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Festival de Cine de Áncash: Impacto Cultural

El ensayo analiza el Festival de Cine de Áncash (FCA) como una experiencia divergente en la gestión cultural del Perú, destacando su papel en el desarrollo social y profesional de los gestores culturales. Se enfatiza la necesidad de un nuevo perfil de gestores culturales que integren enfoques interdisciplinares y comunitarios, promoviendo la producción audiovisual y la inclusión social en la región. A través de la colaboración con instituciones educativas y la comunidad, el FCA busca fortalecer la identidad cultural y el desarrollo socioeconómico de Áncash.

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Festival de Cine de Áncash: Impacto Cultural

El ensayo analiza el Festival de Cine de Áncash (FCA) como una experiencia divergente en la gestión cultural del Perú, destacando su papel en el desarrollo social y profesional de los gestores culturales. Se enfatiza la necesidad de un nuevo perfil de gestores culturales que integren enfoques interdisciplinares y comunitarios, promoviendo la producción audiovisual y la inclusión social en la región. A través de la colaboración con instituciones educativas y la comunidad, el FCA busca fortalecer la identidad cultural y el desarrollo socioeconómico de Áncash.

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Programa: Gestión Cultural

Curso: Bases de la Gestión Cultural Turno: Noche - Presencial

Docente: Carolina Christen Belaúnde Fecha: 17 / 09 / 2024

Apellidos y nombres: Diana Patricia Aliaga Machero, Franz Alejandro Guevara Tuesta,
José Alejandro Lara Mayor, Anthony Smith Alberto Canchumanta, Francisco Boris
Aldana Ocampo.

El Festival de Cine de Áncash: Una experiencia divergente para el


desarrollo social de la comunidad y el afianzamiento profesional del
Gestor Cultural en el Perú.
1. Introducción

No hay enseñanza sin investigación ni investigación sin


enseñanza. Estos quehaceres se encuentran cada uno en el
cuerpo del otro. Mientras enseño continúo buscando,
indagando. Enseño porque busco, porque indagué, porque
indago y me indago. Investigo para comprobar, comprobando
intervengo, interviniendo educo y me educo.

Paulo Freire1

En el proceso de difundir y preservar las diferentes manifestaciones culturales en el


país, es necesario contar con agentes culturales que no solo estén comprometidos con los
fines en sus específicos proyectos, sino que también fortalezcan de manera constante sus
desempeños, capacidades y competencias formativas. No obstante, en la actual coyuntura
donde afrontamos un contexto mundializado, con nuevos retos y paradigmas de desarrollo
en el panorama cultural a los cuales debemos plantear diferentes alternativas de soluciones,
donde a los gestores culturales nos compete involucrarnos e intervenir en cada toma de
decisiones (Martinell, 2002).
Esta contingencia a las problemáticas que nos acucian, como refiere Bayardo (2009),
debe ser liderada por nuevos perfiles de gestores culturales que a través de su
especialización logren trabajar desde enfoques prospectivos en la interrelación de aspectos
artístico-culturales, administrativo-gestionarios, jurídico-políticos y socioeconómicos, que se
desprendan de una visión holística del contexto donde se pretenda intervenir, que en
consecuencia permitan realizar proyectos culturales con incidencias de sólidos sustentos y
sostenibilidad.
El presente ensayo, tiene la finalidad de analizar desde una metodología cualitativa
de indagación y revisión de fuentes, determinadas dinámicas en la labor profesional de la
gestión cultural en la región de Ancash desde la puesta en valor del cine regional peruano.

1
Freire, P. (1997) Pedagogía de la autonomía. Saberes necesarios para la práctica educativa.
México: Siglo XXI editores.

[1]
Para este propósito nos vamos situando en el trabajo de Bedoya (2015) donde formula que
el cine peruano como tal, empieza a tomar importancia y desarrollo desde la segundad
mitad de la década de los 90, con la mayor realización de productos audiovisuales como
cortometrajes y largometrajes ponderadamente. Este desarrollo del cine en el país no fue
indiferente al ámbito regional, logrando así sostener a más de sesenta realizadores
audiovisuales a nivel nacional logrando en ese esfuerzo un largometraje por región.
Experiencias como las de Puno y Ayacucho se posicionan como las regiones con mayor
producción cinematográfica paulatinamente (Bustamante y Luna, 2015).
A partir de estos presupuestos, abordaremos el Festival de Cine Ancash, que en
adelante será consignado como el FCA, en el derrotero de sustentar este proceso dinámico y
reciente de la gestión cultural en el país, como una experiencia divergente para el desarrollo
cultural y socioeconómico de su comunidad desde la profesionalización del agente cultural
en su contexto. Por ende, este proyecto liderado por la comunicadora y gestora cultural
Karolay Ramírez en el 2020, se inscribe como referente en el todavía insipiente panorama de
la gestión cultural en el Perú, donde cultura y desarrollo empiezan a enhebrarse en el
complejo entramado de nuestra realidad social. En este sentido el FCA se va afianzando en la
misión de incentivar a la producción audiovisual de estudiantes y aficionados jóvenes de la
región a través de la exposición de piezas audiovisuales, talleres formativos y debates,
involucrando activamente a la comunidad en un esfuerzo intersectorial y pluridisciplinar sin
precedentes, los cuales fortalecerán el potencial turístico y cultural de Áncash, imbricados
en su desarrollo socioeconómico.

2. El FCA: Una experiencia divergente para el desarrollo social de la


comunidad y el afianzamiento profesional del Gestor Cultural en el Perú.

El FCA se erige en el panorama reciente de la gestión cultural profesional como una


experiencia divergente en el Perú. Si pensamos lo divergente desde esa concepción
educativa heurística de la indagación natural de la mente para generar nuevos medios de
aprendizajes y experiencias, como refiere Morín (2000) o, como aquellas ideas insólitas que
deben generar proyectos excepcionales que deparen caminos originales, como exhorta
Baumann (2008) respecto a las empresas solitarias en contextos contraproducentes. En este
sentido, insertos en el modelo neoliberal que se yergue en el país desde la década de los 90

[2]
y que generó cambios medulares en nuestra forma de situarnos como sujetos sociales y de
consumo en un mercado global cada vez más totalizante, dentro de una atmosfera de
crecimiento económico asimétrico –que cierto sector disidente de la economía peruana
adjetivó como economía del chorreo- se refleja en el caso del cine peruano en un
crecimiento ponderado de la producción cinematográfica alineada a los apoyos extranjeros.
(Middents, 2009 citado en Rivas, 2020).
Esta vuelta de tuerca de las condiciones socioeconómicas en el Perú eyectado al
mundo globalizado, no fue gratuita sino causal como en otros contextos latinoamericanos
productos estos, de los estragos de la guerra fría que terminan de instalar al capitalismo
como modelo unilateral dispuesto para que las prerrogativas del Consenso de Washington –
al que se adscribe inexorablemente el Perú en los 90 de Fujimori- asumieran la tarea
insostenible de sacar al “tercer mundo” del atraso o la pobreza. Consecuentemente, se irá
sucediendo aquella falsa eficiencia que el neoliberalismo impone sibilinamente al individuo
desde una suerte de homologación de los gustos y preferencias, sentimientos y creencias,
agencias e indiferencias en las relaciones societales y de consumo, ante el embate
colonizador cultural, como cuestiona Stiglitz (2006) direccionadas por multinacionales cuyo
asidero se imponen desde las potencias mundiales en detrimento de las poblaciones menos
favorecidas.
Sobre estos fenómenos, Byung-Chul Han (2014) acomete un cuestionamiento
directo al neoliberalismo señalándolo como un sistema eficiente e inteligente para exprimir
las capacidades humanas de libertad y someterlas a los rendimientos más productivos y
uniformes (p. 8); estas dinámicas se pueden colegir en las políticas culturales de algunos
Estados latinoamericanos frente a la demanda, básica o sostenida, de derechos culturales de
sus poblaciones, cuando aquellas políticas siquiera representan, como cuestiona Bayardo
(2009) una nueva perspectiva de la educación imbricadas en la formación, la capacitación,
donde sean significativos los procesos de enseñanza y aprendizaje, hacia formulaciones de
oportunidades de desarrollo en un sentido más coherente, identitario, realista y menos
economicista, es decir en un sentido más amplio (p. 2).
Decíamos que el FCA es una experiencia divergente en el Perú, justamente
porque debe dinamizarse dentro de un contexto coercitivo y politizado. Es en este panorama
donde la gestión cultural debe sostenerse como una acción cultural en la idea que plantea
Mariscal Orozco (2009) cuando sostiene que:

[3]
En algunos contextos, la acción cultural y la práctica educativa son dos caras de la
misma moneda (…) La otra vista es a partir del ámbito de la gestión cultural. Desde
este lado, encontramos a los gestores culturales que utilizan diversas estrategias de
aprendizaje para lograr los objetivos de su proyecto cultural. (p. 18)

De aquellas diversas estrategias es que se irá afianzando el FCA a partir de iniciativas


individuales y colectivas que analizaremos concretamente sin antes cuestionarnos ¿En qué
medida el cine regional en el Perú diversifica las dinámicas y los dominios de la gestión
cultural en vía de su profesionalización?, ¿Cuál es el impacto del FCA en un sentido amplio
de desarrollo desde la gestión cultural, para la región ancashina? Estas preguntas pueden
tener el riesgo de caer en ciertos reduccionismos cuando se trata de comprender estas
cuestiones desde las prácticas de la articulación de los agentes de cultura en sus
comunidades, y teniendo como respaldo ambivalente a algunas categorías de las ciencias
sociales. Trataremos en este sentido de ser prácticos y objetivos en nuestro análisis desde
tres ejes consolidados: posicionamiento del gestor cultural como activista de la inserción y la
inclusión social, formación pluridisciplinar e intersectorial del agente cultural del FCA; y el
Gestor Cultural en el Perú como un dinamizador de las Industrias Culturales Creativas (ICC)
en Latinoamérica.

2.1 Posicionamiento del gestor cultural como activista de la inserción y la


inclusión social.

En una entrevista que la comunicadora y gestora cultural Karolay Ramírez (2021) dio
a un medio local de la ciudad de Huaraz, sostiene que a inicios del 2020 inicia una
investigación mixta sobre la necesidad de la población de la región Ancash, de donde es
originaria, sobre el efecto de la competencia en los modos de consumo culturales que se
afiancen desde la educación y el entretenimiento, enfocándose en la producción audiovisual
individual y colectiva de los jóvenes realizadores ancashinos.
Para situar la problemática que se plantea Ramírez desde una labor etnológica y
económica -que, además, le impele un diplomado en gestión cultural en el que sitúa su
proyecto que culminaría con la realización del FCA- debemos partir desde la investigación de
Bustamante (2015) a partir de una pesquisa sobre la realidad del cine regional peruano

[4]
reciente, donde incide que una parte medular de los jóvenes realizadores provincianos
proceden de los sectores populares o menos favorecidos del país con una escasa formación
audiovisual. Además, los festivales de cine que se llevaron en la región fueron de corto
alcance por el escaso apoyo de las autoridades, la falta de formación de los gestores
culturales, muchos de ellos provenientes de otras disciplinas o en la labor de activistas
temporales. A esta situación se suma que en toda la región Áncash se cuente con tan solo un
cine formal de proyección cinematográfica y, sobre todo, tener como rémora colonial aquel
falaz supuesto con la que Krotz (1994) señalaba a la ostentación de la cultura como un
privilegio de quienes, en este caso, entienden y practican el cine porque pueden pagarlo.
Ante esta situación la labor de Ramírez con su joven equipo, entre egresados y
estudiantes de comunicación audiovisual, fue capital en incidir en aquello que Bayardo
(2009) demanda para el nuevo gestor cultural: un rol preponderante en contextos diversos
donde se requieren políticas dirigidas a incrementar y potenciar el papel de la cultura que
represente las necesidades de las minorías como instrumentos catalizadores y movilizadores
de inserción y exclusión social, ligados a su vez a reivindicaciones étnicas, donde a través de
la visibilidad de sus expresiones culturales se reconozcan y se identifiquen sus pobladores
desde sus territorios para el mundo (p. 4). Es en este entretejido social que el FCA propone
insertar a la población joven estudiante de comunicaciones de la región, en cuyas
universidades la malla curricular no contempla la formación específica del estudiante en
audiovisual, a aliarse con agentes de instituciones universitarias del país para capacitarse
académica y empíricamente hacia la realización de sus primeros trabajos o, potenciar
proyectos realizados, y que estos a su vez sean reconocidos por la población de su propio
territorio y el mundo en general.
Asimismo, se generó a través de toda la comunidad interconectada un plan de
medios estratégicos desde la participación activa de todos los pobladores de las 11
provincias participantes abarcando el impacto incluso a las 20, que conforman la región. En
esta idea se fomentó la formación de públicos en espacios alternativos democratizando los
proyectos audiovisuales, charlas, conversatorios, talleres para estudiantes y aficionados. Un
factor indispensable para el fortalecimiento de la identidad y pertenencia de la comunidad
en el FCA, fueron las temáticas de las ediciones que, aliadas ahora a los ODS -Objetivos de
Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, impulsada por la Organización de las Naciones
Unidas (ONU)- forjaron un lazo identitario entre las comunidades y su medio ambiente

[5]
como un tejido comunitario que volvió a enhebrarse, consolidándose así la fundación de la
primera Cinemateca Ancashina.
Desde ese enfoque se apela a lo que Bayardo (2009) vinculando a las prácticas de la
gestión cultural nos dice concretamente que esta intermediación se sujeta a, “nuevas
concepciones de estructuración de lo nacional y a la recuperación del lugar de los Estados en
tensión con lo local y lo global acorde con el contexto contemporáneo” (p. 11).

2.2 Formación pluridisciplinar e intersectorial profesional del agente cultural del


FCA

En tiempos donde cunde lo pragmático como formas maniqueas de gestionar


cultura, o lo que Maider Maraña (2010) cuestiona como “economización de la cultura” o, la
instrumentalización de las expresiones culturales, es decir en contextos donde no se atienda
la creatividad como expresión cultural imbricada al desarrollo de una comunidad, la
formación pluridisciplinar e intersectorial del agente cultural es un imperativo formativo en
sus capacidades profesionales. Para este propósito la gestión cultural del FCA sostuvo una
articulación territorial con diversos sectores y agentes culturales internos y externos desde
una prospección dialógica con un influjo eminentemente comunitario. Esta dinámica se fue
empoderando desde la articulación con una base educativa divergente hacia las dos
universidades representativas de la región: la Universidad Nacional Santiago Antúnez de
Mayolo (UNASAM) y la Universidad Nacional del Santa (UNS), en la adecuación de sus mallas
curriculares para la incidencia de los talleres y capacitaciones en el fortalecimiento de sus
unidades de aprendizaje; y el pertinente apoyo de la DDC (Dirección Desconcentrada de
Cultura de Áncash) para la facilitación de los espacios y presupuestos ponderables a las
propuestas, todo esto tejiéndose con la participación de un sector del empresariado local en
una primera etapa.
Para la siguiente fase que abarcaría los tres posteriores festivales, la experiencia
profesional intersectorial de la gestión cultural del FCA, logra un realce significativo y de
prospección global. Se asiste a un ejercicio pluridisciplinar en la conjugación de
competencias porque la experiencia creativa del proyecto: la de difundir cine regional se
amplifica desde la participación del Estado (MINCULT), fortaleciendo el proyecto con los
estímulos económicos a la cultura en el 2022. Se logra, asimismo, la alianza medular con los

[6]
ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) tanto en la línea editorial como en las actividades
formativas de festival. Este esfuerzo intersectorial que define un referente en la ética
formativa del agente de cultura en el Perú se irá posicionando también en la comunidad
regional y global con la alianza estratégica de la Cámara de Turismo de Áncash y la Red
Iberoamericana de Festivales de Cine. Por lo expuesto, se perfila aquello que en palabras de
Bonet (2011) caracteriza a los nuevos gestores culturales desde una mirada intersectorial, así
como la responsabilidad territorial en su praxis (p. 2).

2.3 El Gestor Cultural en el Perú como un dinamizador de las Industrias Culturales


Creativas (ICC) en Latinoamérica.

Partiendo de lo que Henao (2018) sostiene respecto a las ICC, como centros
descentralizados u oportunidades de desarrollo articulados para nuestra región, y
cuestionando también si estas posibles revoluciones (p. 108) en la forma de intermediar y
comprender estos fenómenos podrían ser solo réplicas de experiencias externas que no
apelan a una identidad de la gestión en este sentido, podemos ir determinando que el FCA
está logrando una autonomía identitaria en sus propuestas culturales de entretenimiento,
formativas y económicas para el poblador de la región.
En consecuencia, desde la experiencia de abordar e incidir en la todavía incipiente
ICC de nuestro país, el FCA ha logrado un salto cualitativo en diversificar el patrimonio
audiovisual ancashino, en dinamizar su capital humano comunitario y sus presupuestos base
–logísticos, intersectoriales e interculturales- insuflándoles un crecimiento per cápita en el
desarrollo económico de la región con una proyección sostenible. Consecuentemente, se ha
visibilizado la cultura de la región, se ha generado empleo en sectores directos e indirectos
involucrados en el FCA, y se ha sentado las bases para la autodeterminación de la valoración
del cine ancashino como un patrimonio cultural puesto en valor.
De esta manera, coadyuvamos con García Canclini (1993, p. 17) cuando afirma que:
“El patrimonio cultural expresa la solidaridad que une a quienes comparten un conjunto de
bienes y prácticas que los identifica, pero suele ser también un lugar de complicidad social”.
Coherentemente, la labor profesional de los agentes involucrados en el FCA, cumplen
ampliamente su labor de facilitadores hacia el concurso ciudadano en acciones de desarrollo

[7]
cultural para su comunidad, desde una perspectiva individual y pública en el concierto social
que los compromete (Martinell, 1999).

3. Festival de Cine de Áncash: tabla de resultados2.

2021

I Festival de Cine de Áncash

34 cortometrajes en competencia (24 nacionales y 10 de la


región Áncash)

90 % de participación de los jóvenes en los talleres y


Indicadores
capacitaciones

70 % de asistencia de las 11 provincias participantes de la


región Áncash

Talleres formativos virtuales

Conversatorios presenciales y virtuales


Actividades
Paneles virtuales

Clases maestras

2022

II Festival de Cine de Áncash

Concepto Héroes del presente

70 % de participación en las 11 provincias participantes en


Ancash
Indicadores
80% de participantes jóvenes en los talleres y capacitaciones

30 producciones nacionales participaron de las competencias

Actividades Talleres formativos


2
FUENTES: La República (2022), RPP Noticias (2021), Voces (2021), FCA (2024) La Mula (2021)

[8]
Conversatorios

Panel de expertos

2023

III Festival de Cine de Áncash

Concepto Somos Agua

80% de participantes en las proyecciones de las 16 provincia de


la región de Áncash
Indicadores
Proyección de 35 producciones nacionales y 12 producciones
iberoamericanas

Talleres formativos con alianzas extranjeras

Laboratorios
Actividades
Conversatorios

Panel de expertos

2024

IV Festival de Cine de Áncash

Concepto "Acción por el Clima" “El Cine que Transforma”

Fechas Abril Mayo

80% de participantes en las proyecciones de las 16 provincia de


la región de Áncash

Indicadores 20% de producciones audiovisuales son dirigidas por mujeres

Se funda la Cinemateca Ancashina

60 % de la participación en las 17 provincias de Ancash

Actividades Talleres formativos con alianzas extranjeras

Residencia cinematográfica

[9]
Laboratorios

Conversatorios

Panel de expertos

4. Propuestas de optimización: Hacia un Comunifilm Áncashino.

Estas propuestas tienen como objetivo complementar el FCA en el proceso de ser


una extensión de la misma. Para ello se propone incluir la participación de comunidades
vulnerables de la región y expresen su identidad cultural y creatividad a través de proyectos
audiovisuales. En consonancia con lo que Bayardo (2009) plantea sobre el perfil profesional
del gestor cultural en su incidencia en la cultura para el desarrollo sostenible de su
comunidad, y su inmanente capacidad holística y divergente para articular sectores,
disciplinas y propuestas referidos al arte, la cultura y los bienes patrimoniales sin dejar de
entretejer experiencias en campos académicos o alternativos a otros sectores como la
educación, salud, medioambiente (p. 9); vamos corroborando desde estos enfoques que a
través del FCA se asiste al bienestar de la persona y sus derechos culturales.
En consecuencia, las propuestas del Comunifilm Áncashino plantean centrarse en un
público menor de edad, específicamente adolescentes pertenecientes a comunidades
vulnerables interesados en desarrollar a manera de iniciación sus vocaciones narrativas en
formación audiovisual de la mano de instructores y guías -que pueden ser destacados
estudiantes universitarios de los últimos ciclos de carreras referentes a lo audiovisual en la
región u otras academias descentralizadas- que a modo de voluntariado entreguen su pasión
por la enseñanza. De esta manera se generará un contraste con uno de los ejes principales
del FCA: la Residencia Ancashina Cinematográfica (RAC) la cual se centra en un público
mayor de edad con un perfil de grado académico o empírico en el mundo audiovisual y que
tiene como mira principal la profesionalización en materia cinematográfica de sus becarios,
contando para ello con destacados instructores nacionales e internacionales.
El FCA y la RAC tienen como sede la región de Huaraz. La praxis de estas propuestas
desde el Comunifilm Ancashino será llevar el cine, su pedagogía y su práctica lo más cercano
a las comunidades vulnerables con la finalidad intrínseca de que cada población pueda
mostrar su geografía, costumbres, patrimonio, identidad en concomitancia con su desarrollo

[10]
comunitario, en similar sentido con la RAC planteando temáticas significativas que se
abordarán en las actividades específicas. Asimismo, y a diferencia de la exhibición de piezas
audiovisuales que realiza el festival desde la Dirección Desconcentrada de Cultura de Ancash
(DDC), el Comunifilm Áncashino se sustentará en realizar muestras itinerantes en los
diversos módulos de las comunidades vulnerables, involucrando a la población en general en
la realización, apreciación y cine-foros donde se planteen temas sociales y culturales
elaborados en cada proyecto.
Desde estas premisas y siguiendo a Bayardo (2009) se incide también a que el gestor
cultural debe estar proactivo y consiente de la relación arte-cultura, administración-gestión,
jurídico-político y socioeconómico de su comunidad en la que impacta, además de poder
atender demandas de gestión y tener una perspectiva de trabajo territorial en temas de
descentralización. Ante esto, es necesario valorar que el FCA trabaja desde un punto de vista
descentralizado, y nuestra propuesta se afianza como una sub-descentralización,
enfocándose en difundir el cine a las minorías de la región, donde los agentes culturales
deben generar alianzas estratégicas con las autoridades comunales y municipales en el
derrotero de implementar políticas sostenibles o adaptarlas, desde una labor etnográfico
investigativa afianzados en la realidad socio cultural de cada sector hacia su viabilidad.
Resumiendo, el Comunifilm Áncashino y sus propuestas se llevarán a cabo a través de
las siguientes estrategias:

 Establecer espacios físicos que sirvan como módulos en donde se


concentrarán los beneficiarios provenientes de comunidades vulnerables o minorías.
Estos espacios pueden ser aulas de instituciones educativas, centros comunales o
espacios alternativos a partir de una franca asociación realista con la comunidad.

 Realizar convocatorias abiertas a los interesados que quieran


participar de los talleres de formación audiovisual empleando todos los medios de
comunicación inherentes a las y los pobladores beneficiarios.

 Realizar los talleres de formación en materia audiovisual con


herramientas accesibles (celulares, cámaras básicas, etc.), en el sentido de facilitar
herramientas audiovisuales que formalmente serían inaccesibles para la comunidad.

[11]
 Realizar una muestra itinerante de los proyectos audiovisuales
generados en los distintos módulos donde se democratice la narrativa audiovisual
desde temáticas libres y guiadas hacia la expresión individual y colectiva de la
realidad del beneficiario.

 Se generan mesas de discusión, paneles horizontales a través de cine-


foros destacando la participación de los pobladores respecto a los temas sociales y
culturales expuestos en los proyectos audiovisuales.

 Se distingue con reconocimientos y becas a los mejores proyectos


presentados.

5. Conclusiones

Desde la segunda mitad de la década del 90 el cine peruano ha ido mostrando cierto
crecimiento estimable y no ha sido ajeno a los efectos de la globalización -un fenómeno que
en esta coyuntura entrecruza per se, indiscriminada o ponderadamente contextos globales y
locales-, por lo que el cine que se realiza fuera de Lima capital ha sido sujeto a un gran
desarrollo a pesar que el Estado no tiene una política coherente respecto al cine, ni existe
una ley integral que lo contemple (Bustamante, 2003).
Es por eso la necesidad de generar festivales de cine con una dinámica propia como
el FCA, que ha ido generando un contexto divergente de desarrollo en la región de Áncash,
en consonancia con Bayardo (2009) cuando afirma que estas actividades van enriqueciendo
las facultades sensibles e intelectuales de las capacidades en las decisiones del individuo y
en comunidad; y disminuye las brechas de desigualdad existentes en la región. (p.8).
A diferencia de otras regiones, Ancash se encuentra en un proceso embrionario en la
realización y formación audiovisual, teniendo en consecuencia una escasa formación
académica o especializada al respecto. Si bien se cuenta con la carrera de comunicaciones
en dos de las universidades emblemáticas de la región y una sala regular en Chimbote, este
esfuerzo es apenas insuficiente por la desidia estructural en políticas culturales y educativas
del Estado en el país. En este sentido, el FCA no solo logra la exhibición, sino que incluye
talleres, conversatorios, sobre innovación audiovisual y ha concretado alianzas educativas y

[12]
empresariales que la convierten en una experiencia muy enriquecedora tanto para los
involucrados en el rubro cinematográfico como también para la población participante.
De esta manera el FCA ha ido desarrollando una significativa estrategia intersectorial
y pluridisciplinar para su sostenibilidad, descentralizando, creando lazos y pertenencia
identitaria a la comunidad ancashina, visibilizando problemáticas actuales que acucian a
nuestra sociedad en cuestiones de cultura y desarrollo, problemáticas medioambientales y
de inclusión social. En esta línea de misión y visión constitutivas, el FCA al estar alineado a
los ODS, se inserta en un proyecto de gestión cultural intersectorial, profesional y divergente
hacia la profesionalización del agente cultual.
Finalmente, al generar una cadena de empleos para la región Áncash en diversos
rubros teniendo al cine como una vía potencial de desarrollo, revalorando al cine regional
ancashino como un arte comunitario dentro de las Industria Culturales Creativas inserto en
el modelo neoliberal actual desde contingencias intersectoriales y pluridisciplinares en la
formación y praxis del agente cultural; y siendo el cine con su potencial estético participe
activo de un proceso de construcción de sentidos comunes, ya que el cine no solo reproduce
la realidad sino que también la construye (Rivas, 2020), vamos desmitificando en tal sentido
que su impacto solo pertenece a ciertos sectores privilegiados, repensando aquello que
invertir en cultura en el país es apostar por un desarrollo sostenible, integral e inclusivo para
todas las comunidades de nuestro país.

[13]
Referencias

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heroes-del-presente-se-realizara-en-agosto-lrnd
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México: F.C.E.
Data del FCA actualizada el 20 de setiembre de 2024 a través de:
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económico y social en la región. Javier Hernández Acosta, Andrea Carolina Redondo
Méndez, Oswaldo Ospina Martínez (Editores). Bogotá: Editorial Uniagustiniana.
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edición este 8 de septiembre. RPP Noticias. Recuperado de:

[14]
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noticia-1356400
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volumen 9, de octubre – diciembre, núm. 191, págs. 31-36.
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[15]

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