializaría la propiedad. tal construcción, una de ellas era la visión
descalificadora de los nativos y los obreros
EL ANARQUISMO PENSABA DE OTRA MANERA analfabetos, ya que mientras en las escuelas se
LAS INFANCIAS, EL OCIO Y LA EDUCACION intentaba un vínculo horizontal (igualdad entre
La educación educador y educando), fuera del ámbito
escolar, en la sociedad en su conjunto, se
Consideraba que la educación que brindaba el planteaba la universalidad del sujeto desde una
estado oprimía aún más a los oprimidos /das , posición ilustrada que se identificaba con el
que esa educación preparaba para reproducir el modelo de una pedagogía bancaria coincidente
orden y no para criticar la realidad social injusta. con el de la Instrucción Pública. Esta visión
Por ello abogaban por una educación universalista tenía la finalidad de disolver las
emancipadora que no estuviera dirigida y particularidades.
controlada por el Estado. De esta manera el
núcleo educador fundamental era la En otras palabras, su finalidad no era construir
comunidad. La familia y la comunidad tienen sujetos particulares, con especificidad histórica
derechos propios y naturales sobre la educación que concurrieran a la construcción de lo
de sus hijos potenciando la autogestión la nacional, sino disolver lo nacional y lo particular
administración de los establecimientos estaría en el sujeto universal, para lo cual era necesario
en manos de los padres, docentes y comunidad ilustrarlo. Para el anaquismo la educación oficial
Propugnaban la apertura de la escuela al medio constituía una de las principales herramientas
ambiente, al resptpor las infancias y la de dominación para someter a las masas
educación sexual. Llevada a un extremo la trabajadoras. El estado para ellos reproducía las
posición anarquista, se identificaban educador y desigualdades sociales con la escuela y difundía
educando, el proletariado, el pueblo, se educa a una educación nacionalista y patriótica
sí mismo. No obstante esto, la figura del Desde esta perspectiva uno de los
maestro es vista como la figura que es capaz de representantes del anarquismo en nuestro país,
liberar los espíritus y propiciar la actividad Renato Ghía sostenía que el sujeto de la
creadora del alumno. El maestro y la estrategia
educación es el pueblo, pues de él salen los El periodo de 1902 a 1910 estuvo signado por
grandes hombres de la historia, el pueblo era una serie de huelgas masivas que llevaron a que
para él el gran poeta de la acción, por lo tanto le estado se viera envuelto en campañas de
hay que capacitarlo para que sea su propio represión y originaros violentos
liberador, para lo cual era necesario crear en él enfrentamientos entre los trabajadores y la
capacidad literaria para luchar contra la policía. A principios de 1900 la oligarquía
oligarquía y poder armarse en contra de la considero seriamente la posibilidad de controlar
opresión de é[Link] esto, fundó escuelas los sindicatos excluyendo de ellos a los
inspiradas en la pedagogía racionalista, como la anarquistas para eso utilizo varias estrategias:
escuela del Sindicato de los obreros del
Ferrocarril de Rosario. La burguesía se entregó a
los sectores populares como limosna la
instrucción primaria con maestros impagos, y se
reservó para ella la educación secundaria y PARTIDO ANARQUISM
superior, laboratorios, cines, teatros, prensa SOCIALIST O
etc.; también esta misma burguesía les cerraba A
a los anarquistas tanto sindicatos como Relación con
escuelas, y los maestros se encontraron juntos el estado
en la cárcel con los obreros. ideología
objetivos
Las infancias para el anarquismo eran
integrantes
portadoras de derechos y su voz tenía que
logros
escucharse y reivindicarse, escuchaba a les
Método o
niñez y los formaban para que entendieran a la
estrategia de
realidad de su vida cotidiana
lucha
El ocio sobre todo los partidos de futbol eran Característica , ,
pensados organizados de maneras no s
competitivas y no nacionalistas.