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Tutela por Condena de Concusión en Colombia

La Corte decidió sobre la acción de tutela presentada por Carlos Mario Mosquera Correa, quien alegó vulneración del derecho al debido proceso tras ser condenado por el delito de concusión. La Corte concluyó que no hubo violación de derechos fundamentales, ya que las decisiones de las instancias judiciales se basaron en un análisis razonable y motivado de las pruebas presentadas. La acción de tutela fue desestimada, confirmando la condena de 96 meses de prisión y multa impuesta a Mosquera Correa.
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Tutela por Condena de Concusión en Colombia

La Corte decidió sobre la acción de tutela presentada por Carlos Mario Mosquera Correa, quien alegó vulneración del derecho al debido proceso tras ser condenado por el delito de concusión. La Corte concluyó que no hubo violación de derechos fundamentales, ya que las decisiones de las instancias judiciales se basaron en un análisis razonable y motivado de las pruebas presentadas. La acción de tutela fue desestimada, confirmando la condena de 96 meses de prisión y multa impuesta a Mosquera Correa.
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LUIS ALONSO RICO PUERTA

Magistrado Ponente

STC14083-2022
Radicación n° 11001-02-03-000-2022-03462-00
(Aprobado en sesión del diecinueve de octubre de dos mil veintidós)

Bogotá, D.C., veinte (20) de octubre de dos mil veintidós


(2022).

Decide la Corte la acción de tutela promovida por Carlos


Mario Mosquera Correa contra la Sala de Casación Penal
de esta Corporación y la Sala Penal del Tribunal Superior
del Distrito Judicial de Antioquia, trámite al cual fueron
vinculados el Juzgado Primero Penal del Circuito de Apartadó
y las partes e intervinientes en el proceso penal radicado nº
2015-00331.

ANTECEDENTES

1. El solicitante, obrando en nombre propio, invocó el


amparo del derecho fundamental al debido proceso,
presuntamente vulnerado por las corporaciones judiciales
convocadas.
Rad. n° 11001-02-03-000-2022-03462-00

2. Relata que, en su calidad de miembro de la policía


nacional, fue procesado por el delito de «concusión», siendo
absuelto en primera instancia por el Juzgado Primero Penal
del Circuito de Apartadó (13 de agosto de 2018); sin embargo,
la Sala Penal del Tribunal Superior de Antioquia, con fallo del
10 de septiembre de 2020 revocó la absolución para en su
lugar condenarlo a 96 meses de prisión y multa de 66.66
salarios mínimos legales mensuales vigentes. Su defensa
interpuso impugnación especial ante la Sala de Casación
Penal que, en sentencia del 24 de agosto de 2022 confirmó la
condena impuesta por el tribunal ad quem.

Dirige la actual demanda contra la condena que le fue


impuesta, reprochando con énfasis la valoración probatoria
efectuada. Aduce al respecto que, no existían fundamentos
fácticos ni jurídicos para revocar la sentencia de primer
grado, la que, según su criterio, estuvo acorde a los hechos y
la prueba documental y porque «(…) valoró las pruebas en
conjunto, implementó la doctrina denominada apreciación racional, que
no es otra cosa que la estimación en conjunto o articulada de los
elementos de conocimiento, conforme los postulados que rigen la sana
crítica».

Por el contrario, sostiene que las corporaciones


accionadas incurrieron vía de hecho por defecto fáctico, esto
es, porque no valoraron las pruebas que presentó su defensa
y porque «(…) se omitió considerar elementos probatorios que
constaban en el proceso y no se les dio la relevancia que estos merecían,
para efectos de fundamentar la sentencia de primer grado, y en el caso
concreto, resulta evidente que de haberse realizado su análisis y
valoración, la solución del asunto jurídico debatido habría variado

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Rad. n° 11001-02-03-000-2022-03462-00

sustancialmente (…)»; así mismo, aduce que pasaron por alto las

contradicciones presentadas «entre el testimonio de la presunta


víctima, la señora Rubiela Gómez y los otros testigos, por lo tanto hay
mucha contrariedad en los mismos testigos de cargos respecto de estos
testimonios, los cuales […] no eran menos importantes que los
valorados».

Hizo énfasis en las declaraciones rendidas por los


testigos en el juicio penal, los alegatos de conclusión de las
partes e intervinientes y el sentido del fallo emitido por el juez
de primera instancia, para insistir en que, «(…) los testimonios
tenidos en cuenta para la decisión atacada adolecen de no una o dos,
sino un sinnúmero de contradicciones frente a los hechos investigados,
pero apartándonos de ello, las reglas de la experiencia […] no nos dejan
pensar en tan siquiera la posibilidad de que un policía, sin antecedentes
ni anotaciones negativas y con una excelente hoja de vida, vaya a poner
en riesgo su carrera profesional y el futuro de su familia por cualquier
dinero y menos por un millón de pesos como en por lo que injustamente
fue denunciado (…)».

Agrega que, al resolver como lo hicieron las tuteladas,


igualmente desatendieron los presupuestos del artículo 381
de la ley 906 de 2004, que señala que «para condenar se requiere
el conocimiento más allá de toda duda, acerca del delito y la
responsabilidad penal del acusado, fundado en las pruebas debatidas
en el juicio», lo que constituye a su vez defecto sustantivo.

3. En consecuencia, pide que «(…) se revoquen las


sentencias proferidas el 10 de septiembre de 2020 […] por LA SALA
PENAL DEL TRIBUNAL SUPERIOR DE ANTIOQUIA, presidida por la MP.
NANCY ÁVILA DE MIRANDA, la cual REVOCÓ la sentencia de primera
instancia proferida el 13 de agosto de 2018, y en su lugar decidió

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Rad. n° 11001-02-03-000-2022-03462-00

CONDENAR al suscrito […] como autor de conducta punible de


CONCUSIÓN y en atención a lo anterior; se me impuso las penas
principales de 96 MESES DE PRISIÓN; MULTA DE 66.66 SMLMV; Y, LA
PENA DE INHABILITACIÓN EN EJERCICIO DE DERECHOS Y
FUNCIONES PÚBLICAS DE OCHENTA (80) MESES y la sentencia que
resolvió la impugnación especial con fecha 24 de agosto de 2022, con la
cual LA SALA DE CASACIÓN PENAL DE LA CORTE SUPREMA DE
JUSTICIA CONFIRMÓ la sentencia de segunda instancia (…)».

RESPUESTA DE LOS ACCIONADOS Y VINCULADOS

1. El Juez Primero Penal del Circuito de Apartadó sin


pronunciarse sobre las pretensiones de la demanda tutelar,
indicó que, en efecto, absolvió a Mosquera Correa del delito
de concusión en decisión del 13 de agosto de 2018, la que
posteriormente fuere revocada por el Tribunal Superior de
Antioquia. Informó que, luego de que la Sala de Casación
Penal ratificara la condena en contra del procesado, el 21 de
septiembre de este año remitió el expediente a los juzgados
de ejecución de penas de Antioquia.

2. La magistrada ponente de la sentencia de segunda


instancia, de la Sala Penal del Tribunal Superior de Antioquia
destacó que, ciertamente, revocó la providencia de primera
instancia y en su lugar, condenó al acá actor a la pena de 96
meses de prisión, multa de 66.66 smlmv y la inhabilitación
en el ejercicio de derechos y funciones públicas por 80 meses,
decisión que refrendó la Sala de Casación Penal.

3. La Fiscalía 25 Seccional de la Unidad de


Administración Pública de Antioquia indicó que, estuvo a

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cargo de la investigación en contra del policial Mosquera


Correa, quien «gozó de todas las garantías constitucionales y legales
establecidas para cada una de las ritualidades (…) el accionante siempre
estuvo acompañado de su defensor y las diligencias se realizaron ante
el juez natural y respetando el debido proceso».

4. Un Magistrado de la Sala de Casación Penal destacó


que, en el fallo que se ocupó de resolver la impugnación
especial, dicha Sala «(…) tras efectuar una exhaustiva e integral
valoración de todas las pruebas, resolvió confirmar el fallo impugnado
por considerar que se arribó al estándar de conocimiento que exige el
artículo 381 del Código de Procedimiento Penal sobre la ocurrencia de los
hechos y la responsabilidad penal del acusado. Entonces, el fallo de
condena es el resultado de haber superado el estado de duda razonable
que en línea de principio favorecía al acusado pero que quedó
derrumbado con las pruebas de la acusación».

Añadió que, en todo caso, el tutelante no demostró la


configuración de ningún defecto más allá de mencionarlos,
pues sus argumentos «tan solo son el reflejo de su inconformidad
con la valoración de las pruebas que hizo el tribunal y que convalidó esta
Sala de Casación».

CONSIDERACIONES

1. Problema jurídico.

Corresponde a la Corte establecer si las corporaciones


convocadas vulneraron la garantía fundamental denunciada
por el accionante, al condenarlo a la pena de 96 meses de
prisión y multa de 66.66 salarios mínimos legales mensuales

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Rad. n° 11001-02-03-000-2022-03462-00

vigentes, por el delito de «concusión» (fallos de segunda


instancia – Sala Penal del Tribunal Superior de Antioquia –,
del 10 de septiembre de 2020; y, de impugnación especial el
24 de agosto de 2022 – Sala de Casación Penal) incurriendo,
supuestamente, en vía de hecho por defecto fáctico (indebida
valoración probatoria).

2. Procedencia de la acción de tutela contra


providencias judiciales.

Acorde a los criterios jurisprudenciales de esta


Corporación, se ha dicho y reiterado, en línea de principio,
que la tutela no procede contra las decisiones o actuaciones
jurisdiccionales, toda vez que en aras a mantener incólumes
los principios que contemplan los artículos 228 y 230 de la
Carta Magna, al juez constitucional, no le es dable
inmiscuirse en el escenario de los trámites ordinarios en
curso o terminados, para variar las decisiones proferidas o
para disponer que lo haga de cierta manera.

Por regla de excepción se tienen aquellos casos en


donde el funcionario ha incurrido en un proceder arbitrario
y claramente opuesto a la ley, o ante la ausencia de otro
medio efectivo de protección judicial, eventos que luego de un
ponderado estudio tornarían imperiosa la intervención del
juez de tutela con el fin de restablecer el orden jurídico.

Así mismo se ha dicho que tampoco es posible acudir


ante el Juez constitucional para debatir la valoración
probatoria que hizo el fallador y tratar de convencer sobre

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Rad. n° 11001-02-03-000-2022-03462-00

cuál sería la más adecuada, pues, solo es posible activar este


mecanismo ante un desafuero en dicho ejercicio.

3. Decisión que será objeto de análisis.

Si bien el reclamo se dirige contra ambas sentencias


condenatorias, es decir, la de segunda instancia y la que
resolvió la impugnación especial, el análisis de la Corte se
circunscribirá a esta última, proferida el 24 de agosto de
2022 por la Sala de Casación Penal, por cuanto fue la que
definió el asunto. Al respecto, ha señalado la jurisprudencia
que:

«(…) aunque el quejoso enfila su ataque contra la decisión de


primera instancia, en esta sede constitucional es inane detenerse
en ella, pues, al haber sido apelada y estudiada por el ad quem,
fue sometida a la controversia que legalmente le corresponde ante
el juez natural de tal manera que la valoración sobre si se
lesionaron los derechos fundamentales invocados debe hacerse
frente al pronunciamiento definitivo, so pena de convertir este
escenario en una instancia paralela a la ya superada» (CSJ
STC, 2 may, 2014, rad. 00834-00, reiterada en
STC2242, 5 mar. 2015).

4. La providencia cuestionada.

Efectuado el examen pertinente a los argumentos de la


queja constitucional y a las piezas procesales allegadas,
desde ya la Sala indica que no observa la vulneración del
derecho fundamental suplicado, tras advertir que el fallo
atacado (SP3086-2022, de 24 de agosto de 2022) se aprecia
coherente, razonable y motivado.

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Rad. n° 11001-02-03-000-2022-03462-00

Al respecto, colige la Sala que lo decidido por la


Homóloga accionada en sede de la doble conformidad, se basó
en un respetable análisis de las pruebas obrantes en la
actuación, frente a las cuales, en lo pertinente, concluyó:

«(…) La confrontación del estudio de los medios de prueba que se


viene de exponer con la sentencia por cuyo medio CARLOS MARIO
MOSQUERA CORREA fue declarado autor responsable del delito de
concusión, conduce a la Corte a concluir el acierto y la legalidad de la
decisión condenatoria en virtud de un análisis objetivo, lógico,
congruente e integrado de los diferentes medios de convicción aducidos
en la fase de juicio oral, con sujeción a los principios de contradicción,
inmediación y concentración establecidos en los artículos 15, 16 y 17 de
la Ley 906 de 2004.

En tal virtud, considera la Sala demostrada, más allá de toda


duda racional, la exigencia de un millón de pesos que el entonces
patrullero de la policía CARLOS MARIO MOSQUERA CORREA le hizo a
Rubiela del Socorro Gómez el 26 de mayo de 2015, aprovechándose de
la oportunidad que encontró de ingresar al hotel en el que aquélla
trabajaba como administradora, en cumplimiento de la orden impartida
por su superior, el Intendente de la Policía José Ariel Mena Rubio, quien
le pidió que entrara y verificara si en ese lugar se estaban hospedando
personas de otras nacionalidades y si eventualmente se podía estar
cometiendo el ilícito de tráfico de migrantes.

Esta conclusión proviene de forma principal, aunque no exclusiva,


de la credibilidad asignada al testimonio de la víctima directa de la
acción ilícita, Rubiela del Socorro Gómez, por ser quien en la fecha ya
indicada fue constreñida por MOSQUERA CORREA en privado, sin la
presencia de nadie más, a entregarle la referida suma de dinero.

En oposición al pormenorizado estudio intrínseco y extrínseco de


la prueba, la censura del impugnante, basada en el supuesto montaje
que urdió Rubiela del Socorro Gómez para justificar el haberse apropiado
del dinero que ella debía recoger del producido del hotel y que debía
entregar a Fabio Ramírez para pagar el arriendo, emerge infundada,
cargada de subjetividad y carente de cualquier respaldo probatorio.

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Rad. n° 11001-02-03-000-2022-03462-00

Así mismo, en cuanto a la configuración del reato


imputado, en consideración a los hechos, explicó la Sala
accionada que, de acuerdo a la jurisprudencia,

«(…) se abusa del cargo o de la función pública cuando el servidor,


al margen de las normas constitucionales y legales a las cuales debe
obediencia, constriñe, induce o solicita a alguien dar o prometer alguna
cosa.

En consecuencia, el delito de concusión se consuma con el solo


hecho de ejecutar alguna de estas acciones, con el propósito de obtener
provecho para sí o para otro, independientemente de que la dádiva o la
utilidad hayan ingresado efectivamente a la esfera de disponibilidad del
actor y de que ese constreñimiento provenga del ánimo explícito del
servidor de cumplir o dejar de cumplir con sus funciones o de la
exteriorización de cualquier otro motivo que justifique la ilegítima
exigencia.

Esa conducta quedó demostrada en el caso que se analiza: el


patrullero CARLOS MARIO MOSQUERA CORREA ingresó al hotel «El
Parque» ubicado en una de las esquinas del parque La Martina del
municipio de Apartadó y allí, en privado y prevalido de su investidura
como policía, exigió a Rubiela del Socorro Gómez que le entregara un
millón de pesos bajo amenaza que, de no hacerlo, la enviaría a la cárcel,
logrando de esta manera que ella, presa del miedo que le infundió el
uniformado, accediera a su pretensión.

Como resultado de todo lo expuesto, al no subsistir duda alguna


que torne favorable la decisión al procesado, la Corte confirmará la
sentencia de segunda instancia que lo condenó por primera vez como
autor del delito de concusión, por cuanto se superó el estándar probatorio
definido por el artículo 381 de la Ley 906 de 2004 para poder emitir una
decisión de condena».

Como puede observarse de lo reseñado, la accionada


tomó cada uno de los elementos centrales objeto de discusión
del recurso de impugnación especial, así como las pruebas
aportadas y practicadas en el juicio penal para examinarlas
y darles el alcance demostrativo que según su criterio era

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Rad. n° 11001-02-03-000-2022-03462-00

menester conferirles, hermenéutica que, desde luego, no


puede ser alterada por esta vía, máxime si no se aprecia
inconsulta, desfasada o irracional, en todo caso, distante de
edificar la vía de hecho denunciada.

Y es que, sobre la pretensión de hacer prevalecer un


determinado raciocinio probatorio a efectos de que coincida
con el de las partes, la Sala en precedencia ha indicado:

«el campo en donde fluye la independencia del juez con mayor


vigor, es en cuanto a la valoración de las pruebas. Ello por cuanto
el administrador de justicia es quien puede apreciar y valorar, de
la manera más certera, el material probatorio que obra dentro de
un proceso, inspirándose en los principios científicos de la sana
crítica; por lo tanto, a juicio de la Corte, la regla general de que la
figura de la vía de hecho solamente puede tener una aplicación en
situaciones extremas debe ser manejada con un criterio restrictivo
(...) de forma que sólo es factible fundar una acción de tutela,
cuando se observa en el caso concreto, que de manera manifiesta
el operador jurídico ejecuta un juicio irrazonable o arbitrario sobre
la valoración probatoria por fuera de las reglas básicas de
realización, práctica y apreciación, las cuales se reflejan en la
correspondiente providencia. El error en el juicio valorativo, ha
dicho esta Corte, debe ser de tal entidad que debe ser ostensible,
flagrante, manifiesto y el mismo debe poseer una incidencia
directa en la decisión» (CSJ STC, 5 jul. 2012, rad. 01339-
00, reiterado, entre otros, en STC3479-2015, STC-
9611-2015, y, STC4546-2016, 13 abr. rad. 00770-00).

De manera que esta particular justicia sólo intervendría


en la esfera probatoria, cuando eventualmente el «error en el
juicio valorativo» sea notorio, flagrante, manifiesto y con

incidencia directa en la disposición, lo cual ciertamente no


ocurrió en este supuesto.

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Rad. n° 11001-02-03-000-2022-03462-00

Ahora bien, el solo hecho de no compartir el mérito


probatorio dado a las declaraciones de los testigos y la
apreciación de las demás pruebas practicadas, no convierte
esa determinación en una vía de hecho apta de ser revisada
por el juez de tutela; es decir, la sola divergencia conceptual
no puede ser fuente para demandar el amparo
constitucional; al respecto, esta Sala ha dicho que,

«(…) independientemente de que se comparta o no la


hermenéutica de los juzgadores atacados, ello no descalifica su
decisión ni la convierte en caprichosa y con entidad suficiente de
configurar vía de hecho, la reseñada providencia consigna, en
suma, un criterio interpretativo de los hechos y de las pruebas
coherente que, como tal, debe ser respetado, aunque éste pueda
ser susceptible de otra exégesis; es decir, para expresarlo
brevemente: aunque la Sala pudiera discrepar de la tesis
admitida por los juzgadores de instancia accionados, esa
disonancia no es motivo para calificar como absurda la referida
sentencia (…)» (CSJ STC, 18 mar. 2010, rad. 00367-00,
reiterado, STC6924-2017, 18 may. 2017, rad. 2017-
00443-01).

Y análogamente, sobre la acción de tutela, ha dicho la


Corte,

«[N]o está concebida para deslegitimar, sustituir o reemplazar la


labor intelectual de los funcionarios encargados de administrar
justicia, mucho menos cuando la que han hecho no resulta
contraria a la razón y es sostenible frente al ataque emprendido
por el promotor del amparo por no ser antojadizo ni caprichoso y,
en consecuencia, sin alcance lesivo frente a las prerrogativas
esenciales invocadas en el mencionado libelo» (ver entre otras,
CSJ STC4967, 21 abr. 2016, rad. 2016-00322-01).

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Rad. n° 11001-02-03-000-2022-03462-00

5. Conclusión.

La decisión atacada no constituye arbitrariedad


susceptible de corrección por esta excepcional vía, además,
porque lo pretendido por el acá querellante es anteponer su
propio criterio al de las autoridades accionadas en lo que a
la valoración de las pruebas se refiere, finalidad ajena a la
acción de tutela.

DECISIÓN

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia,


Sala de Casación Civil, administrando justicia en nombre de
la República de Colombia y por autoridad de la ley NIEGA el
amparo incoado a través de la acción de tutela referenciada.

Comuníquese lo aquí resuelto a las partes por el medio


más expedito y, en caso de no ser impugnado el fallo,
remítanse las presentes diligencias a la Corte Constitucional
para que asuma lo de su cargo.

HILDA GONZÁLEZ NEIRA


Presidente de Sala

(Ausencia Justificada)
MARTHA PATRICIA GUZMÁN ÁLVAREZ

AROLDO WILSON QUIROZ MONSALVO

LUIS ALONSO RICO PUERTA

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Rad. n° 11001-02-03-000-2022-03462-00

(Ausencia Justificada)
OCTAVIO AUGUSTO TEJEIRO DUQUE

FRANCISCO TERNERA BARRIOS

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Firmado electrónicamente por Magistrado(a)(s):

Hilda González Neira

Aroldo Wilson Quiroz Monsalvo

Luis Alonso Rico Puerta

Francisco Ternera Barrios

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