Capítulo 15: Enfrentando los Mitos
La brisa cálida del desierto se había convertido en un viento refrescante al caer la noche sobre
Eridu, mientras Alfredo y su equipo se encontraban reunidos alrededor de una pequeña fogata
en el campamento improvisado, al pie de las ruinas del Templo de Enki. La atmósfera, cargada
de misterio y antiguo conocimiento, envolvía a cada uno de ellos, como si las civilizaciones
perdidas de las que habían estado aprendiendo aún pudieran susurrarles a través de las
sombras.
El descubrimiento de las conexiones entre Sumeria, Egipto y las culturas antiguas había dejado
al equipo con más preguntas que respuestas. Cada hallazgo parecía abrir un nuevo capítulo,
pero también una nueva interrogante. Y ahora, al mirar las estrellas en el cielo nocturno,
Alfredo no podía evitar pensar en dos de las civilizaciones más enigmáticas de todos los
tiempos: la Atlántida y Ker Ys.
—¿Qué piensan ustedes de los mitos de la Atlántida? —preguntó Alfredo mientras observaba
las llamas titilar, su mente abrumada por todo lo que había descubierto. La esfera, el Templo de
Enki, las pirámides. Todo parecía indicar que esas civilizaciones no solo compartían sabiduría
común, sino también un vínculo espiritual que trascendía el tiempo y el espacio. Pero, ¿qué
había de esas civilizaciones perdidas que parecían haber desaparecido para siempre? ¿Eran
solo leyendas?
Isabel fue la primera en hablar. Ella se había mantenido en silencio durante un buen rato, como
si estuviera procesando todo lo que había ocurrido. Su mente siempre había sido lógica, pero
los eventos que había vivido en los últimos meses la habían dejado sin palabras. Ahora,
sentada junto al fuego, miraba las llamas mientras reflexionaba.
—La Atlántida... Es un mito fascinante, ¿verdad? Platón la describió como una civilización
avanzada, con un vasto conocimiento, y luego desapareció, como tragada por el mar. Pero, ¿y si
no fue solo una civilización? ¿Y si la Atlántida representa algo más? Algo simbólico. Tal vez no
fue un lugar físico que se hundió, sino un símbolo de un conocimiento perdido, un punto de
encuentro de las culturas antiguas.
Mariana, que estaba mirando las estrellas con el ceño fruncido, asintió lentamente.
—Es posible. En todas las leyendas, no solo en Platón, se habla de la Atlántida como un lugar
que poseía un conocimiento superior, algo relacionado con las fuerzas cósmicas. Pero, ¿por qué
tantas culturas mencionan un "gran cataclismo" que destruyó la Atlántida? Quizás lo que
ocurrió fue una dispersión de ese conocimiento, no una desaparición total. Tal vez la Atlántida
nunca existió como una ciudad física, pero su sabiduría sí perduró, se filtró en otros lugares.
Khaled, que había estado observando pensativamente las ruinas del templo en la distancia, se
volvió hacia ellos.
—En las escrituras egipcias y sumerias, hay referencias a un "misterio antiguo" transmitido por
seres que vinieron de las estrellas. Enki, en particular, habla de una sabiduría cósmica, de algo
que sobrevive a la destrucción de las civilizaciones. En algunas tablillas sumerias, hay
menciones a una ciudad perdida que fue destruida por un "gran cataclismo", una ciudad que
existió mucho antes de las primeras ciudades conocidas, mucho antes de Sumer. Si esas
historias son ciertas, la Atlántida podría ser simplemente otro nombre para una civilización que
entendió este conocimiento ancestral.
Alfredo se quedó en silencio, escuchando atentamente. Recordó las visiones que había tenido
al activar la esfera, las imágenes de seres humanos ascendiendo a través de portales de luz, de
ciudades flotantes y paisajes que no pertenecían a este mundo. ¿Era la Atlántida simplemente
un reflejo de este conocimiento, una forma de recordar la conexión de la humanidad con el
cosmos? ¿O era algo más, algo perdido en las profundidades del océano?
—Y qué hay de Ker Ys? —interrumpió Ramón, cuya expresión grave reflejaba la misma
inquietud que sentía Alfredo—. Siempre pensé que era solo otro mito de la cultura celta, como
una ciudad sumergida bajo las olas, pero... después de todo lo que hemos visto, me pregunto si
hay algo real detrás de esa historia.
Alfredo asintió lentamente, sabiendo que ese nombre evocaba la misma sensación de enigma
que la Atlántida. Ker Ys, la ciudad mítica de los celtas, supuestamente fundada por el rey
Gradlon, había sido tragada por el mar en una catástrofe inexplicable. En la leyenda, la ciudad
era un lugar de sabiduría y magia, donde los habitantes poseían conocimientos secretos que se
remontaban a tiempos inmemoriales.
—Las leyendas de Ker Ys hablan de una ciudad que poseía conocimientos ancestrales, igual que
la Atlántida —dijo Alfredo, mirando la esfera que descansaba sobre la mesa improvisada de su
campamento. Con la luz de la fogata, los símbolos grabados en su superficie brillaban
tenuemente—. El patrón es el mismo. Mismo conocimiento. Mismas advertencias sobre la
destrucción y el renacimiento.
Mariana, alzando la mirada, sugirió:
—Tal vez las dos, la Atlántida y Ker Ys, no son mitos independientes, sino reflejos de un mismo
conocimiento. Quizás lo que llamamos mitos son en realidad recuerdos distorsionados de
eventos reales, eventos que ocurrieron cuando las primeras civilizaciones comenzaron a
conectarse entre sí. Quizás esas ciudades no desaparecieron de la manera que nos han
contado, sino que, como Enki, simplemente compartieron su sabiduría con el resto del mundo,
dejando pistas para las generaciones futuras.
Isabel pareció pensativa por un momento, luego habló con una convicción que sorprendió a
todos.
—Pienso que estamos viendo el mismo patrón en todas estas leyendas. La Atlántida, Ker Ys,
incluso los relatos de los dioses sumerios... Todos parecen basarse en el mismo concepto: la
existencia de una sabiduría profunda, compartida por diversas culturas a lo largo de la historia,
que puede ser comprendida solo por aquellos que están dispuestos a mirar más allá de los
mitos. Tal vez esas civilizaciones nunca desaparecieron realmente, solo se transformaron, se
dispersaron. O tal vez nos dejaron un mapa de su sabiduría, de su red de conocimiento, que
aún estamos intentando descifrar.
Alfredo asintió, sus ojos brillando con una mezcla de asombro y determinación.
—Creo que tienes razón. La Atlántida y Ker Ys no fueron simplemente ciudades que se
hundieron. Eran símbolos de un conocimiento mucho más grande. Algo que conectaba a todos
los pueblos, desde Egipto hasta Sumeria, desde las costas de Europa hasta las montañas de los
Andes. El mito de la Atlántida podría ser, en realidad, la memoria colectiva de una civilización
global que, de alguna manera, compartió un entendimiento común sobre la naturaleza del
universo. Los cataclismos no destruyeron todo, solo lo transformaron. Y la sabiduría de esos
lugares perdidos sigue viva en nosotros, esperando ser redescubierta.
Un silencio pensativo se apoderó del grupo mientras las estrellas titilaban sobre ellos. La
conexión entre los mitos y la realidad comenzaba a hacerse más clara. Tal vez la Atlántida, Ker
Ys y otras leyendas no eran solo historias de civilizaciones perdidas, sino advertencias sobre la
naturaleza efímera del conocimiento y la importancia de preservarlo. El conocimiento antiguo,
la "red de sabiduría" que unía a todas las civilizaciones, era mucho más que una reliquia de
tiempos pasados: era la clave para comprender el presente y el futuro de la humanidad.
Finalmente, Alfredo rompió el silencio con una voz tranquila pero llena de resolución.
—El viaje no termina aquí. Hemos encontrado fragmentos de la historia, pero lo que estamos
buscando es mucho más grande. No solo estamos buscando las ciudades perdidas. Estamos
buscando el conocimiento que nos unió, el conocimiento que puede ayudarnos a comprender
el universo y nuestro lugar en él.
Con una última mirada a las ruinas del templo y a las estrellas brillando en el cielo, el equipo se
preparó para continuar su viaje, sabiendo que cada paso los acercaba más a desvelar los
secretos ocultos que conectaban a todas las civilizaciones de la Tierra.
Fin del capítulo.