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Caso Provegran

Hoy se conmemoran 14 años de la tragedia en PROVEGRAN, donde nueve trabajadores murieron por la falta de equipos de seguridad ante gases tóxicos. La irresponsabilidad de la empresa, que ya había tenido accidentes previos, llevó a una cadena de muertes al no implementar medidas de protección. La tragedia resultó en un juicio histórico que sentó un precedente en la lucha por la seguridad laboral en el país.

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Caso Provegran

Hoy se conmemoran 14 años de la tragedia en PROVEGRAN, donde nueve trabajadores murieron por la falta de equipos de seguridad ante gases tóxicos. La irresponsabilidad de la empresa, que ya había tenido accidentes previos, llevó a una cadena de muertes al no implementar medidas de protección. La tragedia resultó en un juicio histórico que sentó un precedente en la lucha por la seguridad laboral en el país.

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Hoy se conmemoran 14 años de la tragedia en la empresa Procesadora Venezolana de Grasas

Nacionales (PROVEGRAN), ubicada en Las Tejerías, Aragua, en la que nueve trabajadores,


desprovistos de los equipos mínimos de seguridad laboral, perdieron la vida ante el efecto de los
gases asfixiantes e irritantes.
La irresponsabilidad de los dueños de esta empresa, dedicada al procesamiento de desechos
animales (vísceras, huesos, plumas y cachos), los cuales generan estos gases que provocan un
efecto inmediato y letal en los seres humanos, provocaron la muerte de los trabajadores.
Debe destacarse que, en años anteriores a la tragedia, ya se habían producido accidentes
similares no letales, sin que los mismos motivaran a la patronal a tomar las medidas de protección
y prevención de accidentes para evitar poner en riesgo la vida y la salud de sus trabajadores.
LOS HECHOS
El sitio web del Instituto Nacional de Protección de Prevención, Salud y Seguridad Laborales
(INPSASEL), se relatan los hechos de manera cruda y exacta. “Tres días antes de la tragedia llegó
a la empresa (también conocida como La Huesera), un cargamento de desechos orgánicos”, esto
es materia prima para la elaboración de alimentos para animales.
Al llegar los desechos un día viernes, para el lunes siguiente (18 de agosto de 2003), los mismos
se habían secado y tapado una bomba de achique. Uno de los supervisores, ordenó que se
procediera a retirar los desechos líquidos desde arriba, utilizando para ello un recipiente plástico y
una cuerda. Posteriormente, la cuerda se rompe y el supervisor ordena al trabajador Alberto
Molina, que bajara hasta la zona de desechos para buscarla.
TRAGEDIA
El trabajador, recibiendo órdenes del representante de la patronal, y desprovisto de los equipos de
protección personal, (la empresa no contaba ni siquiera con el Programa de Seguridad y Salud en
el Trabajo), bajó por la escalera a recuperar el recipiente y, al entrar en contacto con los gases
tóxicos sulfuro de hidrógeno, metano y monóxido de carbono, murió instantáneamente. Sus
compañeros, al percatarse que el trabajador tardaba en subir y no respondía sus palabras,
pensaron que había resbalado y golpeado, por lo que deciden bajar a buscarlo y también murieron
por el mismo efecto.
Otro de los trabajadores, de nombre Douglas Figueredo, al percatarse lo que había ocurrido, se
tapó las fosas nasales con una franela y bajó apresuradamente, logrando rescatar a uno de sus
compañeros, pero no pudiendo evitar la muerte del primer grupo.
El macabro hecho se repitió en varias oportunidades, generando una cadena que concluyó en la
muerte de nueve trabajadores, lo que constituye una de las páginas más escabrosas de la historia
laboral en nuestro país, donde los empresarios privados, deseosas de obtener la máxima
ganancia, disminuyen los gastos en infraestructura, incluidos los indispensables para proteger la
vida de los obreros.
CONSECUENCIAS DE LA TRAGEDIA
Al conocerse el fatídico saldo de muertes, los dueños de la empresa, Mounir Nassiff, Gabrielle
Ferri, Roberto Rinaldi Ferri y Giancarlo Ciavatta, intentaron achacar la responsabilidad del hecho a
las víctimas, por haber bajado hasta la zona de los desechos orgánicos. Posterior a las
investigaciones llevadas a cabo por el INPSASEL y los cuerpos de seguridad, las cuales apuntaron
a la responsabilidad del patrón en las muertes, los empresarios admitieron únicamente el primero
de los decesos, pues, afirmaban, el resto de los trabajadores que bajaron a rescatar a su
compañero, lo hicieron a riesgo propio sin que la empresa tuviera algo que ver en esa decisión.
Esta actitud provocó la movilización de los sobrevivientes a la tragedia junto a los familiares de las
víctimas, además de decenas de organizaciones y sindicatos de todo el país que se sumaron a las
protestas y a la presión social para lograr el castigo de los criminales.
Zuleima Guerra, hermana de una de las víctimas describe la prepotencia de la patronal: “Cuando
llegamos al lugar, fuimos atendidos por los abogados de la empresa, quienes nos entregaron un
documento donde nos decían cuánto iban a cancelarnos en dinero por cada uno de nuestros
familiares fallecidos. Por mi hermano, que tenía cuatro años en la empresa, nos estaban ofreciendo
tres millones de bolívares; a otros dos millones, millón y medios, como a otros 50 mil bolívares”.
Ante la falta de respeto por la vida de las víctimas, sus familiares decidieron acudir a las instancias
judiciales, famosas en el país por perjudicar a los trabajadores en cualquier conflicto en el que se
involucren con los patronos.
En el año 2010, se realizó el juicio oral y público a los patronos de la empresa en el Tribunal Quinto
de la Circunscripción Judicial de Aragua y el 12 de agosto del siguiente año, esta instancia, a cargo
del juez Nelson García Morales dictó la sentencia favorable a los trabajadores, que consistió en
privativa de libertad de siete y tres años a los acusados, lo que se ha considerado como una
acusación histórica.
TESTIMONIOS
Uno de los trabajadores, el ya mencionado Douglas Figueredo, quién no solo presenció los hechos,
sino que también participó en las labores de rescate de los cuerpos de sus compañeros, relata:
“era un ambiente terrible, uno de los compañeros llega pidiendo auxilio y gritando que unos obreros
se habían caído en la fosa, yo busque unas cuerdas y les puse unas cabillas porque desde arriba
se veía que algunos de ellos se movían, estaban vivos, cuando bajó el primero para rescatarlos, no
aguantó y se desmayó y así sucedió varias veces, yo decidí taparme la cara con una camisa y
bajé, solo logré rescatar a uno”, afirma en una producción audiovisual elaborada por INPSASEL.
“A esos trabajadores los tenían como esclavos, por parte de la empresa no había ningún tipo de
afecto hacia los trabajadores, los tenían como animales”, explica Franklin Mendoza, Inspector en
Seguridad y Salud en el Trabajo.
La tragedia de PROVEGRAN sentó un precedente en la lucha de los trabajadores en el país. La
Revolución bolivariana ha implementado mecanismos que permiten a los trabajadores sobreponer
su seguridad y salud por encima de las pretensiones de lucro de los explotadores. Principalmente
la Ley Plan de la Patria 2013-2019 establece el despliegue de las relaciones socialistas en el
proceso social del trabajo, el desarrollo físico, moral, cognitivo y el ambiente seguro, saludable y
gratificante, así como la formación colectiva para el trabajo productor y liberador.
Igualmente, la Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y Trabajadoras establece en sus
artículos 43 y 44 la participación activa y protagónica para consolidar la cultura preventiva y la
salud ocupacional. Asimismo, la clase obrera cuenta con la Lopcymat.

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