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Hola, chicos, ¿cómo andan? Bueno hoy me tienen de nuevo dando clases. La realidad es
que yo doy algunas clases en la materia de Historia con Pedro, pero también doy más
clases en la materia de Política Exterior del Uruguay, del quinto semestre, así que es
probable que me vean de nuevo a menos que me despidan.
Algo que yo siempre hago al comenzar una clase, una vez que estamos más adentrados en
el curso es hacer un repaso, ubicarnos en tiempo y espacio, para entender de donde
venimos y hacia donde vamos. Esto me sirve a mi como profesora, para no repetirme con
el otro profesor, y a ustedes para tomarse un tiempo para organizar su cabeza. Además
creo que estos repasos son especialmente importante en materias con una fuerte carga
histórica, porque en Historia todo está relacionado, nunca hay un acontecimiento aislado.
Nunca tenemos por ejemplo, una guerra que se desata de un día al otro, como si nada, por
mera caasualidad. En Historia, siempre van a haber un montón de factores, que se van
acumulando poco a poco a través del tiempo, hasta que de repente explota el conflicto.
Historia es como un cuento, tenemos que saber y entender que es lo que pasó antes para
saber que pasó después.
Entonces, ya saben ustedes que la materia se divide en dos partes básicamente. La primera
de ellas, es un seguimiento histórico de lo que acontece a nivel regional desde finales del
siglo XIX hasta entrado el siglo XXI.
La segunda parte del curso, se base en el estudio de casos, de Argentina, Brasil, México y, si
nos da el tiempo, Chile. Donde la idea es abordar la historia de cada uno de estos países,
cubriendo el mismo período desde fines del siglo XIXI hasta entrado el siglo XX, pero
pudiendo ver y conectar como lo que describimos en la primera parte, esos fenómenos
regionales, se aplican a cada uno de estos países. Por ejemplo, nosotros vemos el
populismo como fenómeno regional, viendo cómo y cuando nacio, qué es lo que hace a un
líder populista, sus características, sus medidas, y luego vemos como el populismo en
Argentina será representado por la figura de Perón, o en México por la figura de Cárdenas,
Brasil por la figura de Vargas. Ustedes tienen la tarea de entender como Vargas es
considerado un populista teniendo en cuenta la información general que ya tienen del
fenómeno.
Pero dado que el tema del populismo este es un tema que todos los años da Pedro, que
sabe mucho sobre este tema, incluso ha escrito libros al respecto, como esta semana no
podía estar presente, decidimos saltearnos este tema, que lo va a dar la semana que viene
y adelantar el siguiente tema que es justamente las relaciones ente América Latina y
Estados Unidos a través de los años. Esto no cambia mucho porque es como un capítulo
aparte, porque vemos las relaciones entre Estados Unidos y América Latina desde el siglo
XIX hasta fines del siglo XX, no afecta el orden de la secuencia que venían viendo con
Pedro.
La relación entre Estados Unidos y América Latina han sido profundamente desiguales y
asimétricas. En el siglo XIX, Estados Unidos emergió como una de las principales potencias
económicas, comerciales y militares del mundo y especialmente de la región, lo que le
permitió establecer una relación de influencia dominante sobre los países de América
Latina. En lugar de basarse una relación de de cooperación, de ayuda mutua, la relación va
a estar determinada en base a los intereses y prioridades estratégicas de Estados Unidos.
Las decisiones y políticas que Washington adoptó hacia América Latina responden a sus
propios intereses de seguridad, económicos y geopolíticos, sin necesariamente tener en
cuenta las necesidades y aspiraciones de los países latinoamericanos, va a ser una relación
unilateral.
Otra característica es que esta relación, como todo relación tan larga, es no ha estado
exenta de problemas y conflictos. Hemos visto como Estados Unidos ha intervenido
directamente, militarmente en nuestros países, como fue el caso de Guatemala en 1954, o
a través de políticas de control económico y político, han generado resentimiento y
desconfianza en muchos países de la región, y que se mantiene hasta el día de hoy.
En nuestra primera parte de la clase, analizaremos cómo se fue configurando esta relación
entre Estados Unidos y América Latina, desde que los países latinoamericanos alcanzaron
sus independencias a comienzos del siglo XIX hasta el inicio de la Guerra Fría. Durante este
periodo, Estados Unidos adoptó diversas políticas y estrategias para relacionarse con
América Latina.
En la segunda parte, estudiaremos lo que sucedió durante la Guerra Fría, una de las etapas
más complejas y conflictivas de la historia de las relaciones interamericanas. La Guerra
Fría trajo consigo una serie de nuevas dinámicas y tensiones, no solo entre las
superpotencias de Estados Unidos y la Unión Soviética, sino también dentro de América
Latina, que se convirtió en un campo de batalla ideológico. En esta etapa, la política
expterior estadounidense se baso en dos objetivos; luchar contra el comunismo y evitar la
expansión soviética. Ambos se verán reflejados en la relación con los países de América
Latina, a través de las intervenciones directas en los países de la región, el apoyo
económico, política y militar que le ofrece a gobiernos de derecha o dictaduras, y como
llega a derrocar gobiernos que consideraba amenazantes, buscando evitar la influencia
sociétiva y del comunismo en la región.
Es en este contexto que surge la Doctrina Monroe, una política adoptada por Estados
Unidos que definió su forma de relacionarse con el resto del mundo en esa época, y que se
convertiría en el pilar fundacional de la política exterior de Estados Unidos con relación a
América Latina desde esa época hasta incluso nuestros días.
La doctrina Monroe fue entonces una política asumida en 1823 por los Estados Unidos,
ideada por John Quincy Adams, secretario de estado, y presentada por el presidente de ese
momento, James Monroe en su discurso anual al Congreso de la nación. El espíritu de esta
doctrina se resume en la frase “América para los americanos”, en tanto se oponía al
colonialismo europeo y rechazaba cualquier injerencia extranjera en el continente.
¿Cómo fue recibida esta proclamación de Estados Unidos? Las consecuencias inmediatas
del pronunciamiento de Monroe fueron escasas, en tanto, Estados Unidos no era la
potencia que hoy conocemos, sino una nación incipiente, que había logrado su
independencia tan sólo 40 años atrás. Tengamos en cuenta que la doctrina Monroe fue
emitida en un momento en que los Estados Unidos carecía del poder militar y
económico para sustentarla. En Europa no tuvo demasiada repercusión, como lo
demuestran las invasiones europeas que contaron con la neutralidad norteamericana, por
ejemplo el caso de Las Islas Malvinas que fueron ocupadas por Gran Bretaña en 1833,
expulsando a los habitantes argentinos.
Sin embargo, a largo plazo la doctrina sí que tendría consecuencias, a medida que era
empleada para justificar las numerosas intervenciones del gobierno de los EE.UU
en América Latina. La doctrina siguió siendo invocada hasta nuestros días, como muestra
este discurso de Donald Trump ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, en 2018,
en el cual dice:
It has been the formal policy of our country since President Monroe that we reject the
interference of foreign nations in this hemisphere and in our own affairs. The United States
has recently strengthened our laws to better screen foreign investments in our country for
national security threats, and we welcome cooperation with countries in this region and
around the world that wish to do the same. You need to do it for your own protection.
En este caso, nos damos cuenta que no se refiere a los países europeos sino que esta
dirigido a China y su injerencia en América Latina.
2. El destino manifiesto
El Destino Manifiesto es una filosofía nacional que explica la manera en que Estados
Unidos entendía su lugar en el mundo y se relacionaba con otros pueblos. A lo largo de la
historia estadounidense, desde que eran trece colonias hasta nuestros días, el Destino
Manifiesto sostenía la convicción nacional de que Dios había elegido a los Estados Unidos
para ser una potencia política y económica, una nación superior a todas las otras. El
gobierno de los Estados Unidos, la Constitución, las instituciones del país y el propio
pueblo, poseen virtudes que los hacen únicos y especiales. Como consecuencia, los
estadounidenses tenían el derecho y el deber de propagar su forma de gobierno y su visión
del mundo, su destino era expandirse desde el Océano Atlántico al Océano Pacífico. De esta
forma, en base a esta filosofía, es que se justificaba y se veía con buenos ojos la expansión
territorial que se llevó a cabo estos años.
La frase “Destino Manifiesto” apareció por primera vez en un artículo que escribió el
periodista John L. O ‘Sullivan, en 1845, en la revista Democratic Review de Nueva York. En
su artículo, O ‘Sullivan explicaba las razones de la necesaria expansión territorial de los
Estados Unidos y apoyaba la anexión de Texas. Decía: “el cumplimiento de nuestro destino
manifiesto es extendernos por todo el continente que nos ha sido asignado por la Providencia
para el desarrollo del gran experimento de libertad y autogobierno. Es un derecho como el
que tiene un árbol de obtener el aire y la tierra necesarios para el desarrollo pleno de sus
capacidades y el crecimiento que tiene como destino”.
Esto era Estados Unidos en un principio. (MAPA) La compra de Luisiana a Francia en 1802
y la compra de Florida a España en 1819 marcaron los orígenes del expansionismo
estadounidense. Luego le siguió la guerra con México entre 1846 y 1848 causada por la
Anexión de Texas a Estados Unidos en 1845. La guerra finaliza en 1848 con la firma del
Tratado de Guadalupe Hidalgo. La guerra concluyó con la victoria estadounidense, la
renuncia del reclamo mexicano sobre Texas y la cesión mexicana de más de la mitad de su
territorio incluyendo California, Nuevo México, y la mayor parte de Arizona, Nevada, Utah,
así como partes de Wyoming y Colorado, a cambio de una indemnización única de 15
millones de dólares estadounidenses a México. Luego se compró el territorio de La Mesilla
a México en 1853, que es el territorio de Arizona y Nueva México. Y después el tratado con
Gran Bretaña para establecer los límites, se divide entre Oregon y British Columbia en
Canadá.
Si miramos más allá de la historia y observamos la actualidad en Estados Unidos,
especialmente durante la administración de Donald Trump, podemos notar un regreso a
las mismas ideas de la Doctrina Monroe y el Destino Manifiesto. Estas nociones han sido
utilizadas como justificación para reforzar la influencia estadounidense en la región e,
incluso, para plantear la posibilidad de anexar territorios.
La idea de que quiere que Canadá se convierta en el estado número 51, alegando
que funcionaría mucho mejor como un estado, con Trudeau con su gobernador,
diciendo que los propios canadienses están a favor de esa idea, alegando que
Estados Unidos está subsidiando a Canadá en un monto de 200 mil millones de
dólares, que en realidad lo que significa es que Estados Unidos tiene un déficit en
la balanza comercial con Canadá (le exporta mucho petróleo crudo) y además se
incluyen en gastos de defensa de los que Canadá se beneficia, pero no es que le
otorga asistencia financiera directa por esa suma de dinero.
"Canada only works as a state," Trump said Thursday. "We don’t need anything they have. As
a state, it would be one of the great states anywhere. This would be the most incredible
country, visually. If you look at a map, they drew an artificial line right through it, between
Canada and the U.S. Just a straight, artificial line. Somebody did it a long time ago, many
many decades ago. Makes no sense. It’s so perfect as a great and cherished state."
"But why should we subsidize another country for $200 billion?" Trump continued, adding,
"And again, we don’t need their lumber, we don’t need their energy. We have more than they
do. We don’t need anything. We don’t need their cars. I’d much rather make the cars here.
And there’s not a thing that we need. Now, there will be a little disruption, but it won’t be
very long. But they need us. We really don’t need them. And we have to do this. I’m sorry."
"We need Greenland for national security and international security," "So we'll, I think, we'll go
as far as we have to go," he continued. "We need Greenland. And the world needs us to have
Greenland, including Denmark. Denmark has to have us have Greenland. And, you know, we'll
see what happens. But if we don't have Greenland, we can't have great international security."
También esta el caso del Canal de Panamá sobre el cual Trump se ha expresado,
llegando a decir que quiere reclamar el control del mismo. El alega que se lo
necesita por temas de seguridad económica, que se le cobran tarifas injustas y
desmedidas a los buques estadounidenses y tambien alega que está siendo
operado por China. Lo que es cierto es que China es el segundo mayor usuario del
Canal, después de Estados Unidos, y también que dos de los cinco puertos
adyacente al canal han sido operados por una filial de una empresa de Hong Kong.
En los últimos días se esta gestando un acuerdo para vender estos puertos a una
empresa estadounidense llamada BlackRock. El acuerdo está bajo revisión por
parte del gobierno chino.
“We have been treated very badly from this foolish gift that should have never been made,
and Panama’s promise to us has been broken. The purpose of our deal and the spirit of our
treaty has been totally violated. American ships are being severely overcharged and not
treated fairly in any way way, shape, or form, and that includes the United States Navy. And
above all, China is operating the Panama Canal, and we didn’t give it to China; we gave it to
Panama. And we’re taking it back.”
3. Corolario Roosevelt
Entre 1890 y 1930 nos encontramos en una nueva fase del expansionismo americano, no
tanto de expansión sino más bien de intervención directa e indirecta, y enfocada en la
región del Caribe, considerada como una zona estratégica para la seguridad y el comercio
de Estados Unidos. Lo que surge en esta época es el Corolario Roosevelt, una política
nombrada así por Teddy Roosevelt, presidente de Estados Unidos entre 1901 y 1909. El
Corolario Roosevelt, que era una reinterpretación de la Doctrina Monroe, en la cual al
contenido antieuropeo de la doctrina se añadió el derecho de intervención unilateral de
Estados Unidos en los países de la región para poner orden en sus vidas internas y evitar
así posibles intervenciones de poderes europeos. También se le conoce como el Big Stick
por una frase que se encontró en unas cartas de Teddy Roosevelt, que decía “habla
suavemente y lleva un gran garrote, así llegarás lejos", aludiendo a la idea de que tenían
que pedirles amablemente a los países del Caribe que pusieran orden y sino lo hacían, lo
harían ellos a través de la fuerza. Era una amenaza.
¿Cómo surge esta política? ¿Cómo se justifica? Estados Unidos veía que la inestabilidad,
mala administración e incapacidad para cumplir con sus compromisos internacionales que
caracterizaba a los países caribeños, dándole el justificativo perfecto a Estados Unidos
para intervenir en sus asuntos internos para lograr el orden y la paz en el continente.
Y a su vez, establecía en el artículo 7, que Cuba debía venderle todas las tierras necesarias
al gobierno de Estados Unidos para establecer bases militares, con el objetivo de proteger
al pueblo cubano. Esto fue lo que permitió la construcción de la base naval de
Guantánamo, que sigue en manos de EE. UU hasta la actualidad.
Art.3: III.- Que el Gobierno de Cuba consiente que los Estados Unidos puedan ejercitar el
derecho de intervenir para la conservación de la Independencia cubana, el mantenimiento de
un Gobierno adecuado para la protección de vidas, propiedad y libertad individual y para
cumplir las obligaciones que con respecto a Cuba han sido impuestas a los Estados Unidos
por el tratado de París y que deben ahora ser asumidas y cumplidas por el Gobierno de Cuba.
Art.7: Que para poner en condiciones a los Estados Unidos de mantener la Independencia de
Cuba y proteger al pueblo de la misma, así como para su propia defensa, el Gobierno de Cuba
venderá o arrendará a los Estados Unidos las tierras necesarias para carboneras o
estaciones navales en ciertos puntos determinados que se convendrán con el Presidente de
los Estados Unidos.
Canal de Panamá: Había un gran interés en construir un canal en Panamá para conectar
el Océano Pacífico con el Océano Atlántico, ya que esto facilitaría enormemente el
comercio y el transporte marítimo. En ese momento, Panamá era parte de Colombia, que
anteriormente había sido la Gran Colombia, proyecto de Simóon Bolívar, que incluía a
Venezuela y Ecuador tras independizarse de España.
Estos países de la región iban a recibir ayuda financiera de Estados Unidos para que
pudieran pagar sus deudas y a cambio, sus economías iban a quedar atadas a Estados
Unidos. En la práctica, los bancos de Estados Unidos iban a ayudar a estos países a que
pagaran sus deudas con las potencias europeas, de forma tal que se evitaba que los países
europeos intervinieran en el continente americano. Y además, en estos contratos se
negociaba que ahora le debían plata a Estados Unidos, y otras condiciones que los hacían
muy dependientes de Estados Unidos. Como por ejemplo permitirles controlar sus
aduanas (principal fuente de ingresos), o participar de proyectos de infraestructura, como
construcción de ferrocarriles o puertos, o darles beneficios especiales (pagar menos
impuestos) a las empresas estadounidenses en esos territorios, como la United Fruit
Company. De esta forma, Washington aseguraba su dominio económico y político en la
región sin recurrir directamente a la fuerza militar.
5. Diplomacia Moral
El próximo presidente de Estados Unidos sería Woodrow Wilson, que gobernó entre 1914
y 1921, fue presidente durante la Primera Guerra Mundial, tuvo la idea de la Sociedad de
Naciones, y se caracteriza por su espíritu idealista que trató de reflejar en su política
exterior respecto a América Latina. Siguiendo con las ideas del Destino Manifiesto, Wilson
creía que la democracia era la forma de gobierno por excelencia, y Estados Unidos era el
ejemplo de la democracia más fuerte y perfecta en el mundo, y por ende tenía la
responsabilidad de propagar los ideales democráticos en América, y de ayudar a los
pueblos oprimidos a alcanzar su libertad y la autodeterminación (lograran elegir
libremente).
En la prática, si bien, la teoría suena muy linda, en la práctica implicó un crecimiento de las
intervenciones militares de Estados Unidos en la zona de la Cuenca del Caribe, pero la
diferencia era que en este caso, se justificaban bajo el pretexto de la promoción de la
democracia. En palabras de Wilson, era importante que se les enseñaran a los países
latinoamericanos a elegir buenos gobernadores, que suponemos que significaba que
fueran líderes alineados a las políticas de Estados Unidos.
Esto creó un ambiente no del 100% de aceptación, pero si bajó los ánimos negativos entre
los Estados del caribe, en los cuales se venía creando un profundo resentimiento hacia las
estrategias estadounidenses en lo que respectaba a sus políticas internas. Finalmente,
cuando estalló la Segunda Guerra Mundial y Estados Unidos entra en la contienda, la
política del buen vecino rinde sus frutos cuando los países del hemisferio occidental se
mantienen neutrales o apoyan de diversos modos a EE. UU. La mayoría de los países
latinoamericanos cooperaron enviando recursos y apoyo a los militares estadounidenses.
Solo Brasil y México aportaron militarmente. Los brasileños organizaron la Fuerza
Expedicionaria Brasileña, que participó activamente en el frente europeo, especialmente
en Italia;mientras que la aportación mexicana estuvo orientada al apoyo aéreo.
Guerra Fría
Contexto
En la etapa de la posguerra, encontramos a un Estados Unidos que emerge como una
superpotencia, era ahora una potencia dominante en todo el mundo, tanto por las
dimensiones de su economía, como de su poderío militar. El escenario de posguerra
encuentra a una Europa destruida por la guerra, donde surge como otra superpotencia
mundial, la Unión Soviética., dando lugar a un nuevo mundo bipolar,
marcado por la rivalidad entre dos bloques ideológicos opuestos. Este período es conocido
como la Guerra Fría. Son cuatro las características de este conflicto:
Conflicto que enfrenta no solamente a dos países, sino que, a dos ideologías y dos
formas de gobierno: por un lado, estaban Estados Unidos y sus socios en Europa
Occidental, sociedades capitalistas con gobiernos democráticos; por el otro
estaban la Unión Soviética y sus estados satélites, sociedades comunistas con
regímenes totalitarios.
Fue una competencia que abarcó diversas dimensiones, política, económica,
cultural, armamentista, espacial. Se competía por ejemplo por quien conquistaba el
espacio primero, la URSS fue el primer país en enviar un satélite artificial, el
Sputnik, en 1957. Mientras que Estados Unidos fue el primer país con el primer
hombre en llegar a la Luna, con Neil Armstrong en 1969.
No hay un enfrentamiento bélico directo entre las dos potencias, sino que la guerra
se lleva a cabo en el tercer mundo, a través de otros conflictos en los cuales cada
una de las partes era apoyada por uno de los bloques, como el caso de Vietnam
(1955-1975), donde el gobierno de Vietnam del Sur era apoyado por Estados
Unidos y la guerrilla comunista, el VietCong apoyado por la URSS.
Juego de suma cero, la ganancia de uno implica la pérdida de otro. Si un país cae
bajo el comunismo, eso implica una pérdida de influencia para Estados Unidos.
Esto llevaba a Estados Unidos a idear la teoría del domino: si un país cae, todos sus
vecinos se encuentran en peligro.
El primer presidente de este período es Harry Truman (1945-1953), quien definió con
claridad las características de este conflicto en el discurso que pronunció ante el Congreso
en marzo de 1947: “En el momento actual de la historia del mundo casi todas las naciones
deben escoger entre modos de vida alternativos. Un modo de vida se basa en la voluntad de
la mayoría, y se distingue por instituciones libres, gobierno representativo, elecciones libres,
garantías a la libertad individual, libertad de expresión, libertad religiosa y libertad de la
opresión política. El segundo modo de vida se basa en la voluntad de una minoría que se ha
impuesto por la fuerza sobre la mayoría. Se apoya en el terror y la opresión, en una prensa y
una radio controladas, en elecciones arregladas, y en la supresión de las libertades
individuales”
Esta interpretación plantea esa oposición entre sistemas de valores, modelos económicos
y formas de gobierno diferentes y mutuamente excluyentes, en la cual Estados Unidos
representaba al Mundo Libre. Frente a esta situación, la principal preocupación de Estados
Unidos fue no sólo mantener su posición hegemónica en el mundo, pero frenar el avance
del comunismo en el mundo. Esta es la llamada Doctrina Truman, una política de
contención en que se establecía que Estados Unidos debía apoyar militar y
económicamente a los países que lo necesitaran para evitar la expansión del comunismo:
"Creo que debe ser la política de los Estados Unidos apoyar a los pueblos libres que se
resisten a los intentos de subyugación por parte de minorías armadas o por presiones
externas". Comprometió a los Estados Unidos a ayudar a los "pueblos libres" en luchas
contra enemigos externos (URSS) o internos (movimientos revolucionarios con ideas
comunistas). De esta forma, durante los próximos cuarenta años, el principal objetivo de
Washington sería detener la expansión del comunismo.
América Latina
Por un lado, el orden internacional que se formó al término de la Segunda Guerra Mundial,
donde Estados Unidos se posicionaba como una potencia hegemónica en el mundo no
significo un cambio para América Latina, porque Estados Unidos ya ostentaba ese título en
la región desde la Guerra con España en 1898. Sin embargo, lo que si cambio fue que
América Latina, especialmente durante los primeros años, dejó de ser una prioridad para
Estados Unidos, porque estaban decididos a contener la amenaza comunista. En la
práctica, con respecto a América Latina esto significo que Estados Unidos buscaría crear
una alianza hemisférica, un sistema interamericano de cooperación entre los países de
toda América.
Esta situación cambió radicalmente con la Revolución Cubana, que marco un punto de
inflexión en la política exterior de Estados Unidos respecto a América Latina durante la
época de la Guerra Fría. La Revolución Cubana fue un movimiento político y social,
liderado por Fidel Castro que terminó derrocando al dictador Fulgencio Batista en 1959.
Esta revolución fue la consecuencia de muchos factores. En primer lugar, fue la
consecuencia de una larga historia de opresión y dependencia de la isla.
Por otra parte, había factores internos, existía mucho descontento dentro de Cuba como
consecuencia del gobierno de Fulgencio Batista. Había asumido el poder en 1952 a través
de un golpe de estado, y establece un régimen autoritario, caracterizado por la censura, la
falta de libertades, la represión política, la corrupción y el favoritismo a los intereses de las
elites y de las empresas estadounidenses. A su vez, existía mucha desigualdad económica
entre una minoría de terratenientes, y empresarios estadounidenses que gozaban de
prosperidad económica, y el resto de la población cubana que vivía en la pobreza.
Una vez ganada la Revolución, Fidel Castro asume el liderazgo de la isla. En un principio, si
bien se sabía que Fidel Castro se inspiraba en las ideas del marxismo-leninismo, no había
declarado una alineación con la URSS. Lo que sí es que llevó adelante ciertas medidas
como la nacionalización de empresas (muchas de Estados Unidos), una importante
reforma agraria para redistribuir las tierras (afecto a la industria de la azúcar concentrada
mayoritariamente por empresas de Estados Unidos), llevo adelantes planes sociales de
educación y salud (aumentó la alfabetización y la atención médica gratuita) y una reforma
urbana para bajar el precio de alquileres y construir viviendas más asequibles en las
ciudades cubanas.
Por otra parte, el gobierno estadounidense respondiendo a los pedidos de los países
latinoamericanos de finales de la década del 40, creó un programa de ayuda económica
conocido como la Alianza para el Progreso (AP). Propuesta por el presidente John F.
Kennedy en 1961, la AP buscaba acabar con las condiciones socioeconómicas que
propiciaban las revoluciones en América Latina: atraso, pobreza, desigualdad, etc. Lo que
esta Alianza buscaba era promocionar la industrializacion, programas de vivienda, la
reforma agraria, promover la alfabetización, mejorar los servicios de salud, diversificar el
comercio, para así satisfacer las necesidades de la población, para que estuvieran
conformes y evitar de esta forma una revolución, como en el caso de Cuba. La AP conllevó
un aumento significativo en la ayuda económica estadounidense para América Latina.
Entre 1962 y 1967, la región recibió $1.4 millones anuales en ayuda económica.
Por otra parte, durante todo este período de Guerra Fría, Estados Unidos también busco
contener la expansión del comunismo en Latinoamérica recurriendo a diferentes métodos
que en muchos casos implicaban el apoyo a las fuerzas militares de los diferentes países
latinoamericanos, e incluso apoyó a regímenes dictatoriales. No es que Estados Unidos
apoyara a las dictaduras a favor de las democracias, sino que veía en estos regímenes
autoritarios una forma de gobierno más predecible y más eficiente. De ellos podía esperar
la represión de los comunistas, el control del movimiento obrero y la interrupción de
relaciones con la Unión Soviética. La democracia era menos importante que la seguridad
en este período de la historia de Estados Unidos.
Nos detendremos a ver más en detalle las acciones más controversiales que llevó adelante
Estados Unidos durante época, que reflejan, a su vez, la aplicación de la doctrina de
seguridad nacional en América Latina.
1. Lo primero que proporcionó Estados Unidos fue entrenamiento a los militares y
oficiales de estos países para luchar contra los movimientos insurgentes. Esto sucedía en
la llamada “Escuela de las Américas” fundada en 1946 en Panamá con el objetivo de
brindar instrucción especializada en contrainsurgencia a los soldados latinoamericanos.
Sin embargo, lo que se hacia en esta escuela era adoctrinar a los militares para que
aniquilarán a todos movimiento que manifestara ideas comunistas, y se les enseñaba
técnicas de tortura, de espionaje, de asesinato. Allí se graduaron más de 60.000 militares
de hasta 23 países de Latinoamérica, incluyendo figuras conocidas por ser responsables de
golpes de estado en suspaíses, por llevar adelante las dictaduras. Más represivas y por
cometer constantes crímenes de lesa humanidad o violación de derechos humanos. Por
ejemplo:
En 1984 la Escuela de las Américas fue traslada al Estado de Georgia en los Estados Unidos
a petición del presidente panameño Jorge Illueca quien describió a la Escuela de las
Américas como “la base más grande para la desestabilización en América Latina”. En el
mismo año, uno de los principales diarios panameños la apodó “La Escuela de Asesinos.
Hoy sigue funcionando, bajo el nombre de el Instituto de Cooperación para la Seguridad
del Hemisferio Occidental (WHINSEC)
“El instituto les proporciona a las naciones del hemisferio occidental la oportunidad de
mejorar el profesionalismo del personal de sus fuerzas armadas, policía uniformada y de
seguridad civil, y proporcionarles las herramientas para utilizar métodos multinacionales e
interinstitucionales para contrarrestar con éxito los desafíos de seguridad a los que enfrenta
la región”
2. Plan Cóndor: La Operación Cóndor fue un plan de cooperación represiva entre las
dictaduras militares de América del Sur durante las décadas de 1970 y 1980, diseñado
para perseguir, capturar y eliminar opositores políticos. Este operativo clandestino fue
promovido bajo la doctrina de la seguridad nacional que consideraba a los opositores
políticos (izquierdistas, sindicalistas, estudiantes, periodistas y militantes) como enemigos
internos que debían ser erradicados para "proteger" al Estado, y el combate al comunismo.
La CIA, con el apoyo del dictador Somoza en Nicaragua, organizó una fuerza de 170
hombres para entrar en Guatemala y derrocar a Arbenz. Este plan fue exitoso y Castillo, un
coronel retirado y líder de la invasión queda como presidente. En parte, como resultado de
la acción de Estados Unidos, Guatemala cayó en una guerra civil de décadas que se
caracterizó por una brutal represión autoritaria.
Jimmy Carter
Presidente de Estados Unidos entre 1977 y 1981. En su discurso ante los graduados de la
Universidad de Notre Dame en mayo de 1977, Carter dejó claro cuáles serían las
prioridades de su política exterior, la defensa de los derechos humanos. El recién
inaugurado presidente condenó la idea de que Estados Unidos debía apoyar regímenes
represivos como parte de la estrategia para frenar el comunismo porque iba en contra de
los valores de la nación estadounidense. Carter convirtió la defensa de los derechos
humanos en la piedra angular de su política exterior. Bajo su gobierno, los países eran
medidos en términos de su respeto a los derechos civiles, no en términos de su posición
geográfica o apoyo contra el comunismo. Esta política complicó las relaciones con
importantes aliados latinoamericanos como Nicaragua, Argentina, Paraguay, Chile y Brasil,
claros violadores de los derechos humanos.
Ronald Reagan
Gobernó entre 1981 y 1989. Reagan desarrolló una política exterior muy agresiva,
caracterizada por un feroz anticomunismo. Los Estados Unidos tenían que liderar la lucha
en contra del comunismo y frenar su expansión, especialmente, en América Latina.