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Derecho Constitucional

El documento aborda la estructura y funcionamiento del Poder Legislativo en Argentina, destacando la importancia de la interrelación entre sus partes y el proceso de formación y sanción de leyes. Se detalla la composición del Congreso, la elección de legisladores, y el procedimiento legislativo, enfatizando la distinción entre las Cámaras y sus respectivas competencias. Además, se menciona la influencia del modelo estadounidense y la necesidad de un equilibrio entre la representación del pueblo y las provincias.
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Derecho Constitucional

El documento aborda la estructura y funcionamiento del Poder Legislativo en Argentina, destacando la importancia de la interrelación entre sus partes y el proceso de formación y sanción de leyes. Se detalla la composición del Congreso, la elección de legisladores, y el procedimiento legislativo, enfatizando la distinción entre las Cámaras y sus respectivas competencias. Además, se menciona la influencia del modelo estadounidense y la necesidad de un equilibrio entre la representación del pueblo y las provincias.
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El abordaje de esta lectura debe entenderse de manera integral.

La mera división de

títulos y acápites representa una forma de organización, pero no que los términos

analizados puedan ser estudiados de manera aislada ni como compartimentos

independientes los unos de los otros.

Aclaración

El Poder Legislativo

La formación y sanción de las leyes

Referencias

La Parte ‘Orgánica’ I

Recordemos que la distinción entre “Parte Dogmática” y “Parte Orgánica” es

una mera clasificación que nos ayuda a abordar ambas secciones de la

Constitución. Ello no implica que en una u otra, se encuentren rasgos

asociados a los derechos o a las competencias gubernamentales que suelen

caracterizar a la clasificación propuesta.

Ahora bien, la parte “orgánica” es la materialización de la doctrina de división

de poderes, en tanto esta se recepta a través de competencias para cada

órgano, que funcionan como “frenos y contrapesos”, al estilo del

constitucionalismo clásico.

Para abordar esta última parte de la materia -no menos importante, si

entendemos que en ella radica la forma en la que los gobiernos pueden

actuar-, seguiremos el modelo de nuestra Constitución que, por cierto, replica

en cierta manera a la norteamericana. Entonces nos ocuparemos, en primer

lugar, del órgano encargado de sancionar las leyes: el Congreso.

C O NT I NU A R

LECCIÓN 1 de 4

Aclaración

El Congreso Nacional se compone de dos cámaras, una de

diputados de la Nación y otra de senadores de las provincias y

de la Ciudad de Buenos Aires (Art.44). Siguiendo el modelo

estadounidense, que adoptó el federalismo como forma de

estado, mientras la Cámara de Diputados representa al pueblo


de la nación, la de Senadores, representa a las provincias.

En el caso de países federales como el nuestro en el que cada

Cámara del Congreso Nacional representa distintos sujetos

políticos, el bicameralismo equilibra la representación

proporcional del pueblo con la paridad de las instituciones

provinciales.

Por ello es que, en la Argentina, esta discusión se concentró en

la estructura de las legislaturas provinciales. Hoy coexisten las

unicamerales y las bicamerales. En muchos casos, éstas

últimas fueron concebidas como una réplica del Congreso

Nacional, es decir compuestas por dos Cámaras, la se

Senadores y la de Diputados, aunque no siempre respondieron a

la necesidad de establecer diversas representaciones.

LECCIÓN 2 de 4

El Poder Legislativo

Un ejemplo de ello es el caso de la Provincia de Buenos Aires, en

donde los senadores provinciales representan también al pueblo

de la Provincia, y son elegidos por el pueblo, tomando como

base la población y las mismas divisiones territoriales

(Secciones) que son utilizadas para la elección de los diputados.

(Sola, 2010, p. 156).

Elección de legisladores

Actualmente, y debido a la reforma de 1994, tanto Diputados

como Senadores, son elegidos en forma directa, por el pueblo,

tomándose cada Provincia como distritos electorales (Arts. 45 y

54). -

La diferencia fundamental que subsiste –consagrada en la

propia Constitución es que mientras el número de diputados

nacionales que elige el pueblo de cada provincia está

relacionado directamente con su cantidad de habitantes, en el

caso de los Senadores, se establece un número igual, que


representa a cada una de aquellas.

La otra diferencia es la relacionada con la forma en que se

asignan las bancas entre las listas competidoras, si bien cabe

destacar que mientras para los Senadores, la misma tiene rango

constitucional, para los diputados está establecida legalmente.

(Sola, 2010, p. 162)

Elección de senadores

Antes de la reforma de 1994, la elección de los dos senadores

nacionales por cada provincia era realizada por la respectiva

legislatura provincial. En el caso de la Capital Federal, como

carecía de Legislatura local (5), se realizaba por elección

indirecta. El pueblo elegía electores que integraban el Colegio

Electoral, encargado de designarlos.

Luego de la mencionada reforma, la elección de los tres

senadores nacionales por cada provincia y por la Ciudad de

Buenos Aires se realiza por el pueblo, en forma “directa y

conjunta, correspondiendo dos bancas al partido político que

obtenga el mayor número de votos, y la restante al partido político

que le siga en número de votos...” El Código Electoral Nacional –

en sus artículos 156 y 157- complementa la norma. (Sola, 2010,

p. 162).

Elección de Diputados

El sistema electoral para la elección de Diputados Nacionales,

éste se encuentra en Código Nacional Electoral (Arts. 158-

164) que regla la elección de los Diputados Nacionales. Para

la asignación de las bancas se adoptó una de las variantes del

sistema proporcional -el conocido por el nombre de su

creador, el matemático D´hondt- con un piso del 3% del

padrón electoral del distrito (Arts. 161 y 160).

En la práctica electoral, ese piso reviste una importancia

mayor en distritos como el de la Provincia de Buenos Aires, ya


que –dado el número de bancas a elegir en cada elección

(35)- impide la adjudicación de bancas a fuerzas minoritarias

que llegarían a obtenerlas si dicho piso no existiera.-. (Sola,

2010, pp. 162-163).

Requisitos para ser electo Senador

Son requisitos para ser elegido senador: tener la edad de treinta

años, haber sido seis años ciudadano de la Nación, disfrutar de

una renta anual de dos mil pesos fuertes o de una entrada

equivalente, y ser natural de la provincia que lo elija, o con dos

años de residencia inmediata en ella. (Art 55).

La prescripción constitucional relativa a la renta anual, ha caído

en desuetudo. (Sola, 2010, p. 163).

Requisitos para ser diputado

“Para ser diputado se requiere haber cumplido la edad de veinticinco años,

tener cuatro años de ciudadanía en ejercicio, y ser natural de la provincia que

lo elija, o con dos años de residencia inmediata en ella”. (Artículo 48)1.

[1] Artículo 48. Ley 24430. (15 de diciembre de 1994). Constitución de la Nación Argentina.
Honorable Congreso

de la Nación Argentina. Recuperado de https://bit.ly/3pU4TMn

Notemos la diferencia de redacción respecto de la edad, que, a diferencia de

los senadores, pareciera que

debe exigirse en el momento de la asunción. Es decir que la

autoridad electoral deberá admitir a aquél candidato que no

cuente al día de la elección con la edad requerida, siempre que

la tenga para la fecha de su asunción.

Ese fue el criterio seguido en el caso de la elección del primer

diputado socialista de la Argentina, el Dr. Alfredo Palacios. En

efecto, al tiempo de la elección éste tenía aún 24 años, pero al

de su asunción ya cumplía con el requisito de la edad

establecido en la norma constitucional. (Sola, 2010, p. 163).

C O NT I NU A R
La función legislativa es atribuida al Congreso de la Nación, que

ejerce el Poder Legislativo y sanciona las leyes de acuerdo al

procedimiento fijado en la Constitución.

El dictado de una ley supone un procedimiento complejo con

intervención del Congreso y también del Presidente sin perjuicio

del artículo 40 de la Constitución Nacional, sobre consulta

popular vinculante que limita la intervención del Presidente en

cuanto a la promulgación de leyes2.

[2] Artículo 40. Ley 24430. (15 de diciembre de 1994). Constitución de la Nación Argentina.

Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de https://bit.ly/3pU4TMn

El proceso de formación y sanción de leyes comienza en el

artículo 77, primera parte, cuando nos dice que “las leyes

pueden tener principio en cualquiera de las Cámaras del

Congreso por proyectos presentados por sus miembros o por el

Poder Ejecutivo...”3, de tal manera que los proyectos de ley

pueden ser promovidos por Diputados o por Senadores (dentro

de sus respectivas Cámaras) o por el mismo Presidente de la

LECCIÓN 3 de 4

La formación y sanción de las leyes

Nación que remite el proyecto a alguna de las Cámaras. En ese

sentido, muchas veces y más allá de las limitaciones temáticas

que el mismo artículo 77 in fine prevé, el Presidente utiliza la

composición política de las Cámaras a la hora de decidir por cual

habrá de darle entrada a una propuesta de ley.

[3] Artículo 77. Ley 24430. (15 de diciembre de 1994). Constitución de la Nación Argentina.

Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de https://bit.ly/3pU4TMn

Por cierto, recordemos que los ciudadanos también pueden dar

origen a proyectos de ley a través del derecho de iniciativa

previsto en el artículo 39 de la Constitución Nacional como

forma de democracia semidirecta.

Luego, el mismo artículo 77, segunda parte nos recuerda una


serie de limitaciones y excepciones en materia de iniciativa y

origen de las leyes pues, conforme al artículo 52, la iniciativa

sobre leyes relativas a contribuciones y reclutamiento de tropas

es exclusividad de la Cámara de Diputados. Otras excepciones

encontramos en los artículos 39 y 40 (sobre iniciativa popular y

consulta popular vinculante) que tienen también como cámara

de origen a la de Diputados y en el artículo 75, inciso 2, cuarto

párrafo, del que surge que la Ley sobre Coparticipación debe

originarse en la Cámara de Senadores. También el artículo 75,

inciso 19 señala que los proyectos sobre desarrollo humano y

crecimiento armónico de la Nación deben iniciarse en el

Senado.4

[4] Artículo. 75. Ley 24430. (15 de diciembre de 1994). Constitución de la Nación Argentina.

Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de https://bit.ly/3pU4TMn

Volviendo al trámite de formación y sanción de las leyes, el

artículo 78 de la Constitución, diseña el esquema básico de

tramitación legislativa, ya que

aprobado un proyecto de ley por la Cámara de su origen, pasa

para su discusión a la otra Cámara. Aprobado por ambas, pasa

al Poder Ejecutivo de la Nación para su examen; y si también

obtiene su aprobación, lo promulga como ley.5

[5] Artículo. 78. Ley 24430. (15 de diciembre de 1994). Constitución de la Nación Argentina.

Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de https://bit.ly/3pU4TMn

Al respecto, recordemos que la tramitación interna de un

proyecto para su tratamiento y sanción está regulada además

por los reglamentos de las Cámaras. El proyecto ingresa por

mesa de entradas de una de las cámaras que es entonces

Cámara de origen. Se gira a la o las comisiones que se estime

corresponde por la temática que regula el proyecto. Se producen

los dictámenes, que pueden ser por unanimidad, de mayoría o

de minoría y así el proyecto está en condiciones de llegar al


plenario para su tratamiento y eventual aprobación. Llegado al

recinto, se lo trata en general y de ser aprobado se trata en

particular artículo por artículo, pudiéndose aquí hacer

modificaciones. Aprobado en general y en particular, el proyecto

es aprobado por la Cámara de origen y pasa a la otra que es

entonces Cámara revisora y se sigue el mismo trámite: giro a

comisiones, dictámenes, y aprobación, etcétera. Si la Cámara

revisora no hace modificaciones y aprueba el proyecto tal como

llegó de la originaria y entonces ese proyecto queda sancionado

con fuerza de ley, el artículo 84 aclara la fórmula que debe

emplearse, y se envía al Presidente, que si lo aprueba lo

promulgará como ley.

El artículo 78 diseña un procedimiento básico en la creación de

las leyes; describe un trámite simple, sin modificaciones u

observaciones hechas por la cámara de revisión ni por el Poder

Ejecutivo. Pero también de este artículo 78 in fine surge que el

dictado de leyes es un procedimiento complejo, que incluye la

intervención del Presidente a través de la promulgación. Esta es

una manifestación del Presidente dando su consentimiento para

la entrada en vigencia del proyecto de ley sancionado por el

Congreso. Pero la promulgación puede darse expresamente, tal

como surge del artículo 78 in fine y se concreta a través de un

decreto que tiene una estructura pues muestra el texto del

proyecto sancionado y agrega: “Por tanto, téngase por ley de la

Nación, cúmplase, comuníquese, publíquese...”6. Esta es la

promulgación expresa del artículo 78 in fine, pero también la

promulgación es tácita cuando el Presidente deja vencer un

plazo de 10 días útiles y no devuelve el proyecto con

observaciones al Congreso (a la Cámara de origen). La

promulgación tácita aparece cuando el artículo 80, primera

parte, dice que se reputa aprobado por el Poder Ejecutivo todo


proyecto no devuelto en el término de 10 días útiles.7

[6] Artículo 78. Ley 24430. (15 de diciembre de 1994). Constitución de la Nación Argentina.

Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de https://bit.ly/3pU4TMn

[7] Artículo. 80. Ley 24430. (15 de diciembre de 1994). Constitución de la Nación Argentina.

Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de https://bit.ly/3pU4TMn

Por su lado, el artículo 81, segunda parte regula el caso en que la

Cámara revisora introduzca adiciones o correcciones al proyecto

que le llega de la Cámara de origen. En ese caso éste vuelve a la

Cámara de origen. Si el proyecto modificado y vuelto a la de

origen es aprobado con esas reformas por la mayoría absoluta

de los miembros presentes de la originaria, el proyecto queda

sancionado (con dichas reformas) y va al Poder Ejecutivo.

Pero puede ocurrir que la Cámara de origen insista con la

redacción original del proyecto, puesto que no está de acuerdo

con las reformas hechas por la Cámara revisora. Frente a este

caso, se abren dos situaciones:

1. si la Cámara de origen no alcanza la misma mayoría (absoluta o

de dos tercios de los presentes) con que la revisora hizo las

modificaciones, el proyecto queda sancionado con las

modificaciones y pasa al Poder Ejecutivo;

2. si la Cámara de origen alcanza la mayoría absoluta o los dos

tercios, esto es empata la votación con que la revisora modificó

el proyecto original, caen las reformas y el proyecto queda

sancionado tal como fue redactado originalmente, pasando

directamente al Poder Ejecutivo. (Sola, 2010, pp. 165-166).

Habiendo analizado en parte el artículo 81, debemos abordar las dos

prohibiciones en materia de tratamiento de proyectos de ley establecidas en

su primera parte.

En efecto, este artículo comienza diciendo:

1) “Ningún proyecto de ley desechado totalmente por una de las

Cámaras puede repetirse en las sesiones de aquel año...” ¿A


qué sesiones y a qué año se refiere? Son sesiones ordinarias, a

las prorrogadas y a las extraordinarias y se entiende que se

refiere al año actual y que entonces deberá esperarse al

siguiente período de ordinarias.

Lo que no se permite es la suspensión sin plazo, pues de ser

permitirlo, la Cámara revisora tendría la potestad de frenar la

labor de la otra. No obstante, podría ocurrir que la revisora opte

por no tratar el proyecto que llegó de la originaria y obtiene así el

mismo resultado.

2) La otra prohibición de la primera parte del mismo artículo 81

dice: “ninguna de las Cámaras puede desechar totalmente un

proyecto que hubiera tenido origen en ella y luego hubiese sido

adicionado o enmendado por la Cámara revisora...”. Es decir

que, llegado a la Cámara iniciadora el proyecto con

modificaciones hechas por la revisora, la Cámara de origen

puede: insistir con su redacción original (empatando la votación

con que la revisora introdujo las reformas) o aceptar (con

mayoría absoluta) las reformas. No obstante, aunque no está

escrito, la Cámara de origen puede directamente no tratar el

proyecto reformado y provocar que éste pierda “estado

parlamentario” pues no existe sanción tácita, es decir que su

silencio no importa aprobación de las correcciones. (Sola, 2010,

p. 167).

Además,

la reforma constitucional de 1994 introdujo un procedimiento

para la aprobación en particular en comisión de los proyectos.

Así, el artículo 79 establece que luego de aprobado en general

un proyecto, la Cámara con el voto de dos tercios de sus

miembros puede delegar en sus comisiones la aprobación en

particular. Hay una imputación de funciones a las comisiones

internas de la cámara respectiva que se reunirán y con el voto


de la mayoría absoluta pueden aprobar el proyecto en particular.

Aprobado así en particular en las comisiones, se imprime al

proyecto el trámite ordinario, pasa a la cámara revisora o al

Presidente según corresponda. El mismo artículo 79 contempla

que se deje sin efecto dicha delegación también con el voto de

los dos tercios de los miembros de la Cámara y el proyecto

vuelva para su debate en particular al pleno de la Cámara. (Sola,

2010, p. 168).

La reforma también introdujo la prohibición de sanción tácita,

que consagra el artículo 82 de la Constitución. Ella ordena en el

primer párrafo del artículo 82 que la voluntad de cada Cámara

debe manifestarse expresamente y por si alguna duda queda

completa proclamando que “...se excluye, en todos los casos, la

sanción tácita o ficta”. Con esta cláusula muy breve en su

redacción se evita una práctica… que consistía en que, frente al

ejercicio de facultades legislativas por parte del Poder Ejecutivo

(decretos de necesidad y urgencia, intervención federal,

declaración del Estado de sitio), el Congreso no se pronunciaba,

guardaba silencio y convalidaba así esa actividad exorbitante del

Poder Ejecutivo. Es decir, se interpretaba -incluso judicialmenteque

el silencio del Congreso era convalidación tácita. (Sola,

2010, p. 168).

Las competencias del Congreso

El Congreso tiene sus competencias claramente establecidas en el texto

constitucional. Tiene una importante lista de funciones expresamente

enumerada en la Constitución y podríamos decir que una de las

competencias fundamentales recae en el manejo financiero,

que proviene de la aprobación del presupuesto y de la

aprobación de impuestos.

El Congreso tiene una autoridad limitada, sus límites provienen

de la protección constitucional de los derechos y libertades


individuales, pero también de la distribución de competencias

entre la Nación y las provincias.

Dentro de los límites a la legislación, están:

1. Las acciones privadas, artículo 19.

2. La imposibilidad de alterar los principios, garantías y derechos

reconocidos en la Constitución, artículo 28.

Los límites en materia de distribución de competencias son:

1. La prohibición de conceder facultades extraordinarias, ni la

suma del poder público, artículo 29.

2. Las competencias reservadas por las provincias, artículo 121.

En nuestra práctica constitucional, surge además el conflicto

con las competencias ejercidas por el poder Ejecutivo, muchas

de las cuales tienen contenido legislativo.

Una primera lectura de estas normas daría la impresión de que,

para conocer las facultades del Congreso, bastaría una lectura

de la larga enumeración del artículo 75 o de otras normas

dispersas en la Constitución. Pero ello solamente nos daría una

visión de las competencias expresas. Las competencias del

Congreso son expresas o implícitas. El principio básico del

gobierno en la división de poderes es que el Congreso solo

puede actuar si existe una autorización expresa o implícita para

actuar dentro de la Constitución. Las provincias, sin embargo,

pueden legislar a menos que la Constitución lo prohíba.

El artículo 44 señala la constitución del Congreso, dice:

Un Congreso compuesto de dos Cámaras, una de diputados de

la Nación y otra de senadores de las provincias y de la Ciudad de

Buenos Aires, será investido el Poder Legislativo de la Nación.8

[8] Artículo 44. Ley 24430. (15 de diciembre de 1994). Constitución de la Nación Argentina.

Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de https://bit.ly/3pU4TMn

Sobre las competencias de las provincias dice el artículo 121

“Las provincias conservan todo el poder no delegado por esta


Constitución al Gobierno federal, y el que expresamente se

hayan reservado por pactos especiales al tiempo de su

corporación.”9

[9] Artículo 121. Ley 24430. (15 de diciembre de 1994). Constitución de la Nación Argentina.

Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de https://bit.ly/3pU4TMn

Es cierto que esta norma señala una tautología, las provincias

conservan el poder no delegado el problema comienza al

determinar que es lo no delegado y que lo conservado. Por lo

tanto, al evaluar la constitucionalidad de una ley dictada por el

Congreso se plantea siempre dos preguntas.

1. La primera es saber si es que el Congreso está dentro de las

competencias establecidas en la Constitución para legislar.

2. La segunda es si es así, si la ley viola otra disposición

constitucional (como es la de infligir la separación de poderes o

si interfiere con las libertades individuales.

Por lo contrario, cuando se evalúa constitucionalidad de una ley

provincial, se hace una sola pregunta: saber si la legislación viola

la Constitución. Es decir, la diferencia fundamental entre el

gobierno nacional y los gobiernos provinciales es que solamente

los gobiernos locales poseen el poder de policía, porque el poder

de policía es lo que permite a los gobiernos locales adoptar

cualquier ley que no está prohibida por la Constitución. Existen

también situaciones en que el Congreso ejerce el poder de

policía.

Dicho esto, esta clásica fórmula de los gobiernos o de los

poderes gubernamentales no refleja plenamente la realidad del

poder del gobierno nacional. A partir de 1936, la Corte Suprema

ha concedido al Congreso una autoridad amplia para regular

múltiples actividades, fundamentalmente de regulación

económica. Esta situación ocurrió o tuvo también precedentes

en algunas interpretaciones anteriores, en cuanto a la extensión


que se le dio a la cláusula del progreso. Esta interpretación

expansiva hecha por la Corte Suprema de la autoridad del

Congreso ha estado basada en la concepción de que existe una

necesidad de un gobierno nacional fuerte, que resuelva los

problemas los problemas del Estado de Bienestar y en gran

medida como una reacción frente a la crítica realizada a las

decisiones de la primera parte del siglo XX que limitaban la

capacidad del gobierno federal. En suma, existen dos visiones

para ver la competencia del Congreso: el conflicto con el

federalismo, es decir, la competencia de las provincias para

legislar sobre el mismo tema; y, por otra parte, el conflicto por el

respeto de la división de poderes y por las limitaciones en

materia de derecho y libertades individuales. (Sola, 2010, p.

169).

¿Qué tipo de leyes puede sancionar el Congreso?

Las respuestas a estas preguntas nos enfrentan a dos

situaciones diferentes, no es igual la legislación nacional de las

de las provincias. El Congreso sólo puede legislar sí existe una

competencia expresa o implícita en la Constitución, en cambio

los gobiernos de las provincias sólo están limitados por las

prohibiciones expresas de la Constitución. Al evaluar la

constitucionalidad de cualquier ley nacional siempre se plantean

estas dos preguntas, si tiene la competencia dentro de los

poderes que han sido concedidos en la Constitución,

particularmente en el artículo 75, para legislar. Y segundo si la

legislación viola alguna otra provisión o doctrina constitucional

como es la tergiversación de la separación de poderes o la

interferencia con las libertades individuales. Al responder a

estas cuestiones ha surgido un debate sobre las competencias

del gobierno nacional y sus prerrogativas.

De esta manera, podemos señalar las fuentes de extensión de


la competencia legislativa del Congreso extendiendo los límites

establecidos en la Constitución:

1. Los poderes implícitos por aplicación de la ‘cláusula de

conveniencia’ del artículo 75, inciso 32. Dice: “Hacer todas las

leyes y reglamentos que sean convenientes para poner en

ejercicio los poderes antecedentes, y todos los otros concedidos

por la presente Constitución al Gobierno de la Nación Argentina”.

Dio lugar a las competencias implícitas.

2. La cláusula comercial. El artículo 75, inciso 13 dice: “Reglar el

comercio con las naciones extranjeras y de las provincias entre

sí.” Por influencia de la jurisprudencia de Estados Unidos. fue

una fuente de ampliación de los poderes del Congreso.

3. La cláusula del progreso. Establecida en el artículo 75, inciso 18

y ahora ampliada con el inciso 19, fue tempranamente

considerada por la Corte Suprema como fuente de

competencias legislativa del Congreso.

4. La teoría del poder de policía amplio, que extendió las

competencias regulatorias del Congreso a partir del caso

“Ercolano c/ Lanteri de Renshaw”.

5. La doctrina de la emergencia económica, establecida a partir del

caso “Avico c/ de la Pesa”. En este caso, la indefinición del

concepto de emergencia permitió una regulación prácticamente

ilimitada de los derechos individuales de incidencia patrimonial.

(Sola, 2010, pp. 160-161).

C O NT I NU A R

Ley 24.430. (15 de diciembre de 1994) Constitución de la Nación Argentina.

Honorable Congreso de la Nación Argentina. Recuperado de

http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/0-

4999/804/norma.htm

Sola, J. V. (2010). Manual de Derecho Constitucional. (1ra ed.). Buenos Aires,

AR: La Ley.

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