“EL SACRAMENTO DEL
MATRIMONIO”
“No insistas más en que te deje, alejándome de ti;
donde tu vayas iré yo; donde tu vivas, viviré yo; tu
pueblo será mi pueblo. Y tu Dios será mi Dios; donde
tu mueras, yo moriré, y allí quiero ser enterrada.
Que Dios me castigue si algo, fuera de la muerte,
me separe de ti”
Rut 1, 16 - 17
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“¿Están dispuestos a amarse y
respetarse durante toda su vida?”
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¿Para qué nos casamos?
Para tener plena conciencia de la decisión de contraer
matrimonio.
Para vivir una experiencia auténtica de cercanía a Jesucristo
para desear recibir su sacramento por fe y no por requisito o
tradición
Para conocer el significado de los sacramentos y descubrir su
riqueza para beneficio de la vida matrimonial, reconociendo que
será un signo visible y sensible de la vivencia del sacramento
Para conocer, comprender y valorar las gracias del Sacramento
del Matrimonio
Para conocer que la libertad, fidelidad, fecundidad e
indisolubilidad son los pilares para formar un matrimonio sólido
TEMA 1: DECISIÓN
¡Amarse y Respetarse
durante toda su vida!
El AMOR = ÁGAPE
TEMA 2: LOS SACRAMENTOS, AUTENTICA
CERCANÍA DE CRISTO
EL SACRAMENTO lugar de encuentro con Cristo
La Iglesia celebra el Sacramento del Matrimonio de manera
especial
Los siete sacramentos corresponden a todas las etapas y
todos los momentos importantes de la vida del cristiano: dan
nacimiento y crecimiento, curación y misión a la vida de Fe
de los cristianos.
Hay aquí una cierta semejanza entre las etapas de la vida
natural y las etapas de la vida espiritual (S. Tomás de
Aquino)
Cada sacramento particular tiene su lugar
vital En este organismo, la Eucaristía ocupa
un lugar único, en cuanto sacramentoum
entre los sacramentos
“Todos los otros sacramentos están
ordenados a éste como a su fin" (S. Tomás
de Aquino. Suma Teológica)
Cuando la Iglesia define el matrimonio
como sacramento quiere expresar con
ello que el SÍ que se dan dos personas,
una a otra, tiene algo que ver con Dios.
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LAS GRACIAS DEL SACRAMENTO DEL
MATRIMONIO
La Iglesia consagra el matrimonio, lo santifica, lo completa
mediante la consagración y lo pone bajo la bendición de
Dios.
A través de ello comunica a los cónyuges la esperanza de
que su unión matrimonial permanecerá inquebrantable e
invulnerable.
LAS GRACIAS DEL SACRAMENTO DEL
MATRIMONIO
La gracia de la Santificación, que nos hace capaces
de creer en Dios, esperar en Él y amarlo. Es decir, nos
da la capacidad de vivir las virtudes teologales (fe,
esperanza, caridad), dentro del sacramento del
matrimonio. Como valor agregado está el
testimonio, pues tienen el don de contagiar su amor.
La forma de amarse se transmite a los demás y nace
el deseo de otros a imitarles o buscar la fuente que
los hace ser como son.
La gracia de la Elevación, consiste en el amor y el
apoyo que debe existir en cada pareja para salir
adelante en las dificultades y crisis. Esto significa que
cada uno pondrá al cónyuge por encima de los
acontecimientos. El don de elevarse les ayuda a
saber con seguridad que, los dos juntos, amándose,
son capaces de superarlo todo, donde
probablemente otros matrimonios se romperían.
LAS GRACIAS DEL SACRAMENTO
DEL MATRIMONIO
La gracia de la Fecundidad, en la cual la pareja tiene el don
de dar vida especialmente como padres. Pero no consiste
sólo en la capacidad de procrear una familia sino también de
dar frutos en los distintos ambientes en que se desarrolla cada
cónyuge, pues su propio amor es dador de vida a aquellos
que los rodean.
La gracia de la Sanación, que es sin duda la gracia más
importante, pues consiste fundamentalmente en el perdón
que sana heridas, entendiendo que sanar no es encontrar
quién tiene la razón y quien no, sino en reconocer los errores
propios y buscar la reparación a través del discúlpame y el
perdóname.
Marido y mujer gozan de la misma dignidad, con derechos y
obligaciones derivados de su origen y del mismo amor que se
tienen
Esperan del otro amor absoluto,
comprensión total y fidelidad suma, y le
cargan con esa exigencia.
Pero lo absoluto sólo lo puede regalar Dios.
Si espero algo absoluto de una persona
sufriré un desengaño continuo, pues
constataré que su amor está siempre
limitado por sus cambios de humor, sus
proyecciones o su propia historia vital
vulnerada.
Para mí nunca es suficiente lo que el otro
me da.
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Pero si entiendo su amor como SIGNO DEL
AMOR DE DIOS, entonces puedo gozarlo,
puedo alegrarme en él.
Sé que este amor también es quebradizo,
que el otro, en el instante siguiente, tal vez
está más determinado por su lesión que por
el sentimiento de amor por mí.
Sé que yo no puedo retener ese amor, que
no siempre puedo obtener más de él, pero
me es dado gozarlo.
En él atisbo algo del amor absoluto de Dios
que nunca se acaba, que es inagotable.
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Cuando el amor matrimonial está abierto al amor de Dios, entonces
no peligra con los reproches recíprocos de que el otro ama
demasiado poco.
Los cónyuges pueden alegrarse en el amor del otro. Se agarran
con fuerza, pero no a ese amor matrimonial exclusivamente sino a
la certeza que el amor mutuo los remite a Dios.
Dios y no el sentimiento del propio amor matrimonial, es el
fundamento verdadero sobre el que se puede construir.
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EL SACRAMENTO DEL MATRIMONIO, SIGNO
VISIBLE Y SENSIBLE DEL AMOR DE DIOS
“Tanto amo Dios al mundo que…” Juan 3, 16
Si el amor de los cónyuges se remite al amor de Dios, nunca se
tornará aburrido
EL SACRAMENTO DEL MATRIMONIO
SIGNO VISIBLE Y SENSIBLE DEL
AMOR DE DIOS
Dios ha creado al ser
humano, hombre y
mujer.
Están creados el uno
para el otro y son
imagen de Dios mismo
El matrimonio
corresponde a la
voluntad del Creador.
San Pablo nos presenta un modelo de vivencia matrimonial al
Poner como ejemplo la figura de Cristo – Iglesia relacionado
con
Esposo – esposa (Efesios 5, 22-30)
Hacer del amor la norma de la vida
Entrega y sacrificio
Ser luz y testimonio para otros
Ser iguales en el servicio y respeto mutuo
Ser complementarios
Ser fecundos
Llamados a participar responsablemente de la Creación
Estar dispuestos a dar la vida por el otro
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LOS PILARES DEL
MATRIMONIO
Libertad, Fidelidad, Fecundidad e Indisolubilidad
Si el amor de los cónyuges remite al amor de Dios,
nunca se tornará aburrido.
Muchos conyugues sufren porque el amor se hace tan
cotidiano que la fortaleza del mismo se esfuma cada
vez más. Se conoce realmente al otro.
El amor ya no es algo encantador, ya no hechiza. Pero
si el amor remite siempre al misterio del amor divino,
nunca toca fondo.
El cuerpo del otro puedo conocerlo en cualquier
momento; pero cuando me remite al misterio del amor
de Dios.
Cuando atisbo a la vista de tu cuerpo la mirada
amorosa, divina, entonces el amor permanece vivo y
participa en la infinitud y eternidad divinas.
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Entonces interpreto el amor del otro siempre como un regalo
y yo viviré también mi amor como misterio pues en él se
palpa el misterio infinito de Dios.
Otro texto importante para el desarrollo de la teología
eclesiástica del matrimonio es Ef. 5, 2I - 33.
Aquí el matrimonio es comparado con la relación entre Cristo
y la Iglesia. Hombre y mujer tienen que amarse el uno al otro
como Cristo ama a la Iglesia:
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EL PLAN DE DIOS PARA
EL MATRIMONIO
"Así deben también los maridos
amar a sus mujeres, como cuerpos
suyos que son. Amar a su mujer es
amarse a sí mismo. Pues nadie
jamás ha odiado su propia carne,
sino que le da alimento y calor,
como Cristo hace con la Iglesia" Ef.
5, 28
La Carta a los efesios refiere la
palabra que Jesús cita en su
declaración sobre el matrimonio a
la relación entre Cristo y la Iglesia:
“Por eso abandonará el hombre a
su padre y a su madre, se unirá a su
mujer y serán los dos una sola
carne. Es este un gran misterio; y yo
lo refiero a Cristo y a la iglesia” Ef.
5, 3I - 32
EI matrimonio, es por tanto, sacramento de Ia vida
cotidiana
El matrimonio es, pues, no sólo signo de la unidad entre Dios y
el hombre, sino entre Cristo y la iglesia.
En latín figura aquí - por misterio - la palabra sacramentum.
De ahí que la Iglesia católica siempre haya recurrido a este
pasaje para explicar su visión del matrimonio como
sacramento. Pero no se trata sólo de la palabra. Lo decisivo
aquí es que el amor matrimonial entre hombre y mujer ilustra el
amor de Cristo a su Iglesia. En la medida en que marido y mujer
se aman, experimentan cómo Cristo los ama.
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ORACIÓN
Padre Celestial, a través de la intercesión de la Sagrada
Familia, ayúdanos a valorar el don del matrimonio que
refleja el amor de Cristo por la Iglesia, donde el amor del
esposo y la esposa los une perfectamente y coopera en tu
plan de crear nueva vida a tu imagen.
Ayúdanos a apoyar a hombres y mujeres en su vocación de
matrimonio, especialmente en tiempos difíciles cuando
pueden unir sus sufrimientos a la Cruz.
Ayúdanos a mantener la institución del matrimonio en
nuestra sociedad como el lugar donde el amor se alimenta
y la vida familiar comienza. Ayúdanos a reconocer que
nuestro futuro depende de este amor y tu amor
providencial por nosotros.
Amén.
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REFLEXIÓN
¿Por qué crees que el matrimonio es verdadera imagen
del amor de Cristo por su Iglesia?
¿Con qué signos visibles en tu hogar harás que esto se
haga realidad?
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¡GRACIAS!
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